Diomedes Díaz Maestre: El cantautor de las multitudes

«La música es la literatura del corazón, que comienza donde terminan las palabras»._ Alphonse de Lamartime (compositor, poeta e historiador francés).

Por: *Ramiro Elías Álvarez Mercado*

Pocas cosas son tan precisas como la interpretación de una obra musical por un buen cantante.Vocalización exacta y rigurosa que dan lugar a un agradable canto que suele llegar directamente al alma.La música tiene todo tipo de efectos en el ser humano: nos alegra, nos entristece, nos activa, nos hace bailar, nos emociona, ha acompañado a la humanidad desde sus primeros días, cuando aprendimos a utilizar sonidos y cánticos para comunicarnos entre nosotros o con las fuerzas superiores que regían nuestras vidas y que han evolucionado según lo hacía la sociedad.Las voces humanas poseen un timbre que permite distinguirlas entre sí y además poder identificar a la persona que la emite, ya sea al cantar o al hablar.

Una de esas voces privilegiadas para el canto vallenato fue la de Diomedes Díaz Maestre, quien le abrió los ojos a este mundo terrenal una alegre, festiva, radiante y fresca mañana invernal del domingo 26 de mayo de 1957, en el corregimiento de La Junta sur del departamento de La Guajira, más exactamente en las agrestes tierras de una finca llamada «Carrizal». Hijo mayor de la familia conformada por Rafael María Díaz Cataño y Elvira Maestre Hinojosa. En un hogar de campesinos humildes, nobles, trabajadores y de sanas costumbres se fue levantando este pequeño niño que con el correr del tiempo se convertiría en uno de los más grandes artistas de la música vallenata. Diomedes cuyo nombre en la mitología griega significa » *Pensamiento de Zeus*» quien fue uno de los héroes griegos más famosos al combatir en la guerra de Troya, y uno de los guerreros más poderosos en La Ilíada de Homero. Al igual que su homónimo de la mitología, Diomedes Díaz desde muy temprana edad fue un guerrero de la vida que luchó contra todo y de esa lucha constante le brotó su inclinación musical que proviene, según dicen algunos investigadores, de Luis Gregorio Maestre Acosta pariente cercano de su progenitora Elvira Maestre el cual se caracterizó por ser un gran decimero y a pesar de no haber tenido estudios, las componía y recitaba magistralmente. La cercanía con su tío Martín Maestre, acordeonista y compositor fue parte fundamental en su naciente carrera musical.Sus primeros años los vivió como cualquier niño campesino de la zona, colmada de experiencias fantásticas, contacto directo con la naturaleza, animales de corral como: vacas, chivos, caballos, cerdos, burros, muchos de estos criados por sus padres, cultivando la tierra de pancoger (yuca, plátano, malanga, maíz) que hacían parte de las viandas que servían en su mesa y que también comercializaban y era parte esencial del sustento de su familia, todo esto sumado al canto de las aves silvestres, el correr y el sonido del agua de los riachuelos, las fragancias de las flores y verdes hojas de los árboles, el olor al café matutino. Toda esa constelación de múltiples y variados olores, sonidos y paisajes fueron desarollando en él una visión del mundo muy particular, mágico y surrealista que luego plasmaría en sus canciones, ya que no solo cantaba, sino que también componía algo que lo convirtió en el _»cantautor de las multitudes»_.

