Nehemías Camaño Canchila: un pequeño gigante del acordeón con mucho futuro en la música vallenata

«La persona nacida con un talento que debe usar encontrará su mayor felicidad al usarlo»: Johann Wolfgang von Goethe (novelista, poeta y filósofo alemán).

Por: *Ramiro Elías Álvarez Mercado*.

Para muchos de los seres humanos nos es complicado reconocer cual es nuestro principal talento o tenemos dificultades para apreciarlo. Tal vez esto se deba a que la mayoría de los talentos son innatos y poco reflexivos, y no solemos pensar mucho sobre ellos, son como el aire que respiramos, tendemos a darlos por sentados.

En el arte musical somos testigos de niños que nacen con un talento que descubren desde sus primeras etapas de la infancia y muchas veces esto se debe a que desde que nacemos la música acompaña cada una de estas fases de nuestra vida, razón por la que en la niñez las canciones de cunas y los diferentes estilos musicales impactan en el desarrollo de la individualidad.

Hablando de niños talentosos quiero compartir la historia de un pequeño que se viene abriendo paso en la música vallenata, con su acordeón al pecho está demostrando que tiene madera para convertirse en un acordeonista de talla y peso en en este mundo artístico, que cada día tiene nuevos seguidores y exponentes que llegan seducidos por la magia que encierran estás embrujadoras melodías. Se trata de Nehemías Camaño Canchila quién le abrió los ojos a este mundo terrenal el día jueves 13 de septiembre del año 2012, en el hogar conformado por Temilson Camaño Lozano, un docente y técnico forense, y Cecilia Canchila Ricardo, comerciante y ama de casa, en una tarde radiante y calurosa en el municipio de Montelibano, situado al sur del departamento de Córdoba, a la margen derecha del Rio San Jorge, en la Costa Norte colombiana. Allí en la «capital niquelera» de Córdoba, un acogedor y bello lugar en el que se mezclan varias culturas: sanjorjanos, sabaneros, siriolibaneses, antioqueños, negros e indígenas, las cuales han aportado sus elementos para el desarrollo folclórico y cultural de los moradores de la región, junto a la imponente y majestuosidad del río San Jorge, que es una de las creaciones más enigmáticas y encantadoras de la madre naturaleza, hermoso a la vista y lleno de fuerza, a veces calmo y otras furioso, mientras se escucha el sonido musical, mágico y seductor que produce el golpeteo de sus aguas; estas constelaciones de sonidos fueron claves para que en Nehemías se despertara el amor por la música porque su pequeño cerebro es como una esponja que absorbe todo lo que ocurre alrededor.

Nehemías, su nombre viene de un personaje que sobresale como uno de los hombres ilustres del Antiguo Testamento, quien al cumplir una misión necesaria en su época, demostró el más elevado nivel de dedicación y coraje, tanto en la materia práctica de reconstruir las murallas de Jerusalén, como también en el campo espiritual de la reconstrucción de la vida religiosa de su pueblo.

Camaño Canchila al igual que su homónimo personaje bíblico, a pesar de su corta edad, viene construyendo poco a poco un nombre en la música vallenata y aportando un granito de arena para contribuir en la edificación y fortalecimiento de esta expresión musical.

A la escasa edad de 5 años en su jardín infantil se caracterizó por ser un niño proactivo, suceso que condujo a su progenitor a ponerlo en una Escuela de Fútbol a lo que él no le prestó mucho interés, luego empezó a tener contacto con distintos instrumentos musicales en una institución conocida como «Talento Niquelero», pero definitivamente su encuentro con el acordeón fue un flechazo a primera vista y sin lugar a dudas se convirtió en su juguete preferido al que guiado por algunos maestros empezó a extraerle sonidos que con el pasar de los días se convirtieron en agradables melodías.

Este niño prodigio del acordeón se volvió un estudioso de este bendito instrumento y a parte de lo que aprendía con sus tutores era común verlo, según cuenta su hermana mayor Iveth, escuchando canciones de los maestros Calixto Ochoa Campo, Alejandro Durán Díaz y Luis Enrique Martinez: Juglares, por los que siente una profunda admiración, cuyas obras musicales han sido parte fundamental de su aprendizaje, así como Rolando Ochoa, de la nueva generación, quien cuando lo conoció quedó sorprendido con su talento y optó por obsequiarle un acordeón que fue de su padre Calixto, algo que este inquieto niño conserva como su mejor tesoro en razón a que con este instrumento explotó musicalmente convirtiéndose en un aventajado intérprete a sus 11 años.

