La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata informa que las inscripciones para los distintos concursos de la versión 56 del Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje del juglar Luis Enrique Martínez, ‘El Pollo Vallenato’, estarán abiertas hasta el miércoles cinco de abril de 2023 a las 6:00 de la tarde.
Las inscripciones se reciben de manera presencial en las oficinas de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata ubicadas en la Carrera 19 No. 6N-39 de Valledupar, también a través de correo certificado o en el correo electrónico: inscripcionesfesvallenato@gmail.com
Después del cierre de las inscripciones los cambios de cajeros, guacharaqueros o cantantes acompañantes de los acordeoneros o acordeoneras, se podrán hacer únicamente del 10 al 14 de abril.
De igual manera, los concursantes en todas las categorías de acordeón, no podrán repetir ninguna canción de los cuatro aires en su orden (Paseo, Merengue, Son y Puya) en las distintas rondas ni en la semifinal. Además, al ser el evento en homenaje al Rey Vallenato Luis Enrique Martínez, se debe interpretar una canción de su autoría en cualquiera de los aires.
Al cumplir 70 años de vida hay demasiadas historias por contar, y más al tener terciado en el pecho un acordeón que con sus notas le han marcado el destino. Eso le sucedió a Egidio Rafael Cuadrado Hinojosa, el Rey Vallenato en el año 1985, quien no sabía por dónde comenzar a narrar su trayectoria musical que inició desde muy niño en su natal Villanueva, sur de La Guajira.
Al poner en orden sus pensamientos comenzó diciendo. “Para contar todos los episodios de mi vida el tiempo se queda corto, pero intentaré acordarme de los testimonios de vida, triunfos, fe y esperanzas”.
Egidio es un luchador noble, sencillo y con una extraordinaria sabiduría musical que lo ha llevado a sobresalir hasta traspasar fronteras, teniendo un inmenso mensaje vallenato que suena en un acordeón acompañado de un canto.
Sin más preámbulos, aseveró. “Cuando tenía seis años me llamó la atención la música vallenata porque en casa mi hermano Hugues tocaba el acordeón. En vista de esas ganas de aprender a tocar, mi mamá Cristina Hinojosa me compró un acordeón y esa fue mimás grande felicidad. El acordeón nunca lo he soltado”.
De Villanueva, para el mundo
La primera canción que Egidio aprendió a tocar fue ‘Así soy yo’, de Aniceto Molina. Entonces, cantó el primer verso. “Si me voy, si me voy, recuerda que yo volveré. Ruega a Dios, ruega a Dios, que algún día tenga que volver. Aquel amor que se fue, más nunca volvió, porque así lo quiso Dios, porque así soy yo”.
Al dejar de cantar añadió que desde muy joven se metió de lleno en el mundo vallenato acompañando a distintos cantantes y participando en el Festival de la Leyenda Vallenata del año 1973, certamen donde alcanzó la corona de Rey Aficionado. Al poco tiempo realizó diversas grabaciones hasta llegar a la serie ‘Escalona’, y al grupo musical ‘La Provincia’ con Carlos Vives, donde desde hace 30 años marca la pauta musical.
Después contó que en el año 1979 partió desde su tierra hacia Bogotá para buscar otros horizontes y lo logró. Claro, que había mucha tristeza en su corazón.De un momento a otro aparecieron algunas lágrimas. Se le respetó ese instante donde las palabras sobraban. Ya más sereno, dijo.
“La muerte de mi mamá fue demasiado dura para mí. Ella era el eje de todo, la que me apoyaba en mis deseos de ser un gran acordeonero. Me sentía solo y triste. Esa fue una de las razones para partir”.
Egidio, en la capital del país comenzó una nueva historia conociendo a través del maestro Rafael Escalona, quien vivía con su hermana Dinaluz, a prestantes personalidades de la política, la economía, la cultura, el deporte y el periodismo.
“Gracias a Dios, lo de Bogotá fue definitivo para mi carrera musical y también para mis pretensiones de ser Rey Vallenato, honor que alcancé hace 38 años, teniendo como acompañantes en la caja a mi hermano Heberth Cuadrado (Q.E.P.D.) y en la guacharaca a Efraín ‘El Toto’ López”.
