Por: Ricardo Gutierrez Gutiérrez
Escalona siempre construía y enlazaba versos magistrales que expresaba con dicción perfecta.
Escalona, genial compositor, describía en sus composiciones la naturaleza, personajes, costumbres, episodios o una historia de amor que hacía vibrar corazones y particularmente el suyo, por albergar hincados sentimientos hacia varias mujeres.
Era frecuente verlo muy temprano elegantemente vestido, en su camioneta la cual llevaba en sus parachoques el nombre de “María la bandida”, bautizada por el pintor Jaime Molina, visitando a sus amores. Luego salía para su cultivo de algodón en la vereda Callao o emprendía la nueva tarea parrandera que sus grandes amigos propiciaban en cualquier patio debajo de un árbol frondoso. Allí, Escalona un hombre dictatorial ordenaba: “Oye Turco, manda a buscar donde mi compadre Carlos Pérez varias botellas de Whisky, dile que yo se las cancelo pasado mañana”. Bueno Darío, ¿y ese Adán que es lo que se cree? Le dije que estuviera temprano en la Plaza, para que le llevara un papelito a una morena que me presentó El Negro Calde en San Diego y ve la hora que es y no ha venido? Que vaina es esa, carajo”!.
Esa cofradía con sus cercanos la valoraba muchísimo, se desvivía atendiéndolos, pero cuando se presentaba algún obstáculo momentáneo, como la falta de trago o hielo, apaciguaba su angustia caminando de un lado a otro o mordisqueando las uñas de sus dedos. Luego sonreía y levantaba las dos manos y decía jocosamente a los presentes: “Ay veee, como los quieren” O comentaba en voz alta: “¿Qué vaina es esta? cuando estoy en la casa de mi primo Hernandito Molina nada me falta”. “Vámonos para allá. Al llegar el licor, ordenaba de inmediato a su comadre Carmen prender un fogón con leña Brasil, para darle al sancocho de chivo el sabor exquisito que le gustaba y solicitaba de inmediato a cualquiera de los presentes un vehículo para traer al jolgorio a su inseparable amigo Colacho Mendoza, complemento fundamental de sus creaciones musicales a quien definía como el mejor acordeonero del mundo, por eso cuando alguien lo criticaban decía sin titubeos : “Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa, Colacho es el mejor”.
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