La cantautora boliviana Linnett Acebey cerró el año 2025 con una obra musical de su autoría e interpretada en su propia voz, titulada “El año viejo se va”, una canción que se consolida como un himno para despedir el año y que busca permanecer en el tiempo como un recordatorio de los mejores momentos vividos en cada etapa de nuestras vidas.
El video oficial fue realizado en dos escenarios, Bolivia y Colombia, resaltando la importancia de esta festividad tan significativa, cuando despedimos el año en compañía de nuestras familias y amistades, cargados de recuerdos, esperanza y gratitud.
“El año viejo se va” cuenta con la participación especial del acordeón del rey vallenato Beto Jamaica, aportando la esencia auténtica del folclor colombiano a esta emotiva producción. La canción fue producida musicalmente por Carlos Lengua, mientras que el video estuvo a cargo de CYVPROMUSIC y Terrigenos Films.
Desde ya, le deseamos el mayor de los éxitos a Linnett Acebey, reconocida como la pionera del vallenato en Bolivia, quien continúa dejando huella con su talento y su compromiso con la difusión de este género musical más allá de las fronteras.
Las cabañuelas es un método tradicional de los campesinos para lograr la mejor predicción meteorológica que consiste en observar los primeros doce días del año para indicar como será el clima. De esta manera, se fijan en la forma de las nubes, la dirección del viento, las características del sol, la luna, las estrellas, la niebla, las lluvias y el rocío de la mañana. A través de ese método y después de un análisis emprenden los cultivos para que den los mejores frutos.
Esa acción del tiempo la conoció el compositor Roberto Calderón Cujia a través de su abuelo Enrique Cujia, llevándolo a inspirarse y compararlo con las lluvias de amor, las cuales aparecían para sofocar el calor del olvido y darle la esperanza oculta a su pensamiento.
Era una razón valedera para el hombre enamorado al notar como la mujer que amaba se estaba perdiendo en el adiós del destino. Entonces, siendo práctico y después de darle vueltas al primer verso, lo consignó de la siguiente manera. “Ya llega enero y estrenando el año rostros alegres de esperanzas sueñan, y comparé mis sentimientos con las cabañuelas, y dibujé mi corazón como cuarteada tierra, que haya tierra mojada”.
En ese trance del sentimiento en crisis y con el corazón afligido plasmó la alternativa de declararse en huelga y entonces arroparse en busca del sueño anhelado. “Que venga mi adorada porque si ella no viene me declaro en huelga. Tanto que la quise que hasta un día juré no volverla a mirar, pero es tanto el amor que no aguanté el dolor y tuve que llorar”.
Con la tristeza en primera fila continuó desabrochando los recuerdos que ponían en jaque su paz interior. “Y esas son las cabañuelas de un hombre enamorado, que sueña que se le olviden sus penas, que anhela que este por fin sea su año. Cabañuelas de amor, adiós dolor y que llueva”.
Ese sinsabor lo acompañó en muchas ocasiones como cuando a una joven le cantó: “Yo sé que tú te alejas como el ave que se va, dejando mi pobre alma triste con una ilusión”. Esas tempestades del sentimiento lo persiguieron en un largo trayecto de su vida.
Historia de ‘Cabañuelas’
El compositor Roberto Calderón, el mismo que aconseja: “Esperar al amor desbordar el silencio para después escuchar un eco de felicidad”, contó la historia de su canción ‘Cabañuelas’ que grabaron los hermanos Zuleta en el año 1982.
“Acostumbraba a ir mucho a la finca ‘Los Haticos’ de propiedad de mi abuelo Enrique Cujia, a unos 15 minutos de San Juan del Cesar, La Guajira. Allá, él solía sentarse a la mesa con un almanaque Bristol en la mano. Iba mirando al cielo y analizando cómo sería el tiempo para la siembra de los productos de pan coger”.
Se emocionó contando como aquel veterano agricultor cada comienzo de año trazaba el futuro a través de las famosas cabañuelas. Ese acontecimiento le quedó calcado en su memoria y no le fue difícil hacer la comparación con una cosecha de amor, necesaria de lluvias para germinar y después dar los frutos anhelados.
