Ivo Luis Díaz Ramos: la voz auténtica del vallenato.

«El arte de la música es el que más cercano se halla a las lágrimas y los recuerdos»: Óscar Wilde (escritor, poeta y dramaturgo irlandés).

Por Ramiro Elías Álvarez Mercado.

El canto es un arte fabuloso y súper privilegiado porque en él confluyen muchas expresiones artísticas: música, literatura, teatro y baile.
Además, está científicamente comprobado que la música influye directamente en las emociones de las personas, por lo que un mensaje cantado tiene mucho más poder de convencimiento que uno escrito o hablado.
Un verdadero cantante hace mucho más que emitir bellos sonidos con buen ritmo a través de su voz, también transmite emociones.
En la música vallenata a lo largo de los años hemos sido testigos de voces cautivadoras que nos han deleitado y transmitido sensaciones a través del canto. Y es justo el caso de Ivo Luis Díaz Ramos, quien le abrió los ojos a este mundo terrenal el 15 de mayo de 1964 en el municipio de San Diego en la zona nor-oriental del departamento del Cesar, al norte del territorio colombiano: un pueblo de gente sencilla, noble, trabajadora y religiosa, en donde se celebra con mucha devoción la Semana Santa, algo que se ha convertido para esas fechas en un turismo religioso en el cual confluyen turistas y nativos en distintos actos por las calles de la población. Hijo del gran maestro de la composición vallenata Leandro José Díaz Duarte, gloria y leyenda de nuestro folclor y de Helena Clementina Ramos, una mujer dedicada a las labores del hogar y crianza de sus hijos.
Es el tercer hijo de Leandro José y Helena Clementina y considera que ha sido un varón bendecido, pues desde muy temprana edad, tuvo el privilegio de estar rodeado por los grandes juglares de la época, allegados a su padre Leandro, tales como: Nicolás «Colacho» Mendoza, Emiliano Zuleta Baquero, Luis Enrique Martínez, Lorenzo Morales, Rafael Escalona, Alfonso «Poncho» Cotes Queruz, José María «Chema» Ramos, Náfer Durán, Alejandro Durán, Antonio «Toño» Salas entre otros, suceso que fue clave para que en Ivo Luis se despertara y afianzara el amor por la música vallenata. Cada frase pronunciada por él es un recordatorio de que cantar es una fuente inagotable de inspiración, sanación y alegría. Por lo tanto, más allá de su voz encontró un lugar en el mundo vallenato al que le canta con pasión y sinceridad.
Desde sus inicios estuvo muy bien acompañado por una gama de acordeonistas de primer nivel, como Rafael Salas con quien hizo su primera producción musical titulada ‘Mil caricias» en 1983, con el cual compartió escenarios por espacio de 5 años. Posteriormente se une durante un tiempo corto con el Maestro Calixto Ochoa Campo.
Su carrera ascendente continúa con el primer Rey de Reyes, Nicolás “Colacho» Mendoza, con quien grabó varios trabajos discográficos y mantuvieron una unión musical de más de 13 años hasta que la muerte del Maestro los separó.
Si existe una voz representativa del vallenato clásico, sin lugar para pensarlo, es y ha sido la de Ivo Díaz, forjada en medio del calor costumbrista de las auténticas parrandas, la fuente donde se nutre esa auténtica tradición, de la cual él es uno de sus mayores exponentes.
Su fraseo modular, sus inflexiones y tempo, su cadencia, afinación, voz fuerte, melodiosa y nítida, son cualidades que hoy por hoy se le reconocen en el ámbito artístico y musical como uno de los grandes intérpretes que posee el canto vallenato.
Dada la condición de discapacidad (ceguera) que afrontaba su padre Leandro, Ivo se convirtió “en la luz de sus ojos”, y por doquiera que Leandro era llamado para que cantase y/o acompañase a algunos de sus amigos, bien fuese en galleras, fiestas, ferias o parrandas, allí estaba presente el apoyo de su hijo, quien se fue impregnando paulatinamente del canto y comenzando a forjar su propio camino.
Más tarde se une a Raúl «Chiche» Martínez, con quien graba dos trabajos discográficos, esa unión dura un poco más de 2 años pero es llamado para formar una llave exitosa con otro Rey de Reyes: Hugo Carlos Granados, con quien hizo una producción musical titulada ‘Auténticamente vallenato’.
Esta dupla maravillosa sirve de plataforma para que el hijo de Leandro se continúe proyectando en el firmamento musical, dado que su voz combina y encaja perfectamente, con las notas de este otro Rey. Esta llave del vallenato clásico da mucho de que hablar, en sus diversas y variadas presentaciones, tanto dentro como por fuera del territorio nacional.
Su voz auténticamente vallenata siempre es tenida en cuenta para hacer presentaciones y grabaciones con distintos acordeonistas, incluyendo Reyes y Rey de Reyes donde ha tenido el privilegio de acompañar desde el primero como lo fue el gran Nicolás «Colacho» Mendoza, Gonzalo Arturo «El Cocha» Molina, Hugo Carlos Granados, Álvaro López y el más reciente ganador en el año 2022, Almes Granados con quien hace pareja actualmente. Maestros del acordeón que se han caracterizado por su creatividad y por mantener la esencia tradicionalista de esta expresión musical.
Al lado de Almes Granados, perteneciente a una de las familias musicales más representativas del Folclor del Valle del Cacique Upar: Los Granados viene cosechando muchos éxitos con trabajos discográficos de la talla de ‘Homenaje a Los Zuleta’, ‘Rafael Manjarrés Mendoza’, ‘Con el viento a mi favor’, ‘Ivo Díaz, el Compositor’ y ‘Rey de Reyes’.
Quien sepa de la música clásica y costumbrista vallenata, no puede ignorar a la voz de Ivo Díaz, auténtica y prenda de garantía para salir avante en cualquier lugar.
Ivo también ha sido coronado como Rey del Festival Vallenato en dos modalidades, a saber:
1) Rey de la Piqueria (1986)
2) Rey de la Canción inédita (1993)

