Alberto Jamaica Larrotta: ¡El Pollo Cachaco!

«La suerte es lo que ocurre cuando la preparación coincide con la oportunidad»: Lucio Anneo Séneca (filósofo, político, orador y escritor romano).

Por *Ramiro Elías Álvarez Mercado*.

La música se caracteriza por tener un poder transformador y no sólo como una forma de arte, también es una  fuerza que enriquece todos los aspectos de la vida; para algunos estudiosos del tema, la música tiene una capacidad, incluso para curar heridas emocionales, psicológicas o espirituales de una forma que ni la medicina puede.
En esta ocasión voy a referirme a un hombre que encontró en la música un desahogo emocional y sentimental que lo llevó a convertirse en acordeonista de la música vallenata: Alberto Jamaica Larrotta, quien nació el sábado 3 de abril del año 1965 en el barrio Belén Egipto de la ciudad de Bogotá, capital colombiana. Llegó a este mundo en el hogar conformado por María del Rosario Larrotta y Pedro Antonio Jamaica, ella una ama de casa y él un albañil, una pareja humilde, trabajadora y de buenas costumbres descendientes de boyacenses, que se encargaron de darle una buena educación, rodeada de mucho amor, cariño y ternura, pero al mismo tiempo con normas, con las que le inculcaron el buen comportamiento a «Beto», como cariñosamente fue llamado desde los pocos días de nacido, y al resto de sus hermanos.
Realizó sus estudios primarios en el colegio Alexander Graham Bell de la ETB (Empresa de Teléfonos de Bogotá) y luego ingresa al Instituto de Renovación Educativa donde alcanza a hacer cuatro años de secundaria, estudios que interrumpió por el embarazo de su primera novia, suceso que lo llevó a hacerse cargo de un  hogar a muy temprana edad.
Este bogotano siempre tuvo un gusto  especial por la música, de ahí que su sueño fue ser cantante de baladas románticas, género musical en el cual se inició a muy temprana edad, escuchando a sus progenitores y hermanos mayores, quienes eran aficionados y seguidores de artistas consagrados de esta expresión musical, tales como: Nino Bravo, Yaco Monti, Nicola di Bari, Roberto Carlos, José Luis Perales, Rafael, entre otras figuras orbitales, que hicieron parte de la banda sonora de su humilde morada. Y de esa forma comienza a destacarse en las clases lúdicas de su colegio y reuniones familiares, animando y complaciendo a las personas de su entorno, quienes lo apoyaban, ovacionaban y aplaudían, algo por lo que se sentía  feliz y complacido.
El pequeño «Beto» siempre fue inquieto en cuestiones musicales y con el pasar de los años, por medio de las emisoras radiales que se escuchaban en la fría capital, empezó a escuchar e interesarse por otro tipo de género musical, que era desconocido para él hasta ese momento: la música vallenata, artistas como Guillermo Buitrago, Alfredo Gutiérrez, Bovea y sus Vallenatos, agrupación en la que se destacaba como vocalista el maestro Alberto Fernández Mindiola, quien se convirtió en un ídolo para Jamaica por la cadencia y la forma tan sentida que tenía para interpretar los cantos vallenatos en guitarra, lo mismo que la decana de las agrupaciones de música tropical en Colombia, Los Corraleros de Majagual que en su formato también incluían algunos vallenatos; es decir, que su gusto musical tuvo un giro sustancial y se dedicó a conocer y explorar esta otra musica, y en esas andanzas conoció a un joven que interpretaba el acordeón llamado Wilson Ibarra y con él conformaron un pequeño conjunto con el que se dieron a conocer en tabernas, bares y  fiestas privadas, en donde «Beto» cantaba.
El filósofo alemán Arthur Schopenhauer dijo: «El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos» y fue precisamente el destino quien  tenía deparado otra cosa en la naciente carrera musical y artística de Jamaica, debido a que el joven acordeonista de la agrupación tenía serios problemas de medida, cuando tocaba solo se defendía con el instrumento arrugado, pero cuando acompañaba al vocalista se le complicaba ejecutar bajo un patrón de percusión; es decir, se adelantaba, se quedaba y eso hacía que se atravesara, entonces fue en ese momento cuando Jamaica Larrotta «jugó las cartas» y tratando de corregir a su compañero de fórmula se interesó y aprendió a interpretar algunas canciones vallenatas de manera elemental en el acordeón, ya para esa época contaba con 20 años de edad pero sin imaginar que terminaría siendo acordeonista de la música vallenata.
Como dice el viejo adagio «al que le van a dar le guardan», su compañero Wilson quien hasta ese momento era el acordeonista del conjunto le toca trasladarse de Bogotá a Cúcuta y luego hacia el país vecino de Venezuela, a raíz de la separación matrimonial de sus padres, y es en ese momento cuando el señor José Arnaldo Pedraza, exciclista y dueño de un almacén de elementos de sonido en el que vendía bafles, parlantes, equipos y quien también ejecutaba acordeón, tenía una agrupación aficionada, con la que interpretaban no solo música vallenata, sino también otras expresiones musicales del Caribe colombiano, sobretodo éxitos de los Corraleros de Majagual. El señor Pedraza decide darle la oportunidad de formar parte de la agrupación como cantante y a ratos como guacharaquero, instrumento que había aprendido a tocar de manera empírica años antes escuchando canciones vallenatas en la radio y las seguía con este instrumento de fricción.
Alberto Jamaica  siempre que tenía la oportunidad le sacaba melodías al acordeón e interpretaba las pocas canciones que se había aprendido con el instrumento de su excompañero de agrupación y amigo Wilson Ibarra y en un ensayo con su nuevo grupo cogió sin permiso el acordeón del señor Pedraza y comenzó a sacarle melodías, detalle que no pasó desapercibido y sorprendió gratamente al dueño del instrumento y el conjunto, quien al escucharlo le dijo de manera directa y sincera que tenía más talento para interpretar esa caja musical de pitos y bajos que como cantante, y le aconsejó que aprovechara ese potencial y lo canalizara para su bien y fue desde ese momento cuando se decide por completo a la interpretación del acordeón porque encontró en él y la música vallenata la forma de trasformar sus tristezas en alegrías y convertir este instrumento en su nuevo y mejor amigo.
