«La música es como una llave mágica que abre incluso los corazones que están más cerrados»: María Augusta von Trapp (maestra de música y cantante austriaca).
Por Ramiro Elías Álvarez Mercado.
La música ha estado ligada a las sociedades desde tiempos remotos, representando y transmitiendo los diferentes saberes y sentimientos por medio del arte, partiendo del instrumento primigenio para la creación de los sonidos: nuestro cuerpo y voz. La industria musical, como otras, evoluciona continuamente y cada vez hay más mujeres poderosas en la vanguardia pero no siempre fue tan acogedora con las artistas femeninas. Inclusive a principios del siglo XX, a muchas mujeres se les prohibía actuar en determinados locales, mientras que otras eran descriminadas en las giras, en la radio y por los ejecutivos de los sellos discográficos. Y la música vallenata no estuvo ajena a este fenómeno, pero hubo mujeres que se fueron sacudiendo de esa represión y demostraron que con su talento también podían hacer carrera en este competido y hasta machista mundo musical vallenato. Una de esas mujeres que sin dedicarse 100% a este arte ha dejado huella y hecho historia en esta expresión musical de origen provinciano, ella es Indira Elisa de la Cruz Ariño, quien le abrió los ojos a este mundo terrenal un 20 de octubre en el barrio primero de mayo de Valledupar para llenar de alegría el hogar conformado por Antonio de la Cruz y Elisa Ariño. Desde muy pequeña mostró inquietudes musicales, y se le notaba un don especial para el canto, algo que le fluía de manera natural. Su vena artística viene de sus tíos maternos «Los Ariño» originarios de los Pondores, corregimiento de San Juan del Cesar, La Guajira. Indira, cuyo nombre de origen sánscrito significa «belleza o esplendor» que es lo que percibimos cuando escuchamos su voz, una cantante que demuestra al interpretar una canción vallenata, que cuando se tiene talento solo es necesario un micrófono para hacer una presentación digna de aplausos. Para De La Cruz, al igual que muchas de sus colegas, no fue fácil que se les abrieran puertas en la música vallenata, muchas de ellas la abrieron, salvo que no eran puertas, sino portones gigantes con obstáculos y laberintos que debió atravesar siempre de la mano de su talento y capacidad vocal. Bachiller del emblemático colegio Nacional Loperena, que es considerado patrimonio cultural y monumento de Valledupar, referente para los pobladores de la región, porque en él estudiaron grandes personajes de la música, la política y la vida local. Y este fue precisamente uno de los primeros escenarios en el que Indira Elisa empezó a mostrar su talento artístico en las semanas culturales en donde se realizaban eventos para celebrar, difundir y promover expresiones, artísticas, folclóricas, musicales y teatrales en dicha institución. Al terminar sus estudios secundarios tiene la oportunidad de dedicarse a la música de manera más profesional, con la venia, asesoría y la bendición de un gran maestro en la composición de los cantos vallenatos como lo es Rosendo Romero Ospino «El Poeta de Villanueva», quien le dio la oportunidad de presentarse con él en el reconocido festival «Cuna de Acordeones», que se realiza en la tierra del Maestro Rosendo, bella población de La Guajira, al norte de la costa atlántica colombiana. Suceso que la llenó de alegría al sentir los elogios y admiración por parte de los presentes, producto de ese derroche mágico mostrado en tarima con su talento. Luego es invitada por distintos artistas para hacer coros como: su tío Adalberto Ariño y Elberth Araújo en el trabajo discográfico titulado ‘Una canción de amor y paz’, luego por el maestro Rafael Ricardo Barrios y Hugues Fernández en el trabajo discográfico titulado ‘La Otra Sonrisa’, también estuvo con la agrupación conformada por Iván Ovalle y Gabriel Julio en el LP de la época ‘Volvió el otoño’ en donde se desprendió el éxito ‘Enamorada de mi’. Agrupaciones que fueron seducidas por la dulzura de su voz, que se caracteriza por ser melodiosa, tener buena modulación, entonación y expresividad, pero al mismo tiempo se siente suave, grata y tierna, con las que adornaba esos bellos coros que han sido característicos en la canciones vallenatas. La «voz dulce» es una buena intérprete de la guitarra, instrumento que le permite transmitir con facilidad cualquier emoción; es decir, que para Indira esta «madera bendita», como hace llamar este instrumento el médico y trovador Adrián Villamizar, es como un vehículo de comunicación y transmisión de ideas musicales con las que alegra el corazón de la gente y el de ella propiamente. Además de acompañar a un sinnúmero de compositores y artistas vallenatos con su voz y talento, estuvo siempre agarrada de la mano por su esposo y compañero de vida, el genial Romualdo Luis Brito López: todo un referente del folclor vallenato, quien escribió con letras indelebles las páginas doradas de esta expresión musical. Su carrera artística siguió con pasos agigantados en la que se vislumbraba una nueva, talentosa y bellísima artista, que con su carisma y seductora voz iba ganando terreno y gustando más a su naciente público. Después de algún tiempo perteneciendo a distintas agrupaciones, se le da la oportunidad de grabar su primer larga duración, titulado ‘Fieramente enamorada’, con el acompañamiento en el acordeón de Gabriel «Chiche» Maestre Socarrás, de donde se desprendieron éxitos como: ‘Busca tu amor’, ‘Borrón y cuenta nueva’, entre otros, con los cuales llegó a mercados internacionales como: Perú, Venezuela, Ecuador y México, teniendo una gran aceptación. Seguidamente, y de la mano de su esposo Romualdo, graba otro trabajo discográfico titulado ‘Ámame Siempre’ con el acordeón de un hombre que ya se nos marchó, Víctor «Rey» Reyes Leuro, donde se destacó una canción del compositor Alberto Antonio «Tico» Mercado Suárez, titulada ‘Noche de Lluvia’, luego graba el tema ‘Muy bueno’. También hizo parte de la nómina de artistas que participaron en la producción musical homenaje a los 25 años de vida artística de Romualdo Brito, cantando una canción al lado de Roland Valbuena, titulada ‘Pertenece a ti’, convirtiéndose en un éxito nacional e internacional. Indira Elisa ha sido una enamorada de la música vallenata desde muy niña y eso la llevó a grabar una recopilación de grandes clásicos vallenatos que hicieron parte de su banda sonora, con los que aprendió a cantar y a amar esta música que lleva en el corazón. Esta brillante mujer jamás dejó de lado su formación profesional y se graduó como abogada en La Universidad Antonio Nariño de Valledupar, con Especialización en Contratación Estatal de la Universidad Santo Tomás de Bucaramanga, carrera que es combinada con su arte musical en donde saca espacio para ambas y en las que brilla con luz propia. Estuvo 9 años al frente de la Secretaría General de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia y actualmente es la Directora Ejecutiva de la Fundación SAYCO. La música a la doctora Indira de la Cruz le ofrece un refugio emocional, un espacio donde puede explorar sus emociones más profundas y encontrar consuelo en momentos de dificultad. Definitivamente el canto crea lazos indescriptibles. Ya sea con los miembros de la agrupación, con los amigos y claro está, con el público y los fans. Es por esta razón que ser cantante es una aventura constante, que te hace salir de tu zona de confort y vivir nuevas experiencias para poder sentir en carne propia las letras de las canciones y el mensaje que quiere trasmitir el autor y así enamorar al público y seguidores. Porque tiene ese don para resonar con nuestros sentimientos personales, este es uno de los muchos motivos por el que su voz dulce nos hace evocar recuerdos y vivencias asociadas con nuestra vida cotidiana.
«La música es tu propia experiencia, tus propios pensamientos, tu sabiduría. Si no la vives no va a salir de tu cuerno. Te dicen que hay una línea limitadora para la música. Pero no hay fronteras para el arte»: Charlie Parker (músico, compositor y saxofonista estadounidense).
Por Ramiro Elías Álvarez Mercado
La música tiene el poder de transmitir emociones, de tocarnos el alma y hacernos sentir vivos. Y cuando una mujer combina su talento vocal con su personalidad arrolladora, se convierte en una verdadera musa.
Pero si hay una mujer que llena nuestros oídos con su dulce voz y nos hace vibrar con cada nota, es Aglaé Dinora Caraballo Mercado, quien definitivamente reúne las cualidades anteriormente expuestas.
Aglaé, cuyo nombre en la mitología griega significa «la resplandeciente», «la que brilla», «la esplendorosa», «la espléndida», era la más jóven y bella de las tres Cárites, más conocidas como «Las Tres Gracias»: Diosas menores que habitaban en el Olimpo e hijas de Zeus, simboliza la inteligencia, el poder creativo y la intuición del intelecto.
Esta carismática artista le abrió los ojos a este mundo terrenal el viernes 2 de julio del año 1976 en «La Perla del Sinú», la ciudad de Montería,capital del departamento de Córdoba, al norte del Caribe colombiano. Allí en esa bella y encantadora tierra bañada por el imponente y majestuoso Río Sinú, el que posee la riqueza y tradiciones ancestrales del pueblo Zenú. En este mágico, seductor y acogedor lugar en el hogar conformado por William Andrés Caraballo Flórez y Aideé del Rosario Mercado Muñoz, él economista y ella administradora de empresas, nació esta bellísima y encantadora artista, en donde recibió una buena crianza y le inculcaron buen ejemplo y sanas costumbres: respeto, honestidad, sinceridad, generosidad, sencillez, pero sobre todo esa cualidad de tener los pies bien puestos sobre la tierra y de no creerse ni pasar por encima de los demás.
Aglaé Dinora desde antes de hablar, según su mamá ya se le notaba el gusto por la música, en razón a que con pocos meses de nacida intentaba balbucear letras de canciones, mientras se movía al compás de la música y sonaba sus palmitas.
Sus estudios primarios los realizó en el colegio «La Sagrada Familia» de la capital ganadera de Córdoba en donde sobresalió en todas las actividades artísticas que se realizaban, como la música, la danza, el teatro. Algo que siguió haciendo en el «Colegio La Salle», de esa misma ciudad, donde se graduó como bachiller. Ese gusto por el arte fue el detonante para que Caraballo iniciara su carrera musical ya que en esta etapa de los estudios secundarios fue vocalista de la orquesta de su colegio y es ahí donde empieza a desarrollarse como cantante. Esta talentosa mujer se ha caracterizado por ser hiperactiva y se ha dedicado a hacer muchas cosas a la vez. Aprendió a tocar la guitarra a los 11 años, lo mismo que a bailar y declamar.
Su vida artística es heredada de ambas familias, materna y paterna. En su casa siempre hubo instrumentos musicales, guitarra, piano, maracas, dulzaina, hacían parte de los enseres de su hogar. Su progenitora en su juventud cantaba pero no lo hizo a nivel profesional, su tía paterna Gloria Cecilia Caraballo es profesora de Danza, su abuelo materno Francisco Zenón Mercado quien junto a sus hermanos tuvo una agrupación de música sabanera llamada «Los Hermanos Mercado»; está claro que de toda esa herencia musical heredada de ambas familias se desprende esa genética musical y artística que ha abarcado a gran parte de ellos, como sus dos hermanos William y Cintia que ambos tienen talento para el canto, pero no lo tienen como un oficio, sino como un hobby. A su corta edad era fans de artistas como Chayanne, Miriam Hernández, Ana Gabriel, Garzón y Collazos, Julio Jaramillo, Lucho Bermúdez, Diomedes Díaz, Jorge Oñate, Poncho Zuleta, Pablo Flórez Camargo, entre otros, artistas que eran muy escuchados en su casa, pero sobre todo los porros en orquesta. Ese gusto por esa música que se escuchaban en décadas anteriores llevan a que su progenitora le dijera que era «una niña con alma de viejita».
Después de graduarse de bachiller, aún siendo menor de edad, se traslada a la ciudad de Barranquilla y empieza a estudiar medicina en la Universidad Libre, pero sin dejar de lado su pasión musical.
Comienza su carrera universitaria, y a la par con sus estudios, le presenta un proyecto a las directivas de la institución con el fin de organizar la primera orquesta, el cual fue aprobado y es así como nació la «Orquesta Alternativa» de la que se convirtió en vocalista y coordinadora principal, y es en este momento cuando Aglaé comienza a mirar la música de otra manera; es decir, como un proyecto de vida y profesional muy serio, ya que al ser protagonista de esa orquesta universitaria, se le otorgaban unos espacios para amenizar e integrarse culturalmente con otras instituciones de educación superior y colegios, algo que fue muy interesante en su naciente carrera musical, porque empieza a tener un fogeo en tarima frente a distintos públicos y estos sucesos se convierten en una experiencia muy gratificante que le sirvieron para ir obteniendo seguridad y enfocarse definitivamente en la música de manera profesional.
Luego, en quinto semestre de medicina decide abandonar sus estudios porque en realidad el llamado del arte pudo más, situación que no fue tomada con mucho agrado por parte de su madre quien se molestó por esta decisión pero que en cambio tuvo el apoyo incondicional de su padre.
Es muy común que en las distintas etapas de nuestro desarrollo personal y profesional nos topemos con distintas personas de las que aprendemos pero también recibimos buenos consejos y una que otra orientación y es precisamente lo que le ocurrió a la «Chiqui», como cariñosamente le dicen a Caraballo Mercado sus familiares, allegados y amigos más cercanos. Uno de esos amigos que desde el primer momento apoyó su pasión por arte musical y creyó en su talento fue partidario de todo lo que venía realizando en este competitivo medio artístico fue Gabriel Fernando Usta Salcedo, un hombre sincero y noble que con el correr del tiempo se convirtió en uno de esos hermanos que tenemos el placer de escoger y que sin proponérselo fue parte fundamental en la orientación musical de esta cantante en ciernes, en razón a que él al ser influenciado desde muy pequeño por la música del legendario maestro cordobés Pablo Flórez Camargo debido a que su padre nacido en Ciénaga de Oro, Gilberto Usta, era paisano, amigo entrañable y seguidor del catálogo musical de este gran maestro de la composición. Y es cuando Gabriel al escuchar tocar la guitarra y cantar el clásico porro de Lucho Bermúdez «Carmen de Bolívar» quedó hechizado por la forma como ella sentía, vivía y transmitía la canción; al terminar la pieza se le acercó y le sugirió de que se dedicara a cantar porros, en razón a que su voz se escuchaba muy bien en ese género musical de la Sabana del Caribe colombiano. Después de esos elogios y recomendación a Aglaé Dinora le quedó sonando la idea. Luego de dejar atrás su carrera empaca maletas para su amada Montería y es ahí donde se planea el viaje para Ciénaga de Oro con el acompañamiento de su padre y amigos un 27 de junio para visitar y festejar con «Pablito» Flórez uno año más de vida de este maestro. Ese día es uno de los más recordados por esta carismática mujer, primero porque conoció personalmente a esta Estrella del patrimonio musical de los cordobeses, segundo porque pudo cantarle tres de sus clásicos porros como fueron «Los sabores del porro», La aventurera» y «Fiesta vieja». Y es en ese momento que sintió por primera vez una conexión musical con un compositor; es decir, hubo una simbiosis total entre autor e intérprete, porque él se levantó de la mecedora donde estaba sentado, en un kiosco en el patio de su casa, que para este talentoso hombre era una finca imaginaria que tenía por nombre «La Flojera», se acerca a la jóven cantante le pone un sombrero mexicano y le pide que le cante una ranchera, hecho que la dejó totalmente sorprendida porque ella esperaba que le pidiera que le cantara otra de sus composiciones, pero no, él quería escuchar en su voz «Nadie es eterno en el mundo» a lo que ella accedió y después de terminar la canción, Pablo le dijo estas palabras «se me había muerto una flor, pero Dios me devolvió otra», frase que en ese instante no entendía, estaba confundida, pero con el transcurrir de los días y al seguir compartiendo con el maestro, analizó que hacía alusión a Lucy González, la cantante invidente y una de las mejores intérpretes de las canciones del maestro «Pablito», amiga y parte fundamental de su agrupación, con la que había crecido musicalmente y compartido muchísimos escenarios, quien había fallecido el año anterior a ese encuentro. Luego de esta fructífera reunión llena de elogios mutuos y entendimiento musical, es lo que definitivamente abre el panorama y la unión de estos dos pilares del folclor de nuestro Caribe colombiano, ella se convirtió en su alumna y niña consentida. Él en su maestro, padre musical y artífice fundamental en el camino artístico de Aglaé Dinora, quien después de Lucy González se convirtió en la primera mujer joven, quien escasamente salía de la adolescencia en interpretar porro en el departamento de Córdoba, porque como es bien sabido estas expresiones musicales cada día tienen menos seguidores en la juventud.
