Marcos Díaz, otra gloria del vallenato

Por: Jorge Nain

Son muchas las glorias del vallenato, y por eso la serie ¿Qué hacen hoy nuestras glorias? la mantendremos reviviendo permanentemente en esta columna semanal. Un cantautor que se ha mantenido en el corazón de los colombianos y que aún se encuentra vigente en la música, es Marcos Díaz Alarza, a él le haremos hoy este merecidísimo homenaje.

Marcos Díaz nació en el Molino, Guajira, y creció escuchando a su papá y sus tíos interpretar música vallenata y tropical, especialmente de la banda Rita Cecilia, con la que aprendió a cantar desde muy niño. En sus primeros años en el Colegio Roque de Alba de Villanueva, le descubrieron esa voz aguda, brillante y melodiosa, y así fue como llegó a ser corista de Beto Zabaleta con Emilio Oviedo, y luego, del Binomio de Oro, allí se convirtió en la mano derecha de Rafael Orozco.

Este gran hombre ha tenido tres grandes facetas, la primera como corista, la segunda como compositor y la tercera como cantante, todas supremamente exitosas.

En su primera etapa Marcos Díaz llegó a apagar el incendio que tenía la agrupación más exitosa del momento, El Binomio de Oro; resulta que los coros en grabación los hacia nada menos que Juan Piña, y no se encontraban voces que llegaran a esas tonalidades, fue entonces cuando Isrrael Romero supo que en el Roque de Alba estudiaba un muchacho que tenía una voz aguda y bonita, lo contrataron y de inmediato se lo llevaron a vivir a Barranquilla, la sede del Binomio. Cuentan que el muchachito de apenas 17 años, tocaba despertarlo a veces para que subiera a la tarima.

Rafael Orozco se lo llevó a vivir a su casa y allí nació el Marcos Díaz compositor, su segunda faceta. Alguien le contó a Rafael Orozco que marcos tenía una canción bonita, Rafa la escuchó cuando Marcos aún no la había terminado, le gustó tanto que la grabaron y fue éxito rotundo, la canción se llama ‘Porque no te tengo’ allí inicia una de las carreras más exitosas de un compositor. Le grabaron todos los grandes: Zabaleta, Diomedes, Oñate, Binomio, entre otros.

Marcos Díaz, compuso una canción a la que el Binomio de Oro le puso el ojo y la montó para grabarla; sin embargo, por la misma época le hicieron la propuesta de la casa disquera CBS para que grabara como solista y a Marcos con el dolor del alma le tocó decirle a Rafa que ya no podían grabar la canción, porque le tenía mucha fe a ese tema, para interpretarlo él mismo en su debut como cantante. Esa canción se llama ‘Me vieron llorando’. Desde ese momento Marcos Díaz irrumpió entre los buenos intérpretes de la época, al lado de Jesualdo Bolaños. “Los pechichones”

Marcos Díaz, estudió Derecho en la universidad Libre de Barranquilla, pero no logró graduarse, la música lo absorbió, se llevó a toda su familia a vivir a Barranquilla, donde reside actualmente, allí tiene su conjunto vigente y es una de las agrupaciones más apetecida para eventos privados en la ciudad.

Crónica: Limedes Torres Barrera, «El Compositor de la Humildad»

Autor: Enrique Ustáriz

“Y COMO NACI SOLO, Y COMO NACI SOLO EN LA SOLEDAD ENCUENTRO MI REFUGIO”

Desde muy temprana edad, Limedes Enrique Torres Barrera en su tierra natal Los Tupes (Cesar) mostró el interés por nuestra música vallenata, pero lo paradójico fue que no se inclinó por la composición. Con mucha calma fue quemando etapas ejecutando algunos instrumentos que hacen parte de esta bella música vallenata, además, se dedicó a realizar voces o coros en las distintas agrupaciones del genero vallenato.

A los 6 años comenzó a tocar la caja y la guacharaca bajo la supervisión del maestro Marciano Socarras, un tremendo cajero reconocido en la región de San Diego, Departamento del Cesar. A los 8 años ya ejecutaba perfectamente estos dos instrumentos, edad en la que ingresó al conjunto de su  pueblo natal, llamado los Hermanos Molina integrados por (Luis, Ades y Mariano) él llegó como cajero. Hacían la música como pasatiempo para complacer a las amistades del pueblo.

SU LLEGADA A VALLEDUPAR.