“Todo pasó en un episodio de amor bastante difícil naciendo la canción que estuvo pensada en el hecho de las cabañuelas. Pude descifrar ese momento que estaba pasando para lograr rescatar el amor de mi novia Ligia Zarante. Esta obra la hice en una casa del barrio Las Cumbres de Barranquilla”.
Cuando en la canción se preguntaba cómo sería su año, apareció la cuñada a decirle que todo se veía bien en el firmamento del amor. “En medio de las dificultades me preguntaba si Ligia sería la mujer de mis sueños, la mujer de mi vida y encontré la respuesta en su hermana gemela. Me dijo que estuviera tranquilo que ella me adoraba. Enseguida el compositor le indicó. “Muchas gracias cuñada, con esa confidencia me descansa el alma”.
Al poco tiempo de hacer la canción se la presentó a los hermanos Zuleta, quienes estuvieron de acuerdo en grabarla y lo invitaron a Bogotá para que hiciera la pista. “Allá se hizo todo y tengo como anécdota que el ‘Intro’ de la canción se la tocó antes a Emilianito Zuleta, el técnico de acordeones del grupo, Ovidio ‘Villo’ Granados. A Emilianito le gustó tanto que después de practicarla la grabó”.
La obra se convirtió en éxito, pero un tiempo después a la misma Ligia, el compositor Roberto Calderón le hizo otra canción, pero con el toque del adiós definitivo porque el destino de la vida tomó el rumbo que no se esperaba, y no hubo cabañuelas que valieran.
Adiós a las penas
En un largo trayecto de su existencia las aflicciones fueron compañeras del arquitecto y compositor Roberto Calderón Cujia, pero al final encontró el secreto para ahuyentarlas. No llevarlas más a su corazón y menos a las canciones porque tuvo la virtud de enrumbarse por el sendero del amor donde las cabañuelas a las que acudía su abuelo, pronosticaron los aguaceros necesarios para abonar el terreno. “Cabañuelas de amor, adiós dolor y que llueva”.
A pesar de la canción haber sido grabada hace 42 años, para esta fecha vuelve a repetirse sin cansancio porque está llena de recuerdos que son como una flor que se toma en las manos para tocar sus pétalos o andar por el desierto acompañado de la ausencia. Roberto Calderón, le da gracias a Dios por regarle esa sublime inspiración.
Después de los agradecimientos mutuos se quedó sonriendo sabiendo que su obra musical es extensa como aquella costumbre sanjuanera de entregar el corazón, sin dejar a un lado el homenaje a su abuelo, al plasmar en su canción ‘Cabañuelas’ la expresión lírica del amor, la nostalgia y los sentimientos usando la naturaleza cambiante como metáfora de vida.
Con una amplia concurrencia se abrieron las inscripciones para los concursos del 59° Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje a Israel Romero, Rafael Orozco y El Binomio de Oro, iniciando con los grupos de piloneras.
El primero en hacerlo fue el grupo Ceiva Cerrejón cuyo coreógrafo es Iván David Zárate Ruiz y hasta el momento se han inscrito 54 grupos en la categoría mayor, 10 en juvenil y 10 en infantil.
En acordeón profesional se inscribió Juan Carlos Padilla Barrios, de Galapa, Atlántico, quien estará acompañado en la caja por José Jaime Murgas Ávila y en la guacharaca Eduardo Manuel Ferias Fonseca. De igual manera, en piqueria mayor se inscribió Ever Alfonso Corzo Arzuza, de Villa Germania, jurisdicción de Valledupar.
Desde muy temprano Iván David Zárate llegó a las instalaciones de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, para lograr el objetivo. “Gracias a Dios llegué de primero para inscribirme. Hemos participado en 23 ocasiones y ganamos en el año 2009. Invito a todos a inscribirse en este trascendental evento que se encarga de conservar y promover nuestras costumbres folclóricas”.
