José Ortiz Celedón, nació el 27 de diciembre de 1975 en el municipio de Fonseca, es hijo del señor José Ortiz Ariza y la señora Ilba Celedón Granadillo, estudio Licenciatura en Lenguas Modernas, especialización en Desarrollo Humano y Social Universidad Popular del Cesar en Valledupar, 20 años de servicios docente en los municipios de Maicao y Barrancas.
Casado con la señora Kenis Saltaren, de esta unión nacieron Osnaider Javier, abogado y Luisa Camila, Fonoaudióloga.
El profe José se inició, en la piquería a la edad de 9 años, participando en los festivales de los diferentes barrios de Fonseca, se presenta en la categoría de piquería infantil, obteniendo el primer puesto en el festival Cuna de acordeones en Villanueva Guajira en 1989, festival Nacional de Compositores en San Juan del Cesar en 1987, 1988 y 1990, festival flores y calagualas en Urumita en 1990, festival pedazo de acordeón en el Paso Cesar en 1988, festival Minero y Agrícola en la Jagua de Ibirico en 1989,
Ya habiendo cumplido 15 años y obtenido el primer puesto en los anteriores festivales, decide presentarse en la categoría de piquería Mayor, obteniendo el primer puesto en el festival suena un acordeón en San pedro corregimiento de Barrancas en 1990, festival del Retorno en Fonseca en 2000, 2001, 2007 y 2010, festival de la integración minera en Albania en 2000, 2004 y 2011, festival del Carbón en Barrancas en 2005, 2009, 2013 y 2023, festival de los Laureles en Distracción en 2001, festival de la Amistad en Hatonuevo en 2007, festival de la Pajará en Riohacha en 1998, 2001 y 2004, festival de Arroceros en el Hatico corregimiento de Fonseca en 2001 y 2005, festival de la Agricultura y Guitarra en Cañaverales en 1999 y 2003, festival del Café en Conejo corregimiento de Fonseca en 2009 y 2012, festival del cactus en papayal corregimiento de Barrancas en 2009, festival del frito y la almojábana en Cuestecita corregimiento de Albania en 1999, festival del dulce de leche en Monguí corregimiento de Riohacha en 1995, 1997, 1999 y 2002, festival del turismo en el totumo corregimiento de San Juan del Cesar en 1996, festival del plátano en Dibulla en el 2000, festival de canciones en San Juan Nepomuceno Bolívar en 1995 y festival de san Pedro y San Pablo en San Pedro corregimiento de Barrancas en 2010.
Además de verseador o repentista, también se ha destacado como intérprete de canciones inéditas de varios amigos compositores en los diferentes festivales que se realizan en los departamentos del Cesar, la Guajira y el Magdalena, obteniendo los primeros puestos, es autor y declamador de hermosas poesías propias y de otros autores, las cuales a dado a conocer en muchos eventos culturales, sociales y religiosos en la región caribe.
-Una cita imperdible el dos de mayo en el Parque de la Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujonoguera’-
El Festival de la Leyenda Vallenata, la celebración cultural, folclórica y musical más emblemática de Colombia, se enorgullece de anunciar al artista Silvestre Dangond, como el primero de los shows musicales de la versión 58 del Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje al Rey Vallenato Omer Geles, que se realizará el primero, dos y tres de mayo de 2025.
Silvestre Dangond se presentará el 2 de mayo en el icónico Parque de la Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujonoguera’, en una noche que promete ser histórica por todo lo que encierra.
El homenajeado Omar Geles, dejó un amplio legado de notas de acordeón y canciones y su relación musical con Silvestre Dangond fue inmensa teniendo una colección de éxitos inolvidables como ‘A blanco y negro’, ‘Gracias’, ‘El Silvestrazo’, ‘Las locuras mías’, ‘Me gusta, me gusta’, ‘Mi amor por ella’, y ‘El fuerte’ y ‘La traga loca’, entre otros, que han marcado la historia del género y que resonarán con fuerza en este esperado evento festivalero.
