Wilson de Jesús Olmos Álvarez: un compositor que supo cristalizar sus sueños y convertirlos en canciones.

«Si: soy un soñador: porque un soñador es aquel que sólo encuentra su camino a la luz de la luna y cuyo castigo es ver el alba antes que el resto del mundo»: Óscar Wilde, escritor, poeta y dramaturgo de orígen irlandés.

Por: Ramiro Elías Álvarez Mercado

La historia de muchos de los seres humanos comienza siempre con sueños. Desde la independencia económica hasta las ansias por cambiar el mundo, pasando por la necesidad vital de hacer lo que a uno le gusta.
Es común, sobre todo en nuestra vida cotidiana que nos encontremos con muchos obstáculos y algunas limitaciones que intentan derrumbar y hacen tambalear esos sueños. Es entonces cuando más que nunca hay que revivirlos, porque esa marcha inició por ser soñadores y nos recuerda que las cosas no son fáciles, pero que a veces lo imposible se hace posible.
El empresario británico Richard Branson dijo estas palabras «todos deberíamos soñar y animar a los demás a soñar, porque soñar es uno de los regalos más grandes de la humanidad».
Pero si hay alguien que tuvo la capacidad de hacer realidad sus sueños, porque su mente e imaginación pudieron generar estas ideas fue Wilson de Jesús Olmos Álvarez, quien a lo largo de su niñez y adolescencia ideó aquellos objetivos que más tarde pudo cristalizar en su madurez contra viento y marea, a pesar de su sufrida y sacrificada vida. No todos conseguimos hacer realidad aquello con lo que soñamos, pero solo la idea romántica de poder lograrlo puede motivarnos enormemente en nuestro día a día.
Wilson Olmos nació en Barranquilla el lunes 17 de septiembre de 1973, sus padres fueron Aníbal Olmos Castro y Dora Isabel Álvarez Pérez, lamentablemente se separaron aún estando él en el vientre materno, algo que empezaría a marcar su difícil situación.
Al poco tiempo de nacido su madre se traslada y se radica en el corregimiento de Palmira dentro de la jurisdicción del municipio de Pueblo Nuevo en el departamento de Córdoba, en el Caribe colombiano, en donde empezó a crecer en el hogar de su abuela materna María Isabel Pérez García que junto a su progenitora hicieron parte de su crianza.
Como la mayoría de los niños tuvo las caricias maternales y esa demostración de ternura por parte de su mamá, quien con toda la delicadeza lo cuidaba y mimaba en esa primera fase que hace parte del arco de la infancia; es decir, la etapa del habla, el por qué?, y la consolidación de conocimientos básicos, que le fueron enseñandos con amor para que pudiera valerse en la vida y lo levantaba con dulzura ante cada caída. Como para la mayoría de las madres los hijos somos lo más lindo del mundo y de ese amor que la señora Dora Isabel le mostraba a su primogénito Wilson, lo que comenzó como «hijo bonito» frase que causaba risa en sus familiares y vecinos, fue cambiando con el tiempo y la redujeron a «Boni» para quedar definitivamente como «El Bonny» apodo que se convirtió en una especie de nombre artístico para Olmos Álvarez que lo ha acompañado por siempre.
Si algo tenemos aprendido es que en la vida no todo es alegría y es precisamente en un día que en Colombia es motivo de celebración y fiesta como lo es el 8 de diciembre donde se celebra La Inmaculada Concepción. Una festividad religiosa que inicia su tradición con el alumbrado el 7 de diciembre, conocido como «el día de las velitas» se convirtió en el más triste para Wilson de Jesús, porque ese día partió de este mundo terrenal su señora madre, esa vela colorida, luminosa y resplandeciente que era para él se apagó definitivamente ese 8 de diciembre del año 1987, cuando solo contaba con escasos 14 años edad, hecho luctuoso que marcó su vida para siempre.
