El tradicional desfile de Jeep Willys Parranderos promovido por la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata desde el año 2009, volverá a recorrer las calles de Valledupar el sábado 27 de abril a partir de las 3:00 de la tarde, siendo encabezado por el cantante Iván Villazón, homenajeado del 57° Festival de la Leyenda Vallenata.
Esta caravana es un rescate de la antigua costumbre de legendarios parranderos, quienes recorrían las calles de Valledupar y pueblos cercanos a bordo de estos automotores, en cuya parte trasera llevaban un conjunto típico vallenato.
El citado desfile es una remembranza de la costumbre que data de los años 60 y 70 del siglo pasado, que logró inmediata acogida desde el momento en que fue instituido. Esta vez el recorrido tendrá en marcha a más 100 Jeep Willys Parranderos, que pondrán la mejor nota llena de colorido, música y alegría.
El desfile tendrá el siguiente recorrido. Salida desde el Parque de la Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujonoguera’, glorieta de la Pilonera Mayor, hasta la calle 12, (Giro hacia la izquierda). Calle 12 hasta la carrera cuarta (Giro hacia la derecha). Carrera cuarta hasta la Calle 32 (Giro a la derecha), pasando por el Parque de los Algarrobillos y el Centro Comercial Mayales Plaza, hasta la Carrera 12 (Giro hacia la izquierda). Carrera 12 hasta la Y con Avenida Simón Bolívar (Giro hacia la derecha) hasta la glorieta Los Músicos., hacía la diagonal 21 hasta el Obelisco, sigue hacía la carrera 31 (Giro a la derecha en la glorieta de la Chicha Maya del Batallón La Popa hasta la carrera 23. (Giro hacia la izquierda hasta la avenida Sierra Nevada llegando a la glorieta de la Pilonera Mayor y concluye en el Parque de la Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujonoguera’.
Sobre este acontecimiento andante el coordinador del desfile Clemente Pachín Escalona, anotó. “Volveremos a cumplir la cita gracias al compromiso adquirido desde hace 15 años por la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, teniendo el apoyo de los propietarios de los Jeep Willys que llegan procedentes desde distintos puntos del país, además, los de Valledupar y la región. A todos los invitamos a este acontecimiento que dará la bienvenida al 57° Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje al maestro Iván Villazón”.
Desfile de Piloneras
Finalmente se anota que el desfile de Piloneras en las categorías infantil y juvenil, se realizará el martes 30 de abril partiendo del colegio Alfonso López y terminando en la glorieta Pedazo de acordeón. Hora de salida: 2:00 P.M.
En cuanto al desfile de Piloneras en la categoría mayor será el miércoles 1° de mayo saliendo del colegio Alfonso López, hasta la glorieta La Pilonera Mayor. Hora de salida 1:00 P.M.
De las 260 canciones inscritas para el 57° Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje a Iván Villazón, ‘La Voz Tenor del Vallenato’, fueron seleccionadas un total de 70 que corresponden a 42 paseos, 11 merengues, 9 sones y 8 puyas, cuya labor le correspondió al jurado integrado por el compositor Juan Pablo Marín Álvarez, Rey de la Canción Vallenata Inédita 2023; el compositor Luis Egurrola Hinojosa y el historiador e investigador musical vallenato, Celso Guerra Gutiérrez.
El Vicepresidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata y coordinador del concurso de la Canción Vallenata Inédita, Efraín Quintero Molina, manifestó. “El jurado estuvo escuchando durante dos días el total de canciones inscritas, teniendo el acompañamiento de los veedores Lourdes Baute Céspedes y Alonso Sarmiento Araújo. Al final entregó el resultado haciendo énfasis en la calidad de la composición para que pueda perdurar con el paso del tiempo”.
Al respecto el compositor Juan Pablo Marín, sobre el trabajo cumplido en la selección de las canciones, expresó. “Hicimos el ejercicio escuchando canción por canción para emitir un concepto bien centrado. Se siguieron al pie de la letra los parámetros como son la armonía, la letra, la melodía y la rima que son determinantes. Resalto la inscripción de compositores extranjeros y del interior del país”.
De igual manera, destacó el buen nivel de las canciones para que este año el concurso de la Canción Vallenata Inédita, se vista de colores con muchas melodías, letras y armonías haciendo más grande esta fiesta del folclor.