Con el correr de los días el fruto de su talento, acompañado por el esfuerzo, sacrificio, dedicación y amor por la música vallenata viene siendo gratamente recompensado y actualmente es uno de los acordeonistas infantiles más lauredo, testigo de ello son los festivales que ha ganado en su categoría, en donde siempre ha sido ovacionado por un público que cada vez es más grande, este diminuto artista pero con una grandeza musical increíble ha levantado la corona de rey vallenato en los festivales de Caucasia, El Bagre, San Pedro de Urabá (Antioquia), San Marcos, Corozal (Sucre), Ayapel (Córdoba), así como semifinalista en el programa de talentos infantiles emitido por la televisión colombiana: La Voz Kids y un tercer lugar en el Festival de la Leyenda Vallenata en la capital mundial del vallenato, Valledupar.

Este hijo ilustre de Montelibano nació con una estrella, pero él con su dedicación y disciplina hace que cada día sea más resplandeciente.

El pequeño gigante del acordeón cuando se sube a una tarima se transforma en todo un hombre: su seguridad, destreza, precisión, firmeza, alegría y carisma al ejecutar su acordeón y la vocalización con la que entona un clásico repertorio vallenato, hace que sus seguidores crezcan y queden seducidos por este artista en ciernes.

A pesar de que los reconocimientos han llegado de manera prematura ha sido bien llevado y orientado por sus padres y su vida infantil sigue como la de cualquier niño de su edad, comparte y juega con sus amiguitos de barrio y del colegio CESUM en su terruño en el que cursa sexto grado, donde se ha convertido en un alumno muy popular y orgullo de esa institución educativa.

La música es arte, lenguaje y una experiencia estética que provocó en Nehemías Camaño Canchila un aumento en su capacidad memorística, de atención y concentración, pero sobre todo con su acordeón viene desarrollando creatividad, habilidades cognitivas y sociales que de seguro serán claves para alcanzar el éxito donde muy pronto lo veremos a la altura de los grandes exponentes de la música vallenata.

Por: *Ramiro Elías Álvarez Mercado*.

Adiós al Rey Vallenato Omar Geles, polifacético acordeonero y cantautor

El mundo vallenato está de luto por la muerte del polifacético acordeonero y cantautor Omar Antonio Geles Suárez, quien con su talento, capacidad y creatividad supo sobresalir hasta coronarse como Rey Vallenato en el año 1989.

Él desde los cinco años aprendió a tocar el acordeón, siendo amor a primera vista, forjándose su destino al conjugar las notas con los versos, naciendo bellas canciones que hoy adornan el folclor vallenato, destacándose ‘Los caminos de la vida’ que le dedicó a la autora de sus días Hilda Suárez Castilla. Está obra tiene 34 versiones.

Omar Geles anduvo por distintos pueblos tocando su acordeón, y tan solo una vez quiso desfallecer, pero ahí estuvo su mamá para animarlo y que fuera grande para hacer felices a los amantes de la música vallenata.

En el año 1986 compuso su primera canción titulada ‘Te esperaré’ producto de un desamor cuando una joven del que estaba enamorado partió a estudiar a otro país. Esa canción la grabó al lado de Miguel Morales.

Después los más grandes cantantes vallenatos y de otros países, les grabaron sus canciones que se convirtieron en éxito porque narraban episodios pegados a su corazón. En total fueron 43 años de lucha musical desde que en el año 1981 participó en el Festival de la Leyenda Vallenata, en el concurso de acordeón infantil, ocupando el segundo puesto.

La despedida de la vida de Omar Geles ocupa los titulares de prensa, el vacío es grande para todos los que conocieron sus gestas musicales y actorales, pero las notas del acordeón y sus cantos siempre se estarán escuchando, recordando la materia prima de la música vallenata donde él sacó lo esencial para darle más vida, más amor y regarla por el mundo

El Rey Omar Geles

Desde el año 1981 Omar Antonio Geles Suárez, estuvo presente en el Festival de la Leyenda Vallenata cuando concursó en Acordeón Infantil. En esa ocasión ocupó el segundo puesto, siendo el ganador Miguel Avendaño. En 1985 se coronó Rey Aficionado y dos años después Rey de Reyes de esa misma categoría.

