Hochiminh Vanegas Bermúdez: el cantautor de la espiritualidad en la música vallenata.

«La música es una armonía agradable para el honor de Dios»: Johann Sebastián Bach (compositor, músico, director de orquesta y profesor alemán).

Por: Ramiro Elías Álvarez Mercado.

La buena música es un poder que llega de forma directa hasta el alma del individuo; viene a ser un mensaje de corazón a corazón: del corazón del compositor para impactar el corazón de otra persona, es un poder que puede influenciar y promover grandes movimientos en el mundo, que permite reforzar los valores morales, éticos y espirituales de la humanidad.
Algunas frases que encontramos en las canciones nos recuerdan que este arte es una bella expresión del espíritu que nos transforma positivamente, disipa muchos sentimientos negativos y hace que nos sintamos acompañados.
En la música vallenata hay un cantautor que le tocó batallar mucho, para poco a poco ir logrando un espacio en este competido mundo, algo que ha hecho por ser un hombre de fe, con lo cual entendió que Dios y la espiritualidad están por encima de las derrotas.
Hago referencia a Hochiminh Vanegas Bermúdez, cuyo nombre es de origen vietnamita: HO-CHI-MINH, que significa «el que trae la luz o el que ilumina», nombre del líder vietnamita que los liberó del yugo francés y el de los yankees. Desde muy pequeño fue llamado por sus padres, familiares y vecinos como «Hochi» abreviatura de su nombre, nació el 25 de septiembre del año 1970 en Valledupar, Colombia, «La capital mundial del vallenato» en el sector conocido como Calle La Garita. Hijo de padres guajiros: su madre Gladys María Bermúdez Bracho, modista y ama de casa oriunda del caserío Los Pozos, y su padre Saúl Darío Vanegas Castro, nacido en El Tablazo, ambos caseríos pertenecientes al municipio de San Juan del Cesar (La Guajira); su progenitor se desempeñaba como funcionario del ICA (Instituto Colombiano Agropecuario), trabajaba en la parte de radioteléfonos y comunicaciones con las diferentes sedes y fincas de la organización; de allí salió pensionado.
Oficio que alternaba con el gusto por la música vallenata de la cual era un buen compositor. Canciones de su autoría como: ‘Conoci la pena’, grabada por Los Embajadores Vallenatos (Robinson Damián y Ramiro Colmenares); ‘Estás Equivocada’, grabada por Édgar Peñalosa y Las Estrellas Vallenatas; ‘Grandeza de un amor’, grabada por Beto Martínez y Miguel Ahumada; ‘No te enojes negra’, grabada por Beto Martínez y Luis Enrique Martínez Argote, entre otras, que hacen parte de su repertorio musical. Vena artística que fue heredada por su hijo Hochiminh, pero también la heredó por parte de su progenitora Gladys quien tiene talento para la composición de donde surgieron algunas rancheras muy sentidas y unos merengues vallenatos; lo que quiere decir que en su casa se respiraba un ambiente musical, razón por la cual desde niño mostró inclinación por la creación de letras y melodías. Hochi hizo sus estudios primarios en el colegio Colombo Inglés y la secundaria en el tradicional colegio Nacional Loperena, ambos de Valledupar.

Criado entre la ciudad de los Santos Reyes y La Guajira cosa que hizo que su infancia estuviera rodeada de música vallenata en barrios tradicionales como el Cañaguate y el Barrio Obrero, muy cerquita de la reconocida plaza «Alfonso López» en donde los sonidos embrujadores y seductores de los acordeones,cajas, guacharacas y guitarras era como el pan de cada día, estas experiencias cotidianas combinadas con las vacaciones escolares que vivía en la cultura guajira en poblaciones como: Fonseca, Villanueva, San Juan del Cesar, Cañaverales y los Haticos, entre otras, escuchando canciones de sus ídolos en la música vallenata, maestros por los que profesa una gran admiración y respeto tales como: Leandro Díaz, Gustavo Gutiérrez, Rafael Manjarrés, Hernando Marín, Marciano Martínez, Rosendo Romero y otros de una nueva camada que siguieron esa senda del vallenato lírico, con contenidos poéticos, filosóficos muy profundos o lo que yo denomino como la palabra bien dicha en los cantos vallenatos en donde sobresalen Fernando Dangod Castro, Hernán Urbina Joiro, Jacinto Leonardi Vega Gutiérrez, lo llevan a convertirse en un cantautor de la música vallenata y de otras expresiones musicales del Caribe colombiano.

Aprende a interpretar guitarra y el canto de manera empírica, como lo hicieron esos grandes exponentes de la música vallenata que pusieron en un pedestal muy alto esta bellísima expresión musical, folclórica y cultural. Acompañado de sus amigos de infancia, con los que se bañaba en el río Guatapurí y jugaban fútbol: otra de sus pasiones, conforman una pequeña agrupación con la que hacían presentaciones en las semanas culturales del colegio, serenateaban a hermosas quinceañeras y primeras conquistas amorosas, lo mismo que a las madres de sus amigos en fechas especiales.

Luego viene un episodio muy doloroso en la vida de Hochiminh y es la separación de sus progenitores y suceso que afecta la economía familiar, por lo que él debe abrirse paso en la vida realizando distintos trabajos desde la adolescencia: venta de rifas, chances (bolitas, también le dicen en otras regiones), arreglos de zapatos y bolsos para ayudar con los gastos en su hogar, pero sin dejar de escribir y cantar sus vivencias y es así cuando llega su primera inspiración titulada «En el Senderito» una canción que estuvo perdida por muchos años y que rescató en el año 2023 revisando libretas y papeles viejos que uno siempre tiene guardados en el baúl de los recuerdos, y es precisamente cuando llegó a sus manos una hoja de cuaderno amarillenta por el inexorable paso del tiempo y la sorpresa agradable que se llevó fue la letra de una canción que al leerla llegó ipso facto a su mente la melodía. Tema con un sentir a pueblo maravilloso que lo trasladó a su infancia y a los senderos que de niño caminó en La exótica Guajira y el Cesar el manantial de Cañaverales, los caminos rodeados de naturaleza, el inmenso cielo azúl, las aguas frescas y cristalinas del rio Guatapurí. Después de esa primera inspiración le llega un segundo canto titulado «Simulación» una canción de despecho y un poco de rabia e impotencia, fruto de una desilusión amorosa de las que normalmente vivimos en nuestra etapa de juventud En el año 1988 se gradúa como bachiller y un año más tarde se presenta para prestar el servicio militar en la Primera División de Santa Marta. La añoranza, la falta del calor de hogar y la tristeza por no poder compartir con su novia el primer aniversario de la relación fueron fuentes de inspiración y compone una canción titulada ‘Mensaje en el Viento’ la cual interpretaba junto a su amigo en la milicia Javier Vega en los momentos de descanso en la agitada vida militar.

A finales del año 1990 después de haber terminado su servicio militar vuelve a Valledupar siendo Subteniente de Reserva y con la medalla «Juan Bautista Solarte Obando» que se le otorga al mejor soldado del contingente. Ingresa a la Universidad Popular del Cesar y hace dos semestres de Contaduría Pública carrera que tuvo que interrumpir por motivos económicos. Buscando mejores condiciones de vida su hermano mayor se traslada Bogotá y lo llama diciéndole que en la fría capital colombiana habían oportunidades laborales y posibilidades para estudiar, y fue así como «Hochi» empaca maletas y se despide de su madre, novia, amigos y de su Valledupar del alma y se radica en Bogotá. En medio de la agitada vida de la gran ciudad su alma y corazón siguen anhelando los sonidos de la música de su tierra, empieza a plasmar versos y melodías describiendo añoranzas, esperanzas, vivencias, aventuras y mucha espiritualidad en relatos y cantos vallenatos, lo que da forma a un compendio importante de canciones con la firme convicción de engrandecer y hacer un aporte significativo a la música vallenata.

Con mucho esfuerzo y dedicación se gradúa como Tecnólogo en Sistemas de la Corporación Tecnológica de Bogotá y luego homologó en la UNAD (Universidad Nacional Abierta y a Distancia) donde finalmente se convirtió en Ingeniero de Sistemas. Comienza a ejercer su profesión en el Banco Caja Social ocupando el cargo de Técnico de Soportes, donde también conoce al amor de su vida y musa inspiradora de varios de sus cantos, Olga Lucía Gómez Suárez de familia Boyacense, nacida en Chía (Cundinamarca) y criada en Bogotá, canciones como: ‘Enamorado’, ‘Creo que me gustas’, ‘Nenita linda’, ‘Sueño’, ‘Tu me fascinas’ ,son muestras del amor que siente por su esposa fruto del cual nacieron dos retoños: Ekii y Yeray, cuando le pregunté el porqué de esos nombres me respondió: «Ekii es una expresión Wayuu que significa «principio, origen, la cabeza del grupo», quise conectar con mis raíces guajiras. Yeray es una expresión de las Islas Canarias que significa «Grande y Fuerte».

Para Hochiminh todos sus caminos y vivencias han sido fuentes de inspiración para componer, por ejemplo: la madre, una hermosa mujer, los hijos, un gran amor, la frescura y belleza de la naturaleza, la amistad, Dios nuestro creador, la tierra y como la mayoría de los compositores los recuerdos son el alimento que aumentan su inspiración. Sentimientos que podemos encontrar descritos en temas como: ‘Sueño de amor’, ‘Atardeceres de sentimientos’, ‘Motivo de regreso’, Canto a mamá’, ‘Mensaje en el viento’, ‘Soy mujer’, ‘Amiga’, entre otras. Vanegas es un compositor al cual se le puede apreciar un altísimo contenido espiritual, estético, amor y reconciliación por su cercanía con el creador del universo, es un hombre creyente muy agradecido de Dios y la vida algo que siempre es su fiel reflejo.

Con más de 120 canciones compuestas y un poco cansado después de compartir por mucho tiempo sus composiciones con diferentes artistas del género vallenato y sin obtener respuesta alguna decide desarrollar un proyecto musical, con el fin de presentarse ante el competido y difícil mundo vallenato y los medios de comunicación como «Hochi Cantautor Vallenato», bajo la dirección de Carlos Lengua, reconocido productor y músico, el acompañamiento del versátil acordeonista Fredy Quintana, graba y nos muestra a los amantes de la música vallenata un trabajo discográfico titulado ‘No lo dudes más’, un proyecto musical social que incluye 20 canciones de su autoría. Pero como dice el viejo y sabio adagio popular «el que persevera alcanza» y ya se están viendo los frutos de su trabajo y varias agrupaciones le vienen grabando sus canciones. Vanegas Bermúdez es un cantautor que admira y respeta profundamente la creatividad y el arte razón por la que en la creación musical no se encasilla en un solo género musical, es un compositor versátil que con la misma facilidad puede componer vallenato, bolero, salsa, balada, tambora, chandé y aunque su guitarra bendita lleva su sentir vallenato, le surgen ritmos y melodías diferentes, tipo boogaloo y otros afrocubanos; es decir que lo que nos viene mostrando hasta ahora en sus grabaciones es solo la punta del iceberg de su amplio repertorio musical, en esta línea creativa tiene como referentes a los maestros Calixto Ochoa Campo, Romualdo Bruto López y el mexicano Juan Gabriel.
En este loable ejercicio hecho a pulso de presentar sus canciones al mundo «el cantautor de la espiritualidad» con el apoyo de los angeles que según él Dios pone en su camino, ha descubierto capacidades creativas para el diseño gráfico; es decir, elabora sus vídeos y las estrategias de promoción y marketing de su producto musical, todo esto sumado al estudio, la práctica y escuchando a tantos gurús que existen en los medios y comparten sus conocimientos y experiencias en internet.
Ha hecho colaboración con amigos compositores, donde grabaron dos canciones en el proyecto musical «Mi Casa Vallenata» , ‘Gaviota Blanca’ coautoría con Fredis Aquiles y ‘Seguiré tus Pasos’ coautoría con Edwin «El Makina» Altamiranda Mercado, canciones interpretadas por los hermanos Guadis y Rodolfo Carrasco.
Fray Núñez le grabó dos canciones tituladas ‘Lloraré, Llorarás’ y ‘Como Ayer’. Una joven cantante Erika Berrío hija del cantautor «Pupy» Berrío le graba una bella canción de corte romántico titulada ‘Eres’, distintas agrupaciones se siguen interesando por sus composiciones y Los Hijos de Urabá le graban un paseo en donde sale a flote su espiritualidad titulada ‘Los Planes de Dios’ en donde conjuga hábilmente la palabra de Dios con frases de amor.
Recientemente ha lanzado dos canciones con el valor agregado de la participación del Rey Vallenato 2006 Alberto «Beto» Jamaica en el acordeón que con su experiencia, consejos y calidad interpretativa le dio un toque distintivo a ambas canciones, una titulada ‘Matrona de Mi Tierra’ un Chandé con el que se le rinde un sentido homenaje a esas mujeres valientes, altruistas y comprometidas que dedican su vida al servicio de los demás, y un paseo vallenato de esos que nos hacen recordar esas décadas doradas de la música vallenata como lo son: los ochentas y los noventas titulada ‘En El Senderito’ con letra diciente y sabor pueblerino.
Próximamente el cantante oriundo de Villanueva, La Guajira Beto González estará lanzando una producción musical titulada «Poesías y Cantos» en donde vienen canciones de compositores reconocidos en el firmamento vallenato e incluirá una de «Hochi» titulada ‘Tengo Esperanza’

Hochiminh Vanegas Bermúdez es un compositor al que la inspiración le llega como una voz interior salida de lo más recóndito de su alma, que vibra en lo más insondable de su ser creativo, algo que sumado a su fe en el creador y a su espiritualidad, fluye de manera involuntaria, natural y espontánea.

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Ramiro Elías Álvarez Mercado
alvaresramiro872@gmail.com .

Valledupar es un canto enmarcado en grandes ausencias sentimentales

-Cuando comienza el mes de abril todo apunta al Festival de la Leyenda Vallenata, este año en homenaje al cantante Iván Francisco Villazón Aponte-

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Valledupar es dueña de una característica especial donde el sonido de un acordeón, una caja, una guacharaca, abundantes versos  y una voz parrandera, hacen posible que en el mes de abril todo gire alrededor del Festival de la Leyenda Vallenata. Por este único motivo el corazón palpita de emoción permitiendo que el recuerdo nunca muera y las palabras adquieran el poder de revivirlo sentadas en el pentagrama adornado con bellas melodías.

El “Embeleco”, como al principio se denominó, cuenta con los ingredientes necesarios para ser el evento que acerca multitudes en los distintos escenarios de concursos y en el Parque de la Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujonoguera’, donde se lleva a cabo la más grande parranda musical y folclórica.

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Los cantos a Dios siempre han estado presentes en la música vallenata

“No hay como el amor de Dios, Dios que nos ama y nos quiere. Con Dios el alma no muere, aunque se apague la voz”, Julio Cárdenas.

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

“Con cánticos alabaré el nombre de Dios, y con acción de gracias le exaltaré”. (Salmos 69:30).

La palabra de Dios con el paso de los años ha estado presente en los cantos vallenatos a través de acordeoneros, compositores, verseadores, como testimonio de agradecimiento por una mejor vida donde no se sufre de soledades y se reciben regalías para alegría del corazón.

Quién no recuerda la canción ‘Volver a vivir’ de Diomedes Díaz, cuando pensó en Dios en un momento de enfermedad. “Señor, tú eres grande, tú eres dueño del oro y la plata. Yo fuí hecho a tu semejanza, hoy te pido, te ruego el favor, que recibas mi corazón, serán tuyas mis alabanzas”.

Más adelante ‘El Cacique de La Junta’, volvió a cantar. “Diariamente en la mañanita, yo le doy las gracias a Dios. Me dio la paciencia de Job y así muchas cosas bonitas”.

En el año 2002 Diomedes Díaz grabó con Gonzalo ‘El Cocha’ Molina, la producción musical ‘Gracias a Dios’ y volvió a inspirarse en un canto lleno de alabanzas. “La constancia vence lo que la salud no alcanza, y eso significa que Dios ha estado conmigo. Me acompaña en el camino y me libra de la maldad”.

En ese senda del encuentro con Dios, Jorge Oñate y Gonzalo ‘El Cocha’ Molina  le grabaron al compositor Esteban ‘Chiche’ Ovalle la canción ‘Gracias Señor’, en cuyos apartes está el mejor testimonio de esperanza.

Si tú me diste un corazón, con el yo te voy adorar, te gritaré en cada canción. Señor sin tí no valgo nada. Con tus dedos pintaste el mar, a las montañas le diste el color, me diste el talento de cantar y ahora vives en mi corazón. En mí hay un deseo inmenso de recuperar el tiempo que perdí lejos de tí. Te pido que me perdones,  tú conoces mis razones y sabes lo que yo fuí”.

Dios todo lo puede

Una canción que se tomó el mundo vallenato y cambió la vida de muchos es ‘Tengo un Dios que todo lo puede’, interpretado por la agrupación ‘Los Hijos del Rey’, siendo real radiografía de un cambio en la vida del compositor Esteban ‘Chiche’ Ovalle.

“Tengo un Dios que todo lo puede, y me da todo lo que le pida. Si con fe pides lo que tú quieres, ya verás cómo se glorifica. La  inspiración de mi canto hoy eres tú mi Señor. Padre yo te quiero tanto, tu eres dueño de este amor, porque cambiaste mi llanto y lo convertiste en alegría”.

El testimonio del compositor y corista Esteban ‘Chiche’ Ovalle, a quien muchas agrupaciones vallenatas le grabaron sus canciones, es claro y sincero. “Durante 15 años fui prisionero del alcohol, las drogas y las bajas pasiones. En esa condición humana anduve por muchos lugares de este mundo cantando y haciendo canciones al amor, a la mujer y cualquier circunstancia propia o extraña de mi vida”

Continuó diciendo. “Un buen día tomé la mejor decisión de mi vida, abrí mi corazón y recibí a Jesucristo, el único que tiene el poder y la autoridad para perdonar pecados, limpiar y transformar nuestras vidas. Él salvó y restauró mi hogar, cambió el mensaje de mis canciones, se llevó mis confusiones y le dio sentido a mi cantar dedicado al que todo lo puede”.

Al tener nueva vida en Dios le puso nueva letra a la canción ‘Por eso estoy aquí’ que le grabara el Binomio de Oro. “Ya no vivo confundido, ahora si sé porque yo estoy cantando, desde que recibí a Cristo siento que todo en mi vida ha cambiado, por culpa de mis errores en tanto tiempo viví penando, lleno de angustias y temores, vivía sufriendo, moría callado. Toma ya tu decisión de recibir a Cristo a salvar tu alma, él es la respuesta de tu mañana”.

En ese mismo campo del agradecimiento al Altísimo aparece el compositor José ‘Cachete’ López con su obra ‘Tengo un Dios’, que le grabara el artista Silvestre Dangond, donde se hace una llamativa reflexión.

Yo tengo un Dios en el cielo que conoce mis principios, y cuando lo necesito viene a mí a darme consuelo. Dios mío lo que yo no entiendo porque en este mundo enfermo, tú tienes bastantes siervos que han perdido la humildad. Y nadie es más que ninguno, porque grande entre los grandes en este hermoso mundo es Dios”.

No podía faltar el momento cuando las alegrías arropan hasta el alma, lo que llevó al acordeonero y compositor Emiliano Zuleta Díaz, a componer la canción ‘Regalo de Dios’, dedicada a su hija Emily Shadday Zuleta Bernier. La emoción del cantante Silvestre Dangond, fue tan grande que grabó esa obra.

Pero ahora se ha adornado mi hogar, pero ya no hay nostalgia, ya no hay tristeza, vino una niña que me ha traído mucha alegría, es tan bonita que se aparece a la madre mía. Ya Dios me ha dado lo que mi vida estaba esperando. Dios te bendiga, mi nena linda, yo a tí te amo”.

