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Abiertas las inscripciones para el 54° Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje a Rosendo Romero ‘El Poeta de Villanueva’

-El periodo de inscripciones para los distintos concursos será del 26 de julio hasta el 18 de septiembre de 2021-

Con la finalidad de continuar con la tarea de conservar y promover la auténtica música vallenata y reactivar con responsabilidad la economía de Valledupar, guardando todas las medidas de bioseguridad, la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata da apertura a las inscripciones de los distintos concursos del 54° Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje al cantautor Rosendo Romero Ospino, ‘El poeta de Villanueva’ que se llevará a cabo del 13 al 17 de octubre de 2021.

Las inscripciones serán por un periodo de 55 días iniciando desde el lunes 26 de julio y concluyendo el sábado 18 de septiembre de 2021. Se recibirán únicamente a través del correo electrónico: inscripcionesfestival@hotmail.com

Por otra parte los formatos de inscripción, requisitos y reglamentos de los distintos concursos se encuentran en la página web www.festvalvallenato,com

Concursos

El 54° Festival de la Leyenda Vallenata que cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura y la Alcaldía de Valledupar, tendrá los siguientes concursos: Acordeón Profesional, Acordeonera Mayor, Acordeón Aficionado, Acordeón Juvenil, Acordeón Infantil, Acordeonera Menor, Piqueria Mayores, Piqueria Menor y Canción Vallenata Inédita.

Como la novedad de este año, la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata debido a que las circunstancias de la pandemia no permiten realizar el Desfile de Piloneras, hará en la plaza Alfonso López, tarima Francisco El Hombre, el concurso de Piloneras, para el cual se invitarán a los 10 grupos ganadores de la categoría mayor, y cinco de juvenil e infantil, respectivamente, desde el año 2019 para atrás.

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Cuando el dolor corrió por las aguas del río Ariguaní en plena madrugada

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Los cantos vallenatos mencionan de manera frecuente al río Ariguaní, pero esta vez la noticia se enfocó en un accidente de carretera que cobró dos vidas y dejó muchos heridos la madrugada del lunes 26 de octubre de 2026, cuando un bus cayó a sus aguas desde el puente ubicado en el corregimiento de San José de Ariguaní, departamento del Magdalena.

El recuerdo se regresa citando al juglar Abel Antonio Villa con su paseo ‘Río Ariguaní’; ‘A orillas del Ariguaní’, otro paseo de Julio Erazo; sin olvidar al Rey Vallenato Náfer Durán Díaz y su célebre puya ‘Déjala vení’, grabada por Jorge Oñate y Miguel López. Exactamente, en una de las frases del canto se expresa: “Déjala vení que yo estoy aquí, le contestaré en Ariguaní”. También en el paseo ‘El Paso, Cesar’, del propio ‘Naferito’ Durán. “En mi pueblito a orilla de Ariguaní de extensas sabanas con un ardiente sol, donde se encuentran mujeres allí, donde se entrega el alma y el corazón”.

De igual manera, en el año 2017 el verseador José Félix Ariza, para coronarse como primer Rey de Reyes del concurso de Piqueria en el Festival de la Leyenda Vallenata, le soltó el siguiente verso en la final a su contendor Andrés Emilio Beleño: “Del Valle te vas a ir llorando lágrima pura, y te sacarás la amargura en el río Ariguaní”.

Tragedia, luto y dolor

Diversos testimonios han circulado sobre la tragedia que enluta a la música vallenata, al accidentarse el bus de la agrupación de Kbeto Zuleta, quien quedó delicado de salud y fue trasladado a una clinica de Barranquilla donde muestra una evolución favorable. Momentos de pánico que todavía no asimilan, cuando regresaban de cumplir un compromiso en Sincelejo, Sucre.

La mayoría de los que viajaban en el bus iban dormidos, y solamente sintieron el golpe. Todo fue confusión, gritos, lágrimas y, al rato fueron apareciendo vecinos del corregimiento de San José de Ariguaní, quienes viven a un costado del puente. Ellos, se convirtieron en unos humildes héroes, quienes tuvieron la más grande muestra de solidaridad ante la tragedia.

Con sus celulares, alumbraban ante la oscuridad de las 4:30 de la mañana, prestando los primeros auxilios mientras llegaban los servicios de ambulancia y atención médica de emergencia. “La tragedia pudo ser mayor, pero estuvimos prestos a rescatarlos, ayudarlos, guardar sus pertenencias, poniendo todo de nuestra parte y lo logramos”, dijo Rubén Darío Córdoba.

