Con gran éxito se realizó, el pasado sábado 15 de agosto, el lanzamiento de “Bendita Soledad”, nueva propuesta musical del maestro Víctor Teherán Teherán, reconocido como ministro del folclor. que hace parte de su producción Legado Vallenati.
El lanzamiento se llevó a cabo a través de Estampas Vallenatas del Folclor, bajo la dirección y conducción de la licenciada Belinda Olano Barrera, en un espacio dedicado a exaltar y promover el talento de quienes continúan aportando al crecimiento de la música vallenata.
“Bendita Soledad” nace de la inspiración y el sentimiento de Víctor Teherán, quien presenta esta faceta como cantautor, acompañado en el acordeón por Martín Galindo. La producción incorpora como base el acordeón MIDI, explorando nuevos sonidos y arreglos musicales sin perder la esencia y la altura que caracterizan al folclor vallenato.
Durante la entrevista con Belinda Olano Barrera, el maestro Víctor Teherán habló sobre el origen de la canción, su inspiración, el legado vallenato y las metas que tiene en esta nueva etapa de su carrera artística.
Los invitamos a visitar su canal de YouTube, disfrutar de “Bendita Soledad” y dejar sus comentarios para continuar apoyando a estos maestros que, con sus letras, poesía, sentimiento e inspiración, siguen engrandeciendo nuestra música vallenata.
“Bendita Soledad”, una canción que llega para dejar huella en el folclor, marcando asi un legado vallenato que llena de orgullo y edifica el folclor como patrimonio.
En su trajinar por la vida que inició en Valledupar el primero de agosto de 1940, Consuelo Araujonoguera dejó sentado su amor a la música vallenata a través de sus libros, sus frases, sus programas radiales, su ‘Carta Vallenata’ en El Espectador; sus crónicas, reportajes y los distintos cargos que asumió como ministra de Cultura, embajadora y presidenta de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, entre otros.
A continuación, algunas de las frases más trascendentales que ella escribió en distintos momentos de su vida, caso el ocho de marzo de 1967, cuando profetizó. “El vallenato con el tiempo se impondría en el mundo”.
1.- Para sacar adelante el Festival de la Leyenda Vallenata han sido indispensables noches de insomnios y días sin descanso, para poder hacer todo lo que está hecho, pero hoy podemos decir que, pese a que la tarea no concluida, hemos logrado rescatar parte importantísima de nuestro pasado histórico y echar las bases de lo que ahora es, sin discusión, la mejor imagen de Valledupar y de lo que los vallenatos somos y representamos ante Colombia y el mundo.
2.- El Festival de la Leyenda Vallenata no es una simple reunión de conjuntos típicos de acordeón, de compositores, de cantantes, de verseadores, sino que detrás de todo eso, que también existe, está latente una poderosa fuerza cultural de hondas raíces y grandes proyecciones que no podían dejarse perecer.
3.- Cuando comienza abril, en medio de la dura realidad nacional, nuestros acordeoneros, cajeros, guacharaqueros, compositores, verseadores y cantantes nos confirman una vez más que hay empresas grandes y empresas pujantes y empresas famosas y empresas muy ricas…Pero lo mejor, la única empresa del espíritu que sobrevive y se mantiene pese a todo y más allá de todo, se llama Festival de la Leyenda Vallenata.
4.- Si el palo de mango hablara, tendría que empezar a contar las lágrimas que hemos derramado, las iras que he cogido, las injusticias que han cometido, los insultos que nos han hecho, pero también de pronto el palo de mango terminaría cantando ‘El amor, amor’ para decirles a todos que el Festival de la Leyenda Vallenata, es una institución, y que gracias a Dios ya está consolidada, que pienso que es como un tren al que hay que prenderle la máquina y anda solo.
5.- El vallenato de verdad no se hace. No se fabrica. No se elabora, ni siquiera, digo yo, se piensa o se diseña. El simplemente nace. Nace con fuerza como cualquier machito entre sollozos y pataleos después de que lo engendra el sentimiento y lo pare la inspiración.
6.- Confío en que el vallenato, el autentico, el puro, el sacrosanto vallenato de Francisco El Hombre, de Chico Bolaño, de Emiliano Zuleta Baquero, de Lorenzo Morales, de Luís Enrique Martínez, de Rafael Escalona, de Tobías Enrique Pumarejo, de Gustavo Gutiérrez, y de otros tantos que se me olvidan, pero que valoro, no muera nunca.
7.- Yo quiero que se mantenga viva y perenne la lámpara votiva de la fe en nuestra música vallenata, en nuestros valores y en nuestro sentido de pertenencia.
8.- ‘La gota fría’ sigue dejando fríos a quienes la escuchan por primera vez después de más de medio siglo de haber salido del magín del viejo Mile; por eso ‘El testamento’ de Escalona no se agota así tenga muchos años de haberlo firmado y repartido; por eso a Carmen Bracho, Juana Bautista y Matilde Lina las identifican por sus solas melodías.
9.- El mejor homenaje que puedo recibir el día que yo muera, es que no callen los acordeones y que el Festival de la Leyenda Vallenata, siga siendo la mayor carta de presentación de mí amado Valledupar.
Oración de la paz
En Valledupar, tres días después del asesinato en Barranquilla del cantante Rafael Orozco (11 de junio de 1992), ‘La Cacica’, Consuelo Araujonoguera convocó a una marcha del silencio que se inició frente a la Gobernación del Cesar y concluyó en la plaza Alfonso López, donde ella parodiando a San Francisco de Asís, leyó en la tarima ‘Francisco El Hombre’ la ‘Oración de la paz’.
“Señor haz de nuestra música un instrumento de tu paz, que donde quiera que haya odio la inspiración de nuestros poetas siga llevando amor; que donde quiera que haya injuria la música de nuestros acordeones siga llevando perdón; que donde quiera que haya sombra la poesía de nuestros juglares lleve la luz; que donde quiera que haya dudas en torno a la existencia del hombre sobre la tierra los cantos vallenatos hagan una reafirmación de fe; que donde quiera que haya tristeza, luto, lágrimas vuelvan los sonidos de nuestras guacharacas y cajas a llevar la alegría; que donde quiera que la desesperación ensombrezca el alma de los hombres vuelvan las notas melodiosas de los poetas del vallenato a llevar la paz.
Haznos Señor, permite Señor, ayúdanos Señor, a que nuestros músicos sigan consolando a los tristes. A qué nuestra música siga llevando comprensión y perdón donde quiera que haya dolor y tristeza, para que el sacrificio de nuestros cantantes, compositores, juglares y de todos los colombianos no sea en vano, sino que germine en semilla óptima, en frutos y racimos que sean la cosecha para las generaciones futuras de la paz de Cristo y en el amor de todos los colombianos”. Amén.
La despedida
Después del rápido desplazamiento escrito donde quedó enmarcado el pensamiento de Consuelo Araujonoguera, lo mejor es despedirse como ella lo hacía en su programa ‘La Cacica comenta’, que se emitía por Radio Guatapurí. “Hasta mañana, si papá Dios quiere”.
Las grandes canciones vallenatas suelen nacer de experiencias cotidianas que, al pasar por la sensibilidad del compositor, se transforman en relatos universales. Algunas cuentan amores imposibles; otras evocan nostalgias, despedidas y encuentros. También están aquellas que combinan hechos reales con elementos ficticios hasta convertir una vivencia personal en una historia capaz de permanecer durante décadas en la memoria colectiva. Ese es el caso de “Desenlace”, una obra del reconocido compositor Rafael Manjarrez Mendoza, nacido y criado en La Jagua del Pilar, La Guajira. La canción narra una historia lamentable y luctuosa que muchos oyentes han interpretado como un acontecimiento ocurrido realmente en algún centro poblado del departamento. Sin embargo, la tragedia nunca sucedió: fue el resultado de la imaginación del autor, alimentada por una situación amorosa que pudo haber terminado de manera muy distinta. Según la historia divulgada en la página de Facebook de Adoni TV, Manjarrez sostenía un romance con una hermosa joven de su tierra natal. Al concluir el bachillerato, viajó a Barranquilla con el propósito de estudiar Ingeniería Civil en la Corporación Universitaria de la Costa, conocida como la CUC. En la capital del Atlántico, mientras comenzaba su vida universitaria, conoció a otra joven que residía cerca del lugar donde se hospedaba. Rafael empezó a cortejarla hasta conquistarla. Entre ambos surgió una relación amorosa marcada por el cariño, la confianza, el respeto y la ilusión. De esta manera, el joven compositor quedó situado, quizás sin calcular plenamente las consecuencias, entre dos amores: uno en Barranquilla y otro en La Jagua del Pilar. Con la emoción propia de la juventud, Manjarrez invitó a su nueva novia a las fiestas patronales de su municipio, celebradas cada 12 de octubre en honor a la Virgen del Pilar y en el marco del Festival Vela del Marquesote. Estaba convencido de que los padres de la muchacha no le concederían el permiso, pues en aquella época no era común que una joven viajara con su novio sin la compañía o autorización estricta de su familia. Pero ocurrió lo inesperado. Cuando Rafael regresó de la universidad, encontró a la joven con los bolsos y las maletas preparadas. Había recibido el permiso y estaba lista para viajar a La Guajira. La sorpresa inicial dio paso a la preocupación. Solo entonces el compositor comprendió la magnitud del problema que había creado. En La Jagua del Pilar lo esperaba su novia guajira, quien tenía un hermano que había sido militar de alto rango y era reconocido por su carácter firme. Rafael imaginó la reacción que podría provocar su llegada al pueblo acompañado de otra mujer. Temió que aquel hombre se sintiera ofendido por el engaño y buscara vengarse al considerar que estaban jugando con los sentimientos de su hermana. En la mente del compositor comenzaron a cruzarse escenas de celos, reclamos, amenazas y muerte. De ese rompecabezas sentimental surgió el entramado narrativo de “Desenlace”. La canción no fue, entonces, la reconstrucción de una tragedia consumada, sino la representación artística de todo cuanto pudo ocurrir si Rafael hubiera emprendido aquel viaje acompañado de su novia barranquillera. Por fortuna, la realidad tomó otro rumbo. Manjarrez recurrió al diálogo, a su capacidad de persuasión y a la serenidad. Habló con la joven y logró convencerla de que no viajara a La Guajira. Así evitó una confrontación familiar y, posiblemente, un episodio de consecuencias impredecibles. La tragedia no ocurrió en las calles de La Jagua del Pilar, pero sí encontró vida en los versos y las melodías. La imaginación convirtió el miedo en poesía y un conflicto amoroso en una narración musical inolvidable. “Desenlace” fue grabada por Beto Villa y Beto Zabaleta en el álbum Orgullo guajiro, publicado en 1980. Desde entonces se consolidó como una joya clásica del vallenato y como una muestra del talento de Rafael Manjarrez para transformar una experiencia personal en una historia cargada de tensión, dramatismo y profundidad humana.
