Iván Zuleta, el pequeño valiente del acordeón que se convirtió en Rey Vallenato

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Iván Zuleta Barros es flaco, bajito, pero con el corazón más grande para amar el vallenato raizal gracias a su dinastía. Es una máquina para hablar con claridad, y más ahora cuando alcanzó el máximo honor de ser Rey Vallenato, teniendo la mayoría de canciones pertenecientes a su abuelo Emiliano Antonio Zuleta Baquero, el mismo de la canción ‘La gota fría’, quien le marcó el camino para tocar el acordeón y versear.

Es así como durante seis meses construyó su ilusión de ser el Rey Vallenato del 58° Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje al maestro Omar Geles, teniendo como aliados a sus compañeros Widinson Enrique Arias Martínez, en la caja y Jaider David Daza Bolaño, en la guacharaca. Todo comenzó el martes cinco de noviembre de 2024.

En ese sentido fijó el pensamiento en su abuelo Emiliano Zuleta Baquero, quien fue un verdadero gladiador viviendo de competencia en competencia y se enfrentó a Lorenzo Morales, Toño Salas, Juancho Polo Valencia y Francisco ‘Chico’ Bolaño. También buscó sus canciones, algunas de ellas las utilizó en la competencia festivalera.

De esta manera, dentro del repertorio de más de 40 canciones preparadas, en la final para enfrentar a sus cinco contrincantes Javier Rodrigo Álvarez Orozco, Edgardo Alonso Bolaño Gnecco, Jairo Andrés de la Ossa Otero, Omar Alberto Hernández Brochero y Camilo Andrés Molina Luna, optó por interpretar el paseo, ‘El Gallo viejo’ y el merengue ‘La Pule’, ambos de Emiliano Zuleta Baquero; el son ‘María Jesús’, de Antonio ‘El negro’ Llerena y la puya, ‘A la dinastía Zuleta’ de su autoría.

Iván Zuleta con la emoción a todo galope, le dedicó su triunfo a Consuelo Araujonoguera, ‘La Cacica’, quien en Valledupar les abrió el mayor espacio a los acordeoneros con la creación del Festival de la Leyenda Vallenata en el año 1968. Ese que muchos llamaron “Embeleco”, pero ella desde el cielo sigue cantando victoria.

Así mismo señaló. “Tuve seis meses de preparación, de sudor, de sacrificios, luchas y esfuerzo que valieron la pena. La palabra dice que Dios premia al que se esfuerza y es valiente. Eso hice yo, al lado de mis compañeros veteranos en finales del Festival de la Leyenda Vallenata, a quienes les agradezco por estar a mi lado y por sus consejos”.

Sin dejar de hablar, recalcó. “No quiero ser un Rey Vallenato del montón que tiene la corona en una gaveta y no aparece más. Me encargaré de defender el vallenato raizal, ese que marcó Alejo Durán, Calixto Ochoa, ‘Colacho’ Mendoza, Luis Enrique Martínez y Miguel López, Alfredo Gutiérrez, Náfer Durán y ‘Chema’ Ramos, entre otros. También dedicarme a obras sociales que deber ser el propósito de un Rey Vallenato”.

Durante el diálogo insistió que se sostuvo hasta el final con el vallenato tradicional, poniendo como ejemplo a los Reyes Vallenatos Alejo Durán y Alberto ‘Beto’ Rada. “Dos maestros que cuando se presentaron en el Festival de la Leyenda Vallenata, sentaron cátedra como se toca una puya y un son. Eso no se inventa y no hay que correr para ganar tocando el acordeón. Por eso defendí lo raizal y gané. Lo que viene ahora es conformar mi propia agrupación musical y haré un casting para escoger al cantante”.

Anhelado triunfo

Definitivamente Iván Zuleta Barros, fue un pequeño valiente del acordeón que se aventuró a ir en busca del triunfo anhelado de ser Rey Vallenato Profesional. Antes, había sido Rey Infantil y Rey Aficionado en los años 1988 y 1994, respectivamente.

Lo logró y se cumplió lo indicado por la Biblia en San Mateo Capítulo 20, Versículo 16, donde señala que los últimos serán los primeros. A él por orden alfabético le correspondió cerrar la competencia en los distintos escenarios, y sus seguidores lo esperaron para verlo tocar su acordeón y cumplir su sueño que había aplazado por varios años.

Ante esta verdad, indicó que le había cambiado la vida porque ya no era lo mismo ver llegar a cualquier lugar al acordeonero, sino que tenía el rango de Rey Vallenato. “Esa es otra cosa porque la corona tiene un alto valor nacional e internacional. Ahora, es que viene lo mejor y tengo toda la disposición para servir”.

