Fallece el músico vallenato Rafael Ricardo en Cartagena

Luto y tristeza embarga el folclor vallenato ante la pérdida del reconocido acordeonero, compositor y cantante Rafael Ricardo Barrios a causa de un accidente cerebro vascular, ingresado desde el pasado 18 de junio en la clinica María Auxiliadora de Cartagena.

Rafael Ricardo y Otto Serge tuvieron grandes éxitos como, Esposa mía, El Mochuelo, ‘Lejanía, Señora, Bendita duda, Serenata, Rosario, entre otros.

Tambien tuvo una gran faceta participando en telenovelas como ‘Chepe Fortuna’ ‘Rafael Orozco, el Idolo’ y ‘Oye bonita’. Había sido invitado para ser el homenajeado en la VII versión del Festival Multicultural de los Montes de María (Festimaría 2023), en San Juan Nepomuceno el 24 y 25 junio, organizado por el Instituto de Cultura y Turismo (Icultur).

La muerte fue confirmada por su hijo dejando un profundo dolor y un gran legado al folclor colombiano por ser un músico integral, con un profundo sentimiento despedimos al maestro Rafael Ricardo Barrios oriundo de San Juan Nepomuceno, Bolívar, Paz a su Alma y fortaleza a su familia.

Compositor Julio Díaz Torrejano- Biografía Musical

Julio Díaz Torrejano nace el 23 de noviembre del año 1960 en Mompox, Bolívar, Colombia, en el hogar conformado por su padre Julio Díaz Marbello y Úrsula Torrejano García.

Durante su niñez fue aficionado a escuchar la radio, entre sus recuerdos había un programa que era de su preferencia, «El Show de Alfredo Gutiérrez» el cual escuchaba en un radiecito que le había regalado su papá, le gustaba aprenderse las canciones y si por algún motivo lloraba por un regaño de su papá, prendía el radio y era su mayor consuelo la música.

Entre sus artistas preferidos estaban los juglares Calixto Ochoa, Alejandro Durán, Aníbal Velásquez, Lisandro Meza, Alfredo Gutiérrez entre otros por quienes aún siendo un niño sentía gran admiración y se aprendía sus canciones.

Durante su adolescencia sus padres se separaron, cambiando así de lugar de residencia, se traslada con su madre a Valledupar, fortaleciéndose mucho más el amor por la música vallenata a su vez que su madre también escribía poesía y componía coros cristianos en la iglesia que asistía todo esto lo motivó mucho más a comenzar en este maravilloso arte.

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EL RECUERDO DE RAFAEL OROZCO

Por: Hernán Baquero Bracho

Un día como hoy 11 de junio del año 1992, cae asesinado el rey de las multitudes Rafael Orozco Maestre. Han pasado 31 años, cuando el mundo de la farándula, al igual que sus familiares, especialmente su amada Clara Elena Cabello y sus tres hijas: Kelly, Wendy y Lorraine, amigos, seguidores y admiradores quedaron perplejos con la trágica noticia. Ese día infame cayó asesinado la voz líder del Binomio de Oro. Crimen este que ha quedado impune, los asesinos materiales e intelectuales no han sido castigados. Ellos se burlaron de la justicia, de la sociedad y de Dios. La justicia cojea, pero la verdad llega, en este caso quedó coja para siempre. ¿Qué se hicieron los cara pálidas de jueces y fiscales, ineptos y cobardes, que no han obrado con diligencia?.

Han pasado 31 años y todavía resulta difícil aceptar la realidad, porque parece inconcebible que una persona tan alegre, popular, carismática y que proyectaba tanta vida se haya ido para siempre dejando un profundo dolor en el alma de quienes lo queríamos y admirábamos. Pero él, así le hayan arrebatado la vida, continua vivo en la mente de todos. Con su personalidad Rafael Orozco dejó marcada una huella imborrable y aunque su voz fue callada, su canto quedó grabado para siempre en cada uno de los temas que interpretó durante su exitosa vida artística. Es la hora que su música continua escuchándose de manera constante como un homenaje permanente a su desaparición. Prueba de ello fue la serie exitosa que llevó a la pantalla chica el canal Caracol como “El Ídolo” que se convirtió en la novela preferida de todos los colombianos y con el mayor raiting de sintonía.

