Carlos Vives presenta a los hijos del vallenato en el festival de la leyenda vallenata

Carlos Vives como líder de todo un movimiento tropical de patrones rítmicos colombianos, levanta una vez más su bandera musical para presentar a los Hijos del vallenato. Siete jóvenes que han hecho parte de la era TROPIPOP; jóvenes con la necesidad de expresar sus raíces; ellos se apropiaron de este lenguaje musical previamente desarrollado por Carlos Vives y lo contagiaron de un estilo contemporáneo, propio de su edad y época. Pop, rock, champeta y vallenato con el Caribe, dio el resultado más delicioso de colombianidad.

Este auténtico circuito está de regreso bajo la propuesta TROPIPOP IS BACK, los hijos del vallenato serán presentados oficialmente en la tierra que originó base de su música, será en Valledupar este domingo 28 de abril en el parque de la leyenda Consuelo Araújonoguera. Gusi, Alejandro González, Mauricio y Palo de Agua, Samper (Sin ánimo de lucro), Salo (Wamba) y Tejeiro (Majua) acompañarán a Carlos Vives en un recorrido intenso del verdadero rock de nuestro pueblo.

Farid Ortiz y Belinda Olano

Por Prensa y comunicaciones Paola España.

«Las parrandas vallenatas, eternamente»

El concurso completa cuatro años de existencia a través del cual se ha promovido y se han preservado una de las tradiciones más representativas de la cultura vallenata.

Desde las 11:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde de este domingo 28 de abril se realizará el concurso de la Parranda Vallenata en el marco de la versión 52 de Festival de la Leyenda Vallenata.

El jurado calificador en compañía de los directivos y medios de comunicación visitarán las tres parrandas que este año concursan para obtener el merecido trofeo que en actualmente pertenece al abogado Hernán José Carrillo, quien en su momento manifestó que seguiría manteniendo la costumbre, la cultura y la tradición vallenata.

El concurso se empezó a realizar en el 2016 luego de que la Unesco declarara la Música Tradicional Vallenata como ‘Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad en necesidad urgente de salvaguardia’, reconociendo de esa manera que la parranda vallenata es el eje central de la máxima expresión folclórica que reúne en ella todo el patrimonio del folclor vallenato.

La ‘Cacica’ Consuelo Araujo Noguera definía la parranda vallenata como “una reunión más o menos numerosa de amigos y vecinos ligados entre sí por la afición a un músico determinado, que se ubicaban preferentemente en los patios o traspatios de las casas, bajo el sombrío de los árboles, sentados en taburetes de cuero durante varias horas y a veces, días enteros, mientras escuchaban al músico”.

Anteriormente, era común ver en las casas de Valledupar a los amigos cantando alrededor de un conjunto vallenato, quienes en silencio escuchaban los cantos y las notas del acordeón para luego darle paso a los chistes, las anécdotas y todas las historias originarias de su cotidianidad. 
Otro de los elementos representativos de la parranda vallenata era la gastronomía típica de la región. Los platos como el sancocho de costilla, chivo guisado, gallina criolla, arroz de asadura, plátano asado, chicharrón de cerdo, el bollo limpio, la yuca con suero y los dulces típicos entre otros manjares de la comida vallenata no podrían faltar sobre la mesa para deleitar el paladar de los asistentes.

Año tras año, el Festival de la Leyenda Vallenata ha tenido como misión de “mantener vivo y rescatar para las futuras generaciones, el fundamento del folclor, ese espacio familiar, desprevenido, intenso de la parranda vallenata donde se cocinan los mejores versos, las mejores melodías y las más extraordinarias composiciones”.

REGLAMENTO

De acuerdo con Jesús Santodomingo, coordinador del concurso la Parranda Vallenata, los inscritos deberán de cumplir a cabalidad cada uno de los requisitos estipulados en el reglamento de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata.

“Dentro de los parámetros exigimos que haya el conjunto típico vallenato: caja, acordeón y guacharaca. Además, que la caja sea de cuero, los muebles sean taburete de cuero y que hayan tinajas para almacenar el agua como lo hacían anteriormente”.