El Cacique de La Junta como se le conocía en el ámbito musical, fue desde sus inicios una persona dotada de un talento histriónico que deslumbraba en cualquier escenario, donde su figura era casi que venerada por miles de seguidores en razón a esa voz e interpretación prodigiosa que le daba a las canciones, secundado por el carisma arrollador que poseía; era un ser capaz de ejercer una presencia magnética sobre las personas, que sin proponérselo captaba la atención de los demás que disfrutaban y se deleitaban de su compañía en el escenario. Su voz, carisma y comportamiento iban a tono con sus costumbres y la de su fanaticada que lo disfrutó y ovacionó en todo su esplendor, su personalidad de hombre extrovertido, lleno de impulsos, con un aura brillante y resplandeciente, cercano a su pueblo, querendón con las mujeres y amigo de la parranda fueron elementos fundamentales para su formación musical. El carisma no se comercia, más bien se construye y un artista carismático como el «Cantor Campesino» es un purificador de incentivos externos e internos que se inquieta ante lo auténtico, que no intenta ser distinto sino que se diferencia simplemente por ser quien es, sin grandes alardes, ni aspavientos, sencillamente a través de su mera presencia.Para Diomedes la música era como una revelación mayor, las inspiraciones le llegaban cuando más aislado estaba en el espacio y en el tiempo.Ese talento innato de El Cacique doblado de una inteligencia escénica y natural, que le permitía ocupar todo el escenario él sólo, le facilitaba desencuevar en cada canción el espíritu que se escondía detrás de cada palabra.No basta con tener la mejor voz para entonar una canción, hay que sentirla vivirla y apropiarse del mensaje de la misma para poder transmitirla y llegar al corazón de los que la escuchan, siendo esta una de las ventajas del hijo de la señora Elvira que sin tener la mejor voz, como otros de sus colegas, si interpretaba con mucha suficiencia sus propias canciones y cuando lo hacía con creaciones musicales de otros compositores lo logró con mucha altura y calidad, porque sabía imprimir en su voz un dejo tan especial y repleto de sentimiento; es decir, tenía la capacidad de sentir la canción como propia y transmitir magistralmente el mensaje expresado por el autor: era como un actor cuando encarna un personaje.Diomedes Díaz Maestre era un artista nato que dio rienda suelta a su talento y provocó sentimientos y emociones positivas, sus seguidores escucharán sus canciones por siempre una y otra vez y casi que instantáneamente traerán de vuelta todas las emociones, alegrías y recuerdos de momentos vividos a lo largo de los años, porque su legado musical nos ofrece un escape de la realidad, nos hace viajar a otros mundos a través de sus canciones, nos inspira con sus letras y nos conecta con nuestras emociones de un modo muy profundo. Él pudo exteriorizar su habilidad a través del arte musical y potenció todo su talento artístico con el cual llegó a un multitudinario público que lo aclamará por siempre porque las canciones de su ídolo hacen parte de la banda sonora de sus vidas.

Feliz Cumpleaños al Todo Terreno Beto Zabaleta

Un día como hoy 17 de mayo de 1957 nace Alberto Luis Zabaleta Celedón  en El Molino, Departamento de la Guajira, Colombia. Comenzó su carrera artística en 1977 al lado del acordeonero Emilio Oviedo, luego se une a Alberto «Beto» Villa, con quien creó la agrupación «Los Betos» con quien grabó 16 trabajos musicales en 10 años.​

Los Betos firmaron contrato con CBS (hoy Sony Music) y grabaron la producción «Déjenme quererla», así mismo siguieron adelante con sus producciones entre las que se destacan «Por quererte tanto», «Regalo mis canciones» y «Parrandas inolvidables» (con la cual obtuvieron su primera gira internacional por Estados Unidos). Luego se destacaron temas como «Benditos versos» y «Quiero olvidarte» de sus siguientes álbumes, a finales de 1987 graban su último álbum titulado «Canciones lindas».​

El dúo Los Betos decidió separarse el 10 de julio de 1988 en Barranquilla, cada uno al comando de su propia organización musical. Beto Villa hizo fórmula con Poncho Zuleta y Beto Zabaleta con Orángel «el Pangue» Maestre. Beto Zabaleta con Orangel «el Pangue» Maestre mantuvo la razón social de la agrupación Los Betos y presentó cinco producciones, de las cuales surgieron éxitos como «Alégrate porque vengo», «Mi media naranja», «Mi amor ideal», «Nací para adorarte» y «Amor eterno», entre otras. Pero en 1993 regesa Beto Zabaleta con Beto Villa un regreso triunfal con la producción <<De nuevo Zabaleta y Villa>> con varios éxitos que fueron seguidas hasta la fecha como <<Eternamente>>, <<Un mundo de melodías>>, <<Un collar de versos>>, <<Enamorándote>>, <<Con toda el alma>>, <<Corazon.com>> ​

