En el universo del folclor vallenato existen canciones que trascienden el canto y se convierten en relatos vivos de la memoria colectiva. Tal es el caso de El Ángel, una obra del compositor Juan Carlos Molina Arteta, inspirada en un hecho real ocurrido en la década de 1930, que narra el sufrimiento de una madre marcada por la separación forzada de su hijo y el dolor que la acompañó hasta la muerte.
La historia se remonta a un humilde poblado del Caribe colombiano, donde una mujer vio cómo le fue arrebatado su hijo, quien pasó a ser criado por una familia prestante y trabajadora. La ausencia, la pobreza y la angustia quebrantaron su espíritu, llevándola a una muerte silenciosa. Fue sepultada en una tumba sencilla, bajo tierra, donde solo pudo ser identificada por dos trenzas de color rojo, último vestigio de su identidad.
Años más tarde, el hijo —ya adulto—, tras recorrer distintos lugares del mundo y cargar consigo el peso de una separación temprana, regresó al pueblo que lo vio nacer en busca de su madre. Allí recibió la noticia más dolorosa: ella había fallecido tiempo atrás, reposando en condiciones precarias.
Conmovido por la tragedia y movido por el amor filial, decidió dignificar su memoria. Mandó a construir un mausoleo en el cementerio Morada de Paz, y contrató a un reconocido pintor para plasmar en la bóveda un mural que hoy es conocido como “El Ángel”. La pintura muestra a una mujer de rostro sereno, cabello rojizo y sonrisa apacible, símbolo de paz, perdón y descanso eterno. Como último deseo, el hijo pidió que, al morir, sus restos reposaran junto a los de su madre, sellando para siempre el vínculo que la vida les negó.
Esta conmovedora historia fue llevada al canto por su autor y magistralmente interpretada por Carlos Malo y Guido Malo, conocido como “El Bueno del Acordeón”. Con su inolvidable Dúo Sensacional, lograron una interpretación cargada de sentimiento y profundidad, que traspasó fronteras y conectó con lo más sensible del espíritu humano.
“El Ángel” no es solo una canción; es un testimonio histórico y emocional, una obra musical del maestro Juan Carlos Molina Arteta que reafirma la esencia del vallenato como cronista de la vida real, del amor maternal y del dolor humano. Historias como esta mantienen viva la llama de nuestro folclor y confirman que el vallenato sigue más vigente que nunca, llamado a perdurar y resplandecer en las nuevas generaciones.
Con gran aceptación por parte del público y del gremio musical, se realizó el lanzamiento oficial de la canción “Se vale llorar”, obra del compositor Eliecer Rada Serpa, interpretada de manera magistral por el maestro Fredy Hernández Moreno, acompañado en el acordeón por Fredy José.
El lanzamiento se llevó a cabo a través de la página de Facebook Estampas Vallenatas del Folclor, donde se contó con una amplia participación de músicos, colegas, amigos, seguidores y amantes del folclor vallenato, quienes se conectaron para respaldar este importante estreno musical.
Durante la transmisión, se dio a conocer el motivo que inspira la canción y se proyectó el video lyric oficial del tema. El compositor Eliecer Rada Serpa compartió con el público el sentimiento que lo llevó a convertir su vivencia en canción, destacando la carga humana y emocional que encierra “Se vale llorar”.
Por su parte, el cantante Fredy Hernández resaltó la importancia que tiene para él haber sido elegido para interpretar esta obra, afirmando que se trata de una canción profunda, real y cercana al sentir del pueblo.
Bajo la conducción de la periodista Belinda Olano Barrera, el espacio se extendió por una hora amena, en la que se compartieron detalles del proceso creativo, anécdotas del lanzamiento y se adelantaron los proyectos que se avecinan alrededor de este tema musical.
Finalmente, se hizo la invitación al público para buscar “Se vale llorar” en YouTube, disfrutarla y, sobre todo, sentir la sensibilidad y humanidad que transmite esta canción que hoy comienza a abrirse camino en el corazón del folclor vallenato.
En el Mes de la Mujer rendimos un homenaje especial a todas esas mujeres que salen adelante, que luchan, perseveran y no se rinden ante las adversidades. Mujeres empoderadas que avanzan firmes hacia sus metas; madres, hijas, esposas y profesionales que, día tras día, se superan y construyen su propio camino.
Bajo el lema “Ya no es esclava”, se exalta la transformación de una mujer que en otros tiempos fue menospreciada o privada de derechos iguales a los del hombre. Hoy, la mujer se abre paso con determinación, defiende su dignidad, alcanza sus sueños y surge de manera independiente, demostrando su fortaleza y valor en todos los ámbitos de la vida.
Este mensaje se ve reflejado en esta obra musical del cantautor Álvaro Orozco, una canción que honra la esencia, la lucha y la grandeza de la mujer.
Recomienda Estampas Vallenatas, exaltando el folclor como una voz viva que también celebra la historia, el sentimiento y el empoderamiento femenino.
La vigencia del cantante Jorge Oñate siempre fue digna de exaltación y de reconocimiento en el mundo vallenato y más que superó los 50 años de vida artística. Además, partió en dos la historia del Festival de la Leyenda Vallenata al ganar cantándole y tocándole la guacharaca al acordeonero Miguel López, quien se coronó Rey Vallenato en el año 1972. Como cajero estuvo Pablo López.
En esa ocasión Jorge Oñate interpretó las siguientes canciones: Paseo, ‘Qué dolor’ (Luis Enrique Martínez); Merengue, ‘Dina López’ (Vicente ‘Chente’ Munive); Son, ‘Riqueza no es la plata’ (Francisco ‘Pacho’ Rada); Puya, ‘La vieja Gabriela’ (Juan Muñoz). Oficiaron como jurados Graciela Arango de Tobón, Lácides Daza y Gustavo Gutiérrez Cabello.
En esa línea histórica fue el cantante que más grabó con Reyes Vallenatos: Miguel López, Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza, Raúl ‘El Chiche’ Martínez, Gonzalo ‘El Cocha’ Molina, Álvaro López, Fernando Rangel, Julián Rojas y Cristian Camilo Peña. También lo hizo con dos destacados acordeoneros: Emiliano Zuleta Díaz y Juancho Rois.
Precisamente a ‘El Jilguero de América’ cuando le hablaban de Juancho Rois, lo exaltaba y recordaba las páginas gloriosas que escribió a su lado, y canciones inmortales como ‘Mujer marchita’, ‘Lloraré’, ‘Sanjuanerita’, ‘Ruiseñor de mi Valle’, ‘Nació mi poesía’, ‘Paisaje de sol’, ‘Lirio rojo’, ‘Un hombre solo’, ‘La gordita’, ‘Al otro lado del mar’, ‘El corazón del Valle’, ‘Calma mi melancolía’, ‘Dime por qué’, ‘La contra’, ‘El cariño de mi pueblo’ y ‘Amar es un deber’, entre otras.
Cuando se le preguntaba sobre el éxito de su larga carrera musical ponía de presente el apoyo de su familia, de sus seguidores, de sus colegas y especialmente de los medios de comunicación. También llegó a esa instancia por su disciplina y amor que le tuvo a su arte.
“Cuando nací el vallenato no era comercial, de pronto se volvió comercial, pero manteniendo sus raíces. ´Nunca me he salido de la autenticidad del vallenato y de la originalidad”, aseveró en una entrevista.
Jorge Oñate, fue el cantor que regaló su voz a varias generaciones dejando estelas de alegrías y nostalgias en ese trasegar por los caminos del folclor, donde se encontró con hombres que le componían a la vida, al amor, a la naturaleza, a los amigos, y que se encargaba de llevar sus canciones a la pasta sonora. Él mimaba a los compositores que buscaba en cualquier recoveco de la geografía costeña.
Clásicos vallenatos
Hace algunos años se grabó una producción musical llamada ‘100 clásicos de la música vallenata’, y al 70 por ciento les había incluido su voz Jorge Oñate. “La verdad es que son más de 250 clásicos vallenatos a los que les puse mi voz a lo largo de mi carrera y con grandes acordeoneros”, confesó ‘El Ruiseñor del Cesar.
En una de esas entrevistas con Jorge Oñate, se intentó hacer el ejercicio de escoger un clásico vallenato grabado con cada uno de los acordeoneros que contribuyeron al otorgamiento de premios, distinciones y los más altos reconocimientos a nivel nacional e internacional.
Enseguida respondió. “Eso sí es bien difícil. Es como querer ver el sol en las noches”. De todas maneras, lo intentó y se metió solamente a buscar en las canciones grabadas con los hermanos López, señalando las siguientes: ‘Diciembre alegre’, ‘Bertha Caldera’, ‘Siniestro de Ovejas’, ‘La Paz es mi pueblo’, ‘Los tiempos cambian’, ‘Amor sensible’, ‘Mi gran amigo’, ‘Recordando mi niñez’, ‘Tiempos de la cometa’, ‘Bajo el palo e’ mango’, ‘La vieja Gabriela’, ‘Las bodas de plata’, ‘Saludo cordial’, ‘Mi canto sentimental’, ‘El cantor de Fonseca’, ‘Palabras al viento’, ‘No voy a Patillal’, ‘La Loma’, ‘Dos rosas’, ‘Rosa jardinera’, ‘La muchachita’, ‘Entre placer y penas’, ‘Marula’, ‘Alicia, la campesina’ y ‘Déjala vení’.
Se quedaron tantas canciones por fuera que se arrepintió de entregar ese listado, pero de lo que sí estuvo seguro fue de haber contribuido para que hoy la música vallenata esté enmarcada en la historia que se exalta a través de un acordeón, una caja, una guacharaca y versos donde se condensan imágenes, emociones y alegrías.
Ese era Jorge Oñate, él mismo al que hicieron cantidad de reconocimientos por su carrera artística, entregándole 25 Discos de Oro, siete de Platino y seis de Doble Platino, un Súper Congo de Oro, y el Premio Grammy Latino a la Excelencia Musical, el cual recibió en Las Vegas, Estados Unidos, el 10 de noviembre de 2010.
La canción que no grabó
La tarde del viernes 17 de enero de 2020 el compositor Hernán Gómez Barrios, le entregó a Jorge Oñate la canción en tono menor ´La voz del Jilguero’. Al escucharla hizo la promesa de grabarla, pero no se logró. Quedaron los versos dando vueltas en el recuerdo.
“Un Jilguero el que trinaba sin cesar con la brisa a su favor, que gran hazaña y armonioso su canto llegaba, de su terruño hasta Valledupar. Sin su aporte el vallenato no era igual, después de él surgió un acorde perdurable, dos etapas definen al cantante y un acordeón se atrevió a desafiar. Fue el creador quien puso en las notas, la voz más bonita, mil detalles. ‘El Jilguero’, traía una misión y oxigenó este canto tan tradicional”.
El 28 de febrero de 2021 Jorge Oñate se despidió de la vida cuando sus ilusiones volaban por el homenaje que recibiría en el Festival de la Leyenda Vallenata. En medio de la despedida y con lágrimas quedaron las palabras de su esposa Nancy Zuleta. “Lo único que no puede morir es el legado dejado por Jorge Oñate”. Y no ha pasado porque se empeñó en cantar vallenatos hasta el final de sus días.
Con apenas 12 años de edad, Luis José Hernández Bornachera se consolida como uno de los talentos infantiles más destacados del acordeón vallenato. Nació en Barranquilla, pero a los 20 días de nacido se trasladó a Valledupar, ciudad en la que ha crecido y se ha formado musicalmente, abrazando desde muy temprano la tradición vallenata que identifica a la región.
Actualmente cursa séptimo grado de educación básica y su acercamiento al acordeón se dio a los 7 años, cuando descubrió que la música vallenata despertaba en él una pasión especial. Un vecino, al notar su amor por la música, le obsequió su primer acordeón de dos teclados, gesto que marcó el inicio de un camino artístico lleno de disciplina, constancia y sueños.
Formación musical y disciplina
Luis José ha tenido la oportunidad de recibir enseñanzas de reconocidos maestros del folclor vallenato como Andrés “El Turco” Gil, Romario Munive, Jairo Suárez, Víctor Campo, Hildemaro Bolaño, Carlos Bracho y Marcos Jiménez, quienes han contribuido de manera significativa a su formación técnica y musical.
Su proceso de aprendizaje se caracteriza por la disciplina. Practica alrededor de dos horas diarias en las tardes y, antes de asistir al colegio, realiza un repaso de sus estudios musicales, convencido de que la constancia es clave para mejorar cada día. Además, forma parte del grupo Los Niños del Vallenato del “Turco” Gil, semillero donde continúa fortaleciendo su talento.
El ritmo que más disfruta interpretar es el merengue vallenato, al que considera alegre, dinámico y exigente en destreza. Para él, este aire transmite energía, anima al público y permite demostrar la agilidad del acordeonero en el escenario.
Influencias y sensibilidad artística
Entre sus principales referentes musicales se encuentran grandes figuras del acordeón como Emiliano Zuleta, Gonzalo Arturo Molina “Cocha Molina” y Juancho Rois, acordeoneros que han dejado una huella profunda en la historia del vallenato y en su inspiración personal.
Cuando Luis José interpreta el acordeón experimenta una mezcla de alegría, orgullo y una conexión muy especial con la música y el público. Es un sentimiento que, según expresa, va más allá de las palabras y se manifiesta en cada nota que ejecuta.
Experiencia en festivales y escenario
A su corta edad, Luis José Hernández Bornachera cuenta con una destacada trayectoria en festivales vallenatos, donde ha demostrado su talento y madurez musical. Ha sido coronado rey en certámenes realizados en El Molino, La Distracción, Centro Comercial Guatapurí, Don Alberto, Albania y Mariangola. Asimismo, ha obtenido segundos y terceros lugares en otros concursos, logros que lo motivan a seguir perfeccionándose.
Su participación en el Festival Vallenato representa para él una experiencia llena de emoción y orgullo, ya que considera este escenario como una gran oportunidad para mostrar su talento y representar la música que ama. Lo que más disfruta de tocar frente al público es observar las sonrisas, los aplausos y el disfrute de quienes se conectan con su interpretación.
Sueños, proyección y mensaje
El gran sueño de Luis José es convertirse en un acordeonero profesional y, si Dios se lo permite, alcanzar algún día el título de Rey Vallenato en el Festival de la Leyenda Vallenata. Su visión está marcada por la fe, el trabajo constante y el amor por el folclor.
A los niños que sueñan con aprender música vallenata, les envía un mensaje claro y sincero: nunca rendirse, practicar con disciplina y amar lo que hacen, porque con esfuerzo y dedicación los sueños sí se cumplen.
El apoyo familiar ha sido fundamental en su proceso artístico. Sus padres, su hermana y toda su familia representan su mayor fortaleza y motivación. Para Luis José, su familia lo es todo, ya que sin su respaldo constante no sería posible avanzar y alcanzar las metas que se ha propuesto en su carrera musical.