Programación Oficial del 57 Festival de la Leyenda Vallenata

Sábado 27 de abril

Desfile de Jeep Willys Parranderos

3:00 PM

Domingo 28 de abril

Centro Comercial Los Mayales Plaza – 8:00 AM

Concurso de Pintura Infantil

Los Niños Pintan el Festival de la Leyenda Vallenata

Casa de la Cultura 7:00 PM

Exposición De Arte ‘Visiones del Imaginario’

Pintores del Valle de Upar

Lunes 29 de abril

Primera Ronda Concursos – 8:00 AM

Centro Recreacional La Pedregosa

Acordeón Infantil

Acordeonera Menor

Acordeón Juvenil

Aires: Paseo y Merengue

Primera Ronda Concursos – 8:00 AM

Parque Los Algarrobillos

Acordeón Aficionado

Aires: Paseo y Merengue

Martes 30 de abril

Primera Ronda Concursos – 8:00 AM

Centro Recreacional La Pedregosa

Acordeón Infantil

Acordeonera Menor

Acordeón Juvenil

Aires: Son y Puya

Primera Ronda Concurso – 8:00 AM

Parque Los Algarrobillos

Acordeón Aficionado

Aires: Son y Puya

Acordeonera Mayor

Aires: Paseo y Merengue

Desfile de Piloneras – 2:00 PM

Categorías Infantil y Juvenil

Inicia: Colegio Alfonso López

Termina: Glorieta Mi Pedazo de Acordeón

Plaza Alfonso López – 4:00 PM

Escenificación del Milagro de la Leyenda Vallenata

Miércoles 1° de mayo

Segunda Ronda Concursos – 8:00 AM

Centro Recreacional La Pedregosa

Acordeón Infantil

Acordeonera Menor

Acordeón Juvenil

Aires: Paseo, Merengue, Son y Puya

Segunda Ronda Concursos – 8:00 AM

Parque Los Algarrobillos

Acordeonero Aficionado

Aires: Paseo, Merengue, Son y Puya

Primera Ronda Concurso- 8:00 AM

Parque Los Algarrobillos

Acordeonera Mayor

Aires: Son y Puya

Primera Ronda Concurso – 8:00 AM

Plaza Alfonso López

Acordeón Profesional

Aires: Paseo y Merengue

Ronda Eliminatoria – 10:00 AM

Centro Comercial Unicentro

Piqueria Infantil

Primera Ronda – 2:00 PM

Concurso de Piqueria Mayor

Desfile de Piloneras – 1:00 PM

Categoría Mayores

Inicia: Colegio Alfonso López

Termina: Glorieta de la Pilonera Mayor

Ceremonia de Inauguración – 6:00 PM

57°Festival de la Leyenda Vallenata  en homenaje a Iván Villazón Aponte

Jueves 2 de mayo

Semifinal Concursos – 8:00 AM

Centro Recreacional La Pedregosa

Acordeón Infantil

Acordeonera Menor

Acordeón Juvenil

Aires: Paseo, Merengue, Son y Puya

Semifinal Concurso – 8:00 AM

Parque Los Algarrobillos

Acordeón Aficionado

Aires: Paseo, Merengue, Son y Puya

Segunda Ronda Concurso – 8:00 AM

Parque Los Algarrobillos

Acordeonera Mayor

Aires: Paseo, Merengue, Son y Puya

Primera Ronda Concurso – 8:00 AM

Coliseo de Ferias Pedro Castro Monsalvo

Canción Vallenata Inédita

Segunda Ronda Concurso – 10:00 AM

Centro Comercial Unicentro

Piqueria Mayor

Primera Ronda Concurso – 11:00 AM

Plaza Alfonso López

Acordeón Profesional

Aires: Son y Puya

Gran Final Concursos – 2:00 PM

Centro Recreacional La Pedregosa

Acordeón Infantil

Acordeonera Menor

Gran Final Concursos – 2:00 PM

Centro Comercial Unicentro

Piqueria Infantil

Acordeón Juvenil

Gran Cabalgata Valledupar – 3:00 PM

Conversatorio ‘Almas Felices’ – 5:00 PM

Auditorio Macondo

Fundación Universidad del Área Andina

Gran Final Concurso – 8:00 PM

Parque de La Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujonoguera’