Allí en Palmira un reducido caserío de solo doce viviendas y al cual «El Bonny» considera bendito y sagrado ya que siempre se ha considerado un hombre de fe y espiritual. Rodeado de gente noble, trabajadora, sencilla y humilde creció este futuro compositor, rodeado del fresco y verde aroma que se desprende de los montes, las flores y animales silvestres y de corral, el fluir cantarino y las aguas cristalinas del los arroyos el Marcio y el Santiago y un olor a café matutino recién preparado, el crepúsculo, la luna y el cielo estrellado. Todo ello, sumado a la tristeza interior que llevaba en lo más profundo de su alma y corazón, fueron motivos para despertarle la inspiración que lo condujo a convertirse en un compositor de música vallenata, que supo plasmar con letras y melodías esos sueños y vivencias que tuvo desde que empezó a entender la vida.
En esta etapa de adolescente trabajó como «lechero»; es decir, recogiendo leche en burro en distintas fincas de la región y trasladándola a un comprador en su pueblo, cultivó la tierra de yuca, plátano, maíz, ñame, arroz y también hacía lo que llamamos en esta región de Colombia como «pajarear arroz» que consiste en espantar los pájaros para que no se coman la cosecha de este grano.
En esos quehaceres diarios en compañía de su tío Aridio Álvarez Pérez, empezó a darle rienda suelta a su imaginación y fue entonces como fluyeron sus primeros versos y melodías, soñaba con algún día escuchar sus canciones en la radio y empezó a seguir de cerca los conjuntos vallenatos que se escuchaban en el momento .
Wilson se ha caracterizado por ser un hombre agradecido y uno por el que siente ese sentimiento fue su profesor de primaria en La Escuela Rural Mixta San José de Palmira de nombre Jairo Salazar Rivas natural del departamento del Chocó quien tuvo que ver mucho en su formación académica, pero también le inculcó buenos valores que les enseñaba con mucho ahínco y dedicación. Un docente que le apostaba a la educación y capacitación integral de sus alumnos.
Ya con la música metida de lleno en su ser, en la casa de su tío Aridio escuchaba en una grabadora un programa que transmitía el periodista y locutor Wilfrido Peña Salgado el cual era muy escuchado y gozaba de mucho prestigio que se llamaba «Vallenatos Punto Tres» en el que se entrevistaba a grandes exponentes de la música vallenata y programaban sus catálagos musicales, algo que para «El Bonny» era un deleite, una válvula de escape en la que se refugiaba después de un día ajetreado.
Olmos se caracterizó por ser una persona muy tímida y cuando empezó a hacer sus canciones le daba pena mostrarlas, solo las cantaba para él, hasta que un día una vecina suya, la señora Rosario Padilla lo encaró y le dijo que se había enterado del don que tenía para componer y le insistió para que le cantara una de sus canciones, a lo que con un poco de pena accedió y le cantó una titulada «Fuiste mi Reina», situación que dejó gratamente asombrada a doña Rosario, lo felicitó y ánimo a que siguiera creando canciones y las diera a conocer porque según ella, sus piezas musicales no tenían nada que envidiarle a la de los autores reconocidos.
Wilson Olmos se considera un admirador y seguidor de muchos compositores de esa línea lírica, romántica y poética en el vallenato como: Gustavo Gutiérrez Cabello, Rafael Manjarrés Mendoza, Hernando Marín Lacouture, Rosendo Romero Ospino, Fernando Meneses Romero, pero si hay alguien del que él aprendió más y tuvo en cuenta en su etapa de formación fue a Unaldo Efrén Calderón Cujia, este compositor se metió sin permiso en su mente, en su esencia y le modificó muchas cosas para bien, tal vez porque se identificaba con ese estilo de este maestro miembro de esa excelsa familia de compositores de San Juan del Cesar, La Guajira «Los Calderón». Las letras de Efrén tienen una mística en su poesía donde el impacto del dolor humano alcanzan mayores ribetes que en otro compositor, sus melodías tienen mucha melancolía, son de tonos ocres y pasteles que muchas veces reflejan tristeza por algún desamor o la perdida de un ser querido. Situaciones que en cierta medida ha experimentado Olmos Álvarez en el trasegar de su vida.
