Linnett Acebey despidió el 2025 con el Año viejo se vá, una obra que une a Colombia y Bolivia.

La cantautora boliviana Linnett Acebey cerró el año 2025 con una obra musical de su autoría e interpretada en su propia voz, titulada “El año viejo se va”, una canción que se consolida como un himno para despedir el año y que busca permanecer en el tiempo como un recordatorio de los mejores momentos vividos en cada etapa de nuestras vidas.

El video oficial fue realizado en dos escenarios, Bolivia y Colombia, resaltando la importancia de esta festividad tan significativa, cuando despedimos el año en compañía de nuestras familias y amistades, cargados de recuerdos, esperanza y gratitud.

“El año viejo se va” cuenta con la participación especial del acordeón del rey vallenato Beto Jamaica, aportando la esencia auténtica del folclor colombiano a esta emotiva producción. La canción fue producida musicalmente por Carlos Lengua, mientras que el video estuvo a cargo de CYVPROMUSIC y Terrigenos Films.

Desde ya, le deseamos el mayor de los éxitos a Linnett Acebey, reconocida como la pionera del vallenato en Bolivia, quien continúa dejando huella con su talento y su compromiso con la difusión de este género musical más allá de las fronteras.

Biografía Artistica – Alvaro Orozco «El Cantor del Folclor»

A través de Estampas Vallenatas del Folclor, conozcamos la trayectoria del cantante y compositor Álvaro Rafael Orozco Orozco, reconocido en el medioartístico como «El Cantor del Folclor» nace el día 5 de diciembre del año 1955, enun pueblo llamado Piedras de Moler, ubicado a la orilla de la Ciénaga de Zapayán, en el departamento del Magdalena. Es el menor de sus hermanos, y ciego de nacimiento.

Su infancia y adolescencia transcurre en su pueblo natal y comienza a descubrir su talento musical entre los 5 y 7 años, a través de la percusión ya que, «cualquier objeto corría el peligro de acabar convertido en tambor», sobre todo cuando en las noches se reunía a cantar con sus amigos de infancia.

A la edad de 13 años aprendió a tocar guitarra y a los 17 años se trasladó a la ciudad de Barranquilla, buscando oportunidades para surgir en el ámbito musical, además de rehabilitarse como persona en situación de discapacidad visual.

En Barranquilla ingresó al instituto nacional para ciegos (INCI) donde se rehabilitó, validando luego la primaria en el colegio americano durante 2 años, posteriormente el bachillerato completo de la libre en jornada nocturna; y en el año 1987 inicia sus estudios de derecho en la Universidad del Atlántico, obteniendo el título de abogado. Con gran perseverancia, constancia y capacitación el maestro Álvaro Orozco alcanzó grandes metas a nivel profesional.

Así mismo continuó su preparación académica, realizó unos cursos para ingresar al escalafón del magisterio. Después de estar en el escalafón participó en un concurso para docente, y al pasar el concurso fue nombrado en el magisterio como docente de guitarra. A día de hoy; transcurridos 20 años, estoy pensionado por el magisterio nacional.

En su trayectoria musical, profesionalmente inicié en el 2001, cuando grabó el primer CD, y hasta la fecha van 11 producciones, que recopilan 95 canciones. Y en el momento se encuentra grabando los sencillos de mi próximo CD.

De sus más recientes canciones publicadas se encuentra Quejas de una, un son vallenato de su autoría y de su hermano Atilio Orozco y la tremolina una puya de Álvaro Orozco, que hacen parte del nuevo trabajo musical de Mi Casa Vallenata Vol. 5, así mismo presenta su canción Un año que se va y otro que viene, de su autoría e interpretada a dúo con Martin Vicente Rivera, invitando al público amante del vallenato a disfrutar de todas sus canciones en YouTube.

A través de Estampas Vallenatas Radio conozcamos la trayectoria del cantante y compositor Álvaro Rafael Orozco Orozco, reconocido en el medio artístico como «El Cantor del Folclor» nace el día 5 de diciembre del año 1955, en un pueblo llamado Piedras de Moler, ubicado a la orilla de la Ciénaga de Zapayán, en el departamento del Magdalena. Es el menor de sus hermanos, y ciego de nacimiento

Su infancia y adolescencia transcurre en su pueblo natal y comienza a descubrir su talento musical entre los 5 y 7 años, a través de la percusión ya que, «cualquier objeto corría el peligro de acabar convertido en tambor», sobre todo cuando en las noches se reunía a cantar con sus amigos de infancia.

