Ismael Darío Fernández Gámez, recibió el reconocimiento “Premio Personalidad Iberoamericana del Año”.

Por Alcibiades Nuñez

La Organización de Periodistas Iberoamericanos (OPI) concedió al abogado colombiano Ismael Darío Fernández Gámez, quien actualmente es el gerente de Telecaribe, el reconocimiento “Premio Personalidad Iberoamericana del Año”, una exaltación a su compromiso, liderazgo y excelencia en la industria de la radiodifusión pública, tras 45 años de servicio a la radio, prensa y televisión.

En los años anteriores la OPI ha homenajeado a personalidades tales como:

Juan Carlos López Ruiz, corresponsal jefe de CNN en Washington, D.C, Marcela Sánchez-Bender, redactora política del diario The Washington Post, Darío Arizmendi Posada, director de Radio Caracol Colombia, José Levy, corresponsal jefe de CNN en Medio Oriente, Ismael Cala, moderador de CNN, Enrique Iglesias, secretario general iberoamericano, Luis Ayllón, jefe de asuntos internacionales del diario ABC de España, Emilio Estefan, productor musical y empresario, María Elvira Salazar, ícono del periodismo hispano en Estados Unidos y Plácido Domingo, maestro de la ópera, galardonado por su trayectoria artística.

La distinción fue otorgada en una ceremonia solemne en el Graham Center de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), como parte de la conmemoración del 28º aniversario de esta entidad gremial internacional. El evento reunió a personalidades de la comunicación, la cultura y la política, así como representantes de medios internacionales y miembros del cuerpo diplomático, como el cónsul de Colombia en Miami, Fernando Marmolejo Roldán.

La organización iberoamericana que cuenta con miembros en los países americanos, España y Portugal y que trabaja para garantizar que los periodistas puedan informar sin restricciones y que el público tenga acceso a una información veraz, decidió por unanimidad galardonar al periodista Ismael Fernández Gámez, por “su liderazgo en Telecaribe, Diario del Norte, Cardenal Stereo y Sistema Cardenal y su dedicación a la excelencia, valores humanos y personalidad iberoamericana”, así como su contribución a la consolidación de un medio de comunicación regional en Colombia comprometido con el desarrollo social y cultural.

Este reconocimiento es bien merecido ya que el señor Ismael Fernández, es un abanderado defensor de la cultura en todas sus expresiones, amigo del periodismo y medios de comunicación justos, veraces, oportunos e imparciales.

Bleidys Castillo, «La Voz de Oro»

Bleidys Castillo, conocida como «La Voz de Oro», es una cantante nacida en la ciudad de Santa Marta, Colombia, con una trayectoria de cuatro años en la música. A sus 30 años, se ha consolidado como una intérprete con gran carisma y una voz que evoca la esencia del vallenato femenino, inspirada principalmente por su ídolo y referente, Patricia Teherán, así como por otros grandes del género.

Su carrera musical incluye temas grabados como:

🎵 “Aún te amo” – Autoría de Álvaro Lozano
🎵 “Suerte contigo” – Composición de Alfredo Hernández
🎵 “Prueba superada” – Letra y música del compositor Darío López Ecker

Además, Bleidys ha interpretado con gran sentimiento y fuerza covers de canciones emblemáticas del vallenato romántico, tales como:

La guerrera del amor (Patricia Teherán)

Siempre conmigo (Patricia Teherán)

Compae Chemo

Su estilo combina autenticidad, pasión y una voz potente que conecta con el corazón del público.

Actualmente, se prepara para una gira internacional, con presentación confirmada en Venezuela el próximo 16 de agosto. Bleidys Castillo continúa conquistando escenarios con su energía y talento, llevando el legado del vallenato femenino a nuevas generaciones.

Los invitamos a disfrutar de Prueba Superada en Youtube:


Antonio María: ¡El compositor de la alegría!

«Para componer, sólo tienes que recordar una melodía que no se le haya ocurrido antes a nadie»: Robert Schumann (compositor, pianista y crítico musical alemán).

Por Ramiro Elías Álvarez Mercado.

La gran mayoría de los compositores se caracterizan por ayudarse de un instrumento musical para hacer sus canciones, así no sean diestros en la interpretación del mismo. Sin embargo, existen casos conocidos de grandes maestros de la composición que no sabían interpretar ningún instrumento pero eso no fue ningún impedimento para crear obras musicales, un ejemplo notable es el del mexicano José Alfredo Jiménez gran referente de la música ranchera. El vallenato no ha estado exento de este fenómeno en donde destacamos a los maestros Rafael Escalona Martínez y Jacinto Leonardi Vega Gutiérrez, lo mismo que la persona a quién dedicaremos este escrito: Antonio María Suárez Herrera, compositor que, al igual que los mencionados anteriormente, utiliza como su mejor instrumento la mente, porque ahí puede sentir una orquesta completa y luego de tener la letra, con la ayuda generalmente del silbido y las palmas les fluye una melodía que sale de forma inexplicable de su inspiración, la que luego con el respaldo de un músico que los pueda seguir, acompañar en esa composición salida de su mente creativa termina creando grandes piezas musicales.
Antonio María le abrió los ojos a este mundo terrenal el día domingo 12 de febrero del año 1967 en Nervití, corregimiento del municipio del Guamo, departamento de Bolívar, al norte de Colombia.
Nació en el hogar conformado por Julio Suárez Castellón, dedicado a actividades comerciales, e Isabel Herrera Mercado, ama de casa.
Su vena musical se desprende de ambos apellidos porque su padre alternaba su actividad laboral con la musical, en donde se destacaba como un gran intérprete del tambor llamador, y varios de sus parientes maternos sobresalieron en el canto, la composición y la décima.
Su querido terruño, Nervití ubicado a orillas del Río Magdalena, lo que le otorga un paisaje con abundantes cuerpos de agua y exuberante vegetación, describiéndose como un lugar de belleza natural, fue una fuente de inspiración constante debido a su capacidad para evocar emociones profundas, reflejar patrones rítmicos, estimular su creatividad a través de sus sonidos, colores, olores, ofreciendo para «Toño», como cariñosamente lo llaman, un lienzo amplio para la actividad musical, permitiéndole expresar ideas, sentimientos y experiencias vividas por medio de letras, melodías, armonías y ritmos.
Toño Suárez desde pequeño se mostró muy inquieto en cuestiones musicales y era común verlo en cuánto evento folclórico, cultural y musical que se realizaba en su pueblo y los alrededores, la música para él era como un imán que lo atraía y eso se reflejaba en la emoción que sentía y el estado de ánimo y alegría que le despertaban los sonidos de los instrumentos y la letra de las canciones.
Sus estudios primarios los realizó en la Escuela Rural de Nervití, la cual se convirtió en su primer escenario, donde empezó a mostrar su habilidad para crear versos y melodías, los cuales fueron tomados con agrado por sus compañeritos de curso.
Al finalizar sus estudios primarios se traslada a la «Puerta de Oro de Colombia», Barranquilla, y realiza su bachillerato en el colegio Notre Dame, pero sin dejar de lado su pasión por la música.
Después de haber compuesto algunas canciones y tocado varias puertas para que le grabaran, por fin en el año 2002 se le abrió una y fue cuando llegó a la pasta sonora un tema de su autoría titulado ‘Noches de amor’ en la voz de «Chimicho» Padilla y el acordeón de Donaldo Camacho, una agrupación denominada «Dimensión Vallenata». De ahí en adelante sus canciones empiezan a ser grabadas por distintos intérpretes de la música vallenata y su nombre se va consolidando en el ámbito artístico como «Antonio María: el compositor de la alegría».
La música ha sido un elemento importante en la vida de Suárez Herrera, porque le ha servido de aliciente por medio del cual encontró un camino estético interesante para poder sortear distintos obstáculos que se le han atravesado en el camino.
Antonio a lo largo de su carrera se ha caracterizado por ser un compositor polifacético porque domina y explora diversas áreas y estilos dentro de la música, mostrando una gran versatilidad en su obra. Puede crear un paseo vallenato de corte romántico con letras centradas en el amor, desamor y relaciones sentimentales pero con la misma facilidad construye versos y melodías en distintos aires del Caribe colombiano de corte picante, con temáticas de doble sentido y un picaresco humor encontrando en su paisano y maestro de Nervití, Dolcey Julio Gutiérrez De la Cruz, quien es uno de sus mayores intérpretes y el rey de este estilo que es una gloria viviente de la música colombiana y que ha denominado como «de doble vía». Temas como: ‘La fruta de mi vecina’, ‘El gordito cachón’, ‘Lengua en salsa’, ‘El Viejo Sabroso’ entre otros, en la voz y acordeón de Dolcey Gutiérrez considerado por muchos como «El Rey del carnaval de Barranquilla», porque en temporada carnavalera su música suena por todos lados. No hay emisora, fiesta de barrio, verbena, caseta y pueblos donde no se escuche y baile la música de este ícono de Colombia e hijo del carnaval.
Toño Suárez dice ser admirador de distintos compositores de la música vallenata como: Gustavo Gutiérrez, Roberto Calderón, Rafael Manjarrés, Máximo Móvil, pero en particular de Leandro Díaz Duarte de quien siguió la parte poética y romántica, y Calixto Ochoa Campo a quien le admiró esa parte jocosa y picaresca que hace parte de su estilo.
Sus canciones han sido llevadas a la grabación por reconocidas figuras del canto vallenato, en la que podemos destacar, a Silvio Brito, Marcos Díaz, Miguel Herrera, Luis Mateus, Nilson Acosta, Walmer Tordecilla, Los Hermanos Morelos, Los Hermanos Malo, como también unas en su propia voz y próximamente Farid Ortíz.
Este técnico en ventas egresado del SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje), fundador de la empresa Servimayorista del Aseo, tiene alrededor de 125 canciones grabadas y registradas en SAYCO hasta la fecha, las cuales se pueden escuchar en las diferentes plataformas musicales, cómo: ‘El amor de mi vida’, ‘Quiero ser barranqueño’, ‘Mi ángel de la guarda’, ‘Por amarte tanto’, ‘Regresa conmigo’, ‘Ayúdame a cambiar’, ‘La única’, ‘Los colores de mi Valle’, entre otras.
También ha sido un destacado participante en los concursos de canciones inéditas en distintos festivales vallenatos que se realizan en el país, saliendo ganador en: ‘Festival de Acordeones del Río Grande de la Magdalena, Barrancabermeja’; ‘Festival del Guamo, Bolívar’; ‘Festival Indio Tayrona de Santa Marta’; ‘Festival Pedazo de Acordeón en el Paso, Cesar’; ‘Festival del Fique en La Junta, La Guajira’; ‘Festival de San Cristóbal, Bolívar’; ‘Festival de Turbo, Antioquia’; ‘Festival años dorados en Valledupar’; ‘Festival de Lorica, Córdoba’.
Después de haber salido de su pueblo natal, vivió en Barranquilla y Santa Marta, para finalmente radicarse en Barrancabermeja, puerto petrolero de tierra caliente, bajo el sol implacable, donde la piel se baña en sudor, pero que no es comparable con el calor humano que recibe a diario Antonio María Suárez Herrera de los moradores de esta tierra, donde hoy en día es un hijo ilustre adoptivo , en la que su imaginación y su inspiración continúan creando letras y melodías que seguirán engrandeciendo la música vallenata y del Caribe colombiano en general

Ramiro Elías Álvarez Mercado: El sommelier de la vid del folclor.

Por Osmel Martínez.

En la ciudad de Bogotá, donde el frío obliga a la memoria a buscar abrigo en los recuerdos cálidos del Caribe, vive un hombre que no ha permitido que su alma costeña se le enfríe. Su nombre es Ramiro Elías Álvarez Mercado, y aunque sus pasos resuenan sobre los adoquines capitalinos, su corazón sigue descalzo, caminando por las calles polvorientas de Planeta Rica, Córdoba, su tierra natal, donde el tambor y el verso crecen como mangos silvestres en el patio de la casas.

Ramiro no escribe: pinta con palabras, sopla brisas con tinta, y le pone alma a los silencios del folclor. En cada línea que traza, en su pluma se siente el canto de un juglar, el silbido de una flauta de millo, la risa de un acordeón bien tocado. Leerlo es como sentarse en la puerta de una casa de bahareque a escuchar historias contadas al vaivén de una hamaca, con el olor a café recién colado y el murmullo lejano de una parranda de antaño.

Pero Ramiro no se escribe a sí mismo. Él escribe a los otros. A los que cantan y ya nadie escucha, a los que hacen versos en la sombra, a los juglares que nunca grabaron disco pero dejaron su legado en una plaza o en un taburete. Él les da nombre, rostro, alma. Es un rescatista de la cultura oral, un arqueólogo del alma caribeña, que cava con amor en los territorios del olvido para sacar a la luz a esos artistas anónimos que son parte esencial de nuestro ADN cultural.

Trabaja como sommelier en «El Viejo Bandoneón», y no es casualidad. Así como distingue aromas, texturas y memorias encerradas en una copa de vino, distingue también el espíritu del pueblo escondido en una estrofa, en una décima, en una anécdota contada a media voz. Por eso lo llamo —con el respeto que me merece— el sommelier de la vid del folclor. Porque Ramiro cata canciones sin melodías, versos sin partitura, y nos sirve en copa alta el alma del Caribe.

Escritor sin estridencias, cronista de lo esencial, compositor sin guitarra, Ramiro es una vitrina de lo auténtico. Sus palabras no se oyen en la radio, pero resuenan en la conciencia de quienes entendemos que sin memoria no hay identidad, y sin identidad no hay mañana. Su estilo tiene ecos de Gabo, de David Sánchez Juliao, de McCausland… pero es Ramiro en esencia, porque nadie camina por la orilla de un río con tanta devoción por contar las historias que fluyen con él.

Este escrito es, más que un homenaje, un agradecimiento profundo. Por no claudicar en la tarea de contar lo nuestro. Por entregarse con pasión al rescate del folclor caribeño. Por ser un puente entre generaciones, entre el pasado que no se quiere perder y el futuro que necesita saber de dónde viene.

Gracias, Ramiro, por ser palabra viva del Caribe.

Atte: Osmel Martínez, consultor en marketing branding y desarrollo comercial, músico y locutor de radio.

Biografía Artística Fabricio Torres “El Diplomático de la Bachata”

Lester Fabricio Rodríguez Torres nace un 3 de julio del año 1983 en Comayagua, Honduras en el hogar conformado por sus padres Diego Amadís Rodríguez y Rosmery Argentina Torres.

Con apenas 10 años de edad comienza a aflorar el talento para componer en Fabricio Torres,  abriéndose el conocimiento para escribir poemas y canciones,  pero la timidez siempre fue piedra de tropiezo para poder manifestar ese arte,  ocultando así su talento innato por temor al qué dirán de sus familiares y amigos manteniendo ese secreto gran parte de su vida.

La fuente de inspiración para hacer sus obras se basa en experiencias de terceros que ha observado y también de su propia vida,  esa musa siempre le ha tocado su corazón y se ha manifestado de distintas maneras a través de las cosas que ve, escucha y vive cada día de su existencia.

