Luis José Hernández Bornachera: semilla del acordeón vallenato.

Con apenas 12 años de edad, Luis José Hernández Bornachera se consolida como uno de los talentos infantiles más destacados del acordeón vallenato. Nació en Barranquilla, pero a los 20 días de nacido se trasladó a Valledupar, ciudad en la que ha crecido y se ha formado musicalmente, abrazando desde muy temprano la tradición vallenata que identifica a la región.

Actualmente cursa séptimo grado de educación básica y su acercamiento al acordeón se dio a los 7 años, cuando descubrió que la música vallenata despertaba en él una pasión especial. Un vecino, al notar su amor por la música, le obsequió su primer acordeón de dos teclados, gesto que marcó el inicio de un camino artístico lleno de disciplina, constancia y sueños.

Formación musical y disciplina

Luis José ha tenido la oportunidad de recibir enseñanzas de reconocidos maestros del folclor vallenato como Andrés “El Turco” Gil, Romario Munive, Jairo Suárez, Víctor Campo, Hildemaro Bolaño, Carlos Bracho y Marcos Jiménez, quienes han contribuido de manera significativa a su formación técnica y musical.

Su proceso de aprendizaje se caracteriza por la disciplina. Practica alrededor de dos horas diarias en las tardes y, antes de asistir al colegio, realiza un repaso de sus estudios musicales, convencido de que la constancia es clave para mejorar cada día. Además, forma parte del grupo Los Niños del Vallenato del “Turco” Gil, semillero donde continúa fortaleciendo su talento.

El ritmo que más disfruta interpretar es el merengue vallenato, al que considera alegre, dinámico y exigente en destreza. Para él, este aire transmite energía, anima al público y permite demostrar la agilidad del acordeonero en el escenario.

Influencias y sensibilidad artística

Entre sus principales referentes musicales se encuentran grandes figuras del acordeón como Emiliano Zuleta, Gonzalo Arturo Molina “Cocha Molina” y Juancho Rois, acordeoneros que han dejado una huella profunda en la historia del vallenato y en su inspiración personal.

Cuando Luis José interpreta el acordeón experimenta una mezcla de alegría, orgullo y una conexión muy especial con la música y el público. Es un sentimiento que, según expresa, va más allá de las palabras y se manifiesta en cada nota que ejecuta.

Experiencia en festivales y escenario

A su corta edad, Luis José Hernández Bornachera cuenta con una destacada trayectoria en festivales vallenatos, donde ha demostrado su talento y madurez musical. Ha sido coronado rey en certámenes realizados en El Molino, La Distracción, Centro Comercial Guatapurí, Don Alberto, Albania y Mariangola. Asimismo, ha obtenido segundos y terceros lugares en otros concursos, logros que lo motivan a seguir perfeccionándose.

Su participación en el Festival Vallenato representa para él una experiencia llena de emoción y orgullo, ya que considera este escenario como una gran oportunidad para mostrar su talento y representar la música que ama. Lo que más disfruta de tocar frente al público es observar las sonrisas, los aplausos y el disfrute de quienes se conectan con su interpretación.

Sueños, proyección y mensaje

El gran sueño de Luis José es convertirse en un acordeonero profesional y, si Dios se lo permite, alcanzar algún día el título de Rey Vallenato en el Festival de la Leyenda Vallenata. Su visión está marcada por la fe, el trabajo constante y el amor por el folclor.

A los niños que sueñan con aprender música vallenata, les envía un mensaje claro y sincero: nunca rendirse, practicar con disciplina y amar lo que hacen, porque con esfuerzo y dedicación los sueños sí se cumplen.

El apoyo familiar ha sido fundamental en su proceso artístico. Sus padres, su hermana y toda su familia representan su mayor fortaleza y motivación. Para Luis José, su familia lo es todo, ya que sin su respaldo constante no sería posible avanzar y alcanzar las metas que se ha propuesto en su carrera musical.

