-Al cierre de la ceremonia de premiación el cantante Iván Villazón, regalará una presentación musical-
La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata anuncia que la ceremonia de premiación del 57° Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje al cantante Iván Villazón, ‘La Voz Tenor del Vallenato’, se cumplirá el viernes 31 de mayo a partir de las 6:00 PM en la plaza Alfonso López de Valledupar.
Los ganadores de los distintos concursos recibirán más de 450 millones de pesos. De igual manera trofeos en oro, plata y bronce, acordeones, equipos electrónicos, bicicleta, que serán entregados por la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata y los distintos patrocinadores que cada año se vinculan al evento.
“Con la premiación se cierra el ciclo del certamen en homenaje al maestro Iván Villazón, quien se entregó de alma, vida y corazón, dando excelentes resultados. Felicitaciones a los ganadores a los que estamos invitando a recibir sus merecidos premios”, manifestó Rodolfo Molina Araújo, presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata.
Presentación gratuita de Iván Villazón
Conjuntamente con la Alcaldía de Valledupar y como regalo al pueblo vallenato el maestro Iván Francisco Villazón Aponte, regalará una presentación musical. Será la mejor manera de agradecer el homenaje recibido durante el 57° Festival de la Leyenda Vallenata que lo tuvo recibiendo exaltaciones en distintos escenarios por su trabajo que suma 40 años a favor de la música vallenata.
“Como agradecimiento quiero brindar una presentación musical en la plaza Alfonso López, como regalo a todos por el respaldo y cariño recibido durante la versión 57 del Festival de la Leyenda Vallenata, en donde fuí homenajeado. Los invito a acompañarme y nuevamente gracias infinitas”, manifestó Iván Villazón.
La invitación se cursa a todos para asistir a esta ceremonia cultural, folclórica y musical donde volverán a sonar los acordeones y se escucharán cantos y versos. Además del regalo musical del homenajeado.
Con este evento se cierra el telón del evento que llenó todas las expectativas, contribuyó a conservar y promover el vallenato raizal, coronó a nuevos Reyes y Reinas, reactivó la economía y avanza en busca de la versión 58, la cual traerá mejores aires vallenatos y un nuevo homenajeado.
El domingo 26 de mayo de 1957, hace 67 años, nació Diomedes Díaz Maestre, exactamente en Carrizal, jurisdicción de La Junta, municipio de San Juan del Cesar, La Guajira, y para llegar a este territorio se recorre un camino inhóspito que surcan dos ríos. A su alrededor todo es dominado por animales silvestres, mientras que la brisa se pasea a sus anchas.
El paisaje es acogedor, y todavía está la muestra de aquel lugar donde vino al mundo el artista más grande que ha dado la música vallenata, conocido como ‘El cantor campesino’. Las medidas del vetusto rancho que acusa el paso de los años son de cuatro metros de ancho, por seis de largo; y aún se conservan los estantes, el techo de zinc y el piso agrietado.
En esa dimensión se encierra el tesoro que en aquel tiempo tuvo la pareja conformada por Rafael María Díaz Cataño y Elvira Antonia Maestre Hinojosa, quienes se abrieron paso con trabajo y dedicación, esperando que la vida les sonriera con su carga de 10 hijos, cinco hombres y cinco mujeres.
A pesar de que la estrella del futuro no alumbraba lo suficiente para Diomedes Díaz, con el paso de los años el joven pueblerino brilló con luz propia, y se convirtió en el artista que se impuso contra todos los pronósticos. Cantidad de veces lo vieron nadando contra la corriente, teniendo varias caídas hasta llegar a triunfar como lo relató en una de sus canciones.
En aquellos días llenos de incertidumbre, nadie daba un peso por ‘El chivato’, remoquete que le pusieron porque desafinaba al cantar. En su propio terruño corría el comentario que Diomedes desafinaba más que una campana de barro, pero con esfuerzo, talento natural y dedicación, les ganó a los jueces del canto vallenato.