Iván no se cansa de contar sobre lo que pasó antes, durante y después del Festival de la Leyenda Vallenata, donde se graduó como acordeonero y rindió homenaje a la dinastía Zuleta. También, entre esas añoranzas apareció un verso que le dedicó Diomedes Díaz, ‘El Cacique de La Junta’, en la época cuando era el acordeonero de su conjunto. “Oye Iván tu bien sabéis, siendo yo también un buen muchacho, que usted es el próximo rey, del Festival Vallenato”. Iván en aquella ocasión le respondió. “Diomedes también sabéis que te lo voy a cantá, y el Long Play se vá llamá, El Cacique con el Rey”.

En medio de la emoción por el memorable triunfo la noche del tres de mayo de 2025, recordó que su primer acordeón se lo regaló Alberto ‘Beto’ Villa. Así mismo, regaló un verso que define todo, pero antes anotó que no tiene intención de concursar en Piquería Mayor, porque solamente la tiene como afición.

Yo les dí con el carey, y el pueblo me amaba tanto, y aquí está cantando el Rey, del Festival Vallenato”. No había a otra opción, sino que Iván Zuleta, el hijo de Urumita, La Guajira, el consentido de sus padres Fabio Zuleta y Denia ‘Ñeña’ Barros, colgara ese recuerdo en su alma, para dar lugar a que los sentimientos le hicieran juego a la memoria. Entonces pudo meditar sobre las horas felices compartidas donde el silencio hasta se inspiraba.

Grupos ganadores de Piloneras en las categorías Mayores, Juveniles e Infantiles

Los grupos de Piloneras se tomaron durante dos días, abril 29 y 30, una extensa calle de Valledupar para darle la bienvenida a la versión 58 del Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje al Rey Vallenato Omar Geles.

Todo se llenó de fiesta y música donde se disfrutaron dos espectaculares Desfiles de Piloneras, en las categorías Infantil, Juvenil y Mayores.

Durante el desfile de Piloneras categoría mayor, el cantante Peter Manjarrés, acompañado de su acordeonero Luis José Villa, sorprendió a los asistentes interpretando sus mejores éxitos desde un tráiler adornado con flores. Peter Manjarres es un icono del Festival de la Leyenda Vallenata, por su amor y sus canciones, que nos recuerdan lo bella y única que es Valledupar.

La danza del Pilón Vallenato, se desarrolló con maestría por los entusiastas grupos, que cautivaron a miles de espectadores propios y visitantes, los cuales se dejaron llevar del ritmo contagioso y colorido despliegue de vestuarios y accesorios.

En medio de la competencia amistosa y el fervor festivo, el Desfile de Piloneras se volvió a consolidar como uno de los momentos más esperados y emocionantes del Festival de la Leyenda Vallenata, celebrando la música, la danza y la identidad de un pueblo que late al ritmo del folclor vallenato.

Definitivamente, el Desfile de Piloneras estuvo llenó de color, tradición y un sinfín de emociones donde se sentó un precedente y Valledupar fue testigo una vez más de la alegría y la emoción que permitió admirar la danza del Pilón, cargada de identidad y sentimiento.





Ganadores

El listado de los ganadores en las categorías Mayor, Juvenil e Infantil, donde este año se tuvo la mayor acogida a través de 243 grupos inscritos, (Mayores, 156; Juveniles, 53 e Infantiles, 34), es el siguiente.

Polineras Mayores
1.- Fundación artística Nabusimake
2.- El Pilón De Migue
3.-  Río Luna

En Valledupar, el seis (6) de mayo de 2025, se reunieron en las instalaciones de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, las personas quienes obraron como jurados del Concurso de Piloneros y Piloneras Categoría Mayores, con el fin de dirimir el empate que se presentó en dicho concurso en el tercer puesto, dado que los grupos Pilón Cañahuate y Río Luna, obtuvieron 40,75 puntos cada uno.

El jurado integrado por Jesualdo Hernández, Nidio Quiroz, Stalin Galvis, Milton Avendaño, Rosana Cabas, Solangel Saurith, Mary Saurith, Nidia Galvis y Lucelys Medina, dejó consignada en el acta el siguiente texto. “En nuestras experiencia y criterios, la presentación realizada por cada uno de los dos (2) grupos, observamos que de acuerdo con los reglamentos estipulados en el manual del concurso para Piloneros y Piloneras de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, para los ítems de expresión corporal, coreografía, originalidad, vestuario, acompañamiento musical y armonía; como jurados, decidimos otorgar el tercer puesto al grupo Rió Luna”.

Piloneras Juveniles
1.- Los caminos de la vida
2.- Institución educativa Nacional Loperena
3.- Pilón Joseumar

Piloneras Infantiles
1.- Hogar del Niño
2.- Los pequeños del balcón
3.- Piloneritos Colsafa

AMANECER CON APELLIDO DE LEYENDA.

Muy buenos días les digo con el alma henchida de gozo, a todos los miembros de este grupo y a quienes sienten el palpitar de la música vallenata en el corazón, que en este nuevo amanecer que nos regala la vida, aún me encuentro profundamente conmovido y, por qué no decirlo, gratamente sorprendido por las palabras pronunciadas anoche por mi pariente y homónimo, Iván Zuleta, en el majestuoso Parque de la Leyenda Vallenata, allí en nuestra inmortal ciudad de Valledupar.

Si hoy me levanto con una emoción que desborda las palabras, por lo que anoche sucedió en el Parque de la Leyenda Vallenata. Fue allí donde mi pariente elevó su voz no solo para cantar, sino para hablar con la fuerza de quien lleva historia en las venas y pronunció unas palabras que retumbaron más allá de los micrófonos, más allá de las fronteras, tocando directamente el alma de quienes amamos este arte noble y profundo.

No fueron simples frases las que dijo. Si; realmente lo que expresó no fue un simple discurso. No.

Fue un acto de pertenencia, un homenaje a la historia, un canto a la sangre que lo habita. Fue una declaración de identidad, una exaltación del linaje, una voz que se alzó distinta entre todos los Reyes Vallenatos que han sido coronados. Con su verbo trazó una raya en el tiempo y en la memoria colectiva: lo que Iván dijo anoche lo llevó, sin duda alguna, más allá del trono de acordeones; lo elevó al sitial de los hombres que dejan huella.

Quienes estuvieron presentes, tanto en cuerpo como a través del eco virtual que conecta a los amantes del vallenato en cada rincón del mundo, sintieron que algo distinto sucedía. Porque, con el solo poder de su palabra, Iván marcó una diferencia que ningún otro Rey Vallenato, hasta ahora, había logrado dejar tan nítidamente estampada en la memoria de este arte noble y entrañable.

Hoy me dirijo a todos los que sienten latir en sus pechos la cadencia del acordeón, para contarles algo que hace ya tiempo compartí con su tío, mi querido pariente Emilianito: la historia de nuestra ascendencia familiar, que es también un testimonio vivo de cómo los caminos del destino forjan leyendas.

Por eso hoy quiero compartir con ustedes una historia que hace tiempo narré a su tío, Emilianito. Comencemos así:

Nuestra familia —los Zuleta— es originaria de la madre patria: España. Fue Juan Casimiro Zulueta, repito, Zulueta —pues así se escribía antes de que el apellido adoptara la forma que hoy todos reconocen— quien decidió partir junto a los suyos hacia Venezuela, en busca de nuevos horizontes. Pero el destino, sabio y misterioso, les trazó otro rumbo: durante una época de implacable sequía, cruzaron la frontera hacia la Guajira media de Colombia. Y fue allí donde comenzó la verdadera siembra de sus hatos.

Con el paso de los años, nuestros antepasados, guiados por la esperanza de tierras más fértiles y futuro más próspero, llegaron al entonces desconocido y promisorio globo de La Paz. Se establecieron junto a otras familias venidas de Valledupar y, como las semillas buenas, se multiplicaron con fuerza, con honra, con raíz. Tanto así, que hoy, con humildad y asombro, les comparto que cuento con 186 sobrinos: descendientes directos de esta estirpe que se ha vuelto parte del alma de nuestro pueblo.

Y para quienes aún dudan del poder de la sangre, les revelo un dato que no es cuento, sino historia: Iván Zuleta es tataranieto de Job Zuleta, Un primo hermano de mi padre Bernardo Zuleta Araujo. Visnieto Te Cristóbal Zuleta. Nieto del viejo Emiliano, e hijo de Fabio Zuleta, quien con sus hermanos, Hector, Poncho, Carmen Zuleta Diaz. Etc. dieron origen a la dinastía de la familia Zuleta.

Así pues, queridos amigos, cuando escuchen el nombre de Iván Zuleta, no lo vean solo como el Rey Vallenato del momento, sino como el heredero legítimo de una herencia de esfuerzo, de cultura y de lucha. Y cuando suene su acordeón, que se escuche también la voz de nuestros ancestros, cantando desde el fondo de los siglos.

