Jairo Benjamín Corcho Pérez nace un 1 de Abril del año 1966 en el corregimiento de Sabana Nueva, municipio de San Pelayo del departamento de Córdoba, pueblo que conserva la tradición oral, tierra de la poesía y décima.
Su talento para componer se manifiesta a temprana edad entre los 10 y 12 años haciendo con sus amigos un conjunto de violina (armónica) que lo integraban el maestro Carmelo Pérez , Wilson Suarez, entre otros, comenzando a ser parte de las manifestaciones artísticas en el plano musical
Víctor Manuel Ramírez Pantoja nace un 29 de diciembre de 1956 en Cali, Departamento de Valle del Cauca, Colombia en el hogar conformado por sus padres Luis Alberto Ramírez y María Teresa Pantoja de Ramírez.
En su entorno familiar está casado con Fabiola Franco en un hogar conformado por sus cuatro hijos. De profesión Técnico Automotriz egresado del Sena con su taller independiente en la ciudad de Cali.
Victor Ramirez hereda el amor por la música de acordeón de su padre quién desde niño vió reflejado en él ese hermoso arte, desarrollando con el tiempo el talento para cantar, componer y tocar el acordeón.
Sus inicios en la música fueron en los años 90 representando como manager a Nelson y sus Estrellas y a su vez haciendo coros, siendo de gran satisfacción hacer parte de esta agrupación ya que pudo presentarse en diferentes giras internacionales.
Rodolfo Alberto Colpas Orozco, nació el 1 de julio de 1964, en el corregimiento de Puerto Giraldo, Atlántico, es hijo de Rodolfo Colpas Acuña y Aura Orozco de Colpas.Actualmente se desempeña como administrador de empresas, graduado en la Universidad del Atlántico, casado con Rocío Ruiz Cardona, hogar de dónde nacieron sus dos hijos: Fabio Andrés y María Angélica Colpas Ruiz.
Su vena musical de donde proviene su talento como compositor viene de una familia de músicos, de su abuelo materno el viejo Félix Orozco Quiroz y todos sus tíos que tocan acordeón, componen y cantan.
El amor por la música vallenata nace desde niño, sus primeros versos los compuso a los 10 años, vocación que se fue fortaleciendo en las parrandas y fiestas familiares, ampliando su horizonte para inspirarse en la naturaleza, el amor a la mujer, a la familia, los amigos y a su pueblo.
Comenzaré por decir que, nada en la vida, ocurre por casualidad. Y, al hablar de la vida y obra de Ivo Díaz Ramos, esta frase sí que adquiere toda una trascendencia, tal como paso a explicarlo.
Nunca fue casualidad que naciera en un hogar donde, desde muy pequeño, se fuera impregnando del sentir y el actuar de uno de los poetas más sensibles que ha tenido y quizás tendrá la música vallenata. Yo estoy seguro que ese hecho se debió a uno de esos caprichos que tuvo el creador en su embeleco de prologar la obra de Leandro Díaz, su padre, a través del tiempo.
La canción ‘Los maestros’ de la autoría de Hernando José Marín Lacouture, nació de un pago atrasado que le debían en la Secretaria de Educación Municipal de San Juan del Cesar, La Guajira, al maestro Walter Luis Coronel Mendoza, más conocido como ‘Caco’ Coronel, quien laboraba en la Escuela Mixta Rural del corregimiento de El Tablazo, tierra donde también había nacido el compositor guajiro.
Todo se inició a finales del mes de agosto de 1975 cuando Hernando Marín tenía el deseo de ir al Festival del Retorno, de Fonseca, La Guajira, pero no contaba con plata. En aquella ocasión trabajaba como tractorista y el pago no estaba próximo.
Por su memoria pasaban diversas formas de solución para poder cumplir con su propósito musical. Tener el bolsillo pelao era algo que no estaba entre en sus planes, pero primaba el deseo de seguir mostrando su talento para componer. Era un impase que nunca falta, y más entre los que se dedican a este arte.
Estando en aquel dilema se acordó de su paisano, amigo y después compadre, el docente Walter ‘Caco’ Coronel, quien podía tener la fórmula para solucionar el problema económico. Efectivamente, la solución estaba en un pago atrasado que le debían como educador. Sin perder tiempo se alistaron y antes del mediodía, fiando el pasaje, procedieron a viajar a San Juan del Cesar.
Al llegar se encontraron con qué la pagadora de la Secretaria de Educación Municipal Micaela Romero, conocida como ‘La Comayita’, estaba en su casa. Fueron hasta allá, tocándole la puerta varias veces y no abrían. Minutos después ella lo hizo bastante molesta.
