Compositor Julio Díaz Torrejano- Biografía Musical

Julio Díaz Torrejano nace el 23 de noviembre del año 1960 en Mompox, Bolívar, Colombia, en el hogar conformado por su padre Julio Díaz Marbello y Úrsula Torrejano García.

Durante su niñez fue aficionado a escuchar la radio, entre sus recuerdos había un programa que era de su preferencia, «El Show de Alfredo Gutiérrez» el cual escuchaba en un radiecito que le había regalado su papá, le gustaba aprenderse las canciones y si por algún motivo lloraba por un regaño de su papá, prendía el radio y era su mayor consuelo la música.

Entre sus artistas preferidos estaban los juglares Calixto Ochoa, Alejandro Durán, Aníbal Velásquez, Lisandro Meza, Alfredo Gutiérrez entre otros por quienes aún siendo un niño sentía gran admiración y se aprendía sus canciones.

Durante su adolescencia sus padres se separaron, cambiando así de lugar de residencia, se traslada con su madre a Valledupar, fortaleciéndose mucho más el amor por la música vallenata a su vez que su madre también escribía poesía y componía coros cristianos en la iglesia que asistía todo esto lo motivó mucho más a comenzar en este maravilloso arte.

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Biografía Rafael Aponte «El Maestro de la Radio»

Rafael José Aponte Cordero, nace en Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela, un día 24 de Octubre de 1948 en el hogar conformado por sus padres Rafael Angel Aponte Mavarez y María Isidra Cordero de Aponte.

Durante su adolescencia con apenas 14 años, su interés por la radio comenzó como una forma de juego entre amigos en su residencia ubicada en la calle 83 con 14 A de la ciudad de Maracaibo, aun recuerda cuando colocaban un micrófono conectado a un parlante en la ventana hacia la calle, animando, saludando a la gente y complaciendo a los vecinos , así estuvo durante dos años.

A la edad de 18 años toma la decisión de ser locutor, realizando el taller en la emisora La Voz de la Fe 580 A.M. durante seis meses para posteriormente presentar el examen de locución con la presencia de un jurado calificador del Ministerio de Transporte y Comunicaciones con la mayor alegría de convertirse en locutor profesional certificado.

Entre los referentes en la radio zuliana que siempre fueron motivo de admiración para Rafael Aponte recuerda los programas de Radio Mara, locutores como Freddy Eduardo Díaz, Angel Emiro Govea (Exitos de la Juventud) se emocionaba mucho cada vez que los escuchaba.

Su primer reto para poder ubicarse en una estación de radio fue algo difícil porque recién graduado y sin experiencia las emisoras no lo contrataban ya que eran muy exigentes a la hora de aceptar nuevos locutores. Tocando puertas en estaciones como La Voz de La Fe 580 A.M. y Radio Popular 700 A.M sin buenos resultados.

Rafael Aponte toma la decisión de buscar nuevos horizontes en la capital de Venezuela, viajando a Caracas, realiza un casting en la cadena radial YVKE Mundial, direccionandolo nuevamente hacia Maracaibo donde iban a abrir una nueva emisora siendo director Gustavo Baptista, le hicieron la prueba como locutor en el año 1967. Durante ese año se incia con programas los fines de semana y de corta duración en emisoras como Ondas del Lago, Radio Reloj, entre otras.

El 24 de Julio de 1969 inaugura la emisora Radio Zulia dándose asi la gran oprtunidad de trabajar de manera formal y constante, siendo el locutor oficial que identificó esta emisora tan importante en el Estado Zulia, lleno de gran emoción con apenas 18 años Rafael Aponte ya era una voz que comenzaba a impactar sonando de forma seguida cada dos canciones en la programación de la radio.

Durante la programación de Radio Zulia hacía parte del noticiero, compartiendo con otros colegas que de igual manera tuvieron sus inicios allí como Nelson Enrique Urribarrí, Fredy Urbaneja, Tomás Aquino Font, Danilo Silva, Merci Gallardo entre otros.

