Iván Villazón oficializa el listado de las canciones de su nuevo álbum ‘Un mundo real’

Iván Villazón, oficializa el listado de las 14 canciones de su nuevo álbum titulado ‘Un mundo real’ que tendrá su lanzamiento el jueves 14 de marzo, y estará disponible en todas las plataformas digitales.

Iván Villazón y Tuto López, grabaron las siguientes canciones:

1- Misión imposible – Fabian Corrales.

2- Sal un ratico – Omar Geles.

3- Volar sin alas – Leonardy Vega.

4- Este nene – Luis C López.

5- Tu me gustas – Wilfran Castillo.

6- Muchachita coqueta – Rolando Ochoa.

7- Un mundo real – Álvaro Perez.

8- Apagando focos – Julio Oñate M.

9- Las leyes de la vida – Juan C Ovalle.

10- Cada cabeza es un mundo – Marciano Martínez.

11- Tu partida -Iván Calderon.

12- Los morrocones – Luis E Martínez.

13- El centauro -Leonardo Gamarra.

14- A mí qué me va a dar – Franklin Moya

El viernes 15 será el lanzamiento en vivo en la discoteca Matildelina en Bogotá, para que el Villazonismo en pleno disfrute lo nuevo de Iván Villazón y Tuto López, informó su manager, Anderson Rojas

Con esta producción ‘El Cantor de Cantores, supera más de 30 trabajos musicales donde ha logrado impactar con sus éxitos como: El arcoíris, Mi alma en pleno, Cuando quieras quiero, El Pechiche, Me quedo con tus besos, El caramelito, No te ruego más y el aviador; siempre conservando ese vallenato auténtico, sentimental y parrandero.

Iván Villazón, quien regresó de una exitosa gira por Estados Unidos, se concentra ahora en los preparativos para este lanzamiento que ambienta la edición 57 del Festival Vallenato, donde será el ardía homenajeado del 30 de abril al 4 de mayo en Valledupar.

Wilson de Jesús Olmos Álvarez: un compositor que supo cristalizar sus sueños y convertirlos en canciones.

«Si: soy un soñador: porque un soñador es aquel que sólo encuentra su camino a la luz de la luna y cuyo castigo es ver el alba antes que el resto del mundo»: Óscar Wilde, escritor, poeta y dramaturgo de orígen irlandés.