Finalmente a los 70 compositores seleccionados se les comunica que tienen plazo hasta el lunes 22 de abril a las 5:00 de la tarde, para aportar la foto tamaño documento 3X4 y la fotocopia de la cédula de ciudadanía de máximo 8 acompañantes que van a interpretar la canción inédita.
Se adjunta el listado de las 70 canciones seleccionadas en los aires de paseo, merengue, son y puya.
«La música es una armonía agradable para el honor de Dios»: Johann Sebastián Bach (compositor, músico, director de orquesta y profesor alemán).
Por: Ramiro Elías Álvarez Mercado.
La buena música es un poder que llega de forma directa hasta el alma del individuo; viene a ser un mensaje de corazón a corazón: del corazón del compositor para impactar el corazón de otra persona, es un poder que puede influenciar y promover grandes movimientos en el mundo, que permite reforzar los valores morales, éticos y espirituales de la humanidad. Algunas frases que encontramos en las canciones nos recuerdan que este arte es una bella expresión del espíritu que nos transforma positivamente, disipa muchos sentimientos negativos y hace que nos sintamos acompañados. En la música vallenata hay un cantautor que le tocó batallar mucho, para poco a poco ir logrando un espacio en este competido mundo, algo que ha hecho por ser un hombre de fe, con lo cual entendió que Dios y la espiritualidad están por encima de las derrotas. Hago referencia a Hochiminh Vanegas Bermúdez, cuyo nombre es de origen vietnamita: HO-CHI-MINH, que significa «el que trae la luz o el que ilumina», nombre del líder vietnamita que los liberó del yugo francés y el de los yankees. Desde muy pequeño fue llamado por sus padres, familiares y vecinos como «Hochi» abreviatura de su nombre, nació el 25 de septiembre del año 1970 en Valledupar, Colombia, «La capital mundial del vallenato» en el sector conocido como Calle La Garita. Hijo de padres guajiros: su madre Gladys María Bermúdez Bracho, modista y ama de casa oriunda del caserío Los Pozos, y su padre Saúl Darío Vanegas Castro, nacido en El Tablazo, ambos caseríos pertenecientes al municipio de San Juan del Cesar (La Guajira); su progenitor se desempeñaba como funcionario del ICA (Instituto Colombiano Agropecuario), trabajaba en la parte de radioteléfonos y comunicaciones con las diferentes sedes y fincas de la organización; de allí salió pensionado. Oficio que alternaba con el gusto por la música vallenata de la cual era un buen compositor. Canciones de su autoría como: ‘Conoci la pena’, grabada por Los Embajadores Vallenatos (Robinson Damián y Ramiro Colmenares); ‘Estás Equivocada’, grabada por Édgar Peñalosa y Las Estrellas Vallenatas; ‘Grandeza de un amor’, grabada por Beto Martínez y Miguel Ahumada; ‘No te enojes negra’, grabada por Beto Martínez y Luis Enrique Martínez Argote, entre otras, que hacen parte de su repertorio musical. Vena artística que fue heredada por su hijo Hochiminh, pero también la heredó por parte de su progenitora Gladys quien tiene talento para la composición de donde surgieron algunas rancheras muy sentidas y unos merengues vallenatos; lo que quiere decir que en su casa se respiraba un ambiente musical, razón por la cual desde niño mostró inclinación por la creación de letras y melodías. Hochi hizo sus estudios primarios en el colegio Colombo Inglés y la secundaria en el tradicional colegio Nacional Loperena, ambos de Valledupar.
Criado entre la ciudad de los Santos Reyes y La Guajira cosa que hizo que su infancia estuviera rodeada de música vallenata en barrios tradicionales como el Cañaguate y el Barrio Obrero, muy cerquita de la reconocida plaza «Alfonso López» en donde los sonidos embrujadores y seductores de los acordeones,cajas, guacharacas y guitarras era como el pan de cada día, estas experiencias cotidianas combinadas con las vacaciones escolares que vivía en la cultura guajira en poblaciones como: Fonseca, Villanueva, San Juan del Cesar, Cañaverales y los Haticos, entre otras, escuchando canciones de sus ídolos en la música vallenata, maestros por los que profesa una gran admiración y respeto tales como: Leandro Díaz, Gustavo Gutiérrez, Rafael Manjarrés, Hernando Marín, Marciano Martínez, Rosendo Romero y otros de una nueva camada que siguieron esa senda del vallenato lírico, con contenidos poéticos, filosóficos muy profundos o lo que yo denomino como la palabra bien dicha en los cantos vallenatos en donde sobresalen Fernando Dangod Castro, Hernán Urbina Joiro, Jacinto Leonardi Vega Gutiérrez, lo llevan a convertirse en un cantautor de la música vallenata y de otras expresiones musicales del Caribe colombiano.