En medio de ese panorama triste, comenzaron las oraciones por parte de Carmen Contreras, quien le pedía a Dios mucho consuelo, refugio espiritual, fortaleza y sanación en esos instantes de profundo dolor. “Viendo tanta tristeza, lágrimas y desespero, le pedí al altísimo por la vida de todos. También, consolación para los familiares de los dos músicos que habían fallecido. Eso fue terrible, ver ese bus destrozado dentro del río”.

Después, los actos de despedida de los dos fallecidos en el siniestro, el corista Geovanny Lobo y el acordeonero y guitarrista Harold Santana, ceremonia que estuvo llena de lágrimas, de sentidas palabras repitiéndose los versos del canto ‘Sueños y vivencias’, de la autoría de Efrén Calderón e interpretado por Diomedes Díaz. “La última vez que yo te ví a los ojos, nunca imaginaba que ibas a partir, querías vivir porque, de todos modos, aún en la tristeza, tú querías reír”.

La voz de Poncho

Por estos días a Poncho Zuleta no se le ha visto cantando en distintos escenarios, sino decir: “Oren por mi hijo, oren por mi hijo”, y las muestras de solidaridad han sido abundantes para él y su familia. Precisamente, a su hijo siempre lo ha exaltado por su manera de cantar y desde muy niño lo llama Kbeto, diminutivo de Carlos Alberto, y así es conocido artísticamente.

Una muestra de ese amor filial entre hijo y padre sucedió el 28 de abril de 2023 con motivo del Festival de la Leyenda Vallenata, cuando en el barrio Novalito se erigió la escultura de Poncho Zuleta, elaborada por el artista plástico Jhon Peñaloza, durante la administración del alcalde Mello Castro.

En el acto, Kbeto entregó efusivas palabras y cantó el paseo ‘La vida de Poncho’, una real biografía de su vida y obra musical que le ha dado los más grandes honores en el folclor vallenato.

“Ese día 18 de septiembre que nací, me lo marcó el destino y nunca lo podré olvidar. Ustedes me comprenden lo que yo quise decir, de nadie me resiento y siempre soy el mismo Poncho. Mi meta es superarme y yo nací para cantar, por eso vivo tranquilo, por eso vivo contento, nadie se mete conmigo, ni yo con nadie me meto”.

Kbeto, quien cuenta en la actualidad con 46 años, es uno de los herederos del trono Zuleta Díaz, tiene una voz propia con todo su talento y capacidad. Siempre ha dicho que el legado se recibe con respeto, y se demuestra con canciones. Durante dos décadas viene construyendo una trayectoria marcada por el trabajo y la disciplina para seguir creciendo en la música vallenata.

La alianza musical de Kbeto está cimentada con su tío Efraín Zuleta, con el cual conecta generaciones del vallenato, para llevar el mejor mensaje musical de esta dinastía que permanece en el tiempo gracias a la dedicación de todos.

Oraciones llenas de fe

Trascurridos varios días del triste hecho, los versos se convirtieron en oraciones profundas amarradas a la fe, donde los pálpitos del alma permiten conversar con Dios en tiempos difíciles. Entonces, las letras se quedan cortas, porque se pide por la pronta sanación de los heridos, auxilio en la angustia, refugio en la tempestad, fuerzas y muchas razones para seguir.

La petición dirigida al Todopoderoso también es que el dolor no vuelva a correr por las aguas del río Ariguaní, sino que siempre viajen canciones llenas de vida musical donde nunca se pierda la esperanza.

Jorge Celedón enamoró a Medellín con ‘La Historia mía’

Jorge Celedón cautivó al público de Medellín con el concierto ‘La historia mía’ en una noche llena de emociones en el centro de eventos La Macarena donde todos corearon por más de tres horas esas canciones que erizan la piel.

El viaje musical comenzó por todo lo alto con una emotiva dramatización de Drama provinciano, un clásico que encendió de inmediato los palcos y tribunas. A partir de ese momento, la energía se transformó en una fiesta total al ritmo de éxitos coreados de principio a fin como Parranda en El Cafetal, Por estar adorándote, Ay hombe y Esta vida.