A los 14 años toma la decisión de radicarse en la ciudad de Valledupar junto con tres de sus hermanos; Mateo, Balmiro y Juan de Dios con el objetivo de estudiar y buscar nuevos horizontes en lo que ha sido su pasión, la música, un año después por sus condiciones artísticas fue llamado para hacer parte como corista primera voz de la agrupación musical conformada por: Gabriel Chamarro en el canto y el acordeón de Andrés “El Turco” Gil. Esto sucedió en el año de 1973, año en el que también fue aceptado como alumno en el Instituto Pedro Castro Monsalvo (Inspecam) donde demostró sus actitudes como artista en los distintos concursos de música vallenata que se realizaban en esa época en la mencionada institución educativa.

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El amor de María Esther no pudo florecer en las sabanas de Patillal

-El compositor José Hernández Maestre, quien nació un cinco de septiembre de 1949, y murió el tres de abril de 2004, se congració con bellos cantos para una joven patillalera que le marcó el corazón a través de sus miradas”.-

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Patillal, la tierra donde nacen las canciones sentidas fue el lugar donde nació un amor provinciano que aunque aterrizó en dos corazones no levantó el vuelo suficiente para tener su propio nido.

Los protagonistas de este sublime episodio fueron el compositor y educador José Eliécer Hernández Maestre y la joven María Esther Peralta Gutiérrez, quienes un día cruzaron profundas miradas, se pusieron de acuerdo para ennoviarse y poner a marchar ese tren donde los sentimientos tenían el primer puesto en el vagón delantero.

En esa relación adornada con hermosos cantos vallenatos, inicialmente aparecieron los detalles como se reseña en la canción ‘El encargo’, grabada por Poncho y Emiliano Zuleta, donde el enamorado le pidió el favor a su amigo Alfredo ‘Fello’ Fuentes, quien hacía viajes por todos esos pueblos en su campero Suzuki color amarillo, para que le llevara una encomienda.

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‘‘NANDO’’ MARÍN POR SIEMPRE

HERNÁN BAQUERO BRACHO

 A la memoria del eterno trovador, hoy dia de su cumpleaños.Uno de los compositores mas versatiles del vallenato.Siempre lo recordamos en Villanueva, tierra a la que quiso tanto y su inmortal Villanueva Mia es nuestro himno folclorico. Acá dejó buenos amigos que no lo olvidan

Hernando José Marín Lacouture, definitivamente se convirtió con sus canciones y sus cinco guitarras benditas en el trovador del pueblo. “Nando” Marín estará por siempre en la memoria de los amantes del folclor. Había nacido el 1° de septiembre de 1944 en el corregimiento de El Tablazo, municipio de San Juan del Cesar. Hijo de Ana Petronila Marín y Bolívar Lacouture. Desde niño mostro habilidad para improvisar versos y cantar. El folclorista sanjuanero y fundador del Festival Nacional de Compositores José Parody (Joseito) lo descubrió en El Tablazo y lo llevó a concursar en el Festival del Fique (La Junta – Guajira) en el año de 1974, ganando el concurso de la canción inédita con el tema “Vallenato y guajiro” que fue grabado por “Beto” Martínez. Desde allí se inició una significativa carrera que lo llevó al sitial de los más grandes autores vallenatos de todos los tiempos.

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‘Naferito’ Durán, el Rey Vallenato que vive contando recuerdos

-En la historia del Festival de la Leyenda Vallenata ha sido el único acordeonero que después de alcanzar la corona en el año 1976, y volver a aspirar a la segunda fue declarado Fuera de Concurso-

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Después de estar en su casa ubicada en el barrio Altos de Garupal de Valledupar, el Rey Vallenato del año 1976 Náfer Santiago Durán Díaz, ante la pandemia que se presenta decidió partir para su tierra El Paso, Cesar, donde dice sentirse más seguro y tranquilo. Entre los argumentos presentados está su largo encierro o aislamiento y que la casa le parecía “una caja de fósforos”.

Cuando él se asomaba con cuidado a la puerta notaba que la soledad era la reina, y el silencio tenía el mayor espacio para recrearse. También miraba las hojas secas de los arboles tristes, que no había esas carreras para ir de un lado a otro, pero el dolor caminaba más rápido que nunca y pocos se atrevían a detenerlo.

Entonces con toda la calma se dedicó al oficio de amarrar las nostalgias con el hilo invisible del ayer para que de inmediato aparecieran miles de recuerdos, casi todos enmarcados en la banda sonora de su acordeón.

En ese recorrido del pensamiento sabía que las ilusiones eran frágiles y las horas se perdían sin siquiera saludar a los minutos. Sus conclusiones las enfocaba a la esperanza, esa misma que se está hundiendo y la tabla de salvación no llega.

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