El 24 de febrero se abren las inscripciones para los concursos del 56° Festival de la Leyenda Vallenata

La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata dará apertura a las inscripciones de los distintos concursos de la versión 56 del Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje a Luis Enrique Martínez, en la fecha establecida del 24 de febrero al cinco de abril de 2023.

Se escogió la fecha de apertura, por ese día conmemorarse el centenario del natalicio del juglar conocido como ‘El Pollo Vallenato’, quien dejó una escuela musical que cuenta con los alumnos más aventajados del folclor.

De igual manera, después del cierre de inscripciones los cambios de cajeros, guacharaqueros o cantantes acompañantes de los acordeoneros o acordeoneras, se podrán hacer únicamente del 10 al 14 de abril.

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El número 9 marcó la vida del Rey Vallenato Alejo Durán

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Al primer Rey del Festival de la Leyenda Vallenata Gilberto Alejandro Durán Díaz, siempre lo persiguió el número 9, como buen centro delantero del folclor vallenato. Nació en El Paso, antes departamento del Magdalena, hoy Cesar, el 9 febrero de 1919, pasadas las 9:00 de la mañana.

El 9 es su carta de presentación. Su nombre Alejandro, tiene 9 letras, y entre sus apellidos Durán Díaz, también hay 9 letras. De igual manera, los nombres y apellidos de su señora madre Juana Díaz, y de su partera María Daza, cuentan con nueve letras.

Cuando se coronó como Primer Rey Vallenato contaba con 49 años, y el 29 de abril de 1968 recibió de manos de Consuelo Araujonoguera ‘La Cacica’, el premio de cinco mil pesos, cuyo cheque tenía el número 297520 del Banco de Colombia.

Una de sus canciones más célebres tiene el nombre de 039, la placa de aquel carro famoso que se llevó a Irene, esa morena que lo dejó llorando. Además, tuvo 25 hijos con 19 mujeres.

En su honor se instaló en Valledupar en el año 1991, el monumento al ‘Pedazo de acordeón’, obra abstraccionista del escultor bogotano Gabriel Beltrán, cuya glorieta está ubicada en la carrera novena con calle 19.

El Festival Pedazo de Acordeón de El Paso, Cesar, nació por iniciativa de Cesar Serna Mieles, Eustorgio Flórez Mojica y Miguel Antonio Villazón Misat, y su Personería Jurídica es la No. 001144 del 31 de marzo de 1989.

En medio de la reseña del número 9 en la vida de Alejo Durán, lo único que no se supo fue la cifra exacta de las mujeres que contó en su famoso inventario, la cual convirtió en canción con la finalidad de conseguir a aquella que lo quisiera.

Quedó para la historia la reseña de aquel hombre que con su pedazo de acordeón se abrió camino en el folclor, que con sus anécdotas pintó de alegrías las historias pueblerinas y con sus mujeres adornó su corazón comenzando con Crisanta Bolaño ‘La Quicho’, una morena de su tierra El Paso, que vivía al lado de su casa, hasta el final aterrizar en Planeta Rica, Córdoba, con Gloria Dussan, a quien en sus últimos instantes de vida le dejó el testamento de su alma que enmarcó en la frase: “Goya, te quiero mucho”.

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A Joselina Daza se le olvidó su propia historia

-Hace 79 años nació en el corregimiento de Patillal una de las musas de Alejo Durán, quien no pudo conquistar ese corazón por estar repleto de amor-

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

A Joselina Daza a quien el mundo vallenato la conoció debido a que Alejo Durán Díaz, le dedicó una canción con su propio nombre, la abandonaron las palabras. Ya no habla debido a su delicado estado de salud y la atención médica no tiene respuesta oportuna. Todo es difícil porque a su cerebro no llega ninguna orden, además de otras complicaciones en su organismo.

Solamente su mirada se pasea por los alrededores y no encuentra lo que busca. En medio de esa circunstancia dolorosa se nota que la tristeza y el miedo huyeron, teniendo solamente el acompañamiento oportuno de su único hijo Hugo Mejía Daza, quien junto a su familia toca puertas para que ella tenga un mejor vivir.

Joselina Daza a sus 79 años, nació el 21 de diciembre de 1943, ya no es la misma. Ahora cuando se llega a su casa ubicada en el barrio La Colmena de Patillal, no relata aquel encuentro con el hombre del pedazo de acordeón, diciendo que había perdido el tiempo porque ella estaba enamorada y además él tenía fama de mujeriego.