Con algunos ahorros que tenía fruto de sus presentaciones y el trabajo en construcción que aprendió ayudando a su padre, compró su primer acordeón y se dedicó de lleno a estudiarlo, escuchando y practicando canciones vallenatas las cuales repetía una y otra vez, de una colección de cassettes que tenía de maestros como Alejandro Durán, Luis Enrique Martínez, Alfredo Gutiérrez, Abel Antonio Villa, Emiliano Zuleta, Nicolás «Colacho» Mendoza, Israel Romero, Ismael Rudas Mieles, entre otros, confiesa que de todos aprendió algo, razón por la cual siente un gran cariño, admiración y respeto por todos esos grandes maestros del acordeón.
Ya con una agrupación propia conformada, más repertorio y habilidades en la ejecución del acordeón, quien se convirtió en un compañero inseparable de luchas y retos, comienza su aventura musical y artística que terminó siendo su profesión y estilo de vida.
En ese trasegar musical con su acordeón al pecho en la que poco a poco se iba ganando más reconocimiento ante los ojos de propios y extraños quienes se admiraban por la forma de tocar y el amor que un hombre nacido a kilómetros del Caribe colombiano le tenía a la música vallenata que incluso sorprendía a los mismos costeños radicados en Bogotá, se ganó el apelativo de «El Pollo Cachaco» tal como se les dice a las personas provenientes del interior del país y lo de «Pollo»  porque fue un título popularizado por el maestro Luis Enrique Martínez «El Pollo Vallenato» quien se destacó por su virtuosismo y versatilidad en la ejecución del acordeón.
En una taberna bogotana donde el «Pollo Cachacho» oficiaba como músico de planta conoce a un colega acordeonista nacido en Nobsa, Boyacá, Hernando Celis Cristancho, quien ya se había presentado en el Festival de La Leyenda Vallenata, categoría aficionado y había salido Rey en la misma categoría en el Festival Cuna de Acordeones en Villa Nueva, La Guajira y con él entabló una bonita y sincera amistad y es quien lo motiva diciéndole que le veía madera para presentarse en ese tipo de festivales, retándolo para ver cuál de los dos ocuparía una mejor posición en Valledupar, en representación del interior del país. Beto aceptó el reto y comienza su carrera brillante, arrancando por distintos festivales del Altiplano cundiboyacense, saliendo triunfador en varios y en otros ocupando honrosas posiciones, como en Madrid, Funza y Facatativá (Cundinamarca), Nobsa y Zipaquirá (Boyacá).
Graba por primera vez unos covers en el año 1991 con el cantante William Bejarano, donde incluyeron los clásicos: ‘Sin medir distancia’, ‘Esa», ‘Cómo le pago a mi Dios’, ‘Muero con mi arte’ y un merengue inédito titulado ‘El enamorado’.
Realiza una segunda grabación con Gregorio Herrera, posteriormente con el cantante sincelejano Plinio Lugo. Luego de haberse curtido, preparado, obteniendo bagaje y experiencia en estos festivales y en el campo de la grabación se inscribe en Valledupar con su amigo, colega y retador Hernando Celis, en la categoría aficionado donde ocupó un decoroso octavo puesto y su amigo el catorce y desde ese momento se afianzan más los  lazos de hermandad entre ellos. Celis se convirtió en un apoyo incondicional en todos los aspectos en su carrera musical, hasta que un cáncer agresivo se lo llevó de este mundo terrenal.
Beto continúa aumentando su trayectoria en festivales, participando y llegando a instancias finales en el Cuna de Acordeones de Villanueva, La Guajira y en el Festival de Acordeones del Río Grande de la Magdalena en Barrancabermeja, Santander.
«El Pollo Cachaco» sostiene que siempre vivirá agradecido de su colega y amigo del alma Hernando Celis, porque fue quien le abrió la trocha como acordeonista del interior del país en los festivales.
Jamaica Larrotta siempre fue un hombre que perseveró y luchó para ganarse un espacio en este competitivo, y por qué no decirlo, regionalista mundo de la música vallenata, donde después de trece intentos y habiendo logrado varias semifinales y una final se corona Rey Vallenato profesional en el año 2006, partiendo en dos la historia del Festival de la Leyenda Vallenata, al convertirse en el primer acordeonista no nacido en el Caribe colombiano en llevarse tan codiciado galardón y con esto honrar la memoria de su colega y hermano de vida.
Los temas que interpretó en la final fueron ‘Luz Mila’ (Paseo) de la autoría de Poncho Zuleta; El Libre’ (Merengue) de Camilo Namén;
‘Amores con mi acordeón’ (Son) de Iván Gil Molina y  ‘Toca cachaco’ (Puya) de José Triana.
Alberto Jamaica también se ha destacado en otras facetas musicales como: director, productor, arreglista, compositor, segunda voz, ha participado aproximadamente en setenta grabaciones, fue el encargado de interpretar toda la música en la bionovela «Diomedes Díaz, El Cacique de La Junta» donde tocó alrededor de doscientas canciones, emulando el estilo de los diferentes acordeonistas que acompañaron al gran Diomedes Díaz en su exitosa y fructífera carrera musical, ganando el premio Tv y Novelas a la mejor banda sonora de telenovelas.
Dentro de su carrera musical se destacan grabaciones con Jairo Serrano, Ivo Díaz, Pablo Atuesta, Otto Serge, Edgar Fernández, asimismo con orquestas reconocidas como: Los Alfa Ocho, Los Tupamaros, Los Ocho de Colombia, César Mora y su orquesta María Canela, Carolina Sabino, la agrupación Baracutanga de Nuevo México.
Condecorado dos veces por el Congreso de la República con la orden «Gran Caballero», por su aporte a la música y a la cultura colombiana, se ha paseado por distintos lugares del mundo dejando en alto el nombre de Colombia con un lenguaje musical y folclórico en escenarios de Londres, Canadá, Malasia, Seúl, Sydney, Texas, Nueva York, San José de Costa Rica, Caracas y muchos sitios más.


Como productor musical trabajó con la cantante Guadalupe Mendoza conocida artísticamente como «Lupita Mendoza», nacida en Chihuahua, México y radicada en EEUU, una producción de trece canciones donde hizo los arreglos musicales de cumbia mexicana, bolero, balada, una cumbia de su autoría y un porro del maestro Romualdo Luis Brito López, temas acompañados con su acordeón bendito.
Beto Jamaica es un caudal musical que siempre está activo y sigue haciendo música en sus distintas facetas, ya sea como acordeonista, productor, director, arreglista, cantante o compositor. Recientemente grabó dos temas con el cantautor Hochiminh Vanegas Bermúdez, un paseo vallenato titulado «En el senderito» y una tambora titulada «Matrona de mi tierra»; fue el productor y acordeonista de cuatro canciones de un trabajo discográfico de seis en donde canta el actual Ministro de Educación Daniel Rojas Medellín, quien se animó a grabar clásicos de la música vallenata, los otros dos temas son interpretados por el maestro Emiliano Alcides Zuleta Díaz, hace pocos días se estrenaron dos canciones de la autoría de Beto Jamaica en donde canta y toca, un paseo vallenato en dedicatoria a un amigo que cumpleaños titulado ‘Una fecha especial’ y un merengue, ‘Soy parrandero’,  próximamente saldrá al mercado un trabajo discográfico en donde Beto participa como director, productor, arreglista, acordeonista y hace voces, un total de 17 canciones vallenatas con contenido poético y literario todas de la autoría del abogado, compositor, guitarrista y cantante tolimense Ángel Asencio, que es una clara muestra de que aún hay músicos que conservan las raíces de esta expresión musical de origen provinciano.
Alberto Jamaica Larrotta «El Pollo Cachaco» demostró y sigue demostrando que su amor y admiración por la música de la tierra de Francisco el Hombre no tiene límites y que sin haber nacido en el Caribe colombiano ha hecho un aporte significativo a la edificación de nuestra música vallenata: un cachacho con alma y corazón costeño.

Atte: *Ramiro Elías Álvarez Mercado*.

En su tierra el homenaje a Náfer Durán, le llegará directo al corazón

Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv

Hablar con el legendario acordeonero Náfer Santiago Durán Díaz, quien el pasado mes de diciembre sumó 92 años, es algo que eleva el sentimiento al punto más alto, porque su sabiduría musical lo llevó a los máximos estrados del folclor vallenato. Es decir, tener la nota perfecta en el pentagrama de la vida.

Todo lo anterior se resume en el homenaje que recibirá en el 36° Festival Pedazo de Acordeón de El Paso, Cesar, del 24 al 27 de abril, donde el juglar al respecto, anotó. “Me llegan tantos pensamientos sobre esta tierra que amo, al estar presto a recibir este homenaje que me llegará directo al corazón. A El Paso, le he dado mi vida, varias canciones y su nombre sigue resonando en el mundo gracias a la dinastía Durán. Gracias a todos”.

Continuó señalando. ”En mi hoja de vida hay muchos logros comenzando por el Festival de la Leyenda Vallenata, donde me coroné Rey Vallenato en 1976. Una de mis canciones en aire de puya, ‘Déjala vení’, no se deja de interpretar en muchos festivales. Además, mi canción ‘El estanquillo’, sirve de base sonora para la piqueria. También con Alejo fuimos los primeros hermanos en ser Reyes Vallenatos (1968 – 1976). Después vinieron los hermanos Miguel y Elberto ‘El Debe’ López (1972 – 1980)”.

Lleno de emoción por los recuerdos expresó que al ganar el Festival de la Leyenda Vallenata, le sirvió para grabar con Diomedes Díaz, donde se incluyeron tres de sus canciones: ‘Teresita’,  ‘La invitación’ y ‘Pobre negro’.

“Eso fue extraordinario en mi carrera musical porque Diomedes demostró que sería grande. Ese artista tenía un talento inigualable para cantar, componer y versear. Cada vez que nos encontrábamos recordábamos aquellos tiempos”, manifestó Náfer Durán.

Fuera de concursos

En el año 1983 Náfer Durán teniendo las ganas de seguir demostrando su grandeza, se presentó nuevamente en el Festival de la Leyenda Vallenata en busca de su segunda corona, recibiendo con sorpresa ser declarado fuera de concurso. En esa ocasión el ganador fue el acordeonero Julio Rojas Buendía y el jurado lo conformaron Gabriel García Márquez, Miguel López Gutiérrez, Leandro Díaz Duarte, Rafael Rivas Posada y Enrique Santos Calderón.

Ante el resultado que no esperaba y que en su momento no entendía, después de su andanada de notas en la tarima en aires de paseo, merengue, son y puya, pudo recibir la explicación por parte del escritor Gabriel García Márquez.



Así contó Náfer Durán. “Gabo se me acercó y me dijo que ser declarado fuera de concurso era no tener contendor. Que yo era el mejor. Esa fue una gran satisfacción. Claro, que por esa designación no recibí dinero, como si lo hizo el Rey Vallenato Julio Rojas”.

Con la nostalgia a todo galope donde algunas lágrimas lo acompañaron, recordó varias de sus canciones emblemáticas que narra el amor fuera de serie que le tiene a su pueblo El Paso, ese que lo vió nacer la mañana del lunes 26 de diciembre de 1932. “En esta tierra he nacido yo, y por ella tengo mi preferencia. La naturaleza aquí se encargó de darle una luz a mi inteligencia. Toda mi infancia aquí la pasé acompañando a mis viejos padres”.

Náfer Durán relató que ha vivido en varios lugares, pero regresa pronto a El Paso. “Estuve viviendo en Valledupar, pero cuando en el año 2020 apareció el Covid-19, me vine para El Paso, porque no aguantaba el encierro en una casa que parecía una caja de fósforo. Acá me sentía libre y podía caminar tranquilo”.

De otra parte, al llegar el Festival Pedazo de Acordeón a su versión 36 se recuerda su creación por parte del acordeonero César Serna Mieles, y los docentes Miguel Antonio Villazón Mizat y Eustorgio Flórez Mojica, quienes abrieron el camino para resaltar al folclor vallenato y al lugar de nacimiento de Alejo Durán. Ese mismo que con su pedazo de acordeón y su estilo auténtico, hizo posible que el vallenato brillará con luz propia.

Total agradecimiento

Cuando los recuerdos se mecían en su memoria hizo una pequeña parada para agradecer a todos los concursantes que estarán presentes en el Festival Pedazo de Acordeón. (Acordeoneros completos, 10; Acordeoneros aficionados, 15; Acordeoneros juveniles, 13; Acordeoneros infantiles, 12; Piqueria mayor, 24;  Canción Vallenata Inédita: Paseos, 8; Merengues, 7; Sones, 6; Puyas, 7 y Canciones en homenaje a Náfer Durán, 12).

Esta vez Náfer Durán no se quedó con su nota triste para cantarle a su alma, tampoco en ‘El Estanquillo donde no sabía que le pasaba, y menos escuchando a Jaime Luis Castañeda Campillo, interpretando ‘Déjala vení’ con la que se coronó Rey Vallenato en el 2024.

Estuvo agradecido por los detalles sinceros que le han venido brindando a lo largo de su vida y más ahora cuando desde su tierra amada durante cuatro días, será el eje principal del evento donde su nombre resonará, sus canciones se escucharán y con todo orgullo se dirá en voz alta.

“Las palabras perfectas no existen, pero el agradecimiento no tiene comparación. Náfer Durán, sabe y lo ha demostrado cientos de veces, porque con sus canciones sigue enseñando a ser felices hasta sentirse en los cuatro costados del corazón”.

…Y hasta con versos se puede decir: “Su estilo y su gran maestría, le han dado gloria al folclor, se hace homenaje en honor al gran Náfer Durán Díaz”…”Un homenaje muy grato, pá’ Naferito por siempre, es una gloria viviente de mi folclor vallenato”.

Adolfo Pacheco, enamoró a Mercedes cantándole ‘El Mochuelo’

Adolfo Pacheco, enamoró a Mercedes cantándole ‘El mochuelo’

-Hace dos años se despidió de la vida el célebre compositor que se las ingenió para plasmar sus vivencias en cantos-

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Una mañana de hace nueve años el compositor Adolfo Rafael Pacheco Anillo estuvo visitando a Barrancabermeja, Santander, donde se sentó a tomarse un tinto a orillas del caudaloso río Magdalena, comprobándose que era un narrador auténtico porque ponía sus palabras al lado del corazón. La charla con el periodista fue extensa incluyendo canciones inolvidables, caso de ‘El mochuelo’.

Él compositor de San Jacinto, Bolívar, de la alegría pasó a la melancolía porque la mujer en la que descargó sus sentimientos no le correspondió a pesar de sus detalles, cerrando con el dolor del alma esa puerta que nunca más se abrió.

De esta manera, volvió con su pensamiento a tomar en sus manos el famoso mochuelo que ‘Joche’ le regaló para su novia querida. “En enero ‘Joche’ se cogió, un mochuelo en las montañas de María, y me lo regaló, no más, para la novia mía”.

El juglar comenzó así el relato. “La historia sucedió en una de las tardes del mes de enero del año 1962 donde ‘Joche’, cuyo nombre era José Elías Anillo, gran amigo y paisano, a quien le había encargado un mochuelo. Él optó por regalármelo porque no me lo quiso vender. Yo tenía pensado dárselo a Mercedes Arrieta Leones, quien era mi novia y compañera de trabajo en aquel momento”.

En ese párrafo resumió el secreto de ‘El mochuelo’ canción que grabaron 21 años después Otto Serge y Rafael Ricardo. Él continuó diciendo con su voz pausada que esa obra tuvo el más alto vuelo en la música vallenata y todavía se seguía escuchando.

Enseguida con toda la serenidad expresó. “José Elías Anillo, a quien también le decían ‘Joche pulga’, tenía fama de buen cazador de toda clase de animales en esa amplia zona de los Montes de María. Después fue un excelente sastre. Él se convirtió en uno de los protagonista de la canción donde narro que el mochuelo se lo regalé a mi novia a quien le gustaban los pajaritos”.

Estando en el éxtasis de la emoción sublime esa que provoca regresar el tiempo tocado por las añoranzas, contó mayores detalles de esa obra que engalana el cancionero vallenato. “Ese mismo año grabé la canción con el acordeonero Humberto Montes, pero poco se escuchó. Años después el acordeonero Rafael Ricardo, me la solicitó haciéndola éxito al lado del cantante Otto Serge. Claro, que la canción tuvo otras versiones”.