Como cantante Fabricio Torres se inició en el año 2022 aunque desde que estudiaba bachillerato participaba en eventos culturales cantando a pesar de no ser de sus aficiones preferidas,  expresando que su lado fuerte y lo que lo apasiona verdaderamente es la lectura y escribir pero gracias a la influencia de personas a su alrededor como grandes amigos entre ellos el maestro Chavalier lo escuchó cantar y le dijo animándolo a lanzarse como cantautor de sus obras destacando que tenía buena voz y afinación de igual manera el maestro dominicano Héctor Peña también lo aconsejó a interpretar sus propias canciones.

El amor por la música siempre estuvo presente en su vida, durante su juventud participó en una banda marcial ejecutando la percusión, tambor redoblante,  bombo y el güiro destacando de forma principal  como instrumento su voz ya que las letras llegan a él con su propia melodía. Destacándose por tener gran versatilidad para componer en varios géneros musicales como  la salsa, merengue, boleros, rancheras y bachatas.

Reconocido en el mundo de la música como el diplomático de la Bachata,  seudónimo que le dio el maestro dominicano Ramón Torres . Fabricio Torres ha grabado profesionalmente cinco canciones en su faceta como cantautor con el firme propósito de llegar al público con una canción cada mes, como compositor en su totalidad ha escrito más de 100 canciones las cuales hacen parte de su gran proyecto a mediano plazo con el compromiso de continuar componiendo y sumando obras para un legado de su vida artística musical.

Entre sus canciones que destacan por su gran contenido y mensajes se encuentran la bachata:

*El Amor no es así, trata de la violencia intrafamiliar representa una vivencia propia de su hogar ya ha estado presente en su entorno familiar de esta manera quiere hacer un llamado a la conciencia para corregir esos errores en tantos hogares que sufren esta situación problemática.

*Poneme bachata, trata la temática de la reconciliación representa en homenaje a todos los bachateros po los que siente gran admiración.

*Atrévete,  trata de la temática sobre esas parejas que muchas veces no se atreven a renunciar a una relación en la cual no son felices.

*Ya me dijeron que te has casado,  trata de las relaciones fracturadas por la distancia.

Para Fabricio Torres su mayor satisfacción como compositor ha sido cuando se ha sentado escuchar una de sus canciones quedando impactado por el resultado de su creación. Entre sus proyectos destaca el poder llevar sus obras al mundo del teatro presentándolas en formato de recitales haciendo énfasis en su obra “La llorona” una versión según su estilo  y enfoque con el fin de presentarla en teatro como una variante de esta gran obra.

Para componer y cantar se ha inspirado mucho en grandes personalidades de la música Argentina, paraguaya, chilena, italiana, mexicana, estadounidense y canadiense se caracteriza por ser un profundo investigador y aficionado a la lectura.

Destaca su gran admiración por personajes de la literatura y música a nivel mundial que han influenciado en su vida artística como compositor entre ellos menciona Gustavo Adolfo Bécquer, Oscar Wilde, William Blake, Walt Whitman, Gabriel García Márquez,  Ignacio Guaraní,  Atahualpa Yupanqui , Facundo Cabral,  el hondureño Juan Ramón Molina, el príncipe de las letras Rubén Darío, en República dominicana su gran admiración al poeta de la Bachata, Ram{on Torres. En Colombia ha sido seguidor de las obras musicales de Diomedes Díaz, Omar Geles y de forma más especial del gran compositor Wilfran Castillo entre otros compositores  y escritores a nivel global que han sido participes de su gran crecimiento a nivel musical.

Fabricio Torres el diplomático de la bachata quiere llegar al público con un repertorio de canciones que transmitan mensaje al ritmo de una hermosa melodía que invite a escuchar y disfrutar de sus canciones hechas con todo el sentimiento y con una profunda inspiración buscando la manera de acercarse cada día más al público para que reconozcan su talento y sobre todo llevándoles canciones con alma propia.

Redes Sociales de Fabricio Torres «El Diplomático de la Bachata»