Egidio Rafael Cuadrado Hinojosa, un acordeonero exitoso a nivel mundial.

Por Alcibiades Nuñez.

Egidio Rafael Cuadrado Hinojosa, nació el 15 de febrero de 1953 en Villanueva, departamento de la Guajira, hijo de Agustín Cuadrado y Cristina Hinojosa, es hermano de Heber, José y Dina Luz.

Su hermana Dina Luz contrajo matrimonio con Rafael Escalona y se convertiría en musa de numerosas canciones vallenatas.

Egidio es casado con Fanny Maldonado, de esta unión nacieron José Luis y Katherine.

Egidio comenzó desde muy joven a ejecutar el acordeón, a la edad de 6 años. Participó en los concursos de acordeones del Festival Cuna de Acordeones de su tierra natal Villanueva.

Es uno de los acordeoneros más exitoso de la música vallenata a nivel Mundial, Rey aficionado en 1973, Rey Vallenato Categoría Profesional 1985 del festival vallenato, en el acordeón Egidio interpretó las canciones: Amparito: ritmo son de la autoría de Lorenzo Morales, Puya puyá: ritmo puya de su propia autoría, el Mejoral, ritmo paseo de Rafael Escalona Martínez, la vieja Sara: merengue de Rafael Escalona Martínez.

El jurado estuvo conformado por los acordeoneros Alejandro Durán, Lorenzo Morales, Emiliano Zuleta Baquero, Adolfo Pacheco y el periodista Juan Gossain.

Egidio Cuadrado es integrante de la agrupación «Carlos Vives y La Provincia», desde hace más de 30 años y fue actor de reparto de la serie colombiana de televisión Escalona.

El maestro del acordeón Villanuevero, se caracteriza por tiene un estilo propio y domina la ejecución de los cuatro aires del vallenato, destacándose magistralmente en la interpretación del Son y el Paseo.

Sergio Cabrera, el director de cine y televisión, lo invito en 1991 a participar haciendo el papel del mismo en la telenovela «Escalona». Ahí se formó una fuerte hermandad con Carlos Vives, quien meses después le propuso hacer un álbum musical fuera de serie en donde “el acordeón, la gaita y la guitarra eléctrica” fueran parte de una nueva estrategia musical.

Entonces se dio la unión entre Carlos Vives y Egidio Cuadrado formando así la agrupación musical «La Provincia», que rompió todos los récords en venta con La Gota Fría, de Emiliano Zuleta Baquero, la obra más importante de su carrera artística.

Actualmente se encuentra en la Clínica Colombia de Bogotá recluido el acordeonero Egidio desde hace varias semanas, al parecer, por un cuadro de neumonía que ha afectado su salud, los amantes del folclor vallenato están pendiente de su recuperación y esperando tenga gran mejoría.

Egidio ha recibido los siguientes premios y reconocimientos:

