Biografía Leonel Palacio Torres (Compositor Colombiano)

A través de Estampas Vallenatas damos a conocer un personaje de nuestro folclor que aún sin haber nacido en la costa Caribe colombiana,  se enamoró del vallenato que es patrimonio histórico e inmaterial de la humanidad,  se trata del compositor Leonel Palacio Torres quien nace en Gómez Plata,  Departamento de Antioquia el 30 de junio del año 1947, sus padres eran Juan de Dios y Carmen Emilia.

En su faceta como compositor su primera obra musical fue «Delirios de Amor»: y la primera obra que le graban a nivel profesional fue «La Hora Sabrosa» ambas interpretadas por el cantante Julio Mejía.


Leonel Palacio Torres manifiesta que su principal fuente de inspiración para escribir sus canciones son la mujer, la naturaleza, las experiencias vividas en el amor, las anécdotas de las parrandas y los personajes de su pueblo natal Gómez Plata.

Su vena musical proviene de su padre quién fabricaba tiples, guitarras y liras además los interpretaba, creciendo así en un ambiente lleno de melodías al escuchar a su padre tocar estos instrumentos.

Ha grabado 10 canciones a nivel profesional y tiene 10 canciones inéditas siendo un firme propósito poder grabar una canción como cantautor en un futuro cercano.
Entre sus referentes de la música vallenata como compositor se encuentran Alejo Durán, Alfredo Gutiérrez y Mateo Torres Barrera.

Como todo compositor siempre existe el sueño que le interprete una canción un grande del vallenato para el maestro Leonel Palacio,  es el ídolo mundial del vallenato Jorge Celedón por quien tiene una gran admiración.

En su catálogo como compositor tiene grabada la canción Alma de Parrandero, la cual representa el espíritu de un hombre parrandero y su filosofía siendo de gran importancia para él.

Leonel Palacio Torres es un compositor poseedor de un gran talento para componer con el alma y dar a conocer sus sentimientos expresándose a través de cada una de sus canciones, siendo muy importante para él participar en algún momento en el festival vallenato con una de sus canciones inéditas.

Entre sus metas para el 2024 se encuentra posicionar su música en el mercado principalmente las canciones » Momentos,  La Coqueta loca,  Alma de Parrandero y La Hora Sabrosa”, de la misma manera seguir aportándole al folclor con la grabación de sus canciones.

Biografía Artística José Ramón Mendoza -Cantante de Música Vallenata.

José Ramón Mendoza nace en el limón, Bolívar actualmente conocido como El Cicuco cerca de Mompox.
Sus inicios en el canto fueron a la edad de 10 años en el colegio cuando cantaba a capela y posteriormente con sus amigos del colegio tocaban en algunos lugares con un cuatro llanero y él cantaba rancheras, recibiendo dinero a cambio de su talento con tan sólo 14 años de edad, así fueron sus inicios en la música.
Al alcanzar la mayoría de edad un amigo que lo escuchó cantar lo invitó a ensayar con un grupo de vallenato en Venezuela, tomando luego la decisión a la edad de 22 años de regresar a Colombia buscando nuevos horizontes en el canto con una mala experiencia ya que necesitaba dinero para invertir en sus proyectos musicales.
Su primer acordeonero fue Alonso Pedrozo, su compadre quien bautizó a uno de sus hijos y así consecutivamente tocó con varios acordeoneros siempre cantando y demostrando su talento.

En su faceta como intérprete ha grabado varias canciones a la compositora Angela Patricia Ortega le grabó un homenaje a Eliseo Herrera «El Rey del Trabalengua» y «Cartagena y mi Madre».

Al compositor Charly Rodríguez le grabó Homenaje a Rafael Orozco, «En la Montaña» y «La Calera».


Luego de un tiempo ausente de los escenarios dedicado a otras funciones laborales, José Ramón Mendoza, conocido artísticamente como Moncho Mendoza se encuentra retomando su carrera como cantante grabando el cover de la canción ‘La Envidia» del compositor Dagoberto El Negrito Osorio, la cual publicó en redes y gusto mucho entonces decidió hacerla completa con diferentes arreglos para seguir impulsando su carrera musical, la cual representa un gran sueño en su proyecto de vida en la actualidad con el firme propósito de poder llegar al público que ama el folclor Vallenato.

Adolfo Pacheco, el pintor de versos que acostó al pueblo vallenato en una hamaca grande

-Hace un año se despidió de la vida el juglar que hizo sonreír al amor, darle la mayor importancia a su querida tierra bolivarense e inmortalizar al viejo Miguel-

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Hace ocho años el compositor Adolfo Pacheco Anillo fue invitado a tomarse un tinto a orillas del río Magdalena, cuando pasa por Barrancabermeja con motivo del homenaje en el Festival del Río Grande de la Magdalena, comprobándose que era un narrador auténtico porque ponía sus palabras en el lugar preciso, al lado del corazón.

Estando sentado en un kiosco, viendo correr ese caudaloso afluente comenzó a hablar de esos recuerdos imborrables llevándolos a canciones o escribiéndolos en diversos medios de comunicación. Además, contó que quería escribir un libro para dejar mayor constancia de su aporte al folclor que tanto amó. “Hasta le tengo título”, señaló.

Esa mañana comenzó diciendo. “No pensé que hoy a mi edad recibiera tantos homenajes que ya van por 60”. Hizo un repaso por algunos de ellos y otros que aunque no se acordaba, fueron significativos en su vida, pero se detuvo en uno especial.

“En el Festival de la Leyenda Vallenata del año 2005 fuí coronado como Rey Vallenato Vitalicio. Ese fue mi grado como gran compositor vallenato. Qué gran honor y se demostró que soy un gran cultivador de esta bella música que se impone en el mundo”.

Enseguida comenzó el repaso por la historia de su vida donde han salido cantos vallenatos que lo catapultaron a la gloria, haciendo el reconocimiento a la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata por llevar el estandarte. “Gracias a ese trabajo el vallenato clásico permanece con el paso del tiempo y cada año en Valledupar se den cita miles de concursantes, caso acordeoneros, cajeros, guacharaqueros, compositores, verseadores y cantantes”.

No paró de explicar. “No cabe duda que todo ese trabajo es producto de la visión que tuvo Consuelo Araujonoguera, ‘La Cacica’, con quien tuve algunas diferencias, pero que al final acepté su decisión, templanza y proyección para la querida música vallenata”.

La famosa hamaca grande

El tinto se iba consumiendo a la par con las paradas de su ameno diálogo y entonces entró en el campo de sus composiciones que sumaron más de 200, esas mismas que tienen el sello del hombre pueblerino y apegado a sus costumbres.

“Si cuento de todas, acá tendremos que amanecer”, fue lo primero que señaló. Entonces se direccionó por la canción donde pudo por su talento y admirable descripción montar en una hamaca grande al pueblo vallenato, para que meciéndose en ella cantara. A su vez, uniendo el poder del acordeón y la voz de Andrés Landero, lo hizo exactamente en dos minutos y 50 segundos.

“El que me inspiró esa obra fue el inolvidable compadre Andrés Landero, quien fue a participar en el Festival Vallenato y no ganó. Entonces me propuse con mi canto que hice en 1969 llevar a Valledupar al lado de mi compadre Ramón Vargas Tapias, un presente con la música de mi pueblo, especialmente una hamaca grande, más grande que el Cerro e’ Maco”.

Al viejo compositor sanjacintero en aquel instante le revoloteó en su pensamiento ese recuerdo cantado que fue un trasteo de sentimientos y con elementos pegados a su amada tierra.

Cuando salió la canción el historiador, político y escritor Eduardo Lemaitre Román, publicó en El Universal de Cartagena una columna donde destacaba la obra, pero señalaba que la hamaca no servía para hacer el amor. El maestro Adolfo Pacheco al leerlo  no paró de reírse, como exactamente lo hizo en aquel ameno y sincero diálogo. Entonces indicó que le había contestado al escritor.

“Le agradecí el elogio a la canción diciéndole que yo que no era tan experto en cuestiones del amor, pero me sabía de memoria 25 posturas, o sea lo que se puede llamar sexo colgante”.

Dentro de ese entorno musical vino la grabación de su célebre canción por parte del artista Carlos Vives, produciéndole muchas satisfacciones, principalmente del orden económico.

Ya acabado el tinto que no quiso volver a repetir, manifestó. “Carlos me solicitó el permiso para grabar dos canciones: ‘La hamaca grande’ y ‘El viejo Miguel’. Con gusto se lo concedí, pero al final me grabó la primera”.