Acordeón Aficionado

Aires: Paseo, Merengue, Son y Puya

Espectáculo Musical, Cultural y Folclórico

Carín León, Mora, Poncho Zuleta, Diego Daza y Alex Manga

Viernes 3 de mayo

Semifinal de Concurso – 8:00 AM

Parque Los Algarrobillos

Acordeonera Mayor

Aires: Paseo, Merengue, Son y Puya

Segunda Ronda Concurso – 8:00 AM

Coliseo de Ferias Pedro Castro Monsalvo

Canción Vallenata Inédita

Semifinal Concurso – 10:00 AM

Centro Comercial Unicentro

Piqueria Mayor

Segunda Ronda Concurso – 8:00 AM

Plaza Alfonso López

Acordeón Profesional 

Aires: Paseo, Merengue, Son y Puya

Gran Final Concursos – 8:00 PM

Parque de La Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujonoguera’

Piqueria Mayor

Acordeonera Mayor

Espectáculo Musical, Cultural y Folclórico

Silvestre Dangond, Grupo Niche, Pipe Bueno y Ana del Castillo

Sábado 4 de mayo

Semifinal Concurso – 8:00 AM

Plaza Alfonso López

Canción Vallenata Inédita

Semifinal Concurso – 8:00 AM

Coliseo de Ferias Pedro Castro Monsalvo

Acordeón Profesional

Aires: Paseo, Merengue, Son y Puya

Gran Final Concursos – 8:00 PM

Parque de La Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujonoguera’

Canción Vallenata Inédita

Acordeón Profesional

Aires: Paseo, Merengue, Son y Puya

Espectáculo Musical, Cultural y Folclórico

Juan Luis Guerra, Grupo Frontera, Iván Villazón, Peter Manjarres y Elder Dayan

Valledupar, Capital Mundial del Vallenato, los espera…

JUAN RINCÓN VANEGAS

Jefe de Prensa

Fundación Festival de la Leyenda Vallenata

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Valledupar – Colombia

Los cantos a Dios siempre han estado presentes en la música vallenata

“No hay como el amor de Dios, Dios que nos ama y nos quiere. Con Dios el alma no muere, aunque se apague la voz”, Julio Cárdenas.

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

“Con cánticos alabaré el nombre de Dios, y con acción de gracias le exaltaré”. (Salmos 69:30).

La palabra de Dios con el paso de los años ha estado presente en los cantos vallenatos a través de acordeoneros, compositores, verseadores, como testimonio de agradecimiento por una mejor vida donde no se sufre de soledades y se reciben regalías para alegría del corazón.

Quién no recuerda la canción ‘Volver a vivir’ de Diomedes Díaz, cuando pensó en Dios en un momento de enfermedad. “Señor, tú eres grande, tú eres dueño del oro y la plata. Yo fuí hecho a tu semejanza, hoy te pido, te ruego el favor, que recibas mi corazón, serán tuyas mis alabanzas”.

Más adelante ‘El Cacique de La Junta’, volvió a cantar. “Diariamente en la mañanita, yo le doy las gracias a Dios. Me dio la paciencia de Job y así muchas cosas bonitas”.

En el año 2002 Diomedes Díaz grabó con Gonzalo ‘El Cocha’ Molina, la producción musical ‘Gracias a Dios’ y volvió a inspirarse en un canto lleno de alabanzas. “La constancia vence lo que la salud no alcanza, y eso significa que Dios ha estado conmigo. Me acompaña en el camino y me libra de la maldad”.

En ese senda del encuentro con Dios, Jorge Oñate y Gonzalo ‘El Cocha’ Molina  le grabaron al compositor Esteban ‘Chiche’ Ovalle la canción ‘Gracias Señor’, en cuyos apartes está el mejor testimonio de esperanza.