En el año 1970 inicia labores en Radio Popular, haciendo parte del noticiero, tambien hacía los programas; Sólo Parejas y Complacencias 700. Alternando sus funciones como locutor en la emisora Radio Reloj 1300 AM. Compartiendo con otros locutores como Enrique Mota, Danilo Bautista, Hector Escalante, Pedro Alfonzo Moreno, Julio Flores, Albert Prince, Daniel Sarcos con grandes exitos en la televisión capitalina, Argenis D’Arienzo, Victor Escalona y muchos más, formando parte de los locutores de planta, así mismo se convirtó en productor de ambas emisoras.

En su desempeño como productor radial nacen programas de gran éxito como: El Pop Parade, Combinations, Brassier con Robert Urdaneta, Chupetas ácidas con Gerardo Pozo y otros programas famosos de la época.Haciendo parte de la programación locutores como Rafael Guerrero, Guillermo Tell (Hoy en la capital), Juan Carlos Morcuende (Voz de Televen), Humberto Tandredi, Alberto Badillo, Rafael Ruiz y muchas figuras excelentes de la locución en Venezuela. Fueron momentos inolvidables en esa radio , todos estrellas junto a nuestras reinas Rebeca Pérez, Thais Vilchez y Maira Cohen. Asi mismo hicieron parte de la programación las inolvidables locutoras estrellas: Mercy Gallardo, Ileana Ketchum, Tanyalí González, Anita Medina, Ibis Galvis y muchas más con grandes méritos inolvidables… imperecederos.

En el año 1972 Nuevamente decide buscar un mejor futuro y proyección a nivel profesional viajando a Caracas bajo la recomendación de Carlos Eduardo Ball, aceptando la oferta de trabajo de Venevisión para laborar los martes y domingos como locutor de cabina mas promociones al lado de Winston Vallenilla y en la emisora Exitos 1090 AM en el programa La Hora del Ensueño y del Amor, luego en YVKE Mundial con la producción del mejor José Luis Seijas Nuñez, posteriormente en Radio Sensación como locutor en horario rotativo y para finalizar en Radio Continente hizo parte de los noticieros, desempeñándose en Caracas durante cuatro años.

El tiempo lejos de su familia y amigos le causó mucha nostalgia tomando la decisión de regresar nuevamente a su terruño: Maracaibo. De regreso a su tierra hizo parte del staff de locutores de Exitos 980 AM, Circuito Visión, fue director de Radio Alegre, director de Radio El Sol, volvió a Radio popular 700 A.M. y en 1989 comienza como Productor independiente en emisoras como Zuliana 102.9 F.m Metrópolis 103.9 Fm, Fabulosa 94.7 Fm, Rumbera Network, entre otras.

En su labor destacada como animador hizo parte distintas actividades como los Tele Radio del Hogar Clínica San Rafael, Director de Promociones del Canal 11 del Zulia, programas de competencia, Mundo de Hoy y locutor de Sorteos de la Lotería del Zulia.

Reconocido como «Apontisimo» seudónimo que le dió Gerardo Pozo (QEPD) quien comenzó a dictar los cursos de locución y luego lo hicieron juntos y simultaneamente por separado.

Con el tiempo Rafael Aponte quedó con esta destacada labor de enseñar a jóvenes y adultos el maravilloso mundo de la radio a través de sus talleres teóricos y prácticos, otorgándoles un certificado de participación y siendo siempre claro con los alumnos al referirse que el titulo de locución solo lo otorga la UCV o LUZ.

Basandose en su experiencia los nuevos locutores necesitan mejor preparación así lo afirma Rafael Aponte, es importante la lectura, estar al día con todo lo que acontece, documentarse en todos los aspectos, y en la radio es muy importante la constancia, la puntualidad en respetar el horario de llegada al programa.

Son 56 años consecutivos que el maestro de la radio se ha mantenido vigente en sus funciones en distintos medios de comunicación y dictando sus talleres de oratoria y locución a muchas personas que hoy día tienen gran reconocimiento a nivel nacional e internacional, con una gran satisfacción de ser un gran aporte en la radio venezolana.

En la actualidad Rafael Aponte sigue en la radio en una de las emisoras más importantes y de mayor sintonía en el Zulia como lo es Chiquinquireña 90.9 fm (Emisora de la Arquidiócesis de Maracaibo) conduce el programa «La Mañana 90.9» de 8 a 10 am.

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MUNDO VALLENATO LANZA SU VOLUMEN 3 POR TODO LO ALTO.

Con grandes expectativas se realizó el lanzamiento de la tercera producción de Mundo Vallenato Vol. 3 contando con una masiva participación de compositores, cantantes y acordeoneros quienes interpretaron canciones vallenatas en sus distintos aires musicales, logrando así un compendio de melodías, voces y sobre todo el sentimiento y las vivencias que reflejan cada una de las obras musicales.

Este trabajo musical viene respaldado por quince compositores encabezado por el maestro Darío López Ecker, Alex Medellín, Limedes Torres, Juan de Dios Torres, Glenda Zavala (Compositora Arubeña), Benjamín González, Jaime Carvajal, Manuel Jiménez, Manlio Añez, Rodolfo Castillo, Eduardo Ternera, Eustorgio García, Julio Díaz , Alberto Sanchez y Calixto Acosta, quienes con canciones inéditas le dan vida a esta producción musical engrandeciendo el folclo vallenato a nivel internacional.

Se contó con la participación especial de once intérpretes destacados: Carlos Malo, Octavio Daza, Manuel Mañe Bustillo,Horacio El Chacho Mora, Limedes Torres, Alberto González ,Jesús Chucho Hernández, Manuel Jiménez, Malbi Blanco, Guadis Carrasco y Rodolfo Carrasco.

Mundo Vallenato Vol. 3 integró a ocho acordeonistas profesionales que sumaron sus notas melodiosas para dar una gran armonia a esta producción: Guido Malo, Tato Cabarcas, Jader Aldana, Andres Bolaños, Oscar Correa, William Torres, Yovanny Ortega y Olheizer Ortega.

Un total de 24 canciones hacen parte de esta hermosa producción grabada y masterizada en los Estudios del maestro Guadis Carrasco en Sincelejo- Sucre demostrando un gran profesionalismo en todo el trabajo producido, que hoy vemos realizado para el gran aporte al folclor y el deleite de los amantes de esta hermosa musica vallenata.

Descarga toda la producción aquí:https://drive.google.com/drive/folders/1Woxe7Cl9fyMPso6_8ciwXMpjh7Aa8o8W?usp=sharing

ALEJANDRO DURÁN: EL REY ETERNO DE LA MÚSICA VALLENATA

«El legado de Alejo Durán, ese gran maestro, nunca morirá porque en sus canciones con sabor a pueblo y a mujeres bonitas dejó las huellas de un hombre bueno, sincero y de un carisma inigualable»: Gabriel García Márquez (escritor y periodista colombiano).

Por: Ramiro Elías Álvarez Mercado

La música vallenata es inspiración, expresa declaraciones de amor, aflicciones del corazón, momentos de recordación, de exaltación y, en algunos casos, algo de picaresca. Es un arte que trae alegría a los corazones y nos enseña a meditar, valorar y a expresar muchas veces sentimientos y emociones que tenemos reprimidos.

En la historia del vallenato propiamente, un montón de músicos han aportado su propio toque personal y estilo, contrario a lo que vemos hoy en día: como la manifestación musical más auténtica de nuestra tierra y carta de presentación ante el mundo.