Tampoco suelta esa sonora carcajada que llamaba la atención de sus vecinos porque venían en camino algunas palabras de grueso calibre. Ahora extrañan todo eso, porque en su casa reina el silencio, y hasta el radio está apagado..

“Mi mamá era una fiel oyente de Radio Guatapurí. Por años el dial nunca se movió. Conocía las voces y nombres de todos los locutores. Admiraba a su amiga Consuelo Araujonoguera”, manifestó con nostalgia su hijo Hugo Mejía.

Mientras su hijo narraba esa historia ella tenía la mirada fija y en muchas ocasiones intentó pronunciar palabras, pero antes de llegar a su boca desaparecían.

En ese instante al cantarle un verso de la famosa canción: “Oye Joselina Daza lo que dice mi acordeón. Yo no sé lo que me pasa con mi pobre corazón”, no se inmutó porque su cerebro no recibe señales de alegría musical.

Por eso no se sorprendió como antes, cuando Alejo Durán con su pedazo de acordeón al pecho, y con el corazón en la mano, en dos minutos y 50 segundos le dedicó un paseo donde quiso adueñarse de ese encanto con cuerpo de reina.

Atrás quedaron sus charlas amenas sobre las parrandas en la casa de su gran amigo Víctor Julio Hinojosa Sierra, donde precisamente Alejo Durán la conoció. También de las famosas riñas de gallos y el entorno del viejo Patillal, ese pueblo que es como una melodía que al oírla provoca cantar. Tampoco se olvidan sus palabras para definir su época de juventud. “Yo vestía elegante, llamaba la atención, pero no era coqueta”.

Agradable canción

La obra musical de Alejo Durán dedicada a esa joven atractiva, tuvo la mayor repercusión en aquella época a finales de la década del 60 del siglo pasado, sin lograr el objetivo que era conquistarla para que el abecedario del amor tuviera las letras completas. La misma Joselina, lo afirmó hace algunos años. “Alejo tenía sembrado el corazón en Patillal, pero yo miraba para otro lado. Nadie hizo el milagro que tomara interés por él, debido  a estar perdidamente enamorada de Hernán Mejía Castro, con quien me casé y tuve un hijo de nombre Hugo Rodolfo Mejía Daza”.

La historia de Alejo tuvo su epicentro en Patillal, y él con la emoción que le produjo conocerla, pudo hablarle al corazón con aire romántico y voz ronca, pero sus palabras se las llevó el viento. Ante el rechazo, cerró su acordeón y lo abrió nuevamente en otro lugar donde el terreno estuvo fértil para el amor.

En ese entorno de la historia de una de las connotadas canciones vallenatas dedicadas a una mujer, Náfer Durán Díaz, hermano de Alejo, quien también fue rey de las conquistas con su acordeón, caso ‘La chimichaguera’, regaló su concepto.

“Esa fue mucha lucha de Alejo y hasta varios viajes hizo a Patillal en busca de Joselina, pero su intento fue fallido. Así me sucedió a mí muchas veces”. Sin parar continuó. “A Joselina, de quien supe por la canción, la conocí años después y en verdad era muy atractiva y cariñosa, pero ante el propósito de Alejo, se paró en la raya. Todo quedó registrado en la canción como era la costumbre en aquellos años”.

Para darle mayor realce a las gestas de los juglares, Naferito hizo una larga reflexión sobre los diversos cambios que se han tenido, y por eso el urgente llamado de la UNESCO, para salvar las raíces de la música vallenata. “Hay que tomar el toro por los cachos y poner todo en orden, eso sí respetando las nuevas propuestas musicales. Ya a mis 90 años hice todo lo que estuvo a mí alcance y fue mucho, gracias a Dios”, acotó el Rey Vallenato del año 1976.

Oye Joselina Daza…

De aquella mujer que no sabía de secretos, tampoco tenía pelos en la lengua para decir sus verdades y de admirable generosidad, queda poco. Las lágrimas aparecieron al ver en ese estado a Joselina, una de las grandes protagonistas del folclor vallenato, a quien le hicieron una declaración de amor cantada que ella rechazó a pesar de la insistencia.

En la última entrevista a Joselina Daza, sucedida hace más de un año, habló de todo, pero recalcó una frase que hoy tiene el mayor valor. “No me olviden porque eso no se hace conmigo”.