Premio Festival de Música del Caribe, Cartagena 1992, Premios “Tv y Novelas” 1993. Mejor Grupo Musical. Mejor Cantante Revelación por Clásicos de la Provincia, Disco Triple de Oro PolyGram. 1993 (EE. UU.), Disco de Platino PolyGram. 1993 (EE. UU.), Disco de Oro – Sonolux 1993, Disco Triple de Platino Sonolux 1993, Disco de Oro PolyGram Latin Estados Unidos y Puerto Rico – 1995, Premios Guayacán de Oro. Cali 1993, Premio por ´Rescate el folclor y música popular´, Feria de Cali, Diario Caleño 1993, Disco de la Feria de Cali, Premio Fundación Garzón y Collazos”. 1993, Premios “Difusión música folklórica” Canal TV 23. Miami. (Estados Unidos). 1994, Premio Ondas 1994, España, “Artista Revelación Latino”, Premios “Ronda Venezuela”. 1994, Premio Mejor artista Masculino Internacional, Premios Salsa Parkin. Madrid. 1994, Premios Superestrella de oro”. Barranquilla. 1995, Premio al álbum más vendido, Premio de la Asociación Colombiana de Periodistas del Espectáculo (ACPE)1995. Mejor Álbum del Año “La tierra del Olvido”. Mejor Artista de proyección Internacional, Premios “Lo Nuestro” Canal Univisión, Miami 1995, Premios “Billboard Latin Music Awards “Miami, junio 7, 1995 Premio al Mejor álbum “Clásicos de la Provincia”, La Tierra del Olvido. Disco Doble Platino Sonolux 1996, Disco Triple Platino Sonolux 1996, Asociación Productores de Chile. Santiago. 1996. “Mejor artista nacional consagrado”, Tengo fe Disco de Oro – EMI Venezuela. 1997 * Multiplatino Sonolux 1997, El Amor de mi tierra, Disco de Oro, Virgin EMI – EE. UU. 1999 Disco de Platino. Virgin EMI – EE. UU. 2000 Doble Disco de Platino Sonolux Colombia (marzo de 2000) Triple Disco de Platino Virgin EMI – España (septiembre de 2000), Revista Billboard USA. 1999/2000. Primer Puesto “Fruta Fresca”, durante diciembre de 1999, enero y febrero de 2000. Llegó hasta el 2.º puesto en ventas por “El amor de mi tierra”, Grammy Awards, Edición 42. Los Ángeles (EE. UU.). Nominación como “Mejor Cantante de Música Latina Tradicional Tropical” por el disco “El Amor de mi Tierra”. 23 de febrero de 2000, Latin Grammy Awards Primera Edición. Los Ángeles (USA). Nominaciones como “Grabación del Año” por la canción “Fruta Fresca”. “Álbum del Año” por el álbum “El Amor de Mi Tierra”. “Canción del Año” por “Fruta Fresca”. “Mejor Álbum Tropical Tradicional” por “El Amor de Mi Tierra”. “Mejor Canción Tropical” por “Fruta Fresca”. 13 de septiembre de 2000, Grammy Awards – Edición 44 en Los Ángeles (EE. UU.). Ganador de “Mejor Álbum Tropical Tradicional” por el disco “Déjame Entrar”. 27 de febrero de 2002, Latin Grammy Awards, Tercera Edición. Los Ángeles (EE. UU.). Ganador de “Mejor Álbum Tropical Contemporáneo” por el álbum “Déjame Entrar”. Ganador de “Mejor Canción Tropical” por “Déjame Entrar”. Nominaciones como “Grabación del Año” por “Déjame Entrar”, “Álbum del Año” por el álbum “Déjame Entrar”, “Canción del Año” por “Déjame Entrar”, “Mejor Video Musical” por “Déjame Entrar”. 18 de septiembre de 2002, Latin Grammy Awards, Sexta Edición. Los Ángeles (EE. UU.). Ganador de “Mejor Álbum Tropical Contemporáneo” por el álbum “El Rock de Mi Pueblo”. Nominado a “Mejor Canción Tropical” por “Como Tú”. 3 de noviembre de 2005, Latin Grammy Awards, Décima Edición. Las Vegas (EE. UU.). Ganador de “Mejor Álbum Infantil” por “Pombo Musical”. Nominado a “Mejor Canción Tropical” por la canción “Como Tú”. 5 de noviembre de 2009, 21 Discos de Platino por las ventas en Colombia del álbum Clásicos de la Provincia II, diciembre de 2010, Premios Shock, Bogotá, Colombia (recibidos en varias oportunidades), Premios Colombia-España 2011. Ganador como «Mejor Artista del Año» y en el 2021 Latin Recording Academic, Son los llamados premios especiales otorgado por el Consejo Directivo, ese año fue honrado un talento del vallenato colombiano, una inconfundible figura del acordeón Vallenato.​

Cuando Egidio recibió el ultimo Grammy en el 2021, dijo estas palabras, agradecer principalmente a Dios por darme vida, a mis padres José Agustín y Cristina por inculcarme valores y a nunca darme por vencido, a mi esposa Fanny por creer en mí, por su amor y su apoyo incondicional, a mis hijos José Luis y Katherine por su amor, por permitirme ser su padre y amigo, a mis nietos por enseñarme el valor del amor desinteresado y a reencontrarme con mi niño interior, a mis hermanas y hermanos por su afecto total y constancia, a mi compadrito Carlos Vives por su amistad verdadera, por su confianza y lealtad, a mi comadrita Claudia Elena por su apoyo absoluto, a la provincia por tantos años de música, de amistad y risas, a mis colegas vallenatos por sus canciones sentidas, a mi pueblo Villanueva que me vio crecer y soñar, a mi país Colombia por permitirme llevar mis raíces al exterior y mostrar los que nos representa como colombianos, a ustedes que son el motor de mi trabajo – un artista se hace por su público – sin ustedes este premio no tendría valor, a latin Grammys por recordarnos hoy la importancia de nuestra música local y nuestra colombianidad y por último a mi acordeón, mi primer amigo y una extensión más de mi cuerpo, gracias y mil veces gracias.

32 AÑOS SIN EL ÍDOLO DE LAS MULTITUDES, RAFAEL OROZCO MAESTRE

Por Alcibíades Núñez Manjarres.

El 11 de junio del presente año, se cumplieron 32 años de la partida del ídolo de las multitudes Rafael Orozco Maestre, todas las personas que conocimos a Rafa, pudimos darnos cuenta que él era un artista de tiempo completo, era muy disciplinado, no bebía, ni fumaba, además todos los integrantes de su grupo musical también eran disciplinado ya que debían cumplir unas normas estrictas de convivencia, donde la responsabilidad y el cumplimiento eran uno de los pilares fundamentales cada vez que se presentaban en público ante su fanaticada en los diferentes conciertos que el animaba, fue un artista que en cada presentación musical se entregaba en cuerpo y alma, dando todo de si, interpretando el repertorio de muchas canciones que lo convirtieron en la estrella del género musical Vallenato.

Rafael, durante sus diecisiete años de vida musical le canto a la naturaleza, a la familia, a sus enamoradas, a la mujer, a sus amigos y eso lo dejo plasmado en las más de doscientas canciones grabadas y que lo convirtieron en un cantante inmortal, carismático y más exitoso del folclor vallenato lo cual le permitió al ídolo de las multitudes obtener muchos reconocimientos a nivel regional nacional e internacional como galardones, gano tres congos de oro en el Festival de Orquestas del Carnaval de Barranquilla, que obtuvo 16 discos de oro y dos de platino por ventas millonarias, que fue merecedor de múltiples distinciones y galardones en Venezuela, Panamá y en Estados Unidos, entre estas canciones podemos mencionar Sólo para Ti, momentos de amor, dime pajarito, el Higuerón, acéptame como soy, la creciente, relicario de besos, el parrandón, no se pedir perdón, El llanto de un Rey, Que será de mí, Habíamos terminado, Te seguiré queriendo, El amor es más grande que yo, Relicario de Besos, Cualquier momento es preciso para amar, Contento y enamorao, Miedo al amor, Nostalgia, Acéptame como soy, Juro que te amo, La Candelosa, Mi pedazo de Cielo, Déjame quererte, No pasara lo mismo, Sombras perdidas, Reconozco que te amo, De rodillas, Un poquito más, Se está muriendo un amor, Ritmo Cha Cun Cha, Mi novia y mi pueblo, Decidí cambiar, Caracas Caracas, como te quiero, Enamorado como siempre, Porque no te tengo, entre otras.

Cada año el 11 de junio, es una fecha muy especial para aquellas personas que  querían y estimaban al artista, entre ellos sus familiares su esposa Clara Elena Cabello, sus hijas Kelly Johana, Wendy y Lorraine, también lo recuerdan sus amigos su acordeonero Israel Romero “El pollo Isra”, sus coristas Juan Piña, Marcos Díaz y José Manuel Corrales, Fabio, Cesar y Alexander los hijos de Fabio Poveda Márquez, Carlos el “El Pibe” Valderrama, en Valledupar también lo recuerda mucho sus hermanos Ena, Misael, Cochito, Genith, Nehemías y José Joaquín, quienes se encuentran llenos de tristeza y de recuerdos de su hermano querido, también lo recuerdan mucho sus presentadores Jaime Pérez Parodi y Pepe Jiménez, sus cajeros Jorge Zuleta y Rodolfo Castilla, sus bajistas Alcides Torres, José Vázquez “Quevaz”, Luis Ángel “el papa” Pastor, Timbales Nacho García, tumbadora Misael y Rafael Romero, Guacharaca Virgilio Barrera, Asesor de imagen Carlos Rodríguez. En San Juan del Cesar también lo recuerdan mucho sus amigos Álvaro Álvarez, al igual que los hijos de la señora Ángela María Córdoba “La Coma Cuchi”, entre ellas la profe Sandra.

Igualmente lo recuerdan en la calle diez, Luis Alberto Jiménez, Hamilton Daza, Rosario Manjarrez, Billy Daza, Jorge Rois, Beatriz Bermúdez, Rodolfo Rois, Gregoria Bolaño, Edgar Molina, Aleida Vega, Carlos Rois Caroi, José Manuel Rois, Hermes Francisco Daza, Robert Francis Zúñiga, los concejales Amado Sanabria y Sabas Manuel Brito Mendoza. 

En el álbum Clase aparte que grabó Rafael en el año de 1980, vino la canción de Voces de acordeones de Tomás Darío Gutiérrez, la cual en una de sus estrofas dice “Pero una mano cobarde, manchó unos versos con sangre quitó la vida a un poeta, hoy desde un acordeón salen gritos que son inmortales, esta canción la hizo el compositor Octavio Daza, quien falleció en forma trágica igual que Rafael Orozco en la ciudad de Barranquilla.

Rafael Orozco fue quien bautizó a Diomedes Díaz con el remoquete “El Cacique de la Junta” cuando le grabó la canción “Cariñito de mi Vida” en 1975 al lado de Elberto López.

El Maestro Mauro Milián, enseña a los acordeoneros que competirán y triunfarán en los festivales de la región Caribe.

No solo en Valledupar podemos encontrar una academia de música vallenata como la del maestro Andrés el Turco Gil, en el municipio de San Juan del Cesar Departamento de la Guajira, también contamos con la Fundación Escuela de Acordeones “MAURO MILLIAN”, creada hace 23 años por El Maestro del acordeón Mauro Milián, allí se preparan los futuros acordeoneros que competirán y triunfarán en los festivales de la región Caribe como, el Festival Vallenato en Valledupar, el Cuna de Acordeones en Villanueva,  de compositores en San Juan del Cesar, del Retorno en Fonseca, Folclórico y Cultural de Los Laureles en Distracción, Nacional del Carbón en Barrancas, Francisco el Hombre en Riohacha, Suena un Acordeón en Maicao, Flores y calagualas en Urumita, del Fique en la Junta, de la agricultura en Cañaverales, tierra de compositores en Patillal, Mi Pedazo de Acordeón en el Paso, de Voces y Canciones en la Paz y el de Música Vallenata en Guitarra en Codazzi, el maestro Milián, actualmente tiene un grupo de 20 estudiantes en edades que oscilan de 2 hasta los 20 años, los jóvenes se inscriben y asisten dos (2) Veces por semana, en la casa de la cultura en San Juan del Cesar, departamento de la Guajira, los cuales han iniciado un curso de aprendizaje para el manejo del acordeón, ese instrumento mágico que fue inventado por los Alemanes en 1829 y que llego al puerto de Riohacha Guajira, para que muchos juglares costeños pudieran llevar la alegría, entusiasmo y diversión a los diferentes hogares del Cesar y la Guajira, donde los llamaban para animar las fiestas patronales y familiares entre ellos podemos mencionar a, Francisco Moscote, apodado “Francisco el Hombre”, Nandito el Cubano, Emiliano Zuleta Baquero, Chico Bolaños, Luis Pitre, Alejandro Duran, Toño Salas, Luis Enrique Martínez, Chema Gómez, Juancho Polo, Abel Antonio Villa y Lorenzo Morales entre otros aprendieran a ejecutar el acordeón y se convirtieran en leyenda del folclor vallenato.

Actualmente están estudiando en la Fundación los siguientes jóvenes, Daliver Alfredo Benjumea, Arleth Valentina Jaraba, Nick Esteban Daza, Mathias David Bolaño, Jhaser Fragozo, Erick Loperena, Jesús Daniel Benjumea, Lucas Fragozo, Elieth Teran Giraldo, Carlos Teran Giraldo, Patricia Mercedes Teran, Danna Valentina Morales, Rafael Martínez Mendoza, Alcides Rafael Benjumea, Sara Sofia Daza M, Nelson José Montero, Elimar Diaz Fuentes, Franklin Yesith Nuñez, Dalma Yanina Peñaranda y Ferney Alberto Arias.

Estos jóvenes están aprendiendo a ejecutar los cuatro Ritmos o Aires que se conocen dentro del género musical Vallenato que son: Merengue, Paseo, Puya y Son; la metodología que usa el Maestro Mauro es la misma que él aprendió como autodidacta que es la Empírica, Mauro aprendió a ejecutar el acordeón de dos teclas con su padre el acordeonero Néstor Rufino Milián, el cual más tarde en vista de que este niño aprendía con facilidad decide comprarle un acordeón de 3 teclas, Mauro Milián ha grabado 4 Discos compactos con los siguientes Cantantes: Alexander Oñate, Carlos Bebeto Crespo, Reinaldo el papi Díaz y Diógenes Jalaff y ha ganado el primer puesto como acordeonero aficionado en la Mayoría de los Festivales que se celebran en la Guajira, como el Festival Cuna de acordeones categoría profesional en 1985, el Festival del Retorno en Fonseca, Festival del Carbón en Barrancas, Festival de los Laureles en Distracción, Festival del Fique en la junta entre otros, además este maestro del acordeón ha incursionado en el género de la composición ya que le han grabado más de 12 canciones, los conjuntos de: Alexander Oñate, José Ángel vega, Diógenes Jalaff, Chono Gómez, Javier Castro y Arismaldi Loperena.

Decimos que San Juan del Cesar es semillero de acordeoneros porque en este municipio han nacido muchos baluartes del acordeón vallenato como: Juancho Rois, Nicolás Colacho Mendoza, Franco Argüelles, Heriberto Bermúdez, Mauro Milián, José Manuel Díaz, Emerson Plata, Ronald Urbina, Afy Urbina, Andrés Mendoza, Mauro Milián Junior, Marciano Martínez, Fellin Gámez, Jhony Gámez, Memo Rois, Chamy Mendoza entre otros.

Por eso en horas de la mañana, en la tarde o por la noche no se le haga extraño escuchar en la tarima Juancho Rois de la Plaza Santander, Plaza Bolívar, Parque las Delicias, de la Escuela Normal Superior o en cualquier barrio, corregimiento o centro poblado de San Juan del Cesar a un puñado de jóvenes acordeoneros (as) como, Mauro Milián Junior, Andrés Camilo Rois,  Juan Esteban Daza, Manuel David Fragozo, Kleider Guerra, Enrique Arturo Gámez, Jesús Miguel Cabana, Jesús Miguel Gámez, Miguel Rene Díaz, El Piti Cuello; Eduis Helí Loperena Vega, Arismaldi Loperena, Luis Felipe Guerra Díaz, Héctor Adaníes Mendoza, Juan Diego García Jaramillo, Carlos Mario Gutiérrez, Pamela Andrea Daza, Hernando José Amaya, Ricardo Javier Orozco, William José Jiménez, Andrea Carolina Daza, Gonzalo Miguel Calderón, José Mario Muñoz, Gustavo Andrés Guerra, Ricardo Andrés Brieva, Luis Bernardo Fernández, Yager Rafael Oñate, Gabriel Ricardo García, Luis Miguel Jiménez, Eliecer Enrique Aragón, Víctor Rafael Cuello, Rafael Fabián Suarez, Roider Péñate y María Camila Jiménez,  interpretando diferentes aires musicales y temas como: la vida, Luna Sanjuanera, Perro sinvergüenza, Era como Yo, Soy amigo, Listo pa’ la Foto, Que no se enteren, la Vallenata, Te regalo mis triunfos, Sanjuanerita, Una aventura más, Realízame mis sueños, Tú eres la reina, Gano el folclor, Aquí están tus canciones, sin ella me muero, Canta Conmigo, El nobel del Amor, El Mocoso, No pasara lo mismo, Decidí cambiar, Bandolera, La Gemela, El Más Fuerte,  Como aquel pajarito, Tiempos de gloria, Gaviota Herida, la que prueba lleva, Así Fue Mi Querer, Por Qué Razón, Que Bonita ni que Na´, Vuelve, vuelve, Tu, La Juntera, Historia de mis cantos, Lo que no hago yo, La rompecorazones, Sin saber que me espera, Amor de mi juventud, el ángel bohemio, Los Maestros, Mi verdadero amor, La Leona, Sopa y Seco, La disputa, Traigo una lágrima, Añoranzas de mi pueblo, Un amor tan grande, quise fantasear y Por jugar al amor.