En la hacienda denominada «Las Cabezas» ubicada en jurisdicción del municipio de El Paso – Cesar, propiedad de la familia Gutiérrez de Piñeres, originaria de Mompox – Bolívar, fue donde se propició el desarrollo musical del gran juglar de la música vallenata, Alejandro Durán Díaz, quién llegó a esta existencia el día miércoles 9 de febrero de 1919, en el hogar conformado por Náfer Donato Durán Mojica y Juana Francisca Díaz Villareal.

Allí cerca a los ríos Cesar y Ariguaní, en medio de cantos de vaquería y de tamboras, fue creciendo este varón fornido, humilde y trabajador en medio de un ambiente festivo y musical, dado que sus padres, al igual que la mayoría de los moradores de ese lugar, conformaron una mezcla étnica muy singular, donde se fueron incorporando, costumbres, tradiciones, gastronomía, música, religiosidad de personas que fueron llegando de las Islas Canarias españolas, africanos carabalíes y el aporte de los indígenas chimilas, produciendo con ello una forma muy particular de convivencia, que se comenzó a reflejar en sus hábitos cotidianos, pero en particular en esa sonoridad para componer y cantar, al son de tambores y acordeones.

El Paso era un pueblo que parecía como si estuviese siempre de carnestolendas por el ambiente alegre y bullanguero de sus moradores, donde los hombres y mujeres se integraban para dar rienda a sus sentimientos de alegría, con danzas, cantos de tamboras y vaquería con instrumentos de percusión, acompañados de acordeonistas ya reconocidos y de gran valor.

Después de lo anteriormente expuesto podemos concluir que la vena musical del «Negro Alejo», como cariñosamente lo llamaban, es heredada de sus antepasados, quienes junto a su abuelo paterno, un músico conocido de nombre Juan Bautista Durán Pretelt, su padre Náfer Donato, acordeonista y su madre Juana Francisca, cantaora y bailadora de ritmo de tambora, abrieron la trocha para que él y sus hermanos conformaran una de las familias musicales más representativas de la música vallenata: Los Durán. Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que Alejo estaba predestinado para continuar con ese legado artístico y musical.

Su hermano mayor, Luis Felipe Durán Díaz, su tío Octavio Mendoza, gran acordeonista de la época, considerado por algunos investigadores como, un merenguero por excelencia, y su amigo Victor Julio Silva lo influenciaron de manera sustancial en la ejecución del acordeón: instrumento con el cual logró una afinidad absoluta, sintió que algo había en su corazón, y eran esos sonidos emanados de ese instrumento mágico y embrujador, como se diría en el argot popular: fue «amor a primera vista».

Durán Díaz fue un músico autodidacta o empírico, como la mayoría de los contemporáneos a su época, que fueron poco a poco, forjando un estilo propio, no sólo en la ejecución del acordeón, también en la composición y en el canto; eran artistas con impronta propia.

El lugar, el tiempo y el espacio, en que el «Negro Grande» se fue desarrollando, le sirvieron para nutrirse con la magia bucólica de esos bellísimos paisajes, donde se comenzó a gestar su fulgurante figura, quien a pesar de haber recibido el llamado celestial de la música después de dos décadas de su nacimiento, ya con la mayoría de edad, pero que lo llevaba en su sangre, desde que fue concebido por sus padres, oficio al que se dedicó por el resto de su vida, hasta que el creador lo llamó a rendir cuentas el día miércoles 15 de noviembre de 1989 en la capital del departamento de Córdoba, Montería. Como cosa curiosa nació y murió un día miércoles. Sus restos reposan en Planeta Rica – Córdoba, lugar que eligió como su tierra adoptiva, donde se convirtió en su hijo más ilustre.