En el año 1989 se coronó como Rey Vallenato Profesional presentado las siguientes canciones. Paseo, ‘Qué dolor’ (Luis Enrique Martínez); Merengue, ‘Yo tengo una pena’ (Lorenzo Morales); Son, ‘El regreso’ (Romualdo Brito) y la Puya, ‘La fiesta de los pájaros’ (Sergio Moya Molina). En esta gesta festivalera a Omar Geles lo acompañaron el cajero Luis Carlos ‘Azabache’ Varela, y el guacharaquero Reinaldo ‘El Papi’ Díaz. Después, estuvo concursando en tres Rey de Reyes: 1997, segundo puesto, ganó Gonzalo ‘El Cocha’ Molina; 2007, 2017. En el 2022, no se inscribió.

Omar Antonio Geles Suárez, cuando se coronó Rey Vallenato en el año 1989 – Foto Fundación Festival de la Leyenda Vallenata

Desde todos los rincones del país y del mundo se han recibido condolencias por la pérdida irreparable de este querido Rey Vallenato, quien a nota limpia y cantos supo darle el mayor alimento a ese folclor pegado en su corazón.

Adiós Omar

El presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata Rodolfo Molina Araújo, manifestó. “La tristeza sacude al folclor vallenato por la prematura muerte de Omar Geles, Él supo ganarse un espacio enorme en la música vallenata a la que amó y defendió. Nuevamente estamos de luto y presentamos nuestras condolencias a doña Hilda Suárez, sus hijos y toda la familia. Nunca se espera nada triste cuando al folclor vallenato lo acompaña la alegría”.

Omar Geles anduvo feliz por ‘Los caminos de la vida’

En el año 1986 Omar Geles compuso su primera canción siendo la causa principal un dolor muy grande en su corazón, producto de una traga maluca. Su ‘Mona linda’ se la habían enviado a estudiar a otro país.

Sabiendo que ella estaba lejos de Valledupar, lo máximo que pudo regalarle fue una canción que terminó siendo su primer éxito. Así fue el comienzo de una carrera musical que sumó un total de 43 años desde cuándo comenzó a competir en el Festival de la Leyenda Vallenata de 1981. Tenía 14 años.

La canción titulada ‘Te esperaré’, la grabó al lado del cantante Miguel Morales. Es aquella que dice. “Mi mona linda, pero yo te esperaré, aunque esperar me cueste, tú te lo mereces, yo te esperaré”.

El cantautor y Rey Vallenato del año 1989, era un hombre sencillo y siempre habló de donde venía y lo que alcanzó a base de dedicación. Con su naturalidad característica siempre compuso y cantó sus aventuras que tenían la esencia plasmada en la versatilidad de su musa.

En cierta ocasión Omar Geles contó detalles de su vida musical. “Nunca me preparé para superar los años de mi carrera. Todo ha sido debido a la pasión que tengo por la música vallenata. Eso es vital para vencer los obstáculos que han sido muchos, pero siempre he estado agarrado de la mano de Dios”.

Desde que compuso su primer tema no hubo año en que no pusiera a sonar al menos un éxito, teniendo la virtud de componer canciones para el cantante tradicional hasta llegar al más moderno. La mayoría de sus canciones se centraron en el amor llamando la atención por su manera de contar esas caricias, besos y abrazos cantados.

El listado de canciones es inmenso y con una variedad admirable, pero entre todas no lo pensó mucho hasta quedarse con ‘Los caminos de la vida’, la misma que ha sonado en los lugares menos pensados del mundo. Toda una proeza musical difícil de igualar.

Precisamente, hace tres años en medio de una conferencia televisiva el presidente de México Andrés Manuel López Obrador, aseguró que la vida era de “tomar riesgos y enfrentar adversidades”, pidiendo enseguida que le dejaran escuchar ‘Los caminos de la vida’, la canción que Omar Geles le hiciera a su amada madre Hilda Suárez, viendo el esfuerzo que hacía para sacar adelante a su familia.

Omar Geles contó la historia del canto con agradable sabor a cielo. “Esa canción la compuse en el año 1992 al recordar las dificultades de la niñez donde ella era nuestra heroína. Esa mujer valiente, trabajadora y capaz que luchó para sacarnos adelante. Nunca pensé que la canción se metiera en el corazón de todos, pero sigue sonando y eso me llena el corazón de alegría y más sabiendo que es para mi vieja Hilda”.