La velada estuvo respaldada por la maestría en el acordeón de Víctor Naín Jr. y el regreso nostálgico de dos grandes de su trayectoria: Jimmy Zambrano y El Morre Romero. Además, la cuota internacional llegó por cuenta del cantante mexicano Josi Cuen, quien sorprendió al público al unirse a Celedón para interpretar a dúo: Cuatro rosas, Si tu amor no vuelve y Naturalita, esta última grabada en colaboración por ambos artistas.

El momento más conmovedor de la noche ocurrió cuando Celedón cumplió una promesa de corazón: invitó a la tarima a un cuarteto de músicos adultos mayores a quienes había descubierto días antes cantando en el Pueblito Paisa de Medellín. Juntos interpretaron el clásico El testamento, desatando la ovación del público. Como broche de oro, el artista les obsequió guitarras nuevas a los integrantes del grupo, sellando un gesto lleno de nobleza y gratitud.

“Gracias por hacer parte de ‘La Historia mía’ cada vez que cantan una canción. Me llena de orgullo y gratitud encontrarme siempre con este público maravilloso”, expresó un Celedón visiblemente emocionado.

El artista recibió dos placas de reconocimiento por parte de las compañías Faro Latino y Mano de Obra tras superar los 1.913 millones de reproducciones en YouTube y los 613 millones en Spotify, consolidando su liderazgo en el entorno digital.

Pasada la medianoche, una lluvia de serpentinas y un estallido de color despidieron el concierto al compás de Esta vida. Con este éxito rotundo, ‘La Historia Mía’ reafirma su impacto imparable tras conquistar Ciudad de México, Monterrey y Bogotá, continuando su gira por Colombia y el mundo.

FOTOS: Rai Rueda

Cordialmente,

JAIME MUÑOZ PRESENTA “MI FUNERAL”, UNA CANCIÓN CON LA QUE EL COMPOSITOR LUIS ROHENES HERAZO INCURSIONA EN LA MÚSICA POPULAR

Hoy, 21 de octubre, se realiza el lanzamiento de “Mi Funeral”, una canción de la autoría de Luis Rohenes Herazo, compositor que incursiona en el género de la música popular con una propuesta cargada de reflexión y sentimiento, interpretada por Jaime Muñoz, reconocido cantante de este género musical.

La canción aborda una temática que despierta curiosidad desde su título y lleva al oyente a pensar en la vida, las apariencias y la manera en que seremos recordados cuando ya no estemos. A través de su mensaje, la obra invita a valorar el presente, disfrutar de los seres queridos y comprender que, más allá de lo material, lo verdaderamente importante es la huella que dejamos en el corazón de quienes nos conocieron.

Luis Rohenes Herazo explora nuevos horizontes musicales

Con “Mi Funeral”, el compositor Luis Rohenes Herazo abre una nueva etapa en su camino creativo al incursionar en la música popular, apostándole a una composición que busca conectar con las emociones del público y generar reflexión a partir de una temática universal.

La obra plantea una mirada sobre las formalidades sociales y las apariencias, recordándonos que la vida tiene un valor que va más allá de los bienes materiales y los reconocimientos. Su título, directo y provocador, se convierte en una invitación a pensar en cómo vivimos y en el recuerdo que deseamos dejar.

Jaime Muñoz, la voz de esta propuesta musical

La interpretación está a cargo de Jaime Muñoz, artista reconocido dentro del género popular, quien asume el reto de transmitir el sentimiento y el mensaje de esta composición.

Su participación da vida a una propuesta que une la creatividad autoral de Luis Rohenes Herazo con la experiencia interpretativa de un cantante que conoce el lenguaje emocional de la música popular y su capacidad para conectar con el público.

Hoy es el lanzamiento de “Mi Funeral”

Este 21 de octubre, los seguidores de Jaime Muñoz y los amantes de la música popular tienen una nueva canción para escuchar, compartir y reflexionar.

Desde Estampas Vallenatas del Folclor, destacamos este lanzamiento y extendemos nuestros mejores deseos de éxito al compositor Luis Rohenes Herazo en esta incursión en el género popular, así como al intérprete Jaime Muñoz por poner su voz al servicio de esta obra.

“Mi Funeral”: una canción que nos recuerda que la vida se vive hoy y que el legado más importante es el que construimos con nuestras acciones y sentimientos.