Precisamente en La Junta, su paisano, Luís Alfredo Sierra, salió en su defensa señalando que levantara la mano quién no hubiera cometido ni medio error en la vida. “Si aparece lo llevo en hombros de La Junta hasta Roma, y le entrego la medalla del más correcto del mundo. Ese premio se lo lleva lejos, Jesucristo”, remató su comentario.
La historia musical de ‘El Cacique de La Junta’, es ampliamente conocida porque estuvo rodeado de excelentes acordeoneros, sus producciones musicales fueron las de mayor venta, y las canciones de su autoría se convirtieron en clásicos vallenatos, donde la mayoría de veces contó historias de su vida e incontables amores que siempre adornaron su pensamiento.
El primer amor
Precisamente en el recorrido por esa tierra guajira, apareció aquella encantadora mujer que fue la primera aventura de amor de Diomedes Díaz, la misma que entregó sus frutos de manera rápida.
Bertha Rosario Mejía Acosta se mostró dispuesta a contar esa historia. “Estando sentada en la caseta de Rosario Maestre, en La Junta, con motivo de los carnavales, sin darme cuenta se me acercó Diomedes y me estampó un beso en la espalda. Yo tenía puesta una blusa de canastica, entonces le reclamé, diciéndome que le había provocado porque yo le gustaba”.
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Continuó llamando al recuerdo. “Todo siguió de coqueteo en coqueteo y todo iba en aumento. Cuando vinimos a darnos cuenta estábamos enamorados y emparejados. Con decirle que él no podía ir a mi casa y nos veíamos a escondidas porque mi mamá, Eugenia María Acosta, no lo aceptaba, porque era un pelao parrandero y no le veía ningún futuro”.
Esos amores juveniles los destacó de la siguiente manera. “Fueron amores verdaderos con esa inocencia de antes, y que se hicieron más fuertes porque eran prohibidos. De esa unión nació Rosa Elvira, exactamente cuando el muchacho ‘Medes’, como yo lo llamaba, tenía 17 años, tres meses y 12 días de edad”. Hizo la cuenta precisa.
Bertha Rosario se siguió desahogando con su historia de amor. “La noticia del embarazo se la dije estando acostada en una hamaca. Él se alegró mucho porque vendría al mundo el producto de un bello amor que duró cinco años, se fortaleció con bellos cantos, naciendo de un beso que floreció en medio de las dificultades”.
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Al final contó que su paso por la vida del artista, además de premiarla con una hija, le dejó como testamento cientos de añoranzas que se escapan de su nido cuando escucha las canciones, ‘Cariñito de mi vida’ y ‘El aguinaldo’. Esos cantos nacieron en la época en que ella estaba al lado ‘El Cacique de La Junta’, haciendo posible que sus poemas cantados, se introdujeran por los recovecos de su corazón enamorado. Bonita manera de conquistar a una mujer untada de amor.
Entonces recordó ese canto. “Hoy te traigo de aguinaldo algo de mi corazón. Te traigo el alma de mis amores, sobre del alma unas flores, ay en estas coplas cantadas. El niño Dios que nos pondría, un corazón de alegría, pa’ que nos amemos los dos”…
Calcando los recuerdos
Al regreso, teniendo las historias recogidas en el propio terreno de los acontecimientos, se calcó la radiografía del hombre que supo batirse a canto limpio, hasta ganarse el más grande lugar de honor en la música vallenata. Y lo logró sacando a relucir una célebre frase. “Los que van alante no van lejos, si los de atrás se apuran”…
La casita donde nació Diomedes Díaz todavía está en pie, esa que fue testigo de la niñez de ese muchacho que tuvo la virtud de cantarle a diversos hechos, haciendo énfasis en su papá Rafael María Díaz. “Ese que con su sudor, me dio el tamaño que tengo, y el hijo le salió bueno”. Así era ‘El Cacique de La Junta’, como lo nombró Rafael Orozco, quien le grabó en el año 1975 la canción ‘Cariñito de mi vida’.
En ese pequeño pueblo floreció el amor que estaba sembrado en el centro de dos corazones, provocando cantar. “No pierdas más tiempo cariñito, piensa que te quiero y nada más, y de los amores el más bonito, será el que nosotros vamos a crear”…
«La persona nacida con un talento que debe usar encontrará su mayor felicidad al usarlo»: Johann Wolfgang von Goethe (novelista, poeta y filósofo alemán).
Por: *Ramiro Elías Álvarez Mercado*.
Para muchos de los seres humanos nos es complicado reconocer cual es nuestro principal talento o tenemos dificultades para apreciarlo. Tal vez esto se deba a que la mayoría de los talentos son innatos y poco reflexivos, y no solemos pensar mucho sobre ellos, son como el aire que respiramos, tendemos a darlos por sentados.
En el arte musical somos testigos de niños que nacen con un talento que descubren desde sus primeras etapas de la infancia y muchas veces esto se debe a que desde que nacemos la música acompaña cada una de estas fases de nuestra vida, razón por la que en la niñez las canciones de cunas y los diferentes estilos musicales impactan en el desarrollo de la individualidad.
Hablando de niños talentosos quiero compartir la historia de un pequeño que se viene abriendo paso en la música vallenata, con su acordeón al pecho está demostrando que tiene madera para convertirse en un acordeonista de talla y peso en en este mundo artístico, que cada día tiene nuevos seguidores y exponentes que llegan seducidos por la magia que encierran estás embrujadoras melodías. Se trata de Nehemías Camaño Canchila quién le abrió los ojos a este mundo terrenal el día jueves 13 de septiembre del año 2012, en el hogar conformado por Temilson Camaño Lozano, un docente y técnico forense, y Cecilia Canchila Ricardo, comerciante y ama de casa, en una tarde radiante y calurosa en el municipio de Montelibano, situado al sur del departamento de Córdoba, a la margen derecha del Rio San Jorge, en la Costa Norte colombiana. Allí en la «capital niquelera» de Córdoba, un acogedor y bello lugar en el que se mezclan varias culturas: sanjorjanos, sabaneros, siriolibaneses, antioqueños, negros e indígenas, las cuales han aportado sus elementos para el desarrollo folclórico y cultural de los moradores de la región, junto a la imponente y majestuosidad del río San Jorge, que es una de las creaciones más enigmáticas y encantadoras de la madre naturaleza, hermoso a la vista y lleno de fuerza, a veces calmo y otras furioso, mientras se escucha el sonido musical, mágico y seductor que produce el golpeteo de sus aguas; estas constelaciones de sonidos fueron claves para que en Nehemías se despertara el amor por la música porque su pequeño cerebro es como una esponja que absorbe todo lo que ocurre alrededor.
Nehemías, su nombre viene de un personaje que sobresale como uno de los hombres ilustres del Antiguo Testamento, quien al cumplir una misión necesaria en su época, demostró el más elevado nivel de dedicación y coraje, tanto en la materia práctica de reconstruir las murallas de Jerusalén, como también en el campo espiritual de la reconstrucción de la vida religiosa de su pueblo.
Camaño Canchila al igual que su homónimo personaje bíblico, a pesar de su corta edad, viene construyendo poco a poco un nombre en la música vallenata y aportando un granito de arena para contribuir en la edificación y fortalecimiento de esta expresión musical.
A la escasa edad de 5 años en su jardín infantil se caracterizó por ser un niño proactivo, suceso que condujo a su progenitor a ponerlo en una Escuela de Fútbol a lo que él no le prestó mucho interés, luego empezó a tener contacto con distintos instrumentos musicales en una institución conocida como «Talento Niquelero», pero definitivamente su encuentro con el acordeón fue un flechazo a primera vista y sin lugar a dudas se convirtió en su juguete preferido al que guiado por algunos maestros empezó a extraerle sonidos que con el pasar de los días se convirtieron en agradables melodías.
Este niño prodigio del acordeón se volvió un estudioso de este bendito instrumento y a parte de lo que aprendía con sus tutores era común verlo, según cuenta su hermana mayor Iveth, escuchando canciones de los maestros Calixto Ochoa Campo, Alejandro Durán Díaz y Luis Enrique Martinez: Juglares, por los que siente una profunda admiración, cuyas obras musicales han sido parte fundamental de su aprendizaje, así como Rolando Ochoa, de la nueva generación, quien cuando lo conoció quedó sorprendido con su talento y optó por obsequiarle un acordeón que fue de su padre Calixto, algo que este inquieto niño conserva como su mejor tesoro en razón a que con este instrumento explotó musicalmente convirtiéndose en un aventajado intérprete a sus 11 años.
Con el correr de los días el fruto de su talento, acompañado por el esfuerzo, sacrificio, dedicación y amor por la música vallenata viene siendo gratamente recompensado y actualmente es uno de los acordeonistas infantiles más lauredo, testigo de ello son los festivales que ha ganado en su categoría, en donde siempre ha sido ovacionado por un público que cada vez es más grande, este diminuto artista pero con una grandeza musical increíble ha levantado la corona de rey vallenato en los festivales de Caucasia, El Bagre, San Pedro de Urabá (Antioquia), San Marcos, Corozal (Sucre), Ayapel (Córdoba), así como semifinalista en el programa de talentos infantiles emitido por la televisión colombiana: La Voz Kids y un tercer lugar en el Festival de la Leyenda Vallenata en la capital mundial del vallenato, Valledupar.
Este hijo ilustre de Montelibano nació con una estrella, pero él con su dedicación y disciplina hace que cada día sea más resplandeciente.
El pequeño gigante del acordeón cuando se sube a una tarima se transforma en todo un hombre: su seguridad, destreza, precisión, firmeza, alegría y carisma al ejecutar su acordeón y la vocalización con la que entona un clásico repertorio vallenato, hace que sus seguidores crezcan y queden seducidos por este artista en ciernes.
A pesar de que los reconocimientos han llegado de manera prematura ha sido bien llevado y orientado por sus padres y su vida infantil sigue como la de cualquier niño de su edad, comparte y juega con sus amiguitos de barrio y del colegio CESUM en su terruño en el que cursa sexto grado, donde se ha convertido en un alumno muy popular y orgullo de esa institución educativa.
La música es arte, lenguaje y una experiencia estética que provocó en Nehemías Camaño Canchila un aumento en su capacidad memorística, de atención y concentración, pero sobre todo con su acordeón viene desarrollando creatividad, habilidades cognitivas y sociales que de seguro serán claves para alcanzar el éxito donde muy pronto lo veremos a la altura de los grandes exponentes de la música vallenata.
El mundo vallenato está de luto por la muerte del polifacético acordeonero y cantautor Omar Antonio Geles Suárez, quien con su talento, capacidad y creatividad supo sobresalir hasta coronarse como Rey Vallenato en el año 1989.
Él desde los cinco años aprendió a tocar el acordeón, siendo amor a primera vista, forjándose su destino al conjugar las notas con los versos, naciendo bellas canciones que hoy adornan el folclor vallenato, destacándose ‘Los caminos de la vida’ que le dedicó a la autora de sus días Hilda Suárez Castilla. Está obra tiene 34 versiones.
Omar Geles anduvo por distintos pueblos tocando su acordeón, y tan solo una vez quiso desfallecer, pero ahí estuvo su mamá para animarlo y que fuera grande para hacer felices a los amantes de la música vallenata.
En el año 1986 compuso su primera canción titulada ‘Te esperaré’ producto de un desamor cuando una joven del que estaba enamorado partió a estudiar a otro país. Esa canción la grabó al lado de Miguel Morales.
Después los más grandes cantantes vallenatos y de otros países, les grabaron sus canciones que se convirtieron en éxito porque narraban episodios pegados a su corazón. En total fueron 43 años de lucha musical desde que en el año 1981 participó en el Festival de la Leyenda Vallenata, en el concurso de acordeón infantil, ocupando el segundo puesto.
