Once años sin el Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez.

Por Alcibiades Nuñez.

El día 14 del presente mes se cumplen once años del fallecimiento del escritor más grande que ha tenido el mundo de habla hispana, Gabriel Eligio García Márquez, nació en Aracataca, Magdalena, el 6 de marzo de 1927 y falleció a la edad de 87 años, el jueves 17 de abril de 2014, en la Ciudad de México.

Hijo de Gabriel Eligio García y de Luisa Santiaga Márquez Iguarán, fue criado por sus abuelos maternos, Tranquilina Iguarán Cotes y el coronel Nicolás Márquez, quienes fueron piezas claves en su vida, cuya personalidad influyeron mucho en varios de los personajes de sus obras.

Se casó en Barranquilla con la señora: Mercedes Barcha en marzo de 1958 en la iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Tuvieron dos hijos, Rodrigo, nacido en Bogotá en 1959, quien se desempeña como cineasta, y Gonzalo, nacido en México en 1962, quien es profesional del diseño gráfico en la capital azteca.

Gabriel García Márquez fue uno de los grandes iconos de la literatura universal. Fue un escritor tan grande como sus colegas: Miguel de Cervantes Saavedra, Ernest Hemingway, José Saramago, Mario Vargas Llosa, Pablo Neruda, Octavio Paz, Gabriela Mistral, Miguel Ángel Asturias, Juan Ramón Jiménez, entre otros.

‘Gabo’ es un escritor que sigue vivo en cada uno de los corazones de los millones de lectores que periódicamente leemos sus obras literarias, ya que se movía como pez en el agua, en el género de la narrativa y fue el precursor del realismo mágico, donde mezclaba la realidad con lo fantástico.

Este escritor fue autor de varias obras literarias como: Los funerales de la Mamá Grande, Cien años de soledad, La mala hora, Relato de un náufrago, La increíble y triste historia de la Cándida Eréndira, El otoño del patriarca, Crónica de una muerte anunciada, El amor en los tiempos del cólera, El General en su laberinto, Doce cuentos peregrinos, Del amor y otros demonios, Vivir para contarla, Memoria de mis putas tristes y Yo no vengo a decir un discurso, En agosto nos vemos, entre otras.

Gabito era un gran escritor que podía contar hechos reales e inverosímiles del gran “Aureliano Buendía” y su familia, menciona el nombre de cada uno de sus integrantes, también narra las profecías que hacían los gitanos hacia su familia, incluyendo la desaparición del clan, en su obra ‘Cien años de soledad’, la cual le permitió el Premio Nobel de Literatura en 1982, máximo galardón que puede obtener un escritor.

Igualmente, en su obra “El amor en los tiempos del cólera’ cuenta el mal genio y las dificultades de los amores contrariados de ‘Florentino Ariza’ y ‘Fermina Daza’, donde planteó que “El amor no tiene horario, ni fecha en el calendario”, donde ‘Florentino’ enseña que el amor es posible así haya que esperar 50 años para obtener el amor de ‘Fermina Daza’, su amor eterno.

También nos narró la trágica historia del general José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacio, desde Bogotá a través del rio Magdalena, atravesando por varios pueblos ribereños hasta llegar a La Quinta de San Pedro Alejandrino en Santa Marta, donde muere el 17 de diciembre de 1830, en ‘El general en su laberinto.

Lo mismo, contó las peripecias que pasa un veterano de la Guerra de los Mil Días, quien no recibió pensión del Gobierno, el cual era gallero y criaba sus gallos de riña con el fin de llevarlos a la gallera en las fiestas patronales de enero para obtener dinero para el sustento de la familia, en ‘El coronel no tiene quien le escriba’.

Igualmente, narró el crimen de ‘Santiago Nasar’ por parte de los gemelos ‘Pedro’ y ‘Pablo Vicario’, hermanos de ‘Ángela Vicario’, quien se casó con ‘Bayardo San Román’ y éste la devolvió a sus padres porque no era virgen. Ésta fue interrogada por su madre y los gemelos para que dijera quien fue el autor de quitarle la honra, y ‘Ángela’ respondió que fue ‘Santiago Nasar’, siendo esa la razón para que los gemelos cometieran el horrible crimen en ‘Crónica de una muerte anunciada’.