Además señaló que la casa disquera Codiscos, no quería grabarla porque era muy directa, muy personal dedicada a su mamá. Lo cierto, es que por el poder del sentimiento con el paso del tiempo se convirtió en himno universal, donde una madre camina con sus hijos por el más bello paraíso de la vida, así se ensancharan las soledades del destino.

Al abordar a la querida vieja Hilda, para que contara sobre la canción que le dedicó su hijo, señaló. “Cuando la escuché lloré porque en pocos minutos Omar contó todo el trabajo que pasé para criar a mis hijos. Respecto a la ausencia del papá yo lo dejé porque él quería tener dos mujeres y así no era. Por eso luché para sacarlos adelante y hoy tengo unos hijos agradecidos. Puedo decir que hacer mi trabajo de madre sirvió para ganarme una bella canción que se escucha por todas partes”.

De esta manera ‘Los caminos de la vida’, grabada en 1993 por Los Diablitos, Omar Geles y Jesús Manuel Estrada, cuenta con 34 versiones, siendo una de las canciones vallenatas más escuchadas al lado de ‘La gota fría’ de la autoría del juglar Emiliano Zuleta Baquero.

El legado

En medio de los encuentros en distintos escenarios Omar Geles se confesó, declarando. “Quiero dejar un legado de enseñanza a los niños y jóvenes para que se inclinen por hacer música. Me gustaría que me recuerden más por la pasión que le tengo a la música vallenata, que por los éxitos y resultados obtenidos que también son muchos, siendo uno de ellos ser Rey Vallenato”.

A renglón seguido aseveró. “Le agradezco mucho a Dios por mi carrera porque no soy una persona que estudié poesía o leyó libros. Con lo poquito que aprendí en el colegio me inspiro para seguir haciendo canciones. El tiempo avanza y de pronto tengo sonidos más modernos. Sin embargo, nunca dejo de hacer cantos tradicionales y mezclarlas con ritmos más movidos que al final se trata de música para alegrar la vida”.

Omar Geles no solamente tocó el acordeón, como lo mandó Diomedes Díaz en aquella célebre presentación, sino que su inspiración subió al cielo bajando de inmediato a recorrer los famosos caminos de la vida donde ahora se encuentran todas las salidas.

En su trajinar por el folclor dejó sentado que la inspiración solamente requiere que le den trabajo para girar en el cerebro, y enseguida producir esos cantos que son ostias musicales o mejor un regalo a mamá que tiene el sello del amor hecho felicidad.

Muy bien lo narró en su famosa obra musical. “Por ella lucharé hasta que me muera, y por ella no me quiero morir. Tampoco que se me muera mi vieja, pero que va si el destino es así”.

En aquel famoso canto dejó la fiel constancia que hoy es una realidad. “Uno sabe que la vida de repente ha de acabarse, y uno espera que sea tarde que llegue la despedida”…

El mundo vallenato está de duelo porque murió el hombre que marcó el camino de su vida, regaló cuatro rosas, el mismo quien tuvo el amor más grande del planeta y hasta una hoja en blanco pensando en llenarla con el verso que se desplazara libremente por los pasillos del alma. Definitivamente, Omar Geles nunca pensó que lo iba a traicionar el corazón.

Murió Omar Geles, gran compositor de música vallenata

El mundo de la música vallenata está de luto tras la repentina muerte del reconocido cantante y compositor Omar Geles.

El artista falleció a los 57 años en la ciudad de Valledupar, dejando un vacío irreparable en el género que tanto amó y al que dedicó su vida.

El hecho ocurrió cuando Omar Geles se encontraba jugando tenis en la cancha del Club Campestre de Valledupar alrededor de las 6:00 p. m. cuando sufrió un desmayo inesperado.

A pesar de los esfuerzos inmediatos por reanimarlo y su traslado urgente a la clínica Erasmos de Valledupar, lamentablemente, los médicos no pudieron salvar su vida.

 Es de anotar que hace solo tres semanas había sufrido una descompensación luego de haber ofrecido un concierto en Miami.

Compartió su talento con todos, Omar Geles se convirtió en uno de los soportes de los nuevos artistas, se dedicó a impulsar el talento de figuras como Rafa Pérez o Ana Del Castillo, de quienes se convirtió en su compositor de cabecera. A Silvestre Dangond, por ejemplo, le entregó el súper éxito ‘A blanco y negro’, ‘Las locuras mías’ o ‘Después de tantos años’.