IGNACIO GUILLERMO CANTILLO VÁZQUEZ: Un hombre de leyes que con sus composiciones defiende la autenticidad de la música vallenata.

«Porque soy de una región de trovadores y poesías en donde el ciego Leandro Díaz alumbra más que el mismo sol»: Adrián Pablo Villamizar Zapata (médico, compositor, poeta y trovador, colombo-argentino)

Por Ramiro Elías Álvarez Mercado

El martes primero de diciembre del año 2015 fue un día histórico para la música, el folclor y la cultura colombiana porque el género musical más importante de nuestro país, la “Música Vallenata”, fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Este reconocimiento representó la oportunidad, para que en el mundo se promoviera el aporte del vallenato al fortalecimiento del diálogo intergeneracional y el respeto por las matrices melódicas de una expresión musical que se ha construido a partir de la realidad, cotidianidad y la magia que encierra la región del Caribe colombiano.
Hace algún tiempo vengo siguiendo y escuchando las composiciones de un abogado especialista en sociedades comerciales de la Universidad Libre, nacido en el municipio de La Paz, Cesar: bello y pintoresco pueblo del Caribe colombiano y terruño de grandes exponentes de la música vallenata: los integrantes de La familia López, Jorge Oñate, Emiro Zuleta Calderón, entre muchos más.
Este abogado, compositor, con alma de poeta viene haciendo canciones que reúnen todas esas características que tuvo en cuenta la UNESCO para designar nuestra música vallenata como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Son canciones bien logradas desde el punto de vista melódico, contenido literario, poético e interpretativo. Que han sido grabadas por destacados exponentes de la música vallenata como Ivo Díaz y Jimmy Murgas, con el respaldo de grandes acordeonistas, tales como el Rey de Reyes Almes Granados, los Reyes Vallenatos Wilber Mendoza, Orangel «El Pangue» Maestre y otros dos acordeonistas también profesionales: Omar «El Zorro» Hernández y Hadiel Vega.
Tres buenos trabajos discográficos titulados «Con Sentimiento Provinciano», «El Sentir de Un Poeta» y «Mi Vallenato Por Siempre».
Canciones compuestas con versos y melodías fieles a los cánones del vallenato clásico: paseos, merengues y sones que narran situaciones vivenciales de un compositor raizal.
En uno de tantos encuentros que he tenido con este compositor en lo que por lo general hablamos de diferentes temas, pero en particular hacemos énfasis en la música vallenata que es un gusto que tenemos en común, surgió una charla muy amena de preguntas y respuestas sobre la historia de sus canciones, como nacen y otras aspectos de ellas que les comparto a continuación:

¿Qué es lo que lo lleva a componer canciones?

Ignacio Cantillo Vásquez (ICV): Mira es un misterio el impulso para componer. Cuando yo estaba en bachillerato en el Colegio Liceo Celedón de Santa Marta, me di cuenta que yo era un adolescente confundido, perdido en un mar de cosas que muchas veces no entendía por lo complejo o, simplemente, que no me interesaban, no le encontraba ninguna utilidad. Eso me ocurría con asignaturas académicas como el álgebra, la física, la trigonometría, entre otras.
Fue entonces cuando un día mientras escuchaba a los pescadores de la bahía hablar con tanto entusiasmo de lo que les acontecía en sus faenas de pesca me puse a pensar y meditar que si esa vida que yo estaba llevando, aparentemente sin sentido, la podía traducir en versos, en poesía todo se vería diferente con unas tonalidades que lo harían más atractivo. De esta manera llegué, empíricamente, a una conclusión trascendental: «la vida mejora cuando la cuentas, cuando la vistes de poesía, de rimas y de detalles».
En la medida que hacía escritos sobre lo que me pasaba a mí, o a mis seres queridos, a mis compañeros de colegio, concluí que también podía componer canciones y narrar en versos las referidas historias. Sin embargo, como no tocaba ningún tipo de instrumentos y adolecía de conocimientos de música, utilicé como apoyo algunas melodías que ya existían en el vallenato tradicional. De esta forma comencé a «descomponer canciones» para darle sentido a mi mundo lo que me permitía aislarme temporalmente de aquellas situaciones que, para mí, tenían poco o ningún interés.