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Entregada premiación a los cinco estudiantes ganadores del concurso ‘Los niños pintan el Festival Vallenato’

En el Centro Comercial Mayales Plaza de Valledupar se cumplió la premiación de los cinco estudiantes ganadores del concurso ‘Los niños pintan el Festival Vallenato’,  evento organizado desde hace 12 años por la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata.

Ante el llamado, los ganadores subieron a la tarima expresando su satisfacción por este importante concurso que los convoca a pintar sobre el evento más importante que tiene la Capital Mundial del Vallenato. Además, por estar entre los cinco mejores, entre los 378 concursantes.

El orden de los ganadores y sus respectivos premios es el siguiente:

1.- José Manuel Cabrera Chacón, 11 años, Colegio Comfacesar. ‘La última nota de Luis Enrique’. Una patineta.

2.- Daniela Mishel Lozano Correa, 12 años, Instituto Técnico Upar. ‘Flores vallenatas’. Una tablet.

3.- Danna Jireth Hernández Mestre, 11 años, Colegio Andrés Escobar. ‘Folclor vallenato’. Bono de 500 mil pesos.

4.- Irene Sofía Murillo Martínez, 10 años, Colegio Vicente Roig y Villalba. ‘Jardín de Fundación’. Bono de 150 mil pesos.

5.- Fabio Fabio Garrido Ortega, 10 años, Instituto Murgas. ‘El pollo dorado’. Bono de 150 mil pesos.

El evento se realizó el pasado 23 de abril en el Centro Comercial Mayales Plaza, quien lo patrocina, estuvo rodeado del entorno vallenato donde aparecieron en las pinturas los paisajes llenos de historias y letras que recorrió Luis Enrique Martínez, ‘El Pollo Vallenato’, llevando a cuestas de pueblo en pueblo los cantos y las notas de su acordeón.

En esa ocasión al jurado integrado Agustín ‘Tín’ Nieves Carrillo, Hernán Ariza Torres y Jaime Torres Nieves, le correspondió una ardua tarea para dar a conocer los nombres de los cinco estudiantes ganadores, los cuales hicieron sus trabajos durante más de tres horas.

A su vez, el estudiante ganador del concurso ‘Los niños pintan el Festival Vallenato’, José Manuel Cabrera Chacón, dijo. “Esta fue una experiencia muy bonita donde nos invitaron a pintar y con esto unirnos al Festival Vallenato. Todo fue agradable y más por la cantidad de estudiantes que participamos. Agradecimientos a todos y gracias por tenernos en cuenta. A mí me gusta la música vallenata”.

Para la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata este concurso sigue siendo la mejor apuesta porque se trata de inculcar en estudiantes entre los 8 a 12 años, el amor por el folclor vallenato, teniendo como base la pintura, donde ellos desarrollan su talento y creatividad.

Finalmente, se anota que la premiación para los ganadores de los concursos de acordeón, canción vallenata inédita, piqueria y piloneras del 56° Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje al juglar Luis Enrique Martínez, ‘El Pollo Vallenato’, se cumplirá el próximo dos de junio en el auditorio Miguel Vicente Arroyo de la Universidad Popular del Cesar, sede hurtado.

José Barros navega en La Piragua del recuerdo

El 12 de mayo del 2007, por todos los rincones de El Banco (Magdalena), y los pueblos vecinos, no dejaron de sonar durante muchas horas las canciones del maestro José Benito Barros Palomino, como homenaje al baluarte del folclor colombiano, a quien le alcanzó la vida para disfrutar el triunfo y recibir importantes homenajes.

Su figura era tan importante, respetada e incluso venerada que todos guardaron luto y coincidieron en señalar que había partido la máxima gloria del folclor colombiano, el hombre que compuso canciones en todos los ritmos y que nunca desentonó.

Tuvo larga vida. Murió a los 92 años. Y fue una vida llena de éxitos, que se consolidaron con el Festival de la Cumbia creado en su honor. En aquella ocasión las voces, aunque roncas, no dejaron de entonar conocidas melodías que él muchos años atrás había sacado de lo más profundo de su inspiración.

¿Y cómo olvidar las palabras de Monseñor Jaime Enrique Duque Correa, cuando habló de los dones que Dios le otorga a cada ser humano? «El maestro José Barros fue un genio de la música y vocero de todo un pueblo con sus canciones. En cualquier oportunidad todos nos sentimos interpretados en sus cantos. Él, con su corazón noble y bueno fue fiel intérprete de nuestros sentimientos y por eso su consagración dentro del folclor colombiano».

