Biografía Artística- Compositor Leider Acuña

Leider acuña Alcendra nace en San Antonio, municipio de Guamal Magdalena en el año 1987 a sus 12 años viaja a Venezuela donde se radica por más de 15 años. Actualmente lleva 7 años en la ciudad de Bogotá, Colombia.

Siempre ha sentido una gran pasión por la música vallenata, creando páginas para apoyar a los nuevos talentos, siempre le gustó escribir pero nunca con el fin de ser un compositor, pero gracias a un amigo de Fundación Magdalena inició este proceso, siendo fundamental su apoyo hace dos años cuando había escrito algo tomando la decisión de llevarla a un estudio de grabación junto a unos amigos que siempre apoye en mis páginas y deciden grabarla, canción titulada «Solo Tú» grabada por los de Yan, de corte romántico que sonó mucho en las estaciones radiales en México, Venezuela, Ecuador y Colombia, ocupando los primeros 10 lugares de la más escuchada en radio 13. (Monterrey, México)

Este primer éxito musical, le dio más animo de seguir grabando sus obras ya teniendo estos resultados positivos y con la inspiración a flor de piel llevó otras letras a los estudios naciendo la canción «Mi nuevo amanecer» interpretada por el cantante venezolano Gregory Diaz que ocupó los primeros lugares en estaciones radiales en México por más de 3 meses, en las redes sociales tiene actualmente más de 200 mil visualizaciónes.


Seguidamente le graban la canción «Un adiós» en la voz de Jhorman González, canción que sonó fuertemente en países como México Venezuela Ecuador y Colombia.

Para el compositor Leider Acuña se contiúa expandiendo su talento grabando canciones como «Gracias te doy»con la interpretación de Walmer Tordecilla y Edwin cantero con el acordeón el maestro Martín Carmona.

Luego es invitado a participar en la Producción musical Mundo Vallenato Vol 1 donde el artista Edgar «El Pupy Berrio» le graba una canción titulada «Que buscas ahora»

Canción que actualmente vuelve a ser grabada por edwin cantero y Eduardo Luis Morelos e incluida en su álbum me gusta que te gusta, una canción que está sonando mucho por Sucre y Córdoba y Magdalena en las radio y con una buena aceptación.

No podía faltar una canción dedicada a su pueblo para grabar una canción titulada «A mi Pueblo» El Pitu y su banda

Continúa en ascenso su faceta como compositor siendo invitado a formar parte de la producción Mi Casa Vallenata Vol. 2 donde el artista Carlos Correa y el acordeonista Oswaldo morelos le graban la canción «Mi verdadero Amor»

Canciones grabadas pero que aun no están en el mercado:

Ven dime : Jhorman González

Vuelve, vuelve : Walmer Tordecilla

Sin ti : Los de Yan

No puedo más : Leider Acuña

Bendita distancia:Leider Acuña

Por eso estoy aquí : Leider Acuña

REDES SOCIALES

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Las lágrimas del alma que Leandro Díaz convirtió en canciones

-En su triste niñez se la pasó cultivando desilusiones, adornando de penas su corazón y huyéndole al miedo de las soledades-

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

La mañana del viernes 11 de marzo del año 2011 en Bogotá no fue una mañana cualquiera. Ese día el maestro Leandro Díaz hizo un amplio repaso de las primeras etapas de su vida donde las tristezas, las agonías y las soledades lo hacían llorar frecuentemente. Lo peor era que en el horizonte no se avizoraba un panorama despejado y su mejor sonrisa era una mueca de dolor.

Todo sucedió cuando su hijo Ivo Luis Díaz dejó al cronista cuidando a su papá, mientras realizaba unas diligencias que tuvieron una duración aproximada de tres horas y media. El Maestro se encontraba en la capital del país con motivo del lanzamiento en el Teatro Mayor ‘Julio Mario Santo Domingo’ del 44° Festival de la Leyenda Vallenata, certamen en honor suyo y del maestro Lorenzo Morales.

Al regresar, se le agradeció a su hijo porque se pudo conocer hasta lo más recóndito del alma de aquel hombre que nunca pudo ver los colores de los sueños, ni la luz de la aurora cuando resucitaban los días, pero si imaginarse la sabana sonriendo cuando una bella mujer caminaba a paso firme deslumbrando sus ojos del alma, hasta hacerlo volar por la más linda melodía que en su sentimiento cada vez se hizo más grande.

Esa mañana, en el lobby del hotel, en medio de saludos y fotos de los que llegaban y salían, Leandro Díaz se desahogó. Comenzó con la frase que fue definitiva, la misma que le tiñó el corazón de esperanza alrededor de las soledades del destino. “Del otoño aprendí que las hojas se caen, pero el árbol sigue en pie”. Los presentes lo aplaudieron.

Enseguida, hizo un repaso por sus canciones, quedándose con tres que tenían un alto significado en su vida: ‘A mí no me consuela nadie’, ’Dios no me deja’ y ‘Mañana’. Para dejar constancia entonó uno de los versos de la última:

“Si mañana no puedo arreglar un son, porque mi fe y mi valor lo hayan vencido los años. Tan solo quedan versos del compositor, que demuestra su dolor y las penas que ha pasado. Las horas de tristeza, los años y los días varias noches inquietas de dolor y de agonía. Mi mente abandonada cansada de esperar, tan sólo sufre el alma lo que no vuelve jamás”.

En medio de su disertación sincera hizo énfasis en una de sus frases. “Mientras más lento se piensa, más rápido se triunfa”. Se quedó pensativo hilvanando otras ideas y aseguró: “Esa no es una frase de las que ahora llaman filosóficas, sino que puntualmente en mí se ha cumplido. Salí de mi humilde pueblo y he viajado por muchas partes llevando mis cantos”.

Talento, humildad y cordialidad

Para pasar de las tristezas a otro tema más agradable, le abrió paso a distintos conceptos de hombre curtido en el amor. Expuso una frase cuyo contenido tiene mucha fuerza emocional: “Si las mujeres no existieran, el corazón de los hombres no tuviera oficio”. Con la más inmensa calma en sus conceptos, añadió: “A las mujeres siempre las he exaltado, hasta cuando me pagaban mal, como aquella famosa gordita que la castigué cantando, porque no podía maldecirla debido a que era un acto de cobardía”. Para cerrar ese capítulo tocó un asunto que ha perdido vigencia: “El dinero acabó con el sentimiento. Ya la poesía, las flores, los cantos y los detalles pasaron a segundo plano, sin pensar que lo bello de enamorar tiene su encanto”.

Esa mañana cayó completa al recibir el despliegue de talento, humildad y cordialidad de Leandro Díaz, el guajiro nacido en una finca remota y perdida llamada Alto Pino, donde se dedicó a cultivar en versos todas sus experiencias cotidianas. Además, supo ganarle la partida a las soledades que lo acompañaron desde niño.

La historia reseña que el hombre que se convertiría en juglar nació una mañana serena, cuando la brisa de la primavera estaba por llegar. También, que una madre lloraba de pena tan sola y triste porque una condena él tenía que llevar. Lo que su mamá, María Ignacia Díaz, conocida como ‘Nacha’, nunca imaginó era cuan fuerte sería su muchacho que soportó los impases de la vida tan sólo con unos cantos que le brotaban del alma.

Las vicisitudes llenaron de tristeza a Leandro Díaz,  quien nació el lunes 20 de febrero de 1928, y se despidió de la vida el sábado 22 de junio de 2013, dejando bellos cantos que se quedaron pegados en el sentimiento de todos, debido a que los sacaba por arte de magia desde el fondo de su sentir. En fin, su vida quedó enmarcada en versos precisos, de esos que tienen el remedio para olvidar, amar y poner a Dios en primer lugar.

Contador de lágrimas

Algo que impactó durante la larga charla, matizada de manera natural con sorbos de agua que tomaba lentamente, fue cuando la memoria se conectó directamente con su corazón y contó: “En cierta ocasión lloraba tanto que las lágrimas me corrían por las mejillas, y puse mi mano en la barbilla para contarlas”. Sin demora, se le preguntó: ¿Maestro Leandro, cuántas contó? Se quedó callado, y algunos segundos después respondió: “Muchas, muchas lágrimas, pero lo cierto es que las tristezas y desprecios fueron incontables”.

De ese talante era Leandro Díaz, quien por estos días tiene su vida en la pantalla del recuerdo, siendo ese genio ciego del vallenato que caminó más allá de la oscuridad. El mismo donde sus canciones sumaron largos trayectos de nostalgias, sufrimientos y múltiples agonías.

Y no podía faltar la pregunta: ¿Maestro, cuántas veces lloró de alegría? No respondió de inmediato porque estaba buscando en el escondite de su cerebro la respuesta precisa, y la encontró: “En mi vida he tenido muchas alegrías que no superan las tristezas, pero me quedo con la canción que me dedicó mi hijo Ivo, llamada ‘Dame tu alma’, (ganadora del Festival de la Leyenda Vallenata en el año 1993), donde me hizo la más bella radiografía. Esa vez lloré de alegría cuando me la cantó al lado del acordeonero Nicolás ‘Colacho’ Mendoza”.