Si tú me diste un corazón, con el yo te voy adorar, te gritaré en cada canción. Señor sin tí no valgo nada. Con tus dedos pintaste el mar, a las montañas le diste el color, me diste el talento de cantar y ahora vives en mi corazón. En mí hay un deseo inmenso de recuperar el tiempo que perdí lejos de tí. Te pido que me perdones,  tú conoces mis razones y sabes lo que yo fuí”.

Dios todo lo puede

Una canción que se tomó el mundo vallenato y cambió la vida de muchos es ‘Tengo un Dios que todo lo puede’, interpretado por la agrupación ‘Los Hijos del Rey’, siendo real radiografía de un cambio en la vida del compositor Esteban ‘Chiche’ Ovalle.

“Tengo un Dios que todo lo puede, y me da todo lo que le pida. Si con fe pides lo que tú quieres, ya verás cómo se glorifica. La  inspiración de mi canto hoy eres tú mi Señor. Padre yo te quiero tanto, tu eres dueño de este amor, porque cambiaste mi llanto y lo convertiste en alegría”.

El testimonio del compositor y corista Esteban ‘Chiche’ Ovalle, a quien muchas agrupaciones vallenatas le grabaron sus canciones, es claro y sincero. “Durante 15 años fui prisionero del alcohol, las drogas y las bajas pasiones. En esa condición humana anduve por muchos lugares de este mundo cantando y haciendo canciones al amor, a la mujer y cualquier circunstancia propia o extraña de mi vida”

Continuó diciendo. “Un buen día tomé la mejor decisión de mi vida, abrí mi corazón y recibí a Jesucristo, el único que tiene el poder y la autoridad para perdonar pecados, limpiar y transformar nuestras vidas. Él salvó y restauró mi hogar, cambió el mensaje de mis canciones, se llevó mis confusiones y le dio sentido a mi cantar dedicado al que todo lo puede”.

Al tener nueva vida en Dios le puso nueva letra a la canción ‘Por eso estoy aquí’ que le grabara el Binomio de Oro. “Ya no vivo confundido, ahora si sé porque yo estoy cantando, desde que recibí a Cristo siento que todo en mi vida ha cambiado, por culpa de mis errores en tanto tiempo viví penando, lleno de angustias y temores, vivía sufriendo, moría callado. Toma ya tu decisión de recibir a Cristo a salvar tu alma, él es la respuesta de tu mañana”.

En ese mismo campo del agradecimiento al Altísimo aparece el compositor José ‘Cachete’ López con su obra ‘Tengo un Dios’, que le grabara el artista Silvestre Dangond, donde se hace una llamativa reflexión.

Yo tengo un Dios en el cielo que conoce mis principios, y cuando lo necesito viene a mí a darme consuelo. Dios mío lo que yo no entiendo porque en este mundo enfermo, tú tienes bastantes siervos que han perdido la humildad. Y nadie es más que ninguno, porque grande entre los grandes en este hermoso mundo es Dios”.

No podía faltar el momento cuando las alegrías arropan hasta el alma, lo que llevó al acordeonero y compositor Emiliano Zuleta Díaz, a componer la canción ‘Regalo de Dios’, dedicada a su hija Emily Shadday Zuleta Bernier. La emoción del cantante Silvestre Dangond, fue tan grande que grabó esa obra.

Pero ahora se ha adornado mi hogar, pero ya no hay nostalgia, ya no hay tristeza, vino una niña que me ha traído mucha alegría, es tan bonita que se aparece a la madre mía. Ya Dios me ha dado lo que mi vida estaba esperando. Dios te bendiga, mi nena linda, yo a tí te amo”.

El amor de Dios

La conclusión es que los cantos y los versos vallenatos han sido eficaces para estar en contacto directo con Dios, así como lo señala el verso del Rey de Reyes de la Piqueria, Julio Cárdenas. “No hay como el amor de Dios, Dios que nos ama y nos quiere. Con Dios el alma no muere, aunque se apague la voz”.

En el recorrido de la crónica se quedaron muchos cantos por citar los cuales fueron escritos con amor y cantados con el alma, esos que abrieron el corazón para decirle a Dios que es nuestro amparo y fortaleza. Además, el guía para llegar al final del camino iluminado por la fe, la esperanza y el mejor regalo de bendiciones que nunca se agotan….Y eso sí, con un bendito acordeón dándole oficio al silencio del destino.

La Sairy del Merengue (Biografía Artística)

Sobeyda Hidalgo Castro reconocida artísticamente como «La Sairy del Merengue» nace en San Francisco de Macorís República Dominicana. A la edad de 12 años Sobeida junto a su familia emigran a Estados Unidos buscando mejores oportunidades estableciéndose en el Bronx de Nueva York.

Sus inicios en la música fueron en el año 2017 con el sencillo musical «Mi pequeño Talismán» cover que se convierte en su primera canción a nivel profesional impulsada por el señor Sergio Marte para que esté fuera su tema de lanzamiento en el mundo musical, además también contó con el apoyo de Willy Hierro, Danny Castillo (Saxofonista), Randy de la Cruz (Trompetista), Ramón Rosario (Productor) quienes impulsaron su carrera en su comienzo.

En sus raíces musicales hay familiares que han hecho parte de agrupaciones importantes como su prima por parte de madre Adalgisa Pantaleón quién canta con Juan Luis Guerra y 440 además de Zacarías Ferreira, Luis Ferreira, Fausto Ferreira, Henry Castro, entre otros.

Entre sus referentes en la música siempre ha sido gran admiradora de artistas como Ana Gabriel, Ana Bárbara, Ángela Carrasco, Paulina Rubio, que han sido un modelo a seguir para continuar adelante en sus proyectos musicales.

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Emilianito Zuleta quisiera morirse soñando, sin darse cuenta que la vida se le ha ido

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Sentarse a escribir una crónica de tristeza es invitar a las lágrimas para que mojen el rostro sin parar, y más teniendo al protagonista al frente narrando su extenso historial musical en el folclor vallenato. Además, cómo quiere ser despedido después de que su noble corazón deje de latir.

A lo anterior aportó un documento autenticado y enviado a la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia, Sayco, donde escribió su paso de la vida a la muerte, haciendo que las letras huyeran con mayor rapidez, regresando cuando el llanto no se escuche y los honores merecidos sean el testimonio de sus proezas con el acordeón, unido a sus memorables cantos que son sus mayores tesoros.

Cuando el 21 de diciembre de 2019 Emiliano Alcides Zuleta Díaz, quien durante una cantidad de años tuvo que luchar por los caminos del folclor con fuerza, determinación, constancia y compromiso, decidió retirarse de las actividades musicales, comenzó a meditar sobre su muerte porque como lo señaló el maestro Rafael Escalona, “Nadie nació para semilla”.

Poco a poco fue escribiendo, tachaba y volvía a sumarle frases hasta que pudo concretar su idea principal. Cuenta que no fue fácil, haciéndolo en la soledad de su casa y siendo guiado por el murmullo de sus palabras, así como componía sus canciones pero esta vez no le añadió música.

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José Carranza: el juglar piñonero.

«¡Ay! Praga, Praga… Praga, donde el amor naufraga, en un acordeón»: Joaquín Sabina, cantautor español.

Por: Ramiro Elías Álvarez Mercado.

Según el neurocientifico y músico estadounidense Daniel J. Levitin en su trabajo investigativo titulado «Tu Cerebro y La Música, el estudio de una obsesión humana», «los instrumentos musicales figuran entre los artefactos más antiguos fabricados por el hombre que se han encontrado. La música precede a la agricultura en la historia de la especie».
Lo que quiere decir que la historia de la música y de la creación de los instrumentos musicales es tan remota como la misma historia del hombre. La humanidad siempre ha estado acompañanda por el sonido, ya sea con el trinar de los pájaros, el roce del viento con las ramas de los árboles, el susurro del mar al ser empujado por las corrientes de aire, el traquetear de la madera en el fuego o el ruido que produce las corrientes de agua de los ríos y riachuelos. Es entonces en donde el hombre cautivado y seducido por esa constelación de sonidos que proviene de la naturaleza y su entorno decide imitarlos por curiosidad y también por necesidad empezando a fabricar distintos tipos de artefactos que luego derivaron en instrumentos musicales.
Con el avance de la humanidad también llega la cultura de los pueblos y en ese intercambio de conocimientos, sabidurías y la oralidad que tanto reinan en el Caribe colombiano, fueron componentes imprescindibles para el nacimiento de un gran juglar de la música vallenata que aunque muchas veces es olvidado o no le han dado el reconocimiento que se merece, pero es digno de admirar, resaltar y enaltecer por la trayectoria y el aporte significativo que le ha dado a esta música de origen provinciano. Un hombre que con su acordeón al pecho creó un vínculo emocional tan especial que ha mantenido por siempre. Con su instrumento ha compartido momentos de soledad, fracasos, frustraciones, pero también de alegrías y éxitos. Me refiero a: José Francisco Carranza Martínez, quien le abrió los ojos a este mundo terrenal el día viernes, 19 de febrero del año 1954 en El Piñón, un pueblo encantador, con un paisaje natural rodeado de exuberante vegetación, bañado por el río Magdalena en el departamento del mismo nombre, lugar de sanas costumbres, gente humilde y trabajadora, de calles empedradas, casas coloridas y de rica cultura, donde la música y la danza tradicional son parte integral de la identidad de sus pobladores, algo que se refuerza en los festivales y eventos folclóricos que se hacen frecuentemente.
Nació en el hogar conformado por José Felipe Carranza Cueto y Antonia Martínez Manota, él un pescador que también se desempeñó como carcelero de su terruño y ella una ama de casa que ayudaba a la economía familiar con la venta de productos derivados del maíz: bollos y arepas.
José Carranza sintió el llamado musical desde muy pequeño, aunque el sonido del acordeón lo seducía lo primero que aprendió a tocar fue un tambor y una guacharaca, instrumentos que su padre le fabricaba de manera rústica y artesanal con objetos desechados como un viejo termo de café y bancos de madera. Ayudaba a su madre en la labor de moler el maíz con el que elaboraba sus productos, oficio que realizaba con alegría entonando canciones que estaban de moda y pegadas en la radio de maestros como: Alejandro Durán, Abel Antonio Villa, Pacho Rada, Calixto Ochoa, entre otros; hecho que le sacaba sonrisas a su progenitora, quien junto a su padre fueron parte fundamental en su desarrollo musical y un apoyo incondicional en su naciente carrera artística.