Job Zuleta , un hombre brillante, valiente y visionario. Siendo alcalde, tuvo el carácter y la osadía de trasladar en cuatro sacos de tres rayas sobre un burro la cabecera del municipio del Espíritu Santo desde San Diego hasta el corazón de La Paz. ¿La razón? Simple, humana y digna: no quiso en los crudos inviernos seguir mojándose cada mañana al salir a despachar sus funciones públicas, ni volver empapado en las tardes. Así, con decisión, transformó la geografía política del territorio… y, sin saberlo, sembró desde La Paz, la raíz de lo que hoy como un árbol de cañaguate florece con la música, en la palabra y en la historia.

Claro. Aquí tienes una versión literaria del mensaje, escrita con un estilo elevado, evocador y con tono de leyenda costeña:

Job Zuleta, además de político avezado y emprendedor de alma inquieta, era también un galán de verbo florido y mirada encendida. Dondequiera que iba, dejaba tras de sí la estela de sus conquistas unas veces en las plazas públicas, otras bajo la sombra cómplice de los almendros, porque su corazón, aunque generoso, era indómito.

En sus andanzas por los caminos polvorientos de la región de sus actividades, llegó una tarde al pueblo de El Plan, cerca de Manaure Cesar, y allí el destino le tendió una emboscada: se cruzó con una mujer de temple y belleza que lo desarmó sin tocarlo. Era una adolescente llamada Sarita esa misma que más adelante daría a luz al inmortal Emiliano Zuleta Díaz y que viviría en la historia como la famosa “vieja Sara” inmortalizada en los cantos de Rafael Escalona.

En un día cualquiera, de esos que pasan sin anunciar que marcarán destinos, el viejo Job decidió llevar consigo a su hijo Cristóbal durante una visita a la madre de Sarita, su compañera ocasional de confidencias y silencios compartidos. Cristóbal, un muchacho de unos dieciocho años, alto, delgado y con una mirada aún no endurecida por la vida, congenió de inmediato con Sarita. Entre ellos nació esa chispa sutil que no necesita palabras ni tiempo, apenas una sonrisa compartida, un gesto, una tarde.

La madre de Sarita, mujer práctica y sagaz, notó con agrado aquella complicidad juvenil. Por eso, en la siguiente visita, al ver llegar a Job sin su hijo, no dudó en preguntarle por él. “¿Y Cristóbal? ¿Por qué no lo has traído? Podría hacerle compañía a Sarita mientras yo me ocupo de atenderte como mereces”, dijo con una sonrisa apenas disimulada.

Desde entonces, Job comenzó a llevar al joven cada vez que iba a ver a su amiga. Las visitas se hicieron costumbre. El viejo se entregaba al sosiego de una conversación adulta mientras, en otro rincón de la casa, dos adolescentes tejían con gestos y promesas un hilo invisible que los envolvía sin saberlo.

Hasta que ocurrió lo inevitable.

Sarita quedó embarazada. La noticia cayó como un rayo sobre el corazón del joven Cristóbal. No era la dicha lo que lo invadió, sino un miedo ancestral, casi instintivo. No supo qué hacer. No quiso enfrentar las consecuencias. Temió la reacción de Job, de la madre, del pueblo entero. Temió la vida misma. Y así, con la cobardía de los que aún no han vivido suficiente para sostener sus actos, desapareció. Se fue sin despedirse, sin dejar rastro, sin más explicación que el silencio.

En aquellos días, el mundo de Sarita se convirtió en un territorio de sombras. Era la época del miedo, del juicio sin voz, de la muerte simbólica de una niña a la que aún no le habían crecido las alas, y a la que ya habían cortado el vuelo.

Dicen los viejos del pueblo que fue un amor tan fugaz como profundo, de esos que no se olvidan ni en la otra vida. De esta unión marital entre Sarita y Cristóbal nació Emiliano Zuleta Baquero. “El viejo Mile” Quien hacia la posteridad fue conocido por su padre Cristóbal cuando ya tenía 28 años.

Job Zuleta dejó sembrada una leyenda más, una huella indeleble en la historia de una dinastía y en la memoria del vallenato eterno.

