Después de dar a conocer el listado de los 27 aspirantes para el concurso del afiche promocional del 56° Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje al Rey Vallenato Luis Enrique Martínez, ‘El Pollo Vallenato’, el jurado integrado por directivos de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata encabezado por el vicepresidente y pintor Efraín Quintero Molina, seleccionaron el ganador.
Se trata de Breiner Paul Torres, nacido en Valledupar hace 30 años, diseñador gráfico y profesional en administración y negocios internacionales de la Universidad Popular del Cesar.
Sobre la obra ganadora que tituló Luis Enrique, ‘El Pollo Vallenato’, 100 años de una leyenda, Breiner Paul Torres, señaló. “Nace de una fotografía del próximo homenajeado en el 56° Festival de la Leyenda Vallenata, donde se emplearon herramientas digitales, convertidas a colores fuertes como el magenta con textura de fondo. Con lo anterior en ese espacio se le da la mayor trascendencia al juglar que dejó la más grande escuela de música vallenata. Agradezco haber escogido mi trabajo y estoy a la orden para trabajar por el próximo Festival Vallenato”.
A su vez el Presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata Rodolfo Molina Araújo, hizo énfasis en el respaldo a la convocatoria del afiche, donde se tuvo una respuesta positiva que permitió la unión a través del diseño y la pintura a esta actividad cultural y folclórica que se viene llevando a cabo desde hace más de 20 años.
“Con el nuevo afiche le estamos dando a conocer a Valledupar, a Colombia y al mundo el compromiso que desde siempre hemos tenido con nuestra cultura. El 56° Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje al maestro Luis Enrique Martínez, es una realidad y será la carta de navegación para sostener el folclor vallenato que es la mayor identidad de nuestro país”, expresó Rodolfo Molina Araújo.
Con este importante paso para la promoción del máximo evento de acordeones, cantos y versos en Colombia, se inicia la tarea que comprende diversas actividades en todo el país, que desembocaran en Valledupar del 26 al 30 de abril de 2023. Todos invitados.
Walberto Enrique Martínez Correa nace en Las Flores, Departamento de Sucre el día 12 de julio de 1951en el hogar conformado por sus padres José de los Santos Martínez y Enilda Correa Ruiz.
La inquietud por el arte musical la heredó de su abuelo materno Alberto Ruiz quién tocaba guitarra y cantaba, vena artística que le transmitió a su madre quién también era virtuosa para cantar y quién lo apoyó e incentivó en el arte musical. A la edad de 12 años junto a otros muchachos conformaron un conjunto de violína, alegrando las pacíficas calles de pueblo, tiempo después se traslada con sus padres a Sincelejo, donde su amor por la música fue creciendo hasta convertirse en guacharaquero y cantante.
En sus inicios comenzó a tocar con lo acordeonistas Marciano Torres y Julio de la Ossa haciendo su primera canción ya como compositor titulada «Paisaje de recuerdo». Durante su trayectoria ha compuesto cerca de 80 canciones de las cuales ha grabado 23 como cantautor con Los cumbieros de Colombia y como unión musical junto a los acordeonistas Rafael Cabeza y Humberto Montes en el 2019.
Tiempo después formó el conjunto Poder Sabanero cómo solista junto a Lucho Beltrán como acordeonero grabando una producción musical, la cual se títuló «De Origen Sabanero», posteriormente en el 2019 grabó con el acordeonero Reinaldo Carrillo la producción «Anochecer Sabanero».
Para el maestro Walberto Martínez en su faceta cómo compositor las canciones le llegan con su ritmo cantándole primero a Dios que nos ha dado todo lo que poseemos, al padre, la madre, los amigos, a los paisajes, la mujer y a los sucesos en general.
Entre las canciones que ha podido darle la mas grande satisfacción como cantautor se encuentra «El Aguila Real»la cual ha tenido una gran acepatción en el público presente , emisoras y redes sociales
Para el 2023 ya se tiene planificado comenzar a trabajar en una nueva produccioón musical donde hay cumbia, porro, paseo y merengue para el deleite de todo el público en general.
Corría el año 1965 en El Carmen de Bolívar, tierra llena de tradiciones y gran riqueza cultural, un 10 de abril nace Héctor Enrique Romero Bayuelo en el hogar conformado por sus padres Héctor Romero Jiménez «El Patriarca» y Mercedes Bayuelo(Q.E.P.D.).
Desde muy joven Héctor Romero tuvo la inquietud para escribir poemas y canciones que guardaba como algo muy personal sin mostrar públicamente ese talento que desde hace tiempo tenía, pero con el paso del tiempo todo cambió y le llegó su momento con el proyecto Rapsodia Vallenata del productor musical Dalhi Márquez del cual van ocho trabajos discográficos con más de 20 canciones de su autoría interpretadas por grandes artistas vallenatos como Carlos Malo, Gaby García, Elias Rosado, José Jorge Oñate, Diogenes Jalaff, Ivo Diaz, Pochi Colón, Santos Freyle, Indira de la Cruz , Carlos Correa, David Jalaff y Jorge Mario Peña entre otros.
