Raúl Enrique Torres Peralta nace en Fonseca, Guajira, un 24 de enero de 1968 en el hogar conformado por sus padres Tulio Enrique Torres e Ibis Peralta Bonilla. Su crianza se desarrolló en la ciudad de Valledupar desde niño era conocido cariñosamente como «Peke» debido a su tamaño y su contextura física, nombre que posteriormente pasó a ser el seudónimo durante su carrera musical. Reconocido por todos como Raúl «El Peke» Torres .
Con apenas 12 años comienza su participación en el mundo de la música al crear un grupo en guitarra llamado «Los Romanceros del Sicarare», dándose así a conocer. A partir de los 15 años se inicia como guitarrista formando parte de importantes agrupaciones al lado de grandes del folclor como Miguel Herrera, Fabián Corrales, Marcos Díaz y Hernando Marín también fue la segunda voz del maestro Silvio Brito y del verseador Luis Mario Oñate, formando parte de las agrupaciones de Dionisio Díaz, Rafael Santos y Martín Elías en sus inicios , siendo su última etapa como corista al lado de Diomedes Diaz.
A partir del año 2005 da su primer paso como solista presentando su primera producción «Estoy enamorado» luego vino su segundo trabajo discográfico «Un millón de amigos», la tercera producción fue «Vallenato de verdad», la cuarta «Un nuevo camino» en saxonato , la quinta «Vallenato a mi estilo» en los tres formatos acordeón, guitarra y saxonato y la más reciente en el 2020 es «La Cultura va» en saxonato.
Este nuevo género musical llamado El saxonato nace durante una serenata donde Peke Torres haciendo uso de su creatividad y buscando innovar hace del saxofón un instrumento principal en la agrupación, resultando del agrado del público presente e implantando así este nuevo formato de hacer música con el contenido y la poesía Vallenata junto a las notas sublimes del saxofón asumiendo el gran reto de darlo a conocer a nivel nacional e internacional.
Raúl Peke Torres, representa un artista integral por la gran versatilidad para tocar guitarra, componer y cantar además de ser productor musical de gran reconocimiento en la ciudad de Valledupar .
Como compositor, cuenta con un repertorio de 60 canciones inéditas, grabadas 17 actualmente, considerando que el éxito de toda agrupación para Peke Torres se basa en el repertorio que ofrece a su público prevaleciendo siempre la poesía en canciones que transmiten un gran mensaje con sentimiento.
Durante su carrera musical ha participado en varios festivales cantando canciones ajenas y próximamente también estará participando en esta nueva etapa con canciones de su autoría, letra y melodía que emanan de sus sentimiento y amor al folclor.
Peke Torres define el «Saxonato» como el género que mantiene la originalidad de los pases y melodías de las canciones, oxigenando el oído para llegar con un vallenato más sutil, además de abarcar todos los aires del folclor.
Así es como hoy día la Organización Musical Raúl «El Peke» Torres quiere dar a conocer este nuevo género musical siendo de gran agrado y predilecto en los grandes eventos organizados en clubes, matrimonios y eventos que realcen la cultura musical dándole un gran estilo durante la presentación.
La agrupación se encuentra conformada con todos los instrumentos en tres formatos: guitarra, saxonato y vallenato auténtico con acordeón con esta nueva propuesta que quiere dar a conocer a todo el público.
Este es un breve recorrido de la biografía artística de Raúl «El Peke» Torres y su género creado conocido como Saxonato , llevando cada día lo mejor en sus presentaciones, demostrando que la música es amplia cuando de gustos y creatividad se trata… Sigamos amando lo que hacemos es la llave para alcanzar el éxito que merecemos.
Para finalizar le dejamos las redes sociales y contactos del artista Raúl “el peke” Torres:
El tiempo ha transcurrido con rapidez pasando página a página cada una de las obras que en su gran momento el compositor Limedes Torres Barrera ha dejado plasmadas, obras que nacen de su mente y su corazón, muchas de ellas se convirtieron en éxitos grabados por grandes cantantes de reconocimiento, con el dulce sabor del vallenato que hoy anhelamos, el vallenato autentico y tradicional, aquel vallenato que se componía entregando el alma y el corazón en cada compas de la canción, ese vallenato que nos alegraba y formaba parte de nuestras vidas.
Es importante destacar y enaltecer a este gran compositor nacido un 8 de Enero de 1958, en los Tupes, Departamento del Cesar, tierra de hermosa naturaleza y agricultores, del hogar conformado por sus padres José Florindo Torres, agricultor, decimero y Dilia Barrera de Torres, docente y compositora.
Sus inicios en la música fueron como cajero y guacharaquero en Los Tupes – Cesar con el conjunto de los Hermanos Molina: Ades, Mariano y Luis. Luego se radicó en Valledupar en el año 1972, en el año 1973 integró el primer grupo Vallenato con su primo Andrés “El Turco” Gil y Gabriel Chamorro, seguidamente se unió al grupo de Fredy Peralta con Miguel López, luego Fredy Peralta y Poncho López.
Así fue formándose la carrera artística musical del maestro Limedes Torres, quien también estuvo con Pablito Atuesta y Wilfran Negrete, siendo el último conjunto que integró haciendo primera voz fue con Elías Rosado y Juancho Rois en el año 1977, luego en el año 1978 integró el grupo de Jairo Serrano y Mario Zuleta, en ese mismo año integró el grupo de Armando Moscote y Rafael Salas, en el cual duró 4 años hasta el momento en que Armando falleció, también formó parte del conjunto de Rafael Salas e Ivo Díaz, el cual Ivo entró en reemplazo de Armando, en el año 1982 formó parte del conjunto de Héctor Zuleta y Adanies Díaz, el cual solo duró 3 meses hasta el fallecimiento de Héctor.
En el año 1983 se une al grupo de Fredy Peralta y Ruben Orozco, en 1985 se integró a la agrupación musical “Los Diablitos” con Omar Geles y Miguel Morales, así mismo formó parte de agrupaciones como: Silvio Brito con Harold Rivera, Pello Osorio & el Negrito Osorio, Gustavo Gutiérrez & Oscar Negrete, Gustavo Gutiérrez & Cocha Molina.
Aunque el maestro Limedes Torres comienza a la edad de 14 años a componer su primera canción titulada “Demasiado Tarde”, es a partir del año 1984 a sus 26 años cuando se define el punto de partida para darse a conocer como compositor cuando graba su primera canción un conjunto de Barrancabermeja con Manolo Martínez y Erwin Jiménez, Pero es en el año 1985 cuando se consuma su primer éxito musical con la canción que le grabó Omar Geles y Miguel Morales: “Vine a Cantar Mis Penas”, seguidamente otro gran éxito en la voz de Miguel Herrera y Luis “El Negrito” Villa, la canción “Nací Solo” canción que se pegó en todas las emisoras.
Definitivamente el aporte al folclor vallenato que le ha hecho el maestro Limedes Torres es digno de reconocer y valorar cada día más, con un total de 63 festivales ganados y todos los grandes artistas que le han grabado como Farid Ortiz y Emilio Oviedo el tema: “Cada día más enamorado”, intérpretes como Silvio Brito con Osmel Meriño, Ivo Díaz con Hugo Carlos Granados» La pretenciosa» una puya y otros, en total le han grabado 40 canciones. A partir del año 1987 acompañó a los hermanos Duran Escalona: Estela y Santander, fue cantante y guacharaquero de unos de los mejores tríos en Valledupar como: Los Carrascales, Los hijos de Sergio Moya y Los Inseparables. También le grabó Beto Zabaleta y Pangue Maestre una canción titulada: “Negra de mis sueños” y “Ansias de amar» fue grabada por Jorge Martínez (ganador de “yo me llamo Rafael Orozco”) y Carlos José Mendoza el popular Calata.