La despedida de la vida de Omar Geles ocupa los titulares de prensa, el vacío es grande para todos los que conocieron sus gestas musicales y actorales, pero las notas del acordeón y sus cantos siempre se estarán escuchando, recordando la materia prima de la música vallenata donde él sacó lo esencial para darle más vida, más amor y regarla por el mundo
El Rey Omar Geles
Desde el año 1981 Omar Antonio Geles Suárez, estuvo presente en el Festival de la Leyenda Vallenata cuando concursó en Acordeón Infantil. En esa ocasión ocupó el segundo puesto, siendo el ganador Miguel Avendaño. En 1985 se coronó Rey Aficionado y dos años después Rey de Reyes de esa misma categoría.
En el año 1989 se coronó como Rey Vallenato Profesional presentado las siguientes canciones. Paseo, ‘Qué dolor’ (Luis Enrique Martínez); Merengue, ‘Yo tengo una pena’ (Lorenzo Morales); Son, ‘El regreso’ (Romualdo Brito) y la Puya, ‘La fiesta de los pájaros’ (Sergio Moya Molina). En esta gesta festivalera a Omar Geles lo acompañaron el cajero Luis Carlos ‘Azabache’ Varela, y el guacharaquero Reinaldo ‘El Papi’ Díaz. Después, estuvo concursando en tres Rey de Reyes: 1997, segundo puesto, ganó Gonzalo ‘El Cocha’ Molina; 2007, 2017. En el 2022, no se inscribió.
Omar Antonio Geles Suárez, cuando se coronó Rey Vallenato en el año 1989 – Foto Fundación Festival de la Leyenda Vallenata
Desde todos los rincones del país y del mundo se han recibido condolencias por la pérdida irreparable de este querido Rey Vallenato, quien a nota limpia y cantos supo darle el mayor alimento a ese folclor pegado en su corazón.
Adiós Omar
El presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata Rodolfo Molina Araújo, manifestó. “La tristeza sacude al folclor vallenato por la prematura muerte de Omar Geles, Él supo ganarse un espacio enorme en la música vallenata a la que amó y defendió. Nuevamente estamos de luto y presentamos nuestras condolencias a doña Hilda Suárez, sus hijos y toda la familia. Nunca se espera nada triste cuando al folclor vallenato lo acompaña la alegría”.
En el año 1986 Omar Geles compuso su primera canción siendo la causa principal un dolor muy grande en su corazón, producto de una traga maluca. Su ‘Mona linda’ se la habían enviado a estudiar a otro país.
Sabiendo que ella estaba lejos de Valledupar, lo máximo que pudo regalarle fue una canción que terminó siendo su primer éxito. Así fue el comienzo de una carrera musical que sumó un total de 43 años desde cuándo comenzó a competir en el Festival de la Leyenda Vallenata de 1981. Tenía 14 años.
La canción titulada ‘Te esperaré’, la grabó al lado del cantante Miguel Morales. Es aquella que dice. “Mi mona linda, pero yo te esperaré, aunque esperar me cueste, tú te lo mereces, yo te esperaré”.
El cantautor y Rey Vallenato del año 1989, era un hombre sencillo y siempre habló de donde venía y lo que alcanzó a base de dedicación. Con su naturalidad característica siempre compuso y cantó sus aventuras que tenían la esencia plasmada en la versatilidad de su musa.
En cierta ocasión Omar Geles contó detalles de su vida musical. “Nunca me preparé para superar los años de mi carrera. Todo ha sido debido a la pasión que tengo por la música vallenata. Eso es vital para vencer los obstáculos que han sido muchos, pero siempre he estado agarrado de la mano de Dios”.
Desde que compuso su primer tema no hubo año en que no pusiera a sonar al menos un éxito, teniendo la virtud de componer canciones para el cantante tradicional hasta llegar al más moderno. La mayoría de sus canciones se centraron en el amor llamando la atención por su manera de contar esas caricias, besos y abrazos cantados.
El listado de canciones es inmenso y con una variedad admirable, pero entre todas no lo pensó mucho hasta quedarse con ‘Los caminos de la vida’, la misma que ha sonado en los lugares menos pensados del mundo. Toda una proeza musical difícil de igualar.
Precisamente, hace tres años en medio de una conferencia televisiva el presidente de México Andrés Manuel López Obrador, aseguró que la vida era de “tomar riesgos y enfrentar adversidades”, pidiendo enseguida que le dejaran escuchar ‘Los caminos de la vida’, la canción que Omar Geles le hiciera a su amada madre Hilda Suárez, viendo el esfuerzo que hacía para sacar adelante a su familia.
Omar Geles contó la historia del canto con agradable sabor a cielo. “Esa canción la compuse en el año 1992 al recordar las dificultades de la niñez donde ella era nuestra heroína. Esa mujer valiente, trabajadora y capaz que luchó para sacarnos adelante. Nunca pensé que la canción se metiera en el corazón de todos, pero sigue sonando y eso me llena el corazón de alegría y más sabiendo que es para mi vieja Hilda”.
Además señaló que la casa disquera Codiscos, no quería grabarla porque era muy directa, muy personal dedicada a su mamá. Lo cierto, es que por el poder del sentimiento con el paso del tiempo se convirtió en himno universal, donde una madre camina con sus hijos por el más bello paraíso de la vida, así se ensancharan las soledades del destino.
Al abordar a la querida vieja Hilda, para que contara sobre la canción que le dedicó su hijo, señaló. “Cuando la escuché lloré porque en pocos minutos Omar contó todo el trabajo que pasé para criar a mis hijos. Respecto a la ausencia del papá yo lo dejé porque él quería tener dos mujeres y así no era. Por eso luché para sacarlos adelante y hoy tengo unos hijos agradecidos. Puedo decir que hacer mi trabajo de madre sirvió para ganarme una bella canción que se escucha por todas partes”.
De esta manera ‘Los caminos de la vida’, grabada en 1993 por Los Diablitos, Omar Geles y Jesús Manuel Estrada, cuenta con 34 versiones, siendo una de las canciones vallenatas más escuchadas al lado de ‘La gota fría’ de la autoría del juglar Emiliano Zuleta Baquero.
El legado
En medio de los encuentros en distintos escenarios Omar Geles se confesó, declarando. “Quiero dejar un legado de enseñanza a los niños y jóvenes para que se inclinen por hacer música. Me gustaría que me recuerden más por la pasión que le tengo a la música vallenata, que por los éxitos y resultados obtenidos que también son muchos, siendo uno de ellos ser Rey Vallenato”.
A renglón seguido aseveró. “Le agradezco mucho a Dios por mi carrera porque no soy una persona que estudié poesía o leyó libros. Con lo poquito que aprendí en el colegio me inspiro para seguir haciendo canciones. El tiempo avanza y de pronto tengo sonidos más modernos. Sin embargo, nunca dejo de hacer cantos tradicionales y mezclarlas con ritmos más movidos que al final se trata de música para alegrar la vida”.
Omar Geles no solamente tocó el acordeón, como lo mandó Diomedes Díaz en aquella célebre presentación, sino que su inspiración subió al cielo bajando de inmediato a recorrer los famosos caminos de la vida donde ahora se encuentran todas las salidas.
En su trajinar por el folclor dejó sentado que la inspiración solamente requiere que le den trabajo para girar en el cerebro, y enseguida producir esos cantos que son ostias musicales o mejor un regalo a mamá que tiene el sello del amor hecho felicidad.
Muy bien lo narró en su famosa obra musical. “Por ella lucharé hasta que me muera, y por ella no me quiero morir. Tampoco que se me muera mi vieja, pero que va si el destino es así”.
En aquel famoso canto dejó la fiel constancia que hoy es una realidad. “Uno sabe que la vida de repente ha de acabarse, y uno espera que sea tarde que llegue la despedida”…
El mundo vallenato está de duelo porque murió el hombre que marcó el camino de su vida, regaló cuatro rosas, el mismo quien tuvo el amor más grande del planeta y hasta una hoja en blanco pensando en llenarla con el verso que se desplazara libremente por los pasillos del alma. Definitivamente, Omar Geles nunca pensó que lo iba a traicionar el corazón.