Por último, nos narró en su obra “En agosto nos vemos” es una novela póstuma, que narra la historia de Ana Magdalena Bach, una mujer que viaja a una isla del Caribe cada mes de agosto para visitar la tumba de su madre.

Por el poder del acordeón Valledupar estará durante ocho días en estado de “Ay Ombe”

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Ya comienza el Festival, vinieron a invitarme. Ya se van los provincianos que estudian conmigo. Ayer tarde que volvieron preferí negarme, pa’ no tener que contarle a nadie mis motivos. Yo que me muero por ir y es mi deber es quedarme. Me quedo en la Capital por cosas del destino”…

Durante ocho días Valledupar, la Capital Mundial del Vallenato, estará por cuenta del acordeón, la caja, la guacharaca, los cantos, los versos y los grupos de Piloneras en estado de “Ay Ombe”, donde el mayor compromiso es olvidar las penas y vestirse de alegría completa. Entonces, aparecerá la elocuencia de las añoranzas de aquel memorable verso. “Este es el amor, amor. El amor que me divierte, cuando estoy en la parranda, no me acuerdo de la muerte”.

En este estado es posible visitar con el pensamiento las notas de los acordeones y pasearse libremente por los paseos, merengues, sones y puyas, teniendo en cuenta que es la versión 58 del Festival de la Leyenda Vallenata donde se le rendirá homenaje al Rey Vallenato Omar Geles.

220524 Hijos Omar Geles – 1

Serán los instantes precisos para evocar al epicentro del llamado “Embeleco”, en la plaza Alfonso López Pumarejo, donde se dio la partida a esta fiesta vallenata que cada año avanza a nota firme del acordeón, a buen golpe de caja, al charrasquear de la guacharaca, de una voz parrandera y versos contundentes.

La profecía de Consuelo Araujonoguera escrita en El Espectador el viernes 8 de marzo de 1968, exactamente 50 días antes de iniciarse el Primer Festival de la Leyenda Vallenata, donde se coronó como Rey Vallenato Gilberto Alejandro Durán Díaz, se está cumpliendo al pie de la letra. En su ‘Carta Vallenata’ ella manifestó. “El vallenato con el tiempo se impondrá en el mundo”.

De esa forma ‘La Cacica’, Consuelo Araujonoguera, Alfonso López Michelsen y Rafael Escalona, unido a un grupo de amigos, se aventuraron a convocar a distintos acordeoneros regados por toda la comarca para ponerlos de acuerdo y motivarlos a que siguieran ejecutando los mejores paseos, merengues, sones y puyas.

La misma Consuelo Araujonoguera en aquella ocasión lo dejó plasmado: “Para sacar adelante el Festival de la Leyenda Vallenata, han sido indispensables noches de insomnio y días sin descanso, pero hoy podemos decir que pese a que la tarea no está concluida, hemos logrado rescatar parte importantísima de nuestro pasado histórico y echar las bases de lo que ahora es, sin discusión, la mejor imagen de Valledupar, tierra de encanto, y de lo que los vallenatos somos y representamos ante Colombia y el mundo”.

Para dar fe de lo anterior se recuerda al locutor Carlos Melo Salazar, quien fue el primero en trasmitir para Colombia y el mundo, el Festival de la Leyenda Vallenata a través de la Radiodifusora Nacional.

“Esa fue una obra de titanes. Comenzó con ocho participantes y ahora son muchos que hasta se pierde la cuenta. Quedaron para la historia las grabaciones de los primeros festivales que ahora son unas joyas sonoras. Me dá nostalgia recordar esos tiempos idos, donde el amor por el folclor salía del campo y se metía en el corazón de todos. Este es el folclor que tiene las más hondas raíces en Colombia”.

Himno del Festival

En medio del paso del tiempo y cuando los recuerdos se plasman en el alma como una pintura musical aparece el compositor Rafael Manjarréz Mendoza, poniendo su sello con la canción ‘Ausencia sentimental’, que a fuerza de escucharla y de sentirla, luego de haber sido ganadora en el concurso de la canción vallenata inédita del año 1986, fue declarada el 16 de marzo de 2010 como el Himno del Festival de la Leyenda Vallenata.