La añoranza de aquel mes de marzo del año 2011, calcó la inmensa calidad humana del ‘Homero del Vallenato’, quien con el paso de los años pudo llegar al paraíso del folclor vallenato, donde el silencio era su gran fortaleza y todo se resume en su memorable frase: “Soy el hombre que compongo versos cuando el pensamiento me trae melodías, soy un suspiro que se lleva el viento, soy el sentimiento de la tierra mía”…

A Rafael Orozco lo marcó la canción ‘Cariñito de mi vida’

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Corrían los días finales del mes de octubre de 1974 cuando Rafael José Orozco Maestre, apareció en un concurso de voces realizado en la semana cultural del Colegio Nacional Loperena de Valledupar.

Esa vez ganó y se tomó la mayor confianza para emprender su carrera musical al lado del acordeonero Luciano Poveda, con quien se presentó en distintos pueblos de la geografía costeña.

El primero de ellos fue en el corregimiento de Sempegua, municipio de Chimichagua, donde lo contrató Andrés Lobo, el dueño de la caseta ‘El trasmallo’, y dueño del picot más grande de la región, quien supo de Rafael Orozco a través de un amigo de Valledupar.

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Crónica. Náfer Durán, por ahora no podrá tocar su acordeón

-El Rey Vallenato del año 1976 cuenta los hechos que desencadenaron los males de su cuerpo y manifiesta que Dios estuvo siempre a su lado-

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

El Rey Vallenato Náfer Santiago Durán Díaz al presentar complicaciones en su estado de salud debido a una serie de convulsiones estando en su tierra El Paso, Cesar, provocó que fuera trasladado de inmediato a Valledupar donde fue tratado.

Al llegar a la clínica después de haber sido remitido del hospital de El Paso, y realizarle un exhaustivo chequeo, evolucionó satisfactoriamente por lo que se le dio alta médica. “Le doy infinitas gracias a Dios por darme más vida y poder continuar al lado de los míos”, inicialmente dijo Naferito.

Entrando en detalle manifestó. “Esa descompensación me pasó estando acostado. Enseguida corrieron conmigo al hospital y después se hizo necesario mandarme para Valledupar. No me dí cuenta de eso, pero nunca me había venido acostado de El Paso a Valledupar”. Enseguida soltó una sonora carcajada.

Yendo más lejos contó la verdad. “Todo pasó por un descuido mío. Desde hace mucho tiempo diariamente me toca tomarme una pastilla de nombre Fenobarbital. Me la entregaron, pero me la metí en el bolsillo de la camisa y se me olvidó. Esas  son las consecuencias”.

El rey del tono menor siguió contando en seguidilla. “Desde hace mucho tiempo entregué mi vida a Dios y a él me encomendé. Él me hizo el milagro. Dios es mi gran fortaleza e incluso hace algún tiempo le compuse un canto cristiano que se llama ‘El rey de la humanidad’, donde resalto el amor hacía sus hijos”.

Enseguida se lamentó no poder interpretarla con su acordeón. “Ahora no puedo hacerlo. Estoy muy débil y se me va el cuerpo y como toco el acordeón es firme, mucho menos”.

Naferito Durán, el Rey Vallenato de mayor edad levanta la vista, reflexiona y regala una frase que le sale del fondo de su corazón. “Gracias a Dios y a la vida que me ha dado tanto. Una familia buena, un folclor maravilloso y una tierra que amo”.

Al concluir esa frase se quedó pensando como si algo se le hubiera quedado olvidado, pero no era la pastilla. Entonces, el hijo de Náfer Donato Durán Mojica y Juana Francisca Díaz Villarreal, anotó. “Aclaro, que no más me reponga vuelvo a tocar el acordeón porque este instrumento con su sonido acompaña los latidos de mi corazón. Mejor dicho, dejar de tocar mi acordeón es morir en vida”.

Se quitó el sombrero, se cruzó de piernas, regresó la meditación para llamar más palabras y expresó con total convicción. “Lo que iba a ser lo hice. Me he sostenido con mi arte, tengo el cariño de mis familiares, paisanos, miles de personas que valoran lo que hago con mi acordeón y mis cantos a favor de la música vallenata”.

El hombre que nunca se queda quieto porque caminar es su deleite para estar en constante acción, al preguntarle sobre la cantidad exacta de hijos hace una rápida suma y dice que son 14. Entonces para que no se le pregunte más al respecto indicó. “Oiga, ahí está incluido el hijo de la chimichaguera Bernarda Cervantes”.