‘Caco’ Coronel le manifestó amablemente el motivo de su visita a esa hora, pero ella se limitó a decir que en su casa no pagaba. Seguidamente añadió que el cheque se lo entregaría la siguiente semana. Ante la inesperada respuesta Hernando Marín le reclamó por el tratamiento al maestro. Ella le respondió que no debía meterse en lo que no le correspondía. Desde ese momento comenzó a darle vueltas en su cabeza un nuevo canto.
Estando del otro lado, el maestro y el compositor buscaron plata prestada para llegar al destino previsto. En esa ocasión Hernando Marín se ganó en Fonseca, algunos pesos amenizando varias parrandas. El que salió ganancioso fue ‘Caco’ Coronel, quien parrandeó y llevó plata para su casa.
El compositor estaba con el remordimiento del hecho sucedido con la pagadora, y con todos los elementos a su favor hizo el canto que años después se convirtió en el himno de los maestros de Colombia.
“Hay personas que en la vida no saben agradecer, ni les dan ese valor que en realidad se merecen. Y es aquel montón de hombres y mujeres que lucha incansablemente pa’ educar la humanidad. El maestro va a la escuela diariamente, no le importa que critiquen su aguerrida voluntad, y hay que aplaudir a esa gente tan valiente, que tienen tan mala suerte que ni les quieren pagar”.
Con su guitarra en el pecho se la cantó a Poncho y Emiliano Zuleta, quienes no dudaron en grabarla para el sello CBS. El disco salió el 18 de mayo de 1976, y acertadamente le pusieron el nombre de la canción que aparece en el corte uno del lado B.
Parranda de celebración
“Días después de salir el disco ´Los maestros’, la celebración fue grandiosa en nuestra casa de El Tablazo, donde ‘Caco’ (Coronel) lloraba, cantaba y tomaba”, contó su esposa Ruby Zúñiga Núñez, con quien tuvo tres hijos, Walter Segundo, Max Alfredo y Gueily, siendo ella ahijada de Hernando Marín y Sergio Moya Molina.
Los recuerdos de aquel momento de hace 47 años, a la profesora Ruby Zúñiga la llevó a contar su historia de amor que ni el destino pudo detener. “Siendo muy jóvenes nos ennoviamos a escondidas y tuvimos la fortuna de que nuestros padres nos mandaron a estudiar a Bogotá. Cuando regresamos nos casamos en secreto hasta que todo el mundo lo supo”. Fueron esos encuentros donde las alegrías no se ocultaron, el sentimiento voló alto y el amor tenía su propio nido.
A ‘Caco’, Coronel quien se la pasaba en su carro escuchado música tradicional vallenata, le decían así por su padrino Luis ‘Caco’ Dávila. También su casa fue el epicentro de las más grandes parrandas en esa zona, donde asistían reconocidos cantantes, compositores y acordeoneros.
Él nació en El Tablazo, el 26 de abril de 1949 y murió en San Juan del Cesar, el 24 de abril de 2019, debido a una cirrosis hepática, dejando el ejemplo de hombre de bien y su enseñanza en el campo educativo donde se desempeñó por espacio de 25 años.
Como recuerdo del famoso maestro quedó el saludo en la voz de Jorge Oñate en la canción ‘Qué parranda’, de la autoría de Sergio Moya Molina, grabada en el año 1976, con el acordeonero Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza. “Y la parranda la vamos a hacer en El Tablazo, en la casa de mi compadre ‘Caco’ Coronel”.
El ángel del camino
Hernando José Marín Lacouture, el cantor, compositor, guitarrista y consumado parrandero, quien era conocido como ‘Él ángel del camino’, murió el miércoles cinco de septiembre de 1999, en El Bongo, Sucre, dejando una cantidad de canciones donde el sentimiento todavía se pasea adornado de versos, haciendo posible que las delicias del cariño lleguen directamente hasta el río de la ternura y una flor nazca en medio del corazón.
De igual manera, no fue la canción ‘Los maestros’, donde el compositor puso de presente el tema social, sino también en ‘La dama guajira’, ‘La ley del embudo’, ‘Canta conmigo’, ‘Plegaria del campesino’, ‘El patrón’ y ‘Castigo de Dios’, entre otras.
Precisamente en ‘Los maestros’, ese canto donde exaltó el abnegado trabajo de las personas que se dedican diariamente a educar, señaló. “Y nosotros tenemos tan negra el alma, que no le damos las gracias al humilde profesor. Y las gallinas de arriba, le echan flores a las de abajo”. Enseguida al remate del verso el cantante Poncho Zuleta, pregunto: ¿Flores?… Ay carajo.