GUSTAVO GUTIERREZ CABELLO, DE FÍSICO FINO Y VOLUPTUOSA LÍRICA.        

Autor: Enrique Ustáriz Barros

Hace 82 años que en Valledupar nació un niño cuyos progenitores fueron, Evaristo Gutiérrez Araujo y Teotiste Cabello Pimienta, quienes soñaban ver a su amado hijo convertido en un Administrador de Empresa, pero su amado retoño resultó siendo un enamorado del romanticismo de la composición de música vallenata, genero de música que en sus inicios era rechazada por los gustos refinados de su familia y por los residentes en la majestuosa y colonial plaza Alfonso López de Valledupar, donde residía Gustavo Enrique con sus padres. Pero, fue su padre tal vez sin darse cuenta quien codujo a este muchacho de figura muy delgada a que aprendiera mucho de la música folclórica que se asomaba en aquella época, ya que lo llevaba a los sitios de bailaderos de gente popular que se realizaban en el barrio Cañahuate, allí se “camuflaban” personajes residentes en la plaza Alfonso López para descansar un poco de los aires europeos que eran los preferidos por ellos.

SUS INICIOS.

Don Evaristo padre del flaco aprendió a tocar a la perfección el piano y el violín por lo cual era bastante reconocido en toda la comarca, esta fama se extendió por todo el Valle del Cacique Upar, con esta popularidad bien ganada, las fiestas sociales de jerarquía en Valledupar debían ser amenizadas por el piano y el violín de Evaristo.

Gustavo recuerda y nos comenta en su viva voz: “Mi padre era violinista y tocaba piano, yo me críe escuchando diariamente estos dos instrumentos, mi papá sacaba unas melodías lindísimas que me marcaron, de personajes como Strauss, Agustín Lara y Ernesto Lecuona, eso se me metió en la mente y por tener inclinaciones por la poesía de autores como: José Asunción Silva, Federico García Lorca y Juan Ramón Jiménez y otros autores más, creo que es de allí donde yo saco la manera romántica para hacer versos”.

A medida que iba creciendo comenzó a admirar a Julio Bovea y Guillermo Buitrago que ya empezaban a llevar la música vallenata a nivel nacional, por la forma que tenían estos dos personajes para ejecutar la guitarra, fue por la admiración a estos dos artistas y amor por la guitarra que aprendió a tocar el instrumento de seis cuerdas, a partir de este momento le nació la idea de tocar ritmos distintos al vallenato que aparecía en esa época, con esta idea arrancó muchas risas burlonas de parte de sus amistades quienes consideraban esta como una locura.

En la mente de Gustavo Enrique seguía la idea de dar a conocer una forma de hacer música distinta a la que se venía haciendo, pensó en los ritmos musicales de otros países y su forma de ver la música lo trasladó a la tierra de Carlos Gardel, allí se tocaban las milongas que  fueron las primeras melodías que arrancó de su guitarra, porque decía que tenían mucho parecido a lo que se hacía por estas tierras, se dio cuenta que los ritmos gauchos le podían ayudar a ejecutar el acordeón de teclas conocida en este sector del planeta como concertina, ahí se pudo dar cuenta que sus tonalidades lo ayudaban a sus pretensiones lo que lo motivó a realizar su primera canción bien distinta a la peculiaridad que tenían los compositores que ya despuntaban en la provincia.

PRIMERA CANCIÓN

La primera canción que hizo Gustavo Gutiérrez Cabello lleva por título: “La Espinita”.

“Si te hieren las espinas cuando vas por algún paso

No te quejes de la vida y apártalas del camino

Que si acaso algún viajero anda siguiendo tus pasos

Se puya y sigue el camino, el camino de tu casa

Soy yo linda que vengo a verte a ti

Vengo herido la sangre brota en mi”

Esta canción la compuso luego de haber aprendido a tocar el acordeón de teclas que en esta región llamamos concertina, en esta canción dice el compositor que las tonalidades de este instrumento le ayudaban a lo que él pretendía con la música, también reconoce que en este canto hay algunas influencias de los ritmos gauchos, sus amigos seguían murmurando por que la melodía de esta canción estaba bastante diferente a lo que venían realizando los músicos y compositores de la época, pero este joven “flaco” tenía una idea de escudriñar y hacer algo distinto que cruzara fronteras y de paso salirse un poco de los cánones del folclor vallenato de ese entonces.

INICIO ATÍPICO

“Mi inicio como compositor vallenato fue bastante atípico ya que mis tres primeras canciones tituladas; La Espinita, Morenita y Suspiros del Alma, a pesar que eran del género vallenato, obras musicales en ritmo de paseo, que dicho sea de paso fueron las canciones que me dieron a conocer, conté con la dicha de que estas inspiraciones fueran grabadas por la famosísima orquesta de “Pacho” Galán en un LP que se llamó Fiesta con “Pacho” Galán y sus Sabaneros. De las tres canciones grabadas por la orquesta de “Pacho” la que más se escuchó fue La Espinita”

Gustavo Gutiérrez se conoció con Pacho Galán en una fiesta que esta orquesta vino amenizar en el Club Valledupar, donde Evaristo Gutiérrez su padre hacía parte de la nómina de artistas de la noche gracias a su majestuosidad con el piano, porque este brindaba en los intermedios de las tandas, melodías de los clásicos aires del viejo continente.