A la edad de 13 años aprendió a tocar guitarra y a los 17 años se trasladó a la ciudad de Barranquilla, buscando oportunidades para surgir en el ámbito musical, además de rehabilitarse como persona en situación de discapacidad visual.

En Barranquilla ingresó al instituto nacional para ciegos (INCI) donde se rehabilitó, validando luego la primaria en el colegio americano durante 2 años, posteriormente el bachillerato completo de la libre en jornada nocturna; y en el año 1987 inicia sus estudios de derecho en la Universidad del Atlántico, obteniendo el título de abogado. Con gran perseverancia, constancia y capacitación el maestro Alvaro Orozco alcanzó grandes metas a nivel profesional.

Así mismo continuó su preparación académica, realizó unos cursos para ingresar al escalafón del magisterio. Después de estar en el escalafón participó en un concurso para docente, y al pasar el concurso fue nombrado en el magisterio como docente de guitarra. A día de hoy; transcurridos 20 años, estoy pensionado por el magisterio nacional.

En su trayectoria musical, profesionalmente inicié en el 2001, cuando grabó el primer CD, y hasta la fecha van 11 producciones, que recopilan 95 canciones. Y en el momento se encuentra grabando los sencillos de mi próximo CD.

De sus más recientes canciones publicadas se encuentra Jamás te Olvidaré, un son vallenato de su autoría y Mis tres amores de la autoría de su hermano Atilio Orozco, que hacen parte del nuevo trabajo musical de Mi Casa Vallenata Vol. 4, invitando al publico amante del vallenato a disfrutar de todas sus canciones en Youtube.

Biografía Artística Compositor Darío López Ecker

Darío López Ecker nació en Mahates, Bolívar, el 25 de enero de 1969. Es hijo de Reinaldo López y Doris Ecker, quienes se radicaron en la ciudad de Cartagena en 1978, donde Darío ha vivido por más de 42 años, ciudad en la que creció y formó su hogar junto a su esposa Carmen Vanegas.

En su faceta como compositor, Darío López se define como un amante profundo de la música y de todas las expresiones que encierra el folclor vallenato, destacando especialmente su riqueza literaria.

Desde los doce años comenzó a sentir una fuerte inclinación por el vallenato. Su primera composición nace en 1992, motivada por la muerte del inolvidable Rafael Orozco. Esta canción titulada “Mujer del Alma” permaneció guardada por muchos años. Posteriormente escribió algunas letras más sin darlas a conocer, hasta que, motivado por su agrupación Mundo Vallenato, de la cual es director, retoma con fuerza la musa de la composición.

Su segunda obra fue “El Letrón”, y la primera en ser grabada fue “Mujer del Alma”, interpretada por Jhonny Villalba. Luego vendrían canciones como “Cartagena Linda”, grabada por Jair Díaz; “Otro Querer”, en la voz de Rubén Darío Peña; “La Mujer de Mis Sueños”, interpretada por Atilio Valencia; y nuevamente “Cartagena Linda”, esta vez en la voz de Carlos Malo.

A finales de 2019, durante un viaje a España, Darío López continuó componiendo y de allí nacieron canciones como “Tributo a los Juglares” y “Ayúdame Señor”, ambas interpretadas al estilo de Rafael Orozco por el cantante Diego Luis Lara, además de “Tu Cumpleaños”, interpretada por Beto González.

En el año 2020 se consolida como compositor con importantes grabaciones como “La Finca” y “Mi Valle Querido”, esta última en homenaje a Valledupar y a su natal Mahates, ambas interpretadas por Edilson Brito. También se destacan “La Tractocamión”, “Mil Bendiciones” y “El Perro”, grabadas por Horacio “El Chacho” Mora; “Yo Soy el Rey”, dedicada al Rey Vallenato Manuel Vega, interpretada por Albeiro “El Coty” Avendaño; “Mi Aspirina”, por Chucho Hernández; “El Dueño Tuyo”, en la voz de Alejandro Manga; y “Hija” y “Mujer del Alma”, interpretadas por Gaby Luna.

Durante el 2021 amplía su repertorio con canciones como “Colombiano”, grabada por Chucho Hernández; “Arbolito de Navidad”, en la voz de Diego Luis Lara; y “Muchacho Bueno”, homenaje a un gran amigo, interpretada por Ricky Vega.

