José Luis Martínez Barraza: un compositor que hace parte de la nueva camada de la música vallenata.

«La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido»: Leonard Bernstein, compositor, pianista y director de orquesta estadounidense.

Por Ramiro Elías Álvarez Mercado .

Las palabras pueden convertirse en una inyección de energía, ganas y motivación, sobretodo para las personas que emprenden un nuevo reto o una nueva actividad en la vida.
Una dosis extra de motivación siempre es bienvenida, y para muchos de nosotros (músicos y no músicos) un consejo o una frase puede suponer un gran empujón para perseguir una nueva perspectiva.

Precisamente en el arte musical hay algunos talentos en distintas áreas que por timidez o un poco de miedo no salen a flote y se quedan en el anonimato. En cambio hay otros que motivados por personas cercanas sí lo hacen, como le pasó a José Luis Martínez Barraza, un joven compositor que hace parte de la nueva camada de la música vallenata. Quien le abrió los ojos a este mundo terrenal el martes 29 de abril del año 1980 en una radiante mañana, rodeado de los efluvios de la naturaleza, el olor al café recién colado y de la leche recién ordeñada, en el corregimiento de Bálsamo, municipio de Concordia ubicado en la zona noroccidental del departamento del Magdalena, en la Costa norte colombiana.

Quehaceres como la ganadería, agricultura y la pesca en pequeña escala hacen parte de las actividades económicas que se desarrollan en este exótico paraje. Nació en el hogar conformado por el señor José de Los Santos Martínez Isaza y la señora Arelis de Jesús Barraza Moya. Ambos dedicados a la labor de administrar fincas cuyas actividades principales eran los cultivos de yuca, maíz, arroz, millo y todo lo relacionado con la crianza y levante de ganado, cerdos, chivos, aves de corral y la producción de queso; fruto de ese esfuerzo, trabajo y dedicación luego pudieron adquirir su propia tierra y seguir con esta actividad ahora en su propiedad a la que denominaron como «Finca Canario». Es el hijo mayor de una familia de tres complementada por sus hermanas Carmen Luz y Fanny María.

Su influencia en la composición la hereda de su progenitor, quien construía versos con situaciones que le sucedían en su entorno ya fueran de tipo jocoso, amoroso o producto de su imaginación, su abuelo paterno José Martínez De Aguas conocido como «Joselo»también era un destacado decimero de la región. Al no tener hermanos varones tuvo una estrecha cercanía con sus primos y es precisamente cuando uno de los menores quien no tenía una buena dicción en la pronunciación de su nombre termina por llamarlo como «Blite», apodo que se convirtió en un complemento de su identidad.

Sus estudios primarios los realizó en la Escuela Rural Mixta de Bálsamo en su adorado terruño, en donde vivió al cuidado de su abuela materna Fanny Moya Palacín unos tres años y el resto del tiempo hasta que terminó sus estudios de básica primaria estuvo con su abuela paterna Baudilia Isaza; lo que quiere decir que ambas hicieron parte de su crianza en sus primeros años de vida. En la escuela se mostró como un alumno aplicado y sobresaliente, pero sobre todo inquieto en cuestiones musicales, tarareaba las canciones vallenatas de moda y se las aprendía con los famosos cancioneros de la época en donde venían las letras de los temas, preocupándose siempre por saber quienes eran los autores, cantantes y acordeonistas de esas obras musicales que lo seducían y a su escasa edad ya despertaban en él distintas emociones. Ese entorno natural y paradisíaco en donde José Luis se levantó fue fundamental para el desarrollo de su imaginación, dado que su terruño quedaba al lado de una corriente de agua fresca y cristalina llamada «Quebrada el Mundo»: un brazo que se desprende de la imponente y majestuosa Ciénaga de Zapayán hábitat de mucha flora y fauna exótica que mantiene vivo el ecosistema de la región. Sin lugar a dudas esos paisajes y tiempos vividos contribuyeron posteriormente en el desarrollo de las temáticas de sus canciones.

A la edad de 11 años se traslada a la «Puerta de Oro de Colombia», la ciudad de Barranquilla, con la finalidad de realizar sus estudios secundarios, donde se gradúa de bachiller en el Colegio Liceo Moderno del Norte.