Por: Ramiro Elías Álvarez Mercado

La historia de muchos de los seres humanos comienza siempre con sueños. Desde la independencia económica hasta las ansias por cambiar el mundo, pasando por la necesidad vital de hacer lo que a uno le gusta.
Es común, sobre todo en nuestra vida cotidiana que nos encontremos con muchos obstáculos y algunas limitaciones que intentan derrumbar y hacen tambalear esos sueños. Es entonces cuando más que nunca hay que revivirlos, porque esa marcha inició por ser soñadores y nos recuerda que las cosas no son fáciles, pero que a veces lo imposible se hace posible.
El empresario británico Richard Branson dijo estas palabras «todos deberíamos soñar y animar a los demás a soñar, porque soñar es uno de los regalos más grandes de la humanidad».
Pero si hay alguien que tuvo la capacidad de hacer realidad sus sueños, porque su mente e imaginación pudieron generar estas ideas fue Wilson de Jesús Olmos Álvarez, quien a lo largo de su niñez y adolescencia ideó aquellos objetivos que más tarde pudo cristalizar en su madurez contra viento y marea, a pesar de su sufrida y sacrificada vida. No todos conseguimos hacer realidad aquello con lo que soñamos, pero solo la idea romántica de poder lograrlo puede motivarnos enormemente en nuestro día a día.
Wilson Olmos nació en Barranquilla el lunes 17 de septiembre de 1973, sus padres fueron Aníbal Olmos Castro y Dora Isabel Álvarez Pérez, lamentablemente se separaron aún estando él en el vientre materno, algo que empezaría a marcar su difícil situación.
Al poco tiempo de nacido su madre se traslada y se radica en el corregimiento de Palmira dentro de la jurisdicción del municipio de Pueblo Nuevo en el departamento de Córdoba, en el Caribe colombiano, en donde empezó a crecer en el hogar de su abuela materna María Isabel Pérez García que junto a su progenitora hicieron parte de su crianza.
Como la mayoría de los niños tuvo las caricias maternales y esa demostración de ternura por parte de su mamá, quien con toda la delicadeza lo cuidaba y mimaba en esa primera fase que hace parte del arco de la infancia; es decir, la etapa del habla, el por qué?, y la consolidación de conocimientos básicos, que le fueron enseñandos con amor para que pudiera valerse en la vida y lo levantaba con dulzura ante cada caída. Como para la mayoría de las madres los hijos somos lo más lindo del mundo y de ese amor que la señora Dora Isabel le mostraba a su primogénito Wilson, lo que comenzó como «hijo bonito» frase que causaba risa en sus familiares y vecinos, fue cambiando con el tiempo y la redujeron a «Boni» para quedar definitivamente como «El Bonny» apodo que se convirtió en una especie de nombre artístico para Olmos Álvarez que lo ha acompañado por siempre.
Si algo tenemos aprendido es que en la vida no todo es alegría y es precisamente en un día que en Colombia es motivo de celebración y fiesta como lo es el 8 de diciembre donde se celebra La Inmaculada Concepción. Una festividad religiosa que inicia su tradición con el alumbrado el 7 de diciembre, conocido como «el día de las velitas» se convirtió en el más triste para Wilson de Jesús, porque ese día partió de este mundo terrenal su señora madre, esa vela colorida, luminosa y resplandeciente que era para él se apagó definitivamente ese 8 de diciembre del año 1987, cuando solo contaba con escasos 14 años edad, hecho luctuoso que marcó su vida para siempre.
Allí en Palmira un reducido caserío de solo doce viviendas y al cual «El Bonny» considera bendito y sagrado ya que siempre se ha considerado un hombre de fe y espiritual. Rodeado de gente noble, trabajadora, sencilla y humilde creció este futuro compositor, rodeado del fresco y verde aroma que se desprende de los montes, las flores y animales silvestres y de corral, el fluir cantarino y las aguas cristalinas del los arroyos el Marcio y el Santiago y un olor a café matutino recién preparado, el crepúsculo, la luna y el cielo estrellado. Todo ello, sumado a la tristeza interior que llevaba en lo más profundo de su alma y corazón, fueron motivos para despertarle la inspiración que lo condujo a convertirse en un compositor de música vallenata, que supo plasmar con letras y melodías esos sueños y vivencias que tuvo desde que empezó a entender la vida.
En esta etapa de adolescente trabajó como «lechero»; es decir, recogiendo leche en burro en distintas fincas de la región y trasladándola a un comprador en su pueblo, cultivó la tierra de yuca, plátano, maíz, ñame, arroz y también hacía lo que llamamos en esta región de Colombia como «pajarear arroz» que consiste en espantar los pájaros para que no se coman la cosecha de este grano.
En esos quehaceres diarios en compañía de su tío Aridio Álvarez Pérez, empezó a darle rienda suelta a su imaginación y fue entonces como fluyeron sus primeros versos y melodías, soñaba con algún día escuchar sus canciones en la radio y empezó a seguir de cerca los conjuntos vallenatos que se escuchaban en el momento .
Wilson se ha caracterizado por ser un hombre agradecido y uno por el que siente ese sentimiento fue su profesor de primaria en La Escuela Rural Mixta San José de Palmira de nombre Jairo Salazar Rivas natural del departamento del Chocó quien tuvo que ver mucho en su formación académica, pero también le inculcó buenos valores que les enseñaba con mucho ahínco y dedicación. Un docente que le apostaba a la educación y capacitación integral de sus alumnos.
Ya con la música metida de lleno en su ser, en la casa de su tío Aridio escuchaba en una grabadora un programa que transmitía el periodista y locutor Wilfrido Peña Salgado el cual era muy escuchado y gozaba de mucho prestigio que se llamaba «Vallenatos Punto Tres» en el que se entrevistaba a grandes exponentes de la música vallenata y programaban sus catálagos musicales, algo que para «El Bonny» era un deleite, una válvula de escape en la que se refugiaba después de un día ajetreado.
Olmos se caracterizó por ser una persona muy tímida y cuando empezó a hacer sus canciones le daba pena mostrarlas, solo las cantaba para él, hasta que un día una vecina suya, la señora Rosario Padilla lo encaró y le dijo que se había enterado del don que tenía para componer y le insistió para que le cantara una de sus canciones, a lo que con un poco de pena accedió y le cantó una titulada «Fuiste mi Reina», situación que dejó gratamente asombrada a doña Rosario, lo felicitó y ánimo a que siguiera creando canciones y las diera a conocer porque según ella, sus piezas musicales no tenían nada que envidiarle a la de los autores reconocidos.
Wilson Olmos se considera un admirador y seguidor de muchos compositores de esa línea lírica, romántica y poética en el vallenato como: Gustavo Gutiérrez Cabello, Rafael Manjarrés Mendoza, Hernando Marín Lacouture, Rosendo Romero Ospino, Fernando Meneses Romero, pero si hay alguien del que él aprendió más y tuvo en cuenta en su etapa de formación fue a Unaldo Efrén Calderón Cujia, este compositor se metió sin permiso en su mente, en su esencia y le modificó muchas cosas para bien, tal vez porque se identificaba con ese estilo de este maestro miembro de esa excelsa familia de compositores de San Juan del Cesar, La Guajira «Los Calderón». Las letras de Efrén tienen una mística en su poesía donde el impacto del dolor humano alcanzan mayores ribetes que en otro compositor, sus melodías tienen mucha melancolía, son de tonos ocres y pasteles que muchas veces reflejan tristeza por algún desamor o la perdida de un ser querido. Situaciones que en cierta medida ha experimentado Olmos Álvarez en el trasegar de su vida.
Wilson de Jesús poco a poco se fue soltando y le fue mostrando sus composiciones a sus amigos de infancia como: los hermanos Julio y Carlos Atencia que cantaban, tocaban violina, caja y guacharaca, Cristo Meza quien los acompañaba con una vieja guitarra instrumento que «El Bonny» aprendió a interpretar con solvencia, una grabadora de pilas ante la carencia de luz eléctrica para grabar sus nacientes letras y melodías y los coros de su primo Darío Calle Álvarez ( hoy en día un respetado y admirado anestesiólogo ) bajo la mirada atenta y alegre de doña Rosario Padilla, fueron estos personajes los primeros quienes con aplausos, sonrisas, creyeron y estimularon el talento de este adolescente, porque observaron en él todo un artista en ciernes.
La difícil situación económica y las pocas oportunidades laborales para un jóven aún menor de edad, hicieron que se trasladara al municipio de Ayapel en el departamento de Córdoba, para trabajar como pescador en el río Mucura en Bocas de Sejeve, un oficio desconocido y que se tornó muy difícil , porque la pesca se realizaba de noche y se le hacía complicado conciliar el sueño de día algo que le causó un desgaste físico y mental.
Luego estimulado por sus compañeros de faenas habituales, seducidos por la fiebre del oro opta por un nuevo y desconocido sendero y desplaza hasta los municipios mineros antioqueños de El Bagre y Cáceres donde logra ahorrar un pequeño capital, el cual decide invertir en adquisición de mercancías. Y es aquí cuando a través de la compra y venta de productos varios, conoce el departamento de La Guajira y específicamente el municipio de Maicao, epicentro comercial, pero también de música vallenata.
Allí, en dicho lugar, se da a conocer, cantando versos por doquiera de su autoría y también de las canciones de moda que estaban pegadas en ese momento en las voces de Diomedes Díaz, Rafael Orozco, Poncho Zuleta, Jorge Oñate, Beto Zabaleta, Iván Villazón, Farid Ortiz, entre otros, grandes y representativos exponentes del folclor vallenato.
Wilson considera que este tránsito por la tierra de Francisco el Hombre fue clave para afianzar sus aspiraciones, de ser una figura conocida en el ámbito musical y darle un mayor aliento a su naciente carrera artística.
Luego de transitar por distintos lugares se radica en la «Ciudad Bella y Cordial», Planeta Rica, Córdoba, en donde se convirtió en uno de sus hijos ilustres adoptivos y conoció a Raúl Medrano Díaz quien lo orienta para que ponga una venta de cassettes, dulces, golosinas, cigarrillos y variedad de artículos en el parque central del pueblo, lo que comúnmente llaman los lugareños como «Chaza», con la que su situación económica tuvo una notable mejoría.
Si alguna meta tuvo clara Wilson Olmos Álvarez fue la de continuar sus estudios de secundaria, los cuales concluyó en la jornada nocturna de la Institución Educativa José Hilario López.
Tras haberse graduado como bachiller y cumplido con éxito este objetivo pone su mirada en lo que tanto había soñado: consolidarse como compositor de las cosas que tienen relación con su vida, sueños, frustraciones, anhelos, tristezas, alegrías y obviamente de lo que ocurre en todo su entorno. Es así como en el año 1992, se relaciona con una agrupación oriunda del Bajo Cauca antioqueño conocida con el nombre de «La Revelación Vallenata» quien le graba su primera canción titulada ‘Murió Mi Esperanza’, en la voz de Alfredo Ríos y el acordeón de Darío Ricardo.
Ese mismo año obtuvo el primer lugar en un concurso de canción inédita, llevado a cabo en San Benito Abad, Sucre, en la cual le rinde un homenaje a su señora madre que tituló: «El dolor de un poeta», tema este que aún continúa inédito.
Posteriormente en 1993 se erige ganador del segundo Festival de El Diabolín, en Pueblo Nuevo, Córdoba, con la canción «Una Rosa en el alma», la cual fue grabada por la agrupación «Los Serenateros», en la voz de Julio Mejía Miranda y el acordeón de Gabriel Arroyo.
Para continuar con su ascendente carrera musical como compositor, «El Bonny» le hace entrega a Miguel Durán Jr dos termas que se constituyeron en éxitos ‘Al Final del camino’ y ‘Morían mis sueños’, pero años más tarde el mismo Miguel Durán Jr reenchaucha su canción anteriormente grabada por la «Revelación Vallenata» titulada ‘Murió mi esperanza’ la cual tuvo un éxito rotundo y se convirtió en un clásico de la música vallenata y de paso su cédula musical y su canción con más versiones, cabe resaltar que este tema retumbó en todas las emisoras de la Sabana sucreña el día del fallecimiento de Miguel Durán Jr y con ella fue despedido en su última morada .
Entre los grupos musicales que han grabado su obra encontramos: Emilio Oviedo y Edwin Cantero, Nayo Quintero y Roland Valbuena, Los Hermanos Carlos y Guido Malo( El Dúo Sensacional), Beto Pastrana y Pacho Arroyo, Edwar Morelos, Keiner Ortíz y Edwar Morillo.
En el estilo de «El Bonny» a lo largo de su carrera, ha prevalecido el tono romántico, íntimo de lamento con una lírica estética y mensaje altivo sin melodrama; una estructura melódica arrullante, haciendo un manejo hábil de figuras literarias como: símil, hipérboles, metáforas, mezcladas de una forma exquisita y maravillosa. En sus canciones procura resaltar la belleza de la mujer y ponerla en el pedestal que ella se merece, algo que se ha perdido en los compositores jóvenes de hoy en día, muchos de los cuales, por el contrario lo que hacen es denigrar de ese ser precioso que nos regaló el Supremo Creador.
El repertorio de este compositor es muy extenso y aunque su fuerte es el paseo lírico-romántico, ello no ha sido óbice para componer temas de la música sabanera como Porro y Chandé, al igual que Rancheras en estilo cristiano en donde resalta su espiritualidad y fe.
Este humilde varón es un ser maravilloso y un ejemplo para imitar, después de tanto sacrificio y sufrimiento, la vida le recompensó tantos esfuerzos y le formó un caparazón fuerte e irrompible que es digno de los más grandes elogios de parte de propios y extraños.
Olmos Álvarez siguió con su carrera musical, pero al par con sus estudios superiores y obtuvo el título de tecnólogo en sistematización de datos de La Universidad Antonio Nariño y luego alcanzó su título profesional en ingeniería de sistemas de la UNAD ( Universidad Nacional Abierta y a Distancias). Después de tantos ires y venires y uno que otro desamor, cupido con su flecha tocó las puertas de su corazón y le pone en su camino al amor de su vida Verónica del Rosario Arteaga Lambraño de cuya unión nacieron sus tres retoñitos Armando Javier, Verónica Lorena y Samuel, ella su fiel compañera por más de dos décadas tampoco escapó a su pluma mágica y ha sido musa inspiradora de varios de sus bellos y poéticos cantos como: ‘Mi Princesita’, ‘Lindo Amar Así’, «Amarte a Ti’ . Ella lo acompaña y lo ayuda en su almacén de tecnología que no podía tener otro nombre que «Bonny PC «.
Con más de 50 canciones grabadas y unas 80 inéditas, este compositor que aún sigue siendo un soñador, convirtió esos sueños que parecían inalcanzables en realidad. Con el se aplica perfectamente la vieja y sabia frase que dice «el que persevera alcanza». Wilson Olmos Álvarez se demostró así mismo y a los demás que rendirse nunca hizo parte de su léxico y que es un ejemplo de vida para todos, porque siempre tuvo presente que muchas veces la última llave es la que abre la puerta.