Comparto la imagen de una de las reuniones familiares que suelo organizar en La Paz: integraciones donde el apellido se vuelve música, y el afecto, melodía

Iván Zuleta Barros, es el nuevo Rey Vallenato 2025

Por Alcibiades Nuñez
El pasado sábado 3 de mayo, el simbólico parque de la Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujonoguera’, estaba repleto de turistas provenientes de todas las regiones de Colombia y el Exterior, todos ellos disfrutaron con el mágico sonido del acordeón, el resonante golpe de la caja y el pletórico rasgueo de la guacharaca, para dar a conocer los ganadores de la 58 versión del Festival de la Leyenda Vallenata. Este año este magno evento folclórico y cultural se realizó en homenaje al maestro del acordeón y cantautor, Omar Geles Suarez.
Valledupar, Colombia y el mundo tienen nuevo Rey Vallenato 2025, en la categoría de Acordeonero Profesional, Iván Zuleta, expresó sus agradecimiento frente al reconocimiento del 58 Festival de la Leyenda Vallenata y se expresó de la siguiente manera, no tengo palabras, este triunfo representa confianza en Dios, también agradeció al rio humano de seguidores que lo apoyaron, igualmente dio las gracias a su familia y en especial a Consuelo Araujonoguera, se lo dije a sus hijos y lo dije en público, por ser la gestora que tuvo la misión de fundar el Festival de la Leyenda Vallenata, que es el evento más importante del vallenato que representa a Colombia ante el Mundo.
Mis Tíos poncho, Emiliano y mi papá Fabio, estaban en palco para ver en vivo y en directo mi actuación en este Festival vallenato.
A mi Mamá Denia Barros, que este tranquila, que ella pario un Rey Vallenato.
Yo quiero ser un Rey diferente, quiero ser no solo un Rey, sino un embajador de la cultura de la mano con el Festival vallenato, que se note la presencia de un Rey, que hagamos obras sociales, que incentivemos a los jóvenes, el joven que empuña un instrumento musical, nunca empuña un arma, yo voy a recolectar con la Presidencia y el ministerio de Cultura, con las empresas públicas y privadas, las alcaldías y gobernaciones 50 acordeones, para entregárselas a 50 niños en lugares escondidos que no tienen la oportunidad de empuñar un instrumento musical.
La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata y yo se los vamos a regalar, la Fundación está ganando porque yo voy a sudar la camiseta, como el buen jugador, yo soy el Messi del acordeón, en este momento, ahora viene la obra social, el premio lo voy a donar, de pronto en la Fundación para recuperar la gente de la calle, hasta donde me alcance lo voy hacer.
Zuleta Barros, quien, En 1987, a los 11 años de edad, participó en la categoría infantil del Festival de la Leyenda Vallenata coronándose «Rey Vallenato» del acordeón. Repitió corona al año siguiente, logrando ser Birey Vallenato Infantil, durante el año 1994, participó nuevamente en el Festival de la Leyenda Vallenata, en la categoría «Rey Vallenato Aficionado» y resultó ganador, demostró su talento musical interpretando los cuatro aires tradicionales: paseo, son, merengue y puya. Su presentación fue aclamada por el público y acreditado por el jurado, dándose a conocer como uno de los mejores maestros del acordeón Vallenato.
Este triunfo no solo representa un reconocimiento a su talento musical, sino también un homenaje a la Dinastía Zuleta del vallenato que encabeza del juglar Emiliano Zuleta Baquero, autor de La gota fría, y de sus tíos, el compositor Héctor Zuleta Díaz, el cantante Tomas Alfonso Poncho Zuleta y el acordeonero Emiliano Zuleta, ellos dos integrantes de la triunfadora agrupación vallenata, Los Hermanos Zuleta.

Iván Zuleta, nació en Urumita, departamento de La Guajira, en el hogar conformado por, Fabio Zuleta Diaz y Denia Barros, su hermana Fabiola Zuleta Barros, fue concejala de Valledupar.
Es primo del acordeonero José Enrique «Coco» Zuleta y los cantantes Toba Zuleta, Héctor Arturo Zuleta, Andrés Alfonso «Cabeto» Zuleta.
El acordeonero, Zuleta Barros, ha sido pareja musical de cantantes como Diomedes Díaz Maestre, Rafael Santos Díaz, Poncho Zuleta Diaz e Iván Villazón Aponte.


Listado de Acordeoneros profesionales que pasaron a la Semifinal

La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata entrega los 15 semifinalistas del concurso de Acordeón Profesional.

La primera y segunda ronda fue mucha de altura entre los contrincantes y tuvo una respuesta favorable del público que colmó la plaza Alfonso López.

Continúa la competencia hasta llegar a la jornada final donde cinco acordeoneros buscarán la corona de Rey Profesional.