Ovidio Granados vivió metido en el corazón de los acordeones

Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv

Por más de 60 años Ovidio Enrique Granados Melo, ‘El viejo Villo’, en menos de lo que cantaba un gallo abría los acordeones, y empezaba a dar clases sobre sus elementos ocultos, sin decir cómo se reparaban. Por eso se ganó el interesante título de ‘Cirujano de los acordeones’.

Sabía esculcar a fondo el corazón de ese instrumento dando el diagnóstico adecuado y hasta el valor que tenía la reparación. Nunca pasó de 20 mil pesos. “Y me pedían rebaja”, decía jocosamente.

Como todo alumno tuvo su profesor llamado Ismael Rudas Jaramillo, quien vivía en el pueblo de Caracolicito, municipio de El Copey, Cesar. Ese trabajo le gustó tanto que en vez de dedicarse a tocar con dedicación el acordeón donde era un gran creativo, optó por repararlo con éxito absoluto, teniendo la más grande clientela. De eso vivió gran parte de su vida.

En esos diálogos sobre su oficio nunca quiso decir cuál era el secreto para llegar al punto preciso y no demorar en el arreglo del acordeón, pero entregó una pista que sus hijos lo sabían, especialmente Ovidio Raúl, quien sin duda sería el sucesor.

Para Ovidio Granados el mes de abril era bendito, no solamente por el Festival de la Leyenda Vallenata, sino porque el desfile de acordeoneros por su casa en el barrio Los Caciques de Valledupar, era grande. Todos querían que le pusiera su acordeón 10 puntos, para estar listos para los concursos o parrandas.

Cuando hablaba del Festival de la Leyenda Vallenata se emocionaba porque durante tres años fue protagonista en el concurso de acordeón profesional. Como cosa curiosa participó en tres ocasiones ocupando el segundo puesto, exactamente en los años 1968, 1975 y 1983. En esas oportunidades ganaron Alejandro Durán Díaz, Julio Enrique de la Ossa Domínguez y Julio César Rojas Buendía.

Eso lo hizo comentar. “Yo, siempre estuve ensegundao”. Claro que tiempo después vinieron grandes alegrías con los triunfos en el Festival de la Leyenda Vallenata de sus hijos Hugo Carlos, Juan José y de su hermano Almes.

Ovidio Granados, en medio del arreglo de los acordeones, tarea que también desempeñaba su fallecido hijo Eudes, hizo su incursión en la pasta sonora en tres ocasiones con Los Playoneros del Cesar y Diomedes Díaz, con quien grabó las canciones ‘Diana’ (Calixto Ochoa), ‘Las cosas del amor’ (Marciano Martínez), ‘Palmina’ (Joaquín Betín) y ‘La guajirita’ (Diomedes Díaz). También, participó en la producción musical ‘Granados, Dinastía de Reyes’, en unión de los músicos de su familia.

Para el juglar mariangolero había una frase de Gabriel García Márquez, que le gustaba porque era realidad.  “No sé qué tiene el acordeón de comunicativo que cuando lo escuchamos se nos arruga el sentimiento”. Todo se encerraba en las bondades emocionales de ese viejo instrumento que nunca pasa de moda regalando notas alegres, románticas y tristes.

Las añoranzas flotaban en su entorno y citó la vez cuando estuvo en Alemania, exactamente en la fábrica de acordeones Hohner, donde se maravillaron por su forma artesanal de arreglarlos con pocas herramientas. Alla, era diferente por la manera técnica de ensamblarlas. De todas maneras, ‘El viejo Villao’ demostró ser el mejor arreglador de pitos, bajos y fuelles que componen esa caja bendita.

Los recuerdos

El era un hombre serio, calmado, de poco hablar y en una entrevista entregó su concepto sobre los mejores acordeoneros citando en su orden a Luís Enrique Martínez, Calixto Ochoa, Alfredo Gutiérrez y Emiliano Zuleta Díaz. También marcó su territorio. “A mis hijos Hugo Carlos, Juan José, y a mi hermano Almes, no los meto en la lista porque tocan más bonito y son unos tigres”.

Luego pasó a las canciones que más le gustaban, haciendo un extenso recorderis. ‘Lirio rojo’ (Calixto Ochoa), ‘Matildelina’ (Leandro Díaz), ‘El cachaquito’ (Miguel Yaneth) y ‘El vicio’, de su autoría. “Si acaso me mata el vicio, me entierran con mi acordeón, porque pa’ tocar bonito, tengo que tomar el ron”.

También destacó a Mariangola, de quien anotó era el pueblo más bello del mundo y producía de todo. De ser padre de 12 hijos y de tener 21 nietos, de los cuales dos Hugo Carlos Granados Jr. y Jairo José Lobo Granados, son acordeoneros. La dinastía continua en marcha.

Rey Vallenato Vitalicio

Para Ovidio Enrique Granados Melo, la noche del sábado siete de junio de 2025 fue gloriosa porque recibió por parte de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, el título de Rey Vallenato Vitalicio.

Entonces sus palabras fueron elocuentes. “La gracia de Dios es grande y todo en su momento. Que mejor que sea en vida para alegrarme por este reconocimiento de Rey Vallenato Vitalicio. Estoy feliz y este título lo comparto con los seguidores de la dinastía Granados”.

En la despedida del juglar que dejó una inmensa huella, se exalta su nombre y su extensa tarea a favor del folclor vallenato, donde fue la figura principal de su dinastía y hasta sus últimos días estuvo como guardián de los acordeones a los que consintió como a sus hijos.

Allá en el famoso kiosko de su casa quedaron registrados miles de historias, notas de acordeones y esos versos de la canción de Calixto Ochoa, ‘Diana’ que interpretó con Diomedes Díaz. “Si acaso yo no regreso más por aquí, díganle a Diana que rece, y ruegue por mí”. Decir adiós nunca es fácil, porque el mañana no cura los recuerdos.


‘La tiendecita’ que Diomedes Díaz le regaló a su hermano Elver

-Hace 35 años fue creada una canción que con el correr del tiempo cambió de autor y hasta de nombre, pero hoy ostenta el título de clásico vallenato-

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

El martes 24 de mayo de 1988 la disquera CBS lanzó la producción musical ‘Ganó el folclor’, del cantautor Diomedes Díaz y el acordeonero Juancho Rois, que según los entendidos, ha sido la más vendida en la historia musical de ambos artistas.

Dentro de las 11 canciones grabadas apareció ‘Los recuerdos de ella’, un paseo de la autoría de Elver Augusto Díaz Maestre, pero 35 años después se cuenta la verdadera historia, donde Diomedes Díaz le hizo el más grande regalo a su querido hermano.

‘Los recuerdos de ella’ logró destacarse y estar a la par de otras canciones que aparecieron en ese destacado trabajo musical, tales como ‘Gaviota herida’ (Efrén Calderón), ‘El Pintor’ (Adolfo Pacheco), ‘Páginas de Oro’ (Hernán Urbina Joiro), ‘Déjame llorar’ (Reinaldo ‘El Chuto’ Díaz), ‘Ganó el folclor’ (Roberto Calderón) y ‘El Parquecito’ (Calixto Ochoa).

En esos tres minutos y 53 segundos que dura la canción, Diomedes Díaz narró una vivencia que su hermano Elver le hizo caer en cuenta, cuando de manera frecuente ‘El Cacique’, visitaba la casa de su mamá Elvira Antonia Maestre Hinojosa, ‘Mamá Vila’.

Elver, el mensajero de las frías

Elver Díaz, sentado en una banca afuera de la casa de su mamá Elvira, ubicada en el barrio San Joaquín de Valledupar, quiso recordar por primera vez aquel episodio que le ha prodigado las mayores alegrías musicales y económicas.

“Diomedes llegaba bien temprano de su casa en el barrio Los Cortijos, a la de nuestra mamá que estaba a pocas cuadras. Se venía caminando y con todas las ganas de beber. Enseguida, me tocaba la puerta de la habitación y me hacía levantar  mandándome a comprar cervezas. En cada viaje a la tienda que estaba ubicada a pocas cuadras, compraba dos cervezas y me quedaba con los vueltos”.

Elver siguió recordando aquel episodio y añadió. “Eran muchos viajes los que hacía en la mañana y parte de la tarde, hasta que un día riéndome le dije que pusiera una tienda en la casa. Que se podía tomar las cervezas bien frías recién sacadas de la nevera y no tener que estar yendo cada rato a la tienda”.

A Diomedes le sonó la idea, y cuál no sería la sorpresa de Elver que en corto tiempo entre cerveza y cerveza, sacó la canción. Después de grabada, sufrió el cambio de nombre porque los seguidores no le decían ‘Los recuerdos de ella’, sino ‘La tiendecita’. Y así se quedó.

“Diomedes después de hacer la canción me la cantó en su totalidad, me abrazó y me dijo que la canción era mía, porque yo le había dado la idea principal. Al principio no dimensioné lo que eso significaba, pero al grabarla comenzó a sonar por todas partes y las primeras regalías fueron de 400 mil pesos”, dijo Elver.

Un regalo con regalías

Lo curioso de este hecho fue que Diomedes Díaz hizo la canción, y también le montó la tienda a su mamá. “Si, la tienda fue una realidad y mi mamá le puso por nombre de ‘Los recuerdos de ella’, pero duró menos de dos años. Quebró por mucho ‘fiao’. Mi mamá, quien es de buen corazón, no sé medía para fiar y esas fueron las consecuencias”, contó Elver entre risas.

De otra parte, ha sido tanta la aceptación del tema ‘Los recuerdos de ella’, que a Elver Díaz, le han grabado 60 canciones y ninguna supera en el pago de regalías a la que le regaló su hermano.

Entre las jocosidades aparece la vez en que Diomedes Díaz al ver el éxito total de su canción, y al encontrarse con su hermano Elver, le comentó: “Te va a tocar darme parte de la plata de las regalías, porque ya te pagué las idas a la tienda”.

Enseguida, hizo un rápido recuento de su hermano Diomedes, a quien él se ha encargado de perpetuar a través de su agrupación ‘La familia de Diomedes’, con la cual atiende diversos compromisos musicales. “Puedo decir con conocimiento de causa que el cantante absorbió al compositor, a pesar de que sus canciones nunca pasan de moda porque les imprimía ese sentimiento inigualable al ser reales”.

Los dos hermanos se llamaban cariñosamente ‘Yome’ y ‘Evi’. Eran tan unidos que el primero le regaló una canción a su hermano por servir de mensajero, trayendo en sus manos unas cervezas frías. Además, nacieron con esa chispa para decirle al mundo que la música vallenata tiene la esencia del saber popular, donde se desgajan los más bellos sentimientos teniendo como aliado a un acordeón.

‘Los recuerdos de ella’, en teatro

A pesar de haber sido grabada hace tanto tiempo, la canción todavía tiene vigencia al ser llevada al teatro con el mismo nombre, ‘Los recuerdos de ella’. Esta comedia musical es dirigida por el maestro Víctor Hugo Ruiz y protagonizada por el acordeonero y productor vallenato Éibar Gutiérrez Barranco. La obra se viene presentando desde el año 2019 en Bogotá y distintas ciudades del país.

“La comedia musical vallenata se desarrolla en una tienda de pueblo donde van apareciendo esos episodios que recrearon la canción, teniendo la atención de su propietaria que lleva el nombre de Matildelina”, contó Éibar.

Bonito gesto

Al final, el cantautor Elver Augusto Díaz Maestre dejó escapar varias lágrimas de emoción al recordar a su querido hermano, quien tuvo el bonito gesto de regalarle una extraordinaria canción.

El hermano de ‘El Cacique de La Junta’ sigue pensando que lo mejor es que sus miles de seguidores se tomen con beneplácito sus cervezas bien frías recordando a Diomedes Díaz. “Porque no hay cosa más sabrosa que abrí una nevera, y destapar una cerveza pa’ curar un guayabo”.

Esas fueron las experiencias vividas que tuvo Diomedes Díaz, quien de forma muy clara lo dejó dicho. “Es el ejemplo que quiero dejarle a mis seguidores, que al amigo hay que quererlo, que cuidarlo y protegerlo”. Se las dejo ahí.

NACE ‘LA GENTE DE DIOMEDES’

Se trata de una agrupación musical que estará integrada por 15 músicos en escena, que interpretarán todas las canciones de Diomedes “Al estilo original”.

Con integrantes que hicieron parte de la agrupación original del ‘Cacique’ de La Junta se gesta un nuevo proyecto musical denominado La Gente de Diomedes. Los músicos se encuentran ensayando y la próxima semana prevén promoción en los medios de comunicación.

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