Aglaé empieza a interesarse más por la obra de Flórez Camargo, aprenderse sus canciones y compartir mucho tiempo con él en Ciénaga de Oro, patria chica de este maestro, en donde escuchó las historias de sus canciones y aprendió las letras de las mismas de primera mano, tuvo la oportunidad de verlo componer canciones, hecho que la hizo volverse una admiradora de él, por la capacidad creativa que tenía para contar y narrar historias musicalizadas de su diario vivir; es decir, interactuaba con lo que lo rodeaba y la relación con su gente, su cultura, el medio ambiente lograba construir versos maravillosos e impresionantes, a los que les ponía melodías y luego se convertían en unas fantásticas obras musicales, y es algo de lo que «la Chiqui» siempre estará eternamente agradecida, porque él fue un hombre muy generoso, que le abrió ese baúl de conocimientos y sabiduría que ella hoy sigue poniendo en práctica en su carrera. En definitiva este reconocido maestro fue la persona que encaminó a esta artista por el sendero musical.
El año 1998 fue muy importante para Caraballo, ya que le venían haciendo seguimiento a su carrera en donde acompañaba al maestro Pablo Flórez en la interpretación de sus canciones y es cuando el Festival Nacional del Porro en San Pelayo la contrata para una presentación, en donde salió aplaudida y canta el porro ganador de ese año «El Dolor de María» de Pablo Flórez en la tarima «María Barilla» y es en ese momento cuando su carrera artística se dispara: empieza a conocerse y le llegan invitaciones de otros lugares, como Bogotá y otras ciudades del interior del país, paralelamente a ello fue invitada al canal regional Telecaribe donde le hicieron su primer entrevista para un medio de televisión.
Esas presentaciones en la capital colombiana fueron muy importantes porque conoció personalidades que estaban ligadas a la cultura, el folclor y la política, que a lo largo de su carrera la apoyaron, tal es el caso de el expresidente Alfonso López, Nohemi Sanín, Jaime Godín, Gloria Triana, Nohora Trujillo, Mariela Barragán, entre otros.
Se radica en Bogotá y empieza a hacer presentaciones en teatros, sitios culturales, reuniones privadas y poco a poco se va convirtiendo en una embajadora del «porro sabanero» en la fría capital colombiana, pero ella con su talento, carisma, seductora voz y la forma como danzaba en el escenario, porque lleva la música metida en el cuerpo y manifestarla en el baile es un gesto natural y obligatorio heredado de sus ancestros, le puso ese toque de calor a los escenarios capitalinos.
Después de pasearse por distintos escenarios en Colombia, a finales del año 2000 surge la idea de que grabe un trabajo discográfico y es cuando el señor Jorge Pretelt por recomendación del expresidente Alfonso López Michelsen decide llevar a cabo este proyecto en la Editora Domus Libri, bajo la producción musical del reconocido maestro Ramón Benítez. Este trabajo discográfico salió al mercado en junio del año 2001 titulado ‘Aglaé Caraballo: la reina del porro’, bautizada de esta manera por el expresidente Alfonso López, quien vio en ella una fiel exponente de la música sinuana y sabanera ante el mundo; y esto dio inicio a la consolidación de Aglaé, tanto en su nombre artístico como su carrera musical profesionalmente.
Ya con su carrera musical disparada recibe una invitación de Madrid, la capital española, para mostrar y difundir la música del Caribe colombiano, y es cuando empieza otra etapa en su vida musical, porque fue tanta la acogida que tuvo y decide radicarse en España, en donde empieza a trabajar en una multinacional como, representante de productos colombianos para Europa, oficio que alternaba con su verdadera pasión, la música. En donde trabajó arduamente en la difusión y promoción de la música del Caribe colombiano en varios países de Europa, Asia y América y convertirse en la primera artista colombiana que ha llegado hasta Palestina a llevar nuestra música folclórica.
Después de 6 años radicada en el viejo Continente, retoma su carrera en Colombia, haciendo vibrar nuevamente los escenarios de su tierra.
Retoma sus estudios universitarios por consejos de su madre quien siempre le decía que a parte de su brillante carrera artística debería tener un respaldo académico; y se gradúa como, comunicadora social, egresada de la Universidad del Sinú y luego Especialista en Gerencia de Proyectos de la Universidad de Asturias.
Cursó un Máster Profesional de Canto en la Academia del Arte de Edith Salazar, en Madrid, España, allí se preparó en las distintas técnicas de canto, control del aire, coach para manejo de voz en la interpretación, manejo de escenario, corrección y mejora de las limitaciones psicológicas del estrés escénico, unido a la mejor técnica de modulación y vocalización, lo que ha hecho que cuantos pasan por sus clases personalizadas mejoren su capacidad de disfrute y su técnica al cantar a través de las liberación de las tensiones que conlleva el tener que preparar un show y enfrentarse al público, para que de esta manera, se sientan con autoridad y seguridad de interpretar mejor.
Esta polifacética mujer también es compositora, lo que la convierte en una cantautora con alrededor de 30 canciones de su rúbrica. Luchadora incansable e investigadora del folclor y las raíces de la cultura del Caribe colombiano, donde lucha por la preservación de la música autóctona de su tierra: El Porro, en el que realiza una loable labor de concientización, recuperación de valores, reconocimiento de la cultura, búsqueda de indentidad, sentido de pertenencia, defensa del porro como ritmo ancestral, fomento, promoción y difusión de la música tradicional; conquistando no sólo los diferentes escenarios nacionales e internacionales, sino también el corazón de niños, jóvenes y adultos.
La Reina del Porro, es un símbolo de la fiesta el ritmo y la danza de esta música ancestral del valle del Río Sinú, es una artista dotada de cualidades eximias para el canto, su voz vibrante y embrujadora y las melodías terrígenas de sus canciones le han dado un estilo inconfundible que le ha merecido el reconocimiento y cariño del público.
Cuando Aglaé canta es como si el público viajara a la Costa Norte colombiana, permitiéndoles gozar, reír, danzar, vibrar, gritar y hasta llorar con la cadencia de los movimientos de sus caderas y el eco de su voz, que se introducen por todos los poros y serpertean en el cuerpo de quienes la ven y escuchan.
Su trayectoria profesional, gracias a su gran calidad interpretativa, se ve reflejada en sus siete trabajos discográficos: «La Reina del porro», «Yo soy el folclor», «La esencia del folclor», «Lo mejor de la Reina del Porro», «Herencia», «Pasaporte al Caribe», «Aglaé 20 años de folclor», 6 de ellos producidos por Aglaé Caraballo, donde encontramos los temas más representativos de la Costa Caribe de nuestro país, arreglados especialmente por exponentes destacados como Ramón Benítez, director musical y maestro del Bombardino.
Como investigadora cultural, cabe destacar su Monografía «Pablo Flórez Camargo: el último juglar del Sinú. Historias y Canciones», que busca contribuir con la preservación del patrimonio inmaterial de Córdoba, que se caracteriza por tener una riqueza cultural y oral inmensa, además de salvaguardar la memoria musical de uno de los más grandes maestros en la composición de su departamento. En donde Aglaé Dinora, analiza el contexto en el que surge la obra artística de este gran baluarte de la música, con historias de algunos de los personajes que lo inspiraron, indicando su aporte al folclor de Córdoba mediante la explicación de aspectos sentimentales como el amor, la tristeza o el dolor, socioculturales y antropológicos donde se destacan, la religiosidad, tradiciones, costumbres, gastronomía, naturaleza y la crítica social.
Esta hiperactiva artista también ha sobresalido en el campo de la actuación, donde se destaca su participación en las obras de Teatro Costumbristas: La Piqueria (Guillermo Valencia Salgado), El Tambor del Diablo (Guillermo Valencia Salgado), bajo la dirección de la maestra Olga Núñez. Velorio Campesino (Guillermo Valencia Salgado), bajo la dirección del maestro Luis Valencia.
Del teatro pasa a la televisión donde también ha dejado su huella artística y resaltamos su especial participación con el personaje de «Eufemia Loaiza» en la telenovela «Todo es Prestao», que fue transmitida en el año 2016 por el canal RCN y en el 2017 en la televisión ecuatoriana.
Otro de sus papeles actorales relevantes fue el de la «Hermana Honorata Santos» en la telenovela «La Luz de Mis Ojos», dirigida por el maestro Jorge Alí Triana, serie emitida en Colombia por el canal RCN en el año 2017. En esta misma serie Aglaé, también realizó el doblaje de la voz para la protagonista, convirtiéndose en la voz oficial de esta producción televisiva, que fue transmitida en República Dominicana, Salvador y Argelia y próximamente se estrenará en Portugal y Brasil.
En el año 2021 fue escogida para que su voz diera vida al tema «La Mojona», canción central de la película «5 Ignorantes buscando una verdad», dirigida por el reconocido productor Carlos Vergara Montiel, que ya fue estrenada en todas las salas de cine del país.
En el año 2023 hizo parte de un gran proyecto cinematográfico, pero esta vez desde la producción musical, realizando la Música Diegética;es decir, la relación del sonido con la narración audiovisual. Y también voz de la banda sonora de la película: «Esto se calentó».
Casada con Pedro José Weeber Brunal, quien más que su esposo, se ha convertido en su manager, bastón y apoyo incondicional y de cuya unión marital nació su princesa Ángeles Weeber Caraballo, quien a su corta edad ya tiene inclinación por el arte, sobre todo la pintura y las artes plásticas.
Actualmente combina la música con su trabajo, en el que se desempeña como Directora de la Corporación «La Reina del Porro», donde viene realizando una importante labor de fomento, promoción, difusión y fortalecimiento de la cultura e identidad cordobesa a través de recitales, foros, conversatorios, conferencias, encuentros culturales, festivales, talleres, danza, teatro, poesía, música, artes plásticas, literatura, entre otros.
Por su trayectoria, aporte a la música, el folclor y la cultura del Caribe colombiano, en distintas facetas los reconocimientos y exaltaciones no se han hecho esperar.
*Exaltada con el «Mérito Cultural», por la Cámara Junior de Córdoba 2002.
*Homenajeada en la XXIV versión del Encuentro Nacional de Bandas en Sincelejo, por su valiosa labor en la preservación del Porro. 2009.
*Exaltada por la Gobernación de Sucre, Consejo Departamental de Cultura y el Fondo Mixto de Cultura de Sucre con «Mención Especial de Reconocimiento» por su valioso trabajo artístico y el impulso a nivel Nacional e Internacional del Porro y el Fandango. 2009.
*Galardonada en los premios Celebrity 2009, al Merito Cultural, Montería, Córdoba.
*Exaltada por la Universidad de Córdoba como Personalidad Destacada del departamento, por su labor en el sector musical 2010.
*Exaltada como Personaje Ejemplar por la Revista Expectativa 2010.
*Exaltada por Electricaribe, en el marco del Carnaval de Barranquilla, por su trayectoria artística y su valiosa labor para preservar el legado musical del maestro Pablo Flórez Camargo 2013.
*Homenajeada en la XXXVIII versión del Festival Nacional del Porro, por su trayectoria musical y difusión del Porro Pelayero 2014.
*Homenajeada en la Clausura del Colegio My Little Kingdom, Montería, por su lucha en la preservación del Porro como ritmo ancestral «Especial Reconocimiento» a su trabajo de empoderamiento, fortalecimiento de valores identitarios y sentido de pertenencia en los niños y jóvenes 2017.
*Exaltada por el Centro Comercial Guacarí de la ciudad de Sincelejo, con un reconocimiento por enaltecer las artes y la cultura sabanera, así como por su invaluable aporte a la construcción de la identidad de la región 2018.
*Exaltada por la Universidad del Sinú con un reconocimiento a su excelente desempeño como Comunicadora Social enfocado en su trabajo de investigación, preservación y difusión de la cultura del Caribe colombiano 2018.
*Exaltada por el Instituto Tecnológico San Agustín por su invaluable aporte, trayectoria y dedicación en beneficio de la cultura sinuana y el folclor cordobés 2018.
*Exaltada por ASODANZAR por su trayectoria y aporte al folclor del Caribe colombiano 2018.
*Exaltada por la Universidad del Sinú en «La noche de los mejores» como egresada destaca 2019.
*Exaltada por la Asamblea Departamental de Córdoba por su trabajo en pro del Caribe colombiano 2019.
*Exaltada por la Gobernación de Córdoba, como mujer invencible, destacando su papel en la preservación, promoción y difusión de los valores culturales de Córdoba 2021.
*Exaltada por el Concejo de Montería, por su labor en pro de la equidad de la mujer y por su aporte cultural 2021.
*Exaltada por la Gobernación de Córdoba, las Secretarias de Cultura, Mujer, Género y Desarrollo Social, por su papel en el desarrollo y fomento de la Cultura, las Tradiciones y las Artes en Córdoba 2022.
*Exaltada por la Gobernación de Córdoba con la «Medalla Córdoba 70 Años», por su importante trabajo cultural, que ha engrandecido en nombre del departamento 2022.
*Exaltada por ACINPRO por su trayectoria artística y su valioso aporte en la preservación del patrimonio musical del Caribe colombiano.
Es un placer para mí haber podido plasmar en mis humildes letras, parte de la fascinante historia de vida, musical y artística de Aglaé Dinora Caraballo Mercado: la reina del porro, al igual que su homónima de la mitología griega llegó a este mundo, para brillar y resplandecer con luz propia en el firmamento musical del Caribe colombiano, entretener y alegrar el corazón de la gente, porque el Porro y todas estas expresiones musicales con las que nos deleita son como un pedacito de pueblo que lleva en el alma y nadie le puede quitar, es una añoranza deliciosa, una nostalgia dulce con sabor a tierra, un derroche de alegría que no se acaba, simplemente se mantiene es constante como el caudal del Río Sinú, a veces calmo, otras furioso, pero siempre cantarino.
«Un poema comienza en deleite y termina en sabiduría»: Robert Lee Frost (poeta estadounidense).
Por Ramiro Elías Álvarez Mercado
La poesía es un medio para expresar emociones, pensamientos y experiencias de una manera única y poderosa. A través de la combinación de ritmo, rima, metáfora y simbolismo, los poetas son capaces de transmitir significados profundos y universales que resuenan en el corazón de quienes los escuchan o leen.
Un declamador es un lector, que por lo general posee un criterio amplio y de una sensibilidad exquisita. Amante del arte y dueño de una buena memoria.
La primera tarea de un declamador y poeta es desanclar en nosotros una materia que quiere soñar. Luego la pronunciación de las palabras calan de manera profunda, porque tienen ese no sé qué, que encanta; es como un mago que hechiza y deslumbra a los demás.
Cuando escuché por primera vez la palabra ‘poenato’ me pregunté, ¿y esto qué será? Luego de escuchar detenidamente y deleitarme con uno, quedé muy emocionado por la voz de quien lo entonaba y el sentimiento que trasmitía con sus palabras, su vocalización, dicción, voz grave y recia me hizo recordar la de esos maravillosos locutores de antaño en la radio colombiana. Entonces se despertó en mí la curiosidad de investigar al personaje que se escondía detrás de esa portentosa voz.
Lo primero que supe es que se trataba de Franklin Villanueva Martínez, nacido un martes 13 de abril del año 1965 en la Clínica Santa Mónica, ubicada en la carrera 43 con calle 72 en la “Puerta de Oro de Colombia”, la ciudad de Barranquilla. Llegó a este mundo en el hogar conformado por la señora Mercedes Martínez Aguirre, oriunda del municipio La Mesa, Cundinamarca, pero radicada en Barranquilla desde muy corta edad: una mujer dedicada a las labores del hogar, y por el señor Efraín Villanueva Luna, barranquillero, vendedor de profesión, amante de la buena lectura y la música, gustos estos que fueron heredados por su hijo Franklin, conocido popularmente por amigos y familiares como «Kili», el menor de cinco hermanos. Franklin creció en el barrio La Victoria de «Curramba», uno de los sectores más salseros de la ciudad, aire musical con el que se levantó, quiere y disfruta, pero también siente gusto por otros tipos de música que aprendió a querer por medio de su progenitor, como: bolero, tango, son cubano, música antillana, música africana y por supuesto aires de la Región Caribe colombiana: cumbia, porro, merecumbé, chandé y lógicamente el vallenato, pero sobre todo ese vallenato lírico-romantico y poético que tuvo su auge en la década de los años setenta, ochenta y noventa, donde empezó a escuchar canciones repletas de poesía de compositores de la talla de Gustavo Enrique Gutiérrez Cabello, José Santander Durán Escalona, Hernando José Marín Lacouture, Fernando Meneses Romero, Rosendo Romero Ospino, Roberto Alfonso Calderón Cujia, Mateo de Jesús Torres Barrera, Marciano Martínez Acosta, Rafael Enrique Manjarrés Mendoza, Edilberto Francisco Daza Gutiérrez entre otros, y ahí entre sus nacientes parrandas y sus primeras conquistas amorosas es donde se comienza a interesar por este tipo de temáticas en las canciones con sus amigos de barrio y estudio. Cursó su primaria en la Escuela Normal de Varones y la secundaria en el colegio INEM Miguel Antonio Caro de Barranquilla. Luego se traslada a la ciudad de Medellín a iniciar sus estudios universitarios donde realiza dos semestres de Ingeniería Electrónica en la Universidad de Antioquia, carrera que se vio obligado a abandonar por los paros constantes y cese de actividades académicas por parte de ese centro de educación superior.
En esos dos años que estuvo residenciado en la capital de la montaña conoció a un pariente lejano, nada menos y nada más que al maestro Isaac Villanueva Mendoza: compositor, director y productor musical de mucha trayectoria en Colombia y el exterior, sobre todo de música tropical y del Caribe colombiano en general, con quien afianzó aún más su gusto por la música heredada de su querido padre Don Efraín. Luego de dos años en Medellín regresa a su Barranquilla del alma e ingresa a estudiar en la Universidad del Norte donde se graduó como Ingeniero Electricista. Se casa con María Martha Borja Morales, Contadora Pública de profesión de cuyo amor nace su único hijo Frank David.
El «Kili» se considera un melómano empedernido y aunque no interpreta ningún instrumento, vive, siente y trasmite la música como cualquier artista y fue a raíz de esa pasión y amor por la música, cuando en marzo del año 2015 escudriñando en las redes y canales musicales se topó con un paseo vallenato desconocido para él del maestro Hernando Marín titulado ‘Fatalidad’, lo escuchó varias veces y se sorprendió con el contenido poético que encerraba dicha canción; Franklin quedó tan admirado con el mensaje que copió la letra e hizo el ejercicio de leerla varias veces y luego declamarla como un poema sin la melodía, lo hizo tan bien que su hijo y esposa gratamente sorprendidos por la declamación, le sugirieron que la grabara como una poesía y fue de este modo que nacieron los «POENATOS» que es una fusión de las palabras: POEma y valleNATO. Ese experimento de una noche cualquiera se convierte en una latente realidad, algo que los amantes de la música vallenata disfrutamos con mucho regocijo y han sido recibidos con beneplácito por parte de los compositores de los temas entonados en su maravillosa voz, porque Franklin nos permite cristalizar el verdadero mensaje de la poesía vallenata, desencuevando en cada verso y palabra, dándole un exquisito ensamble romántico que nos invita a escucharlo una y otra vez extasiados de un gozo celestial, algo que muchas veces no hacemos porque solo nos dejamos llevar, por las melodías de las canciones dejando de lado el contenido y el mensaje de la misma.
Hoy en día después de crear un canal en YouTube con el nombre de «Poenatos» en el cual ha publicado más de 250, el «Kili» nos muestra magistralmente y de manera pedagógica y según su lema: «el vallenato vuelve a ser poesía», que es un defensor de los contenidos poéticos y la palabra bien dicha en las letras del vallenato. Esto que él está haciendo es un gran aporte a la preservación de nuestra música vallenata, clásica tradicional y vernácula como lo pide la UNESCO.
Villanueva, sigue con esa pasión de declamar esos mensajes profundos que tienen esos cantos de origen provinciano, pero también viene haciéndolo con poemas de su autoría donde se destacan: ‘Amores de todos modos’, ‘Serás, mujer, más mujer’, ‘La bambina, musa intrusa’, ‘Noche, perversa noche’, ‘Estrella lejana’. Asimismo hace con poemas que son parte de la literatura universal de grandísimos poetas como: Héctor Gagliardi, Lorena Fronsky, Magdalena Sánchez Blesa, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Gabriel Escorcia Gravini, Nicola di Bari, entre otros.
En lo personal creo, que para Franklin Villanueva Martínez la música, la poesía, los poemas y la declamación, son una mezcla de emociones, pensamientos, sentimientos y creencias que lo inspiran y llevan a realizar este tipo de vídeos, sin importar si se hacen o no famosos, más bien es como un desahogo espiritual de gran importancia con el que se siente bien y realizado. Por eso a nombre mío y de los que nos gusta la profundidad de los mensajes en las letras de las canciones vallenata le digo: muchas gracias por su talento, dedicación y por brindarnos alegría con sus ya reconocidos POENATOS que son una marca registrada, únicos e irrepetibles.
«Cuando los hombres se ven reunidos para algún fin, descubren que pueden alcanzar también otros fines cuya consecución depende de su mutua unión»: Thomas Carlyle (historiador, filósofo y matemático escocés).
Por Ramiro Elías Álvarez Mercado.
La solidaridad, ayuda y colaboración son sentimientos de unidad que nos mueve a dar sin esperar recibir nada a cambio. Más bien se trata de la base de muchos valores humanos que hemos adquirido desde la infancia y que conjugan aquello que somos: lealtad, compañerismo, empatía, amistad, amor, fraternidad y respeto.