Nueva estrofa

Después de contar sobre la receptividad inmediata que tuvo la canción, recordó un detalle poco conocido. “En un momento Rafael Ricardo me comentó que la canción estaba corta y requería de otra estrofa. Con gusto la alargue y le hice una nueva”. Sin pausa la cantó. “Tu cantar, tu lírica canción, es nostálgica como la mía, porque mochuelo soy también de mi negra querida”. De esta manera la canción quedó con una duración de cuatro minutos y 56 segundos.

Siguió contando y señaló. “Supe que la canción al comienzo no tenía mucha acogida en la casa disquera porque dizque era fea, pero Rafael Ricardo se la jugó y ganó. Bien lo dice el dicho que el que sabe, sabe, así esté en el oscuro”. Soltó una larga carcajada de hombre veterano de mil luchas en el pentagrama del folclor, donde verso a verso pintó muchos cantos sin pincel y sin paleta, buscando como el poeta la armonía en el color.

Entrando en el plano de las comparaciones, la inspiración lo llevó a ver al mochuelo metido en una jaula y él también preso por el amor de aquella mujer. En ese preciso momento el sentimiento fluctuó en esos corredores invisibles donde el alma palpitaba con mayor razón. “Él perdió su libertad para darnos alegría, lo que pa’ su vida es mal, bien es pa’ la novia mía”.

Me dijo Mercedes…

Los años irremediablemente pasaron a lista quedando solamente los recuerdos intactos, y además cantados donde se reseña que en enero ‘Joche’ se cogió un mochuelo en las montañas de María, y al regalarlo llegó directamente a las manos de Ana Dolores Arrieta o Mercedes Arrieta, quien nunca quiso dar el paso para estar al lado de su pretendiente.

De esa manera surgió la famosa canción ‘Mercedes’ grabada en el año 1980 por Daniel Celedón e Ismael Rudas ‘El Doble Poder’, donde el compositor le insistió a la dama de formación cristina, pura y respetuosa que podía tener la vida asegurada. Ella, le rechazó el viaje a Cartagena, y por ende le cerró su corazón con el argumento de ser casado, pertenecer a su mujer y a sus hijos.

Ante esta negativa Adolfo Pacheco no tuvo otra opción que cantarle lo siguiente a su compañera, con quien era docente en el Instituto Rodríguez de San Jacinto, Bolívar. “Ayer dijiste te quiero, hoy me pides que te olvide. Después que matas al tigre le sales huyendo al cuero”. Mercedes también fue protagonista de la canción ‘Sin compromiso’ que cerró ese capítulo de su vida.

El compositor, el poeta, el abogado, el excelso narrador y el profesor, contó que después no supo más de Mercedes, y solamente quedó la evidencia de esa historia escrita en el tablero de la vida que no tuvo la tiza necesaria para resaltar la palabra Amor.

Al final el compositor entró a la faceta de buen pensador haciendo una rápida reflexión, manifestando que el romanticismo estaba quedando en el olvido, especialmente entre la nueva generación. “La poesía y los detalles poco cuentan porque la rapidez en cosas del amor no lo permiten. Ahora, se llega a la meta casi enseguida y sin esforzarse mucho”.

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Esa es la verdad, porque los enamorados no hacen paseos visuales por la luna besando el silencio de la noche, las flores no llegan para hacer sonreír, no se sueña despierto y los poemas no pueden desmayarse en el corazón de la mujer amada. Es decir, el amor poco escampa en el alma.

Las canciones del maestro Adolfo Pacheco Anillo, quien murió el 28 de enero de 2023, siguen viajando en el tiempo sin detenerse y más en el primer mes del año cuando las reminiscencias se asoman por los montes de María. “Ado”, así le decía Mercedes, vives en los corazones de los amantes del folclor.

Biografía José Joaquín Hernández González » Un Compositor Versátil»

José Joaquín Hernández González, nace en el Guamo, Departamento de Tolima, Colombia un 8 de Noviembre de 1960 en el hogar conformado por sus padres José Joaquin Hernández y Adelina González.

Su inicio como compositor fue desde temprana edad teniendo apenas diez años, allí nace su interés por este maravilloso arte, aunque no guarda nada de esa época, es a partir de los diecinueve años, que comienza a tomar en serio el arte de componer , escribiendo canciones para conquistar los corazones de las jóvenes de su edad.

