-“El legado de Alejo Durán, ese gran maestro, nunca morirá porque en sus canciones con sabor a pueblo y a mujeres bonitas, dejó la huella de un hombre bueno, sincero y de carisma inigualable”: Gabriel García Márquez–
Gilberto Alejando Durán Díaz, ‘El negro Alejo’, con su pedazo de acordeón se la pasó toda la vida tocando esa nota apesarada donde los bajos fueron la compañía ideal, y como lo señaló su hermano Náfer Santiago: “No era rápido, pero si inteligente, Yo diría demasiado natural, y tenía un carisma que se llevaba a cualquiera, así como hacen los toros en la corraleja”.
El primer Rey del Festival de la Leyenda Vallenata en el año 1968 marcó su propio territorio, y supo darle a cada mujer y a diversas historias su real significado para untarse de gloria en aquellas famosas corredurías.
En cierta ocasión, se le llamó la atención sobre las canciones de otros compositores que llevaba al acetato y, respondió como solía hacerlo, con claridad:
“Los cantos tienen que llenar los requisitos, y adaptarse a mi estilo, para que puedan tocarse y cantarse llegando a puerto seguro”. De esa manera, inundó de cantos el firmamento del folclor.
Entre esos cantos de su autoría, apareció la famosa ‘Cachucha bacana’ que pertenecía a su entonces guacharaquero Jaime López, quien presumía estar a la moda con ese aditamento. Alejo, no optó por comprarse una, sino que le sacó un canto y decirle: “Oye lo que dice Alejo, con su nota apesarada, quien como el guacharaquero, con su cachucha bacana, Jaime sí, Jaime sí, Jame sí, y Alejo no”.
Manuel de Jesús Estrada Gómez nombre de nacimiento o artísticamente llamado Jesús Manuel Estrada (Planeta Rica, Córdoba, 6 de diciembre de 1963 – fallece en un trágico accidente automovilístico en Sabana de Torres, Santander, 12 de noviembre del 2003 residía en la ciudad de Santa Marta al lado de su esposa Ingrid Latorre e hijos.
Desde muy pequeño se hizo conocer por su prodigiosa voz, con la música creció hasta conformar pareja con Ismael Rudas, juntos grabaron una producción. El recorrido de Jesús Manuel continúo hasta encontrarse con Omar Geles, unidos cosecharon importantes triunfos con Los Diablitos, con quienes tuvo éxitos como, “Ya tengo quien me quiera”, “Dónde están esos amores”, Lo que quiero eres tu”, entre otros.
Lo nuevo del Rey de los Pueblos incluye los superéxitos El Baile del Sua Sua (Kinito Méndez), La Flor de patilla (Joe Arroyo), Un Poquito de Cariño (Aníbal Velásquez), La Piña Madura (Guillermo de Jesús Buitrago).
Cuenta con el acordeón de Anuar García y la participación de Andrés Farid hijo del Faruchazo, descárgalo ya en todas las plataformas digitales_
Inspirado por la fuente divina, El Mono Zabaleta le dio vida a una canción con una letra especial que se ajusta de manera perfecta a estos momentos aciagos que vive la humanidad, la cual tituló ‘Todo se lo debo a Él’, un nombre sugestivo, que denota el agradecimiento del artista al Padre Celestial.
A partir de hoy viernes 30 de octubre estará disponible en todas las plataformas para que los seguidores del buen vallenato puedan descargarla.
Argenis Moscote es el único descendiente de la gran leyenda de La Guajira que permanece activo en el Vallenato. Y lo hace en la Capital Mundial de la Salsa, donde se radicó hace una década para abrirle nuevos caminos al acordeón.
La historia, tantas veces repetida por los caminos de la Guajira y el extenso Valle de Upar, se la contaba su bisabuela cuando todavía era un niño: Francisco Moscote Guerra, el mejor acordeonero del mundo, fue retado una noche por el diablo a un duelo musical. Y poco antes de la madrugada, Satanás huyó despavorido cuando su oponente comenzó a cantar el credo al revés. Fue allí, en ese viejo relato, donde encontró la ruta que seguiría su vida para siempre: la ruta del Vallenato.
Se llama Argenis Moscote y vive en Cali. En esta ciudad su apellido es uno como cualquier otro. Pero en su natal Guajira, es sinónimo de tradición, respeto, música y, por supuesto, de leyenda. Argenis, descendiente directo de Francisco El Hombre y el único de sus herederos que sigue activo en la música vallenata, vive y canta en la Capital Mundial de la Salsa. Y no desde hace pocos días. Han pasado ya diez años desde el día en que pisó el suelo caleño. Aquí echó raíces y aquí acaba de grabar su cuarto disco, titulado ‘Para vivir enamorado’. que se lanzó durante la celebración de la Gran Noche de Guacherna, que congrega a la colonia barranquillera residente en Cali.
