Vuelve el desfile de Jeep Willys Parranderos con su carga de música y alegría rodante

Hace 31 años comenzó este recorrido multicolor por las calles de Valledupar, la Capital Mundial del Vallenato-

El tradicional desfile de Jeep Willys Parranderos promovido por la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata desde el año 2009, volverá a recorrer las calles de Valledupar el sábado 26 de abril a partir de las 3:30 de la tarde, partiendo de las afueras del Parque de la Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujonoguera’.

Esta caravana es un rescate de la antigua costumbre de legendarios parranderos, quienes recorrían las calles de Valledupar y pueblos cercanos a bordo de estos automotores, en cuya parte trasera llevaban un conjunto típico vallenato.

El desfile es una remembranza de la costumbre que data  de los años 60 y 70 del siglo pasado, que logró inmediata acogida desde el momento en que fue instituido por la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata. Esta vez el recorrido tendrá en marcha a más 100 Jeep Willys Parranderos, que pondrán la mejor nota llena de colorido, música y alegría.

Recorrido

El desfile de Jeep Willys Parranderos 2025, inicia en el Parque de la Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujonoguera’, tomando  la glorieta de la Pilonera mayor en dirección a carrera 19 o Simón Bolívar hasta la Calle 12.

De la calle 12 (Parque de La Vida), se gira hacia la izquierda, buscando la carrera cuarta, pasando por el parque El Viajero, Orbe Plaza, Club Valledupar, parque Novalito y al llegar a la carrera cuarta gira a la derecha.

De la carrera cuarta dirección sur, pasa por el parque de Los novios hasta la calle 32. Después gira a la derecha, pasando por el parque Los Algarrobillos, Sigue directo hasta la avenida Pastrana o Carrera 12. Gira a la derecha en dirección norte hasta la calle 28 donde a la izquierda pasa por la avenida Simón Bolívar.

Enseguida camino de la avenida Simón Bolívar hasta el La glorieta de Los Músicos, haciendo un giro a la izquierda tomando la avenida Fundación (Diagonal 21), pasando por la Bomba de Ava hasta la transversal 23, donde se gira a la derecha con dirección norte, pasando por los barrios vecinos hasta el parque Garupal, tomando la calle 12. Se gira hacia la izquierda tomando el barrio Divino Niño, hasta la carrera 30 con dirección norte.

Después se avanza hacia la derecha en la diagonal 7 hasta la calle 32 buscando la calle 6 (principal de La nevada). Calle 6 en Garupal con carrera 32, se gira a la izquierda pasando por Altagracia y El Colegio La Esperanza hasta la carrera 41 (Calle ancha de La Nevada).

En ese lugar se gira a la derecha dirección norte hasta la avenida Sierra Nevada en la calle 1A, donde se avanza hacia la derecha hasta la carrera transversal 23, girando a la izquierda en la avenida Francisco El Hombre, con dirección norte hasta la Pilonera mayor en donde finaliza el desfile.

Gracias a todos

Sobre este tradicional y llamativo acontecimiento andante el coordinador del desfile Clemente Pachín Escalona, anotó. “Volvemos a cumplir la cita gracias al compromiso adquirido desde hace 31 años por la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, teniendo el apoyo de los propietarios de los Jeep Willys que llegan procedentes desde distintos puntos de la radiografía nacional, además, los de Valledupar y la región. A todos les damos la bienvenida al 58° Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje al Rey Vallenato Omar Geles”.

Al desfile de Jeep Willy Parranderos, invitan Mac Pollo, Colorín, Farmatodo y Colanta.

Alberto Jamaica Larrotta: ¡El Pollo Cachaco!

«La suerte es lo que ocurre cuando la preparación coincide con la oportunidad»: Lucio Anneo Séneca (filósofo, político, orador y escritor romano).

Por *Ramiro Elías Álvarez Mercado*.

La música se caracteriza por tener un poder transformador y no sólo como una forma de arte, también es una  fuerza que enriquece todos los aspectos de la vida; para algunos estudiosos del tema, la música tiene una capacidad, incluso para curar heridas emocionales, psicológicas o espirituales de una forma que ni la medicina puede.
En esta ocasión voy a referirme a un hombre que encontró en la música un desahogo emocional y sentimental que lo llevó a convertirse en acordeonista de la música vallenata: Alberto Jamaica Larrotta, quien nació el sábado 3 de abril del año 1965 en el barrio Belén Egipto de la ciudad de Bogotá, capital colombiana. Llegó a este mundo en el hogar conformado por María del Rosario Larrotta y Pedro Antonio Jamaica, ella una ama de casa y él un albañil, una pareja humilde, trabajadora y de buenas costumbres descendientes de boyacenses, que se encargaron de darle una buena educación, rodeada de mucho amor, cariño y ternura, pero al mismo tiempo con normas, con las que le inculcaron el buen comportamiento a «Beto», como cariñosamente fue llamado desde los pocos días de nacido, y al resto de sus hermanos.
Realizó sus estudios primarios en el colegio Alexander Graham Bell de la ETB (Empresa de Teléfonos de Bogotá) y luego ingresa al Instituto de Renovación Educativa donde alcanza a hacer cuatro años de secundaria, estudios que interrumpió por el embarazo de su primera novia, suceso que lo llevó a hacerse cargo de un  hogar a muy temprana edad.
Este bogotano siempre tuvo un gusto  especial por la música, de ahí que su sueño fue ser cantante de baladas románticas, género musical en el cual se inició a muy temprana edad, escuchando a sus progenitores y hermanos mayores, quienes eran aficionados y seguidores de artistas consagrados de esta expresión musical, tales como: Nino Bravo, Yaco Monti, Nicola di Bari, Roberto Carlos, José Luis Perales, Rafael, entre otras figuras orbitales, que hicieron parte de la banda sonora de su humilde morada. Y de esa forma comienza a destacarse en las clases lúdicas de su colegio y reuniones familiares, animando y complaciendo a las personas de su entorno, quienes lo apoyaban, ovacionaban y aplaudían, algo por lo que se sentía  feliz y complacido.
El pequeño «Beto» siempre fue inquieto en cuestiones musicales y con el pasar de los años, por medio de las emisoras radiales que se escuchaban en la fría capital, empezó a escuchar e interesarse por otro tipo de género musical, que era desconocido para él hasta ese momento: la música vallenata, artistas como Guillermo Buitrago, Alfredo Gutiérrez, Bovea y sus Vallenatos, agrupación en la que se destacaba como vocalista el maestro Alberto Fernández Mindiola, quien se convirtió en un ídolo para Jamaica por la cadencia y la forma tan sentida que tenía para interpretar los cantos vallenatos en guitarra, lo mismo que la decana de las agrupaciones de música tropical en Colombia, Los Corraleros de Majagual que en su formato también incluían algunos vallenatos; es decir, que su gusto musical tuvo un giro sustancial y se dedicó a conocer y explorar esta otra musica, y en esas andanzas conoció a un joven que interpretaba el acordeón llamado Wilson Ibarra y con él conformaron un pequeño conjunto con el que se dieron a conocer en tabernas, bares y  fiestas privadas, en donde «Beto» cantaba.
El filósofo alemán Arthur Schopenhauer dijo: «El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos» y fue precisamente el destino quien  tenía deparado otra cosa en la naciente carrera musical y artística de Jamaica, debido a que el joven acordeonista de la agrupación tenía serios problemas de medida, cuando tocaba solo se defendía con el instrumento arrugado, pero cuando acompañaba al vocalista se le complicaba ejecutar bajo un patrón de percusión; es decir, se adelantaba, se quedaba y eso hacía que se atravesara, entonces fue en ese momento cuando Jamaica Larrotta «jugó las cartas» y tratando de corregir a su compañero de fórmula se interesó y aprendió a interpretar algunas canciones vallenatas de manera elemental en el acordeón, ya para esa época contaba con 20 años de edad pero sin imaginar que terminaría siendo acordeonista de la música vallenata.
Como dice el viejo adagio «al que le van a dar le guardan», su compañero Wilson quien hasta ese momento era el acordeonista del conjunto le toca trasladarse de Bogotá a Cúcuta y luego hacia el país vecino de Venezuela, a raíz de la separación matrimonial de sus padres, y es en ese momento cuando el señor José Arnaldo Pedraza, exciclista y dueño de un almacén de elementos de sonido en el que vendía bafles, parlantes, equipos y quien también ejecutaba acordeón, tenía una agrupación aficionada, con la que interpretaban no solo música vallenata, sino también otras expresiones musicales del Caribe colombiano, sobretodo éxitos de los Corraleros de Majagual. El señor Pedraza decide darle la oportunidad de formar parte de la agrupación como cantante y a ratos como guacharaquero, instrumento que había aprendido a tocar de manera empírica años antes escuchando canciones vallenatas en la radio y las seguía con este instrumento de fricción.
Alberto Jamaica  siempre que tenía la oportunidad le sacaba melodías al acordeón e interpretaba las pocas canciones que se había aprendido con el instrumento de su excompañero de agrupación y amigo Wilson Ibarra y en un ensayo con su nuevo grupo cogió sin permiso el acordeón del señor Pedraza y comenzó a sacarle melodías, detalle que no pasó desapercibido y sorprendió gratamente al dueño del instrumento y el conjunto, quien al escucharlo le dijo de manera directa y sincera que tenía más talento para interpretar esa caja musical de pitos y bajos que como cantante, y le aconsejó que aprovechara ese potencial y lo canalizara para su bien y fue desde ese momento cuando se decide por completo a la interpretación del acordeón porque encontró en él y la música vallenata la forma de trasformar sus tristezas en alegrías y convertir este instrumento en su nuevo y mejor amigo.
Con algunos ahorros que tenía fruto de sus presentaciones y el trabajo en construcción que aprendió ayudando a su padre, compró su primer acordeón y se dedicó de lleno a estudiarlo, escuchando y practicando canciones vallenatas las cuales repetía una y otra vez, de una colección de cassettes que tenía de maestros como Alejandro Durán, Luis Enrique Martínez, Alfredo Gutiérrez, Abel Antonio Villa, Emiliano Zuleta, Nicolás «Colacho» Mendoza, Israel Romero, Ismael Rudas Mieles, entre otros, confiesa que de todos aprendió algo, razón por la cual siente un gran cariño, admiración y respeto por todos esos grandes maestros del acordeón.
Ya con una agrupación propia conformada, más repertorio y habilidades en la ejecución del acordeón, quien se convirtió en un compañero inseparable de luchas y retos, comienza su aventura musical y artística que terminó siendo su profesión y estilo de vida.
En ese trasegar musical con su acordeón al pecho en la que poco a poco se iba ganando más reconocimiento ante los ojos de propios y extraños quienes se admiraban por la forma de tocar y el amor que un hombre nacido a kilómetros del Caribe colombiano le tenía a la música vallenata que incluso sorprendía a los mismos costeños radicados en Bogotá, se ganó el apelativo de «El Pollo Cachaco» tal como se les dice a las personas provenientes del interior del país y lo de «Pollo»  porque fue un título popularizado por el maestro Luis Enrique Martínez «El Pollo Vallenato» quien se destacó por su virtuosismo y versatilidad en la ejecución del acordeón.
En una taberna bogotana donde el «Pollo Cachacho» oficiaba como músico de planta conoce a un colega acordeonista nacido en Nobsa, Boyacá, Hernando Celis Cristancho, quien ya se había presentado en el Festival de La Leyenda Vallenata, categoría aficionado y había salido Rey en la misma categoría en el Festival Cuna de Acordeones en Villa Nueva, La Guajira y con él entabló una bonita y sincera amistad y es quien lo motiva diciéndole que le veía madera para presentarse en ese tipo de festivales, retándolo para ver cuál de los dos ocuparía una mejor posición en Valledupar, en representación del interior del país. Beto aceptó el reto y comienza su carrera brillante, arrancando por distintos festivales del Altiplano cundiboyacense, saliendo triunfador en varios y en otros ocupando honrosas posiciones, como en Madrid, Funza y Facatativá (Cundinamarca), Nobsa y Zipaquirá (Boyacá).
Graba por primera vez unos covers en el año 1991 con el cantante William Bejarano, donde incluyeron los clásicos: ‘Sin medir distancia’, ‘Esa», ‘Cómo le pago a mi Dios’, ‘Muero con mi arte’ y un merengue inédito titulado ‘El enamorado’.
Realiza una segunda grabación con Gregorio Herrera, posteriormente con el cantante sincelejano Plinio Lugo. Luego de haberse curtido, preparado, obteniendo bagaje y experiencia en estos festivales y en el campo de la grabación se inscribe en Valledupar con su amigo, colega y retador Hernando Celis, en la categoría aficionado donde ocupó un decoroso octavo puesto y su amigo el catorce y desde ese momento se afianzan más los  lazos de hermandad entre ellos. Celis se convirtió en un apoyo incondicional en todos los aspectos en su carrera musical, hasta que un cáncer agresivo se lo llevó de este mundo terrenal.
Beto continúa aumentando su trayectoria en festivales, participando y llegando a instancias finales en el Cuna de Acordeones de Villanueva, La Guajira y en el Festival de Acordeones del Río Grande de la Magdalena en Barrancabermeja, Santander.
«El Pollo Cachaco» sostiene que siempre vivirá agradecido de su colega y amigo del alma Hernando Celis, porque fue quien le abrió la trocha como acordeonista del interior del país en los festivales.
Jamaica Larrotta siempre fue un hombre que perseveró y luchó para ganarse un espacio en este competitivo, y por qué no decirlo, regionalista mundo de la música vallenata, donde después de trece intentos y habiendo logrado varias semifinales y una final se corona Rey Vallenato profesional en el año 2006, partiendo en dos la historia del Festival de la Leyenda Vallenata, al convertirse en el primer acordeonista no nacido en el Caribe colombiano en llevarse tan codiciado galardón y con esto honrar la memoria de su colega y hermano de vida.
Los temas que interpretó en la final fueron ‘Luz Mila’ (Paseo) de la autoría de Poncho Zuleta; El Libre’ (Merengue) de Camilo Namén;
‘Amores con mi acordeón’ (Son) de Iván Gil Molina y  ‘Toca cachaco’ (Puya) de José Triana.
Alberto Jamaica también se ha destacado en otras facetas musicales como: director, productor, arreglista, compositor, segunda voz, ha participado aproximadamente en setenta grabaciones, fue el encargado de interpretar toda la música en la bionovela «Diomedes Díaz, El Cacique de La Junta» donde tocó alrededor de doscientas canciones, emulando el estilo de los diferentes acordeonistas que acompañaron al gran Diomedes Díaz en su exitosa y fructífera carrera musical, ganando el premio Tv y Novelas a la mejor banda sonora de telenovelas.
Dentro de su carrera musical se destacan grabaciones con Jairo Serrano, Ivo Díaz, Pablo Atuesta, Otto Serge, Edgar Fernández, asimismo con orquestas reconocidas como: Los Alfa Ocho, Los Tupamaros, Los Ocho de Colombia, César Mora y su orquesta María Canela, Carolina Sabino, la agrupación Baracutanga de Nuevo México.
Condecorado dos veces por el Congreso de la República con la orden «Gran Caballero», por su aporte a la música y a la cultura colombiana, se ha paseado por distintos lugares del mundo dejando en alto el nombre de Colombia con un lenguaje musical y folclórico en escenarios de Londres, Canadá, Malasia, Seúl, Sydney, Texas, Nueva York, San José de Costa Rica, Caracas y muchos sitios más.


Como productor musical trabajó con la cantante Guadalupe Mendoza conocida artísticamente como «Lupita Mendoza», nacida en Chihuahua, México y radicada en EEUU, una producción de trece canciones donde hizo los arreglos musicales de cumbia mexicana, bolero, balada, una cumbia de su autoría y un porro del maestro Romualdo Luis Brito López, temas acompañados con su acordeón bendito.
Beto Jamaica es un caudal musical que siempre está activo y sigue haciendo música en sus distintas facetas, ya sea como acordeonista, productor, director, arreglista, cantante o compositor. Recientemente grabó dos temas con el cantautor Hochiminh Vanegas Bermúdez, un paseo vallenato titulado «En el senderito» y una tambora titulada «Matrona de mi tierra»; fue el productor y acordeonista de cuatro canciones de un trabajo discográfico de seis en donde canta el actual Ministro de Educación Daniel Rojas Medellín, quien se animó a grabar clásicos de la música vallenata, los otros dos temas son interpretados por el maestro Emiliano Alcides Zuleta Díaz, hace pocos días se estrenaron dos canciones de la autoría de Beto Jamaica en donde canta y toca, un paseo vallenato en dedicatoria a un amigo que cumpleaños titulado ‘Una fecha especial’ y un merengue, ‘Soy parrandero’,  próximamente saldrá al mercado un trabajo discográfico en donde Beto participa como director, productor, arreglista, acordeonista y hace voces, un total de 17 canciones vallenatas con contenido poético y literario todas de la autoría del abogado, compositor, guitarrista y cantante tolimense Ángel Asencio, que es una clara muestra de que aún hay músicos que conservan las raíces de esta expresión musical de origen provinciano.
Alberto Jamaica Larrotta «El Pollo Cachaco» demostró y sigue demostrando que su amor y admiración por la música de la tierra de Francisco el Hombre no tiene límites y que sin haber nacido en el Caribe colombiano ha hecho un aporte significativo a la edificación de nuestra música vallenata: un cachacho con alma y corazón costeño.

Atte: *Ramiro Elías Álvarez Mercado*.

Chayanne, primer gran artista internacional del Festival de la Leyenda Vallenata 2025

-El Ícono latinoamericano se presentará el 1° de mayo en el marco de su gira mundial «Bailemos otra vez”. En este sentido, Valledupar se prepara para una noche histórica de música, emociones y energía sinigual.

La versión 58 del Festival de la Leyenda Vallenata, el evento cultural más importante de Colombia, anuncia con gran entusiasmo al reconocido cantante internacional Chayanne, como el primer gran artista internacional confirmado para los shows musicales de 2025.

El intérprete puertorriqueño, una de las figuras más queridas de la música latina, se presentará el 1° de mayo en el emblemático Parque de la Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujonoguera’. Será  en una noche que promete ser inolvidable.

Leyenda viva de la música latina

Con una trayectoria que abarca más de cuatro décadas, Chayanne ha conquistado los corazones de millones de seguidores en todo el mundo. Sus éxitos icónicos como ‘Dejaría todo’, ‘Torero’, ‘Tiempo de vals’ y ‘Provócame’, se han convertido en verdaderos himnos románticos y festivos.

El artista ha sido galardonado con numerosos premios, entre ellos varios Billboard Latin Music Awards, y ha vendido más de 50 millones de discos a lo largo de su carrera. Además, su gira “Bailemos otra vez», ha sido aclamada en escenarios internacionales por su espectacular producción, y la inigualable conexión de Chayanne con su público. Un abrebocas de lo que viene en el Festival de la Leyenda Vallenata 2025.

El Festival de la Leyenda Vallenata continúa consolidándose como uno de los eventos más relevantes del país y esta versión rendirá homenaje al Rey Vallenato Omar Geles, una leyenda del vallenato y compositor de éxitos que han trascendido fronteras.

La participación de Chayanne refuerza el compromiso del Festival de la Leyenda Vallenata por integrar tradición y música contemporánea, haciendo de esta versión una experiencia inclusiva y vibrante para todos los asistentes.

Próximamente se anunciarán más artistas que se unirán a esta gran celebración en la Capital Mundial del Vallenato que se llevará a cabo del 30 de abril al 3 de mayo de 2025.

Boletería y detalles del evento

Las entradas para el Festival de la Leyenda Vallenata ya están disponibles en http://www.tuboleta.com ¡No te pierdas la oportunidad de vivir una noche mágica con Chayanne y los artistas que harán historia en esta versión llena de cultura, folclor y música.

Nueve acordeoneros recibirán reconocimiento como Reyes Vitalicios del Festival de la Leyenda Vallenata

Entre las determinaciones tomadas por la Junta Directiva de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata a través de su Junta Directiva, fue declarar a nueve reconocidos acordeoneros como Reyes Vitalicios por su talento, creatividad, aportes al concurso de acordeoneros en sus diferentes categorías y entrega total a la música vallenata, a la que a través de su larga carrera le han dado trascendencia y una proyección adecuada.

Al respecto el presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata Rodolfo Molina Araújo, anotó. “Hace 25 años se hicieron los primeros reconocimientos a acordeoneros como Reyes Vitalicios por su inmenso aporte a la música vallenata. La Junta Directiva sin dudarlo decidió continuar haciéndolo. En total serán nueve acordeoneros los exaltados con esta distinción más que merecida por la extraordinaria tarea musical que seguimos aplaudiendo”.

Los acordeoneros a quienes en Ceremonia Especial se les otorgará el título de Reyes Vitalicios son: Ovidio Granados Melo, Emilio Oviedo Corrales, Andrés ‘El Turco Gil Torres, Emiliano Zuleta Díaz, Israel Romero Ospino, y los fallecidos Florentino Montero, Lizandro Meza Márquez, Juan Humberto Rois Zúñiga y Miguel Ahumada Maya.

Cada uno de los mencionados puso su grano de arena para llevar lo más lejos a la música vallenata, la cual desde el año 1968 hasta nuestros días ha tenido al Festival de la Leyenda Vallenata como la mejor vitrina musical de Colombia ante el mundo.

De igual manera, a través de este reconocimiento la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata se une al homenaje que se rendirá en la versión 47 del Festival Nacional de Compositores de Música Vallenata de San Juan del Cesar, La Guajira, a su hijo y recordado acordeonero Juan Humberto Rois Zúñiga.

Primeros Reyes Vitalicios

En el Festival de la Leyenda Vallenata del año 1999 se hicieron los primeros reconocimientos de Reyes Vitalicios a cinco juglares que de pueblo en pueblo sembraron el amor al folclor vallenato a través de las notas del acordeón y sus cantos. Ellos fueron los juglares Francisco ‘Pacho’ Rada, Lorenzo Morales, Abel Antonio Villa, Andrés Landero y Antonio ‘Toño’ Salas.

Precisamente hace 25 años, Telecaribe trasmitió por primera vez el Festival de la Leyenda Vallenata, dando a conocer este acontecimiento folclórico-musical que desde Valledupar regala notas de acordeón, cantos y versos.

Ese año se coronó como Rey Vallenato Hugo Carlos Granados Córdoba, quien estuvo acompañado en la caja por José Jaime ‘JJ’ Murgas Ávila y en la guacharaca Odacyr ‘El Ñeko’ Montenegro.

De esta manera, la noche del sábado primero de mayo de 1999 en la tarima Francisco El Hombre de la plaza Alfonso López, ellos interpretaron el paseo, ‘Las mujeres’ (Isaac Carrillo); el merengue, ‘De hinojos’ (Isaac Carrillo); el son, ‘Amor Irresistible’ (Luis Enrique Martínez) y la puya, ‘La puya’ (Hugo Carlos Granados e Ivo Díaz). El jurado estuvo integrado por los juglares Francisco ‘Pacho’ Rada,  Antonio ‘Toño’ Salas y Lorenzo Morales; el Coronel Ciro Hernando Chitiva y el folclorista Roberto ‘El Turco’ Pavajeau Molina.

‘Francisco El Hombre’ nació hace 175 años

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Una de las historias que ha tenido mayor resonancia en el folclor vallenato es la de Francisco Antonio Moscote Guerra, ‘Francisco El Hombre’, quien nació en el año 1849, hace 175 años, en Tomarrazón, jurisdicción del municipio de Riohacha, La Guajira.

Existen varias versiones sobre la fecha de su nacimiento, pero coincidieron en la anotada, sábado 14 de abril de 1849, la periodista e investigadora Consuelo Araujonoguera, en un trabajo publicado en varias entregas en El Espectador (febrero 13, 14 y 16 de 1984) y también el escritor Arístides Ospino Márquez, (Ariosmar), en su libro ‘Francisco El Hombre y la derrota del diablo’, año 2012.

Sobre la conocida historia Consuelo Araujonoguera escribió. “Una noche al regresar Francisco después de una parranda de varios días y al ir hacia su pueblo para distraerse en la soledad de la noche, abrió el acordeón y, sobre su burro, como era usual en aquella época, empezó a interpretar sus melodías. De pronto al terminar una pieza, surgió de inmediato el repertorio de otro acordeonero que desafiante trataba de superarlo”.

“De inmediato Francisco marchó hacia él hasta tenerlo a la vista; su competidor, para sorpresa, era Satanás, quien al instante se sentó sobre las raíces de un árbol, abrió su acordeón, y con las notas que le brotaban hizo apagar la luna y todas las estrellas”.

“El mundo se sumergió en una oscuridad tal, que sólo los ojos de Satanás resplandecían como tizones. Sus notas eran las de un gran maestro; algunos dicen que de ese encuentro nació el canto del Amor – Amor, pues Francisco, dueño de grandes virtudes y poseído de mucha fe, lejos de acobardarse con la abrasadora oscuridad, abrió su acordeón e hizo sonar tan hermosa melodía y la magia de la misma devolvió la luz a la luna y a las estrellas, infligiendo mucho temor del demonio”.