Los primeros acordeonistas que vio y escuchó fueron Virgilio de La Hoz y Augusto Orozco, sobre todo este último quien era contratado por un paisano suyo para ponerle serenata a una vecina de la que estaba enamorado, sin importar la hora el pequeño Carranza se levantaba guiado por ese sonido mágico que brotaba del acordeón y se detenía frente al evento lo que para él era un espectáculo embruajador y seductor y desde ese momento quedó flechado, la música se fue metiendo sin permiso en su alma y soñó con ser acordeonista y alegrar el corazón de la gente. Su señor padre José Felipe al notar el entusiasmo de su hijo con el acordeón hizo un esfuerzo económico y accedió a comprarle uno de segunda mano en el corregimiento Cantagallar, era de dos teclados bastante deteriorado, remendado con esparadrapo que tuvo un costo de 80 pesos, pero que generó una alegría indescriptible en el pequeño José. De regreso a su casa montado en un burro empezó a sacarle notas al instrumento que desde ese momento se convertiría en su juguete más preciado e inseparable amigo.
Las primeras melodías que aprendió a interpretar fueron ‘La Múcura’ y ‘Tumbé La Ceiba’ que fueron escuchadas en un principio por José Manuel Ospino, dueño de una tienda que quedaba cerca de su vivienda, quien en sus momentos libres tocaba el trombón y se terminó convirtiendo en una especie de guía musical que lo animaba y aconsejaba, con el fin de que creara sus propias melodías. Después de algún tiempo y siendo aún un niño ya con un repertorio musical aprendido empezó a recorrer pueblos circunvecinos como Pivijay, Salamina, El Copey, Fundación, Cerro San Antonio, siempre en compañía de su padre que lo cuidaba, y así poco a poco se dio cuenta que podía vivir del arte musical y que esta sería la profesión a la que se dedicaría por siempre.
A la edad de 15 años decide trasladarse a Barranquilla algo que sus padres no querían porque les daba temor que un jovencito como él fuera a tener los problemas que muchas veces hay en las grandes ciudades. Estando en «La Puerta de Oro de Colombia» organiza un conjunto con unos muchachos como él y empiezan a tocar en los sitios emblemáticos como el Teatro Tropical, el Paseo Bolivar, bares, restaurantes y estaderos de jueves a domingo. Los lunes iba a visitar a sus viejos en El Piñón, y como todo buen hijo les llevaba mercados y algo de dinero para ayudarles con los gastos de la casa.
Una noche cualquiera estaba reunido con sus colegas músicos en el restaurante La Terraza cenando y repartiendo el producido del día y les presentaron al señor Felipe Romero quien les dio una idea y les recomendó un estudio de grabación de Gabriel Zúñiga, quien luego de escuchar una interpretación con su acordeón le propone grabar un tema titulado ‘El Caballo Canelo’ de un paisano suyo piñonero llamado Medardo Rudas Riqueth, canción que luego fue un éxito por la agrupación venezolana «Los Melódicos».
De esa forma empieza a despegar su carrera musical ya en el ámbito de la grabación lo recomiendan con el maestro Adolfo Echeverría y su agrupación «Los Mayorales» quien al ver el jovencito de 15 años se sorprende por su talento y lo invita a que graben una canción de su autoría titulada ‘La Rebelde’ en el año 1969 y también lo acompañó con su acordeón y colaboración en arreglos musicales en temas como: ‘Leonor’, ‘Cartagena Historial’, ‘El Sapo y Su Combogao’ entre otros. Después de unos tres años de acompañar a Adolfo Echeverría se separa y graba con Epimenides «Epy» Zambrano padre del acordeonista y arreglista Jimmy Zambrano, quien tenía una agrupación llamada «El Dúo Epi»; con la voz de Víctor Salamanca graban un éxito de los años 70 titulado ‘La Vieja Trapito’ donde si aparece su crédito como acordeonista (J.Carranza) algo que nunca tuvo con la agrupación «Los Mayorales» .
La carrera musical de José Francisco sigue en ascenso y un día estando en el barrio el Santuario de Barranquilla llegó el señor Rafael Mendoza el autor de ese clásico canto vallenato titulado ‘Carrito Viejo’ grabado por la célebre agrupación «El Doble Poder», conformada por los maestros Ismael Rudas y Daniel Celedón, y le propone grabar unos temas en donde se destacaron ‘Chofer de Bus’ y ‘Mi Colegiala’ .
Luego se conoce con el cantante Ovidio Martínez con quien comienza a hacer ensayos y después de enviar muestras a distintas disqueras reciben una noticia positiva de CBS, hoy en día Sony Music. y les aprobaron la grabación de un sencillo con cuatro canciones que fueron ‘El Súper Mujeriego’, ‘ Insomnio de Amor’, ‘Los Caramelos’ y ‘Adios Mujercita’ los cuales tuvieron buena aceptación, motivo por el cual les terminaron grabando un trabajo discográfico completo titulado «Por La Puerta Grande» donde obtuvieron ventas de más de 20 mil copias que era una buena cifra para la época, posteriormente grabaron otro álbum que se llamó «A Todo Cañón» en donde se destacó la puya ‘La Pendejá’ .