Era el año 1993, el compositor ocupaba el cargo de Director de Tránsito en Cartagena, y por concepto de regalías de su obra le llegaron 25 millones de pesos. “Un platal para esa época”, dijo.

Adolfo Pacheco se puso serio y relató. “Con esa plata enseguida cambié de carro, arreglé mi casa y vivía mejor, pero cuál no sería mi sorpresa que al poco tiempo me llegaron varias demandas por enriquecimiento ilícito. Me tocó salir a enfrentarlas pidiéndole a Sayco copias del pago de las regalías. Con eso se cerró el caso”.

Río de lágrimas

El maestro Adolfo Pacheco iba a seguir hablando de los 47 años de haber compuesto esa canción cuando en el local vecino sonó ‘Alicia adorada’, interpretada por Alejo Durán. Agachó la cabeza y con sus lágrimas le hizo competencia al río Magdalena.

Enseguida relató. “Esa canción me llena de sentimiento. A Juancho Polo Valencia, lo conocí en una de las giras con mi paisano y acordeonero Ramón Vargas. Una mañana él estaba acostado en un pretil y de almohada tenía una cajita de cartón. Lo llamamos y despertó. Se le entregó el acordeón y en ayunas y con el guayabo en carne viva, comenzó a tocar y cantar esa bella canción dedicada a Alicia Cantillo”.

“Pobre mi Alicia, Alicia adorada, yo te recuerdo en todas mis parrandas. Pobre mi Alicia, Alicia Cantillo, yo te recuerdo con todos mis amigos”.

A la orilla del majestuoso río Magdalena el viejo sabio del vallenato Adolfo Pacheco Anillo, contó historias de sus canciones y de su región bolivarense. “Había una mujer que solamente se acostaba con pelaos porque los de su edad fingían mucho y no prendían ni empujaos”, anotó.

El maestro siguió en esa línea y añadió que esa historia se la narró con pelos y señales al escritor Gabriel García Márquez, quien no dejó de reírse y le pidió que la repitiera. “Ese día Gabo tomó apuntes para dejar constancia que Macondo existe”.

«Linda Cordobesa» el nuevo éxito musical del compositor Eustorgio García Mieles

Con grandes expectativas se realizó el lanzamiento de «Linda Cordobesa», una obra musical del compositor Eustorgio García dedicado a la mujer de este importante departamento, cuenta una historia de amor, un canto lleno de una hermosa inspiración y poesía.

Al mejor estilo de la Sabana, Linda Cordobesa con la gran interpretación del cantante Walter Julio Mercado y el acordeón de Obeimar Ortega, exaltando lo mejor del folclor en esta canción que ha tenido una gran aceptación en las redes sociales y medios de comunicación.

Cordialmente invitados a disfrutar de esta hermosa canción del maestro Eustorgio García, un compositor que cada día se esmera en seguir aportándole al folclor colombiano en cada una de sus obras musicales. Disfruten del video, suscríbanse y dejen un comentario apoyemos a nuestros compositores colombianos que le ponen el alma y su inspiración a cada una de sus canciones.

‘Reina Guajira’, historia de un amor imposible con sabor a pueblo

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Al departamento de La Guajira, ciertos factores lo hacen diferente hasta el punto de tener paisajes exóticos y la belleza de sus mujeres que son una postal adornada con chinchorros, mantas, mochilas y manillas. Ellas cuando el sol se va ocultando lo adornan con su caminar, haciendo posible que la luna les regale su luz.

Teniendo esa referencia, cierta noche el compositor José Alfonso ‘Chiche’ Maestre Molina, visitó uno de esos lugares y se encontró de frente con una reina, fijando de inmediato sus ojos en ella. Entonces su corazón latió con mayor frecuencia, logrando que nuevos versos comenzaran a flotar en su memoria.

Para él fue de gran regocijo regresar a contar esa historia hecha canción con sabor a pueblo, cuyo nombre no podía ser otro: ’Reina Guajira’ En aquel instante sintió que ese encuentro sabía a eternidad y era como aumentarle sus sueños. Esos sueños donde una inmensa ilusión se calcaba en su alma.

Enseguida ‘Chiche’ Maestre, dijo. “Le cuento que esa canción era relativamente nueva cuando se la entregué en borrador al cantante y amigo Elder Dayán. La interpreté con la guitarra y enseguida a él le gustó. No me dejó montarla de manera adecuada, cuando ya la tenía grabada en su celular. De una se adueñó de ella”.