Las inscripciones para los distintos concursos como son: Acordeón Profesional, Acordeonera Mayor, Canción Vallenata Inédita, Piqueria Mayor, Acordeón Aficionado, Acordeón Juvenil, Acordeón Infantil, Acordeonera Menor, Piqueria Infantil y Piloneras en las categorías Mayor, Juvenil e Infantil, estarán abiertas hasta las 6:00 de la tarde del seis de marzo, y se reciben de manera presencial en las oficinas de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata ubicadas en la Carrera 19 No. 6N-39 vía al puente de Hurtado de Valledupar. De igual manera, a través del correo certificado o en el correo electrónico: inscripcionesfesvallenato@gmail.com
El presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, Rodolfo Molina Araújo, se mostró complacido por la respuesta de los primeros concursantes en inscribirse e invitó a todos a contestar presente para continuar exaltando a través de las notas del acordeón, los cantos y los versos a este amado folclor vallenato.
El 59° Festival de la Leyenda Vallenata se llevará a cabo del 29 de abril al dos de mayo. Además, de los concursos y desfiles se tendrán grandes espectáculos musicales en el Parque de la Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujonoguera’, cuya boletería está en la venta en tuboleta.com
Martín Vicente Rivera nació el 12 de febrero de 1953, en Piedras de Moler, territorio donde comenzó a forjarse su sensibilidad musical y su profundo amor por las tradiciones sonoras del Caribe colombiano. Desde muy temprana edad mostró inclinación por la composición, iniciando la escritura de sus primeras canciones a los 14 años, inspirado por la vida cotidiana, el amor y las expresiones culturales de su entorno.
En el año 1982 se radicó en la ciudad de Cartagena, decisión que marcó un punto clave en su desarrollo artístico. Años más tarde, en 1996, grabó su primer long play bajo el respaldo del maestro Rodrigo Rodríguez, una producción titulada “El Intento”, que incluyó nueve canciones, de las cuales cuatro fueron de su autoría: El Intento, Brisas de Diciembre, El Chivo Orejón y Chavelita. Gracias a estas composiciones logró afiliarse a SAYCO como compositor.
Su obra musical se caracteriza por una notable productividad y constancia creativa, contando actualmente con aproximadamente 120 canciones registradas en SAYCO, reflejo de una trayectoria sólida y comprometida con la composición.
Su propuesta musical abarca una amplia diversidad de géneros, entre ellos la música sabanera, la norteña, salsa, merengue, puya, chandé, son y paseo, lo que evidencia su versatilidad artística y su profundo respeto por las raíces musicales populares. En sus letras, Martín Vicente Rivera le canta principalmente a la vida y al amor, exaltando valores humanos y espirituales.
La canción “Brisas de Diciembre” ocupa un lugar especial dentro de su repertorio, al ser concebida como un homenaje a la Navidad y al Niño Dios, transmitiendo un mensaje de fe, esperanza y unión.
Uno de los hitos más importantes de su carrera ha sido su afiliación a SAYCO y ACINPRO, entidades que respaldan los derechos de los creadores musicales en Colombia. En la actualidad, se encuentra presentando un nuevo proyecto musical titulado “El Río de Jordán”, junto a otras composiciones, reafirmando su propósito artístico de promover la paz y la unión entre las personas a través de la música.
A través de Estampas Vallenatas del Folclor, conozcamos la trayectoria del cantante y compositor Álvaro Rafael Orozco Orozco, reconocido en el medioartístico como «El Cantor del Folclor» nace el día 5 de diciembre del año 1955, enun pueblo llamado Piedras de Moler, ubicado a la orilla de la Ciénaga de Zapayán, en el departamento del Magdalena. Es el menor de sus hermanos, y ciego de nacimiento.
Su infancia y adolescencia transcurre en su pueblo natal y comienza a descubrir su talento musical entre los 5 y 7 años, a través de la percusión ya que, «cualquier objeto corría el peligro de acabar convertido en tambor», sobre todo cuando en las noches se reunía a cantar con sus amigos de infancia.