Canción titulada ‘Dame Tu Alma’, dedicada a su Padre
3) Rey de Reyes de la Canción inédita (2017)

  • Con un merengue en homenaje al legendario cajero Pablo López Gutiérrez titulado ‘El Rey de los cajeros’.
    Ivo Luis es toda una institución musical que ha llevado el vallenato por selectos lugares y escenarios del país. Cuando realiza nuevas versiones de cantos tradicionales y clásicos, los hace con respeto y admiración a la versión original, nunca dañando o modificando su esencia, más bien es todo un museo restaurador donde el pasado no parece lejano cuando es atrapado en su maravillosa voz.
    Para este hijo de San Diego es evidente que el canto no es sólo una manifestación artística, sino también un reflejo del alma y una vía de expresión emocional y espiritual.
    Todo lo que Ivo realiza, es para un estrato elevadísimo de vallenatía y siempre que realiza un nuevo trabajo musical incluye canciones inéditas con lo cual logra mantener viva esa esencia y sentir del vallenato.
    Su preocupación por mantener viva la música vallenata auténtica es tan marcada que de forma natural se ha convertido en un soldado defensor del folclor y guarda la esperanza de que otros sigan sus pasos para que no se pierda el vallenato clásico y tradicional, porque una de las reglas más importantes de la vida es jamás dejar de luchar algo que él viene haciendo contra viento y marea; y poner un granito de arena en la preservación de esta música de origen provinciano, algo que reclama a gritos la UNESCO, al declararla «Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad».
    Seguir haciendo vallenato con esencia se ha convertido en una corriente de aguas turbulentas pero encontramos en Díaz Ramos un fuerte nadador que se atreve a desafiar esas corrientes y nos ofrece una profunda mirada sobre como la música, las canciones y el sentir vallenato pueden ser herramientas poderosas para comunicar sentimientos, revivir recuerdos y conectar con uno mismo y con los demás.
    Ivo Luis Díaz Ramos acaba de cruzar el umbral de los 40 años de vida artística y nos señala con lujos de detalles la importancia de mantener viva la esencia del folclor vallenato. Su canto y sus composiciones han valido para mantener viva la música de Francisco el hombre y dejar muy en alto el legado musical de su padre: Leandro Díaz y convertirse en uno de los últimos eslabones de la pureza en el canto vallenato. Por su dedicación , esfuerzo, lucha, recorrido, el sentimiento que transmite y su gran talento considero a Ivo Luis Diaz «La voz auténtica del vallenato».

