Seleccionadas un total de 60 canciones para el 56° Festival de la Leyenda Vallenata

De las 229 canciones inscritas para el 56° Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje a Luis Enrique Martínez, ‘El Pollo Vallenato’, fueron seleccionadas un total de 60 que corresponden a 36 paseos, 13 merengues, 7 sones y 4 puyas, cuya labor les correspondió al jurado integrado por el Rey de Reyes de la Canción Vallenata Inédita, Ivo Luis Díaz Ramos; al compositor Jacinto Leonardy Vega Gutiérrez y al comunicador e historiador Javier Oñate Alí.

El Vicepresidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata y coordinador del concurso de la Canción Vallenata Inédita, Efraín Quintero Molina, señaló. “El jurado estuvo escuchando durante dos días el total de canciones inscritas, teniendo el acompañamiento de los veedores Lourdes Baute Céspedes y Alonso Sarmiento Araújo. Al final entregó el resultado haciendo énfasis en la calidad en la composición para que pueda perdurar con el paso del tiempo”.

Al respecto del tema Ivo Luis Díaz, expresó. “Realmente estoy preocupado por el nivel de composiciones que pudimos escuchar y parece que los temas para componer se hubiesen agotado al igual que las melodías. Cada día que pasa encuentro más razón al llamado que nos hace la Unesco, para preservar nuestra música tradicional vallenata. Lanzo un SOS a los estamentos que promueven y preservan nuestra música vallenata para que hagamos un frente común”, dijo Ivo Díaz.

Al final anotó muy convencido. “Tenemos que trabajar en los semilleros, en los nuevos compositores para incentivarlos y puedan cantarle bonito a nuestro vallenato. No podemos dejar morir la expresión que nos ha dado a conocer a nivel mundial. Cuenten con mi compromiso en ayudar en lo que sea necesario en pro de la buena composición e interpretación de nuestra música vallenata”.

A los compositores seleccionados se les comunica que tienen plazo hasta el miércoles 19 de abril a las 6:00 de la tarde, para aportar la foto tamaño documento 3X4 y la fotocopia de la cédula de ciudadanía de máximo 8 acompañantes.

Los dos Martín Elías, marcados por la ruta del destino

-Hace seis años murió el cantante Martín Elías Díaz, ‘El gran Martín Elías’, dejando una historia para contar y recordar a través de esas canciones a las que le puso su sello musical-

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

El destino les marcó la ruta a dos personas a quienes les pusieron el mismo nombre: Martín Elías, los cuales se despidieron de la vida a la misma edad, 26 años, y en un accidente vehicular. Martín Elías Maestre Hinojosa y Martín Elías Díaz Acosta, no escaparon de la muerte prematura.

La muerte de Martín Elías Maestre, tío de Diomedes, y quien lo encaminó por el mundo musical sucedió en Valledupar el miércoles primero de agosto de 1979, cuando venía en un carro procedente de su tierra natal La Junta, La Guajira.

Esa noche había estado parrandeando, pero en una escapada llegó hasta su casa a darle vueltas a su compañera Adriana Josefa Sarmiento y a sus tres hijos, a quienes les prometió regresar pronto con regalos, pero la muerte se le adelantó cuando contaba con 26 años.

El caso de Martín Elías Díaz Acosta, sucedió igual. Después de atender un compromiso musical en Coveñas, Sucre. Luego cuando iba en su camioneta camino a Santa Marta, tuvo un accidente que horas después le causó la muerte el viernes 14 de abril de 2017. Precisamente a la edad de 26 años.

Los dos Martín Elías estaban llenos de ilusiones, el primero tocando acordeón y componiendo canciones, y el segundo cantando y teniendo una exitosa carrera musical al lado del acordeonero Rolando Ochoa.

Para los dos, Diomedes Díaz Maestre era el hombre que los marcaba, y a quien querían sobre todas las cosas. Ellos, nunca se cansaron de exaltar su talento para cantar, componer y versear.