Tienen razón los que piensan que esta linda obra es la más fiel radiografía de la nostalgia, el sentimiento en trance del que se encuentra lejos y la memoria viva que busca en los recuerdos, pero que al recibir “las razones de sus compañeros”, todo se torna diferente.

El himno del guayabo, ese que no produce el trago, hace posible volver a repasar los episodios del Festival de la Leyenda Vallenata, andar por los caminos que el compositor recorrió a la distancia, y se cae en cuenta que “hay cosas que hasta que no se viven no se saben”.

‘Ausencia sentimental’ tiene sabor a parranda, a música, a encuentro con amigos, a nostalgia, a ingredientes que la incrustaron en el corazón del pueblo. Personajes, lugares y hechos hacen parte vital de la estructura de esta inspiración que ha dejado regados pedazos del alma vallenata.

Ellos siguen presentes en la memoria de todos desde que la voz del cantante Silvio Brito, la divulgó por los medios de comunicación y se metió en el corazón de los que saben que “el que nunca ha estado ausente no ha sufrío guayabo”.

Enseguida se calca la ausencia sentimental que no permite escuchar en vivo un acordeón bien tocado, un verso bien improvisado, el desfile de piloneras o una canción alegre o llena de sentimiento.

No hay respuesta si todavía en el corazón del compositor vive su negra del alma, pero de lo que si hay seguridad es que continúan contándose las anécdotas y los cuentos buenos, que el palo é mango sigue en la plaza igual, que los guajiros no faltarán y que ‘Ausencia sentimental’ se escribió, logrando correr como ríos de amor por los recovecos del corazón de Valledupar. En fin, todo se inicia desde el sábado 26 de abril en horas de la tarde, arrancando con el desfile de Jeep Willys Parranderos hasta casi ver aparecer la aurora del domingo cuatro de mayo. Serán ocho días de verdadero estado de “Ay Ombe”…

El 58° Festival de la Leyenda Vallenata suma una inmensa cuota de concursantes

El balance de las inscripciones para el 58° Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje al Rey Vallenato Omar Geles, arroja una respuesta positiva por parte de los concursantes en las distintas categorías. Lo anterior indica el cumplimiento en la labor de conservación y promoción del vallenato tradicional, por parte de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata.

El registro oficial es el siguiente, indicando que se superaron los inscritos con respecto al año anterior, especialmente entre los grupos de Piloneras en sus distintas categorías. Esta danza tradicional de Valledupar, se estaba perdiendo con el paso del tiempo y hace 31 años comenzó su rescate.

Acordeón Profesional: 71

Acordeonera Mayor: 8

Acordeón Aficionado: 79

Acordeón Juvenil: 26

Acordeón Infantil: 38

Acordeonera Menor: 16

Piqueria Mayor: 69

Piqueria Infantil: 7

Canción Vallenata Inédita: 259 (Paseos, 180; Merengues, 47; Sones, 19 y Puyas, 13). Piloneras: 243 grupos. (Mayores, 156; Juveniles, 53 e Infantiles, 34).

Sobre las inscripciones, el presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata Rodolfo Molina Araújo, anotó. “Agradecimientos a los concursantes de las distintas categorías por sumarse a la versión 58 del Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje al Rey Vallenato Omar Geles, quien a través de las notas del acordeón y sus canciones, contribuyó altamente con el propósito de expandir la música vallenata. Esta tarea de conservación de las raíces del vallenato sigue siendo favorable, porque se ha venido trabajando de manera seria y con conocimiento de causa, teniendo como principal plataforma al Festival de la Leyenda Vallenata”.

Respecto a las canciones que serán seleccionadas entre las 259 inscritas, la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata indicó que en los próximos días se estará haciendo el respectivo anuncio, luego de cumplido el trabajo por el jurado que tendrá esa misión.

Concurso de pintura infantil

De otra parte, continúan abiertas hasta el 22 de abril a las 6:00 P.M. las inscripciones para el concurso ‘Los niños pintan el Festival de la Leyenda Vallenata’, que tendrá lugar el domingo 27 de abril a partir de las 8:00 de la mañana en las instalaciones del Centro Comercial Mayales Plaza.

Las inscripciones para estudiantes entre los 8 a 12 años, se reciben en las oficinas de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, ubicadas en la Carrera 19 No. 6N 39, vía al Balneario Hurtado.

Este evento es promovido por la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, contando con el apoyo del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes y el Centro Comercial Mayales Plaza, llega a su versión número 15, teniendo como protagonistas a estudiantes en edades comprendidas entre los 8 a 12 años, con habilidades para pintar y ponerle el mejor colorido al folclor vallenato.

Los objetivos fundamentales del concurso son conservar, mantener, fomentar y defender entre las futuras generaciones el Festival de la Leyenda Vallenata, la música tradicional vallenata como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad y estimular el espíritu creativo de los pequeños artistas aunados al folclor. Además, ser un aliciente educativo desde el género vallenato como mejor tarea diaria.

Se anota que los ganadores del concurso ‘Los niños pintan el Festival de la Leyenda Vallenata’, en sus tres primeros puestos, en su orden recibirán:

1.- Patineta Eléctrica Scooter 4lite 2nd generación.

2.- Galaxy Tablet A9+128 Silver – Samsung.

3.- Bono de 500 mil pesos, redimibles en artículos para el estudiante.

La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata agradece a los rectores, directores, coordinadores de las distintas instituciones educativas y a los padres de familia por el respaldo para sacar adelante este llamativo concurso que llega a su versión número 15, El año pasado concursaron 360 estudiantes.

Alfonso Cortés: ¡El Juglar del Altiplano cundiboyacense!

«La música debe hacer saltar fuego en el corazón del hombre y lágrimas en los ojos de la mujer»: Ludwing van Beethoven (compositor, músico y director de orquesta alemán).

Por Ramiro Elías Álvarez Mercado

La relación entre un músico y su instrumento es algo muy íntimo y personal, que los termina convirtiendo en compañeros de viaje por toda la vida. Sólo el artista comprende el vínculo que existe entre él y su instrumento, ellos juntos son un complemento que se encargan de generar música que se transforma en pasión, voz, corazón, alimento espiritual, revelación y lenguaje.
Y es precisamente lo que le ocurrió a Alfonso Cortés Marroquín, en razón a que la relación con su acordeón comenzó desde la infancia en donde la conexión entre ambos fue inmediata; es decir, una simbiosis total que sigue intacta hasta el día de hoy, y que sigue aumentando con el paso de los años.
Este hombre nació el lunes 23 de febrero del año 1948 en Villa de Leyva, un municipio que está ubicado en el departamento de Boyacá en la Cordillera Oriental de Colombia, territorio que hace parte del Altiplano cundiboyacense, sobre el Valle de Zaquencipá, un lugar con muchas historias y bellísimos paisajes, donde el tiempo parece haberse detenido, porque conserva en su arquitectura las muestras más auténticas del pasado colonial. Este pueblo es, sin duda, uno de los más bellos de Colombia y muy famoso por su importancia histórica y por su magnífica plaza que le valieron para ser reconocido como Monumento Nacional en 1945. Además de su arquitectura colonial, Villa de Leyva se caracteriza por sus variados paisajes rurales que van desde la zona de páramo hasta la desértica haciendo un contraste maravilloso, que son el deleite de sus turistas y visitantes. Es un sitio ideal para encontrarse con la historia, la ciencia, el arte, la cultura y la madre naturaleza.
Quién imaginaría que un niño nacido en esa bella y productiva tierra, criado en Bogotá, donde la música Andina, en la que sobresalen: bambuco, carranga, pasillo, torbellino y guabina, se iba a inclinar por una expresión musical nacida a cientos de kilómetros de allí, en el Caribe colombiano: el vallenato, que desde que lo escuchó se metió profundamente, en su alma, vida y corazón, convirtiéndose en parte de su diario vivir.
El amor de «Poncho» Cortés, como es conocido popularmente por la música vallenata, se presentó de una manera un tanto curiosa y fue el hecho de que un pretendiente de su hermana mayor, nacido en el Caribe colombiano quien en la etapa de cortejos y enamoramiento le pone a ella una serenata con acordeón, caja y guacharaca, algo que para la fría capital colombiana no era bien visto en la época porque lo consideraban un bullicio e irrespeto con los vecinos, quienes no estaban acostumbrados a este tipo de sucesos y mucho menos con esa clase de música que en ese momento no tenía aceptación en esta parte del país, pero que no pasó desapercibida para el pequeño «Poncho» que caso contrario a su hermana, quien se tapó los oídos para no escuchar, fue él quien más se deleitó con la serenata, pero sobre todo con los sonidos que salían de esa caja mágica musical de pitos y bajos que lo enamoraron para siempre.
Es a partir de ese momento cuando este niño inquieto inicia amores con su acordeón, acompañado por sus amigos del barrio Quiroga de Bogotá con quienes tocaba en las esquinas y parques donde se reunían, ante la mirada incrédula de los vecinos que nunca pensaron en que estos jóvenes sintieran tanta pasión por una música originaria de un lugar tan lejano al de ellos.
Después de graduarse como bachiller del Colegio Mayor Distrital entra a la Universidad Libre y se convierte en administrador bancario, profesión que ejerció por más de 40 años, experiencia que lo llevó a gerenciar varias sucursales del Banco Popular en Bogotá, y de la que salió pensionado hace más de una década.
Este «cachaco» con corazón costeño, como le decimos los nacidos en el Caribe a los del interior del país, en el año 1966 se integra a la agrupación Acuarios, un combo de amigos y amantes del folclor vallenato, con la que empieza a tener una época exitosa sobre todo en la década de los años setenta y ochenta, participando en muchos programas de radio y televisión con su conjunto de planta. Las grabaciones no se hicieron esperar y se convierte en el primer «cachaco» que graba vallenato clásico, respaldo por sellos discográficos como: Philips, Discos Regis, Divensa, FM y Discos CR. Con los que sin duda hizo un aporte significativo a la divulgación y popularización de la música vallenata en la capital colombiana.
Es un artista polifacético, quien además de ejecutar con calidad el acordeón, también lo hace con la guitarra, bajo, guacharaca, caja, tumbadora, canta y compone, lo que lo convierte en un músico completo, de ahí que sea llamado por el folclorista, investigador y escritor, Antonio Daza Orozco como «El Juglar cundiboyacense».
Entre sus composiciones se destacan un merengue en tonalidad menor dedicado a Monterrey y a Guadalupe, titulado ‘Compensación cultural’, tema ganador de la canción inédita en el Festival Vallenato Internacional de México, en el año 2019, paseo ‘De los corrales al cielo» segundo lugar en el Festival Vallenato de USA 2019, ‘La Puya de Alejo’ en tonalidad menor semifinalista en el Festival de La Leyenda Vallenata en Valledupar, grabada por el Rey Vallenato Fredy Sierra, al igual que el merengue ‘Los Sahaguneros’. ‘Aporte cachaco’, ‘Pasión y mimos’, ‘Catalina linda’, grabados en su voz y acordeón.
También ha colaborado con su acordeón en grabaciones de Los Hermanos Ramírez y Alejandro Merlano.
Es un fiel admirador de los grandes juglares que han escrito con tinta indeleble la historia de la música vallenata: Alejandro Durán, Luis Enrique Martínez, Abel Antonio Villa, Calixto Ochoa, Juancho Polo, Francisco «Pacho» Rada, Leandro Díaz, Rafael Escalona, Emiliano Zuleta, Alfredo Gutiérrez y muchos más que son parte de ese abanico musical que le dieron grandeza a este folclor de origen provinciano, pero encontró en Nicolás Elías «Colacho» Mendoza, el primer Rey de Reyes, ese referente al que siguió y le aprendió y que luego se convertiría en uno de sus amigos más cercanos, lo que lo lleva a decir que es un «Colachista» de tiempo completo, un maestro que con la calidad de su nota y el estilo musical que lo caracterizó dejo una estela de clásicos y éxitos que hoy en día siguen siendo parte fundamental de la cultura musical de Colombia, la palabra «Leyenda» en ocasiones suele resultar ser una hipérbole, en este caso se ajusta bien a la hora de hablar del acordeonista Nicolás Elías, este maestro fue un alumno aventajado del gran Luis Enrique Martínez, y luego se convirtió en el modelo, el ícono y el símbolo de las nuevas figuras, un hombre que le enseñó a muchos, pero al mismo tiempo aprendió de todos, y es por esto que para Cortés Marroquín se convirtió en un ícono y apoyo para su carrera artística.
El amor incondicional por la música vallenata de Alfonso Cortés va mucho más allá de lo meramente musical y se ha convertido en un gestor cultural y embajador de esta expresión musical en Bogotá: un investigador y escritor, autor del libro «El Vallenato en Bogotá su redención y popularidad» donde plasma más de cinco décadas de vivencias, experiencias. Un libro donde en cada letra y cada fotografía podemos percibir el amor que siente por el vallenato, datos, información y conocimientos que los sorprenderán, porque muchos pensarán que fue escrito por un autor de la región vallenata y no por un hombre que nació en una tierra distante a esa.
La vida de Poncho gira alrededor de su música vallenata, «SU» porque ya es de él, actualmente es el Presidente de la fundación PROVALLENATO y Director del museo vallenato en Bogotá, director de la agrupación Los Juglares Urbanos, Presidente del Festival Vallenato de Silvania – Cundinamarca.
Este pionero de la música vallenata en Bogotá y el interior del país, cantautor e intérprete del acordeón, ha estado presente en el inicio de varios intérpretes de la música vallenata, tales como Silvio Brito, Jairo Serrano, Ismael Zuleta, Jorge Nain Ruiz y Jimmy Vence. Fue Rey de la categoría profesional del Festival del Acordeón en Sibaté, Cundinamarca, en el año 1980, también ha trabajado al lado de vocalistas y músicos como Esteban Salas, Robinson Damián, Pablo López, Ricardo Cárdenas, Pedro García, e incluso el artista internacional Galy Galiano a quien acompañó en más de una oportunidad tocando el bajo.
Por su amplio conocimiento sobre la música vallenata es invitado constantemente en calidad de jurado, panelista, conferencista y comentarista en muchísimos festivales de folclor vallenato, a lo largo y ancho del país y fuera de él, tales como Valledupar, Villanueva, Sahagún, Arjona, Chinú, Bogotá, Manaure, La Loma, Nobsa, Neiva Madrid, Miami Florida, Monterrey México, entre otros.