Al llegar a la capital del Atlántico tiene contacto directo con otras expresiones musicales y culturales desconocidas para él como: la salsa, la champeta, el carnaval, la danza del garabato y aunque ese colorido festín embruajador le gustó, nunca dejó de lado el amor por la música vallenata que escuchaba de niño; por el contrario, más se acrecentó en su ser. En el colegio siempre se destacó en las actos cívicos y centros literarios donde animado por sus compañeros de curso y su profesor de Español y Literatura, y director de curso en el grado once, Eduardo Pulido le pedían que escribiera algo alusivo a las actividades festivas del colegio, a lo que Martínez siempre estuvo dispuesto pero por lo general eran coplas y versos sin melodías, luego ya un día compuso lo que sería su primera canción vallenata y fue para la despedida de su segunda etapa estudiantil: el bachillerato pero lamentablemente olvidó la música y letra de esa improvisada canción y no quedó ningún registro de la misma.

A partir de ahí se toma más en serio la composición y empieza a hilvanar versos y melodías aquí y allá dándole forma a su estilo.
Entra a la Universidad del Atlántico y se gradúa de ingeniero industrial y luego empieza a ejercer su profesión pero sin dejar de lado su pasión por la música vallenata.
Entre los años 1997 y 2005 tiene una etapa fructífera en la creación de canciones y compuso varios temas, hasta que su amigo «Pochy» Colón se interesa en uno de ellos y le graba en 2006 el canto titulado «Tonto Corazón» al lado del acordeonista Ángel Barrios, un año después, Silvio Brito Jr. Y Yeifer Amaya le graban el sencillo titulado «Sigue esquivo el amor».
Lo anterior sirvió de preámbulo para que nuevamente Silvio Brito Jr. Y su padre el gran Silvio Brito Medina le interpretaran a duo un tema titulado «Contante y Sonante» en el trabajo discográfico que llamaron «Una Nueva Generación» con el acompañamiento en el acordeón de Juan Francisco Pérez.

Martínez Barraza siempre le ha tenido una gran admiración a los compositores que se han caracterizado por tener un estilo lirico, poético y romántico en la música vallenata, pero dice tener a Rafael Enrique Manjarrés Mendoza, Iván Ovalle Poveda y José Alfonso «Chiche» Maestre como sus referentes en la composición de la música de Francisco el hombre.
Con el paso de los años siguió creando canciones fue abonando y cultivando más la lírica de sus temas.

Tiene una unión marital con Dayana de La Cruz musa inspiradora de varios de sus cantos como: ‘El amor se hizo vallenato’, ‘Como simple marioneta’, ‘Ellas no tienen culpa’, ‘Esa eres tú’, ‘La florecita’, ‘Perfume de primavera’, inspiraciones con las que demuestra el amor que le tiene a la mujer que eligió para caminar agarrados de la mano el sendero de su vida, fruto de ese amor llegó al mundo su primogénita Nathalia Martínez de La Cruz, una princesita que vino a llenar su hogar de más alegría y que inspiró en «Blite» una de sus más tiernas canciones titulada ‘Tesorito de mi vida’, porque no hay ningún elemento en el mundo que despierte más belleza y le de sentido a nuestras vidas que la ternura suministrada por los hijos, es la expresión más serena, bella y firme del amor.

Haber nacido un pueblo es algo inspirador y reconfortante porque en él vivimos una gran sensación de bienestar, pero muchas veces las labores cotidianas ejercidas en las grandes ciudades nos aleja de ese terruño amado y no podemos visitarlo con frecuencia, pero siempre está presente en el recuerdo y lo llevamos en un rinconcito del corazón y es precisamente esta nostalgia lo que llevó al cantor de Bálsamo a componer un sentido canto para su terruño querido y nos muestra una faceta como cantautor donde interpreta un paseo titulado ‘Unos versos pendientes’.

El haberse radicado en Barranquilla y ser influenciado por otros géneros musicales le sirvió para componer una champeta titulada ‘En el oscurito’ interpretada por Dj Demoledor y Zonek El Magnate con la guitarra de José Páez.
José Luis Martínez Barraza » Blite» poco a poco se ha ido dando a conocer en este competido mundo vallenato, porque es un compositor que acude a la música buscando contener sentimientos que a veces lo abruman y otras veces lo enamoran y es precisamente en ella donde se refugia y encuentra el lugar apropiado para dar rienda suelta a su imaginación de donde le brota la inspiración que luego plasma en letras y melodías llenas de sentimientos, porque se describe como «un sentimental empedernido» .

