Fredy Molina marcó su territorio con cimientos de poesías cantadas

Hace 52 años murió el compositor que tuvo los versos precisos y quien desde su tierra Patillal elevó la cometa de su corazón-

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

La poesía flotó en la memoria de Fredy de Jesús Molina Daza, aquel compositor nacido en el corregimiento de Patillal, municipio de Valledupar, llegando a escribir y luego ponerle melodía a aquel verso que llamó la atención de inmediato. “Soy hombre confundido pensando en cosas que de ser no dejarán. Excusen si necio he sido con este reflexionar. Si luego pienso, yo existo, dijo Descartes al pensar”.

Muchos no podían creer que ese verso fuera de su autoría, pero él más adelante le añadió otros para corroborar que era capaz de unir letras y separar las palabras justas en el tiempo del corazón o viendo una cometa dándose alegres paseos por el firmamento de su amado Patillal, tierra donde nació en el hogar de José Amiro Molina Gutiérrez y Eloísa Daza Hinojosa, el sábado cuatro de agosto de 1945.

Sus cantos fueron dignos de aplaudir teniendo en su interior la esencia del amor, las costumbres, las vivencias y pedazos de melancolías, donde se plasmó la primera novia en olvido, el trago a escondidas sintiendo la felicidad al regalar un beso y hasta hacerle preguntas a la luna Patillalera.

Fredy Molina en el éxtasis de su composición reflexionó.  “Cuando me miras qué es lo que sientes, dímelo pronto, pronto mi vida. Estoy que me muero por saber, qué es lo que sientes cuando me miras”. Después con la sinceridad que no podía ocultar, cantó. “Freddy Molina te quiere, eres mi duda esperanza. Cuando el Guatapurí se crece al sentir mi pasión se calma. Si no me miras el propio cielo, siente mi pena y se entristece”.

Sería extenso citar la maravillosa obra de este compositor quien mantuvo encendida la llama del alma, porque estando lleno de nostalgia en cierto punto del sentimiento la mezclaba con alegrías. Es así como expresó lo siguiente en el bello canto llamado ‘Dos rosas’. “Existen dos corazones que son dos rosas de fragancia y de pureza natural. El amor tiene un sentido a toda hora y el sentimiento nace espiritual. Canto sobre la verdad, hablo de dos corazones que se aman en realidad y gozan de sus amores”.

El indio desventurado

En el año 1970 Fredy Molina ganó el concurso de la canción vallenata inédita del Festival de la Leyenda Vallenata con el paseo ‘El indio desventurado’, donde contó sobre el romance de una pareja indígena, quien no tuvo un final feliz, sino que la soledad y la muerte llegaron en el momento inesperado. Un hecho digno de una obra literaria, caso Romeo y Julieta.

Abrazados en sueño eterno como haciéndose el amor, la soledad y el silencio se contemplan con el dolor. Y cuentan de esa leyenda que el indio desventurado tan noble sería su pena que fue y murió a su lado”.

La calificación como la mejor canción de ese año le correspondió al jurado conformado por Rafael Escalona Martínez, Arturo Molina Gutiérrez, Armando Maestre Pavajeau, Miriam Pupo de Lacouture y Rafael Guzmán, siendo grabada tiempo después por Alfredo Gutiérrez.

El paso por la vida de Fredy Molina fue corto y solamente estuvo 27 años porque se la apagaron a la fuerza. Esa noche del domingo 15 de octubre de 1972, la tristeza y el llanto sacudieron a Patillal. Entonces, aparecieron los cantos dedicados al hombre que supo ganarse un espacio en la música vallenata al saber marcar su territorio con cimientos de poesías cantadas.

De esta manera el compositor Gustavo Gutiérrez Cabello, le cantó ‘El silencio de Fredy Molina’, donde abrió su corazón, y dijo. “Voces de muerte se oyeron en todita la región, el llanto brilló en los ojos, tristeza en el corazón. Y mientras vibra confusa las notas de un acordeón, Fredy Molina se muere sin sentir ningún dolor. Y allí en su pueblito natal duermen sus sueños de infancia anhelos que nunca podrá realizar. De su pueblito en la sabana que se llama Patillal, Fredy Molina allí descansa nunca más se oirá cantar”.