“Oye Joselina Daza lo que dice mi acordeón, yo no sé lo que te pasa con mi pobre corazón. Oye Joselina Daza, por qué no me das tú amor”

El 56° Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje a Luis Enrique Martínez, tiene su afiche promocional

Después de dar a conocer el listado de los 27 aspirantes para el concurso del afiche promocional del 56° Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje al Rey Vallenato Luis Enrique Martínez, ‘El Pollo Vallenato’, el jurado integrado por directivos de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata encabezado por el vicepresidente y pintor Efraín Quintero Molina, seleccionaron el ganador.

Se trata de Breiner Paul Torres, nacido en Valledupar hace 30 años, diseñador gráfico y profesional en administración y negocios internacionales de la Universidad Popular del Cesar.

Sobre la obra ganadora que tituló Luis Enrique, ‘El Pollo Vallenato’, 100 años de una leyenda, Breiner Paul Torres, señaló. “Nace de una fotografía del próximo homenajeado en el 56° Festival de la Leyenda Vallenata, donde se emplearon herramientas digitales, convertidas a colores fuertes como el magenta con textura de fondo. Con lo anterior en ese espacio se le da la mayor trascendencia al juglar que dejó la más grande escuela de música vallenata. Agradezco haber escogido mi trabajo y estoy a la orden para trabajar por el próximo Festival Vallenato”.

A su vez el Presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata Rodolfo Molina Araújo, hizo énfasis en el respaldo a la convocatoria del afiche, donde se tuvo una respuesta positiva que  permitió la unión a través del diseño y la pintura a esta actividad cultural y folclórica que se viene llevando a cabo desde hace más de 20 años.

“Con el nuevo afiche le estamos dando a conocer a Valledupar, a Colombia y al mundo el compromiso que desde siempre hemos tenido con nuestra cultura. El 56° Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje al maestro Luis Enrique Martínez, es una realidad y será la carta de navegación para sostener el folclor vallenato que es la mayor identidad de nuestro país”, expresó Rodolfo Molina Araújo.

Con este importante paso para la promoción del máximo evento de acordeones, cantos y versos en Colombia, se inicia la tarea que comprende diversas actividades en todo el país, que desembocaran en Valledupar del 26 al 30 de abril de 2023. Todos invitados.

‘La gota fría’, a sus 84 años es el vallenato más escuchado en todos los tiempos

-La obra musical está entre las mejores 50 canciones latinas, gracias a la interpretación de Carlos Vives y el Rey Vallenato Egidio Cuadrado-

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

‘La gota fría’, de la autoría de Emiliano Antonio Zuleta Baquero, grabada en 1993 por el cantante samario Carlos Vives y el Rey Vallenato Egidio Cuadrado en el trabajo ‘Clásicos de la Provincia’, es una de las mejores 50 canciones latinas, según lo reseñó la revista estadounidense Rolling Stone.

Al respecto, anota la publicación: “El hecho particular destaca la canción vallenata ‘La gota fría’, que interpretó Carlos Vives con su particular estilo, siendo galardonada y premiada al entrar en este listado, ya que es un vallenato con ínfulas rockeras, y que a pesar de pasar 29 años sigue sonando en distintos países. Carlos Vives, ayudó a revivir el interés de los jóvenes por un género musical que se encontraba casi perdido en el tiempo”.

Parranda en Urumita

Esta canción enmarcada en el vallenato tradicional nació en Urumita, La Guajira, en el año 1938, y su origen estuvo ligado a una larga confrontación  musical que Emiliano Antonio Zuleta Baquero, había sostenido con Lorenzo Miguel Morales Herrera, conocido como ‘Moralito’.

A pesar de los versos candentes y con madrazo a bordo, esta piqueria fue folclórica porque siempre primó la amistad, hasta el punto de sellarla con un compadrazgo que les permitió ser los juglares más queridos. Con eso vinieron los abrazos y “se acabó la vaina”.

En cierta ocasión, Lorenzo hizo una reseña de la obra musical del ‘viejo Mile’ y aseveró: “Si analizan bien ‘La gota fría’ parece que fuera de mi autoría, y hasta muchos todavía me preguntan eso, porque en todo el trayecto de la letra aparece es ‘Moralito’ como el inspirador. En fin, esas son jocosidades de las canciones y en este caso soy solamente el protagonista porque de ella no obtuve ni un peso. Aclaro, mi compadre Emiliano no es que fuera tacaño, sino olvidadizo”.