Aprende a interpretar guitarra y el canto de manera empírica, como lo hicieron esos grandes exponentes de la música vallenata que pusieron en un pedestal muy alto esta bellísima expresión musical, folclórica y cultural. Acompañado de sus amigos de infancia, con los que se bañaba en el río Guatapurí y jugaban fútbol: otra de sus pasiones, conforman una pequeña agrupación con la que hacían presentaciones en las semanas culturales del colegio, serenateaban a hermosas quinceañeras y primeras conquistas amorosas, lo mismo que a las madres de sus amigos en fechas especiales.
Luego viene un episodio muy doloroso en la vida de Hochiminh y es la separación de sus progenitores y suceso que afecta la economía familiar, por lo que él debe abrirse paso en la vida realizando distintos trabajos desde la adolescencia: venta de rifas, chances (bolitas, también le dicen en otras regiones), arreglos de zapatos y bolsos para ayudar con los gastos en su hogar, pero sin dejar de escribir y cantar sus vivencias y es así cuando llega su primera inspiración titulada «En el Senderito» una canción que estuvo perdida por muchos años y que rescató en el año 2023 revisando libretas y papeles viejos que uno siempre tiene guardados en el baúl de los recuerdos, y es precisamente cuando llegó a sus manos una hoja de cuaderno amarillenta por el inexorable paso del tiempo y la sorpresa agradable que se llevó fue la letra de una canción que al leerla llegó ipso facto a su mente la melodía. Tema con un sentir a pueblo maravilloso que lo trasladó a su infancia y a los senderos que de niño caminó en La exótica Guajira y el Cesar el manantial de Cañaverales, los caminos rodeados de naturaleza, el inmenso cielo azúl, las aguas frescas y cristalinas del rio Guatapurí. Después de esa primera inspiración le llega un segundo canto titulado «Simulación» una canción de despecho y un poco de rabia e impotencia, fruto de una desilusión amorosa de las que normalmente vivimos en nuestra etapa de juventud En el año 1988 se gradúa como bachiller y un año más tarde se presenta para prestar el servicio militar en la Primera División de Santa Marta. La añoranza, la falta del calor de hogar y la tristeza por no poder compartir con su novia el primer aniversario de la relación fueron fuentes de inspiración y compone una canción titulada ‘Mensaje en el Viento’ la cual interpretaba junto a su amigo en la milicia Javier Vega en los momentos de descanso en la agitada vida militar.
A finales del año 1990 después de haber terminado su servicio militar vuelve a Valledupar siendo Subteniente de Reserva y con la medalla «Juan Bautista Solarte Obando» que se le otorga al mejor soldado del contingente. Ingresa a la Universidad Popular del Cesar y hace dos semestres de Contaduría Pública carrera que tuvo que interrumpir por motivos económicos. Buscando mejores condiciones de vida su hermano mayor se traslada Bogotá y lo llama diciéndole que en la fría capital colombiana habían oportunidades laborales y posibilidades para estudiar, y fue así como «Hochi» empaca maletas y se despide de su madre, novia, amigos y de su Valledupar del alma y se radica en Bogotá. En medio de la agitada vida de la gran ciudad su alma y corazón siguen anhelando los sonidos de la música de su tierra, empieza a plasmar versos y melodías describiendo añoranzas, esperanzas, vivencias, aventuras y mucha espiritualidad en relatos y cantos vallenatos, lo que da forma a un compendio importante de canciones con la firme convicción de engrandecer y hacer un aporte significativo a la música vallenata.
Con mucho esfuerzo y dedicación se gradúa como Tecnólogo en Sistemas de la Corporación Tecnológica de Bogotá y luego homologó en la UNAD (Universidad Nacional Abierta y a Distancia) donde finalmente se convirtió en Ingeniero de Sistemas. Comienza a ejercer su profesión en el Banco Caja Social ocupando el cargo de Técnico de Soportes, donde también conoce al amor de su vida y musa inspiradora de varios de sus cantos, Olga Lucía Gómez Suárez de familia Boyacense, nacida en Chía (Cundinamarca) y criada en Bogotá, canciones como: ‘Enamorado’, ‘Creo que me gustas’, ‘Nenita linda’, ‘Sueño’, ‘Tu me fascinas’ ,son muestras del amor que siente por su esposa fruto del cual nacieron dos retoños: Ekii y Yeray, cuando le pregunté el porqué de esos nombres me respondió: «Ekii es una expresión Wayuu que significa «principio, origen, la cabeza del grupo», quise conectar con mis raíces guajiras. Yeray es una expresión de las Islas Canarias que significa «Grande y Fuerte».
Para Hochiminh todos sus caminos y vivencias han sido fuentes de inspiración para componer, por ejemplo: la madre, una hermosa mujer, los hijos, un gran amor, la frescura y belleza de la naturaleza, la amistad, Dios nuestro creador, la tierra y como la mayoría de los compositores los recuerdos son el alimento que aumentan su inspiración. Sentimientos que podemos encontrar descritos en temas como: ‘Sueño de amor’, ‘Atardeceres de sentimientos’, ‘Motivo de regreso’, Canto a mamá’, ‘Mensaje en el viento’, ‘Soy mujer’, ‘Amiga’, entre otras. Vanegas es un compositor al cual se le puede apreciar un altísimo contenido espiritual, estético, amor y reconciliación por su cercanía con el creador del universo, es un hombre creyente muy agradecido de Dios y la vida algo que siempre es su fiel reflejo.
Con más de 120 canciones compuestas y un poco cansado después de compartir por mucho tiempo sus composiciones con diferentes artistas del género vallenato y sin obtener respuesta alguna decide desarrollar un proyecto musical, con el fin de presentarse ante el competido y difícil mundo vallenato y los medios de comunicación como «Hochi Cantautor Vallenato», bajo la dirección de Carlos Lengua, reconocido productor y músico, el acompañamiento del versátil acordeonista Fredy Quintana, graba y nos muestra a los amantes de la música vallenata un trabajo discográfico titulado ‘No lo dudes más’, un proyecto musical social que incluye 20 canciones de su autoría. Pero como dice el viejo y sabio adagio popular «el que persevera alcanza» y ya se están viendo los frutos de su trabajo y varias agrupaciones le vienen grabando sus canciones. Vanegas Bermúdez es un cantautor que admira y respeta profundamente la creatividad y el arte razón por la que en la creación musical no se encasilla en un solo género musical, es un compositor versátil que con la misma facilidad puede componer vallenato, bolero, salsa, balada, tambora, chandé y aunque su guitarra bendita lleva su sentir vallenato, le surgen ritmos y melodías diferentes, tipo boogaloo y otros afrocubanos; es decir que lo que nos viene mostrando hasta ahora en sus grabaciones es solo la punta del iceberg de su amplio repertorio musical, en esta línea creativa tiene como referentes a los maestros Calixto Ochoa Campo, Romualdo Bruto López y el mexicano Juan Gabriel. En este loable ejercicio hecho a pulso de presentar sus canciones al mundo «el cantautor de la espiritualidad» con el apoyo de los angeles que según él Dios pone en su camino, ha descubierto capacidades creativas para el diseño gráfico; es decir, elabora sus vídeos y las estrategias de promoción y marketing de su producto musical, todo esto sumado al estudio, la práctica y escuchando a tantos gurús que existen en los medios y comparten sus conocimientos y experiencias en internet. Ha hecho colaboración con amigos compositores, donde grabaron dos canciones en el proyecto musical «Mi Casa Vallenata» , ‘Gaviota