Héctor hace parte también de Mi Casa Vallenata Internacional, producción musical la cual fue inscrita en los premios Grammy latino. En este 2022 fue galardonado como compositor Revelación del año en los Premios de la Música Colombiana y mejor compositor de la costa atlántica galardón recibido en los Premios Provincia y Folclor en su séptima entrega. Razón por la cual ahora lo identifican como «El Compositor de Moda».
Por ser muy polifacético ya le han grabado varios ritmos cómo paseo, merengue, chandé y cumbias ,una de ellas dedicada a su tierra natal el Cármen de Bolivar. También hizo un gran aporte al carnaval de Barranquilla a traves de un éxito musical dedicado a la reina Valeria Charris. Su hija Wendy Romero Acosta, heredera de su vena artística con una voz dulce para el canto le grabó recientemente tres hermosas canciones que han suscitado muchos comentarios y elogios por su interpretación.
Su canción insigne titulada «Gracias al Creador» que nace de su amor y agradecimiento a Dios por su hermosa familia y todas las bendiciones que tiene en su vida. Esta linda canción sigue posicionada en las mejores estaciones radiales a nivel nacional e internacional y plataformas digitales, interpretada por Carlos Malo y el acordeón de Pablito Barrios, una canción que lleva un hermoso mensaje para toda la familia, fortaleciendo los valores y las creencias
Así es Héctor Romero ingeniero de profesión pero un hombre sencillo gran amigo, padre, hijo y esposo que en esta nueva etapa también sorprendera a sus seguidores lanzándose como cantautor vallenato a Dúo con Miguel Lafourí del tema de su autoría titulado Señor Fulano que saldrá próximamente.
Su más reciente éxito musical es la canción «Vete» interpretada por Gaby García con el acordeón de Óscar de la Cruz, la cual pueden disfrutar aquí el Video Clips.
-En su triste niñez se la pasó cultivando desilusiones, adornando de penas su corazón y huyéndole al miedo de las soledades-
Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv
La mañana del viernes 11 de marzo del año 2011 en Bogotá no fue una mañana cualquiera. Ese día el maestro Leandro Díaz hizo un amplio repaso de las primeras etapas de su vida donde las tristezas, las agonías y las soledades lo hacían llorar frecuentemente. Lo peor era que en el horizonte no se avizoraba un panorama despejado y su mejor sonrisa era una mueca de dolor.
Todo sucedió cuando su hijo Ivo Luis Díaz dejó al cronista cuidando a su papá, mientras realizaba unas diligencias que tuvieron una duración aproximada de tres horas y media. El Maestro se encontraba en la capital del país con motivo del lanzamiento en el Teatro Mayor ‘Julio Mario Santo Domingo’ del 44° Festival de la Leyenda Vallenata, certamen en honor suyo y del maestro Lorenzo Morales.
Al regresar, se le agradeció a su hijo porque se pudo conocer hasta lo más recóndito del alma de aquel hombre que nunca pudo ver los colores de los sueños, ni la luz de la aurora cuando resucitaban los días, pero si imaginarse la sabana sonriendo cuando una bella mujer caminaba a paso firme deslumbrando sus ojos del alma, hasta hacerlo volar por la más linda melodía que en su sentimiento cada vez se hizo más grande.
Esa mañana, en el lobby del hotel, en medio de saludos y fotos de los que llegaban y salían, Leandro Díaz se desahogó. Comenzó con la frase que fue definitiva, la misma que le tiñó el corazón de esperanza alrededor de las soledades del destino. “Del otoño aprendí que las hojas se caen, pero el árbol sigue en pie”. Los presentes lo aplaudieron.
Enseguida, hizo un repaso por sus canciones, quedándose con tres que tenían un alto significado en su vida: ‘A mí no me consuela nadie’, ’Dios no me deja’ y ‘Mañana’. Para dejar constancia entonó uno de los versos de la última:
“Si mañana no puedo arreglar un son, porque mi fe y mi valor lo hayan vencido los años. Tan solo quedan versos del compositor, que demuestra su dolor y las penas que ha pasado. Las horas de tristeza, los años y los días varias noches inquietas de dolor y de agonía. Mi mente abandonada cansada de esperar, tan sólo sufre el alma lo que no vuelve jamás”.
En medio de su disertación sincera hizo énfasis en una de sus frases. “Mientras más lento se piensa, más rápido se triunfa”. Se quedó pensativo hilvanando otras ideas y aseguró: “Esa no es una frase de las que ahora llaman filosóficas, sino que puntualmente en mí se ha cumplido. Salí de mi humilde pueblo y he viajado por muchas partes llevando mis cantos”.