Realmente es increíble todo este gran cumulo de obras musicales del maestro Limedes torres, recordando a grandes figuras musicales que han interpretado sus canciones como Silvio Brito y El rey Vallenato Fredy Sierra, quienes también le grabaron un paseo titulado: “Déjame llegar a ti”. La canción “Nací solo” luego de 32 años fue grabada nuevamente por José Lombana y Emilianito Zuleta y también en mes de Abril del año 2.018 por el gran cantante Jean Carlos Centeno y Ronald Urbina.
Entre las canciones que fueron grabadas recientemente se encuentran “Amor de contrabando” interpretada por Gaby Luna, así mismo Carlos Correa y el pollo López le grabaron un tema muy jocoso llamado “La mujer floja”
Ha sido ganador en la canción inédita en muchos festivales, ocupando 26 primeros puestos, 23 Segundos puestos y como cantante fue ganador de muchos concursos intercolegiales en Valledupar, como en el Loperena, el Instpecam, en la Paz, San Diego, El Molino, en La Loma, en el Colegio Julio Cesar y otros.
Según Limedes Torres: “El vallenato en la actualidad lo están degenerando, porque quieren llamarle vallenato a la nueva ola, todo género musical que esté fuera del contexto de los cuatro aires que son: paseo, merengue, puya y son; no es vallenato y ahora todo lo que se grabe con acordeón quieren llamarle vallenato”
Recientemente y ante la problemática social que viven tantos países, el maestro Limedes torres nos entrega una canción titulada “Un sueño por la paz”, lo más importante es que es primera vez a sus 60 años que graba como cantautor de una de sus obras:
«Un sueño por la paz» es una canción que tiene una letra de corte social, una protesta referente a lo que vivimos en Colombia, en Venezuela y en muchos países”
Con el mismo cariño, respeto y admiración dejamos para el disfrute de todos los amantes del folclor vallenato dos obras musicales “Nací Solo” con Jean Carlos Centeno y Miguel Herrera y como cantautor del maestro Limedes Torres “Un sueño por la paz” y «El Tren de la vida»
A todos los cantantes que estén interesados en obras musicales inéditas pueden comunicarse al 3003673412.
«Cuando los hombres se ven reunidos para algún fin, descubren que pueden alcanzar también otros fines cuya consecución depende de su mutua unión»: Thomas Carlyle (historiador, filósofo y matemático escocés).
Por Ramiro Elías Álvarez Mercado.
La solidaridad, ayuda y colaboración son sentimientos de unidad que nos mueve a dar sin esperar recibir nada a cambio. Más bien se trata de la base de muchos valores humanos que hemos adquirido desde la infancia y que conjugan aquello que somos: lealtad, compañerismo, empatía, amistad, amor, fraternidad y respeto.
En el ámbito del folclor, la música y la cultura hemos sido testigos de muchos hombres y mujeres que han dedicado parte de su vida a trabajar de manera titánica por sacar adelante estas expresiones que son unos de los más vastos y perdurables nexos de los pueblos.
La música, el folclor y la cultura vallenata no podía estar ajeno a este fenómeno y encontramos en Jorge Naín Ruiz Ditta un luchador incansable que ha dedicado gran parte de su tiempo por resaltar y enaltecer todo lo relacionado con el arte en su tierra vallenata.
Este humilde varón le abrió los ojos a este mundo terrenal el jueves 23 de marzo del año 1961 en el corregimiento de La Loma, municipio de El Paso en el centro del departamento del Cesar al norte del territorio colombiano. En el hogar conformado por Máximo Ruiz Palacios, quien alternaba las labores de sastrería y el trabajo en el campo, donde cultivaba la tierra y criaba ganado y otros animales de corral con los que sostenía a su familia y Francia Helena Ditta, costurera y ama de casa quien con su trabajo también apoyaba con la economía familiar.
Jorge Naín desde muy pequeño se caracterizó por ser inquieto en cuestiones musicales y desde la edad de 8 años ya sobresalía en la Escuela Mixta # 1 y 2 de La Loma, en donde hizo sus estudios primarios y despuntaba cantando versos de su inspiración que sorprendían a sus compañeros y maestros en los acostumbrados Centros Literarios, que eran una sesión de la clase de Lengua Castellana, dedicadas al análisis de obras literarias, talleres de lectura, poesía, declamaciones, dramatizaciones, creaciones de cuentos, música; entre otras expresiones artísticas que se hacían con el fin de incentivar en los niños la creatividad y el amor al arte. Más tarde y ya con casi 12 años se inicia en el canto al lado del maestro Domiciano López Romero un reconocido acordeonista de la región quien vio en este pequeño un talento para cantar y su nombre comienza a ser reconocido en su terruño y alrededores, su amor por la música vallenata continúa, pero sin dejar de lado sus estudios e inicia la secundaria en el Colegio Nacional de Chiriguaná (CANALCHI) y luego los termina en el tradicional Colegio Nacional Loperena de la ciudad de Valledupar en donde es más seducido por la música de Francisco el Hombre y es ahí aún siendo un adolescente en el año 1978 ocupa el segundo lugar en el concurso de cantantes del Festival Sagbini Valledupar.
Luego de este reconocimiento dos años después en 1980 le llega la oportunidad de grabar su primer trabajo discográfico como cantante titulado «Amor a lo Vallenato» al lado del reconocido acordeonista Miguel Ahumada, con tan solo 19 años en donde vinieron canciones de reconocidos compositores de la música vallenata como: Héctor Zuleta Díaz, Antonio Serrano Zúñiga, Alonso Fernández Oñate, entre otros y una canción de su autoría titulada «Ingratitud».
Luego de graduarse como bachiller se traslada a Bogotá, la fría capital colombiana, con el fin de continuar sus estudios universitarios, pero sin dejar de lado su amor por la música, la cultura y el folclor vallenato, por el contrario estar lejos de su terruño hace que ese amor creciera más y se dedicó a hacer presentaciones y calentar el ambiente de los bogotanos y los costeños radicados en esta ciudad multicultural, en tabernas, clubes y discotecas, algo que le generaba un ingreso económico para ayudarse con los gastos que acarrea una carrera universitaria, con mucha dedicación, sacrificio y ganas de salir adelante se gradúa en locución de radio y televisión en el Colegio Superior de Telecomunicaciones. Este «lomero inquieto» bautizado de esta manera por el escritor, investigador y folclorista Antonio José «Toño» Daza Orozco, empieza a involucrarse en otras facetas de la cultura vallenata y ya no solo se dedica al canto, sigue componiendo canciones y además de la primera que grabó con Miguelito Ahumada titulada «Ingratitud», otras agrupaciones vallenatas como la conformada por Jesús Manuel Estrada en la voz y el acordeón de Víctor «Rey» Reyes le grabaron «Te Arrepentirás», lo mismo que Los Embajadores Vallenatos: Robinson Damián y Ramiro Colmenares le llevaron al disco «La Tienda del Amor» y recientemente este año 2024 Horacio Mora, le grabó un tema de corte jocoso emulando las anécdotas del gran Enrique Díaz titulado «La Salchipapa».
Ruiz Ditta siempre tuvo claro, que el estudio sería parte fundamental de su vida y luego de su primer título universitario no paró e ingresa a la Universidad Santo Tomás de Bogotá y se graduó como abogado, luego Especialista en Derecho Administrativo de la Universidad Libre, Magíster en Docencia en la Universidad la Salle, Magíster en Periodismo Universidad del Rosario.
Regresa a su pueblo querido donde fue elegido como concejal en el período comprendido entre 1990 – 1992. Secretario de Gobierno y Alcalde encargado del municipio San Martín, Cesar. Para esa misma época fue gestor y fundador del Festival de Canciones Samuel Martínez: un evento cultural que cada día tiene más seguidores y está más consolidado.
Regresa a Bogotá y creó la Fundación de Artistas Vallenatos y realizó el Festival Rafael Orozco entre los años 1994 y 1998, labor que alternaba con el ejercicio de su profesión en la Personería de Bogotá llegando a ser Personero Delegado, entidad en la que estuvo alrededor de 20 años. Aparece una nueva faceta y es la de columnista en distintos medios de comunicación como: eltiempo.com, Diario El Pilón, Diario del Norte, Revista Kienyke, panoramacultural.com.co, entre otros.
Si algo ha sabido manejar y distribuir el Dr. Naín es su espacio, cosa que a muchos nos asombra, porque no es fácil repartirse en varias labores al mismo tiempo, es como si tuviera el don de la ubicuidad; es decir, estar presente en varios escenarios al mismo tiempo, pero ese gran amor, dedicación y pasión que tiene por lo que realiza lo hace multiplicarse.
Mientras se dedicaba a ser Asesor de Despacho del Registrador Nacional del Estado Civil o Asesor del Despacho de la Procuraduría General de la Nación, salía ganador en el concurso de canciones inéditas del Festival Samuel Martínez de La Loma, Cesar y del Festival de Acordeones del Río Grande de La Magdalena en Barrancabermeja.
A parte de columnista en distintos medios también ha escrito los libros: «Intimidades del vallenato actual», «Un acordeón en los cachos», «Vida y Obra de Julio Erazo Cuevas» y «La Personería en el posconflicto». Como profesor fue docente universitario de pregrado de la facultad de Derecho en las universidades: Autónoma, Católica, Cooperativa Universitaria de Colombia y de posgrado en Especialización y Maestría en la Universidad Militar Nueva Granada.
Su pasión por cantar la música de Francisco el Hombre nunca se le acaba y es muy común escucharlo interpretando clásicos del cancionero vallenato en el calor de una parranda o en una grabación como lo hizo en el año 2016 en un trabajo discográfico titulado «Tributo al maestro de maestros», homenaje a Leandro José Díaz Duarte, donde tuvo el acompañamiento de destacados acordeonistas, que con sus notas engalanaron las sublimes melodías del «Homero del Vallenato», entre los que encontramos a Gonzalo Arturo «Cocha» Molina, Omar Geles Suárez, Victor «Rey» Reyes, Juancho de La Espriella, Rafael Ricardo, Julián Rojas, Hermides «Taty» Manzano y Jorge Rojas.
Este inquieto personaje fue jurado de la gran final del Festival de La Leyenda Vallenata concurso Rey de Reyes en el año 2017 donde salió triunfador Álvaro López Carrillo. En el año 2020 fue premiado por el diario El Espectador y la Fundación Color de Colombia como Afrocolombiano del año.
Creador, director y presentador del programa de redes sociales «La Parranda de Naín» en donde entrevista a distintos invitados relacionados con la música vallenata, el cual tiene muchos seguidores y muy buena aceptación, por lo ameno y agradable. Este luchador y polifacético hombre de la cultura también tuvo un paso corto como repentista; es decir, verseador de la música vallenata, razón por la que se presentó en esta modalidad, en los Festivales de La Leyenda Vallenata en Valledupar y en el Cuna de Acordeones en Villanueva, La Guajira, ocupando honrrosos lugares (entre los seis primeros) .
Hoy en día el Dr. Jorge Naín Ruiz Ditta está gozando de su merecida pensión, radicado entre su pueblo, La Loma, Valledupar y Río Seco, pero sin dejar de lado sus actividades y el gusto por su cultura vallenata y el ejercicio de su profesión, porque aún es docente de posgrados de las facultades de Derecho en las Universidades del área Andina en Valledupar y de la Universidad Popular del Cesar y como si fuera poco es el actual presidente de tres organizaciones sociales que son: Corazón Caribe, que realiza el festival «Un Canto al Río» en Valledupar, Fundación Festival de Canciones Samuel Martínez de La Loma y Asociación de Verseadores de la Piqueria Vallenata (ASOVERSO).
Este visionario e hiperactivo hombre es lo que podríamos llamar un «Gestor Cultural» porque en la cultura vallenata se ha movido como pez en el agua en distintas de sus facetas y en todas ha sobresalido, porque siempre tuvo personas que creían en sus proyectos y demostró que trabajar en equipo no es sólo ir por un mismo objetivo, sino aprender sobre las habilidades individuales de los integrantes y encontrar la manera de que estos armonizaran con todos, a través de la comprensión, empatía y colaboración y de esta manera lograr el objetivo trazado.
El Rey Vallenato y célebre compositor Omar Antonio Geles Suárez, tuvo una vida llena de triunfos, aunque al comienzo las dificultades eran el pan de cada día, pero su mamá Hilda Suárez Castilla, fue la heroína que le puso el pecho a la brisa y batallando sacó adelante a su familia.
Un recuento de esa historia la contó el propio Omar en la canción ‘Los caminos de la vida’, esos que no son como se piensa o se cree. Él logro hacer una clara descripción de todos los padecimientos que sufrieron, pero al cabo de los años se anexaron muchas alegrías que fueron vitales para cantar victoria.
En constantes diálogos con el artista sobre la variedad de sus cantos, hizo énfasis en uno que está lleno de mentiras y lleva por nombre ‘Que vaina tan difícil’, grabado por Diomedes Díaz en el año 2013.
“Yo puedo soportar 20 días de hambre, un año sin plata, un día sin aire. Yo puedo caminar con el sol caliente, a pie descalzo, del Valle a Barranquilla sin importarme”…
Hipérboles de amor
A Diomedes Díaz le llamaron la atención esas mentiras, porque tenían el encanto que ponía en línea recta a los corazones. De igual manera, a Omar Geles le causó curiosidad el comentario de las famosas mentiras llevadas a una canción, pero el compositor Rosendo Romero, quien estaba escuchando la conversación intervino para precisar. “Eso no se llama mentiras, sino hipérboles”.
Enseguida comenzó su clase de español, o como lo aseveró “de castellano”, haciendo un resumen del significado de la palabra. “Según la lengua castellana, Hipérbole es una figura retórica de pensamiento que consiste en aumentar o disminuir de forma exagerada lo que se dice”. Se arregló el sombrero e indicó que muchos sin conocer la palabra lo hacen a diario, aunque lo más fácil es decirles mentiras. Al maestro ‘Chendo’ se le aplaudió la exposición.
“Ay, puedo sobrevivir a las calumnias, a los envidiosos, a un mal amigo. Yo puedo perdonar al que me roba y me maldice, haciéndole el bien sin importarme”…. Por amor, el compositor se volvió protagonista de una interesante novela cantada, donde exaltó a una mujer.
Mentiras, exageraciones o hipérboles, lo mejor es que podemos traer a colación el título de la canción: ‘Que vaina tan difícil’… “Pero vaina difícil es vivir sin ti, mi corazón lo tengo acostumbrado a ti”, toda una declaración de amor, así las mentiras flotaran en el ambiente y se convirtieran en hipérboles, donde una mirada puede desencadenar en aquello que llaman pasión.
Analizado diversas canciones que se pasean por el mundo apareció una interpretada por Ricardo Arjona, donde aparecen también las famosas hipérboles o mentiras.
“Te conseguí la luz del sol a medianoche y el número después del infinito. Endulcé el agua del mar para tu sed y te alquilé un cuarto menguante de la luna. Cómo duele tanta distancia aunque te escucho respirar y estás a cientos de kilómetros”.
No contento con lo anterior Ricardo Arjona, siguió cantando y contando. “Acabé con los jardines por tus flores, inventé la alquimia contra la utopía y he llegado a confundir con la ternura, la lástima con que a veces me miras. Qué triste es asumir el sufrimiento patético, es creer que una mentira convoque a los duendes del milagro”.
Cantos del día a día
En esa charla extensa con Omar Geles, él aprovechó para contar ciertas historias de sus canciones que son un verdadero testamento escondido en su alma, y al pasar a su memoria se cantan en silencio. Ese silencio que nadie puede interrumpir porque de inmediato huye la inspiración.
De inmediato entregó su concepto. “Todas las canciones que hago tienen su origen en la realidad. Algunas veces demoran guardadas por la cantidad que hago, pero otras salen con tanta fuerza que no se detienen. Todo se debe a la pasión que tengo por la música y eso es esencial para vencer los obstáculos que han sido muchos, pero siempre agarrado de la mano de Dios”.