Por: Lic. Belinda Olano Barrera
Estampas Vallenatas del Folclor

Beto Jamaica, Rey Vallenato 2006, presenta dos propuestas musicales en su faceta como intérprete

El reconocido acordeonero presenta el Mosaico Homenaje a los Corraleros de Majagual, junto a Hernán Cárdenas, y el clásico puertorriqueño En mi viejo San Juan, en una apuesta por seguir expandiendo su proyección musical a nivel internacional.

El talento y la versatilidad de Beto Jamaica, Rey Vallenato 2006, fueron protagonistas de una velada musical llena de emociones, recuerdos y novedades. El reconocido artista presentó nuevamente al público dos propuestas musicales en su faceta como intérprete, reafirmando su interés por explorar diferentes sonoridades y llegar a nuevas audiencias.

El lanzamiento se realizó a través de Estampas Vallenatas del Folclor, medio de comunicación dirigido por la licenciada Belinda Olano Barrera, durante una transmisión en vivo por Facebook en la que se compartieron los videos oficiales de ambas canciones, disponibles en el canal de YouTube de Beto Jamaica, Rey Vallenato.

Un homenaje a los Corraleros de Majagual

Una de las propuestas presentadas fue el Mosaico Homenaje a los Corraleros de Majagual, interpretado por Beto Jamaica junto a Hernán Cárdenas. Esta producción rinde tributo a una agrupación emblemática de la música tropical colombiana y ofrece una alternativa musical alegre y festiva, ideal para acompañar las celebraciones de fin de año.

Con esta interpretación, los artistas buscan mantener vivo el legado de una agrupación que dejó una huella importante en la historia musical de Colombia.

«En mi viejo San Juan»: una canción que conecta con los migrantes

La segunda propuesta musical fue En mi viejo San Juan, el reconocido clásico puertorriqueño que Beto Jamaica interpreta con su voz, evocando los sentimientos de amor por la tierra natal, los recuerdos y la nostalgia de quienes viven lejos de su país.

Esta canción adquiere un significado especial para la comunidad migrante, pues representa ese vínculo emocional con las raíces, la familia y los lugares que permanecen en la memoria, incluso cuando la distancia separa a las personas de su tierra.

Beto Jamaica amplía sus horizontes musicales

Reconocido por su talento con el acordeón y por haber obtenido la corona de Rey Vallenato en 2006, Beto Jamaica también se ha desempeñado como compositor, productor e intérprete.

La presentación de estas dos canciones reafirma su versatilidad y su intención de continuar fortaleciendo su trayectoria musical, explorando nuevas posibilidades interpretativas y proyectando su trabajo hacia públicos nacionales e internacionales.

Durante la entrevista, la licenciada Belinda Olano Barrera conversó con el artista sobre sus inicios, su recorrido profesional, sus experiencias en el folclor y los retos que acompañan sus proyectos actuales.

Fue un encuentro ameno, enriquecido con anécdotas y reflexiones sobre su carrera, en el que los seguidores tuvieron la oportunidad de conocer más de cerca al artista y expresar su admiración a través de numerosos mensajes.

Una velada musical con gran aceptación

La transmisión por la página de Facebook de Estampas Vallenatas del Folclor contó con una respuesta positiva de los seguidores conectados, quienes disfrutaron de la entrevista y de la presentación de los videos oficiales.

La jornada se convirtió en un espacio para celebrar la música, reconocer la trayectoria de Beto Jamaica y acompañar sus nuevas apuestas artísticas.

¿Dónde escuchar las canciones de Beto Jamaica?

El público está invitado a disfrutar del Mosaico Homenaje a los Corraleros de Majagual, junto a Hernán Cárdenas, y de En mi viejo San Juan en el canal oficial de YouTube de Beto Jamaica, Rey Vallenato, así como en las plataformas musicales donde se encuentran disponibles.

Los seguidores también pueden suscribirse al canal, compartir los videos y apoyar la difusión de estas producciones.

Con estas dos propuestas, Beto Jamaica continúa demostrando que la experiencia, el talento y la pasión por la música permiten explorar nuevos caminos y conectar con públicos de distintas generaciones y culturas.

Estampas Vallenatas del Folclor continúa comprometido con la promoción y difusión de los artistas, sus trayectorias y sus producciones musicales, llevando el folclor y la música colombiana a nuevas audiencias.

Por: Lcda. Belinda Olano Barrera

NÁFER DURÁN: CUANDO UN JUGLAR SE VA, EL VALLENATO QUEDA CON SU MEMORIA

“Los juglares no se llevan sus canciones cuando parten; las dejan caminando para que el tiempo no consiga borrar sus huellas.” Ramiro  Álvarez Mercado

*Por Ramiro Elías Álvarez Mercado*
El vallenato está de luto y con un vacío que no se llena con palabras. Se nos fue un hombre que llevó la música como se lleva la sangre: sin hacer ruido, pero sin poder vivir sin ella. Este 29 de septiembre de 2026, a los 93 años, murió en Valledupar el maestro Náfer Santiago Durán Díaz, nacido en El Paso, Cesar, el 26 de diciembre de 1932.
Pero escribir hoy sobre Náfer Durán no debería consistir en enumerar sus títulos. Fue Rey Vallenato en 1976, fue compositor, fue cantante, fue acordeonista, fue padre y hermano de una de las figuras fundamentales de la historia del vallenato. Todo eso es cierto, pero falta lo más importante: fue juglar. Y esa palabra contiene una forma de vivir que difícilmente cabe en una biografía.
*El Paso como raíz*
Para hablar de Náfer Santiago hay que comenzar por El Paso. No como quien ubica un punto en un mapa, sino como quien busca la raíz de un árbol. Porque él no fue un músico que simplemente nació en una tierra y después se marchó. El Paso permaneció dentro de sus entrañas durante toda su existencia. Su infancia, sus primeros aprendizajes y buena parte de la materia de sus canciones estuvieron ligados a ese territorio. Allí comenzó a familiarizarse con el acordeón. Allí aprendió que la música también podía ser conversación, que una parranda podía convertirse en relato, que una melodía podía guardar el recuerdo de una persona y que una canción podía viajar mucho más lejos que quien la había compuesto. Desde niño entendió el instrumento como parte de la vida cotidiana, no como una pieza destinada exclusivamente a un escenario, sino como un compañero de camino. Quizás por eso, cuando llegó a la vejez, seguía hablando del acordeón con la familiaridad con que se habla de un viejo amigo.
*Una familia donde la música tenía raíces*
Naferito nació en una familia vinculada profundamente con la música. Fue hijo de Náfer Donato Durán Mojica y Juana Francisca Díaz Villarreal, y hermano de Luis Felipe y Alejandro Durán, el inolvidable Alejo, primer Rey Vallenato. Pero sería injusto contar la historia de Náfer desde la sombra de su hermano. Los dos pertenecieron a una misma raíz, pero cada uno encontró su propio camino. Alejo escribió páginas inmortales y Náfer también lo hizo. La historia de los hermanos Durán es hermosa porque demuestra que una misma familia puede producir distintas maneras de entender la música.
*La corona llegó, pero la historia había comenzado mucho antes*
En 1976 llegó una de las grandes distinciones de su vida. Náfer Durán se coronó Rey Vallenato. Su nombre entró entonces en la historia del Festival y quedó unido para siempre a una de las páginas fundamentales del acordeón profesional. Pero una corona solamente puede señalar un momento, no puede explicar una vida entera. En 1983, su trayectoria alcanzó otra distinción significativa al ser declarado fuera de concurso en el Festival de la Leyenda Vallenata. Aquello decía algo que ninguna corona por sí sola podía decir: que ya no se estaba frente a un competidor cualquiera, se estaba frente a un maestro cuya trayectoria había adquirido otro significado.
*El lenguaje particular de Náfer*
Cuando escribí meses atrás sobre Náfer Durán, lo hice alrededor de una característica fascinante: su manera de interpretar en modalidad menor. Hoy quiero volver sobre ella, pero desde otro lugar. No para repetir aquel análisis, sino para comprender lo que esa particularidad significó en su legado. Náfer encontró en la modalidad menor un territorio donde podía expresar otra dimensión del sentimiento vallenato. En una música acostumbrada a celebrar, él encontró también espacio para la introspección. Su interpretación podía adquirir una profundidad distinta, una forma diferente de mirar la nostalgia y de convertir una melodía en pensamiento. Por eso su manera de tocar era inconfundible. Había en ella una personalidad. No necesitó apartarse de la tradición para encontrar su identidad, la encontró dentro de ella.
*Un compositor que convirtió la vida en canciones*