Fue la invitación de un grupo local la que lo hizo abandonar su natal pueblo de Villanueva, Guajira, para lanzarse a conquistar un mercado del que no sabía nada y donde la Salsa era indestronable. «Cuando llegue a Cali de alguna manera ya la ciudad estaba impregnada de vallenato, pero quienes empezaron abrir el mercado cuentan que lograr que te pusieran una canción en una emisora o en una discoteca era difícil, en muchas rumbas el cassete sonaba hasta la mitad porque la gente abucheaba y no había más remedio que quitarla».
Hoy es distinto. Vallenato Ideal, la agrupación que creó y lidera, está pegada en emisoras locales y redes sociales con el tema «Lo daría todo», y Argenis no tiene espacio en su agenda para atender todas las presentaciones que le piden en Cali. Ganador de más de 20 trofeos como mejor voz vallenata en La Guajira, su vida ha sido una eterna parranda. En las tardes soleadas de la escuela ya se las ingeniaba para hacer música. De repente, los pupitres se convertían en cajas, un cuaderno con argollas en guacharaca y mágicamente el silbido de un compañero era el infaltable acordeón. La voz por supuesto, la ponía Argenis, quien desde pequeño supo que lo suyo era vivir de frente al público.
Su debut como solista lo hizo en el colegio Roque de Alba, en un acto cultural en el que solo pudo complacer con las dos únicas canciones vallenatas que conocía para ese entonces. Pero era solo el principio. Finalizado el bachillerato conformó una orquesta de música tropical y vallenato con guitarra, con la que logró posicionarse en los eventos sociales guajiros. Sabía que de las fiestas debía pasar a los estudios de grabación, por lo que decidió alejarse de las parrandas en Villanueva para enfocarse en la idea de concebir una producción musical que lo llevara a sonar en toda la Costa Caribe.
El primer paso de ese proceso fue saltar a Valledupar, donde aprendió los secretos de los acordeoneros profesionales y los ‘reyes vallenatos’. Allá, con el apoyo del gremio musical, pudo grabar en el 2003 su primera producción musical titulada ‘Para llegar a ti’. Poco después, el destino le puso a Cali en el horizonte. Vino con la idea de probar suerte por un mes, pero seis meses después regresó a su tierra natal para empacar corotos y familia. La meta: conquistar la tierra de la Salsa con el Vallenato Ideal, su grupo musical propio. Aquí, con una apuesta renovada, grabó los discos ‘Bríndame una Esperanza’ y ‘Clásicos Ideales’. Y, poco a poco, comenzó a abrirle caminos al vallenato en la escena local, en una lucha tan dura como la que libró su antepasado frente al diablo. Una noche, en una fiesta en Jamundí, Argenis se llevó el aplauso de un consumado salsero que se oponía al acordeón con fiereza. Pero el hombre quedó fascinado cuando Argenis entonó la letra del bolero «Madrigal», matizada con la melancolía propia del acordeón. Apuestas arriesgadas e innovadoras, como esa, son las que definen su estilo.
Argenis Moscote se aferra, por tradición y convicción, a una propuesta musical que rescata las raíces del folclor. Esa es su obsesión. Por eso, en su nuevo disco rinde tributo a grandes leyendas de la canción, como Joe Arroyo y Diomedes Díaz. Y no le teme grabar un clásico de la música llanera, como Egoismo de Julio Miranda, en arreglo de acordeón. «Ser heredero de la dinastía Moscote es una responsabilidad grande, hoy soy el único cantando en Colombia y sé que debo representar muy bien a mis ancestros porque llevo la batuta».
Está convencido de que es un embajador del vallenato y todas las tradiciones de la cultura del Caribe. Y esa idea es la que lo llevó a convertirse en el impulsor de la celebración del Carnaval de Barranquilla en Cali, que se realiza una vez al año, coincidiendo con la gran fiesta currambera. A pesar de sus raíces, Argenis piensa seguir en Cali, ciudad de la que se enamoró. Y ya sabe que aquí gestará su próximo proyecto: un disco de grandes clásicos, tocado y cantado como se hacía en los tiempos de su bisabuela, la prima de Francisco El Hombre. Su tarea, lo sabe bien, es mantener vivo el legado, la leyenda, la magia de ser un Moscote.