Ese triunfo al interpretar el paseo ‘El mejoral’ y el merengue ‘La vieja Sara’, de la autoría de Rafael Escalona, el son ‘Amparito’ de Lorenzo Morales y la puya ‘La puya puyá’, de su autoría, desencadenó una nueva historia al llevarle el trofeo al entonces Presidente de Colombia Belisario Betancur, quien lo recibió muy emocionado y le hizo una promesa que cumplió.
“Supe aprovechar mi reinado y visité al presidente Belisario Betancur, quien era mi amigo. Ese día me prometió la gestión ante las embajadas para que fuera el vocero de Colombia llevando la música vallenata a muchos lugares del mundo. En total, estuve en 20países”.
Continuó contando. “Ese mismo año en que me coroné Rey Vallenato en una parranda conocí a Carlos Vives, en aquel entonces el famoso ‘Gallito’ Ramírez.Esa tarde él cantó conmigo tres canciones. ‘La casa en el aire’, de Rafael Escalona, ‘Ausencia’ de Santander Durán Escalona y ‘El cantor de Fonseca’ de Carlos Huertas. Puedo decir que desde aquella parranda arrancó todo lo que nos llevó años después a estar en la maravillosa serie de televisión ‘Escalona’. Además, ser el acordeonero del grupo ‘La Provincia’ que llega a 30 años, siendo todo un suceso donde se presenta. Que gran honor alcanzar también el Premio Grammy Latino”.
Carlos Vives, el hermano
Al creer que iba a proseguir con su relato, guardó silencio izando su corazón en lo más alto, y expresó.“Carlos Vives para mi es todo. Un hermano y un amigode verdad. El que siempre ha estado a mi lado en las buenas, y también cuando estuve muy mal de salud por el Covid. Es lo mejor que me ha pasado en el campo musical y personal”.
A propósito de Carlos Vives, contó una anécdota sucedida en Madrid, España. “Íbamos a comenzar el concierto, y de un momento a otro me entretuve hablando con una bella joven. Estaba tan entretenido que Mayté Montero comenzó con su gaita a hacer la introducción de la canción ‘La gota fría’. Cuando me correspondía entrar con el acordeón no estaba en mi puesto, y es cuando escucho a Carlos decir. “Compadre Egidio, a trabajar”. Salí corriendo, mientras Mayté comenzaba nuevamente la introducción”.
Cambió de tema y anotó que tiene un hogar feliz que conforman su esposa Fanny Maldonado y sus dos hijos José Félix y Katerine. Además, que no está en sus planes el retiro, señalando. “El arte de acordeonero no tiene retiro rápido, eso les sucede es a los deportistas. Me siento bien y más ahora que llega el lanzamiento de la producción musical ‘Escalona, nunca se había grabado así’, que se lanzará el próximo 19 de abril”.
El sueño de Egidio Cuadrado de aprender a tocar acordeón, impulsado por su señora madre fue definitivo, llevándolo a la cúspide unido al cantante Carlos Vives, quien supo escogerlo para que a ninguno de los dos le cayera la gota fría, sino que llegaran a contar su propia historia, como lo hizo el maestro Rafael Escalona.
Egidio, el hijo de Agustín Cuadrado y Cristina Hinojosa, el mismo que nunca deja su sombrero vueltiao, su mochila arhuaca y sus 12 acordeones. Elque en sus ratos de tranquilidad los disfruta en su finca de Villeta, Cundinamarca, escuchando canciones de Juan Gabriel, Julio Iglesias y Claudia de Colombia, agradeció la entrevista donde reveló detalles inéditos en medio de los albores del sentimiento, donde una lágrima o una sonrisa posibilitaron que un canto vallenato irrigara su noble corazón, diciéndole al mundo que la vida tiene el mayor sentido cuando suena el acordeón de un Rey Vallenato.
La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata informa a los medios de comunicación sobre la apertura del proceso de inscripción para el cubrimiento del 56º Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje al juglar Luis Enrique Martínez, ‘El Pollo vallenato’, que se llevará a cabo del 26 al 30 de abril de 2023.