Náfer Durán fue también un compositor prolífico. Su repertorio contiene numerosas obras que hablan de amores, lugares y personajes. Entre sus composiciones aparecen Sin ti, Déjala vení, Con sentimiento, La Grabadora, El Estanquillo, La Chimichaguera, Ariguaní, Mi Patria Chica y Teresita. Pero más allá de la cantidad existe algo más importante: la capacidad de convertir la experiencia en canción. El compositor entrega una experiencia particular y el público la convierte en memoria colectiva.
*El juglar no era solamente el músico*
Quizás hemos reducido demasiado la palabra juglar. La usamos para referirnos a un acordeonista. Pero un juglar es algo más. Es un hombre que lleva consigo historias, que convierte la experiencia en relato, que camina con una memoria que después entrega a los demás. Náfer perteneció a esa generación que aprendió el vallenato desde la cercanía, desde el patio, desde la fiesta, desde la parranda y desde la conversación. Por eso su partida supera la tristeza familiar. Con este maestro también se va uno de los hombres que podía contar, desde su propia experiencia, cómo era ese mundo que hoy intentamos reconstruir.
*Una vida entera al lado del acordeón*
Quizás ninguna imagen explica mejor a Náfer Santiago que aquella de sus últimos años con el acordeón todavía cerca del pecho. A los 93 años seguía vinculado al instrumento que lo acompañó desde la infancia. Hay relaciones que el tiempo desgasta. La de Naferito con su acordeón parecía funcionar al revés. Mientras más años pasaban, más profunda se volvía. Eso no es simplemente longevidad artística, es fidelidad a una forma de vida, a una tierra, a una familia y a una expresión musical.
*La herencia que no cabe en una corona*
Náfer deja una familia numerosa y varios de sus hijos, nietos y bisnietos están vinculados a la música. Ese detalle tiene una importancia especial. La verdadera herencia de un músico no siempre se encuentra en las grabaciones. A veces está en las manos de sus descendientes, en las historias que escucharon y en las costumbres que decidieron conservar. Una tradición puede sobrevivir en un festival, en un disco, pero también puede sobrevivir en una casa, en un padre que enseña y en un hijo que escucha. El maestro Náfer Durán deja precisamente eso: un legado musical que no termina con su muerte.
*El Paso no pierde solamente a un músico*
Pienso en lo que significa para un pueblo despedir a uno de sus hijos más reconocidos. El menor de los Durán Díaz llevó a El Paso consigo. Lo llevó en sus canciones, en sus recuerdos y en esa manera de sentirse perteneciente a una tierra que no dejó de ser su casa. Y hoy, cuando su vida llega al final, también regresa simbólicamente a ese lugar.
*Lo que queda cuando el músico ya no está*
Ahora comienza otra etapa, la más difícil para cualquier artista. Ya no habrá nuevas interpretaciones ni otra oportunidad de preguntarle cómo entendía determinada melodía. Pero existe algo que la muerte no puede llevarse: la obra y la memoria. Las canciones de Náfer Durán seguirán disponibles para quien quiera escucharlas, su nombre continuará en la historia del Festival y los músicos seguirán encontrando en sus interpretaciones motivos para aprender. Así se construye la permanencia, de generación en generación.
*Adiós, maestro Naferito*
Hoy el vallenato despide a un juglar, El Paso despide a uno de sus hijos predilectos y la familia Durán despide a uno de sus grandes portadores de memoria. Pero las despedidas no siempre significan olvido, a veces significan comenzar a recordar de otra manera. Náfer ya no estará físicamente para poner el acordeón contra su pecho, pero sus canciones seguirán teniendo camino. Su modalidad menor seguirá hablando desde esa zona íntima donde la música deja de ser solamente sonido y comienza a convertirse en pensamiento. Por eso hoy no quisiera que la última palabra fuera muerte, prefiero que sea memoria. Porque la muerte puede llevarse al hombre, pero no necesariamente consigue llevarse aquello que el hombre sembró.
Que Dios reciba al maestro Náfer Santiago Durán Díaz y le conceda descanso después de una vida larga, intensa y entregada al folclor. Que El Paso lo recuerde con orgullo, que su familia encuentre consuelo en la obra que deja y que quienes seguimos creyendo que la música también es una forma de memoria sepamos volver a sus canciones cuando necesitemos escuchar de dónde viene una parte de lo que somos. Porque un juglar no desaparece completamente cuando muere, se queda en las canciones que alguien vuelve a escuchar. Y mientras una sola nota de Náfer Durán Díaz vuelva a sonar, su historia continuará caminando.
Naferito se fue de la vida, pero el vallenato se quedó en su memoria.

Con aprecio y admiración,
Ramiro Elías Álvarez Mercado