Talento, humildad y cordialidad
Para pasar de las tristezas a otro tema más agradable, le abrió paso a distintos conceptos de hombre curtido en el amor. Expuso una frase cuyo contenido tiene mucha fuerza emocional: “Si las mujeres no existieran, el corazón de los hombres no tuviera oficio”. Con la más inmensa calma en sus conceptos, añadió: “A las mujeres siempre las he exaltado, hasta cuando me pagaban mal, como aquella famosa gordita que la castigué cantando, porque no podía maldecirla debido a que era un acto de cobardía”. Para cerrar ese capítulo tocó un asunto que ha perdido vigencia: “El dinero acabó con el sentimiento. Ya la poesía, las flores, los cantos y los detalles pasaron a segundo plano, sin pensar que lo bello de enamorar tiene su encanto”.
Esa mañana cayó completa al recibir el despliegue de talento, humildad y cordialidad de Leandro Díaz, el guajiro nacido en una finca remota y perdida llamada Alto Pino, donde se dedicó a cultivar en versos todas sus experiencias cotidianas. Además, supo ganarle la partida a las soledades que lo acompañaron desde niño.
La historia reseña que el hombre que se convertiría en juglar nació una mañana serena, cuando la brisa de la primavera estaba por llegar. También, que una madre lloraba de pena tan sola y triste porque una condena él tenía que llevar. Lo que su mamá, María Ignacia Díaz, conocida como ‘Nacha’, nunca imaginó era cuan fuerte sería su muchacho que soportó los impases de la vida tan sólo con unos cantos que le brotaban del alma.
Las vicisitudes llenaron de tristeza a Leandro Díaz, quien nació el lunes 20 de febrero de 1928, y se despidió de la vida el sábado 22 de junio de 2013, dejando bellos cantos que se quedaron pegados en el sentimiento de todos, debido a que los sacaba por arte de magia desde el fondo de su sentir. En fin, su vida quedó enmarcada en versos precisos, de esos que tienen el remedio para olvidar, amar y poner a Dios en primer lugar.
Contador de lágrimas
Algo que impactó durante la larga charla, matizada de manera natural con sorbos de agua que tomaba lentamente, fue cuando la memoria se conectó directamente con su corazón y contó: “En cierta ocasión lloraba tanto que las lágrimas me corrían por las mejillas, y puse mi mano en la barbilla para contarlas”. Sin demora, se le preguntó: ¿Maestro Leandro, cuántas contó? Se quedó callado, y algunos segundos después respondió: “Muchas, muchas lágrimas, pero lo cierto es que las tristezas y desprecios fueron incontables”.
De ese talante era Leandro Díaz, quien por estos días tiene su vida en la pantalla del recuerdo, siendo ese genio ciego del vallenato que caminó más allá de la oscuridad. El mismo donde sus canciones sumaron largos trayectos de nostalgias, sufrimientos y múltiples agonías.
Y no podía faltar la pregunta: ¿Maestro, cuántas veces lloró de alegría? No respondió de inmediato porque estaba buscando en el escondite de su cerebro la respuesta precisa, y la encontró: “En mi vida he tenido muchas alegrías que no superan las tristezas, pero me quedo con la canción que me dedicó mi hijo Ivo, llamada ‘Dame tu alma’, (ganadora del Festival de la Leyenda Vallenata en el año 1993), donde me hizo la más bella radiografía. Esa vez lloré de alegría cuando me la cantó al lado del acordeonero Nicolás ‘Colacho’ Mendoza”.
La añoranza de aquel mes de marzo del año 2011, calcó la inmensa calidad humana del ‘Homero del Vallenato’, quien con el paso de los años pudo llegar al paraíso del folclor vallenato, donde el silencio era su gran fortaleza y todo se resume en su memorable frase: “Soy el hombre que compongo versos cuando el pensamiento me trae melodías, soy un suspiro que se lleva el viento, soy el sentimiento de la tierra mía”…
Guadis Carrasco Cumplido es un compositor nace el 25 de abril de 1970 en Sincelejo, Departamento de Sucre. Autor de canciones vallenatas y de otros géneros musicales. Sus obras más conocidas han sido grabadas por artistas de la talla de Los Chiches, Los Diablitos, Los Embajadores, Patricia Teherán, Martín Elías, Luis Mateus, Pipe Bueno, Los Ocho De Colombia, Adriana Lucía, Emilio Oviedo, Heberth Vargas, Los Inquietos, Jesús Manuel Estrada, entre otros.
Canciones como Fábula de Amor, Se le Moja La Canoa, Hay que Ser Fuerte, Que no termine Nunca, Vamos a Cambiar, Muero de Celos, A pesar del Dolor, Hojas al Viento, entre muchas otras, hacen parte de su catálogo de alrededor de 300 canciones, las cuales han sido grabadas por grandes artistas.
En la actualidad dirige su propio estudio de grabación, realizando producciones a artistas de la Sabana y de todo el país alternando con medio tiempo que dedica a su labor como docente.
Ha sido ganador de varios Festivales, entre ellos el Sabanero, el festival de Sahagún Córdoba, Festival de Sincé, del Rincón del Mar, entre otros. En la actualidad no participa en los festivales por el mal manejo que se les da a estos. Vive actualmente en Sincelejo y el resto del tiempo lo dedica a su familia