Biografía Artística- Eliecer Rada Serpa (Compositor)

Eliécer Rada Serpa nació en la ciudad de Montería en el año 1963. Hijo de padres campesinos, cultivadores de la tierra, su infancia transcurrió en el entorno rural, donde se forjaron valores fundamentales y una sensibilidad especial hacia la vida y el arte. De su padre heredó el amor por la música y la composición, semillas que más adelante darían frutos en su quehacer creativo.

Desde muy temprana edad se formó como lector, teniendo contacto con grandes obras de la literatura universal. Entre los versos de autores como Unamuno, Bécquer y Mutis, fue construyendo una mirada propia y una manera distinta de expresar las ideas y los sentimientos. Sus primeros pasos en la escritura se dieron a través de cuentos, relatos y poemas cortos, hasta que, seducido por las melodías, encontró en la composición vallenata un camino definitivo.

Se formó como bachiller y posteriormente obtuvo el título de Licenciado en Ciencias de la Educación. En la actualidad se desempeña como rector de una institución educativa en la ciudad de Montería, labor que combina con su permanente vínculo con la cultura y el folclor de la región.

Dentro del ámbito musical, ha tenido actuaciones destacadas en la improvisación como verseador, siendo la décima su mayor fortaleza. Asimismo, ha ejercido en varias oportunidades el cargo de jurado en importantes festivales realizados en los departamentos de Córdoba, Sucre y Bolívar, aportando su conocimiento y experiencia al fortalecimiento de las tradiciones musicales.

En su más reciente inventario creativo registra un total de 53 canciones, de las cuales 12 han sido grabadas. La mayoría de estas obras han sido interpretadas por Fredy Hernández Moreno. Entre las excepciones se encuentra la ranchera La dama de la cantina, grabada por los Hermanos Muñoz, y el paseo Tu regreso, interpretado por el grupo El Jotismo.

Fredy Hernández ha grabado, entre otras, las siguientes composiciones de su autoría: El caminante (pasaje), Con otro amor, Gitana mía, Vuelvo al ruedo (merengue), La dama de la cantina, El fin de la historia, Pasa la página, Voy a ganar, Qué hago con los recuerdos, La totumita (merengue, de su padre), Se vale llorar y Cuál es mi pecado (merengue).

La canción «Se vale llorar», surge de una vivencia personal profunda, de momentos recientes en los que el llanto parecía imposible de contener. Al escribirla, el autor dejó fluir el alma sin reservas, dando como resultado una obra cargada de sentimiento y tristeza auténtica. En ese proceso recordó al maestro Gustavo Gutiérrez, quien tampoco se detuvo nunca a la hora de desnudar el alma en sus composiciones.

La interpretación de «Se vale llorar» en la voz de Fredy Hernández es considerada por el propio autor como una de las mejores de su carrera musical. Al escucharla, la emoción fue tal que lo llevó a las lágrimas, destacando la versión como excelente, majestuosa e impecable, fiel reflejo de la profundidad emocional de la obra.

‘Las cabañuelas’, metáforas cambiantes del clima, la nostalgia y los sentimientos

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Las cabañuelas es un método tradicional de los campesinos para lograr la mejor predicción meteorológica que consiste en observar los primeros doce días del año para indicar como será el clima. De esta manera, se fijan en la forma de las nubes, la dirección del viento, las características del sol, la luna, las estrellas, la niebla, las lluvias y el rocío de la mañana. A través de ese método y después de un análisis emprenden los cultivos para que den los mejores frutos.

Esa acción del tiempo la conoció el compositor Roberto Calderón Cujia a través de su abuelo Enrique Cujia, llevándolo a inspirarse y compararlo con las lluvias de amor, las cuales aparecían para sofocar el calor del olvido y darle la esperanza oculta a su pensamiento.

Era una razón valedera para el hombre enamorado al notar como la mujer que amaba se estaba perdiendo en el adiós del destino. Entonces, siendo práctico y después de darle vueltas al primer verso, lo consignó de la siguiente manera. “Ya llega enero y estrenando el año rostros alegres de esperanzas sueñan, y comparé mis sentimientos con las cabañuelas, y dibujé mi corazón como cuarteada tierra, que haya tierra mojada”.

En ese trance del sentimiento en crisis y con el corazón afligido plasmó la alternativa de declararse en huelga y entonces arroparse en busca del sueño anhelado. “Que venga mi adorada porque si ella no viene me declaro en huelga. Tanto que la quise que hasta un día juré no volverla a mirar, pero es tanto el amor que no aguanté el dolor y tuve que llorar”.

Con la tristeza en primera fila continuó desabrochando los recuerdos que ponían en jaque su paz interior. “Y esas son las cabañuelas de un hombre enamorado, que sueña que se le olviden sus penas, que anhela que este por fin sea su año. Cabañuelas de amor, adiós dolor y que llueva”.

Ese sinsabor lo acompañó en muchas ocasiones como cuando a una joven le cantó: “Yo sé que tú te alejas como el ave que se va, dejando mi pobre alma triste con una ilusión”. Esas tempestades del sentimiento lo persiguieron en un largo trayecto de su vida.

Historia de ‘Cabañuelas’

El compositor Roberto Calderón, el mismo que aconseja: “Esperar al amor desbordar el silencio para después escuchar un eco de felicidad”, contó la historia de su canción ‘Cabañuelas’ que grabaron los hermanos Zuleta en el año 1982.

“Acostumbraba a ir mucho a la finca ‘Los Haticos’ de propiedad de mi abuelo Enrique Cujia, a unos 15 minutos de San Juan del Cesar, La Guajira. Allá, él solía sentarse a la mesa con un almanaque Bristol en la mano. Iba mirando al cielo y analizando cómo sería el tiempo para la siembra de los productos de pan coger”.

Se emocionó contando como aquel veterano agricultor cada comienzo de año trazaba el futuro a través de las famosas cabañuelas. Ese acontecimiento le quedó calcado en su memoria y no le fue difícil hacer la comparación con una cosecha de amor, necesaria de lluvias para germinar y después dar los frutos anhelados.

“Todo pasó en un episodio de amor bastante difícil naciendo la canción que estuvo pensada en el hecho de las cabañuelas. Pude descifrar ese momento que estaba pasando para lograr rescatar el amor de mi novia Ligia Zarante. Esta obra la hice en una casa del barrio Las Cumbres de Barranquilla”.

Cuando en la canción se preguntaba cómo sería su año, apareció la cuñada a decirle que todo se veía bien en el firmamento del amor. “En medio de las dificultades me preguntaba si Ligia sería la mujer de mis sueños, la mujer de mi vida y encontré la respuesta en su hermana gemela. Me dijo que estuviera tranquilo que ella me adoraba. Enseguida el compositor le indicó. “Muchas gracias cuñada, con esa confidencia me descansa el alma”.

Al poco tiempo de hacer la canción se la presentó a los hermanos Zuleta, quienes estuvieron de acuerdo en grabarla y lo invitaron a Bogotá para que hiciera la pista. “Allá se hizo todo y tengo como anécdota que el ‘Intro’ de la canción se la tocó antes a Emilianito Zuleta, el técnico de acordeones del grupo, Ovidio ‘Villo’ Granados. A Emilianito le gustó tanto que después de practicarla la grabó”.

?????????????????????????????????????????????????????????

La obra se convirtió en éxito, pero un tiempo después a la misma Ligia, el compositor Roberto Calderón le hizo otra canción, pero con el toque del adiós definitivo porque el destino de la vida tomó el rumbo que no se esperaba, y no hubo cabañuelas que valieran.

Adiós a las penas

En un largo trayecto de su existencia las aflicciones fueron compañeras del arquitecto y compositor Roberto Calderón Cujia, pero al final encontró el secreto para ahuyentarlas. No llevarlas más a su corazón y menos a las canciones porque tuvo la virtud de enrumbarse por el sendero del amor donde las cabañuelas a las que acudía su abuelo, pronosticaron los aguaceros necesarios para abonar el terreno. “Cabañuelas de amor, adiós dolor y que llueva”.