El mencionado proceso de inscripción será desde el 15 de marzo hasta el cinco de abril, y no se ampliará. Inicialmente se debe llenar el formato de inscripción de acuerdo a la categoría: Prensa escrita, Radio, Televisión y Página Web. El formato se encuentra en la página web https://festivalvallenato.com/registro/#Pensa
Después al correo electrónico prensa@festivalvallenato.com se debe enviar una comunicación con el respectivo membrete firmado por el director o gerente del medio donde autorice el cubrimiento del evento, dando a conocer el respectivo nombre (s) y número de la cédula de ciudadanía del acreditado o los acreditados, dependiendo de la categoría.
La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata se reserva el derecho de admisión del medio y recuerda que inscribirse no garantiza la acreditación.
La entrega de las credenciales aprobadas, asunto que se le estará comunicando a su debido momento, se hará los días 25, 26 y 27 de abril en la Oficina de Prensa de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, ubicada en la carrera 19 No. 6N – 39.
Las credenciales de prensa son para la identificación durante los días donde se lleven a cabo eventos organizados por la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata. Debe portarse en un lugar visible y es válida para el periodista, locutor, reportero gráfico o camarógrafo que se le otorga. Además, permite la entrada a la zona de prensa de los distintos escenarios. La convocatoria estará abierta durante 21 días, 15 de marzo hasta cinco de abril 2023.
A los medios de comunicación aprobados se les estará enviando una comunicación.
Instructivo de Prensa 56 Festival de la Leyenda Vallenata
La Fundación Festival de La Leyenda Vallenata informa a los medios de comunicación y sus directores sobre el proceso de acreditación para el cubrimiento del 56° Festival de La Leyenda Vallenata en homenaje a Luis Enrique Martínez, el ‘Pollo Vallenato’:
Los periodistas, camarógrafos y fotógrafos designados para el cubrimiento del 56 Festival de la Leyenda Vallenata, deben inscribirse a través de este link: https://festivalvallenato.com/registro/#Pensa
Recuerden que es absolutamente indispensable adjuntar una fotografía en formato JPG que no supere los 60 KB.
Una vez registrado, el director del medio de comunicación debe enviar al correo prensa@festivalvallenato.com una carta con membrete del medio periodístico, firmada y autorizando a los periodistas con sus respectivos números de identificación.
La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, luego de la verificación de los datos enviados y el registro de sus publicaciones periodísticas otorgará o no, la debida acreditación.
Una vez aprobada su acreditación, (Recuerde que inscribirse, no es acreditarse) recibirá en su correo la información para presentarse en la Fundación Festival de La Leyenda Vallenata y recibir su acreditación en las siguientes fechas: 25, 26 y 27 de abril de 2023 de 8:00 a.m. a 12:00 p.m. / 2:00 p.m. a 5:00 p.m. Igualmente, los inscritos no aprobados recibirán un mensaje donde se les informa la decisión.
Para tener en cuenta. La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata se reserva el derecho de admisión del medio, así como número de periodistas y/o fotógrafos, camarógrafos o técnicos por medio de comunicación.
La entrega de credenciales es personalizada, solo se expedirán y entregarán las acreditaciones confirmadas previamente a través del correo electrónico registrado en la inscripción.
Las credenciales de prensa son válidas únicamente para desfiles y eventos organizados por La Fundación Festival de La Leyenda Vallenata. La credencial es válida únicamente para el periodista que se le ha otorgado. Debe portarse siempre en un lugar visible.
La credencial permitirá el acceso a la zona destinada para periodistas en los eventos del 56° Festival de La Leyenda Vallenata, quienes la porten deben seguir las instrucciones de la persona encargada del área. Evite hacer mal uso de la misma, de lo contrario la credencial será retirada.
Recuerde leer detenidamente las instrucciones antes de ingresar al módulo de inscripciones para que tenga listos los datos necesarios y la fotografía requerida.