Ramiro Elías Álvarez Mercado.

Lorenzo Morales, el juglar que dejaba su huella antes de poner el pie

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Hace 13 años, 26 de agosto de 2011, murió el juglar nacido en Guacoche, jurisdicción de Valledupar, teniendo la impronta de ser el único que dejaba su huella antes de poner el pie. De esta manera, cuando a Lorenzo Miguel Morales Herrera lo sacudía la inspiración, tomaba su acordeón y cantaba. Luego, que la tenía regada en su memoria, cogía una hoja de papel y escribía poco a poco.

“Estudié poco y no fuí un dechado en el castellano. En mi tierra mi profesor fue Enrique Bracho, pero al poco tiempo se casó, dejándome iniciado en la enseñanza. Se fue, y de ahí en adelante medio miraba el diccionario, por eso nunca me equivoqué con el significado de las palabras”, fue su clara explicación.

Donde si estuvo con el oído parado y los dedos rápidos fue al su hermano Agustín Gutiérrez Morales, darle clases en el acordeón. Enseguida notó que tenía vocación y se fue solito hasta escribir su propia historia. Relataba que pasaba horas y horas tocando, hasta que pudo sacarle buenas notas con las canciones de esa época.

Sobre la influencia del acordeón que era la mejor táctica para enamorar, anotó. “Eso me ayudó para la conquista de encantadoras mujeres a las que les regalé canciones. La primera se la dediqué a mi primera novia, mujer hermosa Se llamaba Paulina Calvo con quien tuve mi primer hijo de nombre Miguel Morales Calvo”.

Desde ese instante, las canciones con nombre de mujer se convirtieron en su carta de presentación porque eran bellos piropos cantados. Alguna vez el juglar se puso a sacar la cuenta, y su mente no encontró el número exacto. “Con ellas salí bien librado porque a las mujeres las idolatré y donde ponía el ojo, casi nunca fallaba”.

A Moralito nunca se le olvidaron sus hazañas. Recordaba con precisión algunos recorridos que hacía en burro por pueblos y caseríos llevando su mensaje musical, teniendo como cómplice a su acordeón.  Al preguntarle sobre alguna mujer que lo rechazó, indicó. “Una mujer de Patillal me tenía loco haciendo yo lo habido y por haber para conquistarla, pero nada de nada, quedando solamente una canción. Ella me trataba de mujeriego y se puso tan brava que me tocó coger el camino y no volver”.

Entonces recordó la canción ‘El tormento’. “Tengo una morenita que me tiene atormentado, pero yo por sus caricias quisiera vivir a su lado. He visto llorar a los hombres y matarse por un amor, en vez de buscar remedio que es el camino mejor”.

El juglar más viejo del vallenato, al que se le fugó la vida a los 97 años y dos meses, era un auténtico campesino que cultivaba cantos en su largo recorrido por el Magdalena Grande, hasta por el paso de los años atesorar añoranzas las que narraba con precisión.

También solía expresar su pensamiento con una autenticidad inigualable, y nunca se le quedó callado a Emiliano Zuleta Baquero, antes y después que él hiciera la composición de ‘La gota fría’, considerado el vallenato más escuchado en el mundo, teniendo 269 versiones.

Conceptos de Moralito

En las distintas entrevistas entregó sus conceptos que le dieron la mayor importancia a ‘El gigante de Guacoche’, un hombre que no solamente dejó la huella, sino distintos cantos que son el testimonio de su fortaleza musical.

1.- “Tuve mis tiempos de apogeo. Nunca perdí la rutina y eso fue vital.. Un acordeonero, cantante y compositor era rey en esa época, y la mayoría de mis canciones las hacía para agradar a las mujeres y lo que sucedía en mi entorno”.

2.- “El amor es como el combustible que se mete en el pecho y quema hasta el alma. Es una fuerza que no tiene contención hasta que logra llegar al cauce del corazón. Nadie muere por amor, y solamente sucede en las canciones y en las novelas”.

3.- “Las mujeres son la esencia de la tierra y el alimento para el amor. El mundo sin mujeres hubiera sido un desastre. Claro, que todo tiene su tiempo, porque al día se le acaban las horas, los minutos y los segundos, a los ríos les pasa la creciente y los momentos de ayer quedan dibujados en el álbum del recuerdo”.

4.- “Nunca olvido esos viejos tiempos. Había abundancia de alimentos, pero ya la cuchara está alta y no hay toldo para tanta gente. Todo ha cambiado de tal manera que el respeto y la prudencia pasaron a segundo plano, y la violencia toca en todas las puertas”.

5.- “La creación del Festival de la Leyenda Vallenata, con la amiga que nunca olvidamos Consuelo Araújo, el doctor Alfonso López y el maestro Rafael Escalona, fue vital para que todos fuéramos conocidos y alcanzáramos los honores que hemos recibido. De esta manera, los cantantes, compositores, acordeoneros, cajeros, guacharaqueros, guitarristas y demás músicos, han sido la base fundamental para llegar a conseguir muchos premios, y que en nuestra época consistían en aplausos, ron, comida, mujeres y poca plata”.

6.- “La canción ‘Carmen Bracho’, fue un episodio bonito porque pude cantarle al ser más bello sobre la tierra, la mujer, pero la verdad es que mi eterno romance siempre fue con la música vallenata. Esos recorridos en burro y las parrandas inolvidables por pueblos conocidos y desconocidos, fue algo que me marcó. Las historias de los pueblos fueron la base de mi inspiración”.

7.- “Mi nombre y mi obra son universales. He sido un abanderado de la música vallenata, y era en el tiempo en que las canciones no valían nada, ahora valen millones y casi no dicen nada. Comprendo que son otros tiempos y hay que aceptarlo”.

8.- “Dejé de tocar el acordeón el 30 de octubre de 2005, día en que murió mi compadre Emiliano Zuleta Baquero, a quien le hice esa promesa. Nosotros hicimos historia y también nos echamos vainas en las canciones”.

Así era el juglar Lorenzo Miguel Morales Herrera, quien muy bien lo dijo en su canto ‘El errante’. “Tengo que vivir errante en la vida, por tu amor que me ha causado demencia, por eso es que el corazón me titila, yo sé que la criminal es la ausencia”…

Los artistas que estarán en el 46 Festival Cuna de Acordeones de Villanueva, La Guajira

El Festival Cuna de Acordeones, que se realizará en Villanueva, la cuna de las dinastías del vallenato, tiene preparada una gran programación.

El martes, 17 de septiembre, con el desfile de danzas, colitas, cumbiambas, muestras culturales y folclóricas del sur de La Guajira “Los festines de Villanueva del ayer”,se dará inicio oficial a la versión del 2024 del Cuna de Acordeones.

Los asistentes a esta versión que se realizará en homenaje a dos grandes representantes del folclor y la investigación de la música vallenata; Rita Fernández Padilla e Ismael Fernández Gámez, disfrutarán de los concursos: Canciones inéditas, piquería vallenata y Acordeoneros en las categorías, infantil, juvenil, aficionado y profesional.

La gastronomía, los paisajes naturales, la esencia del pueblo vallenato y la atención amable de sus habitantes, hacen de Villanueva, el destino ideal para disfrutar en septiembre.

Durante las noches, en la tarima Escolástico Romero, templo musical de la cuna del folclor, estarán las mejores agrupaciones del momento y de todos los tiempos.

MARTES 17 DE SEPTIEMBRE:

Desfile inaugural: Los Festines de Villanueva del ayer

MIÉRCOLES 18 DE SEPTIEMBRE:

Fiestas Patronales de Santo Tomás

Peter Manjarrés y Luis José Villa

Ernesto Mendoza

 Noche de artistas villanueveros

JUEVES 19 DE SEPTIEMBRE – NOCHE DE ARTISTAS DE LA CASA CODISCOS:

Homenaje a Rita Fernández Padilla

La Combinación Vallenata con José Fernando “El Morre” Romero

Andrés Ariza Villazón

Salsa Power Band

  Sentir Vallenato

José Alfonso “El Chiche” Maestre

VIERNES 20 DE SEPTIEMBRE – NOCHE DE ARTISTAS CARDENAL:

Homenaje a Ismael Fernández Gámez

Alzate

Rafa Pérez

  Mono Zabaleta y Daniel Maestre

Julio Rojas y Tavo Sumoza

SÁBADO 21 DE SEPTIEMBRE:

Gran final, elección del Rey Cuna de Acordeones 2024

   Beto Zabaleta

Jean Carlos Centeno y Ronal Urbina

Elder Dayán Díaz y Lucas Dangond

En septiembre, podrás vivir la esencia del vallenato en su máxima expresión, los invitamos al festival Cuna de Acordeones, en Villanueva, Guajira, porque

¡Folclor es Cultura y Villanueva es La Cuna!

Aliskair De La Hoz

Oficina de Prensa

Contacto: 3003962414

Exitoso lanzamiento de «Mi Mundo de Pasión»

Con grandes expectativas se realizó el lanzamiento musical del tema «Mi Mundo de Pasión» de la autoría de la compositora arubeña Glenda Zavala en la gran interpretación de la cantante cartagenera Malbi Blanco.

Una canción basada en un sentimiento, llena de romanticismo, especial para dedicarsela a la persona amada, asi es mi mundo de pasión en ritmo de paseo vallenato, de la profunda inspiración de la compositora arubeña Glenda Zavala quien tambien es directora del proyecto Musical Voces Femeninas del Folclor y ha venido desarrollando tres ediciones musicales inscorporando mujeres con talento a nivel nacional e internacional.

El video oficial de Mi mundo de Pasión fue grabado en la Ciudad de Barranquilla, en escenarios hermosos de esta imposrtante ciudad del Departamento del Atlantico, combinando con la maravillosa interpretación en una voz melodiosa y con gran vocalización de Malbi Blanco quien posee una gran trayectoria en el medio artístico.

El lanzamiento se realizó a través de la redes sociales Facebook y Youtube de la radio Online Estampas Vallenatas contando con una gran aceptación e innumerables mensajes de apoyo en este gran lanzamiento musical contando con la periodista Belinda Olano quien realizó la entrevista, entre anecdotas, risas, y un ambiente que engalanó una noche especial a través de Estampas Vallenatas.

Los invitamos a disfrutar de la entrevista del lanzamiento y el Video oficial de Mi Mundo de Pasión agradeciendo el gran apoyo del público en este nuevo tema musical que reafirma la fortalece y la tendencia de grandes talentos femeninos en la musica vallenata.

La vida del maestro Calixto Ochoa siempre estuvo unida a los sueños

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Calixto Antonio Ochoa Campo grabó inicialmente en 1970 la canción ‘Por eso gozo’, donde se marca la realidad de la vida y 24 años después el cantante Diomedes Díaz al lado del acordeonero Juancho Rois, decidió llevarla a la pasta sonora, pero le cambió el nombre. Ese súper éxito se quedó para siempre como ‘La plata’.

“Si la vida fuera estable todo el tiempo, yo no bebería ni malgastaría la plata, pero me doy cuenta que la vida es un sueño, y antes de morir es mejor aprovecharla”.

A ‘El negro Cali’ cuando le contaron que Diomedes Díaz, quien conocía todo su amplio repertorio musical, le había grabado la canción de su autoría llamada ‘La plata’, dijo que no se acordaba tener una con ese nombre. Entonces se la dejaron escuchar para caer en la nota y al cabo de los meses supo que tenía un buen dinero por las regalías. Es decir, plata llamaba plata.

Esta obra es una verdadera reflexión cantada donde se conjugan diversas facetas de la vida que él supo definir en pocos minutos, para decir que la plata que se ganaba, la gastaba de la mejor manera porque después venían los conflictos familiares si dejaba alguna herencia. “To’ el mundo pelea si dejo una herencia, si guardo un tesoro no lo gozo yo, se apodera el diablo de aquella riqueza, entonces no voy a la gloria de Dios”.

El hijo de Cesar Salomón Ochoa López y María Jesús ‘Mamachua’ Campo Pertuz, tuvo la gran virtud de cantar todo lo que circulaba a su alrededor, siendo el más prolífero compositor del vallenato raizal.

