Una noche mágica llena de alegría, de gratos encuentros y sobre todo de amor por el folclor vallenato, así se vivieron los Premios de la Música Colombiana donde lució en todo su esplendor la producción musical Mi Casa Vallenata volumen 3 y sus exponentes, en cabeza de su director Edwin Makina Altamiranda, recibiendo el galardón como producción Vallenata del Año y a su vez como gestor cultural.
En este escenario se pudo disfrutar de canciones que hacen parte de esta gran producción musical con la alegría y los aplausos de un público que disfrutó esa gran presentación con el talento de compositores e intérpretes presentes en este impostante evento.
Desde Estampas vallenatas, felicitaciones a Mi Casa Vallenata ; compositores, cantantes y acordeoneros y que dignifican el folclor vallenato, ¡Arriba Mi Casa Vallenata Internacional!
-“El legado de Alejo Durán, ese gran maestro, nunca morirá porque en sus canciones con sabor a pueblo y mujeres bonitas, dejó la huella de un hombre bueno, sincero y de carisma inigualable”: Gabriel García Márquez–
Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv
Gilberto Alejando Durán Díaz, ‘El negro Alejo’, con su pedazo de acordeón se la pasó toda su vida tocando esa nota donde los bajos fueron su compañía ideal, y como lo anotó su hermano Náfer Santiago. “No era rápido, pero sí muy inteligente. Yo diría demasiado natural y tenía un carisma que se llevaba a cualquiera, así como hacen los toros en la corraleja”.
Alejo, el primer Rey del Festival de la Leyenda Vallenata en el año 1968 marcó su propio territorio, y supo darle a cada mujer y a diversas historias su real versión para untarse de gloria en aquellas famosas corredurías donde dejó su marca registrada.
En cierta ocasión se le llamó la atención sobre las canciones de otros compositores que llevaba a la pasta sonora, y respondió como solía hacerlo, con mucha claridad. “Los cantos tienen que llenar los requisitos y adaptarse a mi estilo, para que puedan tocarse y cantarse llegando a puerto seguro”. De esa manera, inundó de cantos el firmamento del folclor, caso ‘Alicia adorada’ de Juancho Polo Valencia.
Entre esos cantos de su autoría, aparece la famosa ‘Cachucha bacana’, dedicada a su entonces guacharaquero Jaime López, quien presumía estar a la moda adornando su cabeza. Alejo, optó por sacarle un canto y decirle. “Oye lo que dice Alejo, con su nota apesarada, quien como el guacharaquero, con su cachucha bacana. Jaime sí, Jaime sí, Jame sí, y Alejo no”.
Canto famoso
Pasados los años, el artista samario Carlos Vives, con la finalidad de preservar la memoria de Alejo Durán, internacionalizó aquel llamativo canto y luego, al lado de Carlos Huertas Jr., crearon ‘El sombrero de Alejo’. “Lo que produce hay que verlo, ese folclor de la sierra. Se hizo famoso en la tierracomo el sombrero de Alejo”.
Carlos Vives le grabó a Alejo Durán las canciones ‘Pedazo de acordeón’, ‘Altos del Rosario’, ‘Fidelina’ y ‘La cachucha bacana’, contando que desde niño esas obras naturales se paseaban por su casa, porque su padre Luis Aurelio Vives Echeverría, solía invitarlo a Santa Marta.
El artista samario, siempre que habla del segundo hijo de Náfer Donato Durán Mojica y Juana Francisca Díaz Villarreal, se emociona. “Alejo era un hombre que congregaba, era el gran símbolo del vallenato por su humanidad, por su sonrisa, por lo que representaba, por su piel, por su acordeón, por su sombrero y por el inmenso legado que dejó”.
En sus presentaciones por diversos lugares del mundo no deja de interpretar las canciones de Alejo, porque lo transportan a ese ayer del Magdalena Grande, el cual hizo posible que el vallenato comenzara a salir de los corrales hasta proyectarse por cualquier lugar del universo.
Tocando con el alma
Alejo Durán en una de sus canciones cuyo nombre es ‘Para saber tocar acordeón’, como nadie dejó una clase de cómo se toca este instrumento sagrado de la música vallenata. En su letra va indicando la manera de hacerlo para que sea más receptivo.
En el primer verso hace énfasis en la manera de tocarlo. “Pa’ sabé tocá acordeón hay que tener mucho cuidado, una buena ejecución y sabé golpear los bajos. Hombe, para cuando toque un son le salga bien acompasado”.
Enseguida se va más a fondo de la manera como se debe ejecutar. “Sino más no es tocar pitos y formar la algarabía, para qué tanto registro, si fluye la melodía. Oye, yo me la paso es tocando, no es para que me den la fama. Yo no toco con la fama, toco es con el alma”.