Wilson de Jesús poco a poco se fue soltando y le fue mostrando sus composiciones a sus amigos de infancia como: los hermanos Julio y Carlos Atencia que cantaban, tocaban violina, caja y guacharaca, Cristo Meza quien los acompañaba con una vieja guitarra instrumento que «El Bonny» aprendió a interpretar con solvencia, una grabadora de pilas ante la carencia de luz eléctrica para grabar sus nacientes letras y melodías y los coros de su primo Darío Calle Álvarez ( hoy en día un respetado y admirado anestesiólogo ) bajo la mirada atenta y alegre de doña Rosario Padilla, fueron estos personajes los primeros quienes con aplausos, sonrisas, creyeron y estimularon el talento de este adolescente, porque observaron en él todo un artista en ciernes.
La difícil situación económica y las pocas oportunidades laborales para un jóven aún menor de edad, hicieron que se trasladara al municipio de Ayapel en el departamento de Córdoba, para trabajar como pescador en el río Mucura en Bocas de Sejeve, un oficio desconocido y que se tornó muy difícil , porque la pesca se realizaba de noche y se le hacía complicado conciliar el sueño de día algo que le causó un desgaste físico y mental.
Luego estimulado por sus compañeros de faenas habituales, seducidos por la fiebre del oro opta por un nuevo y desconocido sendero y desplaza hasta los municipios mineros antioqueños de El Bagre y Cáceres donde logra ahorrar un pequeño capital, el cual decide invertir en adquisición de mercancías. Y es aquí cuando a través de la compra y venta de productos varios, conoce el departamento de La Guajira y específicamente el municipio de Maicao, epicentro comercial, pero también de música vallenata.
Allí, en dicho lugar, se da a conocer, cantando versos por doquiera de su autoría y también de las canciones de moda que estaban pegadas en ese momento en las voces de Diomedes Díaz, Rafael Orozco, Poncho Zuleta, Jorge Oñate, Beto Zabaleta, Iván Villazón, Farid Ortiz, entre otros, grandes y representativos exponentes del folclor vallenato.
Wilson considera que este tránsito por la tierra de Francisco el Hombre fue clave para afianzar sus aspiraciones, de ser una figura conocida en el ámbito musical y darle un mayor aliento a su naciente carrera artística.
Luego de transitar por distintos lugares se radica en la «Ciudad Bella y Cordial», Planeta Rica, Córdoba, en donde se convirtió en uno de sus hijos ilustres adoptivos y conoció a Raúl Medrano Díaz quien lo orienta para que ponga una venta de cassettes, dulces, golosinas, cigarrillos y variedad de artículos en el parque central del pueblo, lo que comúnmente llaman los lugareños como «Chaza», con la que su situación económica tuvo una notable mejoría.
Si alguna meta tuvo clara Wilson Olmos Álvarez fue la de continuar sus estudios de secundaria, los cuales concluyó en la jornada nocturna de la Institución Educativa José Hilario López.
Tras haberse graduado como bachiller y cumplido con éxito este objetivo pone su mirada en lo que tanto había soñado: consolidarse como compositor de las cosas que tienen relación con su vida, sueños, frustraciones, anhelos, tristezas, alegrías y obviamente de lo que ocurre en todo su entorno. Es así como en el año 1992, se relaciona con una agrupación oriunda del Bajo Cauca antioqueño conocida con el nombre de «La Revelación Vallenata» quien le graba su primera canción titulada ‘Murió Mi Esperanza’, en la voz de Alfredo Ríos y el acordeón de Darío Ricardo.
