Fijada fecha para el 58° Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje al Rey Vallenato Omar Geles

La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata en reunión de Junta Directiva del pasado 27 de septiembre fijó entre otras determinaciones la fecha para el 58° Festival de la Leyenda Vallenata que tendrá lugar en Valledupar del 30 de abril al 3 de mayo de 2025, en homenaje al Rey Vallenato Omar Antonio Geles Suárez, quien se destacó en el ámbito nacional e internacional a través de su acordeón y sus composiciones.

El presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata Rodolfo Molina Araújo, al respecto comunicó. “De común acuerdo con su familia decidimos rendirle homenaje en el próximo año al Rey Vallenato Omar Geles, quien dejó un grandioso legado musical. Además, tenemos algunos avances y damos a conocer con antelación la fecha de realización del 58° Festival de la Leyenda Vallenata. Nos estamos preparando para este acontecimiento y cursamos la invitación a concursantes y visitantes a hacerse presentes a esta cita anual con nuestra querida música vallenata”.

En este certamen festivalero tendrán cabida los concursos de Acordeón Profesional, Acordeonera Mayor, Canción Vallenata Inédita, Piqueria Mayor, Acordeón Aficionado, Acordeón Juvenil, Acordeón Infantil, Acordeonera Menor, Piqueria Infantil y Piloneras Mayores, Juvenil e Infantil. De igual manera, el concurso de Pintura Infantil.

De esta manera arranca el proceso folclórico, cultural y musical denominado Festival de la Leyenda Vallenata, que nació en el año 1968 donde las alegrías se cantan, el sentimiento no se olvida y la paz suena en un acordeón.

Historia de Omar Geles

Desde el año 1981 Omar Antonio Geles Suárez, estuvo presente en el Festival de la Leyenda Vallenata cuando concursó en Acordeón Infantil. En esa ocasión ocupó el segundo puesto, siendo el ganador Miguel Avendaño. En 1985 se coronó Rey Aficionado y dos años después Rey de Reyes de esa misma categoría.

En el año 1989 se coronó como Rey Vallenato Profesional presentado las siguientes canciones. Paseo, ‘Qué dolor’ (Luis Enrique Martínez); Merengue, ‘Yo tengo una pena’ (Lorenzo Morales); Son, ‘El regreso’ (Romualdo Brito) y la Puya, ‘La fiesta de los pájaros’ (Sergio Moya Molina).

En esta gesta festivalera a Omar Geles lo acompañaron el cajero Luis Carlos ‘Azabache’ Varela, y el guacharaquero Reinaldo ‘El Papi’ Díaz. Después, estuvo concursando en tres Rey de Reyes: 1997, 2007 y 2017. En el 2022, no se inscribió.

La grandeza de Omar Geles también se extendió en el campo de la composición, donde supo darle oficio a su sentimiento dejando canciones que hoy hacen parte del amplio pentagrama de la música vallenata.

Hace 48 años Diomedes Díaz hizo su estreno musical con ‘Herencia Vallenata’

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

El viernes 24 de septiembre del año 1976, hace 48 años, comenzó la historia musical de Diomedes Díaz Maestre, ‘El Cacique de La Junta’, saludado así por el cantante Rafael Orozco. Ese día salió el disco ‘Herencia musical’ para el sello Codiscos que grabó al lado del acordeonero Náfer Santiago Durán Díaz, quien el 30 de abril de ese año se había coronado como Rey Vallenato.

En total aparecieron 10 canciones cuyos autores son Diomedes Díaz, Náfer Durán, Sergio Moya Molina, Hernando Marín, Sergio Carrillo, Jaime Daza Hinojosa, Bolívar Urrutia y Miromel Mendoza.

Como novedad a Náfer Durán le incluyeron las canciones: ‘Teresita’, ‘La invitación’ y ‘Pobre negro’, logrando que por primera y única vez sucediera ese hecho en una producción musical de Diomedes Díaz, y más siendo su acordeonero.