Agregó: “Es importante que haya también un cuentero y que todas las personas que hagan parte de la parranda estén muy amenas, que sea como una familiaridad”.

Dentro de las causales de descalificación está el uso de amplificadores musicales, comportamiento grosero de los integrantes de la parranda y el cambio de lugar para desarrollar el concurso, entre oros.

Los ganadores serán premiados con los trofeos ‘Andrés Becerra Morón’ para el primer lugar, ‘Alfonso Cotes Queruz’ para el segundo puesto y ‘Roberto Pavajeau Molina’, para el tercer lugar.

Por: Carmen Lucía Mendoza Cuello



DOS MECENAS EN LA DINASTÍA LÓPEZ DE LA PAZ

Por José Atuesta Mindiola

Cerca de Valledupar hay un lugar donde sus pobladores con la música de acordeón hicieron un templo de leyenda y dinastía. Ese hermoso lugar, cuyo nombre es tan sonoro como la vida y la esperanza, es La Paz, tierra de la dinastía López, y su árbol genético cruza sus raíces primarias con los Molina, Gutiérrez y Zequeira.

¿Qué había en ese lugar tan fértil a la música? Había tantas luces en las puertas de los amaneceres y tantos secretos en la soledad de los sueños, que en ese pueblo apacible donde el tiempo parecía detenerse: los juguetes más fascinantes para muchos niños eran la caja y el acordeón.

Muchas cosas se precisaron para que en la década de 1940 La Paz alcanzara categoría de pueblo importante, entre ellas: la apertura de la carretera nacional y su situación geográfica de ser punto estratégico para los viajeros entre Valledupar, la Guajira y Maracaibo, y, además, contaba con un Hotel que brindaba servicios básicos de calidad. El Hotel fue construido por José María ‘Chepe’ Romero, y después era propiedad del sanjuanero, Francisco Pacho Mendoza, y le dio el nombre de Hotel América, en honor a su esposa, América Sánchez Egurrola.

El hotel amplía su edificación y sus servicios, y ofrece un espacio cultural donde asistían los destacados músicos de la región, allí sonaron los acordeones de Chico Bolaño, Sebastián Guerra, Fermín Pitre, Emiliano Zuleta, Abel Antonio Villa, Juan Muñoz, Luis Enrique Martínez, Alejo Durán, y por supuesto de Juan y Pablo Rafael López.

Del hotel América, Consuelo Araujo Noguera, escribe en el libro Escalona, el hombre y el mito: “Las convocatorias permanentes en torno a la música y a esa etapa dorada del folclor que estaba produciéndose en esos tiempos, sin que ninguno de sus protagonistas se percatara siquiera de la trascendencia de ese suceso, tenían lugar en el hotel América, que terminó convertido en una noria musical, a cuyo alrededor giraban los grandes de la época”.

Manuel Zapata Olivella (1920 -2004), médico, escritor, antropólogo y folclorista; su tierra nativa, Lorica, departamento de Montería. En la Universidad Nacional en Bogotá inicia la carrera de Medicina en 1939 y después de tres años se retira temporalmente para dedicarse a su aventura de caminante, recorre los llanos orientales y el occidente de país, luego viaja a México y Estados Unidos, retorna a Colombia, reinicia sus estudios de medicina y se gradúa en 1948.

Recién graduado llega a La Paz, Joven en edad, pero experto en el conocimiento del ser humano y en la estética de la literatura. Llega en 1949, ya había publicado la novela (Tierra mojada, 1947, Relato breve, Pasión vagabunda, 1948) y por su talante de hombre de letras e investigador cultural se convierte en miembro distinguido de la comarca, en un referente intelectual de propios y visitantes y en mecenas de la música folclórica.