Martín Elías Maestre Hinojosa fue un maestro para su sobrino ‘El Cacique de La Junta’, a quien guió por el camino del folclor. En el otro capítulo, Martín Elías Díaz Acosta idolatraba a su papá y seguía sus pasos al pie de la letra. Era su prolongación musical.

En este caso se recuerda que antes de bajarse de la tarima en su última presentación le dedicó a su viejo querido un verso premonitorio:

A mi me duele papá

porque se fue de mi lado,

no me voy a preocupá

porque allá nos encontramos.

A los dos Martín Elías los marcó su amor por el vallenato, por su familia, por las cosas sencillas, pero de gran valor, cumpliendo el mismo ciclo de vida, 26 años, que es el número de la fecha de nacimiento de Diomedes Díaz, 26 de mayo de 1957.

El gran Martín Elías

Para Diomedes Díaz, el último de los hijos que tuvo con Patricia Acosta, a quien le había puesto el nombre de Martín Elías en homenaje especial a su tío querido, era inigualable. Incluso, cuando en 1990 grabó la canción ‘Llegó el verano’ de la autoría de Gustavo Gutiérrez Cabello, en una de sus animaciones lo nombró como ‘El gran Martín Elías’.

También en versos de la canción ‘Mi primera cana’ que compone el trabajo musical ‘Titulo de amor’ (1993) lo oficializó, y así se quedó para siempre.

Por ejemplo me diste una mujer

que ha sido como la madre mía,

de Luis Ángel, de Santo Rafael

de Diomedes y el gran Martín Elías.

Juntos, en el último álbum discográfico, ‘La vida del artista’, grabaron la canción ‘Ni amigos, ni novios’, De igual manera interpretaron ‘Ya viene amaneciendo’, en homenaje al folclor mexicano.

En el registro de la historia del Festival de la Leyenda Vallenata se anota el año 2004, cuando El gran Martín Elías Díaz se presentó cantándole al acordeonero Fernando Rangel Molina, alcanzando la corona de la categoría juvenil.

Fernando Rangel al recordar ese suceso festivalero expresó. “En el 2003  había ocupado el segundo puesto en acordeón juvenil, y quería tener un cantante bueno. Mi amigo, Fernando Fontalvo me lo recomendó y comenzamos a practicar desde noviembre y gracias a Dios alcanzamos el triunfo”.

En la competencia presentaron el paseo ‘Norfidia’ (Calixto Ochoa Campo), el merengue ‘La fama’ (Luis Enrique Martínez Argote), el son ‘Yo tuve un amor’ (Freddy Peralta Maestre) y la puya ‘Aquí estoy yo’ (José Dolores Bornacelli Polo).

“Ese día de la victoria Martín Elías estaba feliz, por muchas cosas, pero más porque quedó para la historia como ganador del primer Festival de la Leyenda Vallenata que se realizaba en el Parque de la Leyenda Vallenata Consuelo Araujonoguera”, narró Fernando Rangel.

El acordeonero que también alcanzó la corona profesional en el año 2012, contó que “fuimos grandes amigos y le agradecí siempre haberme acompañado para alcanzar la corona de Rey Juvenil. Me sigue doliendo su partida porque fue un grande y en corto tiempo se ganó un lugar destacado dentro del folclor vallenato”.

Orgulloso de llevar el nombre

Cuando a Martín Elías Díaz, se le indagaba por el origen de su nombre expresaba su satisfacción. “Por este tío es que llevo mi nombre, y es la vena artística de la familia. Él fue quien le inculcó a mi papá esto de la música, y de cantar. Faltó poco para que mi papá grabara con él. Mi papá nunca se olvidó de eso, es más quedó marcado para toda la vida”.

Recuerdo que un viernes santo

me regañó mi mamá,

porque yo me puse a cantar

uno de sus bonitos cantos.

…Y el gran Martín Elías partió de la vida, un viernes santo, el mismo día que una vez su abuela Elvira, regañó a su papá por estar cantando un vallenato de Poncho Zuleta.

El gran Martín Elías se fue dejando como en la canción del maestro Rafael Escalona, una honda herida, ríos de lágrimas y esos cantos que sus seguidores no se cansan de entonar. Al recordarlo, se siente un terremoto de dolor, unos latigazos de tristeza y se abre el corazón de par en par en medio de la más grande tristeza en el alma.

El 56° Festival de la Leyenda Vallenata tendrá una gran cuota de concursantes

Al cierre de las inscripciones para los distintos concursos del 56° Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje al juglar Luis Enrique Martínez, ‘El Pollo Vallenato’, la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata destaca la respuesta positiva lo cual denota el resultado del extraordinario trabajo que se ha venido cumpliendo en los últimos años en beneficio del folclor y la cultura.

De esta manera el registro del listado oficial de inscritos es el siguiente:

Acordeón Profesional: 61

Acordeonera Mayor: 7

Acordeón Aficionado: 62

Acordeón Juvenil: 30

Acordeón Infantil: 29

Acordeonera Menor: 9

Piqueria Mayor: 62

Piqueria Menor. 7

Canción Vallenata Inédita: 229 (Paseos, 134; Merengues, 55; Sones, 25 y Puyas, 15).

Piloneras, 176 grupos. (Mayores, 124; Juveniles, 29 e Infantiles 23).

Al respecto Rodolfo Molina Araújo, Presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, anotó. “Este año nuevamente se registra un excelente grupo de concursantes provenientes de diferentes puntos de la geografía nacional y del exterior, con la finalidad de continuar exaltando la auténtica música vallenata. Gracias a todos por aceptar la invitación a estar presentes en el homenaje al juglar Luis Enrique Martínez Argote, quien puso la nota más alta en el folclor”.

Respecto a las canciones que serán seleccionadas entre las 229 inscritas, la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata indica que en los próximos días estarán haciendo el respectivo anuncio, luego de cumplido el trabajo por el jurado que tendrá esa misión.

Finalmente se anota que los acordeoneros y acordeoneras tienen plazo hasta el 14 de abril, para hacer algún cambio de sus respectivos acompañantes.

Concurso de pintura infantil

Hasta el 17 de abril de 2023 estarán abiertas las inscripciones para el concurso ‘Los niños pintan el Festival Vallenato’, que tendrá lugar el domingo 23 de abril a partir de las 8:00 de la mañana en las instalaciones del Centro Comercial Mayales Plaza.

Este evento que promueve la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata con el apoyo del Ministerio de Cultura y el Centro Comercial Mayales Plaza, llega a su versión número 13, teniendo como protagonistas a estudiantes en edades de 8 a 12 años con habilidades para pintar y ponerle el mejor colorido al folclor vallenato.

Los objetivos fundamentales del concurso son conservar, mantener, fomentar y defender entre las futuras generaciones el Festival de la Leyenda Vallenata, la música tradicional vallenata como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad y estimular el espíritu creativo de los pequeños artistas aunados al folclor. Además, ser un aliciente educativo desde el género vallenato como mejor tarea diaria.

Las inscripciones son gratuitas y se reciben únicamente en las oficinas de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata ubicadas en la Carrera 19 No. 6N 39, vía al Balneario Hurtado.

Los ganadores del concurso ‘Los niños pintan el Festival Vallenato’, en sus cinco primeros puestos recibirán una patineta, una tablet, $500.000, 150.000 y 150.000 mil pesos, respectivamente. Los premios en efectivo se redimirán en el Centro Comercial Mayales Plaza,

La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata agradece a los rectores, directores de distintas instituciones educativas y a los padres de familia por el respaldo para sacar adelante este llamativo concurso. En la jornada artística se reúnen anualmente un promedio de 250 estudiantes amantes de la pintura.

JUAN RINCÓN VANEGAS

Jefe de Prensa

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Valledupar – Colombia

Enrique Díaz Tovar: “Un querido y auténtico juglar”

«Todo el mundo debería perseguir lo que es auténtico en uno mismo; esa es la manera de tener una larga vida en la música»: Björn Ulvaenus (músico y letrista sueco).

Por: Ramiro Elías Álvarez Mercado

Un músico no es sólo aquel que toca un instrumento: es también aquel que a través de su instrumento toca el alma y el corazón de la gente; cuando a un músico le fluye la armonía, la melodía, es capaz de expresar sin palabras las razones que dicta su corazón. Con el arte musical lleva vida, emoción y alegría que transmite a quienes lo escuchan.

La autenticidad es sinónimo de originalidad y de expresar la propia personalidad sin complejos. Es por medio de esta cualidad que podemos mostrarnos como realmente somos. Uno de esos grandes valores de la música sabanera y vallenata que nunca renunció a esa autenticidad que lo caracterizó fue el gran Enrique Díaz Tovar. Quien nació en un humilde hogar de extracción campesina, conformado por Pablo Díaz y Martina Tovar; niño que con el correr del tiempo vendría a ser el artista de mayor popularidad en ese inmenso corredor de sabanas, montañas y ríos, que cruza desde el Atlántico hasta el Urabá antioqueño.

Este varón, nacido en Palo Alto Hicotea, corregimiento de María La Baja (Bolívar), un martes 3 de abril de 1945, fue conocido popularmente como «El Tigre de María La Baja» o «El Compae Quique». Un campesino natural y elemental como el agua; su vida transcurrió como la de cualquier joven criado en el campo, rodeado por los efluvios de la naturaleza, seducido por los sonidos, olores y hermosos paisajes que lo rodeaban, aprendiendo algunas labores agrícolas y pesqueras, actividad que hace parte de la vida cotidiana de esa pintoresca región y con muy poca formación académica.

Este músico empírico creó un estilo particular y costumbrista en la forma de ejecutar el acordeón con sus primitivas y magistrales notas lo cual complementaba con una voz recia, bien fuerte, con sabor a tierra y a negro rebelde.
Después de una difícil infancia por los limitados recursos de sus padres su estilo de vida dio un giro sorprendente: siendo un adolescente de 14 años, cuando junto a su madre optaron por radicarse en Nueva Estación, un corregimiento del municipio de Buena Vista (Córdoba), puesto que la situación económica de su entorno familiar dio un giro sustancial, lo cual le permitió un mejor modus vivendi. Y fue a partir de ese instante, cuando Díaz Tovar, se comenzó a interesar por los asuntos de la música realmente.

Inicialmente aprendió a tocar la violina, con la cual amenizaba pequeñas reuniones entre amigos y vecinos y fue a raíz de ese interés que algunos allegados tuvieron a bien comentarle a Doña Martina, su progenitora, acerca de las virtudes musicales de su hijo por lo cual ella decidió obsequiarle un acordeón sencillo de dos teclados, cuando Enrique ya contaba con 16 años de edad. Su encuentro con el instrumento arrugado fue amor a primera vista y desde el mismo instante en que lo tuvo en sus manos empezaron a brotar mágicas y embrujadoras melodías que lo enamoraron por siempre.

El “Compae Quique”, como algunos solían llamarlo, era un fiel seguidor de aquellos viejos juglares, que marcaron una época de oro con su valioso legado, tales como los maestros Alejandro Durán, Luis Enrique Martínez y Andrés Landero, exponentes de tres grandes escuelas o estilos, acordes a los lugares de donde eran oriundos o procedían: El Paso (Cesar), Fonseca (La Guajira) y San Jacinto (Bolívar) de los cuales aprendió, le sirvieron de guía, fueron su faro musical, pero también desarrollando un estilo propio en la ejecución del instrumento y el canto algo que caló profundamente en aquellas masas que veían en las crónicas y relatos que él vocalizaba, con su dejo muy acentuado, un reflejo de sus propias vivencias.