Precisamente, el juglar nacido el martes 14 de agosto de 1934 en Valencia de Jesús, hoy corregimiento de Valledupar, hizo la más rápida radiografía de su vida en una canción, en cuya primera estrofa, relata: “Yo nací en un pueblecito de la América Latina, en una casita vieja de paredes de bahareque, pero me enseñó la vida a ser un hombre bien fuerte, y aquí estoy parado al frente con la escuela del poder, la que Dios puso en mi mente pa’ poderme defender”.

Siguiendo en esa misma línea de su niñez volvió a cantar en homenaje a la autora de sus días. “Yo recuerdo que mi madre cuando yo estaba pequeño, con sus trajecitos viejos me hacía mis pantaloncitos, cumpliendo con su deber pasando miles tormentos, y así me fue levantando hasta que fui un hombrecito”.

De otra parte, al Rey Vallenato del año 1970 y quien recibiera el más grande homenaje en el 45° Festival de la Leyenda Vallenata, año 2012, Dulsaide Bermúdez Díaz, su última y adorada compañera, lo definió de la siguiente manera.

“El maestro, era un hombre de lengua activa que ablandaba cualquier corazón, el del ingenio popular, el compositor versátil quien supo darle el toque preciso a su sincero amor al folclor vallenato”. Esencialmente Calixto Ochoa, dicen los expertos, fue la estampa del hombre campesino que supo en el momento justo dedicarse a tocar su acordeón y componer canciones que dejaron huellas”.

Secretos de Calixto

Dulsaide o “Dulsa”, como la llamada el maestro Calixto, nunca ha dejado de contar historias las cuales permanecen intactas en su memoria. Esta mujer nacida en Villanueva, La Guajira, le conocía los horarios de su corazón siendo su guía y apoyo constante. Claro, que sus amores comenzaron en 1971, pero los interrumpieron por distintas causas, hasta que el destino los volvió a unir y fueron como dos tortolitos en un mismo nido. Nunca más se separaron hasta cuando él partió para la otra vida quedando triste y de luto el acordeón.

Ella, lo recuerda todos los días y visita con frecuencia su tumba en Valencia de Jesús. Es así como sin pausa comenzó su relato. “Al maestro lo conocí en el Festival de la Leyenda Vallenata del año 1970, cuando se coronó como Rey Vallenato. Lo observé tocando en un kiosco y me llamó la atención porque mucha gente tenía que ver con él por su manera de tocar su acordeón. Esa vez no pasó nada en cuestiones del amor. Todo comenzó un año después y al poco tiempo como por arte de magia, cada uno tomó su camino hasta que nos volvimos a encontrar”.

Entrando en detalle expresó. “El maestro era humanitario, noble, sencillo, cariñoso, respetuoso y principalmente una persona de pueblo. Nunca se dejó tentar por la fama. Más humilde no pudo ser y nunca negó un favor”.

Para ella Calixto Ochoa fue un genio de la música componiendo y cantando sus vivencias, además que le grabaron más de mil obras sin repetir letra, ni melodía. “En la casa quedó una caja llena de casete con canciones iniciadas y casi al terminar. Chiflaba y grababa porque se le podía escapar la melodía”, aseveró.

El recuerdo no muere

Dialogar en cualquier momento con Dulsaide Bermúdez Díaz, es notar el regreso de lágrimas, acontecimientos y recuerdos de Calixto Ochoa, los mismos que se enmarcan en todo su ser. “El maestro supo darle alegrías al mundo a través de sus canciones. Así pase el tiempo lo sigo amando por sus detalles, sus acciones, sus gustos y su manera de ser, que se refleja en una vieja fotografía que tengo en mi baúl”.

Con la sinceridad deambulando por su pensamiento confesó. “Siempre estuve agradecida con él por permitirme pasar a su lado más de 25 años. En ese tiempo me enseñó que lo mejor del mundo era la pureza del alma y el amor a tiempo”.

El recuerdo del maestro Calixto Ochoa en su natalicio tiene registrada la gesta de su sabiduría natural y de su inspiración a tiempo, dictaminando con el corazón en la mano que la vida está enmarcada en distintos sueños, pero antes de asomarse la muerte al estrado del adiós, es mejor aprovecharla. Definitivamente, a ‘El Negro Cali’ sus sueños ni el verano los marchitó.