Allí se reencuentra con su pariente Pedro Olivella Araujo, un líder liberal gaitanista, que varios años antes había conocido en Cartagena, y era primo de su madre, Edelmira Olivella. Presta servicio de médico, capacita como enfermero a César Pompeyo Serrano y su primera misión es contrarrestar la epidemia de tifus o enfermedad infecciosa que afectaba a los habitantes de la Paz. Allí hace hogar con María Pérez, y nacen sus dos hijas: Harlem y Edelma.

En ocasiones realiza tertulias culturales y folclóricas en el hotel América, y las reuniones de tipo personal en la hacienda ‘El Olimpo’, un cañaduzal de propiedad de Gabriel Zequeira. Un distinguido personaje, que el profesor César López Serrano, describe: “hombre educado, con aficiones literarias y excelente conversador. Estudioso de la mitología griega y recitaba pasajes de la Ilíada y la odisea”.

Hacemos referencia de Gabriel Zequeira y a su hacienda ‘El Olimpo’ porque allí estuvo el joven reportero Gabriel García Márquez cuando llega por primera vez a la región, invitado por Manuel Zapata Olivella en diciembre de 1949. El motivo de la invitación era una tertulia literaria, y después sonaron las notas del acordeón de Juan López y la voz del joven bachiller Dagoberto López Mieles.

En una entrevista a Dagoberto López en La Paz (enero 12 de 2000), nos cuenta: “Yo asistía a las reuniones que hacía Manuel Zapata en ‘El Olimpo´ y en diciembre de 1949, llegó por primera vez García Márquez a La Paz, todavía no era famoso, era un periodista. Ese día yo canté música de Escalona, yo había estudiado en el Loperena y el Liceo Celedón y me sabia varias de sus canciones. Por petición de García Márquez yo canté tres veces ‘El hambre del Liceo’ y ‘El perro de Pavajeau’. Escalona no estuvo en esa reunión, y todavía Zapata Olivella ni García Márquez conocían a Escalona”.

El escritor Dasso Saldívar en el libro, Viaje a la Semilla, biografía a García Márquez, publicada en 1997, confirma esta fecha. El primer viaje lo hizo a finales de 1949 a Valledupar y la Paz invitado por el médico y escritor Manuel Zapata Olivella, y el segundo, viaje lo hizo meses después invitado por Escalona. Consuelo Araujo, reseña el momento en que se conocieron Escalona y García Márquez, mes de marzo de 1950 en el hotel Roma de Barranquilla, encuentro que fue propiciado por Manuel Zapata Olivella.

Por invitación del médico Zapata Olivella, también llega a La Paz, el fotógrafo cartagenero Nereo López, su amigo de infancia en Cartagena. Este artista con sus imágenes deja testimonio de la historia musical de La Paz y la región (La mayoría de las fotos de Escalona, García Márquez, Zapata Olivella, fueron tomadas por Nereo López, y pertenecen al Archivo de la Biblioteca Nacional). El abogado y escritor Ciro Quiroz, dice: “Una vida agitada encontró Nereo en la provincia de Valledupar y en La Guajira, por obra de cantos, acordeones y trago que no le dieron tiempo siquiera para estampar su propia imagen dentro del recorrido suyo de rotundo vagabundo, en esas tierras, cuando por obstinación propia logró retratar ese mundo de aventuras imaginables que no será posible volver a vivir.”.

García Márquez con frecuencia regresaba como vendedor de enciclopedias. Uno de esos viajes a La Paz, todavía estaba fresca la tragedia del incendio. Suceso que empezó en el salón de baile ‘La tuna’, el sábado de carnaval de 1952, y dejó 25 casas quemadas. Hubo luto colectivo, algunas familias se mudaron a sus haciendas cercanas y los que se quedaron permanecían temerosos, a las seis de la tarde cerraban las puertas. García Márquez comprueba el ambiente de pánico que aún se respiraba, los hombres habían cerrados los acordeones y las mujeres se habían refugiado en melancólico silencio.