La inmortalidad

La inmortalidad del maestro José Barros se escenifica a través de su obra. Para corroborar lo anterior contaba Juan Gossaín que una señora española le pidió a Gabriel García Márquez que le autografiara un ejemplar de ‘Cien años de soledad’, no sin antes decirle que lo admiraba no por la imaginación, sino por el dominio del lenguaje.

El escritor se detuvo. Le sonrió y le dijo: “En mi tierra un músico popular, refiriéndose a una antigua canoa que viajaba por el río, escribió este verso: “Ya no cruje el maderamen en el agua”. Maderamen, señora. Maderamen. ¿De qué se sorprende usted?

Exactamente, es un verso de la célebre canción ‘La Piragua’ que era propiedad del comerciante Guillermo Cubillos, esa misma que se paseaba de El Banco, viejo puerto a las playas de amor de Chimichagua donde se quedó para siempre.

El día de su partida se recordó que le tocó ser un caminante por diversos senderos del mundo donde trabajó, cantó y demostró que los pesares también se cantan, así lleguen muchas navidades negras y el pescador se niegue a ir a su faena diaria porque es fuerte el rumor a cumbia y a aguardiente.

También su familia se comprometió a enarbolar las banderas de sus cantos y del Festival de la Cumbia para que nunca mueran.

La tarde de su sepelio cayó llena de tristeza en medio de un sofocante calor y en ese momento se conoció la frase que dejó reseñada en una libreta: «Yo, el maestro José Barros, voy navegando por los mares de la muerte… en una Piragua”.

Y los abuelos nos seguirán contando por los siglos de los siglos que por el río Cesar y la ciénaga de Zapatosa navegaba una piragua, de 15 metros de largo, tres de ancho, y dos metros de altura que le construyó Lorenzo Simanca Epalza a Guillermo Cubillos, el hombre que aparece con nombre propio en ese célebre canto cuya acción musical le sigue dando la vuelta al mundo a través de una morena cumbianbera que mueve sin descanso su cadera.

Vida musical

El maestro Barros, nació el 21 de marzo de 1915 y era el menor de cinco hijos del matrimonio de Joao María Barros Traveceido, un comerciante portugués, y Eustasia Palomino. En su extensa producción musical, que se calcula en un millar de obras, compuso cumbias, paseos, porros, pasillos, boleros, tangos, currulaos, puyas, rancheras, merengues y canciones infantiles.

Entre sus más importantes canciones se cuentan ‘La Piragua’, ‘Navidad negra’, ‘El pescador’, ‘Violencia’, ‘El viajero’, ‘Las pilanderas’, ‘La llorona loca’, ‘Arbolito de Navidad’, ‘El gallo tuerto’, ‘Palmira señorial’, ‘Pesares’, ‘A la orilla del mar’, ‘El vaquero’, ‘El minero’ y ‘Momposina’, entre otras.

La entrevista

Corría el mes de junio de 1983 cuando le hice la primera entrevista al maestro José Barros, en su casa de El Banco, pero antes un amigo que lo conocía, le dijo que venía de El Espectador, y como él era gran amigo de Guillermo Cano, todo se facilitó. Habló de todo un poco y especialmente de sus canciones haciendo énfasis en ‘La Piragua’, su éxito más trascendental que tiene más de 15 versiones.

El asunto era que la crónica sería publicada en el periódico Zigzag de Chimichagua, pero para no quedar mal se mandó a Bogotá con fotos incluidas, y a los pocos días la publicó El Espectador.

El maestro Barros estaba feliz y de esa manera ingresé a ser colaborador de El Espectador, y me gané la amistad del autor de esa bella obra que dio a conocer a las playas de amor de mi querida tierra.

Después de 16 años de su partida de la vida lo mejor es recordarlo sentado a las seis de la tarde a la orilla del viejo puerto, mientras el sol se hunde en el agua y van brotando en el cielo los primeros luceros de la noche, y él al ver pasar un pescador canta con emoción sublime:

En la playa blanca

de arena caliente

hay rumor de cumbia

y olor a aguardiente.

En toda la ranchería

se ven bonitos altares,

entre millos y tambores

interpretan sus cantares.

El pescador de mi tierra,

el pescador de mi tierra.

Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv