Valeria Lozano: una joven cantante que se está abriendo paso con su voz hipnótica y seductora en este competido mundo vallenato.

«Cantar es lo más personal que puedes hacer. Es como respirar»: Celin Dion (cantautora canadiense).

Por Ramiro Elías Álvarez Mercado.

La música es como un medio de comunicación profundo y transformador: capaz de conmovernos, desafiarnos y despertar nuestra imaginación, es un lenguaje universal que trasciende barreras culturales y lingüísticas, que se caracteriza por tener el poder de emocionar, inspirar y transformar a quienes lo experimentan.
A todos nos gusta de una u otra forma cantar pero a la mayoría nos parece una catarsis porque no tenemos una buena voz o bien sea por temor a hacer el ridículo, pero hay personas que saltan ese muro de la timidez y se arriesgan a exponer ese talento que tienen oculto y se lanzan al ruedo musical. En este competido medio de la música vallenata hemos sido testigos de un fenómeno que viene sucediendo hace varios años y es la aparición de muchas mujeres que con sus talentos, bellezas, carismas, fuerzas y valentías vienen refrescando y haciendo un aporte significativo en la construcción de esta gran pirámide en la que se ha convertido esta expresión musical: compositoras, acordeonistas, cajeras, guitarristas, guacharaqueras y por su puesto cantantes que le han dado un nuevo oxígeno a la música vallenata.
Una de esas nacientes figuras que promete continuar con el legado de esas grandes voces que por años nos han deleitado en la música de Francisco el Hombre es Valeria José Lozano Beltrán: hermosa, talentosa y carismática mujer que llegó a este mundo terrenal el jueves 25 de abril del año 2002 en el hospital Fray Luis de León, en una esplendorosa y soleada tarde en la tierra donde se desarrolló la historia de «El Hombre Caimán», el municipio de Plato, departamento del Magdalena.
Este exótico pueblo de mitos y leyendas, fiestas algarabías y alegrías posee una privilegiada posición: está ubicado en la ribera oriental del majestuoso e imponente río Magdalena: fuente de sustento, vida, flora, fauna silvestre e inspiración de sus pobladores; en su territorio se encuentra gran parte del complejo cenagoso de Zárate, Malibú y Veladero considerado como el segundo más importante del territorio colombiano. Allí en el hogar conformado por Ítala María Beltrán Marenco y José Lozano Andrade nació Valeria rodeada de mucho amor, pero también de parrandas vallenatas dado que su padre, un abogado de profesión que nunca ejerció y se dedicó a los negocios independientes como la ganadería, la agricultura y otras inversiones, conocido como «el gran Pepe Lozano», fue un animador de interminables parrandas y gestor cultural, saludado por distintos cantantes de la música vallenata. Su madre una instrumentadora quirúrgica también amante del vallenato gustos que desde un principio fueron heredados por su hija de donde claramente viene esa inclinación musical ya que su padre siempre le cantó desde niña, cantos con los que la arrullaba hasta conciliar el sueño. Es la mayor de tres hermanos: María Josefina, de 16 años quien también tiene una buena voz y en algunas ocasiones le hace coros a su hermana mayor y el gran José José de 12, a quien le gusta la guitarra y toca la lira en la banda de su colegio, lo que quiere decir que la música ha estado en su vida desde antes de ser concebida por sus padres.
Lozano Beltrán sintió ese llamado musical desde muy niña en su terruño y poco a poco lo fue desarrollado y mostrando en su colegio Inmaculada Concepción de las monjas terciarias capuchinas donde realizó sus estudios de básica primaria y bachillerato en el que se destacó por ser una alumna sobresaliente en la parte académica y sobretodo con un buen oído musical. Sonidos como el tic tac de un reloj marcando la hora, el canto de los pájaros, las notas de un acordeón y una guitarra siempre la inquietaban; es decir, que la música se convirtió en algo cotidiano para ella, la relajaba, le mejoraba su estado de ánimo y ese magnetismo la hacía sentir feliz.
Aprendió a tocar guitarra y sumado a su voz hizo que su amor por esta expresión musical aumentara y esta razón le dio la claridad suficiente para pensar y soñar que con su talento y voz deleitaría a un público presente en los distintos escenarios donde se presentaría.
Valeria José es admiradora de la mayoría de los grandes cantantes que han escrito con letra indeleble la historia del vallenato, pero siempre estuvo seducida por la voz de su padre «Pepe» Lozano, quien le cantaba las canciones que se escuchaban en la radio que eran éxitos del momento, pero sobre todo la de los Hermanos Zuleta Díaz en razóna que era un «Zuletista» de tiempo completo.
Como amante y seguidora de la música vallenata le gustan esos autores que cuentan en sus letras vivencias y contenidos profundos con un lenguaje literario de gran factura que con sus canciones llenaron de éxitos el pentagrama vallenato, pero tiene una mayor inclinación por la obra del maestro Hernando José Marín Lacouture, quien se caracterizó por su marcado estilo en el que plasmaba y reflejaba rasgos de rebeldía, romance, poesía, picaresca y costumbrismo.
Hoy en día Valerian Lozano es una de las mujeres dedicadas al canto vallenato que tiene mucha aceptación en las redes sociales y canales de difusión. Sus vídeos, sus interpretaciones de clásicos de la música vallenata son muy apetecidos por el sentimiento y la calidad vocal que le imprime a sus interpretaciones y es que después de escucharla con ese respeto y admiración por las versiones anteriores de esos exitosos cantos, nos demuestra que su cantar es una fascinante forma de arte increíble que nos atrae y sabe como tocar las fibras y emociones de quienes la escuchan.
Las palabras no son para explicar cuán profundamente los cantantes están apegados a la música, pero la demostración y entrega que Valeria hace en el escenario en cada presentación enciende ese fuego que lleva por dentro y esa dosis de inspiración es recibida con entusiasmo y alegría por sus seguidores.
Su voz conmueve por ser pura, vigorosa, pero al mismo tiempo agradable al oído, es como si llevara toda una vida dedicada al canto.
Valeria José Lozano Beltrán está dedicada a su pasión que es la música, sus presentaciones en el Caribe colombiano aumentan significativamente, pero no ha echado en saco roto sus estudios profesionales, antes por el contrario está que logra este objetivo que siempre se trazó en la vida y hoy en día cursa su último semestre de ingeniería ambiental en la Universidad del Magdalena donde está becada por su talento.
En su naciente carrera artística ha grabado varios ‘covers’ y producciones con canciones representativas de la música vallenata.
En este momento hace pareja musical con el joven y talentoso acordeonista natural de San Jacinto, Bolivar, Carlos Olivera, un muchacho que tiene una nota, pulcra, coherente, siguiendo los pasos de sus maestros antecesores en la ejecución del acordeón.
La primera canción que grabó es de la autoría del guitarrista y cantante Juan Pablo Marín Álvarez, hijo del maestro de la composición Hernando Marín, titulada «Pacto de Amor» que se la dedicó a su querido padre «Pepe» Lozano en el primer año de su fallecimiento. Colaboró con Miguel Herrera en la grabación a dúo de la canción «Mi Poema» del maestro Rosendo Romero Ospino, así como la participación en el álbum ‘Frente a La Poesía’ «Vallenato Auténtico Volumen III» que viene liderando Hernán «Nancho» Gómez en donde cantó una puya a dos voces titulada ‘Quien manda a quién’ con Aldair Velázquez, obra del compositor Pedro Otálora, y el acompañamiento en el acordeón de Óscar Correa.
Valeria sigue con sus actuaciones y también se vienen nuevos proyectos para este año 2024 de la mano de grandes exponentes del folclor vallenato como el acordeonista Horacio Escorcia Marchena y la participación en la producción ‘Guitarras del Alma’ al lado de los guitarristas Mancel Cárdenas y Juan Carlos Vargas «Mogolla» y Alma Parrandera.
Con la música metida en su alma empezó a darle rienda suelta a su imaginación y se estrenó como compositora y presentó una canción de su autoría titulada ‘Si el amor no te alcanza’ lo que seguramente será el preámbulo para que broten más inspiraciones de esta bella y diciente expresión musical.
Es probable que me quede corto de palabras al momento de expresar la admiración que me ha generado esta joven artista: Valeria José Lozano Beltrán, pero tengo el presagio que su seductora, fascinante y magnética voz estará dando de que hablar los próximos años y acaparando las portadas de los medios de comunicación porque es talentosa, sencilla, con ese temple de mujer visionaria, que emana energía positiva.
Así como los diamantes se van puliendo de la misma manera Valeria lo va haciendo sin afanes, pero con optimismo, dedicación, profesionalismo y responsabilidad. Diamante, palabra que proviene del griego «Adamas» que significa «inalterable, indomable, indestructible», eso mismo queremos los seguidores de esta bellísima artista que siga conservando ese estilo romántico, costumbrista y soñador, que su linda voz no se altere y que cante sin marchitarse de manera vitalicia, para que su nombre forme parte del firmamento vallenato y su estrella ilumine y quede plantada entre los grandes exponentes de esta música de origen provinciano que se ha convertido en la cara más amable de Colombia ante el mundo.
La pueden seguir y escuchar en sus redes sociales.

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Tik Tok: @Valerialozanob
YouTube: Valeria Lozano

Alejo Durán, confesó que una noche se equivocó tocando su acordeón

-Hace 105 años nació el Primer Rey del Festival de la Leyenda Vallenata, quien tenía pegada al alma su pedazo de acordeón-

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

El acordeonero Gilberto Alejandro Durán Díaz, quien nació el 9 de febrero de 1919, hace 105 años, protagonizó un memorable episodio en el Festival de la Leyenda Vallenata del año 1987, Primer Rey de Reyes, cuando en la final en medio de la ejecución de la puya de su autoría ‘Pedazo de acordeón’, declaró que el mismo se había descalificado. En otras palabras, ofició como jurado de su propia interpretación.

Eso sucedió en la plaza Alfonso López, tarima Francisco El Hombre, la noche del 29 de abril del mencionado año, cuando dejó de tocar su acordeón exactamente a los 17 segundos de haber comenzado. Entonces, se acercó al micrófono y con la sinceridad que lo caracterizaba, expresó. “Pueblo, me ha acabado de descalificar yo mismo”.

La sorpresa fue general del público y especialmente del jurado que integraban Lorenzo Miguel Morales Herrera, Gustavo Gutiérrez Cabello, Ovidio Granados Melo, Hugues Martínez Sarmiento y Armando Zabaleta Guevara, quienes ante sus palabras le pidieron volviera a repetir el aire de puya.

En ese sentido, el cantautor Gustavo Gutiérrez Cabello, al respecto indicó. “Esa vez me sorprendió la sinceridad de Alejo Durán porque eso fue casi imperceptible. No sé si fue por demasiado rigor por cumplir las normas del festival, pero con los compañeros del jurado le pedimos que siguiera haciendo la interpretación, asunto que rechazó al principio, después aceptó y terminó aplaudido”.

A su vez, el célebre acordeonero Ovidio Granados, recordó sobre el particular. “Alejo era de una sola pieza. Eso lo dijo y de ahí no lo sacó nadie que había fallado en los bajos al tocar la puya. Un momento no esperado porque fue rápido y no se notó mucho. Al final se convenció para que volviera a tocar el acordeón y lo hizo con su autenticidad característica al lado de sus acompañantes”.

Por su parte, Luis Armando Alandete Ortega, quien oficiaba como presentador del evento, al lado de Jaime Pérez Parodi, contó lo que pasó en ese momento ante la declaración inesperada de Alejo Durán. “Que honor haber estado durante 25 años el Festival Vallenato, y justamente me correspondió la presentación del maestro Alejo, porque con Jaime Pérez tomábamos uno y uno. Cuando él inició a tocar el cuarto aire, la puya, de un momento a otro cerró su acordeón, y con su voz fuerte dijo que se había descalificado”.

Siguiendo con su relato anotó. “Todos quedamos callados y hasta sorprendidos porque esto nunca había sucedido que un concursante en tarima dijera algo así, y menos por parte de un acordeonero veterano con toda la experiencia. Aunque también pudo haberse equivocado y pisar el botón que no era. También, llegué a pensar que era un problema de sonido y le pedí al técnico Omairo Oñate, que revisara como lo hizo”.

Al final el jurado entregó su veredicto dando como ganador a Nicolás ‘Colacho’ Mendoza Daza, quedando para la historia ese hecho de honestidad folclórica del maestro Alejo Durán.

Después ‘El Negro’ Alejo, en el del acto de premiación volvió a demostrar su calidad humana al ponerle la corona al primer Rey de Reyes Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza, y felicitarlo por el importante triunfo.

Pasados varios días del evento Alejo Durán regresó a Planeta Rica, Córdoba, población donde vivió por muchos años, siendo recibido con honores y hasta le pusieron una corona simbólica. Incluso, a su casa le llegaron cientos de telegramas felicitándolo por su honestidad.

Así era ese magdalense de nacimiento, cesarense por decreto y cordobés de corazón, quien nunca se tomó un trago de ron, porque supo darle manejo a sus emociones, siendo el amor su mayor fortaleza, el que muchas veces dibujó en el amplio territorio costeño.

‘La Cacica’ exaltó a Alejo Durán

Consuelo Araujonoguera fue la primera periodista que le hizo una entrevista a Gilberto Alejandro Durán Díaz, el día siguiente de haberse coronado como Rey Vallenato en el año 1968. Lo pintó de pies a cabeza y le dijo al mundo que se estaba ante una gloria con un acordeón al pecho.

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Así escribió. “Cuando Alejo Durán se subió a la tarima al lado del amplio rectángulo de la plaza Alfonso López, fue cuando tuvimos la noción exacta de que el Festival de la Leyenda Vallenata había comenzado, y comenzado bien. Dos noches después en la gran final, ’La cachucha bacana’, ‘Elvirita’, ‘Alicia adorada’ y ‘Pedazo de acordeón’, fueron apenas la notificación musical de la apoteosis colectiva que desde entonces lo consagró para siempre en el afecto y la devoción de la gente”.

Continuando con su relato anotó. “A partir de ahí se levantó uno de los más grandes mitos vivientes del vallenato y comenzó a gestarse esta leyenda blanca que envuelve al Rey Negro. De ese 30 de abril de 1968 en adelante, la gloria comenzó a rodar alrededor de ese hombre humilde y sencillo, quien al solo golpe de sus dedos prodigiosos sobre el teclado vió su sencillez convertida en fama y su humildad trocada en grandeza. Desde ese momento, Alejo Durán y el Festival de la Leyenda Vallenata formaron una simbiosis perfecta, un dúo sentimental, una relación tan profunda y certera que no se puede analizar el uno sin el otro, ni referirse a la persona sin hacer mención obligada del certamen”.

El hombre humilde quien sólo pidió que le llevaran al cementerio su pedazo de acordeón, que cada canción en su mayoría era una carta de amor dirigida con nombre propio, sigue vivo a través de su ejemplo y obra musical que como los aguaceros de su pueblo, El Paso, se resisten a escampar porque con la fuerza de su voz desde el cielo siempre le canta a su pedazo de acordeón.

«Linda Cordobesa» el nuevo éxito musical del compositor Eustorgio García Mieles

Con grandes expectativas se realizó el lanzamiento de «Linda Cordobesa», una obra musical del compositor Eustorgio García dedicado a la mujer de este importante departamento, cuenta una historia de amor, un canto lleno de una hermosa inspiración y poesía.

Al mejor estilo de la Sabana, Linda Cordobesa con la gran interpretación del cantante Walter Julio Mercado y el acordeón de Obeimar Ortega, exaltando lo mejor del folclor en esta canción que ha tenido una gran aceptación en las redes sociales y medios de comunicación.

Cordialmente invitados a disfrutar de esta hermosa canción del maestro Eustorgio García, un compositor que cada día se esmera en seguir aportándole al folclor colombiano en cada una de sus obras musicales. Disfruten del video, suscríbanse y dejen un comentario apoyemos a nuestros compositores colombianos que le ponen el alma y su inspiración a cada una de sus canciones.

‘Reina Guajira’, historia de un amor imposible con sabor a pueblo

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Al departamento de La Guajira, ciertos factores lo hacen diferente hasta el punto de tener paisajes exóticos y la belleza de sus mujeres que son una postal adornada con chinchorros, mantas, mochilas y manillas. Ellas cuando el sol se va ocultando lo adornan con su caminar, haciendo posible que la luna les regale su luz.

Teniendo esa referencia, cierta noche el compositor José Alfonso ‘Chiche’ Maestre Molina, visitó uno de esos lugares y se encontró de frente con una reina, fijando de inmediato sus ojos en ella. Entonces su corazón latió con mayor frecuencia, logrando que nuevos versos comenzaran a flotar en su memoria.

Para él fue de gran regocijo regresar a contar esa historia hecha canción con sabor a pueblo, cuyo nombre no podía ser otro: ’Reina Guajira’ En aquel instante sintió que ese encuentro sabía a eternidad y era como aumentarle sus sueños. Esos sueños donde una inmensa ilusión se calcaba en su alma.

Enseguida ‘Chiche’ Maestre, dijo. “Le cuento que esa canción era relativamente nueva cuando se la entregué en borrador al cantante y amigo Elder Dayán. La interpreté con la guitarra y enseguida a él le gustó. No me dejó montarla de manera adecuada, cuando ya la tenía grabada en su celular. De una se adueñó de ella”.

Sin más pausa habló de la mujer protagonista de la canción, sin decir el nombre, ni el lugar del sur de La Guajira donde la conoció porque fue algo que nació y se escapó en un par de días. Días que fueron llenos de esos privilegios gloriosos donde dos seres sin tocarse se embriagaron de pasión.

“A esa joven hermosa, graciosa y elegante la conocí en una fiesta donde coincidimos, hablamos y hasta cantamos. En ese momento hubo miradas y una conexión extraordinaria, siendo algo fugaz y con muchas ataduras. Todo quedó hasta ahí, cuando de repente miré unas fotos donde ella celebraba su luna de miel y me estremecí”, anotó ‘Chiche’ Maestre.

Con su sinceridad característica como lo hace en sus canciones, tocadas de desamor y largas tristezas, aseveró. “El compositor tiene la licencia de dramatizar todo lo visto y lo que siente. Yo no tenía ninguna intención y menos la libertad requerida. Por eso digo, no es igual estar en una nube que en el suelo, y era mejor regalar versos cargados de adiós”. Eso sí, le prometió a la reina guajira que viviría hasta en su sangre.

A la poesía en ese tema vallenato se le otorgó la licencia de especificar porque es sagrada una mujer ajena, donde es mejor alejarse de ella para que los latidos del corazón no le hagan el coro a las lágrimas. Y es más, tampoco permitir que el río de la tristeza corra lleno de penas.