Ramiro Elías Álvarez Mercado

Biografía Leonel Palacio Torres (Compositor Colombiano)

A través de Estampas Vallenatas damos a conocer un personaje de nuestro folclor que aún sin haber nacido en la costa Caribe colombiana,  se enamoró del vallenato que es patrimonio histórico e inmaterial de la humanidad,  se trata del compositor Leonel Palacio Torres quien nace en Gómez Plata,  Departamento de Antioquia el 30 de junio del año 1947, sus padres eran Juan de Dios y Carmen Emilia.

En su faceta como compositor su primera obra musical fue «Delirios de Amor»: y la primera obra que le graban a nivel profesional fue «La Hora Sabrosa» ambas interpretadas por el cantante Julio Mejía.


Leonel Palacio Torres manifiesta que su principal fuente de inspiración para escribir sus canciones son la mujer, la naturaleza, las experiencias vividas en el amor, las anécdotas de las parrandas y los personajes de su pueblo natal Gómez Plata.

Su vena musical proviene de su padre quién fabricaba tiples, guitarras y liras además los interpretaba, creciendo así en un ambiente lleno de melodías al escuchar a su padre tocar estos instrumentos.

Ha grabado 10 canciones a nivel profesional y tiene 10 canciones inéditas siendo un firme propósito poder grabar una canción como cantautor en un futuro cercano.
Entre sus referentes de la música vallenata como compositor se encuentran Alejo Durán, Alfredo Gutiérrez y Mateo Torres Barrera.

Como todo compositor siempre existe el sueño que le interprete una canción un grande del vallenato para el maestro Leonel Palacio,  es el ídolo mundial del vallenato Jorge Celedón por quien tiene una gran admiración.