Las cosas buenas indudablemente son muy apreciadas y apareció como mandado de Dios un excelente músico nacido en República Dominicana, pero residenciado en Venezuela, llamado Luis María Frómeta Pereira, conocido musicalmente como “Billo” Frómeta, este tenía la orquesta, Billos Caracas Boys quien para la época era la banda musical con mayor impacto en América, la mencionada agrupación también grabó “La Espinita” con la Voz de “Cheo” García y los coros de José Luis Rodríguez “El Puma” y Memo Morales, este se puede considerar como el arranque a la fama del “Flaco de Oro” como se le conoce en el argot musical a nivel nacional a este gran compositor nacido en Valledupar Colombia.

INGRESO A LA MÚSICA VALLENATA

Luego de su gran rótulo ganado como compositor de la mano de las dos grandes orquestas del momento Pacho Galán en Colombia y en Suramérica la Billos Caracas Boys, logró superar el agnosticismo de los ortodoxos de nuestro folclor, con esa manera particular de ver y practicar la música dejando un poquito apartado los cánones de nuestro folclor vallenato, después de un corto tiempo se le presentó la oportunidad de grabar una producción musical con el apoyo de Alfredo Gutiérrez, trabajo titulado “Vallenato Romántico” este se realizado en la casa disquera Fuentes.

Gutiérrez Cabello logró posicionarse y convencer a sus amistades con ese estilo romántico lleno de sentimiento para componer versos con mensajes suaves como el pétalo de una flor, así le tocara cantar penas, dolores y placeres. Con el alma enamorada y la antorcha en la mano iluminó el camino a muchos hacedores de versos de la época que lo siguieron, por lo que nació un estilo o escuela de compositores para hacer canciones llamadas vallenato romántico; estas estaban repletas de sentimiento y de un lenguaje exquisito, respetuoso y halagador para las mujeres.

Manifiesta Gustavo Gutiérrez lo siguiente: “Hubo dos mujeres las cuales yo tenía como unas hermanas que me apoyaban, siempre me decían, el que persevera alcanza el objetivo y no dejaban que yo abandonara mi proyecto de la revolución como compositor de nuestra música vallenata, siempre conté con su impulso para seguir adelante, ellas fueron: Cecilia Caballero de López, “La Niña Ceci” esposa del expresidente Alfonso López Michelsen y “La Cacica” Consuelo Araujo Noguera, impulsora y fundadora de la fiesta folclórica más grande de América Latina; llamada el Festival de la Leyenda Vallenata, ellas me animaron para que yo superara las críticas y los señalamientos que me hacían los músicos y compositores de ese entonces, por mi estilo con mucho romanticismo al componer”.

PRIMER GANADOR DE CANCIÓN INEDITA

En el año de 1969 “El Flaco de Oro” presenta la canción “Rumores de Viejas Voces” en el marco del segundo Festival de la Leyenda Vallenata, resultando ganador, así se constituyó en la primera composición inédita ganadora en este evento folclórico ya que en el primer festival vallenato no hubo concurso de canciones inéditas.

“Vi que Valledupar estaba cambiando, ya le habían pavimentado algunas calles, nació el barrio “Las Tablitas” que hoy en día se llama “Primero de Mayo” pensé que el progreso no se podía detener y me dije, que nunca cambie su sentido musical, porque se perdería el encanto de mi tierra.” Esta canción fue grabada por Alfredo Gutiérrez.

Para el año de 1982 aparece nuevamente Gustavo Gutiérrez Cabello en el concurso de canciones inéditas del Festival de la Leyenda Vallenata con una obra musical titulada “Paisaje de Sol,” con esta canción vuelve a saborear el triunfo, posteriormente esta canción fue grabada por Jorge Oñate y Juancho Roys.

“Una tarde al regresar del corregimiento de Atanquez a Valledupar vi un hermoso paisaje con un sol hermoso, eso me llamó mucho la atención, ya en mi casa en horas de la noche con todo lo que había observado me senté a hacer la canción”

Es por eso que un 12 de septiembre de 1940 Gutiérrez Cabello comenzó a trasladarse por un “Camino Largo” buscando un “Paisaje de Sol” para que su “Corazón Martirizado” dejara de sufrir y sus “Ojos Tristes” miraran a la “Virgen de las Mercedes” para darle gracias por “El Cariño de mi Pueblo” y pedirle que se cumplan sus “Rumores de Viejas Voces” para bien de nuestro folclor vallenato.

CRÓNICA: UN TRIDENTE DE COMPOSITORES DE LA MÚSICA VALLENATA

Periodista Enrique Ustáriz

De repente, muchos piensan que todo está dicho, pero cuando se trata de celebridades que han escrito con sus bellas canciones historias llenas de costumbrismo y romanticismo para alegrar los corazones de quienes amamos y nos deleitamos con la música más representativa de Colombia ante el mundo, como lo es nuestro hermoso folclor vallenato, nunca se termina de contar lo que realmente las personas realizan en su vida.

De las canciones vallenatas se puede decir que son el acontecer mágico de un país llamado Colombia, porque sus obras musicales son inspiradas en evidencias, personajes y paisajes maravillosos. Por eso, estos tres excelentes compositores que desde sus entrañas sacaron sus sentimientos para engrandecer la cultura Colombiana y que, además, sus canciones se convirtieran en mensajes universales, para que todo aquel que ame el vallenato se sienta orgulloso de ello.

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