En 2022, en el marco del Carnaval, le graban “El Congo del Carnaval”, interpretada por Ricky Vega. Ese mismo año logra gran impacto en redes sociales con “Infarto de Amor” y “Cuidao con la Candela”, ambas interpretadas por Chucho Hernández. También se suman obras como “La Guapachosa” (Fredis Delgado), “Madre Querida” (Jadid Miranda), “Mis Sobrinos” (Fernando Sosa), “Hombre Provinciano” (Carlos & Guido Malo – El Dúo Sensacional), “La Otra Mitad de Mí” (Gaby Luna), “Mi Cantinita” (Horacio “El Chacho” Mora) y “Mi Salvador”, interpretada y ejecutada en acordeón por Leonardo Martínez. Cierra el año con “El Flojo”, canción alegre y jocosa grabada por Chucho Hernández.

En 2023 continúan naciendo nuevas obras como “Quiero Enamorarme” (Eufredo López), un homenaje al maestro Adolfo Pacheco grabado por El Dúo Sensacional, “Labios Rojos”, dedicada a las madres e interpretada por Alejandro Manga, y “Eres Tú”, un paseo romántico en la voz de Manuel Mañe Bustillo.

Su versatilidad queda demostrada con canciones de contenido social y político como “Señor Político”, interpretada por Rodolfo Carrasco, y en el aire del son vallenato con “Un Acordeón”, grabada por Octavio Daza Jr.

Para celebraciones especiales compone “Vamos a Celebrar”, interpretada por Carlos & Guido Malo, con más de 10.000 reproducciones en YouTube. Entre sus obras más recientes de 2023 figuran “Le Rayaron el Carro” (Chucho Hernández), “En Manos de una Partera” (Carmelo Capy Rey), “Arbolito de Navidad” versión parrandera (Jaime Muñoz), “Se la Canto” (Rubén Darío Peña), “Cartagena Linda” versión caribeña (El Dúo Sensacional) y “La Hamaca Morroana”.

En el plano académico, Darío López es Administrador Público, egresado de la Universidad ESAP, logro que combina con su pasión por la composición vallenata. En noviembre de 2023 recibió reconocimiento por producción musical en los Premios de la Música Colombiana, celebrados en Barranquilla.

El 2024 inicia con el lanzamiento de “Qué Pasaría”, interpretada por Alejandro Manga. En marzo participa en el proyecto Voces Femeninas del Folclor Internacional con la canción “No Vuelvo Más”, interpretada por Karito Domínguez. En junio presenta “Mi Viejo Querido”, dedicada a los padres, en estilo música popular, interpretada por Carlos Muñoz.

En agosto de 2024, Jey Zuleta graba “La Reina de Mi Reino”, logrando gran aceptación. Ese mismo mes, El Dúo Sensacional lanza “Dos Corazones” y “La Mamá de Uno”, con amplia receptividad en plataformas digitales. En septiembre se estrena “A Bailar Sabroso”, interpretada por José Madrid y su Banda Show.

Durante el cierre de 2024 se destacan canciones como “Las Canas” (Kikey Díaz), “La Chismosa” (Chucho Hernández), “Navidad y Carnaval” (Capy Rey), “Las Gaviotas” (Chucho Hernández), homenaje a su barrio en Cartagena, y “La Intensa”, interpretada por Carlos Narváez.

En 2025 continúa su prolífica producción con “Que No Se Acabe el Amor” y “Mi Virgen del Carmen”, ambas interpretadas por Kikey Díaz. Álvaro Lacera “El Diomedazo” le graba “El Más Grande”, homenaje a Diomedes Díaz. Blaidys Castillo interpreta “Prueba Superada”; Fredy Osuna y Los Hijos de Urabá graban “La Tóxica”; y Folclor Karibe interpreta “Mucha Vaina Buena”.

Uno de sus grandes sueños se cumple en 2025 cuando el maestro Marcos Díaz graba su canción “No Valoraste Mi Amor”, un paseo romántico que alcanza más de 177.000 reproducciones en YouTube.

También se lanzan “Arbolito de Navidad” (nueva versión) por Horacio “El Chacho” Mora, “Castillo de Ilusiones” por Kikey Díaz, y dentro del proyecto Voces Femeninas del Folclor Internacional Vol. 4, Yisell “La Voz Rosa” interpreta “Todo Me Toca a Mí”.