¿En qué momento de su vida se dio cuenta que lo apasionaría ser compositor?

l.C.V.: Cuando comenzó mi adolescencia no tenía muy claro, exactamente, eso de ser compositor, hasta una tarde en la que pude presenciar la manera como el gran Dagoberto López Mieles «El Clarín de la Paz» componía una de sus canciones. Ver esa pasión con la que hacía nacer cada verso fue, para mí, algo mágico. En ese momento me dije: «Uyyy esto es lo que yo quiero hacer algún día». Esa canción que presencié componer posteriormente se convirtió en clásico de la música vallenata, grabada por Los Hermanos Zuleta y cédula de presentación del maestro Dagoberto López «Costumbres perdidas».

¿Qué implica ser un compositor de música vallenata?

I.C.V: Implica muchas cosas. Yo creo que el compositor, no sólo en el vallenato, sino en cualquier tipo de música, es aquella persona que hace sentir en el alma de otros la pasión con la que escribió cada verso. Además, tiene la sensibilidad para interpretar los sentimientos de aquellos que no tienen la facilidad para hacerlo. Puede fácilmente ponerse en el pellejo de otro generando así la empatía necesaria para expresar sentires.

¿Qué se requiere para ser un buen compositor?

I.C.V: Yo creo que, para ser un buen compositor, como muchas cosas en la vida, se requiere comprometerse a usar las tres ‘P’: pasión, perseverancia y preparación. Eso sí, teniendo en cuenta que la pasión multiplica y las otras dos suman.
Estoy convencido que los grandes compositores han sido, son y serán pioneros, aventureros y rebeldes. Son esas personas que no dudan en saltarse las reglas, se lanzan a contar en versos y melodías unas historias donde la realidad y la imaginación se juntan en una simbiosis caprichosa e irreverente.
Hoy puedo afirmar que como compositor vivo de la anécdota, de los acontecimientos, de la vida cotidiana. Hago un gran esfuerzo para interpretar el mundo y de crear arte a través de las experiencias de la vida y del conocimiento que voy adquiriendo. Es allí donde me siento compositor. Por eso creo poder demostrar que no hay una sola canción de las mías que no haya nacido de un hecho verdadero que conocí o que me contaron.

¿En el proceso de componer puede ocurrir que haya canciones que mueren antes de nacer?

I.C.V.: Por supuesto, muchísimas veces. Hay momentos en que tienes la idea pero los versos y/o la melodía que lograste hacer no te satisfacen. En otras, te llega la inspiración (letra y melodía), pero no tienes definido un tema específico; es decir, hay momentos en los que le aciertas al nido, pero erras el pájaro.

¿Qué importancia tuvieron en sus canciones los compositores clásicos de la vieja guardia como Rafael Escalona, Leandro Díaz, Tobías Enrique Pumarejo, Emiliano Zuleta Baquero, Máximo Móvil, Gustavo Gutiérrez, entre otros?

I.C.V: Pienso que cada uno en su estilo me mostraron que todas las cosas que le sucedían a los seres humanos, a los amigos, a los vecinos, al pueblo, al país, al mundo, existía una historia de fondo y que lo que había que hacer era saberla contar y cantar, de una manera histriónica. De una forma directa quien me mostró a mi el camino de la composición fue Dagoberto López Mieles. Verlo componer de una manera tan sencilla y, a la vez, creativa, en un instante me convenció de que hacer eso era posible.

¿Qué se necesita más para componer, disciplina o inspiración?

I.C.V: Opino que las dos. Es una mezcla, las dos van de la mano. También tiene una influencia importante la metodología que el compositor pueda crear o la que adquiera o copie de otros compositores. La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.

¿Qué tanto debe leer un compositor?

I.C.V: Debe leer mucho y si no sabe leer, como era el caso de algunos de nuestros juglares, debe observar y escuchar, sobre todo, cuentos, poesías, crónicas, historias. Es muy importante también conocer la vida y obra de otros compositores, tanto del mundo vallenato, como de otro tipo de música.

¿Qué tan importante es que el compositor esté actualizado de lo que pasa en el mundo?

I.C.V.: Muy, muy importante. En un mundo globalizado como el de hoy todo pareciera estar relacionado y cualquier suceso puede convertirse en un estupendo motivo para estructurar una canción de oportunidad que impacte a un determinado público.

¿Cuál es la canción qué más lo ha dejado satisfecho cómo compositor?

I.C.V.: Tengo que decir que cualquiera de ellas. Como dijo alguien «con las canciones pasa como con los hijos, no todos se portan igual de bien, pero a todos los queremos de maneras diferentes». Con las canciones pasa que unas le han dado vida y trascendencia a otras. Sin embargo, yo diría que mis canciones preferidas son las que se refieren a mi esposa, a mi hijo y a mis nietos. Esas me emocionan en mayor grado.

¿Dr. Cantillo, usted habla cómo compone o compone cómo habla?

I.C.V: La verdad es que yo disfruto mucho hablar con la gente, conocer la manera como ellas ven el mundo, como expresan sus sentimientos, las historias que cuentan. A mi como compositor me interesa muchísimo la vida privada que gira alrededor de una composición que ya es pública. Desentrañar esa motivación especial que hizo posible que naciera un canto tan lindo.
Soy de los que piensa que todos los compositores tienen cosas en la mente que inciden en lo que componen. Es como desentrañar la historia privada de las canciones.
Es importante tener en cuenta que el compositor se alimenta de lo que vive, de lo que ve, de su entorno, de lo que otras personas le cuentan y de las reacciones que esas personas tienen sobre lo que les pasa. Alguien dijo alguna vez que «el compositor vive gran parte de su tiempo en modo imaginación y sólo muy poco en cotidianidad o conectado con la realidad de su mundo».
Debo decir que también disfruto sentarme a escribir unos versos, estructurar el marco de referencia de una canción.