El último sábado de cada mes se realiza la auténtica parranda vallenata, en la Casa Museo PROVALLENATO, que dirige el maestro Cortés Marroquín, un lugar que se convirtió en el «Templo del vallenato en Bogotá» en donde al son del acordeón, caja, guacharaca, cantos, cuentos y anécdotas y la melodía de una canción, es una válvula de escape que nos ayuda a expresar lo que sentimos e incluso, nos empuja a parafrasear lo que guardamos dentro en compañía de amigos y amantes del buen vallenato que disfruta de este divertimento cultural.
Hablar de Alfonso «Poncho» Cortés Marroquín: el juglar del altiplano cundiboyacense, es hablar de un maestro que no le puso límites a su gusto musical y nos demostró que para amar, querer y valorar la música no existen regionalismos, porque encontró en el vallenato, el eco de sus alegrías, penas, sueños y esperanzas, y le deja un legado a las nuevas generaciones; abrió un camino y les enseñó que sentir amor por la música vallenata es dejar que los sentimientos bailen al ritmo de cada melodía que brota de su acordeón, quien se convirtió en su amigo inseparable.

Gran entrevista con Yisell «La Voz Rosa» en Estampas Vallenatas Radio

A través de Estampas Vallenatas Radio, se vivió una noche especial junto a la cantante Yisell, reconocida en el mundo de la música como «La Voz Rosa». Durante la emisión, los oyentes tuvieron la oportunidad de conocer más sobre su trayectoria artística y el invaluable aporte que, como mujer, ha hecho al género vallenato.

Desde Medellín, la periodista Belinda Olano sostuvo una enriquecedora conversación con la artista, abordando sus experiencias en la música y sus proyectos a corto plazo. Durante la entrevista, Yisell se mostró emotiva y agradecida con todas las personas que han apoyado su carrera desde sus inicios hasta la actualidad.

Asimismo, la cantante rindió un sentido homenaje a la legendaria Patricia Teherán, destacando el legado que dejó para todas las mujeres que sueñan con interpretar música vallenata.

Comprometida con el folclor, Yisell «La Voz Rosa» continúa enriqueciendo el género con cada una de sus canciones, llevando al público lo mejor de su arte. En este camino, ha contado con el respaldo del compositor Alex Ruiz, quien confió en su talento desde el principio y le entregó la canción Eterna, disponible actualmente en YouTube.

Entrevista a través de Estampas Vallenatas entrar en el enlace:

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