Finalizando el 2025 se presenta “La Farandulera”, interpretada por Jader Durán y Los del Sabor.

Este ha sido el recorrido artístico del compositor Darío López Ecker, un creador incansable que, con disciplina, amor y respeto por el folclor vallenato, continúa dejando huella en la música colombiana.

A continuación compartimos con ustedes sus obras musicales plasmadas a través de estos hermosos videos:

«Mujer, Tú Eres Vallenato»: cuando la voz femenina despierta el folclor

«Es una expresión bonita cuando canta una mujer»: Alberto «Beto» Murgas (acordeonista y compositor vallenato).

Por Ramiro Elías Álvarez Mercado

“Mujer, tú eres Vallenato” es más que el título de un merengue: es una declaración luminosa nacida de la pluma sensible del hombre de leyes y compositor Ignacio Cantillo Vázquez, quien con visión y alma Caribe levanta un canto necesario, un espejo donde el folclor se mira y reconoce lo que siempre ha sido verdad. En las voces de Ule Rumbo, angelical y serena como un susurro del alba, e Ivo Díaz, poderoso y original como un viento que baja de la Sierra con la fuerza de la naturaleza, la obra encuentra su equilibrio perfecto. Y sobre ellos, como un vuelo de mariposa que sabe ser tormenta, el acordeón magistral del Rey de Reyes Almes Granados, fiel alumno de los juglares de antaño, le da el brillo majestuoso que solo la maestría auténtica puede ofrecer, hilando notas con la sabiduría de quien conversa con el pasado.

La canción desmonta con firmeza los viejos prejuicios que algunos todavía predican, esa idea gastada de que “pa’ cantar vallenato no ha nacido la mujer”. Cantillo no responde con rabia, sino con verdad: ¿Cómo negar voz a quien ha sido la inspiración de las más hermosas canciones que posee nuestro folclor? Desde tiempos remotos, la mujer ha sido la chispa que enciende al compositor, el silencio donde germina la melodía, la razón íntima del verso que busca refugio en el papel. Tiene todo el derecho y la herencia del alma, de cantar con su voz sonora, de expresar un amor grande, de bordar su historia en el pentagrama sentimental de la música vallenata.

Este merengue alegre celebra esa verdad innegable: cuando la mujer canta, se percibe una ternura distinta, una dulzura que no es debilidad sino revelación. Ese toque femenino que embellece el verso no adorna: transforma. El hombre que escucha esa mezcla de suavidad y embrujo corre el riesgo, bendito riesgo de enloquecer con su encanto. Cada palabra, en sus labios, se convierte en aroma, en brisa, en destello.

La canción también atraviesa otro territorio: el del acordeón, instrumento que por años fue considerado bastión exclusivo del “macho”. A quienes aún dicen que ninguna mujer puede quitarle jerarquía a un hombre tocando un fuelle, la canción les responde con la misma claridad con que canta un gallo al amanecer: no han visto a la nueva generación de acordeonistas. Mujeres que dominan el instrumento con la misma fuerza, técnica y sentimiento que cualquier rey de un festival, mujeres que tocan para competir, y para existir con verdad.

Por eso el tema invoca el nombre luminoso de la juglaresa Rita Fernández Padilla, una mujer que encarna el prototipo de los músicos completos (canta, compone e interpreta acordeón, guitarra y piano), una soñadora de tierras samarias que llegó a Valledupar a iluminar caminos. Su ejemplo abrió puertas, inspiró a muchas y dejó claro que el vallenato no crece cerrando espacios, sino abriendo todas sus orillas.

Porque en cualquier escenario, ellas se hacen sentir: tienen madera, tienen raíz, tienen tumbao. Con ese ritmo costeño que contagia y esa sensibilidad que vibra, hacen brotar canciones nuevas “como flores en abril”, llenas de vida y destino.

“Mujer, tú eres Vallenato” no es solo un homenaje: es un manifiesto poético y un acto de justicia. Afirma lo que la historia ya sabe: que la mujer no es solo musa, sino voz; no solo inspiración, sino creadora; no solo paisaje amado, sino faro y fundamento del folclor. Porque cada vez que una mujer canta o hace vibrar un acordeón, el vallenato no pierde su esencia: se engrandece, se vuelve más humano, más Caribe, más verdadero.