A Patricia Teherán le entregó el hit ‘Tarde lo conocí’ y a Diomedes Díaz ‘La falla fue tuya’.

Felipe Peláez le cantó ‘El amor más grande del planeta’ y Jorge Oñate ‘La aplanadora’.

Sara Arango Pérez :La Reina del Acordeón.

«No sé qué tiene el acordeón de comunicativo que cuando lo escuchamos se nos arruga el sentimiento»: Gabriel García Márquez.

Por: Ramiro Elías Álvarez Mercado

Las mujeres pueden y deben ser fuertes.
Eso no significa que no sientan miedo pues a final de cuentas es una de las emociones que nos hacen seres humanos, algo que al final es bueno y no se puede cambiar. Se trata más bien de saberse sobreponer para llevar a cabo los sueños y convertirlos en realidad y cumplir esas aspiraciones que se tienen.
Hay una mujer que con el pasar de los días se va haciendo más fuerte y viene cumpliendo sus objetivos, gracias a que pudo descubrir un talento musical innato, cosa que a otras personas nos cuesta. Ella es Sara Marcela Arango Pérez, a quien conocí gracias a este mundo globalizado, y más cercano por la magia de las comunicaciones y las redes sociales donde hemos tenido el privilegio de conocer grandísimos talentos que muchas veces han estado ocultos por falta de apoyo y oportunidades, dentro de esos quiero destacar y resaltar él de esta bellísima, carismática y genial mujer que se viene abriendo paso de animal gigante en este competitivo y muchas veces discriminado y hasta machista mundo de acordeonistas, pero que con su aporte, capacidad y aptitud viene dándole una nueva oxigenación a la música vallenata.

Llegó a este mundo el 27 de marzo del año 2005, en el pintoresco y alegre municipio de La Apartada – Córdoba, en la costa norte colombiana, más exactamente un día domingo el cual es de un ambiente bullicioso, alegre y festivo para los habitantes de estos pueblos, porque es el día en que normalmente los campesinos de la zonas rurales, pertenecientes a la cabecera municipal, llegan a vender sus productos, aprovisionarse para su semana laboral y, porque no decirlo, también a tomarse uno que otro licor y participar en una parranda amenizada por músicos de la región o el sonido de una tienda, cantina o bar.
Abrió los ojos escuchando el fluir de las aguas cantarinas del majestuoso e imponente Río San Jorge: muchas veces temeroso y otras apacible y silencioso, rodeada de los aromas de las flores y frutos locales, los trinos de las aves silvestres y la belleza de ese entorno natural fascinante.
Es la hija mayor del hogar conformado por Edwin Andrés Arango Restrepo y Lina Marcela Pérez Padilla y sus dos hermanos menores Alexandra y Eleazar.