Volvió a hacer énfasis en la canción ‘Que vaina tan difícil’ y anotó. “Después de vivir un episodio de amor, me dí cuenta que el corazón estaba en el lugar indicado. Había que hacer una canción y se me ocurrió echar esas mentiras como dice Juan Rincón Vanegas. Compuse esa canción hermosa, que no más se la hice escuchar a Diomedes Díaz se quedó con ella, y la convirtió en éxito al lado de Alvarito López”.
Omar Antonio Geles Suárez al final de la jocosa entrevista en aquella tarde bogotana, citó el Salmo 126 versículo cinco, donde se calca toda su historia, pero sin mentiras. “El que siembra entre lágrimas, recogerá sus frutos con gritos de alegría”…
De esta manera se descubrió otra de las facetas del hombre luchador que supo explotar su talento a favor de la música vallenata, teniendo en su acordeón la base para darle forma a sus bellas canciones.
El Rey Vallenato del año 1989 dejó un inmenso legado que se recuerda en cada estación del folclor, y más se hará el próximo año cuando se le rendirá homenaje en el Festival de la Leyenda Vallenata.
Y por todas partes resuenan sus canciones que tienen versos adornados con amor. “Gracias por hacerme corregir tantos errores. Gracias por pintarme la vida con hermosos colores. Gracias por sembrarme en el alma tantas ilusiones. Gracias por hacerme escribir más de mil canciones”…
Omar Geles con su partida le hirió el alma al mundo vallenato, y ojalá fuera mentira para buscarlo. Entonces, pedirle que a través de un canto hiciera posible sacar azúcar de lo más profundo del mar, poder escuchar el silencio de la soledad gimiendo de tristeza y en la madrugada un acordeón se abriera solamente para darle vida a los segundos del recuerdo. Eso es lo que se llama una felicidad perdida, la cual se pasea en dos nubes amarradas a la cola de una cometa.
El domingo 26 de mayo de 1957, hace 67 años, nació Diomedes Díaz Maestre, exactamente en Carrizal, jurisdicción de La Junta, municipio de San Juan del Cesar, La Guajira, y para llegar a este territorio se recorre un camino inhóspito que surcan dos ríos. A su alrededor todo es dominado por animales silvestres, mientras que la brisa se pasea a sus anchas.
El paisaje es acogedor, y todavía está la muestra de aquel lugar donde vino al mundo el artista más grande que ha dado la música vallenata, conocido como ‘El cantor campesino’. Las medidas del vetusto rancho que acusa el paso de los años son de cuatro metros de ancho, por seis de largo; y aún se conservan los estantes, el techo de zinc y el piso agrietado.
En esa dimensión se encierra el tesoro que en aquel tiempo tuvo la pareja conformada por Rafael María Díaz Cataño y Elvira Antonia Maestre Hinojosa, quienes se abrieron paso con trabajo y dedicación, esperando que la vida les sonriera con su carga de 10 hijos, cinco hombres y cinco mujeres.
A pesar de que la estrella del futuro no alumbraba lo suficiente para Diomedes Díaz, con el paso de los años el joven pueblerino brilló con luz propia, y se convirtió en el artista que se impuso contra todos los pronósticos. Cantidad de veces lo vieron nadando contra la corriente, teniendo varias caídas hasta llegar a triunfar como lo relató en una de sus canciones.
En aquellos días llenos de incertidumbre, nadie daba un peso por ‘El chivato’, remoquete que le pusieron porque desafinaba al cantar. En su propio terruño corría el comentario que Diomedes desafinaba más que una campana de barro, pero con esfuerzo, talento natural y dedicación, les ganó a los jueces del canto vallenato.
Precisamente en La Junta, su paisano, Luís Alfredo Sierra, salió en su defensa señalando que levantara la mano quién no hubiera cometido ni medio error en la vida. “Si aparece lo llevo en hombros de La Junta hasta Roma, y le entrego la medalla del más correcto del mundo. Ese premio se lo lleva lejos, Jesucristo”, remató su comentario.