Náfer, ahora a sus 91 años y añorando ese acontecimiento, indicó. “Ese año me había coronado como Rey Vallenato y gracias a la recomendación del acordeonero Emilio Oviedo, logré grabar con Diomedes Díaz. Lo mejor fue que incluyeron tres de mis canciones y eso me alegró más”.

De inmediato al hombre noble, dicharachero y amiguero lo sacudió la nostalgia. “Me siento orgulloso de ser el acordeonero que sacó a la luz pública a Diomedes Díaz. Al abrirle ese camino él se fue proyectando hasta llegar a ser un superdotado de la música vallenata. Era un fuera de serie y sus canciones siguen sonando sin descanso. Siempre que nos encontrábamos recordábamos ese hecho y le decía que lo admiraba mucho. Era de mi corazón”.

Versos de agradecimiento

Cuando en distintos escenarios Diomedes Díaz se encontraba con Náfer Durán, los recuerdos eran gratos entre diálogos, abrazos y notas de acordeón. En una de esas ocasiones, exactamente en Barranquilla, Náfer tocó y Diomedes le regaló versos de agradecimiento.

Cuando veo a Naferito, me dan ganas de llorar, porque eso me hace acordar, cuando estaba muchachito”. “Yo me voy a referir, canto lo que puede ser, me llevó pa’ Medellín, pá que grabara con él”. “Yo no sé lo que me pasa, siendo yo tan buen muchacho. Es que le agradezco a Náfer, por eso lo quiero tanto”.

Precisamente Diomedes Díaz en la canción ‘Mi vida musical’, grabada en el año 1991 al lado de Juancho Rois, hizo un amplio recorrido en cinco minutos y 27 segundos de esa historia que lo catapultó a la gloria y le regaló esa linda fanaticada que nunca lo olvida.

Después me vine pa’l valle en un Festival y canté una parranda y se oyó decir, que ese muchacho que canta puede servir, por el estilo que tiene para cantar, y enseguida me llevaron pa’ Medellín, y grabe mi primer Long Play con Náfer Durán”.

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El testimonio

El acordeonero Emilio Oviedo Corrales, había conocido a Diomedes Díaz como compositor e incluso le grabó con Rafael Orozco, la canción ‘Cariñito de mi vida’. Cuando lo escuchó cantar le notó mucho talento, percibiendo que era una joya digna de pulir.

La historia la contó el maestro Emilio Oviedo de la siguiente manera. “Ya le conocía su talento, humidad y carisma a Diomedes Díaz. De esa manera cuando me llamaron de la casa disquera Codiscos, para que le buscara un cantante a Náfer Durán, quien se acababa de coronar como Rey Vallenato, no dudé en recomendarlo. Así fue como Diomedes Díaz pudo grabar, darse a conocer y sobresalir de manera extraordinaria”.

En la mencionada producción musical apareció la canción ‘El chanchullito’ de la autoría de Diomedes Díaz, que se convirtió en éxito en su propia voz. En ese canto le llamó la atención a una mujer morena para que tuviera calma y no dañara el sentimiento que unía a dos corazones.  “Te mortifica mi ausencia, no sé por qué morenita. Me quieres tener cerquita en la luz de tu presencia. Debes de tener en cuenta que a los dos nos perjudica”.

…Y pensar que todas esas ilusiones se armaron en La Junta, La Guajira, rezándole a la Virgen del Carmen para que se cumplieran sus deseos entre placer y penas. ‘El Cacique de La Junta’ recordaba aquel inicio con el conjunto ‘Los JJ’, el cual integraban su tío Martín Maestre, en el acordeón; Ricaurte José ‘Kate’ Martínez, en la caja y José Eduardo ‘Piyayo’ Mendoza, en la guacharaca.

En el recorrido por la gesta musical de Diomedes Díaz, aparece aquel primer cajero ‘Kate’ Martínez, para aseverar. “Tiempos aquellos acá en La Junta donde nunca se pensó que el muchacho tímido, jocoso, pero con carisma, iba a llegar demasiado lejos como cantante. Que orgullo haberlo visto crecer en la música”.

Es así como en la trayectoria musical de Diomedes Díaz, desde 1976 a 2013, Diomedes Díaz grabó un total de 34 producciones musicales al lado de los acordeoneros Náfer Durán, Elberto ‘Él Debe’ López, Juancho Rois, Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza, Gonzalo ‘El Cocha’ Molina, Iván Zuleta, Franco Arguelles, Juancho de la Espriella y Álvaro López. También recibió un Premio Grammy Latino Vallenato-Cumbia, Discos de Oro y Platino, y Congos de Oro en el Carnaval de Barranquilla, entre otros galardones.

La vida del artista

El 19 de diciembre de 2013 se lanzó la producción musical de Diomedes Díaz y Álvaro López, titulada ‘La vida del artista’, y la alegría se sentía por todas partes por este acontecimiento de fin de año, pero tres días después la tristeza arropó al mundo vallenato.

Partió de la vida el artista que recalcó. “Como Diomedes no hay otro, eso nunca nacería, y si nace no se cría, y si se cría se vuelve loco”.

Sus canciones se siguen escuchando y sobresale una llamativa frase. “El hombre no vale por el terreno que pisa, sino por el horizonte que descubren sus ojos”. Ay Diomedes, dejaste una gran herencia vallenata.

Lorenzo Morales, el juglar que dejaba su huella antes de poner el pie

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Hace 13 años, 26 de agosto de 2011, murió el juglar nacido en Guacoche, jurisdicción de Valledupar, teniendo la impronta de ser el único que dejaba su huella antes de poner el pie. De esta manera, cuando a Lorenzo Miguel Morales Herrera lo sacudía la inspiración, tomaba su acordeón y cantaba. Luego, que la tenía regada en su memoria, cogía una hoja de papel y escribía poco a poco.

“Estudié poco y no fuí un dechado en el castellano. En mi tierra mi profesor fue Enrique Bracho, pero al poco tiempo se casó, dejándome iniciado en la enseñanza. Se fue, y de ahí en adelante medio miraba el diccionario, por eso nunca me equivoqué con el significado de las palabras”, fue su clara explicación.

Donde si estuvo con el oído parado y los dedos rápidos fue al su hermano Agustín Gutiérrez Morales, darle clases en el acordeón. Enseguida notó que tenía vocación y se fue solito hasta escribir su propia historia. Relataba que pasaba horas y horas tocando, hasta que pudo sacarle buenas notas con las canciones de esa época.

Sobre la influencia del acordeón que era la mejor táctica para enamorar, anotó. “Eso me ayudó para la conquista de encantadoras mujeres a las que les regalé canciones. La primera se la dediqué a mi primera novia, mujer hermosa Se llamaba Paulina Calvo con quien tuve mi primer hijo de nombre Miguel Morales Calvo”.

Desde ese instante, las canciones con nombre de mujer se convirtieron en su carta de presentación porque eran bellos piropos cantados. Alguna vez el juglar se puso a sacar la cuenta, y su mente no encontró el número exacto. “Con ellas salí bien librado porque a las mujeres las idolatré y donde ponía el ojo, casi nunca fallaba”.

A Moralito nunca se le olvidaron sus hazañas. Recordaba con precisión algunos recorridos que hacía en burro por pueblos y caseríos llevando su mensaje musical, teniendo como cómplice a su acordeón.  Al preguntarle sobre alguna mujer que lo rechazó, indicó. “Una mujer de Patillal me tenía loco haciendo yo lo habido y por haber para conquistarla, pero nada de nada, quedando solamente una canción. Ella me trataba de mujeriego y se puso tan brava que me tocó coger el camino y no volver”.

Entonces recordó la canción ‘El tormento’. “Tengo una morenita que me tiene atormentado, pero yo por sus caricias quisiera vivir a su lado. He visto llorar a los hombres y matarse por un amor, en vez de buscar remedio que es el camino mejor”.

El juglar más viejo del vallenato, al que se le fugó la vida a los 97 años y dos meses, era un auténtico campesino que cultivaba cantos en su largo recorrido por el Magdalena Grande, hasta por el paso de los años atesorar añoranzas las que narraba con precisión.

También solía expresar su pensamiento con una autenticidad inigualable, y nunca se le quedó callado a Emiliano Zuleta Baquero, antes y después que él hiciera la composición de ‘La gota fría’, considerado el vallenato más escuchado en el mundo, teniendo 269 versiones.

Conceptos de Moralito

En las distintas entrevistas entregó sus conceptos que le dieron la mayor importancia a ‘El gigante de Guacoche’, un hombre que no solamente dejó la huella, sino distintos cantos que son el testimonio de su fortaleza musical.

1.- “Tuve mis tiempos de apogeo. Nunca perdí la rutina y eso fue vital.. Un acordeonero, cantante y compositor era rey en esa época, y la mayoría de mis canciones las hacía para agradar a las mujeres y lo que sucedía en mi entorno”.

2.- “El amor es como el combustible que se mete en el pecho y quema hasta el alma. Es una fuerza que no tiene contención hasta que logra llegar al cauce del corazón. Nadie muere por amor, y solamente sucede en las canciones y en las novelas”.

3.- “Las mujeres son la esencia de la tierra y el alimento para el amor. El mundo sin mujeres hubiera sido un desastre. Claro, que todo tiene su tiempo, porque al día se le acaban las horas, los minutos y los segundos, a los ríos les pasa la creciente y los momentos de ayer quedan dibujados en el álbum del recuerdo”.

4.- “Nunca olvido esos viejos tiempos. Había abundancia de alimentos, pero ya la cuchara está alta y no hay toldo para tanta gente. Todo ha cambiado de tal manera que el respeto y la prudencia pasaron a segundo plano, y la violencia toca en todas las puertas”.

5.- “La creación del Festival de la Leyenda Vallenata, con la amiga que nunca olvidamos Consuelo Araújo, el doctor Alfonso López y el maestro Rafael Escalona, fue vital para que todos fuéramos conocidos y alcanzáramos los honores que hemos recibido. De esta manera, los cantantes, compositores, acordeoneros, cajeros, guacharaqueros, guitarristas y demás músicos, han sido la base fundamental para llegar a conseguir muchos premios, y que en nuestra época consistían en aplausos, ron, comida, mujeres y poca plata”.

6.- “La canción ‘Carmen Bracho’, fue un episodio bonito porque pude cantarle al ser más bello sobre la tierra, la mujer, pero la verdad es que mi eterno romance siempre fue con la música vallenata. Esos recorridos en burro y las parrandas inolvidables por pueblos conocidos y desconocidos, fue algo que me marcó. Las historias de los pueblos fueron la base de mi inspiración”.

7.- “Mi nombre y mi obra son universales. He sido un abanderado de la música vallenata, y era en el tiempo en que las canciones no valían nada, ahora valen millones y casi no dicen nada. Comprendo que son otros tiempos y hay que aceptarlo”.

8.- “Dejé de tocar el acordeón el 30 de octubre de 2005, día en que murió mi compadre Emiliano Zuleta Baquero, a quien le hice esa promesa. Nosotros hicimos historia y también nos echamos vainas en las canciones”.

Así era el juglar Lorenzo Miguel Morales Herrera, quien muy bien lo dijo en su canto ‘El errante’. “Tengo que vivir errante en la vida, por tu amor que me ha causado demencia, por eso es que el corazón me titila, yo sé que la criminal es la ausencia”…

Samuel Martínez quedó en el más alto pedestal del folclor vallenato

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

La conocida canción ‘La Loma’ de la autoría de Samuel Antonio Martínez Muñoz, está entre las más interpretadas en toda la historia del Festival de la Leyenda Vallenata. Precisamente el Tri-Rey Alfredo Gutiérrez, para ganar la interpretó en dos ocasiones y el Rey de Reyes, Álvaro López, en una. De igual  manera, en las demás categorías del concurso de acordeón también es tenida en cuenta.

Para el juglar de contextura delgada, divertido y risueño su mayor encanto era tocar el acordeón, cantar y componer esas “piezas”, así las llamaba, sobre todo lo que giraba a su alrededor. Casi no hablaba, pero cuando menos se esperaba estrenaba una canción que tenía guardada en el baúl de su memoria.

Siempre se otorgó el lujo de interpretar canciones de su propia autoría, y nunca intentó ingresar a terrenos ajenos. Era muy celoso y reclamaba cuando alguien se acreditaba una canción de su cosecha, caso ‘Los primeros días’, grabada por Alejo Durán.

Dedicatoria a su hermano

La canción ‘La Loma’, fue dedicada a su hermano Ignacio, al que cariñosamente llamaba ‘Nachera’, quien se marchó de La Loma con destino al caserío de Tronconal, jurisdicción de Chimichagua. Estando en esa encrucijada Samuelito buscó la fórmula precisa para que su hermano regresara lo antes posible. Era el llamado del corazón y a su pensamiento lo visitó la inspiración para poder cantar.

“Samuelito no sabe en qué forma, ha perdido a su hermano querido, que se venga pa’ cá pa’ La Loma, que con mucho gusto lo recibo”.

Efectivamente, aquel recado cantado al cabo del tiempo llegó a los oídos de ‘Nachera’, y regresó a abrazarse con su hermano, porque ante esa manifestación no podía echarlo al olvido, debiendo estar como un soldado fiel, en caso de presentarse una batalla musical. Este episodio real sucedió a comienzos de la década del 60.

La canción fue conocida en el año 1974 por Alfredo Gutiérrez, quien al escucharla no dudó en grabarla. De esa manera en tres minutos y 18 segundos se conoció en detalle la historia desconocida de los hermanos Samuel e Ignacio Martínez. Seguidamente, la grabó Jorge Oñate con los Hermanos López y en el año 2008 Silvestre Dangond con Juancho de la Espriella.

Sobre esta última versión, un concursante de acordeón infantil comenzó a interpretarla y el jurado al escucharla le pidió que tocara la original. El niño no se la sabía y optó por escoger otro paseo. Esas son las paradojas de la vida.

De otra parte, los que siguen al pie de la letra el legado de Samuelito son tres hijos de sus hijos. Samuel, el narrador de las historias de su padre; Fabio quien es cantautor y Jaime, acordeonero. Además, en la vida del juglar jugó un papel importante su esposa Felipa Venicia Castro Rodríguez, a quien llamada ‘La doncella del amor’, la misma que lo esperaba después de cumplir con sus interminables correrías.

Festival homenaje a Samuelito

La mayoría de parrandas del juglar eran frecuentes en La Loma, municipio de El Paso, Cesar, donde en aquel entonces no había asomo de las minas de carbón, sino que vivían básicamente de la agricultura.

Estando en eso, un grupo de jóvenes una mañana del mes de febrero de 1990 se reunieron para organizar el Festival de Canciones Samuel Martínez. La reunión se llevó a cabo en el comedor de la Escuela Mixta No. 1, donde hoy está ubicado el Comando de Policía.

“En mi memoria se mantiene claro que esa tarde la propuesta tuvo la mayor aceptación entre los 15 presentes. También, que la fecha coincidiera con la fiesta de la Virgen del Carmen”, indicó Jorge Naín Ruiz, gestor del evento.

El certamen se aprobó, pero lo difícil fue reunir los recursos económicos para el pago del sonido y la premiación de los ganadores. Poco a poco se fueron consiguiendo y se abrieron las inscripciones para los concursos de canción vallenata inédita, mejor voz aficionada, piqueria, oratoria y declamación. El primer festival se realizó del 14 al 16 de julio del mencionado año, utilizándose como tarima el zorro de un tractor.

Cuando a Samuel Martínez se le comunicó que se harían un certamen en su honor, dijo. “Ahora se le ocurrió al hijo de Francia Elena, y a un grupo de inquietos muchachos, de hacerme un festival. Ojalá sirva para que me ayuden y La Loma se conozca más”.

Samuelito asistía sin falta a su homenaje anual. Tomaba gaseosa, porque el ron lo tenía prohibido, y en la tarima interpretaba sus canciones hasta que las fuerzas lo acompañaron. Entonces, casi no aparecía en la calle, sino que frecuentemente salía al patio.

El juglar partió de la vida el 27 de septiembre de 2004, cuando contaba con 82 años, y se le hizo una despedida con todos los honores. Además, el Festival de Canciones Samuel Martínez, ha permanecido con el paso del tiempo llegando a su versión 32.

Desde La Loma de Calenturas, Centro Carbonífero del Cesar, Samuel Antonio Martínez Muñoz, hijo de Pedro Nolasco Martínez Beleño y Felipina Santiaga Muñoz Vásquez, quedó en el más alto pedestal del folclor vallenato y le dijo al mundo que la mejor manera de zanjar las diferencias, así fuera con los hermanos, era buscando abrazos de paz para que la felicidad ingresara al corazón a través de un conducto cargado con notas de acordeón.

Al recordar su vida y su obra se pone de presente que el juglar supo administrar con cuidado sus nostalgias, porque la ceguera en sus últimos años no le permitía ver las claridades de los días. Samuelito, se fue dejando su recuerdo volando bajito y escuchándose aquel célebre canto donde cursó la más linda invitación a ese querido pueblo.

Samuel, Jaime y Fabio Martínez Castro, hijos del juglar Samuel Martínez
Felipa Venicia Castro Rodríguez, fiel compañera del juglar Samuel Martínez

‘Francisco El Hombre’ nació hace 175 años

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Una de las historias que ha tenido mayor resonancia en el folclor vallenato es la de Francisco Antonio Moscote Guerra, ‘Francisco El Hombre’, quien nació en el año 1849, hace 175 años, en Tomarrazón, jurisdicción del municipio de Riohacha, La Guajira.

Existen varias versiones sobre la fecha de su nacimiento, pero coincidieron en la anotada, sábado 14 de abril de 1849, la periodista e investigadora Consuelo Araujonoguera, en un trabajo publicado en varias entregas en El Espectador (febrero 13, 14 y 16 de 1984) y también el escritor Arístides Ospino Márquez, (Ariosmar), en su libro ‘Francisco El Hombre y la derrota del diablo’, año 2012.

Sobre la conocida historia Consuelo Araujonoguera escribió. “Una noche al regresar Francisco después de una parranda de varios días y al ir hacia su pueblo para distraerse en la soledad de la noche, abrió el acordeón y, sobre su burro, como era usual en aquella época, empezó a interpretar sus melodías. De pronto al terminar una pieza, surgió de inmediato el repertorio de otro acordeonero que desafiante trataba de superarlo”.

“De inmediato Francisco marchó hacia él hasta tenerlo a la vista; su competidor, para sorpresa, era Satanás, quien al instante se sentó sobre las raíces de un árbol, abrió su acordeón, y con las notas que le brotaban hizo apagar la luna y todas las estrellas”.

“El mundo se sumergió en una oscuridad tal, que sólo los ojos de Satanás resplandecían como tizones. Sus notas eran las de un gran maestro; algunos dicen que de ese encuentro nació el canto del Amor – Amor, pues Francisco, dueño de grandes virtudes y poseído de mucha fe, lejos de acobardarse con la abrasadora oscuridad, abrió su acordeón e hizo sonar tan hermosa melodía y la magia de la misma devolvió la luz a la luna y a las estrellas, infligiendo mucho temor del demonio”.

“Después clamó a Dios y entonó el credo al revés con la potencia de su voz, de tal suerte que el demonio, vencido, exhaló un terrible alarido y con su acordeón a rastras huyó hacia las montañas donde se perdió para siempre”.

Por su parte el escritor Arístides Ospino Márquez, hizo un relato de Francisco El Hombre, nacido en el hogar conformado por José del Carmen Moscote de Armas, ‘Chécame’, y Ana Juliana Guerra.

“Al nacimiento verificaron que era varón; por eso su papá no cabía de la emoción porque a más de ser su primer fruto, así era su deseo, por eso expresó. «Menos mal que nació varón como yo quería, porque de haber nacido hembra, ya estuviera pensando en los gavilanes, porque dentro de unos cuantos años, me tocará estar subido en el techo, con un chopo en mis manos, para espantarlos, temiendo que alguno se llevare algún día mi pollita, pero quien se me descuidara, con mi chopo le haría un disparo certero que le volaría el pescuezo”.

El Francisco de Gabo

La historia de Francisco Antonio Moscote Guerra traspasó fronteras cuando Gabriel García Márquez en la página 23 de su libro ‘Cien años de soledad’, escribió lo siguiente.

“Meses después volvió ‘Francisco El Hombre’, un anciano trotamundos de casi 200 años que pasaba con frecuencia por Macondo divulgando las canciones compuestas por él mismo. En ellas, ‘Francisco El Hombre’ relataba con detalles minuciosos las noticias ocurridas en los pueblos de su itinerario, desde Manaure hasta los confines de la ciénaga, de modo que si alguien tenía un recado que mandar o un acontecimiento que divulgar, le pagaba dos centavos para que lo incluyera en su repertorio. Fue así como se enteró Úrsula de la muerte de su madre, por pura casualidad, una noche que escuchaba las canciones con la esperanza de que dijeran algo de su hijo José Arcadio”.

Canciones a Francisco El Hombre

En el año 1971, Alberto Luis Pacheco Balmaceda, natural de Barranquilla, para coronarse como Rey Vallenato presentó el merengue ‘Francisco El Hombre’, donde recuerda ese episodio, y en apartes de la canción anota:

Y si el diablo se aparece, digo en mi improvisación, de que se encomiende y rece, si es que sabe de oración. Yo le cantaré otra vez, exprimiendo mi acordeón, si es muy tesa la cuestión le canto el credo al revés”.

En ese mismo sentido, en 1973, Luis Enrique Martínez, para conquistar la corona  como Rey Vallenato presentó la puya con el mismo nombre donde destaca la historia de Francisco Moscote.

Francisco El Hombre, fue el hombre, de la puya y el merengue, solo ha quedado el renombre, de su historia y sus saberes. Francisco el hombre en Galán, dejó un recuerdo infinito, y muchos recordaran todo lo que fue Francisco”.

Los versos de ‘El Turpial de Pondorito’

En el Festival de la Leyenda Vallenata del año 2009, el jurado de piqueria le indicó a los verseadores de turno, que el pie forzao era. “En mano de Francisco El Hombre”. Le correspondió iniciar a Rubén Toncel, ‘El Turpial de Pondorito’, quien como buen guajiro se sabía la historia. Es así como soltó el primero:

Decirlo me corresponde, y cumplo con mi deber, me voy a llevá una mujer, en mano de Francisco El Hombre”.

Al rival, Edgar Martínez, le dio risa y soltó un verso de esos por cumplir, saliéndose de lo solicitado.

Yo si tengo mi renombre, pa’ acabá con El Turpial, y a ustedes quiero gritar, donde está Francisco El Hombre”.

‘El Turpial’, al ver que no había verseado con las exigencias del jurado y el público, no estaba satisfecho, sacó a relucir su talento ganándose el más grande aplauso.

De ti hoy no queda ni el nombre, y el pueblo me dá el respaldo, hoy te pasará ni al diablo, en mano de Francisco El Hombre”.

Francisco Antonio Moscote Guerra, ‘Francisco El Hombre’, dejó para la posteridad su gran hazaña musical porque a nota limpia se enfrentó con el propio Lucifer. Lo derrotó tocando y cantando el credo al revés, asunto que según la historia no fue tarea fácil, menos teniendo a un contendor desconocido que causaba terror y cuyo perfume de azufre no era agradable.