Blanca’ coautoría con Fredis Aquiles y ‘Seguiré tus Pasos’ coautoría con Edwin «El Makina» Altamiranda Mercado, canciones interpretadas por los hermanos Guadis y Rodolfo Carrasco. Fray Núñez le grabó dos canciones tituladas ‘Lloraré, Llorarás’ y ‘Como Ayer’. Una joven cantante Erika Berrío hija del cantautor «Pupy» Berrío le graba una bella canción de corte romántico titulada ‘Eres’, distintas agrupaciones se siguen interesando por sus composiciones y Los Hijos de Urabá le graban un paseo en donde sale a flote su espiritualidad titulada ‘Los Planes de Dios’ en donde conjuga hábilmente la palabra de Dios con frases de amor. Recientemente ha lanzado dos canciones con el valor agregado de la participación del Rey Vallenato 2006 Alberto «Beto» Jamaica en el acordeón que con su experiencia, consejos y calidad interpretativa le dio un toque distintivo a ambas canciones, una titulada ‘Matrona de Mi Tierra’ un Chandé con el que se le rinde un sentido homenaje a esas mujeres valientes, altruistas y comprometidas que dedican su vida al servicio de los demás, y un paseo vallenato de esos que nos hacen recordar esas décadas doradas de la música vallenata como lo son: los ochentas y los noventas titulada ‘En El Senderito’ con letra diciente y sabor pueblerino. Próximamente el cantante oriundo de Villanueva, La Guajira Beto González estará lanzando una producción musical titulada «Poesías y Cantos» en donde vienen canciones de compositores reconocidos en el firmamento vallenato e incluirá una de «Hochi» titulada ‘Tengo Esperanza’
Hochiminh Vanegas Bermúdez es un compositor al que la inspiración le llega como una voz interior salida de lo más recóndito de su alma, que vibra en lo más insondable de su ser creativo, algo que sumado a su fe en el creador y a su espiritualidad, fluye de manera involuntaria, natural y espontánea.
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Gilberto Alejandro Durán Díaz, el primer Rey del Festival de la Leyenda, ostenta un récord que consiste en ser el autor del son más interpretado en el evento. Se trata de ‘Altos del Rosario’. En ese orden siguen la puya ‘Déjala vení’ (Náfer Durán), la puya ‘La fiesta de los pájaros’ (Sergio Moya Molina), el son ‘Pena y dolor’ (Alejo Durán), el paseo ‘La Loma’ (Samuel Martínez) y los sones ‘Mujer incomprensiva’ y ‘Qué bonita que es la vida’ (Adaulfo Herrera).
Como dato curioso Alejo Durán no lo interpretó en la final cuando ganó en el año 1968, pero es el son que tiene un relato sensacional. Es la crónica cantada dedicada a un pueblo inolvidable, a unos amigos inigualables y a hechos que quedaron plasmados para la historia en letra y melodía.
Ese pueblo del departamento de Bolívar, anclado a orillas del río Magdalena, quedó premiado por Alejo Durán, quien vivió allá y siempre sus habitantes fueron agradecidos al considerarlo un ídolo. Además, quedó estampado en el corazón de muchos pueblos, es decir pegado en el alma popular, comenzando por su natal El Paso, hasta llegar a Planeta Rica, donde fue sepultado.
A su hermano Náfer, cuando se le preguntó por Alejo, no escatimó elogios y expresó. “No es que yo lo diga, lo puede preguntar. Cuando Alejo llegaba a cualquier parte hacía amistad fácil. Era más pegajoso que una estampilla”. Soltó una carcajada con la fuerza de los Durán y añadió. “Él no se varaba en ninguna parte porque tenía imán y un carisma para agradar. Eso hizo posible que fuera de muchos amigos y con su estilo único para tocar el acordeón se impusiera”.
Al indagarle si él era más acordeonero que Alejo, sin pensarlo y muy serio, aseveró. “Ese tema no está en discusión, Alejo era único, aunque yo tampoco me quedo tan atrás. Él se le jugó con canciones que dieron en el clavo, sabiendo a quién se las hacía. Además, por sus obras y sus acciones quedó inmortalizado y eso llena de orgullo a nuestra familia que hizo y sigue haciendo aportes a la música vallenata”.