En el ámbito del folclor, la música y la cultura hemos sido testigos de muchos hombres y mujeres que han dedicado parte de su vida a trabajar de manera titánica por sacar adelante estas expresiones que son unos de los más vastos y perdurables nexos de los pueblos.
La música, el folclor y la cultura vallenata no podía estar ajeno a este fenómeno y encontramos en Jorge Naín Ruiz Ditta un luchador incansable que ha dedicado gran parte de su tiempo por resaltar y enaltecer todo lo relacionado con el arte en su tierra vallenata.
Este humilde varón le abrió los ojos a este mundo terrenal el jueves 23 de marzo del año 1961 en el corregimiento de La Loma, municipio de El Paso en el centro del departamento del Cesar al norte del territorio colombiano. En el hogar conformado por Máximo Ruiz Palacios, quien alternaba las labores de sastrería y el trabajo en el campo, donde cultivaba la tierra y criaba ganado y otros animales de corral con los que sostenía a su familia y Francia Helena Ditta, costurera y ama de casa quien con su trabajo también apoyaba con la economía familiar.
Jorge Naín desde muy pequeño se caracterizó por ser inquieto en cuestiones musicales y desde la edad de 8 años ya sobresalía en la Escuela Mixta # 1 y 2 de La Loma, en donde hizo sus estudios primarios y despuntaba cantando versos de su inspiración que sorprendían a sus compañeros y maestros en los acostumbrados Centros Literarios, que eran una sesión de la clase de Lengua Castellana, dedicadas al análisis de obras literarias, talleres de lectura, poesía, declamaciones, dramatizaciones, creaciones de cuentos, música; entre otras expresiones artísticas que se hacían con el fin de incentivar en los niños la creatividad y el amor al arte. Más tarde y ya con casi 12 años se inicia en el canto al lado del maestro Domiciano López Romero un reconocido acordeonista de la región quien vio en este pequeño un talento para cantar y su nombre comienza a ser reconocido en su terruño y alrededores, su amor por la música vallenata continúa, pero sin dejar de lado sus estudios e inicia la secundaria en el Colegio Nacional de Chiriguaná (CANALCHI) y luego los termina en el tradicional Colegio Nacional Loperena de la ciudad de Valledupar en donde es más seducido por la música de Francisco el Hombre y es ahí aún siendo un adolescente en el año 1978 ocupa el segundo lugar en el concurso de cantantes del Festival Sagbini Valledupar.
Luego de este reconocimiento dos años después en 1980 le llega la oportunidad de grabar su primer trabajo discográfico como cantante titulado «Amor a lo Vallenato» al lado del reconocido acordeonista Miguel Ahumada, con tan solo 19 años en donde vinieron canciones de reconocidos compositores de la música vallenata como: Héctor Zuleta Díaz, Antonio Serrano Zúñiga, Alonso Fernández Oñate, entre otros y una canción de su autoría titulada «Ingratitud».
Luego de graduarse como bachiller se traslada a Bogotá, la fría capital colombiana, con el fin de continuar sus estudios universitarios, pero sin dejar de lado su amor por la música, la cultura y el folclor vallenato, por el contrario estar lejos de su terruño hace que ese amor creciera más y se dedicó a hacer presentaciones y calentar el ambiente de los bogotanos y los costeños radicados en esta ciudad multicultural, en tabernas, clubes y discotecas, algo que le generaba un ingreso económico para ayudarse con los gastos que acarrea una carrera universitaria, con mucha dedicación, sacrificio y ganas de salir adelante se gradúa en locución de radio y televisión en el Colegio Superior de Telecomunicaciones. Este «lomero inquieto» bautizado de esta manera por el escritor, investigador y folclorista Antonio José «Toño» Daza Orozco, empieza a involucrarse en otras facetas de la cultura vallenata y ya no solo se dedica al canto, sigue componiendo canciones y además de la primera que grabó con Miguelito Ahumada titulada «Ingratitud», otras agrupaciones vallenatas como la conformada por Jesús Manuel Estrada en la voz y el acordeón de Víctor «Rey» Reyes le grabaron «Te Arrepentirás», lo mismo que Los Embajadores Vallenatos: Robinson Damián y Ramiro Colmenares le llevaron al disco «La Tienda del Amor» y recientemente este año 2024 Horacio Mora, le grabó un tema de corte jocoso emulando las anécdotas del gran Enrique Díaz titulado «La Salchipapa».
Ruiz Ditta siempre tuvo claro, que el estudio sería parte fundamental de su vida y luego de su primer título universitario no paró e ingresa a la Universidad Santo Tomás de Bogotá y se graduó como abogado, luego Especialista en Derecho Administrativo de la Universidad Libre, Magíster en Docencia en la Universidad la Salle, Magíster en Periodismo Universidad del Rosario.
Regresa a su pueblo querido donde fue elegido como concejal en el período comprendido entre 1990 – 1992. Secretario de Gobierno y Alcalde encargado del municipio San Martín, Cesar. Para esa misma época fue gestor y fundador del Festival de Canciones Samuel Martínez: un evento cultural que cada día tiene más seguidores y está más consolidado.
Regresa a Bogotá y creó la Fundación de Artistas Vallenatos y realizó el Festival Rafael Orozco entre los años 1994 y 1998, labor que alternaba con el ejercicio de su profesión en la Personería de Bogotá llegando a ser Personero Delegado, entidad en la que estuvo alrededor de 20 años. Aparece una nueva faceta y es la de columnista en distintos medios de comunicación como: eltiempo.com, Diario El Pilón, Diario del Norte, Revista Kienyke, panoramacultural.com.co, entre otros.
Si algo ha sabido manejar y distribuir el Dr. Naín es su espacio, cosa que a muchos nos asombra, porque no es fácil repartirse en varias labores al mismo tiempo, es como si tuviera el don de la ubicuidad; es decir, estar presente en varios escenarios al mismo tiempo, pero ese gran amor, dedicación y pasión que tiene por lo que realiza lo hace multiplicarse.
Mientras se dedicaba a ser Asesor de Despacho del Registrador Nacional del Estado Civil o Asesor del Despacho de la Procuraduría General de la Nación, salía ganador en el concurso de canciones inéditas del Festival Samuel Martínez de La Loma, Cesar y del Festival de Acordeones del Río Grande de La Magdalena en Barrancabermeja.
A parte de columnista en distintos medios también ha escrito los libros: «Intimidades del vallenato actual», «Un acordeón en los cachos», «Vida y Obra de Julio Erazo Cuevas» y «La Personería en el posconflicto». Como profesor fue docente universitario de pregrado de la facultad de Derecho en las universidades: Autónoma, Católica, Cooperativa Universitaria de Colombia y de posgrado en Especialización y Maestría en la Universidad Militar Nueva Granada.
Su pasión por cantar la música de Francisco el Hombre nunca se le acaba y es muy común escucharlo interpretando clásicos del cancionero vallenato en el calor de una parranda o en una grabación como lo hizo en el año 2016 en un trabajo discográfico titulado «Tributo al maestro de maestros», homenaje a Leandro José Díaz Duarte, donde tuvo el acompañamiento de destacados acordeonistas, que con sus notas engalanaron las sublimes melodías del «Homero del Vallenato», entre los que encontramos a Gonzalo Arturo «Cocha» Molina, Omar Geles Suárez, Victor «Rey» Reyes, Juancho de La Espriella, Rafael Ricardo, Julián Rojas, Hermides «Taty» Manzano y Jorge Rojas.
Este inquieto personaje fue jurado de la gran final del Festival de La Leyenda Vallenata concurso Rey de Reyes en el año 2017 donde salió triunfador Álvaro López Carrillo. En el año 2020 fue premiado por el diario El Espectador y la Fundación Color de Colombia como Afrocolombiano del año.