–Un recuerdo que no huye del corazón, que no se esconde en el alma, sino que permanece en esos instantes que tienen el poder de perpetuarse en el tiempo. Un regalo del abuelo a su primera nieta–
Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv
Una madrugada después de una presentación musical, el cantante Jorge Oñate llegó a su casa y su cuerpo entró en el natural descanso. Estando en esas, tuvo un sueño que lo hizo despertar. Su mente estaba en línea directa con su corazón trasmitiéndole unos versos y una melodía para dedicarla a un ser que alegraba su vida, su nieta, la que cariñosamente lo llamaba “Papa”.
Porque Shadia está muy grande
es que Shadia se creció,
ella es el amor de papá
que me la bendiga Dios.
Un verso sencillo que expresaba el más ferviente cariño del abuelo de corazón noble y quien sabía señalar el horizonte con amor y confianza. Shadia Oñate Villafañe, la hija de Jorge Luis y Kelly, le prodigó a su abuelo aquel amanecer feliz, y desde ese momento comenzó a armar el rompecabezas de versos, para que tuviera la contundencia necesaria, el sentimiento más grande y la melodía exacta para adaptarla al acordeón.
Jorge Oñate no hizo mucho esfuerzo porque días después lo dijo: “Shadia, es mi primera nieta. Ella es de mi alma y todos saben la adoración que le tengo. A Shadia, la quiero, como también a mis otros nietos, Madena y Jorge Samuel. Prácticamente, a Shadia la criamos Nancy y yo, por eso la adoración es muy grande y ella se comprende mucho con nosotros”. Con estas palabras de amor a sus nietos, la tarea fue fácil porque el corazón mandaba señales de alegría.
Quisiera ser como Escalona
pa’ hacerte una casa en el aire,
que no te visite nadie
solamente mi persona.
La canción tomó forma y Jorge Oñate iba pensando. “Rafael Escalona, le hizo su canción a Adaluz; Calixto Ochoa, al retoñito; Hernando Marín, a sus muchachitas; Diomedes Díaz, a su muchacho y, otros compositores más le hicieron a sus hijos. Yo también le he cantado a mis hijos: Delfina Inés, Jorge Daniel y Jorge Luis, entonces era preciso hacerlo con mi primera nieta en representación de todos”.
Se me ha ido Delfina Inés,
pero, me ha quedado Shadia,
y también Jorge Samuel
y Madena, son mi alma.
La inspiración lo acompañó y, poco a poco fue armando los versos que le dieran la fórmula precisa para homenajear a su nieta. Esa niña inquieta que adelantaba en aquel entonces el grado de preescolar y que en sus ratos libres también cantaba, queriendo emular a su abuelo.
Me lleno de sentimiento
cada día la veo más grande,
ya me estoy poniendo viejo
no tengo cuando olvidarte.
Cuando la canción había tomado forma, Jorge se la hizo conocer a su esposa Nancy y a sus hijos. Aquella vez, anotó: “Para mi familia fue algo de mucha alegría y sentimiento. Después la estrené en una presentación en Sahagún, Córdoba”.
El hombre que partió en dos la historia de la música vallenata y las canciones que interpretó suenan por todas partes, bajó su cabeza y como premio dejó correr por sus mejillas unas lágrimas. Esas lágrimas fueron la muestra del más fiel sentimiento que hizo posible que desde su garganta brotaran los más elocuentes versos, dedicados a un ser que Dios trajo al mundo para alegría de todos y que se había convertido en una noticia cantada.
…Y Shadia la escuchó
La nieta a quien le habían dedicado el canto estaba inocente. No sabía nada, hasta que su abuelo la llamó y se lo hizo escuchar. Ella, quien se sabía algunos de los cantos interpretados por su abuelo, no dudó en ponerse feliz y de inmediato le entregó el mejor regalo: un abrazo, un beso y una sonrisa que valen más que mil palabras.
Desde aquel momento, Shadia hizo suya la inspiración de su abuelo. De todas formas, era para ella y en voz alta repetía y repetía: “Porque Shadia está muy grande, es que Shadia se creció, ella es el amor de papa, que me la bendiga Dios”.