Al respecto ‘El Flaco de Oro’, quien recientemente cumplió 84 años, indicó. “El recuerdo de Fredy Molina es imborrable en mi memoria. Le hice la canción por su grandeza, siendo grabada por Alfredo Gutiérrez. Era una persona sencilla, amable, cariñosa y afectuosa con sus amigos. Tenía una gran sensibilidad para un componer. Además, su juventud y la mía estuvieron muy ligadas por una hermandad profunda. La poesía de Fredy Molina es  única y sus canciones inmortales”.

También con la tristeza a cuestas el compositor Armando Zabaleta, hizo la canción ‘No voy a Patillal’, una elegía para su colega y amigo, ganando en el Festival de la Leyenda Vallenata del año 1973. “No voy a Patillal porque me mata la tristeza, al ver que en ese pueblo fue donde murió un amigo mío. Era compositor como lo es Zabaleta, y era lo más querido de ese caserío. Si algún día llego a ir sé que me regreso enseguida, porque me da tristeza apenas yo empiezo a recordarlo”.

Recuerdos vivos

En Patillal se sigue recordando, y más por Margarita Ochoa Maestre, con quien Fredy Molina tuvo dos hijos, Edgardo José y José Juan, quienes son compositores y han sacado adelante su legado para que nunca muera. Precisamente, hace dos años la versión 33 del Festival Tierra de Compositores de Patillal fue en su honor.

Ahora, 52 años después de su partida sigue viva la memoria del bardo de ‘La Malena’, quien con un verso dejo constancia de todo su sentimiento. “Yo quiero que tú me quieras como nunca me has querido. Y si no quieres que muera, vuélveme a querer lo mismo”. Definitivamente, Fredy Molina no pudo ser firme en el amor ante la debilidad del corazón.

Gran Lanzamiento A Ganar mi Selección de Beto Jamaica Rey Vallenato

Todo un éxito el lanzamiento del video oficial de la canción «A Ganar mi Selección» de la autoría, acordeón, voz y arreglos musicales del Rey Vallenato Beto Jamaica.

El lanzamiento se realizó a través de la Página de Estampas Vallenatas Radio y en Youtube con la periodista Belinda Olano, quien junto a Beto Jamaica y el público presente compartió de agradables momentos conversando sobre el nuevo objetivo musical A ganar mi Selección, su trayectoria y crecimiento como artista en una superación constante.

«A ganar mi Selección es una canción que nos llena de gran emoción a todos los colombianos que amamos con sentimiento patrio nuestro equipo que nos representa en el mundo, siempre firme, siempre adelante, dándonos alegrías, queremos llegar a todos los corazones con la misma emoción que disfrutamos cada partido.

Los invitamos a disfrutar de este hermoso video, suscribirse y dejar su comentario, vamos a disfrutar cada vez que juegue nuestra Selección, ponte la camiseta y «A Ganar Mi Selección».

Marcos Díaz presenta La mejor Navidad y Tu eres la Culpable, se perfilan como los éxitos de fin de año.

Para alegrar las fiestas decembrinas Marcos Díaz  en unión a su acordeonero Ricardo Ramos anuncian el lanzamiento de “La Mejor Navidad”, canción que llenará de felicidad a todos los hogares de Colombia y el mundo.

 La mejor Navidad y Tu eres la Culpable a dúo con Robinson Damián, se perfilan como los éxitos de fin de año.

En la canción «La Mejor Navidad»   aportaron su granito de arena con sus voces artistas  como: Juan Piña, Chatela, Charly Gómez, El Fantasma y Escarlet Linares para llevar un sentimiento que se llama LA MEJOR NAVIDAD.