El amor de Dios

La conclusión es que los cantos y los versos vallenatos han sido eficaces para estar en contacto directo con Dios, así como lo señala el verso del Rey de Reyes de la Piqueria, Julio Cárdenas. “No hay como el amor de Dios, Dios que nos ama y nos quiere. Con Dios el alma no muere, aunque se apague la voz”.

En el recorrido de la crónica se quedaron muchos cantos por citar los cuales fueron escritos con amor y cantados con el alma, esos que abrieron el corazón para decirle a Dios que es nuestro amparo y fortaleza. Además, el guía para llegar al final del camino iluminado por la fe, la esperanza y el mejor regalo de bendiciones que nunca se agotan….Y eso sí, con un bendito acordeón dándole oficio al silencio del destino.

Desde hace 50 años suena la canción ‘La Loma’ de Samuel Martínez

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

«Samuelito no sabe en qué forma ha perdido a su hermano querido, que se venga pa’ cá pa’ La Loma, que con mucho gusto lo recibo»…

Escuchar La Loma

Una historia cantada sobre dos hermanos queridos, uno ausente y el otro que lo buscaba para saber de su paradero porque el tiempo trascurría y ninguna noticia se conocía en esa amplia zona del Magdalena Grande.

No teniendo otra alternativa al juglar Samuel Antonio Martínez Muñoz, se le ocurrió hacerle una canción que era el correo más efectivo en aquella época. De esta manera, Ignacio Martínez, llamado cariñosamente ‘Nachera’, apareció y contó que estaba en el caserío de Tronconal, jurisdicción de Chimichagua.

El recado cantado fue efectivo y los dos hermanos se encontraron y se abrazaron, siendo la mejor manifestación de amor porque debían estar como soldados fieles, en caso de presentarse una batalla musical. Este hecho sucedió a comienzos de la década del 60. Desde aquel momento estuvieron juntos y ´Nachera’ no se volvió a perder porque se exponía a un nuevo canto.

Precisamente, Samuel Martínez Castro, hijo del juglar, sobre la canción recalcó lo siguiente. “En la canción ‘La Loma’, se dice que mi papá había ofendido a mi tío Ignacio. Eso no fue cierto porque se querían mucho. Solamente que él se fue a vivir a otra parte y demoró como cinco años para regresar”.

Seguidamente añadió. “También se tiene alguna confusión en uno de los versos de la canción ‘La Loma’, y es el siguiente. “Este paseo tan bonito, te lo hice yo, Samuelito”. Hace algún tiempo se canta de otra manera. “Este paseo tan bonito, se lo hice yo a Samuelito”. El primero, es el verdadero”.

La famosa canción ‘La Loma’, está entre las más interpretadas en toda la historia del Festival de la Leyenda Vallenata. Con ella Alfredo Gutiérrez, en dos ocasiones y Álvaro López, en una, se coronaron como Reyes Vallenatos. También acordeoneros de otras categorías han obtenido la corona.

Los primeros en grabar la mencionada canción fueron Los Hermanos López con Jorge Oñate, en el año 1974, siendo un gran suceso, y tiempo después lo hizo Alfredo Gutiérrez. También aparece una versión de Pedro García con Los Cañaguateros y de los Hermanos Iguarán. Finalmente en el año 2008 la grabó Silvestre Dangond con Juancho de la Espriella.

Al pedirle un concepto sobre Samuel Martínez, al Rey Vallenato con mayor edad, 91 años, Náfer Durán Díaz, indicó. “Samuelito fue un juglar excelso que hizo unos bellos cantos donde se resalta su melodía. Él nunca quiso salir de su entorno, pero desde allá sobresalió. Esa canción ‘La Loma’, grabada por Jorge Oñate y Alfredo Gutiérrez, tiene una extraordinaria estructura musical”. 

En su paso por la vida Samuelito además de prodigarse con el acordeón, dejó 10 hijos: Carmen, Alicia, Samuel, Luis Rafael, Fabio, Felipina, Patricia, Luz Elena, Jorge  Luis y Jaime. Tres de ellos han seguido sus pasos, Jaime es acordeonero y Samuel y Fabio, son compositores.