Cariñosamente,
Ramiro Elías Álvarez Mercado

«Bodas de Oro”:el bolero donde el amor se hace tiempo.

«Poder sintetizar en las cinco o seis líneas de un bolero todo lo que el bolero encierra es una verdadera proeza literaria»: Gabriel García Márquez (escritor colombiano).

Por Ramiro Elías Álvarez Mercado

Hay canciones que no nacen de la imaginación, sino del alma que recuerda. “Bodas de Oro”, del cantautor Hochiminh Vanegas Bermúdez, no es un simple bolero: es una plegaria al amor perseverante, una ofrenda a la memoria viva de dos corazones que se negaron a rendirse ante el desgaste del tiempo.

Su historia germina en una reunión familiar cualquiera, en una conversación que se eleva por encima del ruido cotidiano. Una amiga menciona que sus padres celebrarán sus Bodas de Oro «cincuenta años de unión» y el asombro invade el aire como una epifanía. En un mundo donde los amores se disuelven con la prisa digital, donde el compromiso parece una reliquia, esa pareja convertida en historia real irradia la belleza de lo que permanece.

Vanegas Bermúdez, hijo de una madre que supo criar sola entre batallas y silencios, encuentra en ese relato un espejo luminoso y doloroso a la vez. La historia de quienes se amaron contra todos los pronósticos, que fueron rechazados, que huyeron a la ciudad con más sueños que certezas y con más fe que recursos, se convierte en la semilla de su canción. En ese amor fugitivo, Hochiminh reconoce la dignidad de los que fundan hogar desde la carencia, de los que edifican esperanza sobre la ternura.

Aunque su esencia artística proviene del universo vallenato, Hochiminh Vanegas Bermúdez aterriza con maestría en el territorio del bolero, buscando un tono más íntimo y romántico que le permitiera a la letra respirar con la cadencia del sentimiento. En ese tránsito musical, el artista no abandona sus raíces, sino que las transforma: el acordeón se silencia para darle paso a la guitarra, que asume el papel protagónico como instrumento principal y de acompañamiento, tejiendo con sus cuerdas la nostalgia de cada verso. A su alrededor, una delicada combinación de percusión, bongó, maracas y güiros, acompasa el ritmo de la memoria, mientras el piano y el bajo aportan la hondura emocional que envuelve la melodía en un halo de eternidad. Todo el conjunto sonoro se convierte en un lenguaje de emociones donde cada nota parece latir con la historia que se canta.

Así nace este bolero: en el cruce entre la nostalgia y el homenaje, entre la carencia y la plenitud. “Hicimos hogar como linda tacita de plata”, canta, y esa metáfora resume medio siglo de trabajo y paciencia, de amor que pule su brillo con los años. No hay artificio, solo la poesía de lo cotidiano: la casa que se levanta, los hijos que crecen, las tormentas que pasan sin romper el vínculo, el amor que envejece sin marchitarse.

El bolero, género inmortal del romanticismo latinoamericano, vuelve a ser aquí lo que siempre fue: una confesión hecha melodía, una ceremonia donde la palabra se abraza con la música para resistir el olvido. Hochiminh le devuelve al bolero su poder más puro: el de recordarnos que amar no es un instante, sino una constancia; no es promesa, sino persistencia.

“Bodas de Oro” no solo celebra una pareja: celebra una ética. La del compromiso que florece en la adversidad, la del amor que se asienta no sobre la pasión fugaz, sino sobre la construcción paciente del nosotros. Ese amor que no depende del “qué dirán”, sino de la voluntad diaria de permanecer.

En su interpretación, el bolero se convierte en un ritual íntimo, en una bendición compartida. Las guitarras son las voces del tiempo, y la melodía, un abrazo a los que aún creen que el amor verdadero es el único lujo que no se compra ni se copia.

Que esta canción sirva, como desea su autor, de inspiración para los jóvenes y las parejas del siglo veloz. Que nos recuerde que el amor no se mide en años, sino en cicatrices superadas juntos; que la tecnología podrá acelerar la vida, pero nunca reemplazará el milagro de dos almas que se acompañan hasta volverse eternidad.

Porque en un mundo que olvida rápido, “Bodas de Oro” nos invita a recordar lento.
Y en ese recuerdo, el bolero vuelve a ser lo que siempre fue:
la forma más humana del amor hecho música.

Atentamente,
Ramiro Elías Álvarez Mercado.