También quiso dejar constancia de ese hecho musical que marcó su vida, y el martes 22 de marzo de 1994 en horas de la mañana contó su versión. En una hoja de carta con rayas, escribió en primera persona lo siguiente: “Un día fui a hacer una diligencia a Urumita, donde una señora llamarse ‘Beba’ Bello. Cuando la gente se dio cuenta de la llegada de Morales a Urumita, inmediatamente le participaron a Emiliano y se fue formando una parranda, cosa que yo nunca la pensé, porque no fui en son de música”.

Sentado en el más alto pedestal del recuerdo continuó diciendo. “Al fin, como de siete u ocho de la noche Emiliano se fue y me dejó el acordeón. Yo seguí parrandeando con los amigos y un poco tarde me acosté con el fin de viajar temprano. Como en esa época no había carros, uno aprovechaba las horas de la mañana para viajar. Ese fue el motivo para mi contendor hacer la composición”.

La canción, ‘La gota fría’, tuvo altos elogios de Gabriel García Márquez por su sencillez, ingenio y preciosura literaria, la cual inicialmente grabó en 1940 el músico nacido en Ciénaga, Magdalena, Guillermo Buitrago con el título de ‘Qué criterio’. Actualmente, tiene más de 269 versiones, según lo señaló el investigador Ángel Miguel Massiris Cabeza.

Larga contienda

La piqueria entre estos dos juglares tuvo una vigencia de aproximadamente nueve años, y cada uno hizo un promedio de 20 canciones donde se sacaban los trapos al aire. Ellos no tenían que ver con nada con el fin de ganar la contienda a la distancia y no en una parranda.

Los juglares ‘Mile’ y ‘Moralito’, hombres de acordeón, canto y verso rápido recorrieron los caminos del Magdalena Grande llevando sus mensajes musicales, pero con el paso de los años se convirtieron en grandes héroes del folclor vallenato.

En tal sentido, en su momento Consuelo Araujonoguera conceptuó: “La rencilla legendaria entre Zuleta y Morales tuvo proporciones tales y dividió en forma tan irreconciliable a los seguidores de ambos, que según se cuenta, se hizo necesaria la intervención amigable de muy destacados personajes de la región, a fin de amistarlos. Como testimonio maravilloso de ese dichoso pleito musical ha quedado el famoso paseo con el cual Emiliano dio el golpe de gracia a su rival. Cuando Lorenzo logró reponerse del impacto que públicamente le causaron las cáusticas estrofas de ‘La gota fría’, apenas si logró ensayar una tímida contestación que no tuvo la popularidad del formidable ataque musical”.

Emiliano Zuleta Baquero vivió sus últimos años en medio de homenajes y reconocimientos. También, gracias a su canción ‘La gota fría’ recibió una millonaria suma económica en 1994. Según reporte de Sayco, le liquidaron $83.578.372.97

Ante esta buena noticia, Emiliano con su jocosidad característica afirmó al momento del anuncio. “Ojalá tuviera menos años, para que esa plata supiera lo que es un hombre. La plata nunca llega mal, pero a mí me la retrasaron mucho porque trabajo si pasé”.

A pesar del paso de los años la vigencia de ‘La gota fría’, sigue intacta y para el recuerdo quedaron aquellos recados que hoy son la esencia de este folclor que nació en los corrales y que hoy se pasea por todo el mundo.

Ni el propio Carlos Vives pensó que esa obra musical tuviera la mayor resonancia mundial cuando se dedicó a escoger clásicos vallenatos para grabarlos, poniéndoles un nuevo vestido y respetando los cánones del folclor.

Navegando por el universo

‘La gota fría’ sigue navegando por un universo donde las plataformas digitales y redes sociales constituyen un gran pentagrama. Además, muchos todavía andan indagando sobre la historia de esa canción donde dos hombres se insultaban con versos, teniendo como cortina las notas de un acordeón.

“En todas partes la piden y la cantan, con ese amor que me hace recordar a esos dos agradables juglares quienes se dedicaron a versear sin pensar que con el paso de los años el mundo les agradecería”, comentó Carlos Vives.

La canción después de muchos años de ser tocada solamente con acordeón, caja y guacharaca, en la voz de Carlos Vives se emparentó con baterías, bajo y guitarras eléctricas, produciendo un sonido diferente hasta llegar a ser la más importante en el catálogo del artista samario.

Moralito, Moralito se creía que él a mí, que él a mí me iba a ganar, y cuando me oyó tocar le cayó la gota fría. Me lleva él o me lo llevo yo, pa’ que se acabe la vaina”.