La música vallenata tendrá grandes momentos este año, cuando vuelvan a sonar los acordeones en la edición 46 del Festival Cuna de Acordeones, en el municipio de Villanueva, La Guajira; tierra de grandes dinastías del folclor vallenato.
El Festival Cuna de Acordeones, versión 46, contará con los mejores acordeoneros en las categorías profesionales, aficionado, juvenil e infantil, quienes expondrán todos sus recursos en la ejecución del instrumento símbolo del folclor vallenato. En “Cuna de Acordeones”, también se realizarán los concursos de compositores de canciones inéditas y los grandes verseadores de la región se encontrarán en la piquería vallenata
Villanueva, la tierra del festival cuna de acordeones se prepara para que todos los asistentes visiten y disfruten lo más excelso del folclor que representa a Colombia en el mundo y que desde el sur de La Guajira muestra sus raíces y la cotidianidad que caracteriza a esta parte del país.
El Festival Cuna de Acordeones este año será en homenaje a la primera mujer del vallenato; Rita Fernández e Ismael Fernández Gámez, de esta forma se hace un importante reconocimiento a la vida y obra de estas dos grandes figuras del folclor vallenato. La compositora samaria, Rita Fernández Padilla, se exaltan sus aportes de más de cinco décadas escribiendo canciones vallenatas y su participación en el grupo femenino vallenato Las Universitarias. En su obra musical, se destacan grandes éxitos como «Las dudas del amor”, “Las hojas y el viento”, “La fuerza del corazón”, “La juglaresa del vallenato” y “Sombra perdida”.
Ismael Darío Fernández Gámez, gerente del canal regional Telecaribe, es además un folclorista que cuenta con el cariño y valoración de los artistas vallenatos, compositores y hacedores culturales de la región, se le hace un reconocimiento por su aporte a la cultura del departamento de La Guajira; así mismo desde su labor periodística y hombre de medios de comunicación ha realizado la difusión y defensa de la música vallenata y las tradiciones guajiras. Villanuevero como el que más, ha llevado la identidad de Villanueva a los escenarios regionales y nacionales.
Del 18 al 21 de septiembre es la cita en Villanueva, los acordeones se preparan y los villanueveros se alistan para entregarles cuatro días de folclor, cultura y un maravilloso encuentro con la tierra de las dinastías, del vallenato y de toda la magia macondiana que aún vive esta región.
El día jueves primero de agosto de 1940 nació en Valledupar Consuelo Inés Araujonoguera, la hija de Santander Araújo Maestre y Blanca Noguera Cotes, quien desde muy joven se marcó el camino a seguir, enrumbándose por la música vallenata que investigó, escribió y llevó a lugares jamás pensados.
Al recordar esta fecha cuando ‘La Cacica’ llegó al mundo hace 84 años, su hija María Mercedes Molina Araújo, atrapó en su memoria esas añoranzas donde la protagonista fue su mamá. “Tengo muy gratos recuerdos, específicamente sobre su capacidad de resiliencia. Era una persona que no se amilanaba ante la adversidad porque siempre miró el futuro con optimismo y perseverancia. Eso no los impregnó a nosotros sus hijos”.
Aunque la mayoría conoció a Consuelo Araujonoguera metida de lleno en el Festival de la Leyenda Vallenata y en el periodismo, ella la definió desde su hogar. “Mi mamá fue una mujer organizada y hogareña. Le gustaba arreglar el jardín, donde tenía un rosal y hasta estudió e investigó sobre la materia. Disfrutaba los ambientes de su casa, la cocina y remendaba la ropa. Se preocupó porque tuviéramos todo lo necesario para vivir cómodamente, sin exageración y lujos más allá de los necesarios”.
De igual manera señaló que Consuelo Araujonoguera, era muy centrada y llena de virtudes. “Definitivamente fue una madre estricta y celosa que imagino quería me casara con un príncipe. No le gustó ninguno de mis enamorados, pero luego conciliamos y finalmente fuimos buenas amigas. Al pasar el tiempo tuve mi primer hijo, Juan Felipe Cerchiaro Molina, que también fue su primer nieto a quien ella le dedicó una ‘Carta Vallenata’ en El Espectador”.
María Mercedes, continuó con su relato. “Cuando eso sucedió ella cambió y le conocí una faceta amorosa que desconocía. Una vez le comenté que violaba con su nieto todo lo que no permitió con nosotros los hijos, y me respondió con algo maravilloso. «Es que la obligación de criarlos es tuya y la de malcriarlos mía». Soberana enseñanza.
Hija bohemia
A María Mercedes, Consuelo Araujonoguera la llamaba la hija bohemia. Ella al respecto indicó. “Aprendí a leer con mi papá, Hernando Molina Céspedes, quien era un excelente lector. La primera poesía que me aprendí fue a la edad de ocho años. Recuerdo que decía. «La princesa está triste, que tendrá la princesa. Los suspiros escapan de su boca de fresa«. Me gustaba mucho la literatura, y en ese proceso aprendí a escribir versos y poesías. Mi mamá me descubrió el cuaderno y me animó a escribir. Por eso me decía la hija bohemia, porque tenía ese deleite por la escritura”.
Estando en eso de las poesías, a su casa con motivo del Festival de la Leyenda Vallenata llegó Gabriel García Márquez, y ella pudo platicar sobre literatura. “Le estuve preguntando sobre ‘Cien años de soledad’, un libro fascinante, y me respondió que quiso escribir todo lo que conocía de su propio abuelo enmarcado en diversos personajes. Eso me recordó a mi abuelo paterno, Hernando Molina Maestre, quien todas las tardes se sentaba en la puerta de la casa a fumar tabaco y me contaba cuando el hoy departamento del Cesar, era el Magdalena Grande”.
La charla amena continuó y María Mercedes quiso describir a ‘La Cacica’, festivalera. “Mi mamá amó tanto al Festival de la Leyenda Vallenata que nos sacrificaba. Cuando llegaba visita a la casa nos enviaban a nosotros sus hijos para la finca, porque teníamos que ceder los cuartos. Ella fue una mujer de mucha visión, que en su corazón y en el interior de su alma estaba la idea de que la música vallenata transcendiera, cosa que estamos viviendo”.
Al cerrar el capítulo festivalero añadió. “Nosotros seguimos defendiendo al Festival de la Leyenda Vallenata porque vimos como nuestros padres le apostaron a ese lindo proyecto, al lado de Alfonso López Michelsen, Rafael Escalona y un grupo de amigos. Después, mi mamá se lo echó al hombro y eso lo reconocen todos. Hoy Valledupar, es conocido por el Festival Vallenato”.
Extraño todo
Cuando la charla estaba llegando al final se le preguntó a María Mercedes Molina Araújo, sobre lo que más extrañaba de su mamá. De inmediato contestó. “Todo”. Con su respuesta la entrevista terminó y florecieron las añoranzas de la mujer que pasó por la vida dejando una inmensa huella en distintos campos. ‘La Cacica’, sigue siendo esa hija irrepetible de Valledupar, y que además quiso borrar una palabra del idioma español, “Hubiera”, al considerarla derrotista.
Los recuerdos continuaban volando y aterrizaron aquella vez cuando se llevó a cabo la celebración de su último cumpleaños, el primero de agosto de 2001. A la hora de la felicitación Consuelo Araujonoguera agradeció el detalle. Enseguida, abrió su famosa libreta de apuntes y leyó apartes del poema ‘¿Qué cuántos años tengo?’, de la autoría del portugués José de Sousa Saramago.
“Frecuentemente me preguntan qué cuántos años tengo… ¡Qué importa eso! Tengo la edad que quiero y siento. La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso. Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido. Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuántos años tengo! No quiero pensar en ello. Unos dicen que ya soy vieja y otros que estoy en el apogeo. Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte. Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos”.
Al terminar de leer la aplaudieron, y hoy la siguen llorando porque ya no importan los años que tenga, porque sin compasión le truncaron sus sueños, teniendo ella todavía un bello camino por recorrer en medio del legendario canto. “Este es el amor, amor, el amor que me divierte. Cuando estoy en la parranda, no me acuerdo de la muerte”.
«Un poema comienza en deleite y termina en sabiduría»: Robert Lee Frost (poeta estadounidense).
Por Ramiro Elías Álvarez Mercado
La poesía es un medio para expresar emociones, pensamientos y experiencias de una manera única y poderosa. A través de la combinación de ritmo, rima, metáfora y simbolismo, los poetas son capaces de transmitir significados profundos y universales que resuenan en el corazón de quienes los escuchan o leen.
Un declamador es un lector, que por lo general posee un criterio amplio y de una sensibilidad exquisita. Amante del arte y dueño de una buena memoria.
La primera tarea de un declamador y poeta es desanclar en nosotros una materia que quiere soñar. Luego la pronunciación de las palabras calan de manera profunda, porque tienen ese no sé qué, que encanta; es como un mago que hechiza y deslumbra a los demás.
Cuando escuché por primera vez la palabra ‘poenato’ me pregunté, ¿y esto qué será? Luego de escuchar detenidamente y deleitarme con uno, quedé muy emocionado por la voz de quien lo entonaba y el sentimiento que trasmitía con sus palabras, su vocalización, dicción, voz grave y recia me hizo recordar la de esos maravillosos locutores de antaño en la radio colombiana. Entonces se despertó en mí la curiosidad de investigar al personaje que se escondía detrás de esa portentosa voz.
Lo primero que supe es que se trataba de Franklin Villanueva Martínez, nacido un martes 13 de abril del año 1965 en la Clínica Santa Mónica, ubicada en la carrera 43 con calle 72 en la “Puerta de Oro de Colombia”, la ciudad de Barranquilla. Llegó a este mundo en el hogar conformado por la señora Mercedes Martínez Aguirre, oriunda del municipio La Mesa, Cundinamarca, pero radicada en Barranquilla desde muy corta edad: una mujer dedicada a las labores del hogar, y por el señor Efraín Villanueva Luna, barranquillero, vendedor de profesión, amante de la buena lectura y la música, gustos estos que fueron heredados por su hijo Franklin, conocido popularmente por amigos y familiares como «Kili», el menor de cinco hermanos. Franklin creció en el barrio La Victoria de «Curramba», uno de los sectores más salseros de la ciudad, aire musical con el que se levantó, quiere y disfruta, pero también siente gusto por otros tipos de música que aprendió a querer por medio de su progenitor, como: bolero, tango, son cubano, música antillana, música africana y por supuesto aires de la Región Caribe colombiana: cumbia, porro, merecumbé, chandé y lógicamente el vallenato, pero sobre todo ese vallenato lírico-romantico y poético que tuvo su auge en la década de los años setenta, ochenta y noventa, donde empezó a escuchar canciones repletas de poesía de compositores de la talla de Gustavo Enrique Gutiérrez Cabello, José Santander Durán Escalona, Hernando José Marín Lacouture, Fernando Meneses Romero, Rosendo Romero Ospino, Roberto Alfonso Calderón Cujia, Mateo de Jesús Torres Barrera, Marciano Martínez Acosta, Rafael Enrique Manjarrés Mendoza, Edilberto Francisco Daza Gutiérrez entre otros, y ahí entre sus nacientes parrandas y sus primeras conquistas amorosas es donde se comienza a interesar por este tipo de temáticas en las canciones con sus amigos de barrio y estudio. Cursó su primaria en la Escuela Normal de Varones y la secundaria en el colegio INEM Miguel Antonio Caro de Barranquilla. Luego se traslada a la ciudad de Medellín a iniciar sus estudios universitarios donde realiza dos semestres de Ingeniería Electrónica en la Universidad de Antioquia, carrera que se vio obligado a abandonar por los paros constantes y cese de actividades académicas por parte de ese centro de educación superior.
En esos dos años que estuvo residenciado en la capital de la montaña conoció a un pariente lejano, nada menos y nada más que al maestro Isaac Villanueva Mendoza: compositor, director y productor musical de mucha trayectoria en Colombia y el exterior, sobre todo de música tropical y del Caribe colombiano en general, con quien afianzó aún más su gusto por la música heredada de su querido padre Don Efraín. Luego de dos años en Medellín regresa a su Barranquilla del alma e ingresa a estudiar en la Universidad del Norte donde se graduó como Ingeniero Electricista. Se casa con María Martha Borja Morales, Contadora Pública de profesión de cuyo amor nace su único hijo Frank David.