A pesar de la canción haber sido grabada hace 42 años, para esta fecha vuelve a repetirse sin cansancio porque está llena de recuerdos que son como una flor que se toma en las manos para tocar sus pétalos o andar por el desierto acompañado de la ausencia. Roberto Calderón, le da gracias a Dios por regarle esa sublime inspiración.

Después de los agradecimientos mutuos se quedó sonriendo sabiendo que su obra musical es extensa como aquella costumbre sanjuanera de entregar el corazón, sin dejar a un lado el homenaje a su abuelo, al plasmar en su canción ‘Cabañuelas’ la expresión lírica del amor, la nostalgia y los sentimientos usando la naturaleza cambiante como metáfora de vida.

Biografía Artística Martín Vicente Rivera Cantautor

Martín Vicente Rivera nació el 12 de febrero de 1953, en Piedras de Moler, territorio donde comenzó a forjarse su sensibilidad musical y su profundo amor por las tradiciones sonoras del Caribe colombiano. Desde muy temprana edad mostró inclinación por la composición, iniciando la escritura de sus primeras canciones a los 14 años, inspirado por la vida cotidiana, el amor y las expresiones culturales de su entorno.

En el año 1982 se radicó en la ciudad de Cartagena, decisión que marcó un punto clave en su desarrollo artístico. Años más tarde, en 1996, grabó su primer long play bajo el respaldo del maestro Rodrigo Rodríguez, una producción titulada “El Intento”, que incluyó nueve canciones, de las cuales cuatro fueron de su autoría: El Intento, Brisas de Diciembre, El Chivo Orejón y Chavelita. Gracias a estas composiciones logró afiliarse a SAYCO como compositor.

Su obra musical se caracteriza por una notable productividad y constancia creativa, contando actualmente con aproximadamente 120 canciones registradas en SAYCO, reflejo de una trayectoria sólida y comprometida con la composición.

Su propuesta musical abarca una amplia diversidad de géneros, entre ellos la música sabanera, la norteña, salsa, merengue, puya, chandé, son y paseo, lo que evidencia su versatilidad artística y su profundo respeto por las raíces musicales populares. En sus letras, Martín Vicente Rivera le canta principalmente a la vida y al amor, exaltando valores humanos y espirituales.

La canción “Brisas de Diciembre” ocupa un lugar especial dentro de su repertorio, al ser concebida como un homenaje a la Navidad y al Niño Dios, transmitiendo un mensaje de fe, esperanza y unión.

Uno de los hitos más importantes de su carrera ha sido su afiliación a SAYCO y ACINPRO, entidades que respaldan los derechos de los creadores musicales en Colombia. En la actualidad, se encuentra presentando un nuevo proyecto musical titulado “El Río de Jordán”, junto a otras composiciones, reafirmando su propósito artístico de promover la paz y la unión entre las personas a través de la música.

Biografía Artistica – Alvaro Orozco «El Cantor del Folclor»

A través de Estampas Vallenatas del Folclor, conozcamos la trayectoria del cantante y compositor Álvaro Rafael Orozco Orozco, reconocido en el medioartístico como «El Cantor del Folclor» nace el día 5 de diciembre del año 1955, enun pueblo llamado Piedras de Moler, ubicado a la orilla de la Ciénaga de Zapayán, en el departamento del Magdalena. Es el menor de sus hermanos, y ciego de nacimiento.

Su infancia y adolescencia transcurre en su pueblo natal y comienza a descubrir su talento musical entre los 5 y 7 años, a través de la percusión ya que, «cualquier objeto corría el peligro de acabar convertido en tambor», sobre todo cuando en las noches se reunía a cantar con sus amigos de infancia.