Creador, director y presentador del programa de redes sociales «La Parranda de Naín» en donde entrevista a distintos invitados relacionados con la música vallenata, el cual tiene muchos seguidores y muy buena aceptación, por lo ameno y agradable. Este luchador y polifacético hombre de la cultura también tuvo un paso corto como repentista; es decir, verseador de la música vallenata, razón por la que se presentó en esta modalidad, en los Festivales de La Leyenda Vallenata en Valledupar y en el Cuna de Acordeones en Villanueva, La Guajira, ocupando honrrosos lugares (entre los seis primeros) .
Hoy en día el Dr. Jorge Naín Ruiz Ditta está gozando de su merecida pensión, radicado entre su pueblo, La Loma, Valledupar y Río Seco, pero sin dejar de lado sus actividades y el gusto por su cultura vallenata y el ejercicio de su profesión, porque aún es docente de posgrados de las facultades de Derecho en las Universidades del área Andina en Valledupar y de la Universidad Popular del Cesar y como si fuera poco es el actual presidente de tres organizaciones sociales que son: Corazón Caribe, que realiza el festival «Un Canto al Río» en Valledupar, Fundación Festival de Canciones Samuel Martínez de La Loma y Asociación de Verseadores de la Piqueria Vallenata (ASOVERSO).
Este visionario e hiperactivo hombre es lo que podríamos llamar un «Gestor Cultural» porque en la cultura vallenata se ha movido como pez en el agua en distintas de sus facetas y en todas ha sobresalido, porque siempre tuvo personas que creían en sus proyectos y demostró que trabajar en equipo no es sólo ir por un mismo objetivo, sino aprender sobre las habilidades individuales de los integrantes y encontrar la manera de que estos armonizaran con todos, a través de la comprensión, empatía y colaboración y de esta manera lograr el objetivo trazado.
«La música es una armonía agradable para el honor de Dios»: Johann Sebastián Bach (compositor, músico, director de orquesta y profesor alemán).
Por: Ramiro Elías Álvarez Mercado.
La buena música es un poder que llega de forma directa hasta el alma del individuo; viene a ser un mensaje de corazón a corazón: del corazón del compositor para impactar el corazón de otra persona, es un poder que puede influenciar y promover grandes movimientos en el mundo, que permite reforzar los valores morales, éticos y espirituales de la humanidad. Algunas frases que encontramos en las canciones nos recuerdan que este arte es una bella expresión del espíritu que nos transforma positivamente, disipa muchos sentimientos negativos y hace que nos sintamos acompañados. En la música vallenata hay un cantautor que le tocó batallar mucho, para poco a poco ir logrando un espacio en este competido mundo, algo que ha hecho por ser un hombre de fe, con lo cual entendió que Dios y la espiritualidad están por encima de las derrotas. Hago referencia a Hochiminh Vanegas Bermúdez, cuyo nombre es de origen vietnamita: HO-CHI-MINH, que significa «el que trae la luz o el que ilumina», nombre del líder vietnamita que los liberó del yugo francés y el de los yankees. Desde muy pequeño fue llamado por sus padres, familiares y vecinos como «Hochi» abreviatura de su nombre, nació el 25 de septiembre del año 1970 en Valledupar, Colombia, «La capital mundial del vallenato» en el sector conocido como Calle La Garita. Hijo de padres guajiros: su madre Gladys María Bermúdez Bracho, modista y ama de casa oriunda del caserío Los Pozos, y su padre Saúl Darío Vanegas Castro, nacido en El Tablazo, ambos caseríos pertenecientes al municipio de San Juan del Cesar (La Guajira); su progenitor se desempeñaba como funcionario del ICA (Instituto Colombiano Agropecuario), trabajaba en la parte de radioteléfonos y comunicaciones con las diferentes sedes y fincas de la organización; de allí salió pensionado. Oficio que alternaba con el gusto por la música vallenata de la cual era un buen compositor. Canciones de su autoría como: ‘Conoci la pena’, grabada por Los Embajadores Vallenatos (Robinson Damián y Ramiro Colmenares); ‘Estás Equivocada’, grabada por Édgar Peñalosa y Las Estrellas Vallenatas; ‘Grandeza de un amor’, grabada por Beto Martínez y Miguel Ahumada; ‘No te enojes negra’, grabada por Beto Martínez y Luis Enrique Martínez Argote, entre otras, que hacen parte de su repertorio musical. Vena artística que fue heredada por su hijo Hochiminh, pero también la heredó por parte de su progenitora Gladys quien tiene talento para la composición de donde surgieron algunas rancheras muy sentidas y unos merengues vallenatos; lo que quiere decir que en su casa se respiraba un ambiente musical, razón por la cual desde niño mostró inclinación por la creación de letras y melodías. Hochi hizo sus estudios primarios en el colegio Colombo Inglés y la secundaria en el tradicional colegio Nacional Loperena, ambos de Valledupar.
Criado entre la ciudad de los Santos Reyes y La Guajira cosa que hizo que su infancia estuviera rodeada de música vallenata en barrios tradicionales como el Cañaguate y el Barrio Obrero, muy cerquita de la reconocida plaza «Alfonso López» en donde los sonidos embrujadores y seductores de los acordeones,cajas, guacharacas y guitarras era como el pan de cada día, estas experiencias cotidianas combinadas con las vacaciones escolares que vivía en la cultura guajira en poblaciones como: Fonseca, Villanueva, San Juan del Cesar, Cañaverales y los Haticos, entre otras, escuchando canciones de sus ídolos en la música vallenata, maestros por los que profesa una gran admiración y respeto tales como: Leandro Díaz, Gustavo Gutiérrez, Rafael Manjarrés, Hernando Marín, Marciano Martínez, Rosendo Romero y otros de una nueva camada que siguieron esa senda del vallenato lírico, con contenidos poéticos, filosóficos muy profundos o lo que yo denomino como la palabra bien dicha en los cantos vallenatos en donde sobresalen Fernando Dangod Castro, Hernán Urbina Joiro, Jacinto Leonardi Vega Gutiérrez, lo llevan a convertirse en un cantautor de la música vallenata y de otras expresiones musicales del Caribe colombiano.
Aprende a interpretar guitarra y el canto de manera empírica, como lo hicieron esos grandes exponentes de la música vallenata que pusieron en un pedestal muy alto esta bellísima expresión musical, folclórica y cultural. Acompañado de sus amigos de infancia, con los que se bañaba en el río Guatapurí y jugaban fútbol: otra de sus pasiones, conforman una pequeña agrupación con la que hacían presentaciones en las semanas culturales del colegio, serenateaban a hermosas quinceañeras y primeras conquistas amorosas, lo mismo que a las madres de sus amigos en fechas especiales.
Luego viene un episodio muy doloroso en la vida de Hochiminh y es la separación de sus progenitores y suceso que afecta la economía familiar, por lo que él debe abrirse paso en la vida realizando distintos trabajos desde la adolescencia: venta de rifas, chances (bolitas, también le dicen en otras regiones), arreglos de zapatos y bolsos para ayudar con los gastos en su hogar, pero sin dejar de escribir y cantar sus vivencias y es así cuando llega su primera inspiración titulada «En el Senderito» una canción que estuvo perdida por muchos años y que rescató en el año 2023 revisando libretas y papeles viejos que uno siempre tiene guardados en el baúl de los recuerdos, y es precisamente cuando llegó a sus manos una hoja de cuaderno amarillenta por el inexorable paso del tiempo y la sorpresa agradable que se llevó fue la letra de una canción que al leerla llegó ipso facto a su mente la melodía. Tema con un sentir a pueblo maravilloso que lo trasladó a su infancia y a los senderos que de niño caminó en La exótica Guajira y el Cesar el manantial de Cañaverales, los caminos rodeados de naturaleza, el inmenso cielo azúl, las aguas frescas y cristalinas del rio Guatapurí. Después de esa primera inspiración le llega un segundo canto titulado «Simulación» una canción de despecho y un poco de rabia e impotencia, fruto de una desilusión amorosa de las que normalmente vivimos en nuestra etapa de juventud En el año 1988 se gradúa como bachiller y un año más tarde se presenta para prestar el servicio militar en la Primera División de Santa Marta. La añoranza, la falta del calor de hogar y la tristeza por no poder compartir con su novia el primer aniversario de la relación fueron fuentes de inspiración y compone una canción titulada ‘Mensaje en el Viento’ la cual interpretaba junto a su amigo en la milicia Javier Vega en los momentos de descanso en la agitada vida militar.