Luis Egurrola estuvo a la altura del poeta enamorado

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

El compositor y poeta sanjuanero Luis Aniceto Egurrola Hinojosa tuvo la virtud de caer en los brazos del amor, donde lleno de sentimientos pudo volar bien alto y muchas veces llorar o sonreír. Para él no fue fácil escaparse de la melancolía y la soledad que muchas veces lo acompañaron. En se sentido optó por llamar a su memoria muchas letras que al unirlas convirtió en bellos poemas cantados.

Así era el talante del compositor guajiro que solía amarrar las desilusiones para que el corazón no sufriera fisuras, sino que cantara al paso de sus versos donde los ojos se dilataban para ver la fantasía de un suspiro y el alma optara por callar. En sus canciones la poesía nunca quedó rezagada porque primaba su estilo original y la conservación del romanticismo que estaba a la altura del poeta enamorado.

Cuando su sendero estaba iluminado y la inspiración lo acompañaba a todas partes, llegó su inesperada partida de la vida poniendo de luto al folclor vallenato, siendo su última presentación en publicó el domingo 18 de agosto de 2024 en Arjona, Bolívar, donde durante más de una hora hizo un recorrido por varias de sus exitosas canciones que los presentes cantaron al unísono.

Esa tarde en la Parranda de Compositores dentro de la versión 46 del Festival Bolivarense de Acordeón, donde él estuvo al lado de sus colegas Roberto Calderón, José Alfonso ‘Chiche’ Maestre y Jaime ‘El Tato’ Fragozo, se le aseguró un legado perdurable a sus canciones.

Luis Egurrola en un espacio antes de su presentación accedió a concederme una entrevista, donde expresó su amor a la música vallenata y la acogida a sus canciones. “Lo mío es amor por lo que hago y más cuando mis canciones han tenido la mayor receptividad. Me han grabado más de 200 canciones, siendo la primera ‘Que hay de ti’, por parte de Alexander ‘El Coco’ Oñate y Mauro Millán”.

De igual manera, contó que grabó en el año 2005 la producción musical Luis Egurrola canta, teniendo el apoyo del Fondo Mixto para la Cultura y las Artes de La Guajira, donde aparecieron 11 canciones de su autoría.

Después de entregar ese dato, expresó. “En mi vida lo único que he hecho es darle motivos al amor para hacer mis canciones llenas de poesía. Esas canciones me las han grabado los más importantes cantantes y también jovenes con buena proyección. Me fijo mucho antes de entregar una canción porque soy exigente y eso me ha servido. Me he distinguido por decir las cosas de frente”.

Al preguntarle con cuál canción de su autoría se quedaba, lo pensó un poco y dijo. “Todas mis canciones tuvieron un motivo esencial para hacerlas y eso es grande. Me queda difícil escoger una, pero cada vez que me presento en distintos escenarios me piden con insistencia ‘Una aventura más’, que me grabara Jorge Oñate”. Enseguida añadió. “Ahora no me ponga a escoger con cuál cantante me quedó. Eso es más difícil”.

Difícil para él fue hablar de Omar Geles. “La muerte de Omar me golpeó fuerte. Era un amigo sincero, compositor de mucha talla que dejó una inmensa huella. Siempre tuvimos afinidad y fue un ejemplo para todos como acordeonero y compositor. Ha sido una pérdida irreparable para la música vallenata”. Calló y se llenó de tristeza.

Madurar las canciones

Pasando a otro hecho, el compositor Luis Egurrola fue invitado el pasado mes de abril por la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata a oficiar como jurado con la finalidad de preseleccionar las canciones inéditas que se presentaron en el 57° Festival de la Leyenda Vallenata. Esa tarea la tuvo al lado del compositor Juan Pablo Marín Álvarez y el historiador e investigador Celso Guerra Gutiérrez.

Después de cumplido el compromiso de escuchar 260 canciones donde se escogieron 70, Luis Egurrola hizo un balance de la tarea encomendada. “Las canciones hay que madurarlas y no hacerlas a la carrera para que puedan tener trascendencia. Ese es mi consejo a los compositores que aspiran a llegar lejos”.