Es por ello que este músico sabanero con el correr de los días iba teniendo más adeptos, por su originalidad, ya que como el mismo constantemente lo decía: “nací musicalmente con mi estilo».
Fue en Planeta Rica (Córdoba) el lugar donde Enrique Díaz se vino a consolidar musicalmente y, al igual que el primer Rey Vallenato Alejandro Durán, se radicó hasta los últimos días de su existencia, allí se convirtió en uno de sus hijos adoptivos predilecto más ilustre.

En sus años de andariego y trovador ambulante, recorriendo los extensos caminos de la Costa Norte colombiana, se le veía a su fanaticada cada día más grande y fiel. Fueron muchos los logros musicales optenidos por Enrique , como el de Rey Sabanero del Acordeón en la ciudad de Sincelejo (Sucre) en el año 1986 e igualmente en las poblaciones antioqueñas de San Pedro de Urabá y Caucasia. En su prolífica carrera musical cuenta con más de cincuenta trabajos discográficos, cosechó numerosas simpatías por su forma de ser: auténtica, extrovertida y por donde llegaba la gente lo seguía, con fervor y pasión porque de sus cantos brotaban la esencia y el alma de ese pueblo que lo amaba y con el cual se identificaba.
Se destacó en la composición e interpretación de variados géneros musicales del Caribe colombiano como: ‘vallenato’, ‘cumbia’, ‘porro’ ‘guaracha’ ‘charanga’ y se caracterizó por ese agudo sentido que tuvo para expresar de manera jocosa, alegre, costumbrista, propia de los moradores de los pueblos de la Costa Atlántica.

Clásicos como: ‘La Caja Negra’, ‘El Rico Cují’, ‘Las Cuatro Velas’, ‘Si La Plata Se Acaba’, ‘Don Fulano’, ‘La Circular’, ‘El Merequetengue’, ‘La Pensión’, ‘Flor de La Habana’, ‘Charanga Díaz’, hacen parte de sus grandes éxitos, con los que deleitó a sus seguidores. Sin dejar de lado la famosa piqueria o contienda musical que sostuvo con su compadre de sacramento Rugero Suárez, otro destacado músico sabanero, donde quedaron éxitos para la posteridad.

Enrique Díaz, tal como lo hiciera el Maestro Alejo Durán no claudicó en su originalidad, lo cual le dio la ventaja de tener un público propio y leal, sin necesidad de acudir a las modas pasajeras o a las extravagancias de hoy en día para mantenerse vigente y vivir cómodamente en Planeta Rica (Córdoba) al lado de su esposa Elvira Peña, con la cual convivió hasta que la muerte los separó el jueves 18 de septiembre del 2014. Su voz y acordeón se callaron pero su música y legado quedarán por siempre en la mente de los amantes de esta expresión musical.

Cuando la música de acordeón (vallenata y sabanera) viene atravesando una crisis de valores porque cantantes acordeonistas y compositores se han venido alejando de las raíces, mirando sólo el dinero y desconociendo el folclor verdadero, hoy le rindo un homenaje sincero al “Tigre de María La Baja” porque nunca buscó acomodarse, como hoy en día lo hacen estos nuevos músicos que ignoran deliberadamente esa huella que marcaron, nuestros juglares para siempre.
Ante la memoria de “Quique” me agacho, me quito el sombrero y digo: “Gracias te damos, viejo querido, porque tu nombre ha quedado metido, en lo más profundo de nuestros corazones. Fuiste un varón de muchos kilates, el vocero más auténtico y raizal de todos los juglares”.