Cuando Jorge Oñate quiso contar esta historia, las palabras se le escondieron en la garganta y solamente después de pensarlo, comentó. “Shadia se la sabe, ya la canta. En sus ojos noto la alegría. No hay palabras para explicar su felicidad. Es el homenaje a mis nietos, que como digo, son mi continuidad. La canción queda como una proclama del amor inmenso que primero los padres tenemos para los hijos, y después, se prolonga con los nietos y bisnietos”.
En algún momento, Shadia se presentó, y sin pensarlo, Jorge su abuelo improvisó un nuevo verso que logró el aplauso de su nieta, quien prometió aprendérselo rápidamente.
Porque Shadia es mi nieta
porque Shadia está muy linda,
que Dios la tenga presente
y triunfe siempre en la vida.
De ese encuentro entre el abuelo y su nieta, sucedido hace 12 años, no hay letras en el abecedario para describirlo. Solamente quedó en el aire la frase de Shadia: “Gracias, papa”.
El recuerdo del cronista sobre aquella historia es como palpar de cerca la realidad de la vida en medio del inevitable silencio del adiós, y donde algunas lágrimas son la muestra de esos instantes que quedan calcados para siempre.
Al final, Shadia dijo que se acordaba de todo, y que la imagen de su “papa” Jorge Oñate está prendida en su corazón, donde lo cubre el más grande sentimiento, ese que canta hasta en ese infinito donde hace dos años voló ‘El Jilguero’.
» Nuestra voz es la música que hace el viento al atravesar nuestro cuerpo»: Daniel Pennac (escritor y docente francés).
Por: Ramiro Elías Álvarez Mercado
«Un cantante es un artista que produce melodías con su voz, normalmente utilizando palabras que pueden rimar, o también acompañado de música instrumental «.
El compositor y cantante de jazz estadounidense Roy Ayers dijo alguna vez «la verdadera belleza de la música es que conecta a la gente, lleva un mensaje y nosotros los músicos somos los mensajeros». La anterior definición y concepto se aplica perfectamente a uno de los cantantes más representativos y trascendentales de la música vallenata.
Les hablo de Jorge Antonio Oñate González, quien le abrió los ojos a este mundo terrenal un jueves 31 de marzo de 1949 en La Paz (Cesar), uno de esos pueblos bellos, apacibles, tranquilos, de gente humilde y trabajadora, que transpiran música y alegría por cada poro de su cuerpo. Hijo de Delfina Oñate oriunda de esta tierra y Daniel González oriundo del interior del país.
En ese ambiente tranquilo y musical se fue desarrollando este pequeño niño, que como todos los de su edad se dedicaban a los juegos infantiles y travesuras que son características de los moradores de la provincia. El pequeño Jorge desde muy temprana edad sintió el llamado celestial de la música, asunto que no fue del agrado de su progenitora, porque este arte en ese tiempo era sinónimo de tragos y parrandas y ella, como toda madre, soñaba verlo con un título profesional.
Fue entonces que su tía Julia Martínez que en contravía de la señora Delfina aupó las dotes artísticas del jóven precoz, que cantaba a escondidas en parrandas y reuniones de amigos.
Otras de las pasiones de Oñate era el fútbol, deporte que practicaba y en el que sobresalía razón por la cual llegó a jugar en las inferiores del equipo Unión Magdalena de «la bahía más linda de América», la ciudad de Santa Marta, pero su otra pasión «ser cantante» hizo que renunciara a su naciente carrera como futbolista; es decir, que el llamado de la música estaba por encima de todo. Su voz estaba predestinada de manera irreversible a alegrar los corazones de la gente, algo que hizo por más de cinco décadas ininterrumpidas.
Fue un mensajero portador de diversión, música, folclor, entretenimiento, con la que muchas generaciones y amantes de esta música se sintieron identificadas. Desde sus inicios sorprendió con la tesitura de su voz: nítida, afinada, firme, potente y melodiosa, algo que causaba alegría y admiración en sus coterráneos, como se tituló uno de sus trabajos discográficos «Nací Para Cantar».