En 2000 graba el álbum «Canto y acordeón» con Emiliano Zuleta. En 2001 invita a Franco Argüelles y graban el álbum «Celebrando», el cual marcó la celebración de los 25 años de vida artística de Beto. En 2002 se une a Gregorio «Goyo» Oviedo, grabando la producción «Volví a soñar», destacándose canciones como «La formulita», «Volvi a soñar», «Un compromiso contigo», «Tu hombre soy yo», «El besito», entre otros, con el cual lograron obtener disco de platino.

Actualidad de Beto Zabaleta 2023

Beto Zabaleta y Luis José Villa se han mantenido en un estatus de preferencia y admiración por parte de los conocedores apasionados del buen vallenato con jerarquía musical, hoy vale decir que valió la larga espera, pues desde ya podrán encontrar en todas las plataformas digitales dos temas musicales de alta densidad y contenido poético en la notable carrera musical del todoterreno del vallenato.

Ella Es, una de las canciones del compositor de más alto reconocimiento por sus letras tan vivenciales como es Rafael Manjarrez, quien ha tenido en Beto Zabaleta su mayor y mejor expositor musical con éxitos vigentes hoy por hoy.

Ella Es título de la canción que manifiesta el concepto del amor a través de lo valioso que es la mujer, todo esto simplificado en una potente voz y la digitación majestuosa de Luis José Villa un joven con proyección cada día más fortalecida. Junto a Ti del compositor Leo Duran, quien le dio un título muy diciente a una expresión romántica indicada en cada estrofa que desde ya augura ser un éxito de alto nivel, pues es la ganadora del Festival Pedazo de Acordeón en el año 2021 en El Paso – Cesar. Temas que garantizan en los admiradores del vallenato de Beto Zabaleta y Luis José Villa, a dos artistas con vigencia por mucho tiempo.

Una producción que fue realizada en los estudios ID Producer del productor Luifer David en la ciudad de Barranquilla, la mezcla y masterización a través del reconocido Álvaro Araujo, un trabajo muy bien realizado de la mano del flamante acordeonero Luis José Villa, como también los integrantes de la agrupación; Yalil Ramos en la guacharaca, Daniel Castilla en la caja, el veterano Héctor “tico” Rojano en las congas, Daniel Padilla en los timbales, y la participación de los coros de los siempre connotados hermanos Fabio y Edgar “More” Ovalle en la primera y segunda voz.

Un trabajo musical que contó, con la presencia de Paul Villa en el instrumento del bajo, Julio Fonseca en las Guitarras, los Pianos y teclados con Carlos Algarín, y el direccionamiento estratégico del manager Carlos Viaña en todo el desarrollo del ascenso mediático de los artistas, quienes lograron imprimir todo el sello característico al estilo musical del maestro Beto Zabaleta, en este grato regreso para todos los seguidores del buen vallenato en todo el mundo.

José Barros navega en La Piragua del recuerdo

El 12 de mayo del 2007, por todos los rincones de El Banco (Magdalena), y los pueblos vecinos, no dejaron de sonar durante muchas horas las canciones del maestro José Benito Barros Palomino, como homenaje al baluarte del folclor colombiano, a quien le alcanzó la vida para disfrutar el triunfo y recibir importantes homenajes.

Su figura era tan importante, respetada e incluso venerada que todos guardaron luto y coincidieron en señalar que había partido la máxima gloria del folclor colombiano, el hombre que compuso canciones en todos los ritmos y que nunca desentonó.