Historia de la canción
Esta fantástica historia de la canción ‘Altos del Rosario’, la contó el compositor e investigador Julio Oñate Martínez. “A la altura media de la isla de Mompóx, Bolívar, yendo del puerto de El Banco, Magdalena, hacia Magangué, el río Magdalena recibe en su margen izquierda la feroz cuchillada del río Los Patos, caudaloso afluente que constituía en aquellos años la única ruta posible de acceso al pueblo Altos del Rosario. Era una travesía que implicaba alrededor de tres horas a bordo de una lancha vieja y asmática”.
Siguió contando. “La única forma de entrar y salir de El Alto, era ‘La Argelia María’, una lancha con camarotes, larga y pesada, que salía día por medio para El Banco y Magangué a transportar pasajeros, arroz y queso, regresando cargada de abarrotes, medicamentos y combustible. Su propietario era un pintoresco personaje con estatura de microbio y cuerpo regordetico llamado sencillamente Zabaleta”.
Finalmente Julio Oñate, indicó. “El músico más importante que visitaba esa región privilegiada para el cultivo de arroz, era el andariego Alejandro Durán, quien en ese entonces separado definitivamente de su esposa Josefina Salas, deambulaba por el río, rebuscándose el billete y enamorando a las muchachas que se estremecían al escuchar su acordeón pechichón”.
De esta manera, la sincera y generosa amistad de los habitantes en Altos del Rosario y el hecho de haber hallado por fin el consuelo, la paz y la tranquilidad que buscaba, decidieron que Alejo Durán adoptara ese lugar como centro de sus constantes desplazamientos por todos los rincones de esa amplia región de los departamentos de Bolívar y Magdalena.
Por eso con el cariño que recibía constantemente nunca fijó tarifas por amenizar las parrandas y fiestas de los pueblos, ni tuvo jamás exigencias con ellos, pero a la hora de salir en correduría todos le daban diversos regalos.
Al visitar a Altos del Rosario, suelen narrar diversas historias del hombre que con su pedazo de acordeón al pecho supo cosechar amigos, amores y esos cantos que tenían la esencia de lo provinciano. Precisamente, esos siempre estuvieron guardados en su memoria.
Lloraban los muchachos
Allá cuentan que vivió por muchos años hasta partir en busca de una dama llamada Irene Josefa Rojas Guevara, a quien le compuso la canción 039. Ella le sonsacó hasta su pensamiento. También contaron que era todo un caballero y nunca como a los otros músicos, lo vieron borracho y dando lidia. Alejo Durán al conocer a Irene, quien era chiquitica, curiosita y de ojos vivos dejándole el corazón palpitando más de la cuenta, no regresó más a ese pueblo donde muchos lloraron por su partida.
La marca de la canción quedó en ese pueblo con nombre propio, hasta mucho tiempo después cuando el artista Carlos Vives, la llevó a los escenarios del mundo volviendo a cantar. “Lloraban los muchachos, lloraban los muchachos, lloraban los muchachos, al ver mi despedida. Yo salí del Alto, en la Argelia María. Si la fiesta sigue, Durán si no se vá”.
De esa calidad humana era el negro Durán, quien se le pasó la vida dándole ofició a su corazón, que al final de sus días lo traicionó. Murió convencido de regalar toda su sapiencia musical, su estilo único y su especial decir: “Oa, Apa, Sabroso”.
Alejo Durán, ‘El negro grande’, nació para ser de esa dimensión y su nombre quedó enmarcado en la historia del folclor vallenato y más en su tierra El Paso, donde a finales del mes de abril se lleva a cabo desde hace 35 años el Festival Pedazo de Acordeón.
-Cuando comienza el mes de abril todo apunta al Festival de la Leyenda Vallenata, este año en homenaje al cantante Iván Francisco Villazón Aponte-
Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv
Valledupar es dueña de una característica especial donde el sonido de un acordeón, una caja, una guacharaca, abundantes versos y una voz parrandera, hacen posible que en el mes de abril todo gire alrededor del Festival de la Leyenda Vallenata. Por este único motivo el corazón palpita de emoción permitiendo que el recuerdo nunca muera y las palabras adquieran el poder de revivirlo sentadas en el pentagrama adornado con bellas melodías.
El “Embeleco”, como al principio se denominó, cuenta con los ingredientes necesarios para ser el evento que acerca multitudes en los distintos escenarios de concursos y en el Parque de la Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujonoguera’, donde se lleva a cabo la más grande parranda musical y folclórica.