Sin más pausa habló de la mujer protagonista de la canción, sin decir el nombre, ni el lugar del sur de La Guajira donde la conoció porque fue algo que nació y se escapó en un par de días. Días que fueron llenos de esos privilegios gloriosos donde dos seres sin tocarse se embriagaron de pasión.

“A esa joven hermosa, graciosa y elegante la conocí en una fiesta donde coincidimos, hablamos y hasta cantamos. En ese momento hubo miradas y una conexión extraordinaria, siendo algo fugaz y con muchas ataduras. Todo quedó hasta ahí, cuando de repente miré unas fotos donde ella celebraba su luna de miel y me estremecí”, anotó ‘Chiche’ Maestre.

Con su sinceridad característica como lo hace en sus canciones, tocadas de desamor y largas tristezas, aseveró. “El compositor tiene la licencia de dramatizar todo lo visto y lo que siente. Yo no tenía ninguna intención y menos la libertad requerida. Por eso digo, no es igual estar en una nube que en el suelo, y era mejor regalar versos cargados de adiós”. Eso sí, le prometió a la reina guajira que viviría hasta en su sangre.

A la poesía en ese tema vallenato se le otorgó la licencia de especificar porque es sagrada una mujer ajena, donde es mejor alejarse de ella para que los latidos del corazón no le hagan el coro a las lágrimas. Y es más, tampoco permitir que el río de la tristeza corra lleno de penas.

Belleza hecha mujer

En un espacio de la amplia entrevista se le pidió a José Alfonso ‘Chiche’ Maestre, hiciera una descripción exacta de aquella reina inspiradora de su canción, y quien también le puso las barreras necesarias para no llegar a puerto seguro. Sin demorar, expresó. “Es una mujer típica guajira, morena clara, bien criada, noble, sincera, carismática y que supo ganarse una canción cuando menos la esperaba. A ella, la pinté en versos que es algo llamativo y le digo que cuenta con mi cariño eterno”.

Auscultando más sobre su exitosa obra y queriendo saber el lugar y el tiempo que demoró para hacerla, confesó. “Todo sucedió en mi tierra Patillal. Allá me acostumbré a acostarme en una hamaca con mi guitarra, una hoja de papel y un lápiz. Eso sí teniendo la musa encendida y todos los elementos necesarios hasta quedar perfecta. En total la hice en dos tardes, de cinco y media en adelante. No más era recordarla para armar los versos ideales”.

Así, además de la canción que sigue sonando en la magistral voz de Elder Dayan Díaz y el acordeón de Lucas Dangond, lanzada el seis de julio de 2022 en la producción musical ‘Para ustedes’, se pone de presente que la inspiración tiene el momento justo para llegar y recorrer la geografía del corazón, donde los paseos nunca se detienen sino que viajan a la par con el sentimiento.

Seguidamente el compositor relato. “Desde que escuché la magistral interpretación en sus cuatro minutos y 33 segundos, supe que sería un éxito total y así ha sido gracias a Dios. También, recordé mis canciones grabadas por los más grandes cantantes vallenatos que aún siguen sonando. En verdad, a la reina guajira le agradezco haberme servido de inspiración y a estos artistas ponerle la voz y la nota precisa. El éxito de ‘Reina Guajira’, no escampa”.

La inmensa felicidad

La felicidad del cantautor Patillalero, es inmensa porque tenía muchos años que una de sus canciones no estaba en los primeros lugares. Ahora esta canción es un nuevo aliciente para volver a hacerse presente con su inspiración en el universo vallenato, donde estaba siendo reclamada su presencia.

Encantadora ‘Reina Guajira’, gracias por aparecer en un bello canto donde en épocas lejanas también figuró una sirena encantada, una paloma que voló bien lejos, aquel mártir solitario que no creía en el amor. También el llanto de un rey porque su princesa huyó, y de igual manera, a lo lejos apareció el confidente peregrino, a quien se le estaba acabando la vida al pisar hojas secas cubiertas de recuerdos.

En el horizonte musical se pintan esos versos que se repiten sin cansarse porque el testimonio del folclor es fiel. “Me gustaba escucharte cantar, disfrutamos la lluvia y el sol, y en un mundo sin nombre, sin ley, donde solo se valía soñar, pero más no te podía ofrecer. Yo sin tiempo y un reloj tan cruel, y el pretendiente fiel que andaba por ahí, primero se ganó a tu papá”…