Belleza hecha mujer

En un espacio de la amplia entrevista se le pidió a José Alfonso ‘Chiche’ Maestre, hiciera una descripción exacta de aquella reina inspiradora de su canción, y quien también le puso las barreras necesarias para no llegar a puerto seguro. Sin demorar, expresó. “Es una mujer típica guajira, morena clara, bien criada, noble, sincera, carismática y que supo ganarse una canción cuando menos la esperaba. A ella, la pinté en versos que es algo llamativo y le digo que cuenta con mi cariño eterno”.

Auscultando más sobre su exitosa obra y queriendo saber el lugar y el tiempo que demoró para hacerla, confesó. “Todo sucedió en mi tierra Patillal. Allá me acostumbré a acostarme en una hamaca con mi guitarra, una hoja de papel y un lápiz. Eso sí teniendo la musa encendida y todos los elementos necesarios hasta quedar perfecta. En total la hice en dos tardes, de cinco y media en adelante. No más era recordarla para armar los versos ideales”.

Así, además de la canción que sigue sonando en la magistral voz de Elder Dayan Díaz y el acordeón de Lucas Dangond, lanzada el seis de julio de 2022 en la producción musical ‘Para ustedes’, se pone de presente que la inspiración tiene el momento justo para llegar y recorrer la geografía del corazón, donde los paseos nunca se detienen sino que viajan a la par con el sentimiento.

Seguidamente el compositor relato. “Desde que escuché la magistral interpretación en sus cuatro minutos y 33 segundos, supe que sería un éxito total y así ha sido gracias a Dios. También, recordé mis canciones grabadas por los más grandes cantantes vallenatos que aún siguen sonando. En verdad, a la reina guajira le agradezco haberme servido de inspiración y a estos artistas ponerle la voz y la nota precisa. El éxito de ‘Reina Guajira’, no escampa”.

La inmensa felicidad

La felicidad del cantautor Patillalero, es inmensa porque tenía muchos años que una de sus canciones no estaba en los primeros lugares. Ahora esta canción es un nuevo aliciente para volver a hacerse presente con su inspiración en el universo vallenato, donde estaba siendo reclamada su presencia.

Encantadora ‘Reina Guajira’, gracias por aparecer en un bello canto donde en épocas lejanas también figuró una sirena encantada, una paloma que voló bien lejos, aquel mártir solitario que no creía en el amor. También el llanto de un rey porque su princesa huyó, y de igual manera, a lo lejos apareció el confidente peregrino, a quien se le estaba acabando la vida al pisar hojas secas cubiertas de recuerdos.

En el horizonte musical se pintan esos versos que se repiten sin cansarse porque el testimonio del folclor es fiel. “Me gustaba escucharte cantar, disfrutamos la lluvia y el sol, y en un mundo sin nombre, sin ley, donde solo se valía soñar, pero más no te podía ofrecer. Yo sin tiempo y un reloj tan cruel, y el pretendiente fiel que andaba por ahí, primero se ganó a tu papá”…

Muerte y legado de Patricia Teherán, más allá de Tarde lo conocí.

Hoy se cumplen 29 años del accidente que acabó con la vida de la Diosa Patricia Teherán. En tres años -de 1990 a 1993- con Las Musas del Vallenato la agrupación en la que se formó como artista al lado de la acordeonera Graciela ‘Chela’ Ceballos, la cantante cartagenera Patricia Teherán Romero grabó 30 canciones en igual número de discos.

Y después de partir cobijas con la fundadora del grupo que la dio a conocer, la cantante, cuya carrera era más que prometedora -por su talento y porque básicamente era la única figura femenina sólida en los escenarios vallenatos- fundó Las Diosas del Vallenato, al lado de la acordeonera Maribel Cortina y grabó su mayor éxito: Tarde lo conocí (1994)

Se trataba de una canción compuesta por Omar Geles, que inicialmente no estaba pensada para que la cantara una mujer, pero que gracias a la insistencia de Teherán en que el Midas de la composición vallenata le diera una de sus canciones, se acomodó la letra y ella le supo dar su voz y sentimiento.

Por cierto, la vocalista tenía mucho con que identificarse en esa letra que incluso gente no seguidora del vallenato ha escuchado en el país: “¿Por qué lo vine a conocer, señor? Cuando su vida toda de ella es, si primero lo hubiera visto yo, seguramente sería su mujer”.

Son bastante recordados saludos a Ricardo Castillo, al que llamaba “un amigo de verdad, verdad”, el padre del bebé Yuri Teherán, que apenas tenía cuatro meses cuando la cantante falleció el 19 de enero de 1995, víctima de un accidente de tránsito.

Para enero del 95, la cantante vivía el éxito inusitado de Tarde lo conocí (incluido en el álbum Con aroma de mujer, de Las Diosas del Vallenato) y estaba por hacer una gira por Estados Unidos y por concretar una nutrida agenda de presentaciones en los carnavales de Barranquilla.  De hecho en esos días estaba firmando contratos para esta festividad.

Justo un día antes, según ha relatado en varios medios William ‘Billy’ Pertuz, que era su jefe de prensa y la acompañaba en el momento del accidente, Teherán se había reconciliado con su novio Víctor Sierra. Su relación había estado en constante peligro debido a Castillo.

De los últimos momentos de la cantante se han escrito numerosas crónicas. Una del periódico El Heraldo recoge las señales premonitorias, que a la luz de los hechos: Un choque leve del carro mazda 626 azul, el mismo del accidente, tres días antes. Además, el hecho de que la cantante de Me dejaste sin nada Todo daría por ti no quiso llevar consigo al bebé, del que no se separaba, al viaje que haría entre Barranquilla y Cartagena y que al dejarlo con la timbalera, Silvia Carpucilo, le pidió que lo “cuidara y lo quisiera como si fuera suyo”. Incluso la respuesta de Víctor Sierra, cuando iban camino a la tragedia, cuando le reclamaron por conducir muy rápido: «Quién se ha muerto en la víspera».

Viajaban de Barranquilla a Cartagena. Según el relato de Pertuz, la cantante firmó los últimos autógrafos cuando iban por la zona de Puerto Colombia, el destino y una patrulla de la Policía les pidió que se detuvieran. Incluso les cantó cuando la reconocieron.

Y lo que siguió, alrededor de las 3 de la tarde de ese jueves,  fue el estallido una llanta, un grito, vueltas en el aire y la llegada de la gente, algunos para socorrerlos, otros para llevarse lo que pudieran encontrar de valor en el auto. Sierra falleció en el acto a Patricia alcanzaron a auxiliarla para llevarla al hospital. Petuz dice que alcanzó a verla mientras se la llevaban y ella le dijo que estaba bien. Pero, una vez en una clínica de Cartagena, el jefe de prensa se enteró que la cantante había fallecido.

Patricia Teherán tenía apenas 24 años, había tocado el estrellato con el doble mérito del talento y de haber roto la muralla que había para las mujeres intérpretes en el vallenato.

Han pasado 26 años desde entonces y solo hasta hace muy poco -no más de cinco años- las mujeres han vuelto a ver en esta música un camino para expresarse. En algo pudo influir la telenovela que contó su historia.

Todas las artistas que incursionan en el género, sin excepción, tienen a Teherán como referencia y a su canción Tarde lo conocí como un himno intocable, incluso lo fue para Karen Lizarazo, que con temor se atrevió a hacer su propia versión de este himno. Pero, hasta el momento no ha habido otra que consolide un éxito nacional de las dimensiones del suyo.

Fuente extraida de: https://www.eltiempo.com/cultura/musica-y-libros/muerte-y-legado-de-patricia-teheran-mas-alla-de-tarde-lo-conoci-561404

LILIANA MARTÍNEZ POLO
REDACCIÓN DE CULTURA
@Lilangmartin