Días después, en El Heraldo de Barranquilla, publica en su columna ‘La Jirafa’, una crónica que titula ‘Algo que se parece a un milagro’. En ella hace referencia a la tristeza de la gente y a Juan López, el mejor acordeonista de la región había abandonado el pueblo dos días después de los sucesos. Y comenta que, en compañía de Zapata Olivella, no lograron convencer a Pablo, hermano de Juan López, que tocara. Muchos eran los argumentos de Pablo para no tocar, pero en ese instante vino una mujer de la casa de enfrente y le dijo: “por nosotras no te preocupes, Pablo. Si quieres tocar, toca, hace un mes que no se oye música en este pueblo”.

La mujer hizo el milagro, y los acordeones con la magia de la alegría iluminaron las casas y las calles, porque “La música es el corazón de la vida. Por ella habla el amor; sin ella no hay bien posible y con ella todo es hermoso”. Este episodio trágico es la temática central de la novela “Cuando arden las palmas”, del escritor pacifico Iván Gutiérrez Visbal.

El pueblo empieza a recuperar la tranquilidad y su tradición musical. Para los descendientes de Juancito López y José De las Mercedes ‘Cede’ Gutiérrez, la música era un pasatiempo para la recreación personal y familiar. Porque su misión era la dedicación las labores del campo y otros oficios referentes. Pablo Rafael era un pequeño hacendado, y por su constate parrandas convirtió el patio grande y frondoso de su casa en un templo musical, que el pueblo bautizó como ‘La calle de la Alegría’. Su esposa Agustina Gutiérrez, la anfitriona mayor, era una especie de Úrsula Iguarán en Macondo, siempre dispuesta a atender a los visitantes. Los López no tuvieron la dimensión de juglares, ellos preferían la calma de su terruño y de su trabajo, frente a la incertidumbre de los viajes.

La Gira musical o mejor las dos Giras musicales, Zapata Olivella las sintetiza en el texto, Los acordeones de Valledupar. (Revista Vida, N° 58, Bogotá, colombiana de Seguro. Agosto- septiembre 1953. Y también aparece en el libro, Por los senderos de sus ancestros, publicado por el Ministerio de Cultura, 2010). Estos fragmentos: “La Paz tiene fama de ser la mata de los acordeoneros y paseos vallenatos. En el pueblo nunca faltan tres o cuatro buenos acordeoneros. Pero una cosa es cierta de los acordeoneros pacíficos: son gentes muy retraídas, poco amigo de salir fuera del corral; por eso son más conocidos los juglares de Plato o El Paso”. “He aquí porqué constituían prendas de mayores características los acordeoneros de Valledupar en nuestra excursión para divulgar la música folclórica del Magdalena…”

“En 1951, la primera Gira, fueron los gaiteros de San Jacinto de Toño Fernández, en el acordeón Fermín Pitre, Antonio Morales (decimero) y Antonio Sierra (dulzaina). En la segunda, 1952, Juan López y su sobrino, Dagoberto López, bachiller del Liceo Celedón, Juan Manuel Muegues, recomendado por Rafael Escalona. Juan López nunca quiso salir ante el púbico sin sombrero y nos decía: “No docto, si me quito el sombrero se me va la música”. Poco fue perdiendo la timidez hasta llegar a bailar en el escenario. ¿Cuántos hubieran muerto de incredulidad en su pueblo si lo hubieran visto bailar?

Juan Manuel Muegues era el joven, cantaba, ejecutaba el acordeón y tenía un gran sentido de la responsabilidad. De regreso, en Barranquilla, al recibir los honorarios, se fue a comprar láminas de zinc, cementos y herramientas, porque iba a construir una casa en la punta de un cerro en la sierra de Manaure que llevaría el nombre de La Gira”

García Márquez, publica en el Heraldo (25 de junio de 1952), ‘La embajada folclórica’, donde comenta pormenores de la gira. He aquí unos fragmentos: “El grupo de Manuel zapata Olivella, que vuelve a Bogotá después de una tregua. Esta ahora renovado en parte y complementado. A Fermín Pitre lo llamaron a calificar servicios, vino en cambio, nada menos que Juan López, tal vez -y quizá sin duda- el mejor acordeonista de su región. Y como Juan no canta se trajo a su primo hermano Dagoberto López, el maestro de escuela de la Paz que hace una semana se hizo reemplazar y cambió a sus muchachos, a la canción monocorde de las tablas de multiplicar por esta maravillosa aventura de andar cantando a cualquier hora, que es lo que le gusta. Y otro acordeonero más: Muegues, que mucho deben conocer su oficio cuando Rafael Escalona lo tiene apadrinado, con la misma intransigencia que les pone a todas sus cosas…”