El «Kili» se considera un melómano empedernido y aunque no interpreta ningún instrumento, vive, siente y trasmite la música como cualquier artista y fue a raíz de esa pasión y amor por la música, cuando en marzo del año 2015 escudriñando en las redes y canales musicales se topó con un paseo vallenato desconocido para él del maestro Hernando Marín titulado ‘Fatalidad’, lo escuchó varias veces y se sorprendió con el contenido poético que encerraba dicha canción; Franklin quedó tan admirado con el mensaje que copió la letra e hizo el ejercicio de leerla varias veces y luego declamarla como un poema sin la melodía, lo hizo tan bien que su hijo y esposa gratamente sorprendidos por la declamación, le sugirieron que la grabara como una poesía y fue de este modo que nacieron los «POENATOS» que es una fusión de las palabras: POEma y valleNATO. Ese experimento de una noche cualquiera se convierte en una latente realidad, algo que los amantes de la música vallenata disfrutamos con mucho regocijo y han sido recibidos con beneplácito por parte de los compositores de los temas entonados en su maravillosa voz, porque Franklin nos permite cristalizar el verdadero mensaje de la poesía vallenata, desencuevando en cada verso y palabra, dándole un exquisito ensamble romántico que nos invita a escucharlo una y otra vez extasiados de un gozo celestial, algo que muchas veces no hacemos porque solo nos dejamos llevar, por las melodías de las canciones dejando de lado el contenido y el mensaje de la misma.
Hoy en día después de crear un canal en YouTube con el nombre de «Poenatos» en el cual ha publicado más de 250, el «Kili» nos muestra magistralmente y de manera pedagógica y según su lema: «el vallenato vuelve a ser poesía», que es un defensor de los contenidos poéticos y la palabra bien dicha en las letras del vallenato. Esto que él está haciendo es un gran aporte a la preservación de nuestra música vallenata, clásica tradicional y vernácula como lo pide la UNESCO.
Villanueva, sigue con esa pasión de declamar esos mensajes profundos que tienen esos cantos de origen provinciano, pero también viene haciéndolo con poemas de su autoría donde se destacan: ‘Amores de todos modos’, ‘Serás, mujer, más mujer’, ‘La bambina, musa intrusa’, ‘Noche, perversa noche’, ‘Estrella lejana’. Asimismo hace con poemas que son parte de la literatura universal de grandísimos poetas como: Héctor Gagliardi, Lorena Fronsky, Magdalena Sánchez Blesa, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Gabriel Escorcia Gravini, Nicola di Bari, entre otros.
En lo personal creo, que para Franklin Villanueva Martínez la música, la poesía, los poemas y la declamación, son una mezcla de emociones, pensamientos, sentimientos y creencias que lo inspiran y llevan a realizar este tipo de vídeos, sin importar si se hacen o no famosos, más bien es como un desahogo espiritual de gran importancia con el que se siente bien y realizado. Por eso a nombre mío y de los que nos gusta la profundidad de los mensajes en las letras de las canciones vallenata le digo: muchas gracias por su talento, dedicación y por brindarnos alegría con sus ya reconocidos POENATOS que son una marca registrada, únicos e irrepetibles.
El sábado tres de agosto de 2024 desde el mediodía se llevará a cabo en la Media Torta de Bogotá, el evento denominado ‘Vallenato al Parque’ que contará con la presentación de Reyes y Reinas del Festival de la Leyenda Vallenata, quienes harán su aporte para continuar exaltando este folclor que hoy ocupa los primeros lugares en el orden nacional.
Este acontecimiento se produce gracias al Acuerdo N° 933 de 2024 del Concejo de Bogotá, teniendo en cuenta a la música vallenata como un vínculo cultural entre la costa y el centro del país, destacando a artistas locales, distritales y nacionales.
A esta cita folclórica cultural, folclórica y musical han sido invitados el actual Rey Vallenato del Festival de la Leyenda Vallenata, Jaime Luis Castañeda Campillo; la Reina Mayor del Acordeón Sara Marcela Arango Pérez y la Reina Menor del Acordeón Laura Sofía Benítez Cabezas. En este evento también estarán haciendo su presentación el Tri-Rey Vallenato Alfredo Gutiérrez y los Reyes Vallenatos Julián Mojica, Jaime Dangond, Ciro y Álvaro Meza.
“Para nosotros será un honor llevar a Bogotá el mejor mensaje de nuestra música vallenata, donde la acogida es grande Los invitamos a asistir a este acontecimiento que llevaremos con mucho cariño a través de los aires de paseo, merengue, son y puya”, indicó el Rey Vallenato Jaime Luis Castañeda Campillo.
Precisamente el listado de canciones que presentarán el Rey Vallenato 2024 y las Reinas del Acordeón en las categorías mayor y menor, será el siguiente:
Jaime Luis Castañeda Campillo. Paseo, ‘Si el guayabo me matare’, (Alejandro Durán); Merengue ‘La brasilera’, (Rafael Escalona); Son, ‘Yo tuve un amor’, (Fredy Peralta); Puya, ‘Déjala vení’, (Náfer Durán Díaz).
Laura Sofía Benítez Cabezas. Paseo, ‘Gallo viejo’ (Emiliano Zuleta); Merengue, ‘El pique’, (Luis Enrique Martínez); Son, ‘Que linda que es la vida’ (Fredy Peralta); Puya, ‘La guachafita’, (Leidy Salgado).
La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata continúa con su misión de conservar y promover el vallenato raizal que ha crecido a través del Festival de la Leyenda Vallenata que en el 2025, será en homenaje al Rey Vallenato Omar Geles Suárez.
“Aquel cuaderno donde estaban mis canciones un día la muñe lo quemó con la basura, pero en mi alma palpitaban acordeones descifrando nuevos sones arrancados con ternura”
“El poeta de Villanueva” viene de la unión matrimonial entre Antonia Ospino Campo y Escolástico Romero Rivera, Antonia conocida por sus familiares y amistades como “la muñe” esa misma que le quemó el cuaderno con sus canciones fue quien lo trajo al mundo el 14 de junio de 1953 en el barrio cafetal de Villanueva (La Guajira) un barrio considerado como la despensa de artistas connotados de nuestra música vallenata. “Chendo” Romero como se le conoce cariñosamente hace parte de una dinastía musical de nuestro folclor del hogar formado por su señora madre y su querido padre, son nueve hermanos seis varones y tres mujeres, de estos hermanos Rosendo ocupa el puesto sexto; los seis varones todos son músicos, por esta razón se conforma la dinastía Romero Ospino cuyo tronco principal sale de su abuelo Rosendo Romero Villareal, de quien heredó el nombre de Rosendo.
Quien lo bautizó como “El poeta de Villanueva” fue el cantante nacido en El Molino (La Guajira) Alfredo “socio” Celedón en la canción que él grabó de la autoría de Rosendo titulada “Nuestros corazones”
Inicios como Autor
Como lo manifiesta en su canción que siguió el estilo de Gustavo Gutiérrez Cabello; el liróforo villanuevero se inicia como compositor en el año de 1972, su primera composición es en ritmo de paseo titulada “La custodia del Edén” esta canción fue grabada en el año 1.974 por la voz de Armando Moscote (q.e.p.d.) y Nolberto Romero Ospino hermano de Rosendo en el acordeón; desde aquí comienza su exitosa e histórica carrera como compositor de hermosas canciones para enriquecer la música vallenata, hasta lograr convertirse en uno de los autores preferidos por los distintos cantantes de este bello folclor; quienes se encargaron de inmortalizar con sus voces los lindos temas musicales compuestos por este magnífico compositor; el cantante que más canciones le grabó fue Rafael Orozco (q.e.p.d.) quien le llevó a la pasta sonora 11 hermosas y exitosas canciones; de las cuales podemos destacar: “Sueños de conquista, Villanuevera, despedida de verano, copitos de pino, canción para una amiga, a dos voces, llora mi corazón, entre otras. Hoy es esencial resaltar que lleva cerca de 400 canciones de su autoría, una de esas canciones es “La Zenaida” grabada en ritmo de cumbia por el artista Armando Hernández, también fue interpretada por el cantante argentino Leonardo Favio.
Triunfos y grabaciones como compositor
El poeta de Villanueva con sus maravillosas canciones ha obtenido muchos triunfos en los distintos certámenes que se realizan en Colombia en honor a nuestra música vallenata; en el festival de Arjona (Bolívar) ganó con la canción “A dos voces” grabada por “El Binomio de Oro de América”. Triunfó en las festividades de san Jacinto (Bolívar) con el tema “Después de enero” llevada a la pasta sonora por el dúo sensacional Carlos Malo “voz” y Gustavo Maestre “acordeón”. En Ayapel (Córdoba) se alzó con el galardón con el tema titulado “otro rumbo” que aún sigue inédita. La canción “el amor es un cultivo” grabada en la voz de Iván Villazón y el acordeón de Raúl “Chiche” Martínez resultó ganadora en el festival de compositores que se realiza en San Juan del Cesar (La Guajira.)
Además de “La Zenaida” canción en ritmo de cumbia, nos sorprendió con un caso muy especial sucedió en Villanueva (La Guajira) su tierra natal dónde resultó ganador del primer festival de música ranchera que se realizó en esta población el 25 de junio de 2.006 con la canción “Chaparral” de su autoría.
Rosendo Romero Ospino ha grabado varios trabajos discográficos:
1.- Rosendo interpreta a Rosendo” año 1.980, con este trabajo musical “el poeta de Villanueva” se convirtió en el pionero de los compositores del folclor vallenato en grabar cantando sus propias canciones.
2.- “Diez acordeones para un poeta” año 2.001, para resaltar de este trabajo discográfico, aquí “Chendo” grabó los cuatro ritmos que identifican la música vallenata; puya, paseo, merengue y son.
3.-”La puerta del amor” año 2.003.
4.- “Voces de la provincia pa’ Canalete” año 2.004.
5.- “Me sobran las palabras” año 2.018.
6.- “Vuelve el vallenato” año 2.019.
7.- “Música para el amor” año 2.021.
Reconocimientos para el poeta de Villanueva.
Gracias a la calidad de sus canciones ha sido objeto de varias exaltaciones por importantes entidades de Colombia.
1.- El 12 de octubre de 1.982 la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia “SAYCO” siendo presidente el doctor Jorge Villasmil Cordobés, le entregó mención de honor al “Merito Folclórico”
2.- Fue exaltado con la “Orden al Mérito” entregada por la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia “SAYCO” el 20 de diciembre de 1.980, cuando oficiaba como presidente de esta entidad el compositor de música vallenata Rafael Escalona Martínez.
3.-Reconocimiento a la valiosa contribución al folclor vallenato y el engrandecimiento de la música colombiana, esto se realizó en san juan del Cesar (La Guajira) el 23 de diciembre de 1.990.
4.- Se le entregó “Mención de Honor” por parte de la corporación Festival Bolivarense del Acordeón por su permanente e incansable servicio al folclor y a la cultura de la región, esta distinción se llevó a cabo en Arjona (Bolívar) el 21 de julio de 2.002.
5.- La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata en su versión 54° le rindió homenaje en Valledupar en el año 2.021, esta distinción se ha considerado como el reconocimiento más importante para este trovador, quien a raíz de esta estupenda veneración manifestó: “Era algo que yo estaba esperando; si bien sabía que algún día iba a ocurrir me daba temor no verlo en vida”.
Nunca es tarde para estudiar.
En cuanto a sus estudios realizó la primaria en Villanueva (La Guajira) en el liceo Colombia del maestro Rafael Peñalosa (q.e.p.d,) cursó hasta tercero de bachillerato en el colegio nacional Roque de Alba, cuarto bachillerato en el colegio nacional liceo Bolívar de Cartagena, quinto y sexto en el colegio de la universidad libre de Barranquilla. De ahí pasó a la Universidad Autónoma del Caribe y realiza tres semestres de sociología.
Rosendo no conforme con solo contar historias de tres a cuatro minutos a través de sus canciones, decidió fortalecer su potencial formándose como historiador y gestor patrimonial en la Universidad del Magdalena en la modalidad de validación por competencias dictado de manera virtual y presencial.
Esto dijo Romero Ospino refiriéndose a su faceta como estudiante del programa historia y patrimonio: “Lo que me ha llamado poderosamente la atención es la generosidad del programa; sinceramente creí que para mí las oportunidades estaban cerradas, esto es como un revivir, yo siempre he dicho que el conocimiento es juventud y cada vez que uno adquiere un conocimiento nuevo, rejuvenece, porque la actualidad realmente es estar joven, no importa los años que tengas”
Su vida y algunas de sus canciones.
Hace cerca de 16 años vive con María Ligia Cuellar, la musa inspiradora de las canciones de este poeta; de esta unión han nacido tres hijos: Juan David, Nathalia y Víctor Manuel.
Rosendo Romero Ospino recuerda que siempre veía lo natural como una noche sin luceros o aquel que escribía verso en verano estando en primavera o la sombra de un laurel o una dama que saltaba a un pozo y al salir de las aguas salía con su cuerpo tallado.
De su repertorio musical quiero mencionar algunos de sus tantos éxitos:
Noche sin luceros, cadenas, fantasía, mensaje de navidad, romanza, navidad, mi poema, canción para una amiga, villanuevera, tu dueño, despedida de verano, cobijas, sueño de conquista, a dos voces, mi primera canción, copitos de pino, la Zenaida, luna de junio, nuestros corazones, que pasará, el amor es un cultivo, me sobran las palabras, entre otras.