José Carranza junto con Ovidio Martínez en el año 1982 para Fiesta Vallenata graban un tema de Franklin Benavides titulado ‘El Rey de la literatura’ que sin duda es uno de los más grandes homenajes que se la ha rendido a nuestro premio Nobel Gabriel García Márquez.
Con su conjunto ha recorrido todo el Caribe colombiano y algunos lugares del interior, así como el vecino país de Venezuela. En una de esas tantas fiestas y parrandas que ha amenizado en su pueblo El Piñón, un animador de nombre Kike Montero de La Hoz por el brío y calidad en la ejecución de su acordeón lo bautizó como «El Ciclón Piñonero» apodo que se convirtió en su nombre artístico.
«El Ciclón Piñonero» en su largo trasegar por la música vallenata ha tenido la oportunidad de hacer pareja musical con buenos cantantes que le han ayudado mucho en su catálago musical. Voces como Ramón Bertel, Beto Bermúdez con el sencillo ‘Grita Mi Corazón’ salieron victoriosos en el Carnaval de Barranquilla obteniendo el codiciado Congo de Oro en el año 1987. David Henríquez, Edwin Escorcia, su hermano Pablo Carranza, Fredy Andrade, Ricardo Maestre, pero definitivamente su época dorada fue al lado de Oswaldo «El Aparato» Rojano con quien anduvo por más de 20 años y grabaron cuatro trabajos discográficos, esa sólida unión se debió a esa simbiosis y entendimiento musical que siempre tuvieron, su acordeón se acoplaba perfectamente a la potente y clara voz que siempre caracterizó al «Aparato» Rojano.
El maestro Carranza no solo es un gran intérprere del acordeón, también se destaca como compositor, ha grabado con sus distintos cantantes alrededor de 32 canciones de su autoría donde sobresalen: ‘Con sabor a menta’, ‘La alegría de mi vida’, ‘Donde vayas me llevas’, ‘ Tanto rogarte’, ‘Tengo una pena’, ‘El recadito’, ‘Boquita sabor a coco’, ‘Mi gordita y yo’, ‘Tu natalicio’, ‘De mi te estás alejando’, ‘Rumbón alegre’, ‘No puedes fallarme’, son algunas de las muestras de su capacidad como compositor.
También ha realizado la labor de Instructor Musical de la casa de la cultura en su adorado pueblo, El Piñón, una loable labor que hizo con los niños, porque según algunos estudios, enseñar a un pequeño a interpretar un instrumento musical, en este caso el acordeón ayuda a desarrollar el cerebro y las capacidades cognitivas, porque la música potencia la actividad neuronal y aumenta la retención mental.
Carranza Martínez aunque ha grabado pocas canciones en su voz, canta con frecuencia en parrandas. En grabación se destaca la canción «Amigo» autoría de Rafael Mendoza grabada por Los Hermanos Zuleta, pero que por petición del compositor quien fue su compinche, compadre y amigo le pidió que la grabara porque para él no había nadie que le imprimiera ese sentimiento que transmitió el autor en su letra. José Francisco tiene una voz grave, limpia, potente, honesta y agradable al oído que lo convierte en músico completo, de esos que tocan, cantan y componen, requisitos que son tenidos en cuenta en la música vallenata para hablar de «Juglar». Ama tanto su su arte, su instrumento de pitos y bajos, porque cuando lo tiene en sus manos es como si se volviera parte de su cuerpo, igual que un niño con su juguete favorito, con un amor por la música que se evidencia en cada movimiento que hacen sus dedos cuando está ejecutando su instrumento bendito. No hay duda alguna que este maestro es también un gran baluarte del vallenato, de esos que aún siguen recorriendo nuestra historia musical y que con su aporte ha contribuido a la edificación de nuestra cultura, música y folclor, es por eso que estábamos en mora de realizarle un sincero reconocimiento al «Juglar Piñonero».
Este septuagenario maestro vive felizmente en el municipio de Soledad, Atlántico, en el barrio Manuela Beltrán, al lado del amor de su vida y musa inspiradora de algunas de sus creaciones musicales Josefa Calvo, en donde recibe la visita periódica de sus tres hijos y cuatro nietos. Pero sin dejar su delirio por la música, porque ahora se dedica a producir y dirigir trabajos discográficos de otros artistas en su estudio de grabación JOCAR RECORDS, y también tocando en una que otra parranda privada, porque esta pasión por el arte musical lo acompañará hasta que cierre sus ojos definitivamente.