Silvestre Dangond con más de dos décadas de trayectoria, se ha consolidado como uno de los artistas vallenatos más importantes de la historia. Su carisma, talento y conexión con el público lo han llevado a conquistar múltiples premios, llenando escenarios a nivel nacional e internacional.
De otra parte se destaca del artista Silvestre Dangond, nacido en Urumita, La Guajira, su capacidad para renovar el vallenato sin perder sus raíces posicionándolo como un puente entre las nuevas generaciones y manteniendo vivo el espíritu de este género único.
La boletería para los espectáculos musicales del 58° Festival de la Leyenda Vallenata ya está disponible en www.tuboleta.com
Desde el año 1968 el Festival de la Leyenda Vallenata ha sido el epicentro de la música vallenata, cultivando sus raíces, preservando sus tradiciones y promoviendo su evolución, siendo declarada por la Unesco como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad.
El Festival de la Leyenda vallenata reúne anualmente a miles de asistentes y concursantes que son la materia prima de este glorioso certamen cuya música identifica a Colombia ante el mundo.
En esta versión los shows musicales continuarán como de costumbre con la mayor calidad, fusionando a los grandes maestros del vallenato con los artistas emergentes que mantienen viva esta expresión cultural.
José María “Chema” Gómez Daza, un excelente compositor del vallenato costumbrista y narrador poético de las vivencias de su entorno Fonsequero, una de sus grandes composiciones fue: “Compai Chipuco”, el paseo que le grabó con rotundo éxito Diomedes Díaz y Colacho Mendoza, últimamente fue grabado por Carlos Vives.
Viajando para Fonseca, yo me detuve en Valledupar
Y allá en la plaza me encontré, con un viejito conversón
Y al pasar le pregunté, oiga compae como se llama usted,
Me llamo Compai Chipuco y vivo a orillas del río Cesar…
En uno de sus viajes, desde Fonseca a Santa Marta, Chema Gómez tuvo la oportunidad de conocer en Valledupar, al famoso personaje conocido como Compai Chipuco y cuyo nombre de pila era Antonio Guerra Bullones, nacido en el Caserío las Palomas, corregimiento de los Haticos, municipio de San Juan del Cesar Guajira. A él le compuso ese paseo que inmortaliza la figura de un campesino que vivió solitario a orillas del río Cesar y que vendía agua en calambucos a lomo de burro a varias familias en la ciudad de Valledupar, Chema Gómez, pudo expresar a través de sus coplas y la narrativa oral, la forma en que vivía este Sanjuanero en Valledupar. El Compai Chipuco le comento a Chema: que el era un hombre solitario que vendía agua en Valledupar, vivía arrastrando su tristeza, con su patas muy pintada. Mi nombre es Compai Chipuco vivo humilde y sencillo, me gusta vivir alegre, yo me divierto en la plaza Alfonso López, tocando mi acordeón y bebiendo ron, como le gustaba el Vallenato, cuenta el que el sonido que hacia el agua en los calambucos era chipu’ chipu´ chipu y pronto empezaron a llamarlo en la región “Compai Chipuco”.
Este personaje que tocaba acordeón y que interpretaba algunas canciones vallenata en la plaza Alfonso López y que le gustaba el ron, muy pronto se hizo famoso en el Cesar la Guajira y Magdalena, convirtiéndose en uno de los personajes insignes del vallenato, tanto así que en Valledupar en la actualidad hay sitios que llevan su nombre como la tarima “Compai Chipuco” en el Parque de la Leyenda Vallenata, igualmente un restaurante y una tienda de artesanías, libros sobre el vallenato y discografías en la plaza Alfonso López.
Reconocida en el mundo artístico como Yisell La Voz Rosa, nativa del Departamento de La Guajira en una pequeña ranchería llamada La Guajirita un día 15 de octubre aunque su registro de nacimiento se encuentra en Becerril, César.