A la edad de 13 años aprendió a tocar guitarra y a los 17 años se trasladó a la ciudad de Barranquilla, buscando oportunidades para surgir en el ámbito musical, además de rehabilitarse como persona en situación de discapacidad visual.

En Barranquilla ingresó al instituto nacional para ciegos (INCI) donde se rehabilitó, validando luego la primaria en el colegio americano durante 2 años, posteriormente el bachillerato completo de la libre en jornada nocturna; y en el año 1987 inicia sus estudios de derecho en la Universidad del Atlántico, obteniendo el título de abogado. Con gran perseverancia, constancia y capacitación el maestro Álvaro Orozco alcanzó grandes metas a nivel profesional.

Así mismo continuó su preparación académica, realizó unos cursos para ingresar al escalafón del magisterio. Después de estar en el escalafón participó en un concurso para docente, y al pasar el concurso fue nombrado en el magisterio como docente de guitarra. A día de hoy; transcurridos 20 años, estoy pensionado por el magisterio nacional.

En su trayectoria musical, profesionalmente inicié en el 2001, cuando grabó el primer CD, y hasta la fecha van 11 producciones, que recopilan 95 canciones. Y en el momento se encuentra grabando los sencillos de mi próximo CD.

De sus más recientes canciones publicadas se encuentra Quejas de una, un son vallenato de su autoría y de su hermano Atilio Orozco y la tremolina una puya de Álvaro Orozco, que hacen parte del nuevo trabajo musical de Mi Casa Vallenata Vol. 5, así mismo presenta su canción Un año que se va y otro que viene, de su autoría e interpretada a dúo con Martin Vicente Rivera, invitando al público amante del vallenato a disfrutar de todas sus canciones en YouTube.

A través de Estampas Vallenatas Radio conozcamos la trayectoria del cantante y compositor Álvaro Rafael Orozco Orozco, reconocido en el medio artístico como «El Cantor del Folclor» nace el día 5 de diciembre del año 1955, en un pueblo llamado Piedras de Moler, ubicado a la orilla de la Ciénaga de Zapayán, en el departamento del Magdalena. Es el menor de sus hermanos, y ciego de nacimiento

Su infancia y adolescencia transcurre en su pueblo natal y comienza a descubrir su talento musical entre los 5 y 7 años, a través de la percusión ya que, «cualquier objeto corría el peligro de acabar convertido en tambor», sobre todo cuando en las noches se reunía a cantar con sus amigos de infancia.

A la edad de 13 años aprendió a tocar guitarra y a los 17 años se trasladó a la ciudad de Barranquilla, buscando oportunidades para surgir en el ámbito musical, además de rehabilitarse como persona en situación de discapacidad visual.

En Barranquilla ingresó al instituto nacional para ciegos (INCI) donde se rehabilitó, validando luego la primaria en el colegio americano durante 2 años, posteriormente el bachillerato completo de la libre en jornada nocturna; y en el año 1987 inicia sus estudios de derecho en la Universidad del Atlántico, obteniendo el título de abogado. Con gran perseverancia, constancia y capacitación el maestro Alvaro Orozco alcanzó grandes metas a nivel profesional.

Así mismo continuó su preparación académica, realizó unos cursos para ingresar al escalafón del magisterio. Después de estar en el escalafón participó en un concurso para docente, y al pasar el concurso fue nombrado en el magisterio como docente de guitarra. A día de hoy; transcurridos 20 años, estoy pensionado por el magisterio nacional.

En su trayectoria musical, profesionalmente inicié en el 2001, cuando grabó el primer CD, y hasta la fecha van 11 producciones, que recopilan 95 canciones. Y en el momento se encuentra grabando los sencillos de mi próximo CD.

De sus más recientes canciones publicadas se encuentra Jamás te Olvidaré, un son vallenato de su autoría y Mis tres amores de la autoría de su hermano Atilio Orozco, que hacen parte del nuevo trabajo musical de Mi Casa Vallenata Vol. 4, invitando al publico amante del vallenato a disfrutar de todas sus canciones en Youtube.