De igual manera, dentro de su repertorio musical se destacan: ‘Potrerillo’, ‘Los primeros días’, ‘La bicicleta’, ‘La mujer tetona’, ‘La mala suerte de Juana’, ‘María Barba’, ‘La corredera’, ‘El arte musical’, ‘El candao de las mujeres’, ‘Feliz carnaval’, Los carruseles’ y ‘La vejez’, entre otros.

Samuelito se la pasaba sentado en el patio de su casa donde llegaban los amigos a pedirles les hiciera canciones para sus enamoradas. También solía tirar versos que lo hicieron famoso en la región.

Festival de Canciones

Corría el año 1990 cuando nació la idea de crear un Festival Vallenato en aquel entonces pequeño pueblo de La Loma de Calenturas. Todos estuvieron de acuerdo en hacerlo en homenaje a Samuel Antonio Martínez Muñoz, ese juglar que se paseó por la vida tocando su acordeón, cantando, verseando y componiendo bellas canciones que fueron grabadas por grandes artistas.

El día de la inauguración del evento el juglar Samuel Martínez, estuvo en la tarima y expresó. “El doctor Jorge Naín Ruiz Ditta y un grupo de amigos me regalaron este festival para que cuando pasen los años me sigan recordando. Eso es como ganarse el premio mayor de la lotería”. Los aplausos no se hicieron esperar.

Ahora al recordar aquel acontecimiento el abogado, escritor, cantante, compositor y verseador, Jorge Naín Ruiz, señaló. “Sacar adelante el certamen en esos tiempos no fue tarea fácil, pero lo logramos y lo mejor es que sigue vigente. Este es el mejor homenaje para el querido juglar que nunca se cansó de tocar, cantar y versear, porque esa era su vida. Ahora, nuevamente al frente del Festival de Canciones Samuel Martínez que se llevará a cabo el próximo mes de julio, seguiremos exaltando su nombre y su obra musical”.

El gran Samuelito

En los últimos años de su vida Samuelito perdió la visión y dejó de realizar sus famosas correrías donde conoció a ‘La doncella del amor’, así llamaba a su esposa, Felipa Venicia Castro Rodríguez, a la que le compuso varias de sus canciones.

Aquellos tiempos fueron difíciles por su estado de salud. Una vez que su esposa salió a realizar una diligencia y al regresar lo encontró acostado en la cama abriendo y cerrando sus brazos sobre el pecho. Simulaba tocar su acordeón llevando el ritmo con la boca. Felipa no lo interrumpió, suponiendo que estaba ensayando para hacer su estreno en el cielo.

Samuel Antonio Martínez Muñoz, murió la noche del lunes 27 de septiembre de 2004, cuando contaba con 82 años, dejando el legado más grande que ‘La Loma’, donde se inspiró y canto que allá con mucho gusto a todos los reciben.

“CHEMA” RAMOS EL DECIMO REY DEL FESTIVAL DE LA LEYENDA VALLENATA.

Autor: Enrique Ustáriz Barros

A la edad de 28 años cumplidos se coronó como rey del Festival de la Leyenda Vallenata, para esa época y por mucho tiempo ostentó el récord como el rey vallenato más joven de la historia del evento folclórico más importante de América Latina.

Quien iba a pensar que un niño de escasos 8 años y quien se inició tocando un pequeño acordeón de dos teclados que le regaló su amado padre le daría la alegría más grande que Urumita (Guajira) vivió en la década de los 70, fue precisamente cuando José María Ramos Rodríguez que con solo 28 años se coronó como el décimo rey de la leyenda vallenata en el año de 1977 y registrar la marca como el acordeonista más joven de la época en obtener el máximo galardón de la música vallenata, sus compañeros de formula fueron Abel Suarez en la guacharaca y Simón Herrera en la caja; quienes interpretaron en esa oportunidad las canciones “Ni tu ni yo” paseo de Armando Zabaleta, el merengue “El milagro” de Emiliano Zuleta Baquero, el son “Yo traigo un son” y la puya “El amigo” ambos temas de Joaquín Mora. El artista urumitero en esa oportunidad les ganó a los acordeonistas; Alberto Muegues, Rafael Salas, Miguel Ahumada y Juan Polo Valencia.

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