El maestro José Hernandez Gonzalez se caracteriza como un hombre lleno de valores morales y espirituales que converge con la enseñanza y la doctrina cristiana que posee, es casado y padre de cuatro hijos, cristiano desde hace veinte años y radicado desde hace 30 años en Santa Marta.

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Egidio Rafael Cuadrado Hinojosa, un acordeonero exitoso a nivel mundial.

Por Alcibiades Nuñez.

Egidio Rafael Cuadrado Hinojosa, nació el 15 de febrero de 1953 en Villanueva, departamento de la Guajira, hijo de Agustín Cuadrado y Cristina Hinojosa, es hermano de Heber, José y Dina Luz.

Su hermana Dina Luz contrajo matrimonio con Rafael Escalona y se convertiría en musa de numerosas canciones vallenatas.

Egidio es casado con Fanny Maldonado, de esta unión nacieron José Luis y Katherine.

Egidio comenzó desde muy joven a ejecutar el acordeón, a la edad de 6 años. Participó en los concursos de acordeones del Festival Cuna de Acordeones de su tierra natal Villanueva.

Es uno de los acordeoneros más exitoso de la música vallenata a nivel Mundial, Rey aficionado en 1973, Rey Vallenato Categoría Profesional 1985 del festival vallenato, en el acordeón Egidio interpretó las canciones: Amparito: ritmo son de la autoría de Lorenzo Morales, Puya puyá: ritmo puya de su propia autoría, el Mejoral, ritmo paseo de Rafael Escalona Martínez, la vieja Sara: merengue de Rafael Escalona Martínez.

El jurado estuvo conformado por los acordeoneros Alejandro Durán, Lorenzo Morales, Emiliano Zuleta Baquero, Adolfo Pacheco y el periodista Juan Gossain.

Egidio Cuadrado es integrante de la agrupación «Carlos Vives y La Provincia», desde hace más de 30 años y fue actor de reparto de la serie colombiana de televisión Escalona.

El maestro del acordeón Villanuevero, se caracteriza por tiene un estilo propio y domina la ejecución de los cuatro aires del vallenato, destacándose magistralmente en la interpretación del Son y el Paseo.

Sergio Cabrera, el director de cine y televisión, lo invito en 1991 a participar haciendo el papel del mismo en la telenovela «Escalona». Ahí se formó una fuerte hermandad con Carlos Vives, quien meses después le propuso hacer un álbum musical fuera de serie en donde “el acordeón, la gaita y la guitarra eléctrica” fueran parte de una nueva estrategia musical.

Entonces se dio la unión entre Carlos Vives y Egidio Cuadrado formando así la agrupación musical «La Provincia», que rompió todos los récords en venta con La Gota Fría, de Emiliano Zuleta Baquero, la obra más importante de su carrera artística.

Actualmente se encuentra en la Clínica Colombia de Bogotá recluido el acordeonero Egidio desde hace varias semanas, al parecer, por un cuadro de neumonía que ha afectado su salud, los amantes del folclor vallenato están pendiente de su recuperación y esperando tenga gran mejoría.

Egidio ha recibido los siguientes premios y reconocimientos:

Premio Festival de Música del Caribe, Cartagena 1992, Premios “Tv y Novelas” 1993. Mejor Grupo Musical. Mejor Cantante Revelación por Clásicos de la Provincia, Disco Triple de Oro PolyGram. 1993 (EE. UU.), Disco de Platino PolyGram. 1993 (EE. UU.), Disco de Oro – Sonolux 1993, Disco Triple de Platino Sonolux 1993, Disco de Oro PolyGram Latin Estados Unidos y Puerto Rico – 1995, Premios Guayacán de Oro. Cali 1993, Premio por ´Rescate el folclor y música popular´, Feria de Cali, Diario Caleño 1993, Disco de la Feria de Cali, Premio Fundación Garzón y Collazos”. 1993, Premios “Difusión música folklórica” Canal TV 23. Miami. (Estados Unidos). 1994, Premio Ondas 1994, España, “Artista Revelación Latino”, Premios “Ronda Venezuela”. 1994, Premio Mejor artista Masculino Internacional, Premios Salsa Parkin. Madrid. 1994, Premios Superestrella de oro”. Barranquilla. 1995, Premio al álbum más vendido, Premio de la Asociación Colombiana de Periodistas del Espectáculo (ACPE)1995. Mejor Álbum del Año “La tierra del Olvido”. Mejor Artista de proyección Internacional, Premios “Lo Nuestro” Canal Univisión, Miami 1995, Premios “Billboard Latin Music Awards “Miami, junio 7, 1995 Premio al Mejor álbum “Clásicos de la Provincia”, La Tierra del Olvido. Disco Doble Platino Sonolux 1996, Disco Triple Platino Sonolux 1996, Asociación Productores de Chile. Santiago. 1996. “Mejor artista nacional consagrado”, Tengo fe Disco de Oro – EMI Venezuela. 1997 * Multiplatino Sonolux 1997, El Amor de mi tierra, Disco de Oro, Virgin EMI – EE. UU. 1999 Disco de Platino. Virgin EMI – EE. UU. 2000 Doble Disco de Platino Sonolux Colombia (marzo de 2000) Triple Disco de Platino Virgin EMI – España (septiembre de 2000), Revista Billboard USA. 1999/2000. Primer Puesto “Fruta Fresca”, durante diciembre de 1999, enero y febrero de 2000. Llegó hasta el 2.º puesto en ventas por “El amor de mi tierra”, Grammy Awards, Edición 42. Los Ángeles (EE. UU.). Nominación como “Mejor Cantante de Música Latina Tradicional Tropical” por el disco “El Amor de mi Tierra”. 23 de febrero de 2000, Latin Grammy Awards Primera Edición. Los Ángeles (USA). Nominaciones como “Grabación del Año” por la canción “Fruta Fresca”. “Álbum del Año” por el álbum “El Amor de Mi Tierra”. “Canción del Año” por “Fruta Fresca”. “Mejor Álbum Tropical Tradicional” por “El Amor de Mi Tierra”. “Mejor Canción Tropical” por “Fruta Fresca”. 13 de septiembre de 2000, Grammy Awards – Edición 44 en Los Ángeles (EE. UU.). Ganador de “Mejor Álbum Tropical Tradicional” por el disco “Déjame Entrar”. 27 de febrero de 2002, Latin Grammy Awards, Tercera Edición. Los Ángeles (EE. UU.). Ganador de “Mejor Álbum Tropical Contemporáneo” por el álbum “Déjame Entrar”. Ganador de “Mejor Canción Tropical” por “Déjame Entrar”. Nominaciones como “Grabación del Año” por “Déjame Entrar”, “Álbum del Año” por el álbum “Déjame Entrar”, “Canción del Año” por “Déjame Entrar”, “Mejor Video Musical” por “Déjame Entrar”. 18 de septiembre de 2002, Latin Grammy Awards, Sexta Edición. Los Ángeles (EE. UU.). Ganador de “Mejor Álbum Tropical Contemporáneo” por el álbum “El Rock de Mi Pueblo”. Nominado a “Mejor Canción Tropical” por “Como Tú”. 3 de noviembre de 2005, Latin Grammy Awards, Décima Edición. Las Vegas (EE. UU.). Ganador de “Mejor Álbum Infantil” por “Pombo Musical”. Nominado a “Mejor Canción Tropical” por la canción “Como Tú”. 5 de noviembre de 2009, 21 Discos de Platino por las ventas en Colombia del álbum Clásicos de la Provincia II, diciembre de 2010, Premios Shock, Bogotá, Colombia (recibidos en varias oportunidades), Premios Colombia-España 2011. Ganador como «Mejor Artista del Año» y en el 2021 Latin Recording Academic, Son los llamados premios especiales otorgado por el Consejo Directivo, ese año fue honrado un talento del vallenato colombiano, una inconfundible figura del acordeón Vallenato.​

Cuando Egidio recibió el ultimo Grammy en el 2021, dijo estas palabras, agradecer principalmente a Dios por darme vida, a mis padres José Agustín y Cristina por inculcarme valores y a nunca darme por vencido, a mi esposa Fanny por creer en mí, por su amor y su apoyo incondicional, a mis hijos José Luis y Katherine por su amor, por permitirme ser su padre y amigo, a mis nietos por enseñarme el valor del amor desinteresado y a reencontrarme con mi niño interior, a mis hermanas y hermanos por su afecto total y constancia, a mi compadrito Carlos Vives por su amistad verdadera, por su confianza y lealtad, a mi comadrita Claudia Elena por su apoyo absoluto, a la provincia por tantos años de música, de amistad y risas, a mis colegas vallenatos por sus canciones sentidas, a mi pueblo Villanueva que me vio crecer y soñar, a mi país Colombia por permitirme llevar mis raíces al exterior y mostrar los que nos representa como colombianos, a ustedes que son el motor de mi trabajo – un artista se hace por su público – sin ustedes este premio no tendría valor, a latin Grammys por recordarnos hoy la importancia de nuestra música local y nuestra colombianidad y por último a mi acordeón, mi primer amigo y una extensión más de mi cuerpo, gracias y mil veces gracias.