Volvió a sonreír y más que nadie sabía el motivo que propició una de sus célebres canciones llamada ‘La Chimichaguera’ que grabaran en el año 1975 Rafael Orozco con el acordeón de Emilio Oviedo.

El rey fuera de concurso

De otra parte, tras ganar en 1976 la corona de Rey Vallenato, el acordeonero Náfer Durán quiso repetir la hazaña siete años después, pero recibió un título honorífico por parte del jurado calificador integrado por Gabriel García Márquez, Rafael Rivas, Miguel López, Leandro Díaz y Enrique Santos Calderón.

Al respecto Naferito dijo. “Sentí una gran satisfacción al estar entre los mejores. Tengo entendido que ser declarado fuera de concurso es no tener contendor en la competencia. Además, soy el único que siendo Rey Vallenato ostenta ese honor”.

El juglar tiene actualmente 89 años de edad, los cumplió el 26 de diciembre de 2021, y es aplaudido también por ser el compositor de diversas canciones como ‘Sin ti’, ‘Déjala vení’, ‘El estanquillo’, ‘La Chimichaguera’, ‘La zoológica’, ‘Morenita’, ‘Mi patria chica’, ‘Teresita’ y ‘El rezo’, entre otras.

Sin lugar a equívocos, acudiendo a la tradición oral es de los contados acordeoneros que a su edad continúa sacándole notas al instrumento sagrado del folclor vallenato. Además,  en el año 1976 grabó el disco ‘Herencia Vallenata’ con el cantante Diomedes Díaz Maestre.

Naferito al recordar ese hecho, expresó. “Me siento orgulloso de ser el acordeonero que sacó a la luz pública a Diomedes Díaz. Al abrirle ese camino ‘El Cacique de La Junta’ se fue proyectando hasta llegar a ser un superdotado de la música vallenata. Siempre que nos encontrábamos recordábamos ese hecho y le decía que lo admiraba mucho”.

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A la hora del diálogo a un lado de la amplia sala de la casa ubicada en el barrio Altos de Garupal de Valledupar, estaba Rosibel Escorcia, la mujer que ha vivido 64 años con Náfer Durán, la misma que se hizo acreedora a la canción ‘Sin ti’.

Con mi nota triste

vengo a decirle a tu alma,

lo que está sufriendo

mi sincero corazón.

Ya no tengo paciencia,

ya no tengo calma

solo vivo triste y loco

por tu amor.

Los dos tienen a cuesta una gran historia de amor que nadie ha podido cambiar, y menos ahora cuando los años llaman a lista, las alegrías de los hijos se manifiestan constantemente y el amor de Dios cubre todo.

Naferito, el líder de la dinastía Durán, cuanto antes quiere seguir tocando su acordeón y dando testimonio de su amor al folclor vallenato, ese que le ha dado las más supremas alegrías. Hombre del alma noble no se vaya todavía porque Dios lo acompaña y escucha sus oraciones.

«Tu nombre Valledupar» la inspiración del poeta José Atuesta Mindiola

El amor, la admiración y el respeto, son tres de los grandes sentimientos que inspiran las mejores canciones de homenajes. Como ésta del poeta José Atuesta Mindiola titulada » Tú Nombre Valledupar». Un bellísimo y sentido reconocimiento que le rinde a «La Ciudad de Los Santos Reyes», este bonito canto me confirma que cuando un vallenato surge de una vivencia real, tiene las inquietudes melódicas y poéticas para que llegue al corazón de quien la escuche, porque las inspiraciones profundas y naturales son un desahogo del compositor, que a la postre se convierten en explosiones del alma. Este es el caso de este paseo lírico-romántico del poeta Atuesta, con una letra diciente, sin melodramas que muestra la fastuosidad de la capital mundial del vallenato (Valledupar), con un ingrediente estelar y es que está construido en décima Espinela, donde riman perfectamente los diez versos octosílabos haciendo aún más maravillosa la canción, la melodía es agradable, arrulladora, nostálgica y alegre al mismo tiempo, muy acorde con el mensaje transmitido por el autor.

La voz de Ivo Luis Díaz Ramos, es fiel a su estilo auténtico e inconfundible. Si existe una voz representativa del vallenato clásico en la actualidad, sin lugar para pensarlo es la del hijo de Leandro Díaz legendario maestro de la composición vallenata, forjada en medio del calor costumbrista de las parrandas. Su fraseo modular, sus inflexiones y tempo, cadencia, afinación, voz fuerte, melodiosa y nítida, son cualidades que hoy por hoy, se le reconocen como «La Voz Auténtica del Vallenato» , Ivo Luis es toda una institución musical , que ha llevado esta música provinciana por selectos lugares y escenarios del país y también por fuera del territorio nacional.

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