En su catálogo como compositor tiene grabada la canción Alma de Parrandero, la cual representa el espíritu de un hombre parrandero y su filosofía siendo de gran importancia para él.

Leonel Palacio Torres es un compositor poseedor de un gran talento para componer con el alma y dar a conocer sus sentimientos expresándose a través de cada una de sus canciones, siendo muy importante para él participar en algún momento en el festival vallenato con una de sus canciones inéditas.

Entre sus metas para el 2024 se encuentra posicionar su música en el mercado principalmente las canciones » Momentos,  La Coqueta loca,  Alma de Parrandero y La Hora Sabrosa”, de la misma manera seguir aportándole al folclor con la grabación de sus canciones.

Biografía Artística José Ramón Mendoza -Cantante de Música Vallenata.

José Ramón Mendoza nace en el limón, Bolívar actualmente conocido como El Cicuco cerca de Mompox.
Sus inicios en el canto fueron a la edad de 10 años en el colegio cuando cantaba a capela y posteriormente con sus amigos del colegio tocaban en algunos lugares con un cuatro llanero y él cantaba rancheras, recibiendo dinero a cambio de su talento con tan sólo 14 años de edad, así fueron sus inicios en la música.
Al alcanzar la mayoría de edad un amigo que lo escuchó cantar lo invitó a ensayar con un grupo de vallenato en Venezuela, tomando luego la decisión a la edad de 22 años de regresar a Colombia buscando nuevos horizontes en el canto con una mala experiencia ya que necesitaba dinero para invertir en sus proyectos musicales.
Su primer acordeonero fue Alonso Pedrozo, su compadre quien bautizó a uno de sus hijos y así consecutivamente tocó con varios acordeoneros siempre cantando y demostrando su talento.

En su faceta como intérprete ha grabado varias canciones a la compositora Angela Patricia Ortega le grabó un homenaje a Eliseo Herrera «El Rey del Trabalengua» y «Cartagena y mi Madre».

Al compositor Charly Rodríguez le grabó Homenaje a Rafael Orozco, «En la Montaña» y «La Calera».


Luego de un tiempo ausente de los escenarios dedicado a otras funciones laborales, José Ramón Mendoza, conocido artísticamente como Moncho Mendoza se encuentra retomando su carrera como cantante grabando el cover de la canción ‘La Envidia» del compositor Dagoberto El Negrito Osorio, la cual publicó en redes y gusto mucho entonces decidió hacerla completa con diferentes arreglos para seguir impulsando su carrera musical, la cual representa un gran sueño en su proyecto de vida en la actualidad con el firme propósito de poder llegar al público que ama el folclor Vallenato.

José Luis Martínez Barraza: un compositor que hace parte de la nueva camada de la música vallenata.

«La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido»: Leonard Bernstein, compositor, pianista y director de orquesta estadounidense.

Por Ramiro Elías Álvarez Mercado .

Las palabras pueden convertirse en una inyección de energía, ganas y motivación, sobretodo para las personas que emprenden un nuevo reto o una nueva actividad en la vida.
Una dosis extra de motivación siempre es bienvenida, y para muchos de nosotros (músicos y no músicos) un consejo o una frase puede suponer un gran empujón para perseguir una nueva perspectiva.

Precisamente en el arte musical hay algunos talentos en distintas áreas que por timidez o un poco de miedo no salen a flote y se quedan en el anonimato. En cambio hay otros que motivados por personas cercanas sí lo hacen, como le pasó a José Luis Martínez Barraza, un joven compositor que hace parte de la nueva camada de la música vallenata. Quien le abrió los ojos a este mundo terrenal el martes 29 de abril del año 1980 en una radiante mañana, rodeado de los efluvios de la naturaleza, el olor al café recién colado y de la leche recién ordeñada, en el corregimiento de Bálsamo, municipio de Concordia ubicado en la zona noroccidental del departamento del Magdalena, en la Costa norte colombiana.