De la Gira musical, Juan Manuel Muegues, en un reportaje del periodista José Urbano Céspedes publicado por la revista Manaure ‘Balcón del Cesar’ (abril 2000, dirección ejecutiva de la Alcaldía de Manaure), cuenta: “En Bogotá, tropezamos con Narciso Martínez Zuleta, joven de Valledupar y estudiante de medicina que se emocionó tanto al ver tocando este grupo de músicos de su tierra, que se comprometió a regalarme un acordeón nuevo y de tres hileras, porque yo cargaba un acordeoncito que parecía más para un niño de diez años que para un hombre de 30” (Gracias a Dios, cumplió su palabra). Y agrega esta anécdota: “Estábamos en Bogotá y un día antes de continuar el viaje hacia Girardot, los músicos resolvieron poner una serenata a un amigo de La Paz que vivía en la capital, donde la música vallenata era desconocida, cuando resoplaban los fuelles de mi acordeón y retumbaba la caja de “Pichocho”, Crisóstomo Oñate, los vidrios del edificio tronaban, entonces llegó la policía y nos detuvo por perturbadores del orden y nos llevó a una estación. Hasta cuando se presentó, horas después un personaje influyente de la provincia que convenció a la autoridad y nos dejaron libre”.

La Gira fue un acontecimiento memorable para La Paz y en especial para la familia López. El gestor del viaje, Manuel Zapata Olivella y el puente para que García Márquez llegara a esta región y profesara su pasión por las crónicas de los cantos vallenatos. Desde 1948, García Márquez dedica algunos artículos a la música de su región en El Universal de Cartagena. Después en El Heraldo de Barranquilla, en su columna ‘La jirafa’ (1950 – 1952) escribe varios artículos a la música vallenata. Y el otro gran homenaje que le hace a la nuestra música es cuando afirma que “Cien años de soledad” no es más que un vallenato de 400 páginas. En la novela “El amor en los tiempos del cólera” tiene como epígrafe un verso del maestro Leandro Díaz, “en adelanto van estos lugares que tienen su diosa coronada”. Y el máximo tributo que le hace al canto vallenato es llevarlo a la ceremonia de premiación de entrega del Premio Nobel de Literatura en Estocolmo, 1982. Y entre los músicos invitado, el cajero más famoso en la historia del vallenato, Pablo Agustín López Gutiérrez.

Otro factor determinante en el fortalecimiento de la dinastía López a nivel nacional es el Festival Vallenato, que es por excelencia, el escenario académico y promocional para la música vallenata. Y gracias, al liderazgo y la experiencia en grabaciones de Pablo Agustín, organiza en 1969 el Conjunto de los Hnos. López con el acordeón de su hermano Miguel y la voz fresca y sonora de Jorge Oñate. Este Conjunto es el pionero de una nueva era del vallenato.

Jorge Oñate se presenta
con sus cantares bonitos,
en la historia ya está escrito
eran los años setenta.
Todos tuvimos en cuenta
a este muchacho cantor
conocido el ruiseñor,
y al lado de Miguel López
vencieron todos los topes
con sus canciones de amor.

Ya conocemos el historial de Miguel López, rey vallenato, acompañado por Pablo Agustín en la caja y Jorge Oñate en la guacharaca y el canto. En 1974 ganan el Congo de oro en el carnaval de Barranquilla. Luego Elberto ‘Debe’ López, graba con Diomedes Díaz y se corona rey en el Festival Vallenato en 1980. De Juan Alfonso ‘Poncho’ López, rey de los bajos, que graba con Armando Moscote. Álvaro de Jesús (hijo de Miguel), años después hace conjunto con Jorge Oñate y gana en el festival vallenato en 1992 y en el 2017 se corona rey de reyes. Navín José (hijo de Dagoberto), rey en el 2002.