A la edad de 14 años ya era muy solicitado para deleitar con su voz a los pobladores de su terruño y poco a poco fue calando y ganándose un espacio entre los seguidores de la música vallenata y conociendo a maestros y representantes de esta expresión musical como: Rafael Escalona, Leandro Díaz, Emiliano Zuleta Baquero, sus paisanos Miguel y Pablo integrantes de la dinastía «Los López», así como al compositor Emiro Zuleta Calderón, entre muchos más. Motivo por el cual su señora madre Doña Delfina lo llevó a Bogotá y lo inscribió en el colegio de La Universidad Libre para que continuara con sus estudios. Pero como dice el viejo y sabio adagio popular «al que no le gusta el caldo se le dan dos tazas», en la fría capital colombiana tuvo un acercamiento con el Dr. Alonso Fernández Oñate, abogado, compositor y político, además de ser pariente de su madre, quien en el año 1968 le propone grabar un trabajo discográfico con la agrupación «Los Guatapurí» , con el acompañamiento en el acordeón del maestro Emilio Oviedo Corrales, donde curiosamente todas las canciones fueron de la autoría del Dr. Alonso Fernández y así nació el álbum titulado «Festival Vallenato», donde vinieron temas como: ‘Campesina Vallenata’, ‘Lavandera’, ‘María Eugenia’, ‘La Negrita del Ají’, entre otros . Los amantes de la música vallenata comenzaron a conocer y deleitarse con una voz fresca y distinta que partiría en dos la historia de la música de Francisco el Hombre.
Si bien es cierto que antes de la aparición de Jorge Oñate en el panorama artístico, hubo algunas grabaciones donde el cantante se separaba del acordeonista, que por esa época eran los llamados músicos completos (tocaban, componían y cantaban), fue Oñate la voz que más trascendió y abrió la compuerta: marcó la senda de grandes vocalistas del vallenato como: Poncho Zuleta, Rafael Orozco, Diomedes Díaz, Beto Zabaleta, Silvio Brito, Daniel Celedón, Iván Villazón, etc.
Al año siguiente en 1969 graba un nuevo trabajo discográfico titulado «Conmigo Es El Baile» al lado del músico natural de San Juan Nepomuceno (Bolívar) Nelson Díaz en formato de música tropical, de esta manera comenzó a correr el rumor que había nacido una voz con un timbre distinto a las que hasta ese momento se habían escuchado en el género musical vallenato.
Luego de aquel difícil debut Jorge Oñate se unió a la agrupación de Los Hermanos López, sus paisanos pacíficos «naturales de La Paz», con quienes escribió algunas de las páginas más recordadas de la historia de la música vallenata, que en ese momento tuvo un cambio significativo, ya que le imprimieron un toque de modernidad por así llamarlo, pero manteniendo su esencia original y provinciana.
Junto a Miguel y Pablo López Gutiérrez retoman un formato que había sido instaurado por el tres veces rey vallenato Alfredo de Jesús Gutiérrez Vital, con guacharaca, caja, cencerro, tumbadora, bajo, guitarra, acordeón y acompañamientos de primera y segunda voz, algo que le dio mucho realce a los coristas e innovaron en el canto, amalgamando la influencia que venía del bolero, la balada y la ranchera, mezclándolos magistralmente con el estilo de vallenato, puro y auténtico del maestro Luis Enrique Martinez Argote conocido musicalmente como «El Pollo Vallenato», considerado como el creador de la escuela más grande en la ejecución del acordeón vallenato.
Podríamos decir que fue la agrupación de Los Hermanos López la encargada de abrirle un campo muy importante a un cantante, que a la postre terminó convirtiéndose en la voz líder y figura representativa de la música vallenata, una idea de evolución sana y atractiva para el folclor.
La primera producción musical al lado de Los Hermanos López se convertiría en una mancomunada fábrica de éxitos que llevó por título «Lo Último En Vallenato», publicado por la disquera CBS en el año 1970; a este trabajo discográfico le siguieron «Diosa Divina», 1971; «El Jardincito», 1972 y seis más para un total de nueve publicados entre 1970 y 1975, dejando una estela de éxitos que se convirtieron en verdaderos clásicos de la música vallenata.