Tuvo larga vida. Murió a los 92 años. Y fue una vida llena de éxitos, que se consolidaron con el Festival de la Cumbia creado en su honor. En aquella ocasión las voces, aunque roncas, no dejaron de entonar conocidas melodías que él muchos años atrás había sacado de lo más profundo de su inspiración.

¿Y cómo olvidar las palabras de Monseñor Jaime Enrique Duque Correa, cuando habló de los dones que Dios le otorga a cada ser humano? «El maestro José Barros fue un genio de la música y vocero de todo un pueblo con sus canciones. En cualquier oportunidad todos nos sentimos interpretados en sus cantos. Él, con su corazón noble y bueno fue fiel intérprete de nuestros sentimientos y por eso su consagración dentro del folclor colombiano».

La inmortalidad

La inmortalidad del maestro José Barros se escenifica a través de su obra. Para corroborar lo anterior contaba Juan Gossaín que una señora española le pidió a Gabriel García Márquez que le autografiara un ejemplar de ‘Cien años de soledad’, no sin antes decirle que lo admiraba no por la imaginación, sino por el dominio del lenguaje.

El escritor se detuvo. Le sonrió y le dijo: “En mi tierra un músico popular, refiriéndose a una antigua canoa que viajaba por el río, escribió este verso: “Ya no cruje el maderamen en el agua”. Maderamen, señora. Maderamen. ¿De qué se sorprende usted?

Exactamente, es un verso de la célebre canción ‘La Piragua’ que era propiedad del comerciante Guillermo Cubillos, esa misma que se paseaba de El Banco, viejo puerto a las playas de amor de Chimichagua donde se quedó para siempre.

El día de su partida se recordó que le tocó ser un caminante por diversos senderos del mundo donde trabajó, cantó y demostró que los pesares también se cantan, así lleguen muchas navidades negras y el pescador se niegue a ir a su faena diaria porque es fuerte el rumor a cumbia y a aguardiente.

También su familia se comprometió a enarbolar las banderas de sus cantos y del Festival de la Cumbia para que nunca mueran.

La tarde de su sepelio cayó llena de tristeza en medio de un sofocante calor y en ese momento se conoció la frase que dejó reseñada en una libreta: «Yo, el maestro José Barros, voy navegando por los mares de la muerte… en una Piragua”.

Y los abuelos nos seguirán contando por los siglos de los siglos que por el río Cesar y la ciénaga de Zapatosa navegaba una piragua, de 15 metros de largo, tres de ancho, y dos metros de altura que le construyó Lorenzo Simanca Epalza a Guillermo Cubillos, el hombre que aparece con nombre propio en ese célebre canto cuya acción musical le sigue dando la vuelta al mundo a través de una morena cumbianbera que mueve sin descanso su cadera.

Vida musical

El maestro Barros, nació el 21 de marzo de 1915 y era el menor de cinco hijos del matrimonio de Joao María Barros Traveceido, un comerciante portugués, y Eustasia Palomino. En su extensa producción musical, que se calcula en un millar de obras, compuso cumbias, paseos, porros, pasillos, boleros, tangos, currulaos, puyas, rancheras, merengues y canciones infantiles.

Entre sus más importantes canciones se cuentan ‘La Piragua’, ‘Navidad negra’, ‘El pescador’, ‘Violencia’, ‘El viajero’, ‘Las pilanderas’, ‘La llorona loca’, ‘Arbolito de Navidad’, ‘El gallo tuerto’, ‘Palmira señorial’, ‘Pesares’, ‘A la orilla del mar’, ‘El vaquero’, ‘El minero’ y ‘Momposina’, entre otras.

La entrevista

Corría el mes de junio de 1983 cuando le hice la primera entrevista al maestro José Barros, en su casa de El Banco, pero antes un amigo que lo conocía, le dijo que venía de El Espectador, y como él era gran amigo de Guillermo Cano, todo se facilitó. Habló de todo un poco y especialmente de sus canciones haciendo énfasis en ‘La Piragua’, su éxito más trascendental que tiene más de 15 versiones.

El asunto era que la crónica sería publicada en el periódico Zigzag de Chimichagua, pero para no quedar mal se mandó a Bogotá con fotos incluidas, y a los pocos días la publicó El Espectador.

El maestro Barros estaba feliz y de esa manera ingresé a ser colaborador de El Espectador, y me gané la amistad del autor de esa bella obra que dio a conocer a las playas de amor de mi querida tierra.

Después de 16 años de su partida de la vida lo mejor es recordarlo sentado a las seis de la tarde a la orilla del viejo puerto, mientras el sol se hunde en el agua y van brotando en el cielo los primeros luceros de la noche, y él al ver pasar un pescador canta con emoción sublime:

En la playa blanca

de arena caliente

hay rumor de cumbia

y olor a aguardiente.

En toda la ranchería

se ven bonitos altares,

entre millos y tambores

interpretan sus cantares.

El pescador de mi tierra,

el pescador de mi tierra.

Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

TERTULIA VALLENATA: un grupo de WhatsApp que lucha por la preservación de la música vallenata.

«Mis influencias, sobre todo en Colombia, son extraliterarias. Creo que más que cualquier otro libro, lo que más me abrió los ojos fue la música, los cantos vallenatos. Te estoy hablando de hace muchos años, cuando el vallenato apenas era conocido en un rincón del Magdalena. Me llamaba la atención la forma como ellos contaban, como se relataba un hecho, una historia, con mucha naturalidad. Esos vallenatos narraban como mi abuela.»

«Entrevista a Gabriel García Márquez. El viaje a la semilla».
El Manifiesto, septiembre y octubre de 1977.

Por: Ramiro Elías Álvarez Mercado

No cabe ninguna duda de que el primer paso para marcar una diferencia y ver resultados que tengan un impacto significativo es trabajar en grupo. Pero no siempre es fácil alinear a todos los integrantes de un equipo, en particular si viven en lugares distintos.
Direccionar (en el mejor sentido de las palabras) un grupo de personas en pro del rescate y la preservación de algo intangible como son las expresiones musicales de una región no es una tarea para nada fácil. De hecho para llevarlo a cabo se necesita contar con un líder dedicado y apasionado por el tema, que motive e incentive a los demás, particularmente durante los momentos más difíciles.
Uno de esos líderes invisibles, pero invencibles que trabajan con ahínco por preservar la música vallenata es el jóven sabanero Éder Miguel Jiménez Arrieta, nacido exactamente en La Unión (Sucre) y radicado en su capital, «La Perla de La Sabana, la ciudad de Sincelejo, quien el día 17 de mayo del año 2020 creó un grupo de WhatsApp al que bautizó con el nombre de » TERTULIA VALLENATA», esto con el fin de poner un granito de arena en la edificación de esta torre inmensa que se llama «música vallenata».

Este maravilloso grupo al cual tengo el grato placer de pertenecer, más que un grupo nos hemos convertido en una familia, donde cada día son más estrechos los lazos de hermandad, donde muy seguido debatimos y damos distintos puntos de vista en todo lo relacionado con el folclor vallenato, bajo el marco del respeto por los conceptos y opiniones de cada quien; es decir, somos una «Cofradía», personas que estamos unidas por los mismos gustos e intereses en pro de rescatar, salvaguardar, resaltar y dar a conocer todo lo relacionado, con esta expresión musical, cultural y folclórica .

En el grupo «Tertulia Vallenata» tenemos claro el concepto de que la música vallenata es un patrimonio cultural intangible que no podemos palpar con nuestras manos, porque no es un material, pero sí podemos tocarlo con el corazón y hacer una férrea defensa de ella, que es lo que pretende Éder Jiménez y su grupo de colaboradores, quienes no escatiman esfuerzos en esa titánica y loable labor y aunque muchas veces alguno de los integrantes por x o y razón nos sentimos tristes o alejados del grupo no falta la mano amiga que nos impulsa, simplemente porque una dosis extra de motivación siempre es bienvenida y para la mayoría de nosotros un consejo o una frase, puede suponer un gran empujón, para conseguir una nueva perspectiva de nuestra labor y vida cotidiana y por qué no, animarnos a seguir debatiendo y aportando más sobre este tema que tanto amamos y con el que nos identificamos plenamente.