A la edad de 13 años aprendió a tocar guitarra y a los 17 años se trasladó a la ciudad de Barranquilla, buscando oportunidades para surgir en el ámbito musical, además de rehabilitarse como persona en situación de discapacidad visual.
En Barranquilla ingresó al instituto nacional para ciegos (INCI) donde se rehabilitó, validando luego la primaria en el colegio americano durante 2 años, posteriormente el bachillerato completo de la libre en jornada nocturna; y en el año 1987 inicia sus estudios de derecho en la Universidad del Atlántico, obteniendo el título de abogado. Con gran perseverancia, constancia y capacitación el maestro Álvaro Orozco alcanzó grandes metas a nivel profesional.
Así mismo continuó su preparación académica, realizó unos cursos para ingresar al escalafón del magisterio. Después de estar en el escalafón participó en un concurso para docente, y al pasar el concurso fue nombrado en el magisterio como docente de guitarra. A día de hoy; transcurridos 20 años, estoy pensionado por el magisterio nacional.
En su trayectoria musical, profesionalmente inicié en el 2001, cuando grabó el primer CD, y hasta la fecha van 11 producciones, que recopilan 95 canciones. Y en el momento se encuentra grabando los sencillos de mi próximo CD.
De sus más recientes canciones publicadas se encuentra Quejas de una, un son vallenato de su autoría y de su hermano Atilio Orozco y la tremolina una puya de Álvaro Orozco, que hacen parte del nuevo trabajo musical de Mi Casa Vallenata Vol. 5, así mismo presenta su canción Un año que se va y otro que viene, de su autoría e interpretada a dúo con Martin Vicente Rivera, invitando al público amante del vallenato a disfrutar de todas sus canciones en YouTube.
A través de Estampas Vallenatas Radio conozcamos la trayectoria del cantante y compositor Álvaro Rafael Orozco Orozco, reconocido en el medio artístico como «El Cantor del Folclor» nace el día 5 de diciembre del año 1955, en un pueblo llamado Piedras de Moler, ubicado a la orilla de la Ciénaga de Zapayán, en el departamento del Magdalena. Es el menor de sus hermanos, y ciego de nacimiento
Su infancia y adolescencia transcurre en su pueblo natal y comienza a descubrir su talento musical entre los 5 y 7 años, a través de la percusión ya que, «cualquier objeto corría el peligro de acabar convertido en tambor», sobre todo cuando en las noches se reunía a cantar con sus amigos de infancia.
A la edad de 13 años aprendió a tocar guitarra y a los 17 años se trasladó a la ciudad de Barranquilla, buscando oportunidades para surgir en el ámbito musical, además de rehabilitarse como persona en situación de discapacidad visual.
En Barranquilla ingresó al instituto nacional para ciegos (INCI) donde se rehabilitó, validando luego la primaria en el colegio americano durante 2 años, posteriormente el bachillerato completo de la libre en jornada nocturna; y en el año 1987 inicia sus estudios de derecho en la Universidad del Atlántico, obteniendo el título de abogado. Con gran perseverancia, constancia y capacitación el maestro Alvaro Orozco alcanzó grandes metas a nivel profesional.
Así mismo continuó su preparación académica, realizó unos cursos para ingresar al escalafón del magisterio. Después de estar en el escalafón participó en un concurso para docente, y al pasar el concurso fue nombrado en el magisterio como docente de guitarra. A día de hoy; transcurridos 20 años, estoy pensionado por el magisterio nacional.
En su trayectoria musical, profesionalmente inicié en el 2001, cuando grabó el primer CD, y hasta la fecha van 11 producciones, que recopilan 95 canciones. Y en el momento se encuentra grabando los sencillos de mi próximo CD.
De sus más recientes canciones publicadas se encuentra Jamás te Olvidaré, un son vallenato de su autoría y Mis tres amores de la autoría de su hermano Atilio Orozco, que hacen parte del nuevo trabajo musical de Mi Casa Vallenata Vol. 4, invitando al publico amante del vallenato a disfrutar de todas sus canciones en Youtube.