La historia musical de ‘El Cacique de La Junta’, es ampliamente conocida porque estuvo rodeado de excelentes acordeoneros, sus producciones musicales fueron las de mayor venta, y las canciones de su autoría se convirtieron en clásicos vallenatos, donde la mayoría de veces contó historias de su vida e incontables amores que siempre adornaron su pensamiento.
El primer amor
Precisamente en el recorrido por esa tierra guajira, apareció aquella encantadora mujer que fue la primera aventura de amor de Diomedes Díaz, la misma que entregó sus frutos de manera rápida.
Bertha Rosario Mejía Acosta se mostró dispuesta a contar esa historia. “Estando sentada en la caseta de Rosario Maestre, en La Junta, con motivo de los carnavales, sin darme cuenta se me acercó Diomedes y me estampó un beso en la espalda. Yo tenía puesta una blusa de canastica, entonces le reclamé, diciéndome que le había provocado porque yo le gustaba”.
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Continuó llamando al recuerdo. “Todo siguió de coqueteo en coqueteo y todo iba en aumento. Cuando vinimos a darnos cuenta estábamos enamorados y emparejados. Con decirle que él no podía ir a mi casa y nos veíamos a escondidas porque mi mamá, Eugenia María Acosta, no lo aceptaba, porque era un pelao parrandero y no le veía ningún futuro”.
Esos amores juveniles los destacó de la siguiente manera. “Fueron amores verdaderos con esa inocencia de antes, y que se hicieron más fuertes porque eran prohibidos. De esa unión nació Rosa Elvira, exactamente cuando el muchacho ‘Medes’, como yo lo llamaba, tenía 17 años, tres meses y 12 días de edad”. Hizo la cuenta precisa.
Bertha Rosario se siguió desahogando con su historia de amor. “La noticia del embarazo se la dije estando acostada en una hamaca. Él se alegró mucho porque vendría al mundo el producto de un bello amor que duró cinco años, se fortaleció con bellos cantos, naciendo de un beso que floreció en medio de las dificultades”.
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Al final contó que su paso por la vida del artista, además de premiarla con una hija, le dejó como testamento cientos de añoranzas que se escapan de su nido cuando escucha las canciones, ‘Cariñito de mi vida’ y ‘El aguinaldo’. Esos cantos nacieron en la época en que ella estaba al lado ‘El Cacique de La Junta’, haciendo posible que sus poemas cantados, se introdujeran por los recovecos de su corazón enamorado. Bonita manera de conquistar a una mujer untada de amor.
Entonces recordó ese canto. “Hoy te traigo de aguinaldo algo de mi corazón. Te traigo el alma de mis amores, sobre del alma unas flores, ay en estas coplas cantadas. El niño Dios que nos pondría, un corazón de alegría, pa’ que nos amemos los dos”…
Calcando los recuerdos
Al regreso, teniendo las historias recogidas en el propio terreno de los acontecimientos, se calcó la radiografía del hombre que supo batirse a canto limpio, hasta ganarse el más grande lugar de honor en la música vallenata. Y lo logró sacando a relucir una célebre frase. “Los que van alante no van lejos, si los de atrás se apuran”…
La casita donde nació Diomedes Díaz todavía está en pie, esa que fue testigo de la niñez de ese muchacho que tuvo la virtud de cantarle a diversos hechos, haciendo énfasis en su papá Rafael María Díaz. “Ese que con su sudor, me dio el tamaño que tengo, y el hijo le salió bueno”. Así era ‘El Cacique de La Junta’, como lo nombró Rafael Orozco, quien le grabó en el año 1975 la canción ‘Cariñito de mi vida’.
En ese pequeño pueblo floreció el amor que estaba sembrado en el centro de dos corazones, provocando cantar. “No pierdas más tiempo cariñito, piensa que te quiero y nada más, y de los amores el más bonito, será el que nosotros vamos a crear”…