“Después clamó a Dios y entonó el credo al revés con la potencia de su voz, de tal suerte que el demonio, vencido, exhaló un terrible alarido y con su acordeón a rastras huyó hacia las montañas donde se perdió para siempre”.

Por su parte el escritor Arístides Ospino Márquez, hizo un relato de Francisco El Hombre, nacido en el hogar conformado por José del Carmen Moscote de Armas, ‘Chécame’, y Ana Juliana Guerra.

“Al nacimiento verificaron que era varón; por eso su papá no cabía de la emoción porque a más de ser su primer fruto, así era su deseo, por eso expresó. «Menos mal que nació varón como yo quería, porque de haber nacido hembra, ya estuviera pensando en los gavilanes, porque dentro de unos cuantos años, me tocará estar subido en el techo, con un chopo en mis manos, para espantarlos, temiendo que alguno se llevare algún día mi pollita, pero quien se me descuidara, con mi chopo le haría un disparo certero que le volaría el pescuezo”.

El Francisco de Gabo

La historia de Francisco Antonio Moscote Guerra traspasó fronteras cuando Gabriel García Márquez en la página 23 de su libro ‘Cien años de soledad’, escribió lo siguiente.

“Meses después volvió ‘Francisco El Hombre’, un anciano trotamundos de casi 200 años que pasaba con frecuencia por Macondo divulgando las canciones compuestas por él mismo. En ellas, ‘Francisco El Hombre’ relataba con detalles minuciosos las noticias ocurridas en los pueblos de su itinerario, desde Manaure hasta los confines de la ciénaga, de modo que si alguien tenía un recado que mandar o un acontecimiento que divulgar, le pagaba dos centavos para que lo incluyera en su repertorio. Fue así como se enteró Úrsula de la muerte de su madre, por pura casualidad, una noche que escuchaba las canciones con la esperanza de que dijeran algo de su hijo José Arcadio”.

Canciones a Francisco El Hombre

En el año 1971, Alberto Luis Pacheco Balmaceda, natural de Barranquilla, para coronarse como Rey Vallenato presentó el merengue ‘Francisco El Hombre’, donde recuerda ese episodio, y en apartes de la canción anota:

Y si el diablo se aparece, digo en mi improvisación, de que se encomiende y rece, si es que sabe de oración. Yo le cantaré otra vez, exprimiendo mi acordeón, si es muy tesa la cuestión le canto el credo al revés”.

En ese mismo sentido, en 1973, Luis Enrique Martínez, para conquistar la corona  como Rey Vallenato presentó la puya con el mismo nombre donde destaca la historia de Francisco Moscote.

Francisco El Hombre, fue el hombre, de la puya y el merengue, solo ha quedado el renombre, de su historia y sus saberes. Francisco el hombre en Galán, dejó un recuerdo infinito, y muchos recordaran todo lo que fue Francisco”.

Los versos de ‘El Turpial de Pondorito’

En el Festival de la Leyenda Vallenata del año 2009, el jurado de piqueria le indicó a los verseadores de turno, que el pie forzao era. “En mano de Francisco El Hombre”. Le correspondió iniciar a Rubén Toncel, ‘El Turpial de Pondorito’, quien como buen guajiro se sabía la historia. Es así como soltó el primero:

Decirlo me corresponde, y cumplo con mi deber, me voy a llevá una mujer, en mano de Francisco El Hombre”.

Al rival, Edgar Martínez, le dio risa y soltó un verso de esos por cumplir, saliéndose de lo solicitado.

Yo si tengo mi renombre, pa’ acabá con El Turpial, y a ustedes quiero gritar, donde está Francisco El Hombre”.

‘El Turpial’, al ver que no había verseado con las exigencias del jurado y el público, no estaba satisfecho, sacó a relucir su talento ganándose el más grande aplauso.

De ti hoy no queda ni el nombre, y el pueblo me dá el respaldo, hoy te pasará ni al diablo, en mano de Francisco El Hombre”.

Francisco Antonio Moscote Guerra, ‘Francisco El Hombre’, dejó para la posteridad su gran hazaña musical porque a nota limpia se enfrentó con el propio Lucifer. Lo derrotó tocando y cantando el credo al revés, asunto que según la historia no fue tarea fácil, menos teniendo a un contendor desconocido que causaba terror y cuyo perfume de azufre no era agradable.