Al respecto el escritor, poeta e investigador Fernando Bordeth Chiquillo, señaló. “Alejo Durán era poseedor de una inigualable calidad humana, un carisma que le daba una personalidad fascinante. Él usó el lenguaje y los giros locales propios de su cultura de origen, los cuales supo insertar en sus cantos. Además, para tocar el acordeón tuvo un estilo único. Quería tanto a su acordeón que le hizo una bella canción en aire de puya”.
Efectivamente, Alejo Durán siempre llevó el corazón y parte de su alegría en su pedazo de acordeón, tal y como lo reseñó Consuelo Araujonoguera. “Cuando Alejo Durán se subió a la tarima, al lado del amplio rectángulo de la plaza Alfonso López, fue cuando tuvimos la noción exacta de que el Festival de la Leyenda Vallenata había comenzado, y comenzado bien. Dos noches después, en la gran final, ’La cachucha bacana’, ‘Elvirita’, ‘Alicia adorada’ y ‘Pedazo de acordeón’, fueron apenas la notificación musical de la apoteosis colectiva que desde entonces lo consagró para siempre en el afecto y la devoción de la gente”. Eso sucedió hace 56 años.
Último “Te quiero” de Alejo
El 15 de noviembre de 1989, hace 34 años, Alejo Durán, el juglar de los cantos raizales, durante sus últimos momentos de vida y acostado en la cama de una clínica en Montería con fuertes dolores en el corazón, resumió en pocas palabras los agradecimientos a Gloria María Dussán Torres, la mujer que durante 14 años lo amó sin límites. “Goya, te quiero mucho”. Él murió cuando contaba con 70 años.
Así, con un “Te quiero”, quedó enmarcada la grandeza del juglar que nació en El Paso, antiguo Magdalena Grande, hoy departamento del Cesar, el 9 de febrero de 1919, el mismo que cada año es recordado en su terruño a través del Festival Pedazo de Acordeón, cuando al rememorar sus notas apesaradas los amantes de este bello folclor no pueden evitar decir llenos de emoción: “¡Apa! ¡Oa! ¡Sabroso!”.
«El legado de Alejo Durán, ese gran maestro, nunca morirá porque en sus canciones con sabor a pueblo y a mujeres bonitas dejó las huellas de un hombre bueno, sincero y de un carisma inigualable»: Gabriel García Márquez (escritor y periodista colombiano).
Por: Ramiro Elías Álvarez Mercado
La música vallenata es inspiración, expresa declaraciones de amor, aflicciones del corazón, momentos de recordación, de exaltación y, en algunos casos, algo de picaresca. Es un arte que trae alegría a los corazones y nos enseña a meditar, valorar y a expresar muchas veces sentimientos y emociones que tenemos reprimidos.
En la historia del vallenato propiamente, un montón de músicos han aportado su propio toque personal y estilo, contrario a lo que vemos hoy en día: como la manifestación musical más auténtica de nuestra tierra y carta de presentación ante el mundo.
-El compositor guajiro regresa con una pública declaración de amor, mezclándose en alguno de sus apartes con desconsuelo, hasta llamar lágrimas que abonan de aflicción a su corazón-
Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv
En este espacio aparece el compositor que toda la vida se ha dedicado a mimar las letras, para de inmediato presentar la película del sentimiento en flor y pedirle al pentagrama que reciba sentidas notas. De esta manera Efrén Calderón Cujia, el compositor guajiro, nacido en San Juan del Cesar, destapa las ilusiones presas a las que muchas veces tuvo el honor de darles permiso para volar al infinito.
En los últimos tiempos tres canciones han sido motivo de su inspiración, la primera grabada por Jorge Oñate y Álvaro López, en el año 2016, llamada ‘Seductora’; la segunda en el año 2018, ‘Luna blanca’, con Iván Villazón y Saúl Lallemand y la tercera recientemente por el cantante Rafa Pérez, titulada, ‘Reina alfa, Reina omega’.
Las tres canciones tienen esa figura del amor anhelado y de aquello que por más que se quiera escribir pocas veces encaja dentro de las distintas facetas de la vida. En fin, es donde el sol y la luna no solamente son protagonistas del día y la noche, sino que van más allá de las peregrinaciones perdidas y las lágrimas ocultas. Además, sin poder detener el tiempo al tener la nostalgia herida, el silencio ocupado y sentir hasta el eco de sus pasos lentos que iban sin ningún sentido.
Cuando Efrén Calderón toma su guitarra las letras le hacen la venía porque saben que las va a juntar para meterlas entre comillas, y en el medio presentar esa esencia de la dulzura donde aparece la luna sanjuanera vestida de mujer.
Por cosas de la vida había dejado descansar la inspiración, pero de repente regresó el soñador por un sendero florido, trayendo de la mano a una dama a la que solamente lo unió un adiós, quedando la marca que se expandió por todo el cuerpo.
La historia del folclor vallenato lo tiene enmarcado entre los mejores, porque puso a volar con su pensamiento a una gaviota herida, hizo posible que las campanas doblaran en su alma, porque un amor partió por los caminos del olvido, y no contento con eso, pasó a esconderse en su soledad porque el sol del dolor con su calor lo perseguía hasta por dentro. Ese sueño lindo era un martirio eterno, pero se quedó platicando sin mirar atrás.
De todas maneras, su inspiración le permitió acariciar el desvelo constante para que el llanto no fuera más largo y las añoranzas calcaran la fotografía de su afligido sentimiento. Eso era como morir sentado en la tribuna del ayer, donde se podían contar los espectadores.
La reina que tocó su corazón
Después de auscultar la vida por tiempo indefinido ahora le regaló al cantante Rafa Pérez, la obra donde una reina se dibujó en su pensamiento y la pintó de pies a cabeza. Además, en el recorrido dejó una frase en su corazón. “Ahí la ví perdida en el tiempo, buscando distancias, matando recuerdos”. Y añadió que pudo también verla llorando en silencio y soñándolo en sueños. Esa ocasión le permitió volar agarrado de pocos versos para no caer cuando el viento estuviera en contra.
Efrén Calderón volvió a fijarse en el amor que ha sido testigo de sus andanzas, y donde su guitarra copió a cabalidad todo lo que siente, para que las letras le hagan el coro y puedan expandirse por los oídos del mundo vallenato.
La canción tiene ese toque de melancolía que gira al compás de su entorno cercano y lejano. “Era un día muy extraño, no había luces, ni sombras, ni luna, ni ese sol que calienta. Se notaba la ausencia, había olor a tristeza y se oía el sonido del silencio”.
Estando en esa encrucijada y pasando por la calle que conduce al corazón del alma no pudo aguantar, cayendo en el remanso de su llanto. Entonces entregó el más sentido verso. “Soy sentimental, si me vas a amar, no has de lastimar, lo que herido está. Una dama, y ahí la quise con el alma. Con el alma, porque el alma nunca muere”.
Al final llamando recuerdos pudo hacerse sentir para rematar aquella historia que lo tenía preso y azotado por el cosquilleo del desconsuelo. “Le dije allí que un mundo de llanto y de duelo no ayudan, no son nada bueno. Y le hice saber que el agua con sed alivia el dolor del adiós más eterno”.
Por su parte el cantante Rafa Pérez, sobre la canción ‘Reina alfa, Reina omega’, indicó. “Ese canto recoge el sentir de Efrén Calderón, un hombre que le canta al sentimiento teniendo presente su experiencia. Se nota la esencia de la vida vista desde el campo del amor. La respuesta a la canción es extraordinaria porque es una vivencia que sucede muy a menudo”.
Desfile de recuerdos
Cuando la luz de la aurora corría a matar la oscuridad para hacer brillar el nuevo día, el compositor por fin sintió el descanso de aquel trance donde una mujer se adueñaba de su memoria y hacía posible derrotar el dolor a través de versos y melodías. Sí, en ese canto ahora desfila de principio a fin por la pasarela de la evocación aquella reina vestida de gloria, mientras él sigue luchando contra el viento.
El compositor se quedó mirando al infinito teniendo presente aquella vez cuando el gallo cantó y el amor no despertó. Ahora, ese momento le servirá de insumo para un nuevo canto, donde la inspiración aterrice con la fórmula precisa para desatar el nudo que le amarra hasta el corazón. Adelante maestro, que las agonías de la vida comienzan y terminan cuando un soñador apaga la luz del destino. Entonces, no tiene otra alternativa que marcharse musitando palabras de amor adornadas con instantes irrepetibles.
El vallenato de Iván Villazón sigue en la preferencia de los colombianos y así lo demostró el pasado fin de semana con un categórico Sold Out en la discoteca La Gringa en Bogotá y sus actuaciones en Valledupar y Cartagena, en eventos sociales.
Los bogotanos celebraron la noche de Halloween con el vallenato auténtico, sentimental y parrandero de Iván Villazón, quien llenó la mencionada discoteca para el deleite de todos los Villazonistas.
El artista fue sorprendido por un seguidor quien le llevó la carátula del elepé ‘Una voz y un rey’, grabado en 1985 con el rey vallenato Orangel ‘El Pangue’ Maestre.
El sábado 4 de noviembre Iván Villazón y Tuto López celebraron la fiesta de Palmolive en el hotel Sonesta en Valledupar y el domingo animaron un matrimonio en la ciudad amurallada de Cartagena, con sus grandes éxitos.