Los reconocimientos y calificativos por tan exitosa carrera musical no se hicieron esperar y es cuando es apodado como «Ruiseñor del Cesar» y «El Jilguero de América», los responsables de estos bautizos son el periodista y escritor cordobés Juan Gossain y el locutor y animador cesarense Jaime Pérez Parodi. El canto de estas dos aves canoras el Ruiseñor y el Jilguero se caracterizan por tener un gorgeo agudo y prolongado, con cambios de tonos, alegres, melodiosos, sonoros y potentes que resultan agradables para el oído, algo que percibimos cuando escuchamos al cantor de La Paz, a quien le quedaron bien puestos los mencionados apodos .
Luego de ese paso fructífero musical al lado de Los López se une con Emiliano Alcides Zuleta Díaz, miembro de otra dinastía que ha marcado con letras indelebles la historia de nuestra música vallenata, con quien grabó un solo álbum titulado «La Parranda y La Mujer» donde se desprendieron éxitos que quedaron para la posteridad. Este trabajo discográfico fue predecesor del álbum «Los Dos Amigos»junto al gran Nicolás Elías «Colacho» Mendoza Daza con el que grabó cuatro álbumes clásicos y como era costumbre en el Jilguero fueron exitosos y se quedaron para siempre en la memoria de sus seguidores. La racha de éxitos y trabajos discográficos del Ruiseñor del Cesar aumentó y se le unieron nuevas figuras en la ejecución del acordeón; tales como, Raúl «Chiche» Martínez y Juan Humberto Rois Zúñiga, jóvenes que alimentaron más su trayectoria con nuevos arreglos melódicos, notas más briosas y finas, producto de sus juventudes, que sirvieron como un bálsamo y una reinvención en Jorge que lo llevaron a consolidarse como el cantante inmarcesible de la música vallenata y para todas las generaciones día tras día. De esa fructífera simbiosis quedaron discos muy recordados, por su altísima factura literaria y compases melódicos, algo en lo que Oñate demostró su sapiencia: la visión que tuvo en seleccionar las canciones para sus discos, asesorado y rodeado siempre de los mejores compositores en distintos estilos, pero fiel a su peculiaridad, siempre ceñido a los cánones del vallenato añejo.
Su sólida y ascendente carrera artística continúa con Álvaro López Carrillo, hijo de Miguel y digno representante de su dinastía con quien también cosechó éxitos que sus seguidores guardan en su memorias y corazones. También hizo pareja musical con Gonzalo Arturo «Cocha» Molina, Julián Rojas Teherán, Cristian Camilo Peña, Fernando Rangel, etc. El Ruiseñor del Cesar hasta la fecha ha sido el cantante que más ha grabado con Reyes Vallenatos, incluyendo tres de los cinco Reyes de Reyes que hay hasta el momento. Siempre se consideró un aprendiz de los juglares, a quienes les profesó un inmenso cariño, admiración y respeto, un cantante que siempre fue fiel a su estilo en todo ese trasegar que tuvo por más de cinco décadas, fue un hombre muy sencillo en el escenario, siempre se rehusó a usar demasiado espectáculo visual y prefería que su voz y la música hicieran el efecto.
Galardonado con muchos premios y reconocimientos en su larga trayectoria musical: 25 discos de Oro, 7 de Platino, 6 dobles de Platino, varios Congos de Oro en el carnaval de Barranquilla, además de un premio Grammy a la excelencia musical, entre muchos reconocimientos más. Jorge Oñate como lo dijo el maestro Roberto Calderón Cujia en su canción «Patrimonio Cultural» que le dio título al último trabajo discográfico del Jilguero de América al lado de Álvaro López Carrillo, citando la frase de Julio César, el militar y político de la antigua Roma después de ganar una de sus batallas » VENI, VIDI, VICI» nos recuerda que el cantante inmarcesible » VINO, VIO y VENCIÓ» y que la música vallenata encontró en él, una de las mejores voces que con su canto dio a conocer las historias cotidianas e inspiraciones narrativas, costumbristas, poéticas y filosóficas que han sido recibidas con beneplácito de esta expresión musical, folclórica y cultural . El domingo 28 de febrero del año 2021 la voz de Jorge Antonio Oñate González se apagó, pero su eco sonoro perdurará eternamente en los amantes de la música vallenata.