BLOG DEL AUTOR: José Atuesta Mindiola



«Los deseos se hacen realidad en la medida en la que luchas por ellos» Sandy Sehuanes.- Biografía

Biografía Sandy Sehuanes.

Es la población Puerto rico, Tiquisio, ubicada en el departamento de Bolívar una tierra que con sus maravillosos paisajes naturales deleita a sus visitantes disfrutando de sus hermosas quebradas y ríos. Asimismo de la gente noble amable perseverante y sobre todo trabajadora que lucha cada día por realizar sus sueños.

En el año 2000 con la venida del nuevo milenio nace una linda niña que recibe por nombre: Sandy Yulieth Sehuanes Velilla, del hogar conformado por sus padres Luis Alfredo Sehuanes Urzola y Sandra Velilla Guerra.Se levanta durante su niñez con  sus padres y  sus cuatro hermanos Mayra Alejandra, Wendy Johana, Yirlen Estefanny y Luis Carlos.

Durante su infancia en su etapa de preescolar siempre demostró su gran interés para cantar durante las actividades que se realizaban en su colegio siendo su primer escenario la institución educativa puerto rico participando activamente en los eventos más importantes como el día de las madres día de la mujer Navidad entre otros eventos que se realizaban en esta institución.

Durante esta etapa de la infancia de Sandy, surgió una gran oportunidad para hacer algo más importante y reforzar esa vocación por el canto que ya tenía es precisamente con un grupo llamado Elegancia Vallenata conformado por William Jiménez Herrera y José Alfredo Saco Guerra, quienes en una semana cultural le hacen la invitación para que cante una canción y causa impacto a través de su interpretación.

Vuelve a mi (Autor: Reinaldo «Chuto» Díaz- Canta: Sandy Sehuanes

Así con el paso del tiempo a sus 12 años es invitada a grabar una de las canciones de esta agrupación acompañada con el coro de dos niñas, canción que lleva por título “Jardinero de paz”, hermosa melodía que llenó de alegría y satisfacción a Sandy por ser su primera grabación profesional lo cual le dio ánimo y le incitó a seguir sus sueños adelante de convertirse en una gran cantante.

Posterior a esta experiencia nace una agrupación llamada “Arte Paz” conformada por niños jóvenes y adultos con la colaboración de Luis Jiménez Herrera cantautor y Edgar Saco Guerra quién ejecutaba el acordeón, ese gran sueño comenzó a expandirse por todo el pueblo según cuenta Sandy. «Caminábamos por las calles con un parlante en una carretilla y salíamos a colocar serenatas a las madres, cumpleaños y muchos eventos presentándose una gran oportunidad donde el grupo fue a cantarle al gobernador de Bolívar, Doctor Dumeck Turbay Paz quién nos hizo la donación de instrumentos para seguir adelante.

Todo esto ha sido parte de ese crecimiento y reafirmación de querer es poder para triunfar en la vida. En la actualidad Sandy estudia psicología en la universidad del Sinú en Cartagena al mismo tiempo que se dedica a promocionar su más reciente sencillo “Más que amigos” también de su autoría, fase de gran importancia siendo su primera canción grabada como cantautora.

Desde el punto de vista como compositora, Sandy Sehuanes nos cuenta que ella escribe por hechos vividos «Ya que así muchas personas sentirán mis canciones pues son cosas que pasan en la vida y por las cuales viajamos a través del tiempo»

En esta propuesta musical escribiendo mi historia vienen  un total de seis canciones con un estilo de vallenato más fresco con ese toque joven y moderno entre esas canciones se encuentran:

“No debo tener novio” (Tomás Cossio), y “Como mentirte” (José A. Chango Payares), en el acordeón de Edgar Saco Guerra, quien tuvo sus inicios al lado de Sandy, posteriormente graba “No me llames” (Arlette Dávila Martínez), “Vuelve a mí” Reinaldo Chuto Díaz, “El Don Nadie” (José Ramón Pedrozo Zerpa), y su más reciente sencillo de su autoría “Más que amigos” (Sandy Sehuanes).