Quehaceres como la ganadería, agricultura y la pesca en pequeña escala hacen parte de las actividades económicas que se desarrollan en este exótico paraje. Nació en el hogar conformado por el señor José de Los Santos Martínez Isaza y la señora Arelis de Jesús Barraza Moya. Ambos dedicados a la labor de administrar fincas cuyas actividades principales eran los cultivos de yuca, maíz, arroz, millo y todo lo relacionado con la crianza y levante de ganado, cerdos, chivos, aves de corral y la producción de queso; fruto de ese esfuerzo, trabajo y dedicación luego pudieron adquirir su propia tierra y seguir con esta actividad ahora en su propiedad a la que denominaron como «Finca Canario». Es el hijo mayor de una familia de tres complementada por sus hermanas Carmen Luz y Fanny María.

Su influencia en la composición la hereda de su progenitor, quien construía versos con situaciones que le sucedían en su entorno ya fueran de tipo jocoso, amoroso o producto de su imaginación, su abuelo paterno José Martínez De Aguas conocido como «Joselo»también era un destacado decimero de la región. Al no tener hermanos varones tuvo una estrecha cercanía con sus primos y es precisamente cuando uno de los menores quien no tenía una buena dicción en la pronunciación de su nombre termina por llamarlo como «Blite», apodo que se convirtió en un complemento de su identidad.

Sus estudios primarios los realizó en la Escuela Rural Mixta de Bálsamo en su adorado terruño, en donde vivió al cuidado de su abuela materna Fanny Moya Palacín unos tres años y el resto del tiempo hasta que terminó sus estudios de básica primaria estuvo con su abuela paterna Baudilia Isaza; lo que quiere decir que ambas hicieron parte de su crianza en sus primeros años de vida. En la escuela se mostró como un alumno aplicado y sobresaliente, pero sobre todo inquieto en cuestiones musicales, tarareaba las canciones vallenatas de moda y se las aprendía con los famosos cancioneros de la época en donde venían las letras de los temas, preocupándose siempre por saber quienes eran los autores, cantantes y acordeonistas de esas obras musicales que lo seducían y a su escasa edad ya despertaban en él distintas emociones. Ese entorno natural y paradisíaco en donde José Luis se levantó fue fundamental para el desarrollo de su imaginación, dado que su terruño quedaba al lado de una corriente de agua fresca y cristalina llamada «Quebrada el Mundo»: un brazo que se desprende de la imponente y majestuosa Ciénaga de Zapayán hábitat de mucha flora y fauna exótica que mantiene vivo el ecosistema de la región. Sin lugar a dudas esos paisajes y tiempos vividos contribuyeron posteriormente en el desarrollo de las temáticas de sus canciones.

A la edad de 11 años se traslada a la «Puerta de Oro de Colombia», la ciudad de Barranquilla, con la finalidad de realizar sus estudios secundarios, donde se gradúa de bachiller en el Colegio Liceo Moderno del Norte.

Al llegar a la capital del Atlántico tiene contacto directo con otras expresiones musicales y culturales desconocidas para él como: la salsa, la champeta, el carnaval, la danza del garabato y aunque ese colorido festín embruajador le gustó, nunca dejó de lado el amor por la música vallenata que escuchaba de niño; por el contrario, más se acrecentó en su ser. En el colegio siempre se destacó en las actos cívicos y centros literarios donde animado por sus compañeros de curso y su profesor de Español y Literatura, y director de curso en el grado once, Eduardo Pulido le pedían que escribiera algo alusivo a las actividades festivas del colegio, a lo que Martínez siempre estuvo dispuesto pero por lo general eran coplas y versos sin melodías, luego ya un día compuso lo que sería su primera canción vallenata y fue para la despedida de su segunda etapa estudiantil: el bachillerato pero lamentablemente olvidó la música y letra de esa improvisada canción y no quedó ningún registro de la misma.