¿Cuál es la importancia de conocer la historia que dio origen a una canción vallenata?

I.C.V: La afirmación de que las historias, en general, no son más que datos con alma, es verdad. Con respecto a esto y de manera particular en la región Caribe ocurre un fenómeno interesante sobre la trascendencia que tiene la oralidad en la vida de las personas que habitan esos territorios o son originarios de allí y que de manera magistral lo describe el escritor Alberto Salcedo Ramos al expresar que «en el Caribe, para que las cosas pasen hay que contarlas y cantarlas». Entonces, si se mira con detenimiento el contenido y alcance de las canciones vallenatas tradicionales, resulta concluyente afirmar que ellas son el recipiente mágico donde un ser humano decidió contar una historia propia o ajena, de una manera creativa, embadurnándola de unas melodías que se impregnan en el alma de quien las escucha.
Es bien curioso, pero no por ser menos real, lo que ocurre con la percepción que una persona tiene cuando escucha la historia que motivó una determinada canción y luego conoce la pieza musical a cuando, simplemente, escucha la misma canción pero sin la historia. Pareciera que, el conocer lo que sintió o vivió el compositor al momento de estructurar esos versos, generara automáticamente, una especial empatía con quienes conocen el tema musical.
Es por todo eso que resulta tan importante que, como parte trascendente de la cultura de los pueblos, no sólo se den a conocer las canciones como tal, sino que además, se ilustre a propios y extraños acerca de las historias de las canciones y, ojalá, del entorno y la vida de ese compositor que en algún momento de su existencia decidió hacer versos para contar y cantar lo que él o alguien cercano a él sintió en algún momento de su existencia.

¿Por qué cree que la música vallenata gusta tanto?

I.C.V: Yo creo que es por ser una música sencilla, rítmica, alegre, nostálgica, anecdótica, vivencial, cuenta historias y además es una música que por el entorno donde nace, es democrática, incluyente como dicen ahora los jóvenes. Cualquiera puede componer un paseo, un merengue, una puya, un son y puede mostrar su obra en cualquier sitio: una parranda, un potrero, un funeral, un estudio de grabación, etc.

¿Cree qué los compositores tienen cábalas o supersticiones al escribir sus canciones?

I.C.V.: He hablado con algunos y de alguna manera han desarrollado comportamientos que se asemejan a eso que usted pregunta, tales como hacerlo sólo en las noches o al momento de bañarse, o cuando están totalmente solos y en silencio.
Particularmente, yo tengo algunas, por ejemplo: me gusta escribir los versos en un block de hojas amarillas que no sea cuadrículado. Me encanta usar bolígrafos negros ‘Paper Mate’ punta de gel. Nunca compongo una canción utilizando el computador, o la tablet, o el celular. Casi siempre comienzo sintiendo una melodía la cual tarareo por algún tiempo y luego llegan a mi mente los primeros versos.

¿Cuál considera que haya sido el mejor consejo que le han dado cómo compositor?

I.C.V.: Que cuando componga no piense en términos de mercado. Se debe componer independiente del resultado económico que de allí se pueda derivar. Los ingresos por regalías y la fama llegan con el tiempo o no llegan nunca.
Componer es un arte y por tanto hay que dejarse llevar por la pasión. Hay que componer con espontaneidad, como un desahogo, eso sí, hay que hacerlo con un método creado por el mismo compositor o adquirido de personas que ya lo hayan hecho con éxito.

¿Cuál es la canción vallenata qué usted ha escuchado más veces?

I.C.V.: Son muchas, pero de manera especial recuerdo en este momento una obra musical titulada ‘Una Canción Eterna’ del compositor Jacinto Leonardi Vega Gutiérrez. Yo creo que es porque en su letra el compositor describe muchas de las situaciones que también me han ocurrido en mi propia vida.

¿Tiene algún pasatiempo favorito?

I.C.V.: Son varios. Componer canciones es hoy uno de los principales; también pescar, cocinar, ver fútbol y escuchar vallenatos.

¿Cuál es su costeñismo favorito?

I.C.V.: Yo creo que son dos, las expresiones: ajá y hombe qué va.

¿Cuál o cuáles compositores los inspiran?

I.C.V.: Uyyy, hay muchos. De los pioneros, esos juglares que nos abrieron el camino Leandro Díaz, Rafael Escalona, Emiliano Zuleta Baquero, Adolfo Pacheco, Tobías Enrique Pumarejo, Gustavo Gutiérrez, Dagoberto López, entre otros. De los más contemporáneos: Rafael Manjarrés, Jacinto Leonardi Vega, Luis Egurrola, Rosendo Romero, Ivo Díaz, Roberto Calderón y sus hermanos, entre muchos más.

¿Escucha canciones de otros ritmos, cómo cuales?