Para un total de 6 canciones grabadas las cuales hacen parte de “Escribiendo mi historia” un trabajo musical cargado de talento, constancia y sobre todo centrado en alcanzar grandes metas por su proyección e interpretación vocal.

Más que amigos – Cantautora: Sandy Sehuanes

Estampas Vallenatas en entrevista con Sandy Sehuanes, nos comenta diversos aspectos sobre su vida artística y sobre su concepto del folclor Vallenato:

¿Cuál fue tu primera composición?

Sandy: Pues desde los 13 años comencé a escribir canciones, pero casi nunca terminaba esas composiciones, y puedo decir que “Más que amigos”, es mi primera composición.

¿Cómo empezaste a cantar y como ha sido el respaldo de tu familia, amigos o instituciones?

Todo comenzó en la Institución Educativa de Puerto Rico, mi padre Luis Sehuanes, ha sido mi más grande impulsador en este mundo de la música, ha puesto y ha dado todo para que mis canciones y mi voz sea escuchada en muchas partes, hechos que hasta ahora se ha logrado. Mi  familia, mis amigos han sido de gran apoyo para subir peldaños en el mundo musical.

¿Con cual personaje de la música vallenata te sientes identificada?

Sandy: Es una pregunta  complicada responder, pero siento que con Adriana Lucia, una mujer sencilla, alegre, extrovertida y con una actitud ganadora, que inició en el vallenato y que hoy se ha convertido en una gran exponente del folclor. Cuando hablo de Adriana lucia y su folclor, no me refiero solo al género vallenato, sino también a todas las manifestaciones del folclor colombiano, porro, cumbia y combinaciones de ambas, esto ha hecho esta mujer, no se ha quedado fijada en un solo género musical, sino que ha llevado a otro nivel ya otras exigencias sus registros musicales y ha exigido mucho más de sí misma.

¿Qué piensas de los efectos que produce en la juventud de hoy determinado contenido en las canciones?

Sandy: Yo soy de una época donde los avances tecnológicos, los medios de comunicación y las redes sociales han tenido gran auge, es por ello que pienso que la juventud está envuelta por manipulaciones y estereotipos sociales, que indican como debemos actuar o hablar. No estoy en contra de ningún género musical, ni de los gustos, porque cada persona es distinta y eso nos hace únicos para sobrevivir en un mundo tan disperso como este.

¿Qué opinas de las nuevas fusiones dentro del vallenato?

Sandy: Que son unas buenas estrategias para llamar la atención de más público, hacer fusiones es salirse de la burbuja o zona de confort, es romper estereotipos, y aunque al comienzo sea un poco  difícil que acepten estos géneros, porque estamos acostumbrados a escuchar que el vallenato se toca con acordeón, guacharaca y caja cuando se rompen estos esquemas y se implementan nuevos se rechazan, pero luego dan resultados.

¿Cuáles son tus metas y sueños como cantante?

Sandy: Que mi voz y las letras de mis canciones puedan ser escuchadas por muchas personas, a través de la radio, las redes sociales, y que artistas reconocidos pueden describir mi talento. Sin olvidar que si llego a tener un mayor reconocimiento, mi pueblo será el principal objetivo al general nuevos talentos.

Siendo el folclor vallenato un género tan discriminado para la mujer ¿Como ves tú las oportunidades como cantante en el mercado actual?

Sandy: Es cierto que antes el vallenato cantado por una mujer era una vergüenza para su pueblo o su comunidad en general, pero actualmente tenemos una gran inclusión en este género, la forma de pensar a cambiado y somos más racionales a la hora de expresar nuestras ideas o emociones, sabemos que cantar vallenato no es una cuestión de género, sino más bien de talento y gustos.

Es una gran responsabilidad grabar una canción del maestro Reinaldo Chuto Díaz, ¿Cómo fue recibida por el esa canción?