Habiendo dado sus primeros pasos fue poco a poco reafirmando su estilo original que se caracterizó por una nota pausada, sin aceleres, exquisita, sencilla y con énfasis en unos bajos sonoros marcantes o de acompañamientos con los que adornaba sus bellísimas y mágicas melodías respaldadas por su voz fuerte, clara, melodiosa, con acento profundo y nostálgico, así como por las muletillas que siempre acompañaron sus interpretaciones y que hacen parte de su sello característico: «¡OA!», «¡APA!», «¡SABROSO!», lo cual lo acompañó a lo largo de su fructífera carrera musical y que le valió ser conocido como una figura del folclor colombiano, pues con su acordeón al pecho recorrió pueblos y ciudades de la Región Caribe dejando una huella imborrable. Siendo un hombre andariego y recorrido jamás se apartó de su personalidad bonachona, de estirpe campesina, sin dobleces, bondadoso y franco en todo, donde la palabra tenía más valía que un papel firmado.

Habiendo dejado las faenas agrícolas y ganaderas a un lado, con 24 años de edad comenzó a soñar con su trasegar en la vida musical, ya que en ese momento el acordeón se había convertido en su más fiel compañero, y es cuando decide salir de una vez por toda de su adorado terruño para dar a conocer su música y talento, algo que caló muy fácil y rápido en sus nacientes seguidores por donde quiera que se presentaba; porque aparte de sus dotes artísticos, tenía un carisma arrollador y seductor ante el que sucumbían todos los que escuchaban las notas mágicas y sonidos embrujadores que brotaban de su instrumento bendito. Su estampa de ébano, recia, imponente, hacía que su presencia nunca pasara desapercibida.

Después de varios años recorriendo diversos pueblos del caribe colombiano en sus famosas «corredurías» de largos meses llega a la ciudad de Barranquilla donde cristalizó uno de sus sueños: la grabación de su primer disco, en el año 1950, titulado «GÜEPAJE», paseo vallenato conocido también como «LA TRAMPA». A partir de su llegada a la pasta sonora su figura alcanza una dimensión impresionante y se consolida musicalmente con su estilo auténtico, único e irrepetible, con el que empieza a diferenciarse cada vez más de sus compañeros de oficio, no solo en la interpretación de su acordeón y voz, sino porque ya no solo se limitaba a relatar los sucesos que acontecían en los pueblos como lo hacían los demás Juglares de su época, más bien las adornaba con su criterio personal. Había pasado de lo meramente anecdótico a un mensaje más directo, contundente y profundo; su percepción del amor y las mujeres, el entorno natural que lo rodeaba, junto con la mirada filosófica de la vida, fueron los temas más frecuentes en el «Negro Durán» en su rol de compositor.

La consagración como el primer Rey Vallenato en el año 1968 le empieza a dar mucho más prestigio a la música vallenata, porque encontraron en el «Rey Negro» al más digno representante de esta expresión musical y cultural ya que encarnaba la figura del Juglar y músico completo (cantante, compositor y acordeonista), además de ser querido y casi que venerado por propios y extraños.

Ese mismo año de 1968, fue seleccionado para asistir a los Juegos Olímpicos en México y representar a Colombia en unas Olimpiadas Culturales, celebradas simultáneamente, frente a delegaciones de otros países alzándose con la medalla de oro, por sus maravillosas presentaciones musicales de nuestro Caribe colombiano, que emocionaron a los asistentes, motivo que sirvió para que fuese invitado a otros países, como Estados Unidos, donde se consagró frente a una multitudinaria asistencia en el Madison Square Garden de la ciudad de Nueva York .

Fue un Juglar que no solo interpretó sus propias creaciones, también lo hizo con obras musicales de autores de gran renombre como: Leandro Díaz, Rafael Escalona, Julio Erazo, Juancho Polo, Tobías E. Pumarejo, José Barros, Germán Serna, entre otros y lo hizo con mucha altura y calidad porque sabía imprimir con su voz y acordeón un dejo tan especial y repleto de mucho sentimiento; es decir, era capaz de sentir, vivir y transmitir el mensaje de la canción como si hubiera sido el protagonista de la historia plasmada en la letra.

