‘Después de enero’, canción que nos recuerda los retos y desafíos de un nuevo año

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

En una tarde cuando el año 2024 daba la bienvenida, el compositor Rosendo Romero Ospino se sentó a contar la historia de otra de sus canciones que tienen ese toque de reflexión y realidad reflejada en el existir de todos.

Ya con sus años que suman 70 de haber sido traído al mundo teniendo como epicentro a Villanueva, La Guajira, su memoria capta ese sentimiento puro del ayer traído a nuestros días, para hacer la suma que nunca acaba porque siempre le salen nuevos números.

De esta manera, el hijo de Escolástico Romero Rivera y Ana Antonia Ospino Campo, ‘La Nuñe’, hizo el análisis retrospectivo de su canción ‘Después de enero’ que hiciera en 1980 y 10 años después fuera grabada por Carlos Malo y Gustavo Maestre, ‘El Dúo Sensacional’.

“Seguimos así siempre en el creer, en espera de un mejor mañana,  tiempos siempre habrá para festejar, para perecer en la nostalgia. El que tiene que cambiar es uno, la vieja manera de pensar, ay la vieja manera de sentir”

Todo comenzó así. “Con mi hermano Israel fuimos a la Sierra Nevada a darle el saludo de año nuevo al maestro Joaquín Amórtegui Valbuena, quien era una persona iluminada. Enseguida nos preguntó qué donde estaba lo nuevo y quedamos sorprendidos. En verdad lo que se nota el primer día del año en su mayoría, son personas amanecidas y borrachas. Esto no tiene nada de nuevo”.

Sin parar siguió dando a conocer su pensamiento al respecto. “Los años han venido pasando y nos reunimos para desearnos felicidad y todo llega cada vez peor. Antes la vida era más tranquila y primaba el respeto. Había menos vicios y maldad. Ahora, todo ha cambiado porque el afán del dinero no le está dejando espacio al amor. Si los años cambiaran la vida, el mundo sería un paraíso”.

Enseguida el maestro Rosendo Romero, hizo énfasis en algo esencial. “El que tiene que cambiar es el ser humano dejando de ser intolerante, insensible y estar conectado al amor  de Dios y a sus semejantes. Esa es la tarea primordial que se tiene que hacer. De esta manera llegará la felicidad que sale desde adentro para afuera”.

Siguiendo con la palabra, entregó una frase salida desde el fondo de su corazón. “Somos unos enfermos emocionales por tanta violencia que hemos vivido. Ya nada nos asombra y esto es alarmante. Muy alarmante”…

Todo lo anterior, es relatado en el contenido de la canción y pone de estampa su propio ejemplo. “El hecho de ver que la vida mía estaba estancada como cuando le atraviesan un palo a la rueda, entonces el primero que tenía que cambiar era yo, antes de dar la fórmula a los demás. Ese año dejé de beber y prometí no hacer canciones de dolor en cambio inspirarme en las cosas bellas de la vida, en una mujer bonita, en las alegrías, en los paisajes y en lo que gira alrededor del folclor vallenato”.

Se regresó a contar en detalle porque dejó de tomar y mujerear. “Me dí cuenta que eso no suma, más bien resta. No se tiene tranquilidad y son ataduras que se deben romper para tener una mejor vida agradable a los ojos de Dios. Empecé por querer a una sola mujer, no tomar y no componer canciones tristes”.

El maestro se mostró contento porque pasados los años los amantes del vallenato han estado entendiendo el mensaje de su canción donde pinta en letras una realidad inocultable para que se tome conciencia de que el cambio debe darse da manera rápida.

En ese sentido recalcó. “Sobre los cantos de reflexión también hice la canción ‘Dos voces’ que me grabó el Binomio de Oro, Rafael Orozco  y mi hermano Israel Romero, donde digo que el mundo es un misterio y la pena y el amor se pueden remediar”.

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Amor a lo Vallenato. El nuevo álbum musical de Rosendo Romero. Análisis – Síntesis

𝑷𝒐𝒓: Á𝒏𝒈𝒆𝒍 𝑴𝒂𝒔𝒔𝒊𝒓𝒊𝒔 𝑪𝒂𝒃𝒆𝒛𝒂

Inicio mis publicaciones del año 2024 examinando el más reciente álbum musical que acaba de lanzar el cantautor, compositor, acordeonista y poeta villanuevero, Rosendo Romero Ospino.

𝗜. 𝗔𝗡Á𝗟𝗜𝗦𝗜𝗦

Inicio con un breve análisis descriptivo de cada una de las once canciones que integran el álbum para luego entrar en la síntesis, es decir, en una visión global del mismo.

𝟭. 𝗨𝗻𝗮 𝘀𝗲𝗺𝗮𝗻𝗮 𝗲𝗻 𝗕𝗼𝗴𝗼𝘁á. Canción de corte social inspirada en observaciones del poeta Rosendo Romero durante su estadía de una semana en Bogotá. El poeta describe su percepción de la ciudad refiriéndose a la multiculturalidad y a la extensión de la misma, a los grafitis, a formas de vestir y al comportamiento en el Transmilenio y en los centros comerciales, entre otros; bellamente relacionados con la descripción de elementos del paisaje urbano: fauna y flora, en el marco de sentimientos amorosos.

𝟮. 𝗟𝗮 𝗰𝗮𝗻𝗰𝗶ó𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗮𝗹𝗲𝗴𝗿í𝗮. Melodía jacarandosa bien recreada por el rey vallenato Julián Rojas con su acordeón, quien haciendo uso de diversos recursos melódicos comunica musicalmente el tema de la canción: la alegría. La canción refleja la preeminencia que el compositor Romero da a la alegría sobre el dolor en sus letras, como expresión del espíritu festivo del hombre caribeño, el cual, alimentado con la jocosidad y sentimiento de las canciones vallenatas contribuye a fortalecer el espíritu para enfrentar con mayor fuerza las adversidades, algo que el poeta sintetiza en la expresión “El vallenato es la fuerza del corazón”.

𝟯. 𝗧𝗲 𝗮𝗺𝗮𝗿é 𝘁𝗼𝗱𝗼 𝗲𝗹 𝘁𝗶𝗲𝗺𝗽𝗼. Canción de corte lírico romántico en el que Rosendo Romero se vale de diversas figuras literarias para exaltar poéticamente el amor por su esposa Ligia. En una de esas figuras el compositor metaforiza su amor a través de una sirena de agua dulce referida a la leyenda del Río Hurtado. Se trata de una canción de alto nível poético, representativa del estilo prevalente en el cancionero clásico del compositor y letrista Rosendo Romero.

𝟰. 𝗠𝗮𝗿í𝗮 𝗟𝗶𝗴𝗶𝗮. Merengue lírico romántico, no muy común en el repertorio de Romero, en el que sus merengues, al igual que lo que ocurre en la música vallenata, son más de carácter festivo. En este caso, el poeta logra este bello merengue en el que alegría y estética se conjugan, inspirado en la fuerza de su amor por María Ligia, su esposa.

𝟱. 𝗟𝗮 𝗿𝗼𝘀𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝘃𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼𝘀. Es una bella canción lírica romántica en la que, a través de diversos recursos retóricos, el poeta Romero le canta al amor entremezclando versos referidos a las tres musas más frecuentes en sus canciones: el amor por su esposa María Ligia, la música vallenata y el entorno regional en donde ha desarrollado su vida y han nacido sus composiciones. Respecto al amor, el poeta metaforiza el amor por su esposa a través de la Rosa de los vientos, instrumento utilizado en los viajes en barcos para establecer el rumbo que los guiará a su puerto de destino. En cuanto al amor por la música vallenata este es evidente en algunos versos de la canción en los que el poeta dice:: “Canto vallenato por amor, canto vallenato por herencia, sé que me ennoblece el corazón, cantar vallenato es mi esencia”. Adicionalmente, en otro de los versos dice: “Mi Dios es el camino”, utilizando la palabra 𝗰𝗮𝗺𝗶𝗻𝗼, una de las más frecuentes en todo el cancionero grabado por dicho compositor muy ligado a sus periplos por la Sierra del Perijá, aspecto que se destaca y explica en el libro “Poesía romántica en el canto vallenato. Rosendo Romero, el poeta del camino” de autoría de quien escribe. Cabe resaltar que en esta canción la vocalización y entonación del intérprete en conjunto con el coro y la línea melódica alcanzan, a mi juicio, la máxima expresividad lírica romántica. Se nota un canto relajado en el que Rosendo Romero se percibe alegre, recursivo en la entonación y muy cómodo en la vocalización.

𝟲. 𝗔𝗺𝗼𝗿 𝗮 𝗹𝗼 𝘃𝗮𝗹𝗹𝗲𝗻𝗮𝘁𝗼. Es la canción que da el nombre al álbum. Su línea melódica refleja el vallenato tradicional. Se trata de un canto en cuyo mensaje se entremezclan reflexiones del compositor sobre los cambios del mundo moderno con sentimientos de amor por su tierra contextualizados en el marco del paisaje guajiro y relacionados con la música mexicana que tanta influencia tuvo en la niñez y juventud temprana del poeta, así como con cantares de otras regiones colombianas; todo expresado con gran riqueza literaria y musical.

𝟳. 𝗟𝗮 𝗰𝗮𝗻𝗰𝗶ó𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗮𝗺𝗶𝘀𝘁𝗮𝗱. Es una oda a la amistad, uno de los sentimientos que más ennoblecen al ser humano y caracterizan a la música vallenata en sus distintas expresiones, en especial las parrandas que son un culto a la amistad. En lo musical, la canción muestra una línea melódica alegre, en tempo rápido y rica en movimientos rítmicos bellamente adornados por las notas del acordeón de Almes Granados, las cuales tienen el protagonismo en el desarrollo de la canción. El poeta menciona aquí a varios de sus amigos, con énfasis en uno especial: Jesucristo. Del mismo modo, hace un reconocimiento al virtuosismo del acordeonista Almes Granados y resalta valores de la cultura Zenú, al referirse en una proclama a los sombreros de Tuchín como símbolo nacional, la cual evidencia el inmenso aprecio, respeto y admiración que el compositor Romero siente por los artesanos de la comunidad Zenú y sus obras.

𝟴. 𝗠𝗶𝘀 𝗿𝘂𝗲𝗴𝗼𝘀. Un paseo de corte lírico descriptivo con una línea melódica de vallenato tradicional. En la canción la lírica se concentra en los esfuerzos que las parejas deben realizar para conservar la armonía del hogar. Se destaca, además, de la interpretación del intérprete Romero, el acordeón de Andrés Bolaño quien con sus matices melódicos le da fuerza rítmica a la canción.

𝟵. 𝗗𝗲 𝗔𝘂𝘀𝘁𝗿𝗮𝗹𝗶𝗮 𝗮 𝗕𝗼𝗴𝗼𝘁á. Canción en la que Rosendo Romero poetiza de modo magistral un viaje realizado por la joven Diana Massiris desde Australia donde realiza estudios de posgrado hasta Bogotá en donde viven sus padres. El poeta Romero tuvo esta inspiración al observar algunas publicaciones realizadas por Diana en su Facebook, en las que describía con palabras emocionadas el significado de dicho viaje en el que atravesaba tres continentes durante más de 30 horas para dar un abrazo a sus padres, frase que impactó al poeta. En sus publicaciones de Facebook, Diana ilustró el viaje con imágenes del mapa de vuelo que mostraba el avión, las cuales acompañaba con sus impresiones. Dado que la inspiración de dicha canción surgió de un hecho de la vida real muy conocido por quien escribe, por tratarse de un viaje de su hija que acudía al encuentro con sus padres después de estar separados mucho tiempo por la pandemia; es una evidencia que permite entender mejor la capacidad extraordinaria del autor Romero para la transformación de experiencias reales en bellas canciones, capacidad que lo ha puesto en el parnaso de los compositores más destacados de la música vallenata de todos los tiempos.

𝟭𝟬. 𝗠𝗶 𝗿𝗲𝗴𝗶ó𝗻. Una oda al entorno regional en el que Rosendo Romero ha vivido y compuesto sus canciones. El poeta enlaza diversos lugares y hechos culturales tales como la ciudad de Valledupar con sus aves y árboles, Riohacha, Maicao con su comercio, Villanueva, el río Cesar, el río Ranchería y el diálogo poético entre la Sierra Nevada de Santa Marta y el Cerro Pinta´o. Del mismo modo, hace referencia a algunos pueblos indígenas y elementos y lugares propios de la cultura de dichos pueblos. En esta canción, el poeta se refiere en uno de los versos al “sol de los vena´os contemplando el camino”, siendo esta una nueva referencia al 𝗰𝗮𝗺𝗶𝗻𝗼 que se suma a la mencionada en «La rosa de los vientos» y a las numerosas encontradas en las 186 canciones examinadas en la investigación realizada por quien escribe a la obra litero-musical del musipoeta Rosendo Romero.

𝟭𝟭. 𝗟𝗮𝘀 𝗺𝗼𝗻𝘁𝗮ñ𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗺𝗶 𝘁𝗶𝗲𝗿𝗿𝗮. Es una oda al paisaje de la tierra del poeta, en la que Rosendo Romero exalta elementos del paisaje natural y del folclor vallenato relacionándolos de modo estético con sentimientos amorosos, mediante figuras literarias tales como metáforas, símiles e hipérboles muy frecuentes en la poética musicalizada de Romero. En un verso de esta canción el poeta dice: “Soy poeta de la sierra, soy poeta del camino”, apelativos que evidencian el amor del poeta por su tierra que se suman al tradicional “Poeta de Villanueva” referido a su lugar de nacimiento.

𝗜𝗜. 𝗦Í𝗡𝗧𝗘𝗦𝗜𝗦

En términos globales se observa en el álbum la existencia de tres tipos de canciones, según las características litero-musicales: canciones líricas románticas, canciones líricas descriptivas y canciones festivas.

Como 𝗹í𝗿𝗶𝗰𝗮 𝗿𝗼𝗺á𝗻𝘁𝗶𝗰𝗮 se pueden señalar tres canciones: “Te amaré toda la vida”, “La rosa de los vientos” y “María Ligia”. En lo lírico predomina la subjetividad, lo íntimo y los sentimientos del poeta, comunicados con tonos expresivos, de modo principalmente carmínico. En lo poético se utilizan recursos retóricos expresados a través de figuras literarias con las que se embellece el mensaje, en especial metáforas, símiles, hipérboles y prosopopeyas, a través de las cuales el poeta genera placer estético en el oyente, para lograrlo utiliza un lenguaje expresivo en el que da más valor a la forma de comunicación que a lo que se comunica, prevaleciendo la belleza y la emoción sobre la razón llevado por la fantasía, la libertad creativa y la lírica poética. En lo musical, la línea melódica predominante es la del paseo en tempo lento, con excepción de la canción María Ligia en la que Romero sorprende con un canto romántico acompañado con una melodía festiva como es el ritmo de merengue, algo inusual no solo en el cancionero del poeta Romero sino, en general en la canción vallenata.

Como 𝗟í𝗿𝗶𝗰𝗮 𝗱𝗲𝘀𝗰𝗿𝗶𝗽𝘁𝗶𝘃𝗮 se señalan las canciones: “Una semana en Bogotá”, “Amor a lo vallenato”, “Mis ruegos”, “De Australia a Bogotá”, “Mi región” y “Las montañas de mi tierra”, en las que se entremezclan elementos poéticos y reflexiones descritos de forma estética. Las descripciones se centran en aspectos de la vida moderna urbana o del transporte como ocurre en “Una Semana en Bogotá” y “De Australia a Bogotá” que llevan al autor a reflexionar sobre la vida futura de la humanidad cuando, por ejemplo, en la segunda canción mencionada, después de considerar los viajes de Colón en carabelas y el viaje de Diana en aviones muy modernos, se pregunta sobre cuál será el transporte del futuro. También se observsn reflexiones en las que se combinan sentimiento amorosos, folclóricos o regionales como ocurre en “Amor a lo vallenato”, Mis ruegos”, “Mi región” y “las montañas de mi tierra”.

Como 𝗳𝗲𝘀𝘁𝗶𝘃𝗮𝘀 se señalan las canciones “Canción de la alegría” y “Canción de la amistad” en las que predomina el tempo rápido y melodías jacarandosas que invitan a la danza en el marco de mensajes relativos a valores humanos y estados anímicos.

Todas las canciones son de la autoría de Rosendo Romero, quien, a su vez, es el intérprete, acompañado en el acordeón por Andrés Bolaño en seis canciones, distribuyéndose la ejecución del acordeón de las otras cinco entre los acordeonistas Julián Rojas, José María Ramos Jr., Almes Granados, Hildemaro Bolaño y el propio Rosendo Romero quien ejecuta el aerófono en la canción “De Australia a Bogotá”. Este último hecho da a la canción mencionada la particularidad de ser la única en la que Rosendo Romero es, simultáneamente, letrista, compositor, intérprete y acordeonista.

En general, se puede afirmar que en la letra de las once canciones confluyen elementos del paisaje guajiro ligados a una lírica amorosa, descriptiva o reflexiva, así como a sensibilidades espirituales y folclóricas. Paisaje, amor y folclor vallenato constituyen los ingredientes fundamentales que se sintetizan poéticamente en la esencia literaria de las once canciones del álbum.

Pulse el siguiente enlace para escuchar el álbum completo:

Biografía Artística Carlos Simanca Torres (Compositor)

Carlos Rafael Simanca Torres, nace en la ciudad de Valledupar, Departamento del Cesar, el 29 de enero 1951 en el hogar conformado por Carlos Simanca (Fallecido) y Eloina Torres su madre quien tiene actualmente 99 años.

En su faceta como compositor posee muchas canciones inéditas, y le han grabado cantantes como: Los Hermanos Muñoz Cardona , Eduardo Santos, Eduar Borré, Juan Manuel Moya, Oscar Díaz Hernández, Carmelo El Capy Rey, Grupo Hechizo vallenato, Ricardo Escobar, Wilman Vargas Hernández, Martín Lobelo, Grimandis Calderón, Jaime Muñoz Cardona.

El maestro Carlos Simanca también forma parte de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia (SAYCO), desempeñándose profesionalmente como docente catedrático de la Universidad Popular del Cesar con mas de 25 años de servicio.

Ha participado en varios festivales vallenatos, destacado de manera especial una de sus canciones que fue finalista en la feria ganadera de Valledupar en el año 2004, canción titulada Tierra de Leyenda.

En su talento como compositor tiene grandes expectativas para seguir adelante con sus proyectos enfocados en seguir contribuyendo con el folclor colombiano con cada una de sus obras musicales.

‘Mensaje de Navidad’, hermosa historia vallenata que cumple 43 años

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Regresa nuevamente el mes de diciembre con el inolvidable ‘Mensaje de Navidad’ con sus arbolitos, pesebres, luces, regalos y palabras alentadoras. A la par aparecen canciones con esa temática, siendo el compositor Rosendo Romero Ospino el más laureado. “Unos dicen, que buena las navidades, es la época más linda de los años, pero hay otros que no quieren acordarse, de la fiesta de año nuevo y aguinaldo”.

La inspiración le llegó a ‘El poeta de Villanueva’, en el momento preciso, no teniendo ningún escape porque su memoria estaba ocupada con los diversos recuerdos, dando las facilidades para que se convirtiera en canción.

El mencionado tema le marcó su corazón para toda la vida, aprovechando el viento a su favor porque las añoranzas las tenía cerrando y abriendo los ojos, para encontrarse de frente con la fiesta más linda del año donde los tiempos de Dios son perfectos.

Rosendo Romero, es de los pocos compositores que no saca azúcar del fondo del mar, tampoco eleva una cometa sin hilo y menos pesca en río revuelto, sino que se encarga de recrear su pensamiento con la dulzura de la vida, a estar en línea directa con el corazón sensible y fijar su vista en aquel ayer que le respira cerca.

El registro del calendario con su numeración perfecta indica que hace 43 años nació y se grabó la canción ‘Mensaje de Navidad’, la misma  que no ha dejado de sonar en la voz de Diomedes Díaz y el acordeón de Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza.

Así lo señaló el compositor. “Tenía la idea y en base a esta fiesta nació la canción que para esta época suena por todas partes. Es el recuerdo  perenne que nos reúne a todos alrededor de un arbolito y un pesebre”. No había que darle más espacio al silencio para ponerlo a contar el relato que le agrada porque es un especial mensaje cantado.

Al sumar los años se sorprendió. ¿“Dios santo, hace 43 años está sonando la canción?, que compuse en una casa del barrio Los Alpes de Barranquilla, logrando unir la alegría con la tristeza, esa que se siente en esta memorable fecha”.

Siguió meditando al evocar aquellos momentos. Se emociona contando en detalle la historia pegada a su piel que lo convirtió con el paso del tiempo en ‘El cantor de las Navidades’, haciendo posible que todos se identificaran y cantaran esta obra que es un himno en el tiempo de pesebres, villancicos, aguinaldos y de integración familiar.

Más adelante volvió a tomar el rumbo de la charla. “Esta obra me ha concedido un gran reconocimiento. Me siento satisfecho por el cariño que me expresan, más en este tiempo que la canto y la escucho por distintos medios, y ahora en los celulares”.

Exactamente, el seis de diciembre de 1980, la canción ‘Mensaje de Navidad’ comenzó a sonar, siendo motivo de alegrías y nostalgias que se calcan de inmediato en el pensamiento de todos.

El protagonista

De repente hizo un inusitado regreso al comienzo de su relato señalando que el protagonista de esa canción fue su tío Luis Ramón Ospino Campo, quien se quedaba allá en la Serranía del Perijá, lleno de tristeza y acompañado de la soledad. A él le mandó directamente ese mensaje de cariño, que se extendió por el mundo vallenato, siendo el mejor regalo para el alma.

No paró de contar los hechos de esas navidades que vivió al lado de los suyos. “Antes la Navidad era algo sublime y muy esperada. Tenía magia, los niños y niñas eran felices con regalos sencillos, pero cambió el modo de vivir porque el progreso y la tecnología abarcaron todo. Definitivamente, ahora la Navidad es un pretexto comercial y lo espiritual poco pesa”.

La canción ‘Mensaje de Navidad’, le saca lágrimas al maestro  Rosendo Romero al acordarse de las vicisitudes que vivieron sus padres Escolástico Romero Rivera y Ana Antonia Ospino Campo, ‘La Nuñe’, para sacar adelante a su familia. Ahora, en su hogar no se cansa de darle oficio al recuerdo, permear las tristezas, darle un bocado dulce a los dolores y perfumar las alegrías.

Este villanuevero nacido en el barrio El Cafetal, el campesino quien durante 19 años estuvo metido en la Serranía del Perijá, todo lo sustenta al entregar un mensaje sincero, agradable, espiritual y lleno de nostalgia con visos de alegría.

Enseguida narró una anécdota alrededor de la canción. “Una joven religiosa se me acercó en la calle para decirme que Jesucristo era quien se había quedado solo en los cerros. Esa apreciación me gustó, pero la anécdota del que se quedó allá es completamente distinta, pero esa conclusión es válida porque Jesucristo murió en un cerro y resucitó en otra parte”.

En el recorrido por su historia musical Rosendo Romero, homenajeado en el Festival de la Leyenda Vallenata del año 2021, meditaba y de inmediato anotaba. “La canción mía es ‘Mensaje de Navidad’, por la temática del nacimiento de Jesús y por todo lo que ha significado en mi vida”. Sin detenerse seguía exponiendo detalles y al indagarle con cuál frase se quedaba, en vez de una escogió tres.

1.- “El tiempo que se fue no vale nada. Que mueran los recuerdos que nos duelen”.

2.- “Si la gente usa oro y nada más, preocupada por el lujo y la apariencia, olvidando el dinero celestial que se gana compartiendo con nobleza”.

3.-”Y el que llora y sufre las penas, que se olvide del año viejo, si tiene un corazón sincero verá en el firmamento las estrellas”.

Al momento de la despedida y cuando se había traspasado la barrera de la terraza de su casa en el barrio El Cerrito de Valledupar, el maestro Rosendo Romero, hizo una petición. “Por favor periodista, no me vaya a hacer llorar con la crónica”.

Difícil, porque las lágrimas han sido desahogo de las tristezas, las muestras de las emociones, y más en este tiempo señalado por el silencio de los adioses que hacen parte de las eternas navidades. Ay, Diomedes. Ay, ‘Colacho’…

Rafael Manjarréz cuenta en una canción sus pretensiones cargadas de amor

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

El compositor guajiro Rafael Enrique Manjarréz Mendoza, sigue poniendo a girar en su pensamiento diversos episodios que ha tenido la virtud de llevarlos a canciones, acompañado infinidad de veces por aquello que llamó ausencia sentimental, donde un suspiro aparece teniendo una nota triste o alegre, de acuerdo al palpitar del corazón.

En esas fases de la vida no ha sido fácil adaptarse teniendo presente esa memorable frase. “El que nunca ha estado ausente no ha sufrío un guayabo”. O entrando más allá cuando mandó un detalle y la pretendiente se lo devolvió, sintiendo que lo dejaban andando solitario en el desierto del desamor, donde la lejanía no tenía final.

Claro, en ese intermedio se presentó la bendita duda no pudiendo descifrar el idioma de esa relación tan rara, que lo estaba poniendo en calzas prietas, sin saber el camino a tomar. En fin, aplicó aquel verso. “Por Dios, que no puedo creer que me odies, si yo sé que en tu mirada hay algo”.

Pasando un poco la amargura que lo tenía deshojando hasta su propia sombra, pensó en aquel verso que llegaba como anillo al dedo. “Y entre pecho y espalda llevo en mi vida, no es un remordimiento precisamente. Qué hago yo con mostrarte hoja de vida, si eso en vez de negarte tal vez te alerte. Hoy que quiero entregarte la suerte mía, yo no pretendo ser mártir ante ti”…

Por eso antes de naufragar en el océano del olvido, tuvo ganas de desquitarse de esa ráfaga de tristeza a las que solía adornar con lágrimas, señalando. “Sé que no gustas de mí, pero yo soy feliz no más con tu desprecio. Qué en tu pensamiento esté, no importa mal o bien, pero yo estoy contento”.

En ese trance, las horas del silencio eran eternas y el río de la añoranza corría a toda prisa sin ninguna barrera, hasta que volvió a sentarse en el balcón del ayer para expresar. “Sé que fiel cuan tu sombra llevaras la marca de un fantasmal recuerdo, de un hombre que te brindó la tierra y el cielo, y a cambio le devolviste desilusión”.

Después de medio solventar algunas travesías amorosas, aplicó otra estrategia buscando mejores resultados, siendo la protagonista una “Señora”, a la que le mandó un mensaje subliminal, de esos que penetran por las venas del sentimiento. “Un verso bien sutil y dirigido delicado y sensitivo, quisiera componer yo. Le ruego mi Señora que comprenda que no sé si usted se ofenda, pero es mi declaración. Comprenda que el amor no tiene redes, no hay nada que lo pueda detener y si usted es la mujer que me conmueve, respeto al dueño que tiene, pero se lo digo a usted”.

El compositor no quiso revelar ese amor prohibido, pero lo cierto es que ella traspasó la barrera al aceptar decir su segundo nombre, escuchar la canción clave que se sabían y hasta reírse a carcajadas. En esa ocasión dos corazones se pusieron de acuerdo y hasta una llama tomó fuerza provocando un incendio que los dos apagaron. Definitivamente, “Hay cosas que hasta que no se viven, no se saben”…

Señor pretendiente

En esos trazos de los versos inyectados con música, el compositor Rafael Manjarréz regresó con un nuevo canto donde fijó su mirada en una reina de reinas, pidiendo tenerla cerquita para enamorarla y aspirar a ser ese pretendiente que se para en la raya sin deseos de moverse porque la dulzura del amor hace posible que la estrella de Belén brille más.

Este tema se basa en una verdadera declaración de amor donde las palabras sobran y las acciones vuelan hasta lograr encerrarlas en una frase. “Mi vida yo voy a quererte seriamente”. Sin dar tantas vueltas la llenó de flores con agradable dulzura terrenal. “Oye mi reina de reinas, escucha tu pretendiente. Mi camelia, mi azucena, dime de verdad que sientes”.

La conquista no paró ni porque aquella noche se ocultó la luna. Entonces, lleno de ese encanto guiado por la inspiración, le dijo. “Dime si bajando el sol yo logro cortejarte. Ay primor de Dios, si tú bien puedes, yo soy el amor esquivo que nunca encontraste”. Por esas solturas de la emoción y de la mano de la melancolía, añadió. “Y con tesón, y buena fe, espero que llegue el día. Sin mi mamá que se murió, y ella me guía todavía”.

El compositor no encontraba el espacio ideal para entrar a ese corazón y con la sinceridad dando vueltas en su garganta, le expresó. “Ay por qué juegas con mis sentimientos, quiero entenderte. Tu indiferencia me notifica, es un sol de ocaso. Y lo haces de propio y el corazón se rompe en pedazos, porque al mirarla y nunca tenerla es mi martes 13”.

Cuando los segundos de la canción estaban a punto de agonizar optó por recurrir a la sensibilidad que toca las puertas del pecho, así esté herido. “Si el mismo Dios un día le permitiera al gran Jorge Oñate, aquí en la tierra escoger una reina y darle serenata, baja del cielo mi padrino lindo al barrio Cañaguate. Te escoge a ti, te apuesto mil a cien que llega hasta tu casa”.

De seguro ‘El Jilguero de América’, le hubiera cantado ‘Amiga de mis penas’, donde el compositor le puso las cartas sobre la mesa porque el amor estaba servido, siendo él su único catador. Qué manera tan maravillosa de acabar con esa obsesión y darle paso a los besos que son la mejor vitamina en tiempos de soledades inocultables.

Al final se cierra la canción ‘Tu pretendiente’, cantando una frase que es la esencia misma del amor que irriga al mundo. “Guinda’o de la voluntad de Dios, y de la nobleza de una mujer”. Coño Silvestre Dangond, te sobraste, y Rafael Manjarréz, sigue cargado de idilios contando al pie de la letra las pretensiones sobrecargadas de impactantes versos untados de emociones de esas que solamente se escuchan en el paraíso del amor.