Finalmente aseveró. “Desde hace muchos años vienen diciendo que el vallenato se acabará, y eso es mentira. Ahora es cuando hay compositores, cantantes y acordeoneros. La cosecha es grande y se percibe por todas partes”.

Sin demora cantó a capela la primera estrofa de una de sus canciones inéditas que estaba sin nombre, donde la poesía le hizo juego a la melodía logrando dibujar llamativos versos. También regresando a sus inicios recordó sus pasos en el colegio El Carmelo, donde le cantaba a la virgen. De hecho, su primera participación en un concurso de canciones lo hizo en el Festival de Música Mariana en la vereda de Los Pondores, La Guajira. Después su ascenso en el mundo vallenato es ampliamente conocido llevándolo a estar en la cúspide musical.

Luis Egurrola, cuya estatura era de 1.90, el pasado 19 de julio celebró su cumpleaños número 60 y lo estuvo festejando al lado de los suyos, teniendo en su boca palabras de alegrías y los planes que nunca faltan, pero su cuerpo tiempo después no aguantó la presión del corazón, al que infinidad de veces le cantó.

Viajes del adiós

En los viajes del adiós donde se ofrendan lágrimas y llegan los días aciagos que conllevan a encadenar el recuerdo, donde también se tiene al frente la marcha lenta de la muerte, apareció el poeta José Atuesta Mindiola, para declamar. “Luis Egurrola se ha ido, deja sus bellas canciones que son de los corazones eterno edén florecido. Todos estamos afligidos, la muerte siempre es tristeza, pero exaltamos la grandeza de su obra musical. El artista es inmortal porque es creador de belleza”.

En medio de los aletazos del dolor y la nota más melancólica, se despidió al célebre compositor quien supo unir poesías con melodía, logrando que se deshojara el sentimiento y los días fueran un pretexto para desafiar el alma que ahora llora sin consuelo, solamente esperando que las ilusiones no se queden dormidas en el tiempo…

GUSTAVO ENRIQUE MORALES“EL ORGULLO DE CHIMICHAGUA”

Autor: Enrique Ustáriz Barros

“Uno, dos, tres. Se ilumina el letrero rojo, es la señal de estamos al aire y suena una de las voces más icónicas de la radio en Valledupar y Colombia, es nada más y nada menos que Gustavo Enrique Morales”

Cerca de siete décadas han pasado desde que Gustavo Enrique Morales Arrieta, aquel niño que a la edad de 12 años ya realizaba perifoneo por las calles de su natal Chimichagua (Cesar) anunciando los eventos que se realizaban en esa localidad, esto lo hacía por su vocación a la radio y por el sueño de convertirse en un gran locutor; estas dos razones fueron las que lo obligaron a buscar nuevos horizontes; estos dos argumentos lo hicieron arreglar sus maletas y salir de las entrañas de su familia en el año de 1.970 y partir de la tierra de la piragua cuando apenas tenía 14 años de edad.

Con la bendición de sus progenitores Luisiana Arrieta “Madre” y Cristóbal Morales “Padre” se marchó con destino a la capital mundial del vallenato, Valledupar, en esta ciudad terminó el bachillerato en colegio José Eugenio Martínez.

Inicios en la radio.

Su primer aterrizaje radial fue en las emisoras radio Reloj y radio Valledupar, que en ese entonces pertenecían a la cadena radial Caracol, allí llegó buscando trabajo pero el gerente de estos dos medios de comunicación le manifestó que en el momento la única vacante que existía era como mensajero, “El orgullo de Chimichagua” ni corto ni perezoso aceptó dicho cargo; el sacrificio fue tan grande que una de las anécdotas más inverosímiles que recuerda fue, precisamente cuando le tocaba dormir en las instalaciones de estos medios de comunicación para no fallar en sus turnos de trabajo y hacer locución en horas de la madrugada. Después de varios meses de estarse desempeñando como mensajero se conoció con Celso Guerra Gutiérrez quien trabajaba como control de sonido en estas dos emisoras, Celso, fue quien le dio la oportunidad y lo enseñó cómo manejar una consola por primera vez; fue así como con el pasar de los días Gustavo Enrique se convirtió en control de sonidos de estos dos medios de información y alternaba este nuevo oficio con “Checho” Guerra Gutiérrez.