A finales del año 1990 después de haber terminado su servicio militar vuelve a Valledupar siendo Subteniente de Reserva y con la medalla «Juan Bautista Solarte Obando» que se le otorga al mejor soldado del contingente. Ingresa a la Universidad Popular del Cesar y hace dos semestres de Contaduría Pública carrera que tuvo que interrumpir por motivos económicos. Buscando mejores condiciones de vida su hermano mayor se traslada Bogotá y lo llama diciéndole que en la fría capital colombiana habían oportunidades laborales y posibilidades para estudiar, y fue así como «Hochi» empaca maletas y se despide de su madre, novia, amigos y de su Valledupar del alma y se radica en Bogotá. En medio de la agitada vida de la gran ciudad su alma y corazón siguen anhelando los sonidos de la música de su tierra, empieza a plasmar versos y melodías describiendo añoranzas, esperanzas, vivencias, aventuras y mucha espiritualidad en relatos y cantos vallenatos, lo que da forma a un compendio importante de canciones con la firme convicción de engrandecer y hacer un aporte significativo a la música vallenata.
Con mucho esfuerzo y dedicación se gradúa como Tecnólogo en Sistemas de la Corporación Tecnológica de Bogotá y luego homologó en la UNAD (Universidad Nacional Abierta y a Distancia) donde finalmente se convirtió en Ingeniero de Sistemas. Comienza a ejercer su profesión en el Banco Caja Social ocupando el cargo de Técnico de Soportes, donde también conoce al amor de su vida y musa inspiradora de varios de sus cantos, Olga Lucía Gómez Suárez de familia Boyacense, nacida en Chía (Cundinamarca) y criada en Bogotá, canciones como: ‘Enamorado’, ‘Creo que me gustas’, ‘Nenita linda’, ‘Sueño’, ‘Tu me fascinas’ ,son muestras del amor que siente por su esposa fruto del cual nacieron dos retoños: Ekii y Yeray, cuando le pregunté el porqué de esos nombres me respondió: «Ekii es una expresión Wayuu que significa «principio, origen, la cabeza del grupo», quise conectar con mis raíces guajiras. Yeray es una expresión de las Islas Canarias que significa «Grande y Fuerte».
Para Hochiminh todos sus caminos y vivencias han sido fuentes de inspiración para componer, por ejemplo: la madre, una hermosa mujer, los hijos, un gran amor, la frescura y belleza de la naturaleza, la amistad, Dios nuestro creador, la tierra y como la mayoría de los compositores los recuerdos son el alimento que aumentan su inspiración. Sentimientos que podemos encontrar descritos en temas como: ‘Sueño de amor’, ‘Atardeceres de sentimientos’, ‘Motivo de regreso’, Canto a mamá’, ‘Mensaje en el viento’, ‘Soy mujer’, ‘Amiga’, entre otras. Vanegas es un compositor al cual se le puede apreciar un altísimo contenido espiritual, estético, amor y reconciliación por su cercanía con el creador del universo, es un hombre creyente muy agradecido de Dios y la vida algo que siempre es su fiel reflejo.
Con más de 120 canciones compuestas y un poco cansado después de compartir por mucho tiempo sus composiciones con diferentes artistas del género vallenato y sin obtener respuesta alguna decide desarrollar un proyecto musical, con el fin de presentarse ante el competido y difícil mundo vallenato y los medios de comunicación como «Hochi Cantautor Vallenato», bajo la dirección de Carlos Lengua, reconocido productor y músico, el acompañamiento del versátil acordeonista Fredy Quintana, graba y nos muestra a los amantes de la música vallenata un trabajo discográfico titulado ‘No lo dudes más’, un proyecto musical social que incluye 20 canciones de su autoría. Pero como dice el viejo y sabio adagio popular «el que persevera alcanza» y ya se están viendo los frutos de su trabajo y varias agrupaciones le vienen grabando sus canciones. Vanegas Bermúdez es un cantautor que admira y respeta profundamente la creatividad y el arte razón por la que en la creación musical no se encasilla en un solo género musical, es un compositor versátil que con la misma facilidad puede componer vallenato, bolero, salsa, balada, tambora, chandé y aunque su guitarra bendita lleva su sentir vallenato, le surgen ritmos y melodías diferentes, tipo boogaloo y otros afrocubanos; es decir que lo que nos viene mostrando hasta ahora en sus grabaciones es solo la punta del iceberg de su amplio repertorio musical, en esta línea creativa tiene como referentes a los maestros Calixto Ochoa Campo, Romualdo Bruto López y el mexicano Juan Gabriel. En este loable ejercicio hecho a pulso de presentar sus canciones al mundo «el cantautor de la espiritualidad» con el apoyo de los angeles que según él Dios pone en su camino, ha descubierto capacidades creativas para el diseño gráfico; es decir, elabora sus vídeos y las estrategias de promoción y marketing de su producto musical, todo esto sumado al estudio, la práctica y escuchando a tantos gurús que existen en los medios y comparten sus conocimientos y experiencias en internet. Ha hecho colaboración con amigos compositores, donde grabaron dos canciones en el proyecto musical «Mi Casa Vallenata» , ‘Gaviota Blanca’ coautoría con Fredis Aquiles y ‘Seguiré tus Pasos’ coautoría con Edwin «El Makina» Altamiranda Mercado, canciones interpretadas por los hermanos Guadis y Rodolfo Carrasco. Fray Núñez le grabó dos canciones tituladas ‘Lloraré, Llorarás’ y ‘Como Ayer’. Una joven cantante Erika Berrío hija del cantautor «Pupy» Berrío le graba una bella canción de corte romántico titulada ‘Eres’, distintas agrupaciones se siguen interesando por sus composiciones y Los Hijos de Urabá le graban un paseo en donde sale a flote su espiritualidad titulada ‘Los Planes de Dios’ en donde conjuga hábilmente la palabra de Dios con frases de amor. Recientemente ha lanzado dos canciones con el valor agregado de la participación del Rey Vallenato 2006 Alberto «Beto» Jamaica en el acordeón que con su experiencia, consejos y calidad interpretativa le dio un toque distintivo a ambas canciones, una titulada ‘Matrona de Mi Tierra’ un Chandé con el que se le rinde un sentido homenaje a esas mujeres valientes, altruistas y comprometidas que dedican su vida al servicio de los demás, y un paseo vallenato de esos que nos hacen recordar esas décadas doradas de la música vallenata como lo son: los ochentas y los noventas titulada ‘En El Senderito’ con letra diciente y sabor pueblerino. Próximamente el cantante oriundo de Villanueva, La Guajira Beto González estará lanzando una producción musical titulada «Poesías y Cantos» en donde vienen canciones de compositores reconocidos en el firmamento vallenato e incluirá una de «Hochi» titulada ‘Tengo Esperanza’
Hochiminh Vanegas Bermúdez es un compositor al que la inspiración le llega como una voz interior salida de lo más recóndito de su alma, que vibra en lo más insondable de su ser creativo, algo que sumado a su fe en el creador y a su espiritualidad, fluye de manera involuntaria, natural y espontánea.
Redes sociales de Hochiminh Vanegas Bermúdez: Facebook es: @hochimusikoficial
Para todas las demás Instagram, Twitter, YouTube es: @hochimusik