Desde temprana edad Yisell Villegas descubrió su pasión por la música vallenata y así entre los sonidos de acordeones creció en Becerril, donde comenzó su historia musical rodeada de familiares y amigos quienes vieron en ella desarrollar ese talento a lo largo de los años, educando su voz de forma autodidacta con el firme propósito de crecer como artista e iniciar su carrera musical poniendo en alto a la mujer en el Vallenato.
Como parte de su crecimiento profesional Yisell se estableció en la heroica Cartagena de Indias, donde no sólo se convirtió en una exitosa empresaria sino que también formó una hermosa familia con su esposo y sus cuatro hijos, enfrentando el desafío en un género musical que siempre ha estado dominado por hombres, comenzó a realizar su presentaciones inspirada siempre en figuras representativas como Patricia Teherán y otras mujeres que la precedieron dejando huella en la música vallenata.
Es de gran importancia que Yisell se inició en su carrera musical con producciones propias brindando un aire fresco muy femenino al vallenato con su estilo único, siempre apasionada en cada una de las interpretaciones cautivando a los amantes de la música en Colombia e internacionalmente.
Su humildad como ser humano siempre la ha llevado a prestarle servicios a su comunidad durante la festividades navideñas cantándole a los niños de barrios pobres, llevando alegría y esperanza a través de su música aunque todavía no haya sido reconocida sigue cada día apostándole a su talento con perseverancia y disciplina y con una voz que enternece con su dulzura y gran proyección.
Yisell se ha caracterizado por llevar a todo el público lo mejor del Vallenato sin límites de género con sus primeros sencillos musicales, la Chacha, Eterna y Nada de sin ti, ademas de algunas canciones en cover como Embiagada de Ilusiones, Fue aquella tarde y Problema Tuyo que han tenido gran aceptación en el publico y redes sociales con un canto apasionado al amor, conquistando corazones y estableciendo su lugar en el firmamento musical colombiano, siguiendo adelante en este mundo de la música vallenata qué es su pasión y poniéndole el alma a cada una de sus interpretaciones.
-El juglar suma 92 años de experiencias vividas, que son su mayor tesoro en el folclor que le ha dado múltiples satisfacciones-
Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv
El Rey Vallenato Náfer Santiago Durán Díaz, a sus 92 años, nació el 26 de diciembre de 1932, en el Paso, Magdalena, ha demostrado no saber estar sin su amado acordeón. Ha sido su gran aliado para poner en lo más alto su dinastía y llevar interesantes mensajes cantados que han perdurado, siendo grabados por los más grandes intérpretes comenzando por Diomedes Díaz y cerrando con Silvestre Dangond.
Precisamente hace varios días estuvo en Valledupar recibiendo un homenaje por parte de la Cámara de Comercio volviéndose a poner su acordeón al pecho, que le parece un juguete para interpretar su canción insignia en tono menor, ‘Sin ti’, añadiéndolo dos más, ‘Con sentimiento’ y ‘La grabadora’.
Con la pausa que dan los años y con su sombrero elegante, señaló. “Recibir a mi edad un nuevo homenaje me llena de satisfacción porque pone de presente que puse mi talento al servicio del vallenato puro, ese que quieren acabar, pero no han podido. Y dígalo, sigo firme con mi acordeón hasta que Dios me lleve a su santo reino. Todos los días le doy gracias por la vida y todo lo que me ha dado al lado de mi familia”.
De igual manera, en su hoja de vida folclórica, se registra la gesta cuando se coronó como Rey Vallenato en 1976 y siete años después fue en busca de la segunda en el Festival de la Leyenda Vallenata, pero el jurado le dijo que era el mejor, declarándolo “Fuera de concurso”. Enseguida comento. “Llegar a esos lugares de honor es producto del amor al folclor vallenato que sigo defendiendo aunque ya las fuerzas no son las mismas, pero no dejó de tocar mi acordeón”.