Su padre, un licenciado en teología y músico de percusión; su madre, una profesional en Administración en Salud y Recursos Humanos: ellos han sido la base fundamental en la crianza con buenos valores, ética y moral de su primogénita y demás hijos.
Sarita, como cariñosamente la llaman sus progenitores y allegados, realizó sus estudios de básica primaria en la Institución Sitio Nuevo y la secundaria en el Colegio Daniel Alfonso Paz (INDAPAZ) de La Apartada donde se graduó como bachiller y a la par también obtuvo el título como técnico en sistemas del SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje) en el año 2020. En este momento se encuentra realizando una carrera profesional en ingeniería ambiental en la Universidad de Antioquia, sede del municipio de Caucasia.
Esta niña-mujer prodigio del acordeón, según nos contó su padre, antes del primer año de nacida, ya era seducida por los sonidos mágicos que emanaban del instrumento arrugado porque al escucharlos movía sus deditos simulando la interpretación del mismo y una sonrisa iluminaba su bellísima carita angelical. Fue así como vio en su hija la oportunidad de cumplir un sueño frustrado que tuvo desde niño: ser acordeonista. Por eso siempre ha sido su apoyo, su bastón, su guía incondicional y también asesor musical en la naciente carrera de esta estrella que brilla con luz propia en el firmamento vallenato y de aires musicales del Caribe colombiano como: la cumbia, el porro, paseaíto, pasillo, entre otros, que interpreta en su instrumento de pitos y bajos.
La magia y el encanto entre Sarita y el acordeón fue como se diría popularmente «amor a primera vista», pero fue hasta antes de cumplir los 11 años cuando su papá hizo un esfuerzo económico y, mediante un préstamo bancario, le compró ese regalo soñado. Seguidamente la ingresó a una escuela de su terruño donde con la mirada atónita del profesor, la primípara alumna, se aprendió en el primer día de clases, la melodía de la «Piña Madura».
Bajo la supervisión de su papá y el apoyo incondicional de sus maestros de la escuela y colegio, como Luis Castañeda, Carmelo Rodríguez, Efraín Peña y Gerardo Porto, despega y continúa su ascendente carrera musical.
Admiradora de grandes maestros del acordeón como Israel Romero Ospino, «El Pollo Isra»: el primer estilo en el que se enfocó y se convirtió en una alumna aventajada; ahora es común escucharla ejecutando pases y melodías emulando a grandes acordeonistas que han dejado una huella indeleble en la historia del folclor como: Emiliano Alcides Zuleta Díaz, Héctor Arturo Zuleta Díaz, Nicolás Elías «Colacho» Mendoza Daza, Álvaro López Carrillo, Navín López, Juan Humberto Rois Zúñiga, Julián Rojas Teherán, etc. Ellos, los que han tenido la oportunidad de escucharla, han sucumbido y enviado mensajes de admiración ante la calidad interpretativa de esta virtuosa apartadense.
Su majestuosidad, pulso, precisión en las notas, y ejecución de su instrumento bendito y sagrado acompañado de un carisma arrollador, una sonrisa encantadora y contagiosa la convirtieron en «La Reina del acordeón infantil» más laureada y ovacionada, obteniendo el primer lugar alrededor de unos veinte festivales de música de acordeón donde se ha consagrado, por su derroche de creatividad, talento y disciplina.
Son testigos de sus proezas y galardones los festivales de La Apartada (su tierra natal), Ayapel, Sahagún, Buenavista, Montelibano, en el departamento de Córdoba; Los Palmitos (Sucre), San Juan de Urabá (Antioquia) y la consagración en el festival vallenato femenino EVAFE en Valledupar, entre muchos más.
Luego de ese paso exitoso en la categoría infantil se presentó en El Festival de La Leyenda Vallenata en Valledupar categoría «Acordeoneras Mayores» en busca de su consagración en el templo del vallenato con tan solo 16 años y donde sin lugar a dudas se convirtió en una seria aspirante a la corona, en cada ejecución de los cuatro aires que hacen parte del música de Francisco el hombre. En donde hizo delirar a un público extasiado con su destreza en la ejecución del instrumento arrugado, obteniendo de esa manera tres podios consecutivos, dos segundos lugares y un tercero, para finalmente consagrarse como «Reina Mayor del Festival Vallenato» en este año 2024. Mostró desde la primera ronda que estaba lo suficientemente preparada para alzarse con la corona del festival vallenato más importante que se realiza en el territorio colombiano. Con su inseparable instrumento de pitos y bajos al pecho le demostró a un público multitudinario y al jurado calificador, con su sapiencia, su pulcritud, su coherencia melódica y armónica, su cadencia, pulso, precisión, seguridad, alegría, entusiasmo, firmeza en los dedos y ese sincronismo entre pase y pase de cada aire musical vallenato interpretado, sumado a esos arreglos melódicos exquisitos, nos muestra hasta la saciedad que estamos frente a una gran Reina Vallenata que sabrá portar con mucho profesionalismo ese cetro y esa corona que le fueron otorgado.
Sarita, a parte de interpretar de manera magistral la música vallenata y otros aires musicales del Caribe colombiano, también nos deleita con otras proezas como ejecutar el acordeón en la espalda, con el dedo meñique, es ambidiestra y ejecuta casi toda la melodía de una canción utilizando únicamente los bajos del instrumento; por eso es comúnmente escuchar y ver sus vídeos en el programa radial y canal de YouTube del maestro Julio César Oñate Martínez, «JUGLARES» donde muy frecuentemente nos presenta algo nuevo de esta talentosa artista. El maestro Emiliano Alcides Zuleta Díaz dijo: «para tocar acordeón, primero hay que saber dónde se tiene el corazón» y creo que Sara Arango descubrió el corazón de su acordeón y de ahí su gran capacidad y maestría en la ejecución.
Su gracia natural, donaire, virtuosismo, destreza, clase y elegancia la hacen merecedora de un sitial de honor en nuestro panorama artístico y musical donde la tendremos por muchos años encumbrada como «La Reina del acordeón».

Autor: Ramiro Elías Álvarez Mercado

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