Se caracterizó por ser un músico versátil que interpretó otros aires musicales, como: cumbia, porro, paseaíto, chandé y la creación de otros aires como «el porrocumbé»: fusión de porro y merecumbé, también fueron muy famosas las adaptaciones que hizo de ritmos de tamboras a música de acordeón, las que desde niño le escuchó cantar y vio bailar a su progenitora, tales como: «La candela viva», «Mi compadre se cayó», «Dime con quién andas», «Volá pajarito», entre muchas más.

El maestro Alejandro Durán fue un hombre auténtico que nunca se apartó de su idiosincrasia de origen raizal y campesino, y por donde quiera que se desplazaba siempre portaba su sombrero vueltiao, símbolo del pueblo sabanero que lo acogió con los brazos abiertos.

El hecho de haber viajado y recorrido ciudades grandes en su tierra y el exterior, jamás afectó su trato deferente y amable, siempre con esa sonrisa que iluminaba su rostro, y un cariño inmenso para sus contertulios. Siempre luchó por defender la autenticidad, nunca se envanecía ni vanagloriaba de sus éxitos, ni exigía grandes sumas de dinero, sino que lo dejaba a consideración de quienes solían buscarlo, lo que ellos estimaran. Tampoco discriminó a nadie, se consideraba un hombre común y corriente a pesar de la grandeza que encerraba, sin ínfulas de nada, solo cantando y tocando las historias, tal como las veía y sentía en su vida cotidiana.

La alegría y espontaneidad le brotaban constantemente, era algo común en él, y siendo un músico de un trajín agitado de fiestas y parrandas, nunca se le veía consumiendo licor alguno, ni siendo insolente en sus palabras, ni le afectaba su popularidad, por el contrario era de una sencillez impresionante, respetuoso con sus semejantes.

El maestro Alejo dejó un legado musical incalculable, por lo que hoy sigue siendo para muchos uno de los más grandes juglares del folclor vallenato de todos los tiempos, quien le dio la dimensión histórica a esta expresión musical provinciana que es orgullo de nuestra tierra.
Hoy por hoy se pueden escuchar sus notas sublimes, mágicas y seductoras, por medio de las distintas plataformas digitales y canales de difusión y en los festivales vallenatos que hacen a lo largo y ancho del país y en otros, como EEUU y México.

Hoy cuando celebramos otro año de su natalicio valoramos cada día los más de 40 de vida artística y más de 100 trabajos discográficos que nos regaló para la historia.
El día que su corazón dejó de latir hubo un silencio total, como si Alejo transmitiese un mensaje, de no bullicio, ni alharaca de ninguna índole, a diferencia de aquellos ídolos mediáticos de barro, figurines cuyo narcisismo no los deja ver sus propios errores, mientras sus conmilitones lo alaban y no les permiten ver su realidad, como se observa casi a diario con muchas figuras de papel.

Cuánta falta nos hace el maestro Alejandro Durán Díaz, porque este juglar se ganó el respeto y la admiración, de toda una generación que apreció la creatividad y la originalidad de alguien que cantó con su «Pedazo de acordeón», canciones evocadoras que llegaban hasta lo más profundo del alma, razón por la cual el pueblo lo erigió como «el Rey Eterno de la música vallenata

La Loma, Cesar, realizará el 31° Festival de Canciones Samuel Martínez en homenaje al acordeonero José López

-La premiación para los distintos concursos cuyas inscripciones estarán abiertas hasta el cinco de julio, superará la cifra de 84 millones de pesos-

Del 13 al 16 de julio de 2023 el corregimiento de La Loma, municipio de El Paso, Cesar, llevará a cabo el 31° Festival de Canciones Samuel Martínez en homenaje al acordeonero José López y reconocimiento a Los Nuestros.

En este sentido, Eliana de la Ossa Bravo, presidenta de la Fundación Festival de Canciones Samuel Martínez Muñoz, agradeció a la Administración Municipal de El Paso que preside Andry Aragón Villalobos y el acompañamiento de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, para lograr el objetivo de continuar exaltando la música tradicional vallenata desde la tierra del inolvidable juglar Samuel Antonio Martínez Muñoz.

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