Nace el informativo Mañanitas Vallenatas.

En el año de 1.973 aparecen varios locutores importados por radio Guatapurí desde Barranquilla a Valledupar entre ellos aparece un anunciador nacido en Santa Cruz de Mompóx en el departamento de Bolívar; libretista y productor de radionovelas criollas llamado Adolfo Acuña Porras quien se constituyó en el pionero de los presentadores del Festival de la Leyenda Vallenata.

Esto nos manifiesta Gustavo Enrique Morales que: “El verdadero fundador del informativo “Mañanitas Vallenatas” fue Adolfo Acuña Porras, yo estaba de control de sonido en Radio Valledupar cuando se presentó un pequeño desacuerdo profesional entre dos locutores pertenecientes a Radio Guatapurí, uno era el locutor nacido en el Banco (Magdalena) Electo Gil Bustamante y el otro era Adolfo Acuña Porras, esto hizo que Acuña Porras abandonara la emisora radio Guatapurí y se marchara a la estación difusora radio Valledupar, estando Adolfo en esta emisora murió en el año 1.982, el muere un viernes, yo me hago cargo del informativo mañanitas vallenatas el lunes siguiente a su muerte y lo saco al aire a las 5 de la mañana en Radio Reloj, una emisora perteneciente también a Caracol Radio ubicada en las mismas instalaciones donde funcionaba radio Valledupar; eso molestó a los locutores de esa época que hacían radio en Valledupar y me llovieron los reproches por parte de ellos, estos manifestaban que como era posible que un mensajero que apenas se estaba iniciando como control de sonido iba a reemplazar a un locutor tan prestigioso como Adolfo Acuña”

Emprende un nuevo camino

Inmediatamente después de las críticas destructivas por parte de los anunciadores de la ciudad de Valledupar “El orgullo de Chimichagua” se llenó de valor y decidió prepararse; es entonces cuando arranca sus estudios en el instituto de la ciencia y la comunicación, donde terminó satisfactoriamente su formación y alcanza el título de productor de radio y televisión; luego se hace comunicador social y periodista de la universidad “Jorge Tadeo Lozano” estas dos instituciones educativas estaban ubicadas en la ciudad de Bogotá, estos estudios los realizó con el auspicio de la empresa Radial Caracol.

A pesar de haber terminado comunicación social “El orgullo de Chimichagua” no se quedó quieto y se incorporó a la escuela normal superior Santa Teresita de Sabanalarga (Atlántico) donde obtuvo el título de bachiller pedagogo, seguidamente ingresa a la corporación Universitaria del Caribe “Cesar” donde estudió licenciatura en español y literatura; luego de obtener el título de licenciado en español y literatura se hace especialista en educación; seguidamente se matriculó en la universidad Rafael Belloso Chacín (URBE) de Maracaibo y desarrolla una maestría en educación, después de la maestría realiza un doctorado en Educación en la Universidad Rafael María Baralt (UNERMB) también de Maracaibo. Con este logro es el único periodista de Valledupar que ostenta un doctorado.

Con mucha nostalgia Gustavo Enrique recordó momentos que le dejó el oficio de docente por varios años del colegio Villa Corelca de Valledupar, hoy en día está gozando de dos merecidas pensiones; una como comunicador y otra como educador. es tanto el amor por la radio de este humilde y sabio periodista ejemplo para las nuevas generaciones que después de 60 años de su gloriosos inicio en la banda a.m. (amplitud modulada) su voz sigue vigente y continúa realizando su programa que tiene más de 50 años de estar al aire titulado “Mañanitas Vallenatas”.