Su cancionero musical ya cuenta con casi el centenar de obras de las cuales 34 han llegado a la grabación que las pueden escuchar por medio de su canal de Youtube: «Blite Martínez».

Rey vallenato Juan David ‘El Pollito’ Herrera quedaría libre en las próximas horas

El acordeonero paga su condena en el Centro Penitenciario Regional de Alta Seguridad de Cómbita, Boyacá, hasta donde fue trasladado en 2017 desde la Cárcel Judicial de Valledupar.

El Rey Vallenato 1996, Juan David ‘El Pollito’ Herrera, estaría a punto de quedar en libertad luego de pagar una condena de 12 años de prisión por el delito de acceso carnal abusivo con menor de 14 años.

El rey vallenato 1996, Juan David ‘El Pollito’ Herrera, estaría a punto de quedar en libertad luego de pagar una condena de 12 años de prisión por el delito de acceso carnal abusivo con menor de 14 años.

Según las investigaciones, Herrera habría sostenido un noviazgo con una menor de 12 años de edad, quien aseguró que fue abusada por el músico, por lo que su madre procedió a denunciarlo. En su defensa, el acordeonero aseguró que no sabía que esa era la edad de la menor y que, por el contrario, ella tenía 16 años, razón por la que se declaró inocente.

‘El Pollito’ Herrera paga su condena en el Centro Penitenciario Regional de Alta Seguridad de Cómbita, Boyacá, hasta donde fue trasladado en 2017 desde la Cárcel Judicial de Valledupar.
Aunque este sábado se rumoró que había sido dejado en libertad, este medio pudo corroborar que por temas de papeleo la salida se daría entre lunes y martes.

Por medio de un audio, Herrera saludó a sus seguidores y amigos en Valledupar y hasta anunció que llegaría a la capital del Cesar el sábado 20 de enero.
Lo cierto es que el mundo vallenato sigue a la expectativa del proceso de libertad de quien se coronara Rey Vallenato en 1996 derrotando al trirrey vallenato Alfredo Gutiérrez.

Nota Extraida de: https://elpilon.com.co/rey-vallenato-juan-david-el-pollito-herrera-quedaria-libre-en-las-proximas-horas/#:~:text=14%20enero%2C%202024-,Rey%20vallenato%20Juan%20David%20’El%20Pollito’%20Herrera%20quedar%C3%ADa%20libre%20en,la%20C%C3%A1rcel%20Judicial%20de%20Valledupar.

‘Después de enero’, canción que nos recuerda los retos y desafíos de un nuevo año

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

En una tarde cuando el año 2024 daba la bienvenida, el compositor Rosendo Romero Ospino se sentó a contar la historia de otra de sus canciones que tienen ese toque de reflexión y realidad reflejada en el existir de todos.

Ya con sus años que suman 70 de haber sido traído al mundo teniendo como epicentro a Villanueva, La Guajira, su memoria capta ese sentimiento puro del ayer traído a nuestros días, para hacer la suma que nunca acaba porque siempre le salen nuevos números.

De esta manera, el hijo de Escolástico Romero Rivera y Ana Antonia Ospino Campo, ‘La Nuñe’, hizo el análisis retrospectivo de su canción ‘Después de enero’ que hiciera en 1980 y 10 años después fuera grabada por Carlos Malo y Gustavo Maestre, ‘El Dúo Sensacional’.

“Seguimos así siempre en el creer, en espera de un mejor mañana,  tiempos siempre habrá para festejar, para perecer en la nostalgia. El que tiene que cambiar es uno, la vieja manera de pensar, ay la vieja manera de sentir”

Todo comenzó así. “Con mi hermano Israel fuimos a la Sierra Nevada a darle el saludo de año nuevo al maestro Joaquín Amórtegui Valbuena, quien era una persona iluminada. Enseguida nos preguntó qué donde estaba lo nuevo y quedamos sorprendidos. En verdad lo que se nota el primer día del año en su mayoría, son personas amanecidas y borrachas. Esto no tiene nada de nuevo”.

Sin parar siguió dando a conocer su pensamiento al respecto. “Los años han venido pasando y nos reunimos para desearnos felicidad y todo llega cada vez peor. Antes la vida era más tranquila y primaba el respeto. Había menos vicios y maldad. Ahora, todo ha cambiado porque el afán del dinero no le está dejando espacio al amor. Si los años cambiaran la vida, el mundo sería un paraíso”.

Enseguida el maestro Rosendo Romero, hizo énfasis en algo esencial. “El que tiene que cambiar es el ser humano dejando de ser intolerante, insensible y estar conectado al amor  de Dios y a sus semejantes. Esa es la tarea primordial que se tiene que hacer. De esta manera llegará la felicidad que sale desde adentro para afuera”.

Siguiendo con la palabra, entregó una frase salida desde el fondo de su corazón. “Somos unos enfermos emocionales por tanta violencia que hemos vivido. Ya nada nos asombra y esto es alarmante. Muy alarmante”…

Todo lo anterior, es relatado en el contenido de la canción y pone de estampa su propio ejemplo. “El hecho de ver que la vida mía estaba estancada como cuando le atraviesan un palo a la rueda, entonces el primero que tenía que cambiar era yo, antes de dar la fórmula a los demás. Ese año dejé de beber y prometí no hacer canciones de dolor en cambio inspirarme en las cosas bellas de la vida, en una mujer bonita, en las alegrías, en los paisajes y en lo que gira alrededor del folclor vallenato”.

Se regresó a contar en detalle porque dejó de tomar y mujerear. “Me dí cuenta que eso no suma, más bien resta. No se tiene tranquilidad y son ataduras que se deben romper para tener una mejor vida agradable a los ojos de Dios. Empecé por querer a una sola mujer, no tomar y no componer canciones tristes”.

El maestro se mostró contento porque pasados los años los amantes del vallenato han estado entendiendo el mensaje de su canción donde pinta en letras una realidad inocultable para que se tome conciencia de que el cambio debe darse da manera rápida.

En ese sentido recalcó. “Sobre los cantos de reflexión también hice la canción ‘Dos voces’ que me grabó el Binomio de Oro, Rafael Orozco  y mi hermano Israel Romero, donde digo que el mundo es un misterio y la pena y el amor se pueden remediar”.

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Amor a lo Vallenato. El nuevo álbum musical de Rosendo Romero. Análisis – Síntesis

𝑷𝒐𝒓: Á𝒏𝒈𝒆𝒍 𝑴𝒂𝒔𝒔𝒊𝒓𝒊𝒔 𝑪𝒂𝒃𝒆𝒛𝒂

Inicio mis publicaciones del año 2024 examinando el más reciente álbum musical que acaba de lanzar el cantautor, compositor, acordeonista y poeta villanuevero, Rosendo Romero Ospino.

𝗜. 𝗔𝗡Á𝗟𝗜𝗦𝗜𝗦

Inicio con un breve análisis descriptivo de cada una de las once canciones que integran el álbum para luego entrar en la síntesis, es decir, en una visión global del mismo.

𝟭. 𝗨𝗻𝗮 𝘀𝗲𝗺𝗮𝗻𝗮 𝗲𝗻 𝗕𝗼𝗴𝗼𝘁á. Canción de corte social inspirada en observaciones del poeta Rosendo Romero durante su estadía de una semana en Bogotá. El poeta describe su percepción de la ciudad refiriéndose a la multiculturalidad y a la extensión de la misma, a los grafitis, a formas de vestir y al comportamiento en el Transmilenio y en los centros comerciales, entre otros; bellamente relacionados con la descripción de elementos del paisaje urbano: fauna y flora, en el marco de sentimientos amorosos.

𝟮. 𝗟𝗮 𝗰𝗮𝗻𝗰𝗶ó𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗮𝗹𝗲𝗴𝗿í𝗮. Melodía jacarandosa bien recreada por el rey vallenato Julián Rojas con su acordeón, quien haciendo uso de diversos recursos melódicos comunica musicalmente el tema de la canción: la alegría. La canción refleja la preeminencia que el compositor Romero da a la alegría sobre el dolor en sus letras, como expresión del espíritu festivo del hombre caribeño, el cual, alimentado con la jocosidad y sentimiento de las canciones vallenatas contribuye a fortalecer el espíritu para enfrentar con mayor fuerza las adversidades, algo que el poeta sintetiza en la expresión “El vallenato es la fuerza del corazón”.

𝟯. 𝗧𝗲 𝗮𝗺𝗮𝗿é 𝘁𝗼𝗱𝗼 𝗲𝗹 𝘁𝗶𝗲𝗺𝗽𝗼. Canción de corte lírico romántico en el que Rosendo Romero se vale de diversas figuras literarias para exaltar poéticamente el amor por su esposa Ligia. En una de esas figuras el compositor metaforiza su amor a través de una sirena de agua dulce referida a la leyenda del Río Hurtado. Se trata de una canción de alto nível poético, representativa del estilo prevalente en el cancionero clásico del compositor y letrista Rosendo Romero.

𝟰. 𝗠𝗮𝗿í𝗮 𝗟𝗶𝗴𝗶𝗮. Merengue lírico romántico, no muy común en el repertorio de Romero, en el que sus merengues, al igual que lo que ocurre en la música vallenata, son más de carácter festivo. En este caso, el poeta logra este bello merengue en el que alegría y estética se conjugan, inspirado en la fuerza de su amor por María Ligia, su esposa.

𝟱. 𝗟𝗮 𝗿𝗼𝘀𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝘃𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼𝘀. Es una bella canción lírica romántica en la que, a través de diversos recursos retóricos, el poeta Romero le canta al amor entremezclando versos referidos a las tres musas más frecuentes en sus canciones: el amor por su esposa María Ligia, la música vallenata y el entorno regional en donde ha desarrollado su vida y han nacido sus composiciones. Respecto al amor, el poeta metaforiza el amor por su esposa a través de la Rosa de los vientos, instrumento utilizado en los viajes en barcos para establecer el rumbo que los guiará a su puerto de destino. En cuanto al amor por la música vallenata este es evidente en algunos versos de la canción en los que el poeta dice:: “Canto vallenato por amor, canto vallenato por herencia, sé que me ennoblece el corazón, cantar vallenato es mi esencia”. Adicionalmente, en otro de los versos dice: “Mi Dios es el camino”, utilizando la palabra 𝗰𝗮𝗺𝗶𝗻𝗼, una de las más frecuentes en todo el cancionero grabado por dicho compositor muy ligado a sus periplos por la Sierra del Perijá, aspecto que se destaca y explica en el libro “Poesía romántica en el canto vallenato. Rosendo Romero, el poeta del camino” de autoría de quien escribe. Cabe resaltar que en esta canción la vocalización y entonación del intérprete en conjunto con el coro y la línea melódica alcanzan, a mi juicio, la máxima expresividad lírica romántica. Se nota un canto relajado en el que Rosendo Romero se percibe alegre, recursivo en la entonación y muy cómodo en la vocalización.

𝟲. 𝗔𝗺𝗼𝗿 𝗮 𝗹𝗼 𝘃𝗮𝗹𝗹𝗲𝗻𝗮𝘁𝗼. Es la canción que da el nombre al álbum. Su línea melódica refleja el vallenato tradicional. Se trata de un canto en cuyo mensaje se entremezclan reflexiones del compositor sobre los cambios del mundo moderno con sentimientos de amor por su tierra contextualizados en el marco del paisaje guajiro y relacionados con la música mexicana que tanta influencia tuvo en la niñez y juventud temprana del poeta, así como con cantares de otras regiones colombianas; todo expresado con gran riqueza literaria y musical.

𝟳. 𝗟𝗮 𝗰𝗮𝗻𝗰𝗶ó𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗮𝗺𝗶𝘀𝘁𝗮𝗱. Es una oda a la amistad, uno de los sentimientos que más ennoblecen al ser humano y caracterizan a la música vallenata en sus distintas expresiones, en especial las parrandas que son un culto a la amistad. En lo musical, la canción muestra una línea melódica alegre, en tempo rápido y rica en movimientos rítmicos bellamente adornados por las notas del acordeón de Almes Granados, las cuales tienen el protagonismo en el desarrollo de la canción. El poeta menciona aquí a varios de sus amigos, con énfasis en uno especial: Jesucristo. Del mismo modo, hace un reconocimiento al virtuosismo del acordeonista Almes Granados y resalta valores de la cultura Zenú, al referirse en una proclama a los sombreros de Tuchín como símbolo nacional, la cual evidencia el inmenso aprecio, respeto y admiración que el compositor Romero siente por los artesanos de la comunidad Zenú y sus obras.

𝟴. 𝗠𝗶𝘀 𝗿𝘂𝗲𝗴𝗼𝘀. Un paseo de corte lírico descriptivo con una línea melódica de vallenato tradicional. En la canción la lírica se concentra en los esfuerzos que las parejas deben realizar para conservar la armonía del hogar. Se destaca, además, de la interpretación del intérprete Romero, el acordeón de Andrés Bolaño quien con sus matices melódicos le da fuerza rítmica a la canción.

𝟵. 𝗗𝗲 𝗔𝘂𝘀𝘁𝗿𝗮𝗹𝗶𝗮 𝗮 𝗕𝗼𝗴𝗼𝘁á. Canción en la que Rosendo Romero poetiza de modo magistral un viaje realizado por la joven Diana Massiris desde Australia donde realiza estudios de posgrado hasta Bogotá en donde viven sus padres. El poeta Romero tuvo esta inspiración al observar algunas publicaciones realizadas por Diana en su Facebook, en las que describía con palabras emocionadas el significado de dicho viaje en el que atravesaba tres continentes durante más de 30 horas para dar un abrazo a sus padres, frase que impactó al poeta. En sus publicaciones de Facebook, Diana ilustró el viaje con imágenes del mapa de vuelo que mostraba el avión, las cuales acompañaba con sus impresiones. Dado que la inspiración de dicha canción surgió de un hecho de la vida real muy conocido por quien escribe, por tratarse de un viaje de su hija que acudía al encuentro con sus padres después de estar separados mucho tiempo por la pandemia; es una evidencia que permite entender mejor la capacidad extraordinaria del autor Romero para la transformación de experiencias reales en bellas canciones, capacidad que lo ha puesto en el parnaso de los compositores más destacados de la música vallenata de todos los tiempos.

𝟭𝟬. 𝗠𝗶 𝗿𝗲𝗴𝗶ó𝗻. Una oda al entorno regional en el que Rosendo Romero ha vivido y compuesto sus canciones. El poeta enlaza diversos lugares y hechos culturales tales como la ciudad de Valledupar con sus aves y árboles, Riohacha, Maicao con su comercio, Villanueva, el río Cesar, el río Ranchería y el diálogo poético entre la Sierra Nevada de Santa Marta y el Cerro Pinta´o. Del mismo modo, hace referencia a algunos pueblos indígenas y elementos y lugares propios de la cultura de dichos pueblos. En esta canción, el poeta se refiere en uno de los versos al “sol de los vena´os contemplando el camino”, siendo esta una nueva referencia al 𝗰𝗮𝗺𝗶𝗻𝗼 que se suma a la mencionada en «La rosa de los vientos» y a las numerosas encontradas en las 186 canciones examinadas en la investigación realizada por quien escribe a la obra litero-musical del musipoeta Rosendo Romero.

𝟭𝟭. 𝗟𝗮𝘀 𝗺𝗼𝗻𝘁𝗮ñ𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗺𝗶 𝘁𝗶𝗲𝗿𝗿𝗮. Es una oda al paisaje de la tierra del poeta, en la que Rosendo Romero exalta elementos del paisaje natural y del folclor vallenato relacionándolos de modo estético con sentimientos amorosos, mediante figuras literarias tales como metáforas, símiles e hipérboles muy frecuentes en la poética musicalizada de Romero. En un verso de esta canción el poeta dice: “Soy poeta de la sierra, soy poeta del camino”, apelativos que evidencian el amor del poeta por su tierra que se suman al tradicional “Poeta de Villanueva” referido a su lugar de nacimiento.

𝗜𝗜. 𝗦Í𝗡𝗧𝗘𝗦𝗜𝗦

En términos globales se observa en el álbum la existencia de tres tipos de canciones, según las características litero-musicales: canciones líricas románticas, canciones líricas descriptivas y canciones festivas.

Como 𝗹í𝗿𝗶𝗰𝗮 𝗿𝗼𝗺á𝗻𝘁𝗶𝗰𝗮 se pueden señalar tres canciones: “Te amaré toda la vida”, “La rosa de los vientos” y “María Ligia”. En lo lírico predomina la subjetividad, lo íntimo y los sentimientos del poeta, comunicados con tonos expresivos, de modo principalmente carmínico. En lo poético se utilizan recursos retóricos expresados a través de figuras literarias con las que se embellece el mensaje, en especial metáforas, símiles, hipérboles y prosopopeyas, a través de las cuales el poeta genera placer estético en el oyente, para lograrlo utiliza un lenguaje expresivo en el que da más valor a la forma de comunicación que a lo que se comunica, prevaleciendo la belleza y la emoción sobre la razón llevado por la fantasía, la libertad creativa y la lírica poética. En lo musical, la línea melódica predominante es la del paseo en tempo lento, con excepción de la canción María Ligia en la que Romero sorprende con un canto romántico acompañado con una melodía festiva como es el ritmo de merengue, algo inusual no solo en el cancionero del poeta Romero sino, en general en la canción vallenata.

Como 𝗟í𝗿𝗶𝗰𝗮 𝗱𝗲𝘀𝗰𝗿𝗶𝗽𝘁𝗶𝘃𝗮 se señalan las canciones: “Una semana en Bogotá”, “Amor a lo vallenato”, “Mis ruegos”, “De Australia a Bogotá”, “Mi región” y “Las montañas de mi tierra”, en las que se entremezclan elementos poéticos y reflexiones descritos de forma estética. Las descripciones se centran en aspectos de la vida moderna urbana o del transporte como ocurre en “Una Semana en Bogotá” y “De Australia a Bogotá” que llevan al autor a reflexionar sobre la vida futura de la humanidad cuando, por ejemplo, en la segunda canción mencionada, después de considerar los viajes de Colón en carabelas y el viaje de Diana en aviones muy modernos, se pregunta sobre cuál será el transporte del futuro. También se observsn reflexiones en las que se combinan sentimiento amorosos, folclóricos o regionales como ocurre en “Amor a lo vallenato”, Mis ruegos”, “Mi región” y “las montañas de mi tierra”.

Como 𝗳𝗲𝘀𝘁𝗶𝘃𝗮𝘀 se señalan las canciones “Canción de la alegría” y “Canción de la amistad” en las que predomina el tempo rápido y melodías jacarandosas que invitan a la danza en el marco de mensajes relativos a valores humanos y estados anímicos.

Todas las canciones son de la autoría de Rosendo Romero, quien, a su vez, es el intérprete, acompañado en el acordeón por Andrés Bolaño en seis canciones, distribuyéndose la ejecución del acordeón de las otras cinco entre los acordeonistas Julián Rojas, José María Ramos Jr., Almes Granados, Hildemaro Bolaño y el propio Rosendo Romero quien ejecuta el aerófono en la canción “De Australia a Bogotá”. Este último hecho da a la canción mencionada la particularidad de ser la única en la que Rosendo Romero es, simultáneamente, letrista, compositor, intérprete y acordeonista.

En general, se puede afirmar que en la letra de las once canciones confluyen elementos del paisaje guajiro ligados a una lírica amorosa, descriptiva o reflexiva, así como a sensibilidades espirituales y folclóricas. Paisaje, amor y folclor vallenato constituyen los ingredientes fundamentales que se sintetizan poéticamente en la esencia literaria de las once canciones del álbum.

Pulse el siguiente enlace para escuchar el álbum completo:

Biografía Artística Carlos Simanca Torres (Compositor)

Carlos Rafael Simanca Torres, nace en la ciudad de Valledupar, Departamento del Cesar, el 29 de enero 1951 en el hogar conformado por Carlos Simanca (Fallecido) y Eloina Torres su madre quien tiene actualmente 99 años.

En su faceta como compositor posee muchas canciones inéditas, y le han grabado cantantes como: Los Hermanos Muñoz Cardona , Eduardo Santos, Eduar Borré, Juan Manuel Moya, Oscar Díaz Hernández, Carmelo El Capy Rey, Grupo Hechizo vallenato, Ricardo Escobar, Wilman Vargas Hernández, Martín Lobelo, Grimandis Calderón, Jaime Muñoz Cardona.

El maestro Carlos Simanca también forma parte de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia (SAYCO), desempeñándose profesionalmente como docente catedrático de la Universidad Popular del Cesar con mas de 25 años de servicio.

Ha participado en varios festivales vallenatos, destacado de manera especial una de sus canciones que fue finalista en la feria ganadera de Valledupar en el año 2004, canción titulada Tierra de Leyenda.

En su talento como compositor tiene grandes expectativas para seguir adelante con sus proyectos enfocados en seguir contribuyendo con el folclor colombiano con cada una de sus obras musicales.