Este maravilloso grupo que como su nombre lo indica «Tertulia Vallenata», es una reunión de personas que habitualmente nos juntamos a través del chat para conversar, debatir o discutir de los pormenores que suceden en la música vallenata, es un espacio que se ha convertido como en un oasis cristalino que mitiga nuestra sed en este desierto en que nos encontramos por la falta de buenas agrupaciones en la actualidad. Aquí le damos rienda suelta a nuestro gusto musical, alejándonos por unos minutos de la ajetreada vida laboral en la que vivimos. Este grupo en donde encontramos: compositores, cantantes, acordeonistas, cajeros, guacharaqueros, guitarristas, investigadores, folcloristas, coleccionistas, escritores, poetas; personas de distintos oficios y profesiones, pero con un gusto muy similar, amantes de la música de » » Francisco el Hombre», es como una válvula de escape que nos ayuda a combatir el estrés, muchas veces nos cambia la percepción de algunos pensamientos que teníamos, aportando una sensación de libertad y de interacción social.

En este tercer aniversario del grupo «Tertulia Vallenata» solo me resta felicitar a su creador Eder Jiménez y a todos los integrantes de este maravilloso espacio cultural, musical, folclórico y pedirle al Dios del Universo que nos mantenga unidos por siempre!.

Rosalbina, amor a primera vista con Luis Enrique Martínez, ‘El Pollo Vallenato’

Crónica.

-La esposa del Rey Vallenato considerado ‘El papá de los acordeoneros’, se llevó una cantidad de historias del hombre que le dedicó canciones y le regaló mucho amor-

Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv

La vida de Rosalbina Serrano de Oro, quien nació el 8 de enero de 1926 en Nervití, Bolívar, y su vida se apagó a  los 94 años, el primero de julio de 2020 en Santa Marta, después de estar viviendo los últimos años al lado de uno de sus nietos, y evocando aquellos episodios donde aparecía como protagonista de la música vallenata.

Todo comenzó en el año 1947 cuando en una fiesta en El Copey, Cesar, ella se dio las manos con el acordeonero Luis Enrique Martínez Argote, y fue amor a primavera vista. Al poco tiempo armaron viaje y se fueron de luna de miel.

Todo no fue color de rosas porque ella era menor de edad y él fue aprehendido y llevado a la cárcel del pueblo. Como el amor florecía y las alegrías del corazón estaban cerca, de común acuerdo decidieron casarse por la iglesia. El acto religioso sin mucha bulla se llevó a cabo en el cercano corregimiento de Caracolí, Cesar.

Desde ese tiempo comenzaron esos días gloriosos de la vida donde los encantos del amor eran azúcar para esas almas enamoradas, y en muchas ocasiones tuvieron algunos altibajos por las correrías de Luis Enrique Martínez, pero él siempre regresaba a la casa y encontraba a su mujer tranquila,  así a ella le hubieran contado algunas historias de escapes del sentimiento al fragor de los tragos y las notas del acordeón.

Con el paso de los años fueron llegando los hijos, dos en el hogar, Victoria y Moisés Martínez Serrano, y cinco producto de sus correrías Alberto, Alexis, Ingrid, María Luisa y Gloria.

El nieto querido

Rosalbina vivió los últimos 15 años de su vida al lado de su nieto Franklin Pérez Martínez, hijo de su hija mayor Victoria, en la Diagonal 30A No. 15-41 del barrio San Pedro Alejandrino de Santa Marta. En los últimos días, él la notaba tranquila, pero de un momento a otro el corazón no le resistió más y se le escapó la vida.