Ese mismo año obtuvo el primer lugar en un concurso de canción inédita, llevado a cabo en San Benito Abad, Sucre, en la cual le rinde un homenaje a su señora madre que tituló: «El dolor de un poeta», tema este que aún continúa inédito.
Posteriormente en 1993 se erige ganador del segundo Festival de El Diabolín, en Pueblo Nuevo, Córdoba, con la canción «Una Rosa en el alma», la cual fue grabada por la agrupación «Los Serenateros», en la voz de Julio Mejía Miranda y el acordeón de Gabriel Arroyo.
Para continuar con su ascendente carrera musical como compositor, «El Bonny» le hace entrega a Miguel Durán Jr dos termas que se constituyeron en éxitos ‘Al Final del camino’ y ‘Morían mis sueños’, pero años más tarde el mismo Miguel Durán Jr reenchaucha su canción anteriormente grabada por la «Revelación Vallenata» titulada ‘Murió mi esperanza’ la cual tuvo un éxito rotundo y se convirtió en un clásico de la música vallenata y de paso su cédula musical y su canción con más versiones, cabe resaltar que este tema retumbó en todas las emisoras de la Sabana sucreña el día del fallecimiento de Miguel Durán Jr y con ella fue despedido en su última morada .
Entre los grupos musicales que han grabado su obra encontramos: Emilio Oviedo y Edwin Cantero, Nayo Quintero y Roland Valbuena, Los Hermanos Carlos y Guido Malo( El Dúo Sensacional), Beto Pastrana y Pacho Arroyo, Edwar Morelos, Keiner Ortíz y Edwar Morillo.
En el estilo de «El Bonny» a lo largo de su carrera, ha prevalecido el tono romántico, íntimo de lamento con una lírica estética y mensaje altivo sin melodrama; una estructura melódica arrullante, haciendo un manejo hábil de figuras literarias como: símil, hipérboles, metáforas, mezcladas de una forma exquisita y maravillosa. En sus canciones procura resaltar la belleza de la mujer y ponerla en el pedestal que ella se merece, algo que se ha perdido en los compositores jóvenes de hoy en día, muchos de los cuales, por el contrario lo que hacen es denigrar de ese ser precioso que nos regaló el Supremo Creador.
El repertorio de este compositor es muy extenso y aunque su fuerte es el paseo lírico-romántico, ello no ha sido óbice para componer temas de la música sabanera como Porro y Chandé, al igual que Rancheras en estilo cristiano en donde resalta su espiritualidad y fe.
Este humilde varón es un ser maravilloso y un ejemplo para imitar, después de tanto sacrificio y sufrimiento, la vida le recompensó tantos esfuerzos y le formó un caparazón fuerte e irrompible que es digno de los más grandes elogios de parte de propios y extraños.
Olmos Álvarez siguió con su carrera musical, pero al par con sus estudios superiores y obtuvo el título de tecnólogo en sistematización de datos de La Universidad Antonio Nariño y luego alcanzó su título profesional en ingeniería de sistemas de la UNAD ( Universidad Nacional Abierta y a Distancias). Después de tantos ires y venires y uno que otro desamor, cupido con su flecha tocó las puertas de su corazón y le pone en su camino al amor de su vida Verónica del Rosario Arteaga Lambraño de cuya unión nacieron sus tres retoñitos Armando Javier, Verónica Lorena y Samuel, ella su fiel compañera por más de dos décadas tampoco escapó a su pluma mágica y ha sido musa inspiradora de varios de sus bellos y poéticos cantos como: ‘Mi Princesita’, ‘Lindo Amar Así’, «Amarte a Ti’ . Ella lo acompaña y lo ayuda en su almacén de tecnología que no podía tener otro nombre que «Bonny PC «.
Con más de 50 canciones grabadas y unas 80 inéditas, este compositor que aún sigue siendo un soñador, convirtió esos sueños que parecían inalcanzables en realidad. Con el se aplica perfectamente la vieja y sabia frase que dice «el que persevera alcanza». Wilson Olmos Álvarez se demostró así mismo y a los demás que rendirse nunca hizo parte de su léxico y que es un ejemplo de vida para todos, porque siempre tuvo presente que muchas veces la última llave es la que abre la puerta.

Ramiro Elías Álvarez Mercado

Alejo Durán, confesó que una noche se equivocó tocando su acordeón

-Hace 105 años nació el Primer Rey del Festival de la Leyenda Vallenata, quien tenía pegada al alma su pedazo de acordeón-

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

El acordeonero Gilberto Alejandro Durán Díaz, quien nació el 9 de febrero de 1919, hace 105 años, protagonizó un memorable episodio en el Festival de la Leyenda Vallenata del año 1987, Primer Rey de Reyes, cuando en la final en medio de la ejecución de la puya de su autoría ‘Pedazo de acordeón’, declaró que el mismo se había descalificado. En otras palabras, ofició como jurado de su propia interpretación.

Eso sucedió en la plaza Alfonso López, tarima Francisco El Hombre, la noche del 29 de abril del mencionado año, cuando dejó de tocar su acordeón exactamente a los 17 segundos de haber comenzado. Entonces, se acercó al micrófono y con la sinceridad que lo caracterizaba, expresó. “Pueblo, me ha acabado de descalificar yo mismo”.

La sorpresa fue general del público y especialmente del jurado que integraban Lorenzo Miguel Morales Herrera, Gustavo Gutiérrez Cabello, Ovidio Granados Melo, Hugues Martínez Sarmiento y Armando Zabaleta Guevara, quienes ante sus palabras le pidieron volviera a repetir el aire de puya.

En ese sentido, el cantautor Gustavo Gutiérrez Cabello, al respecto indicó. “Esa vez me sorprendió la sinceridad de Alejo Durán porque eso fue casi imperceptible. No sé si fue por demasiado rigor por cumplir las normas del festival, pero con los compañeros del jurado le pedimos que siguiera haciendo la interpretación, asunto que rechazó al principio, después aceptó y terminó aplaudido”.

A su vez, el célebre acordeonero Ovidio Granados, recordó sobre el particular. “Alejo era de una sola pieza. Eso lo dijo y de ahí no lo sacó nadie que había fallado en los bajos al tocar la puya. Un momento no esperado porque fue rápido y no se notó mucho. Al final se convenció para que volviera a tocar el acordeón y lo hizo con su autenticidad característica al lado de sus acompañantes”.

Por su parte, Luis Armando Alandete Ortega, quien oficiaba como presentador del evento, al lado de Jaime Pérez Parodi, contó lo que pasó en ese momento ante la declaración inesperada de Alejo Durán. “Que honor haber estado durante 25 años el Festival Vallenato, y justamente me correspondió la presentación del maestro Alejo, porque con Jaime Pérez tomábamos uno y uno. Cuando él inició a tocar el cuarto aire, la puya, de un momento a otro cerró su acordeón, y con su voz fuerte dijo que se había descalificado”.

Siguiendo con su relato anotó. “Todos quedamos callados y hasta sorprendidos porque esto nunca había sucedido que un concursante en tarima dijera algo así, y menos por parte de un acordeonero veterano con toda la experiencia. Aunque también pudo haberse equivocado y pisar el botón que no era. También, llegué a pensar que era un problema de sonido y le pedí al técnico Omairo Oñate, que revisara como lo hizo”.

Al final el jurado entregó su veredicto dando como ganador a Nicolás ‘Colacho’ Mendoza Daza, quedando para la historia ese hecho de honestidad folclórica del maestro Alejo Durán.

Después ‘El Negro’ Alejo, en el del acto de premiación volvió a demostrar su calidad humana al ponerle la corona al primer Rey de Reyes Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza, y felicitarlo por el importante triunfo.

Pasados varios días del evento Alejo Durán regresó a Planeta Rica, Córdoba, población donde vivió por muchos años, siendo recibido con honores y hasta le pusieron una corona simbólica. Incluso, a su casa le llegaron cientos de telegramas felicitándolo por su honestidad.

Así era ese magdalense de nacimiento, cesarense por decreto y cordobés de corazón, quien nunca se tomó un trago de ron, porque supo darle manejo a sus emociones, siendo el amor su mayor fortaleza, el que muchas veces dibujó en el amplio territorio costeño.

‘La Cacica’ exaltó a Alejo Durán

Consuelo Araujonoguera fue la primera periodista que le hizo una entrevista a Gilberto Alejandro Durán Díaz, el día siguiente de haberse coronado como Rey Vallenato en el año 1968. Lo pintó de pies a cabeza y le dijo al mundo que se estaba ante una gloria con un acordeón al pecho.

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Así escribió. “Cuando Alejo Durán se subió a la tarima al lado del amplio rectángulo de la plaza Alfonso López, fue cuando tuvimos la noción exacta de que el Festival de la Leyenda Vallenata había comenzado, y comenzado bien. Dos noches después en la gran final, ’La cachucha bacana’, ‘Elvirita’, ‘Alicia adorada’ y ‘Pedazo de acordeón’, fueron apenas la notificación musical de la apoteosis colectiva que desde entonces lo consagró para siempre en el afecto y la devoción de la gente”.

Continuando con su relato anotó. “A partir de ahí se levantó uno de los más grandes mitos vivientes del vallenato y comenzó a gestarse esta leyenda blanca que envuelve al Rey Negro. De ese 30 de abril de 1968 en adelante, la gloria comenzó a rodar alrededor de ese hombre humilde y sencillo, quien al solo golpe de sus dedos prodigiosos sobre el teclado vió su sencillez convertida en fama y su humildad trocada en grandeza. Desde ese momento, Alejo Durán y el Festival de la Leyenda Vallenata formaron una simbiosis perfecta, un dúo sentimental, una relación tan profunda y certera que no se puede analizar el uno sin el otro, ni referirse a la persona sin hacer mención obligada del certamen”.

El hombre humilde quien sólo pidió que le llevaran al cementerio su pedazo de acordeón, que cada canción en su mayoría era una carta de amor dirigida con nombre propio, sigue vivo a través de su ejemplo y obra musical que como los aguaceros de su pueblo, El Paso, se resisten a escampar porque con la fuerza de su voz desde el cielo siempre le canta a su pedazo de acordeón.

Biografía Leonel Palacio Torres (Compositor Colombiano)

A través de Estampas Vallenatas damos a conocer un personaje de nuestro folclor que aún sin haber nacido en la costa Caribe colombiana,  se enamoró del vallenato que es patrimonio histórico e inmaterial de la humanidad,  se trata del compositor Leonel Palacio Torres quien nace en Gómez Plata,  Departamento de Antioquia el 30 de junio del año 1947, sus padres eran Juan de Dios y Carmen Emilia.

En su faceta como compositor su primera obra musical fue «Delirios de Amor»: y la primera obra que le graban a nivel profesional fue «La Hora Sabrosa» ambas interpretadas por el cantante Julio Mejía.


Leonel Palacio Torres manifiesta que su principal fuente de inspiración para escribir sus canciones son la mujer, la naturaleza, las experiencias vividas en el amor, las anécdotas de las parrandas y los personajes de su pueblo natal Gómez Plata.

Su vena musical proviene de su padre quién fabricaba tiples, guitarras y liras además los interpretaba, creciendo así en un ambiente lleno de melodías al escuchar a su padre tocar estos instrumentos.

Ha grabado 10 canciones a nivel profesional y tiene 10 canciones inéditas siendo un firme propósito poder grabar una canción como cantautor en un futuro cercano.
Entre sus referentes de la música vallenata como compositor se encuentran Alejo Durán, Alfredo Gutiérrez y Mateo Torres Barrera.

Como todo compositor siempre existe el sueño que le interprete una canción un grande del vallenato para el maestro Leonel Palacio,  es el ídolo mundial del vallenato Jorge Celedón por quien tiene una gran admiración.

En su catálogo como compositor tiene grabada la canción Alma de Parrandero, la cual representa el espíritu de un hombre parrandero y su filosofía siendo de gran importancia para él.

Leonel Palacio Torres es un compositor poseedor de un gran talento para componer con el alma y dar a conocer sus sentimientos expresándose a través de cada una de sus canciones, siendo muy importante para él participar en algún momento en el festival vallenato con una de sus canciones inéditas.

Entre sus metas para el 2024 se encuentra posicionar su música en el mercado principalmente las canciones » Momentos,  La Coqueta loca,  Alma de Parrandero y La Hora Sabrosa”, de la misma manera seguir aportándole al folclor con la grabación de sus canciones.

Biografía Artística José Ramón Mendoza -Cantante de Música Vallenata.

José Ramón Mendoza nace en el limón, Bolívar actualmente conocido como El Cicuco cerca de Mompox.
Sus inicios en el canto fueron a la edad de 10 años en el colegio cuando cantaba a capela y posteriormente con sus amigos del colegio tocaban en algunos lugares con un cuatro llanero y él cantaba rancheras, recibiendo dinero a cambio de su talento con tan sólo 14 años de edad, así fueron sus inicios en la música.
Al alcanzar la mayoría de edad un amigo que lo escuchó cantar lo invitó a ensayar con un grupo de vallenato en Venezuela, tomando luego la decisión a la edad de 22 años de regresar a Colombia buscando nuevos horizontes en el canto con una mala experiencia ya que necesitaba dinero para invertir en sus proyectos musicales.
Su primer acordeonero fue Alonso Pedrozo, su compadre quien bautizó a uno de sus hijos y así consecutivamente tocó con varios acordeoneros siempre cantando y demostrando su talento.

En su faceta como intérprete ha grabado varias canciones a la compositora Angela Patricia Ortega le grabó un homenaje a Eliseo Herrera «El Rey del Trabalengua» y «Cartagena y mi Madre».

Al compositor Charly Rodríguez le grabó Homenaje a Rafael Orozco, «En la Montaña» y «La Calera».


Luego de un tiempo ausente de los escenarios dedicado a otras funciones laborales, José Ramón Mendoza, conocido artísticamente como Moncho Mendoza se encuentra retomando su carrera como cantante grabando el cover de la canción ‘La Envidia» del compositor Dagoberto El Negrito Osorio, la cual publicó en redes y gusto mucho entonces decidió hacerla completa con diferentes arreglos para seguir impulsando su carrera musical, la cual representa un gran sueño en su proyecto de vida en la actualidad con el firme propósito de poder llegar al público que ama el folclor Vallenato.

«Linda Cordobesa» el nuevo éxito musical del compositor Eustorgio García Mieles

Con grandes expectativas se realizó el lanzamiento de «Linda Cordobesa», una obra musical del compositor Eustorgio García dedicado a la mujer de este importante departamento, cuenta una historia de amor, un canto lleno de una hermosa inspiración y poesía.

Al mejor estilo de la Sabana, Linda Cordobesa con la gran interpretación del cantante Walter Julio Mercado y el acordeón de Obeimar Ortega, exaltando lo mejor del folclor en esta canción que ha tenido una gran aceptación en las redes sociales y medios de comunicación.

Cordialmente invitados a disfrutar de esta hermosa canción del maestro Eustorgio García, un compositor que cada día se esmera en seguir aportándole al folclor colombiano en cada una de sus obras musicales. Disfruten del video, suscríbanse y dejen un comentario apoyemos a nuestros compositores colombianos que le ponen el alma y su inspiración a cada una de sus canciones.