I.C.V.: Si claro, escucho canciones del interior del país: bambucos, guabinas, etc. También música llanera y boleros clásicos.

¿Cuáles canciones ha compuesto últimamente y cuál es su temática?

I.C.V : Compuse un paseo titulado «Orgullo de padre» en la que me refiero a la admiración que siento por mi hijo. También otro paseo que titulé «Qué nunca muera el amor», que apunta a expresar de manera lúdica, lo que pasa con el amor en el transcurso del tiempo. En ese mismo aire vallenato hice una canción titulada «El poeta y el río que muere», en la que hago alusión a lo que viene pasando con la crisis del Río Cesar, tanto en su aspecto ambiental, como folclórico. Otro tema que denominé «Recuerdos perdidos», en lo que hago referencia a lo innecesario que resulta para las parejas hablar de sus respectivas relaciones amorosas del pasado.
El Dr. Ignacio Cantillo Vázquez es un hombre nacido en la provincia que se radicó en la fría capital colombiana Bogotá hace cinco décadas y esa nostalgia y tristeza causada por la falta de su terruño, el mar, la playa, su entorno natural se convierte en una aliada para componer, con lo que suplía esa sensación de soledad y nostalgia.
Cantillo Vázquez se describe como «un hombre Caribe con todo lo que ello implica»: el amor a su tierra, costumbres, gastronomía, historias y leyendas, las cuales conserva intacta en su mente a pesar de la distancia y los años que ha vivido separado de ese mágico lugar en donde dio sus primeros pasos.
Hoy tiene más o menos 47 canciones grabadas y publicitadas y otras 10 que están inéditas, y que han encontrado en la voz de Ivo Luis Díaz Ramos y el acordeón del Rey de Reyes Almes Granados sus mejores intérpretes, maestros que le han sabido dar ese toque de vallenato añejo y rancio que él plasma en sus letras y melodías, lo que lo convierten en un gran compositor, poeta raizal y popular. Las cuales pueden ser escuchada en su canal de Youtube: Ignacio Cantillo Vázquez.
A todos mis lectores y seguidores, muy amablemente, los invito a escuchar las canciones de este maestro, porque seguramente más de uno, al igual que yo, sentirá y pensará que el vallenato aún respira, aunque se encuentra en cuidados intensivos.

Ramiro Elías Álvarez Mercado.

Biografía artística compositor Charly Rodríguez

A través de Estampas Vallenatas les presentamos una reseña biográfica del compositor bogotano Charly Rodríguez.

Su nombre de pila es Charles Antonio Rodríguez Méndez nacido en el nororiente de Bogotá en el barrio Los Rosales el 7 de mayo del año 1977 en el hogar conformado por Hermelinda Méndez y Manuel Rodríguez. Entre sus primeros recuerdos que tiene a los cuatro años de edad comienza a aflorar el amor por la música cuando escuchaba las canciones de Alfredo Gutiérrez, Juancho Polo, Alejo Durán, Noel Petro, Otto Serge, Rafael Ricardo, Bovea y sus vallenatos y Rafael Orozco desde ese tiempo para el año 1981 comienza a nacer el amor por la música vallenata.

Su talento para componer se manifiesta durante su etapa escolar, a los 11 años escribía poemas y le gustaba recitar, compuso sus primeras canciones a los 12 años en los géneros como vallenato, balada romántica, rock, ranchera, salsa y merengue dominicano, aunque resalta que el género vallenato siempre ha sido lo esencial dentro de sus obras musicales.

Charly Rodríguez no solo desarrolló su talento para componer sino también que le gustaba el canto y participaba en los concursos escolares con canciones vallenatas y a sus 15 años ya acompañaba músicos vallenatos de la ciudad haciendo los coros.

Su faceta como compositor se amplía a partir de los 16 años cuando ya comienza a hacer canciones con historias propias o con lo que acontecía a su alrededor de amigos o personas conocidas.

En la actualidad lleva escritas 70 canciones de las cuales se han grabado 13 profesionalmente y 17 aún se encuentran en maqueta para ser grabadas.

Para el 2024 ya tiene las siguientes canciones grabadas:
Rafael Orozco -Canta José Ramón Mendoza
El amor de mi vida -La linda Jacque
Un amor de verdad -Sheyla Vita
Fuiste tú – Sheyla Vita
Ana Lucía -Edilson Brito
La dinastía Brito -Edilson, Awdin, Alex y Raúl Brito
Ana – Awdin Brito
Aunque me olvidaron -Edilson Brito
La Calera – José Ramón Mendoza
Viene Jesús – Edilson Brito
Eres todo para mí -Edilson Brito y Sara Acosta
En la montaña – José Ramón Mendoza
Mi verdadero amor -Aury de la Cruz.

Charly Rodríguez es un defensor del vallenato auténtico y tradicional conservando las raíces la poesía, el sentimiento y las vivencias en cada obra musical en aporte al folclor vallenato como patrimonio que lleva en lo más profundo de su corazón.

REDES SOCIALES DEL COMPOSITOR CHARLY RODRÍGUEZ

Youtube:

https://www.youtube.com/@charlyrodriguez811

Facebook:

https://www.facebook.com/charly.rodriguez.775