En Bogotá sonaron los acordeones, se escucharon cantos y versos recordando a Luis Enrique Martínez, ‘El Pollo Vallenato’

La fría noche bogotana se calentó el pasado viernes 31 de marzo en el Teatro Mayor Julio Mario San Domingo, gracias al emotivo lanzamiento de la versión 56 del Festival de la Leyenda Vallenata que se realizará en Valledupar del 26 al 30 de abril de 2023, en homenaje al juglar Luis Enrique Martínez, ‘El Pollo Vallenato’, donde estuvieron presentes Reyes, Reinas, artistas y actores.

Recurriendo a un novedoso formato el narrador y actor Boris Serrano Gómez, ‘Borongo’, paseó a los asistentes por gran parte de la vida y obra musical del juglar que fue uno de los principales pioneros del folclor vallenato.

El narrador habló de la habilidad que tuvo ‘El Pollo Vallenato’, para con su acordeón organizar las rutinas, los acompañamientos, las canciones y toda una serie de atributos que al final se vieron reflejados en sus melodías, las mismas que siguen marcando la pauta en la música vallenata declarada por la Unesco como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad.

Gracias al desarrollo de las escenas quedó evidenciado el aporte significativo que hizo el Rey Vallenato del año 1973, nacido en el Corregimiento de El Hatico, La Guajira, el 24 de febrero de 1923 y fallecido en Santa Marta, Magdalena, el 25 de marzo de 1995.

Linda velada musical

Dentro de todas las acciones creativas y narrativas aparecieron los Reyes y Reinas del 55° Festival de la Leyenda Vallenata y a su turno cada uno interpretó dos canciones que le pusieron la nota más alta al certamen.

El Rey Infantil Santiago David Oñate Quintero, interpretó las canciones ‘El pique’ (merengue) de Luis Enrique Martínez y ‘Gracias a mi Dios’ (puya) Julio Gutiérrez.

La Reina Menor del Acordeón Sara Valentina Rhenals Escobar, presentó ‘La botellita’ (merengue) de Luis Enrique Martínez y ‘Levántate María’ (son) de Francisco ‘Pacho’ Rada.

El Rey Juvenil  Jerónimo Andrés Villazón Murillo, tocó ‘La dejó el tren’ (paseo) de Juan Hernández y ‘Los recuerdos de Ocha’ (merengue) de Luis Enrique Martínez.

La Reina Mayor del Acordeón María Sara Vega Barros, interpretó ‘El Pollo vallenato’ (paseo) de Luis Enrique Martínez y ‘Aquí gana es la que toca’ (puya) de su autoría.

En este acto también estuvo presente el Rey Aficionado Edgardo Alonso Bolaño Gnecco, quien presentó ‘Catalina Daza’ (paseo) de Francisco ’Chico’ Bolaño y ‘Alcirita’ (merengue) de Luis Enrique Martínez.

Se sumaron al homenaje los dos Rey de Reyes de la Piqueria José Félix Ariza Vega y Julio Cárdenas Guerrero, quienes recrearon con versos todo lo que significó el juglar Luís Enrique Martínez y la grandeza del Festival de la Leyenda Vallenata.

A la noche le pusieron el broche de oro los Rey de Reyes del Acordeón y la Canción Vallenata Inédita, Almes Granados e Ivo Díaz, quienes interpretaron selectas páginas de nuestra querida música vallenata haciendo énfasis en Luis Enrique Martínez y Leandro Díaz.

Cabe anotar que en el acompañamiento al Rey Infantil, la Reina Menor y el Rey Juvenil, estuvieron en la caja Iván Daniel Saurith y en la guacharaca Roberto Carlos Rumbo. De otra parte, a la Reina Mayor, al Rey Aficionado, la Piqueria y al Rey de Reyes del Acordeón los acompañaron el cajero Gilbert Balcázar y el guacharaquero José Bornacelli.

Este lanzamiento fue todo un acontecimiento por lo novedoso del certamen que fue didáctico, creativo y musical donde todo giró alrededor del juglar Luis Enrique Martínez, ‘El Pollo Vallenato’. Gracias a todos por su trascendental aporte.

JUAN RINCÓN VANEGAS

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