Sandy: Para mí es un gran honor grabar una canción del Maestro Reinaldo, pues significa un impulso gigante en esta carrera de talentos, él cree en mi talento  y esto me hace feliz, una persona con su reconocimiento en el mundo artístico y con unas maravillosas composiciones hacen que quien escuche sus canciones se sienta incluido en la historia que se está contando.

 ¿Cómo han sido las experiencias vividas en presentaciones públicas?

Sandy: He participado en concursos de canción inédita, en concursos regionales de universidades y han sido maravillosas, las personas dicen que escucharme cantar es una sensación muy linda, porque expreso sentimiento en casa una de las palabras.

¿En qué momento de tu vida ves la música como una carrera artística?

Sandy: En cada momento que subo a  un escenario o incluso cuando canto en lugares pequeños, pienso que la vida artística empieza desde el momento que un grupo de personas apoyan tu talento, porque luego ese grupo se irá multiplicando y es aquí donde crece el artista y se comienza la carrera musical.

¿Qué consejo la darías a otros jóvenes que como tú están en el medio de la música?

Sandy: Que nunca se den por vencidos, que luchen por conseguir todo lo que han soñado, que los deseos se hacen realidad en la medida en la que luchas por ellos, pues las oportunidades llegan en el momento menos esperado.

FACEBOOK: Sandy Sehuanes Velilla

Instagram: sehuanes_velilla

Canal de YouTube: Sandy Sehuanes

Contrataciones: Manager: Luis Sehuanes

Celular: 300 2997989

DIOGENES JALAFF…”LA VOZ FENOMENAL DEL VALLENATO”

Por: Belinda Olano Barrera

En el mundo de la música vallenata existen varios apelativos que identifican a nuestro artista  invitado Diógenes Jalaff, algunos lo conocen como “La voz fenomenal del vallenato”, otros como “El turquito de oro” y también con su agrupación “Los elegidos del vallenato”, lo cierto es que con su sonrisa, energía y alegría contagia a todos los que se encuentran a su alrededor.

Así es nuestro “Turquito de Oro” quien desde niño comenzó a cantar guiándose por su madre a quien escuchaba entonar hermosas canciones, y de quien aprendió sus primeros pasos en la música atreviéndose a cantar en la bodega, reuniones familiares y entre sus amigos.

diogenes-0Nacido en Cartagena y radicado en la ciudad de Barranquilla, con una carrera musical de 15 años con amplia trayectoria a nivel nacional e internacional. Vive su juventud en Barranquilla en el Barrio Paraíso, popularmente conocido como “El Barrio de los artistas”.

En sus inicios su voz fue comparada con la del cantante Adaníes Díaz por lo cual con mucho respeto y admiración decide hacerle un homenaje, un Cover para la disquera Sonolux con canciones como Problema Tuyo, Marianita, Bendita duda, siendo un trabajo que impactó a los seguidores de este gran artista. En el año 1999 “Problema Tuyo” se convierte en un éxito a nivel nacional.

Durante toda la carrera musical, Diógenes Jalaff ha mantenido gran versatilidad a la hora de adaptarse en la música vallenata, así como canta un merengue también se adapta a un paseo,  puya, son o merengue.

“Yo tengo la virtud de acomodarme a lo que necesite en el momento aunque estoy más centrado en el vallenato clásico, todo necesita una oxigenación pero sin apartarnos del verdadero folclor”.

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DIÓGENES JALAFF Y ENEISON SALAS

Conozca mucho más de nuestro invitado especial “Diógenes Jalaff” en nuestra entrevista en “Conversando con…” y recuerden visitarlo en sus redes sociales:

Youtube: Diogenes Jalaff
Instagram: @diogenesjalaff
Facebook: Diogenes Jalaff

Héctor Romero B. General Manager Organización musical Diogenes Jalaff y los Elegidos del Vallenato Contactos: +57 3145951465-+57 3015285073

belinda-clicheBelinda Olano Barrera
Periodista