Franklin la recuerda paseándose por la casa y contando las historias de su abuelo que nunca la abandonó, así se demorara largo tiempo en las parrandas en distintos pueblos de la geografía costeña.

“Ella, contaba entre risas que mi abuelo salía a esas largas giras y demoraba mucho tiempo, tanto así que no estuvo presente el día del nacimiento de mi tío Moisés, llegando cuando ya estaba aprendiendo a caminar. Claro, siempre mandaba plata y provisiones para mantener la familia”.

También conto que su abuela se sentaba cerca a ese cuadro que está en la sala donde aparecen los dos. Eso le recordaba la celebración de sus bodas de plata en El Copey, hecho que sucedió el 8 de abril de 1972, quedando también como testimonio una canción del compositor Armando Darío Zabaleta Guevara, grababa por Jorge Oñate y los Hermanos López.

En las bodas de plata

de Luis Enrique y Rosalbina,

se hizo una fiesta muy linda

con música vallenata.

Este es un día sagrado

pa’ Luis Enrique, pa’ Rosalbina

tienen que recordarlo

mientras existan en la vida.

“Cuando mi abuela amanecía melancólica recordaba diversas facetas que vivió con mi abuelo, con quien estuvo casada por espacio de 48 años. Ya se puede imaginar lo mucho que decía y hasta de las muchas canciones que le dedicó”, manifiesta Franklin.

En el campo de las canciones se destacaron: ‘La carta’, ‘Mi negra querida’, ‘No sufras morenita’, ‘Los caprichos de Rosa’, ‘Noticias negras’ y ‘Mi negra querida’, entre otras. A ella, a quien Luis Enrique Martínez, ‘El Pollo Vallenato’ llamaba Rosita, le gustaban varias, pero se quedaba con la que le prometía nunca dejarla porque era un amor matrimonial de esos que duran toda la vida.

Así sucedió porque el hijo de Santander Martínez y Natividad Argote, nacido en El Hatico de Fonseca, La Guajira, murió a su lado el 25 de marzo de 1995 cuando contaba con 72 años.

En ese tiempo de trasegar por la vida alcanzó todos los honores, siendo el principal al coronarse como Rey Vallenato en el Sexto Festival de la Leyenda Vallenata, en el año 1973, y dejar una inmensa historia musical que se sigue manteniendo. Además, una serie de canciones clásicas  vallenatas que lo hicieron socio distinguido de Sayco.

Sin derecho al olvido

Rosalbina, la querida Rosita, en esos diálogos cortos y sinceros con su familia, solía decir que Luis Enrique, su amor eterno, le hacía mucha falta. Esa declaración la sostuvo durante 25 años hasta que Dios la llamó a su santo reino, no sin antes cumplirle la promesa dicha por él en uno de sus cantos de no guardarle luto, ni llorarlo, ni llevarle flores a la tumba y menos de echarlo al olvido.

Ella se fue tranquila, sin mucho ruido, pero con la convicción del deber cumplido ante sus hijos, sus nietos y su familia que supo del máximo valor al amor, a las buenas costumbres, a esta tabla de la vida donde Dios marca el destino y tiene la respuesta para todo. En el ambiente quedó plasmada la canción ‘La despedida’ donde se indica que el juramento es una palabra sagrada que lleva el símbolo de esperanza y fe.

Al final el nieto Franklin hace la declaración más elocuente en homenaje a su abuela Rosalbina. “Nos sigue haciendo falta porque era feliz con cada integrante de la familia conformada por mi esposa María Isabel de la Hoz, mis hijos Franklin Enrique, Farud y Luis Alejandro, quienes teníamos el deber de cuidarla, quererla y dichosos de verla hablar de esa larga vida que le regaló Dios”.

La historia de Luis Enrique y Rosalbina, estuvo matizada por cantos vallenatos, por lejanías cercanas al corazón y por  ese amor que nació a primera vista, teniendo el sello del encanto donde un acordeón ponía la nota más alta.