Esa es, precisamente, una de las mayores virtudes del buen compositor: saber escuchar los rumores de la vida, interpretar sus peligros y convertir en canción incluso aquello que, afortunadamente, nunca llegó a suceder.
El joven artista Haffit David realizó un histórico lanzamiento de su álbum ‘Zúmbalo’ el pasado fin de semana en las playas de Riohacha, frente al centro cultural, ante una multitud que coreó cada una de las canciones de esta exitosa producción musical.
La euforia se desató cuando Haffit apareció en el escenario vestido de rojo y con megáfono en mano, interpretando el éxito ‘Hoy se bebe’ frente al mar Caribe.
Durante dos horas consecutivas, el cantante y su acordeonero, Dani Maestre, derrocharon energía al interpretar en vivo las 15 canciones del álbum, que lidera los listados musicales de la radio.
Éxitos como ‘Póngase seria’, ‘Quillera’, ‘Bájate de esa nube’, ‘Ahora es cuando’ y ‘Buena y sana’ retumbaron en un escenario con una producción de alto nivel con diferentes vestuarios, escenografías, formatos, efectos especiales, juegos de luces y un despliegue visual impecable.
Con este masivo respaldo, el pueblo riohachero ratificó el fenómeno musical de Haffit David y Dani Maestre, consolidando a ‘Zúmbalo’ como el álbum del momento en La Guajira y toda Colombia.
Alberto Santos Romero es un reconocido compositor y empresario colombiano de música vallenata, nacido en el municipio de Agustín Codazzi, departamento del Cesar. Avalado por SAYCO, ha construido una importante trayectoria dentro del folclor vallenato gracias a su talento para convertir en canciones los sentimientos, las vivencias y la riqueza cultural del Caribe colombiano.
Es hijo de Venancio Santos Cuesta y Jenny Romero, y proviene de una familia trabajadora que le inculcó los valores del esfuerzo, la disciplina y el amor por sus raíces. Su sensibilidad artística y su pasión por la composición tienen una marcada influencia de la familia Romero, por la línea materna, de donde heredó su vena musical y la inspiración para desarrollar su vocación como compositor.
Desde sus inicios, Alberto Santos Romero ha encontrado inspiración en el amor, la amistad, la familia y los paisajes del Caribe colombiano, elementos que se reflejan en cada una de sus composiciones. Sus canciones buscan alimentar el corazón y el espíritu, conservando la esencia del vallenato y transmitiendo mensajes cargados de sentimiento, identidad y autenticidad.
Su talento ha sido reconocido por importantes intérpretes del género vallenato, quienes han llevado sus obras a diferentes escenarios y producciones musicales. Entre sus composiciones más representativas se destacan La Gran Quinceañera, grabada por el maestro Marcos Díaz; La Gran Boda, grabada por Mono Zabaleta; La Gran Dedicación, interpretada por Iván Villazón; Mi Riohacha del Alma, grabada por Haffit David; El Gran Día, una emotiva canción dedicada a las madres e interpretada por Elder Dayán; El Premio Mayor, grabada por Gaby García y Limedes Romero; El Canto de la Sirena, interpretada por Luis Mario Torres, Corazón Curado, llevada al público por Silvio Brito, El Gran Hombre, interpretada por Roiland Rosado; Nunca es Tarde, en la voz de Rodrigo Scala.
Cada una de estas obras refleja la sensibilidad de un compositor que ha sabido plasmar en sus letras historias de amor, gratitud, esperanza, familia y el profundo sentimiento por su tierra, consolidando un legado musical que enriquece el repertorio del folclor vallenato.
Además de su labor como compositor, Alberto Santos Romero se ha destacado como empresario, aportando al fortalecimiento y la difusión de la música vallenata, siempre comprometido con la preservación de las tradiciones y el impulso de nuevos proyectos culturales.
Con una trayectoria respaldada por la calidad de sus composiciones y el reconocimiento de destacados artistas del género, Alberto Santos Romero continúa escribiendo páginas importantes en la historia del vallenato, dejando un legado que exalta la identidad cultural del Caribe colombiano y enaltece el patrimonio musical de Colombia
Les dejamos algunas de las canciones disponibles en Youtube y en todas las plataformas digitales: