Seleccionados acordeoneros profesionales, aficionados y canciones inéditas que pasarán a las rondas eliminatorias del 53° Festival de la Leyenda Vallenata

La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata agradece a todos por su respuesta positiva para sacar sacando adelante este folclor que es la identidad de Colombia ante el mundo-

Después de tres días de rigurosa evaluación, los jurados calificadores escogieron los acordeoneros y las canciones inéditas que pasarán a las eliminatorias que se desarrollarán durante la realización del 53° Festival de la Leyenda Vallenata que de manera virtual, se llevará a cabo entre el 29 de septiembre y el 3 de octubre de este año.

Al final de la valoración los jueces escogieron a los 15 acordeoneros profesionales, 15 acordeoneros aficionados y 15 canciones inéditas, que junto a las seis acordeoneras mayores inscritas y los 36 verseadores que presentaron sus nombres, se medirán en las rondas eliminatorias que tendrán como escenarios los auditorios de la Universidad del Área Andina, la Casa de la Cultura Cecilia Caballero de López y la Escuela de Bellas Artes.

Para brindar mayores garantías al proceso en términos de transparencia e imparcialidad, la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata designó jurados, además de conocedores del folclor vallenato, competentes, idóneos y experimentados.

Seguir leyendo “Seleccionados acordeoneros profesionales, aficionados y canciones inéditas que pasarán a las rondas eliminatorias del 53° Festival de la Leyenda Vallenata”

El amor de María Esther no pudo florecer en las sabanas de Patillal

-El compositor José Hernández Maestre, quien nació un cinco de septiembre de 1949, y murió el tres de abril de 2004, se congració con bellos cantos para una joven patillalera que le marcó el corazón a través de sus miradas”.-

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Patillal, la tierra donde nacen las canciones sentidas fue el lugar donde nació un amor provinciano que aunque aterrizó en dos corazones no levantó el vuelo suficiente para tener su propio nido.

Los protagonistas de este sublime episodio fueron el compositor y educador José Eliécer Hernández Maestre y la joven María Esther Peralta Gutiérrez, quienes un día cruzaron profundas miradas, se pusieron de acuerdo para ennoviarse y poner a marchar ese tren donde los sentimientos tenían el primer puesto en el vagón delantero.

En esa relación adornada con hermosos cantos vallenatos, inicialmente aparecieron los detalles como se reseña en la canción ‘El encargo’, grabada por Poncho y Emiliano Zuleta, donde el enamorado le pidió el favor a su amigo Alfredo ‘Fello’ Fuentes, quien hacía viajes por todos esos pueblos en su campero Suzuki color amarillo, para que le llevara una encomienda.

Seguir leyendo “El amor de María Esther no pudo florecer en las sabanas de Patillal”

‘Naferito’ Durán, el Rey Vallenato que vive contando recuerdos

-En la historia del Festival de la Leyenda Vallenata ha sido el único acordeonero que después de alcanzar la corona en el año 1976, y volver a aspirar a la segunda fue declarado Fuera de Concurso-

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Después de estar en su casa ubicada en el barrio Altos de Garupal de Valledupar, el Rey Vallenato del año 1976 Náfer Santiago Durán Díaz, ante la pandemia que se presenta decidió partir para su tierra El Paso, Cesar, donde dice sentirse más seguro y tranquilo. Entre los argumentos presentados está su largo encierro o aislamiento y que la casa le parecía “una caja de fósforos”.

Cuando él se asomaba con cuidado a la puerta notaba que la soledad era la reina, y el silencio tenía el mayor espacio para recrearse. También miraba las hojas secas de los arboles tristes, que no había esas carreras para ir de un lado a otro, pero el dolor caminaba más rápido que nunca y pocos se atrevían a detenerlo.

Entonces con toda la calma se dedicó al oficio de amarrar las nostalgias con el hilo invisible del ayer para que de inmediato aparecieran miles de recuerdos, casi todos enmarcados en la banda sonora de su acordeón.

En ese recorrido del pensamiento sabía que las ilusiones eran frágiles y las horas se perdían sin siquiera saludar a los minutos. Sus conclusiones las enfocaba a la esperanza, esa misma que se está hundiendo y la tabla de salvación no llega.

Seguir leyendo “‘Naferito’ Durán, el Rey Vallenato que vive contando recuerdos”

Crónica- Rafael Escalona y Jaime Molina, dos amigos que se quisieron con el alma.