Continuó hablando de canciones y aseveró que todavía compone dedicándole una al Altísimo, la cual entre sus versos dice. “Eres mi Dios bondadoso y alabado, en el mundo no tienes comparación, mi Dios bendito no mires mi pecado, para que así me concedas el perdón”.
Los recuerdos le hacían cola y reseñó dos canciones más. Se trata del merengue ‘La fiera’ y la puya, ‘La Navidad’. “Tengo muchas y no he dejado de componer porque eso me alegra mucho y me recuerda de dónde vengo y lo que soy gracias a Dios”.
Naferito, volvió a hacerse sentir y demostrar que la edad no es impedimento para darle alegrías a su corazón, al que acompaña desde hace dos años un marcapasos. “Me ha salido bueno y lo pechicho con las notas de mi acordeón”, indica riéndose.
El amor de su vida
En las remembranzas con el viejo juglar que ahora camina a paso lento y sus palabras son medidas, llegó el amor de su vida, Rosibel Escorcia Mure, quien por 67 años ha estado a su lado en medio de tristezas y alegrías. La emoción lo acompañó y expresó. “Rosibel, mi esposa, nació en Chiriguaná. A sus 20 años se me atravesó en el corazón y comenzamos a vivir. Le hice solamente la canción ‘Sin ti’, pero le regalé 12 hijos que han sido la mayor felicidad de nuestras vidas”.
Abrió sus ojos y le estaban brillando porque había relatado la epopeya de esos amores donde el eco de su voz llegaba más allá del silencio. Bella añoranza que abonó los recuerdos de una pareja donde la esperanza ganó la partida, haciendo posible que el sentimiento surgiera sin medida.
Cuando el sol se hacía sentir y el calor llegaba sin pedir permiso Náfer Durán, añoro a su pueblo, El Paso. “Quiero vivir tranquilo debajo de un frondoso palo de mango y acostado en una hamaca, solamente pensando en las bendiciones que Dios me ha regalado a lo largo de la vida y que broten esos cantos con letras salidas del corazón”.
Al preguntarle sobre las satisfacciones recibidas en su larga carrera de juglar se quedó con su dinastía, su familia, el triunfo en el Festival de la Leyenda Vallenata, los viajes que hizo al exterior llevando la bandera del vallenato, las canciones que le grabaron. Además, el amor a su querida tierra, a la cual le regaló varias canciones entre ellas ‘Mi patria chica’. “MI agradecimiento es total a todos mis familiares, paisanos, amigos y seguidores, porque sin ellos no hubiera sobresalido”.
Entonces abrió un nuevo espacio para el ayer. “Antes, la música no tenía tanto valor, era del agrado de parranderos en un círculo muy pequeño. Ahora es diferente porque gusta y los intérpretes ganan una cantidad de dinero. Antes, eran más los trasnochos y los largos viajes en burros, caballos, lanchas o buses destartalados. La plata poco se veía. Eso sí, por donde iba el corazón andaba y se llenaba de emoción”.
Al final del diálogo sincero y ameno, al maestro Naferito, se le pidió interpretar una de sus canciones que le ha traído satisfacciones. No lo pensó dos veces, citando a ‘La grabadora’, agradeciendo a Silvestre Dangond con Juancho de la Espriella por habérsela grabado en el año 2011.De inmediato hizo una petición. “Déjame cuadrar mi machete”, Se refería a su acordeón.
No más lo hizo tocó y canto. “Reclama la grabadora, la rutina de Naferito, que se escuchara por disco, su linda nota sonora. Yo soy el negro Durán, el que llaman Naferito, los que escucharan por disco, mi música popular”.
El hermano de Alejo Durán, se quedó pensativo con toda su carga de experiencias y nostalgias, intentando congelar en su corazón ese cúmulo de alegrías que son el mayor registro de aquel testamento donde se entrelazan todos los sentimientos teniendo al frente el jardín del alma.
Gracias Naferito y que la vida te regale más vida, para seguir dando testimonio de esos hechos cantados donde puedas decir como en tu puya. “Déjala vení que ya estoy aquí”…