A partir de ahí se toma más en serio la composición y empieza a hilvanar versos y melodías aquí y allá dándole forma a su estilo.
Entra a la Universidad del Atlántico y se gradúa de ingeniero industrial y luego empieza a ejercer su profesión pero sin dejar de lado su pasión por la música vallenata.
Entre los años 1997 y 2005 tiene una etapa fructífera en la creación de canciones y compuso varios temas, hasta que su amigo «Pochy» Colón se interesa en uno de ellos y le graba en 2006 el canto titulado «Tonto Corazón» al lado del acordeonista Ángel Barrios, un año después, Silvio Brito Jr. Y Yeifer Amaya le graban el sencillo titulado «Sigue esquivo el amor».
Lo anterior sirvió de preámbulo para que nuevamente Silvio Brito Jr. Y su padre el gran Silvio Brito Medina le interpretaran a duo un tema titulado «Contante y Sonante» en el trabajo discográfico que llamaron «Una Nueva Generación» con el acompañamiento en el acordeón de Juan Francisco Pérez.

Martínez Barraza siempre le ha tenido una gran admiración a los compositores que se han caracterizado por tener un estilo lirico, poético y romántico en la música vallenata, pero dice tener a Rafael Enrique Manjarrés Mendoza, Iván Ovalle Poveda y José Alfonso «Chiche» Maestre como sus referentes en la composición de la música de Francisco el hombre.
Con el paso de los años siguió creando canciones fue abonando y cultivando más la lírica de sus temas.

Tiene una unión marital con Dayana de La Cruz musa inspiradora de varios de sus cantos como: ‘El amor se hizo vallenato’, ‘Como simple marioneta’, ‘Ellas no tienen culpa’, ‘Esa eres tú’, ‘La florecita’, ‘Perfume de primavera’, inspiraciones con las que demuestra el amor que le tiene a la mujer que eligió para caminar agarrados de la mano el sendero de su vida, fruto de ese amor llegó al mundo su primogénita Nathalia Martínez de La Cruz, una princesita que vino a llenar su hogar de más alegría y que inspiró en «Blite» una de sus más tiernas canciones titulada ‘Tesorito de mi vida’, porque no hay ningún elemento en el mundo que despierte más belleza y le de sentido a nuestras vidas que la ternura suministrada por los hijos, es la expresión más serena, bella y firme del amor.

Haber nacido un pueblo es algo inspirador y reconfortante porque en él vivimos una gran sensación de bienestar, pero muchas veces las labores cotidianas ejercidas en las grandes ciudades nos aleja de ese terruño amado y no podemos visitarlo con frecuencia, pero siempre está presente en el recuerdo y lo llevamos en un rinconcito del corazón y es precisamente esta nostalgia lo que llevó al cantor de Bálsamo a componer un sentido canto para su terruño querido y nos muestra una faceta como cantautor donde interpreta un paseo titulado ‘Unos versos pendientes’.

El haberse radicado en Barranquilla y ser influenciado por otros géneros musicales le sirvió para componer una champeta titulada ‘En el oscurito’ interpretada por Dj Demoledor y Zonek El Magnate con la guitarra de José Páez.
José Luis Martínez Barraza » Blite» poco a poco se ha ido dando a conocer en este competido mundo vallenato, porque es un compositor que acude a la música buscando contener sentimientos que a veces lo abruman y otras veces lo enamoran y es precisamente en ella donde se refugia y encuentra el lugar apropiado para dar rienda suelta a su imaginación de donde le brota la inspiración que luego plasma en letras y melodías llenas de sentimientos, porque se describe como «un sentimental empedernido» .

Su cancionero musical ya cuenta con casi el centenar de obras de las cuales 34 han llegado a la grabación que las pueden escuchar por medio de su canal de Youtube: «Blite Martínez».