Hace 42 años murió el célebre pintor Patillalero dejando muchos recuerdos y haciendo posible que naciera una canción insignia de la música vallenata. También con su genialidad hizo el logo símbolo que desde siempre identifica al Festival de la Leyenda Vallenata.-

Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv

Recuerdo que Jaime Molina cuando estaba borracho ponía esta condición. Que, si yo moría primero me hacía un retrato o, si él se moría primero le sacaba un son.
Ahora prefiero esta condición que él me hiciera el retrato y no sacarle el son. La canción ‘Elegía a Jaime Molina’ es la muestra fehaciente de la verdadera amistad. Es la radiografía a color del dolor, de la tristeza, de la melancolía y un golpe certero de la vida por la muerte de un amigo bueno y fiel.
Jaime Molina Maestre y Rafael Calixto Escalona Martínez, fueron dos amigos inigualables e inseparables que una noche de parranda se juraron hacerse un regalo después de la muerte. A Escalona, le correspondió hacerle la canción porque a Jaime el corazón lo traicionó el martes 15 de agosto de 1978, hace 42 años. La primera versión de esta célebre obra musical la grabaron en el año
1982 Alfonso ‘Poncho’ Cotes Jr. y el Rey Vallenato Ciro Meza Reales. Ese fue el compromiso más difícil para Escalona porque como lo narra en su canción hubiera preferido que Jaime le pintase el retrato, pero con el más puro sentimiento dibujó su alma en pocas letras y le puso una música donde la nostalgia se pasea en todo su recorrido y tiñe el pentagrama de infinito dolor.
Ese canto contiene una de las poesías cantadas más hermosas de la música vallenata donde primó la amistad, el cariño y la más triste despedida a un ser que como dijera Consuelo Araujonoguera era “tímido, introvertido y talentoso, pero también autárquico. Maestro de la ironía y la mordacidad. Poseía así mismo una inagotable capacidad sentimental y una finura de espíritu que se desbordaban torrentosas cuando le tocaban la fibra particular de su cariño y su devoción por “el piazo del Rafael ese que ahora se cree Bethoven”, tal como solía decir en deliberado reproche que provocaba la risa de los demás y del propio Escalona en primer lugar”.
El hijo de Camilo Molina y Victoria Maestre, quien había nacido en el corregimiento de Patillal el lunes siete de marzo de 1926, puso su marca en territorio vallenato y se distinguió por sus caricaturas y pinturas. La mayoría de su tiempo se la pasaba ensimismado en sus lienzos y pinceles y de esta manera pintaba al pueblo, a personajes, a los amigos y a las cosas cotidianas. Fue un pintor echador de historias que hizo posible que sus personajes tuvieran vida propia y fueran reconocidos en sus trabajos que hoy hacen parte del inventario de la cultura vallenata. Además, tenía un humor inteligente que se percibía en sus comentarios y en sus representaciones de quienes lo rodeaban en la vida entre Patillal y Valledupar.

Seguir leyendo “Crónica- Rafael Escalona y Jaime Molina, dos amigos que se quisieron con el alma.”

Mercedes, la mujer que ayudó a la grandeza de Gabo

Mercedes Barcha jugó un papel trascendental en la vida de Gabriel García Márquez donde no solamente brilló el amor, sino que lo condujo directamente por el mejor camino de las letras haciendo posible volar por su memoria una cantidad de hechos y personajes de aquel viejo Macondo que tiempo después aterrizaron en varios libros, siendo el principal ‘Cien años de soledad’.-
Por Juan Rincón Vanegas.

A los seis años, tres meses y 28 días después de que partiera de la vida el hombre que a Mercedes Raquel Barcha Pardo, siendo muy joven le endulzó la vida con letras, ella fue en su búsqueda para no seguir escondida en las soledades del destino y poder llevarlo de la mano por el mundo del adiós
eterno.
En esa endulzada de frases que Gabriel García Márquez manejaba con maestría, le dijo una que la llevó al cielo, como aquella vez lo hizo con Remedios, la bella. “Te quiero no solo por cómo eres, sino como quien soy cuando estoy contigo. Te confieso que no tengo un instante sin pensar en ti, que todo cuando como y bebo tiene tu sabor, que la vida eres tú a toda hora y en todas partes. Que el gozo supremo de mi corazón sería morirme contigo”.

Mercedes, con su manera de ser noble y decidida, fue la artífice de la fantasía del libro ‘Cien años de soledad’, sabiendo conducir el barco del hogar mientras él se zambullía desde su cuarto en los capítulos de una historia que no tuvo un final feliz, pero para ellos si lo fue. Este sacrificio años después le permitió a Gabo obtener el Premio Nobel de Literatura, que se celebró en Estocolmo a ritmo de vallenatos.

Seguir leyendo “Mercedes, la mujer que ayudó a la grandeza de Gabo”