Biografía compositor Ignacio Cantillo Vásquez

Ignacio Guillermo Cantillo Vázquez nace un 10 de enero de 1954 en La Paz, Departamento del Cesar, cuna de grandes representantes del folclor vallenato entre los cuales destacan: Jorge Oñate, los hermanos López, Dagoberto López y el rey vallenato Navín López. También  es el pueblo donde se enamoró Rafael Escalona de Marina Arzuaga” La Maye”.

Su Infancia y Juventud

Ignacio cantillo se formó en el hogar de sus padres Ignacio Cantillo Araujo, oriundo de La Paz y Francisca Vázquez de Villanueva, Guajira. Desde niño sintió atracción por la música vallenata, tal vez porque  su vivienda quedaba  aledaña a  la casa de la familia López Gutiérrez -cuyos miembros han tendido un importante protagonismo en este folklor- lo que le permitió observar, por las rendijas de la cerca de madera, muchas de esas grandes parrandas  que se realizaban continuamente en esa casa. Fue allí donde, con apenas 5 años de edad, se le introdujo en su alma esa gran pasión por esta música  y por todo lo que ella representa culturalmente.

A partir de los 8 años se radica en Santa Marta y el mar, con su belleza  e imponencia, se convierte  en una gran fuente de inspiración. En ese entorno natural y enamorador comienzan a aflorar sus primeros versos,  casi de forma espontánea, los cuales comparte  con sus compañeros de clase en el Liceo Celedón.

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Diomedes Díaz Maestre: »El cantautor de las multitudes»

«La música es la literatura del corazón, que comienza donde terminan las palabras». Alphonse de Lamartime (compositor, poeta e historiador francés).

Por: Ramiro Elías Álvarez Mercado

Pocas cosas son tan precisas como la interpretación de una obra musical por un buen cantante.
Vocalización exacta y rigurosa que dan lugar a un agradable canto que suele llegar directamente al alma.
La música tiene todo tipo de efectos en el ser humano: nos alegra, nos entristece, nos activa, nos hace bailar, nos emociona… Ha acompañado a la humanidad desde sus primeros días, cuando aprendimos a utilizar sonidos y cánticos para comunicarnos entre nosotros o con las fuerzas superiores que regían nuestras vidas y que han evolucionado según lo hacía la sociedad.

Las voces humanas poseen un timbre que permite distinguirlas entre sí y además poder identificar a la persona que la emite, ya sea al cantar o al hablar.
Una de esas voces privilegiadas para el canto vallenato fue la de Diomedes Díaz Maestre, quien le abrió los ojos a este mundo terrenal una alegre, festiva, radiante y fresca mañana invernal del domingo 26 de mayo de 1957, en el corregimiento de La Junta sur del departamento de La Guajira, más exactamente en las agrestes tierras de una finca llamada «Carrizal». Hijo mayor de la familia conformada por Rafael María Díaz Cataño y Elvira Maestre Hinojosa.

En un hogar de campesinos humildes, nobles, trabajadores y de sanas costumbres se fue levantando este pequeño niño que con el correr del tiempo se convertiría en uno de los más grandes artistas de la música vallenata. Diomedes desde muy temprana edad tuvo esa inclinación musical que proviene, según dicen algunos investigadores, de Luis Gregorio Maestre Acosta pariente cercano de su progenitora Elvira Maestre quien se caracterizó por ser un gran decimero y a pesar de no haber tenido estudios, las componía y recitaba magistralmente.

La cercanía con su tío Martín Maestre, acordeonista y compositor fue parte fundamental en su naciente carrera musical.
Sus primeros años los vivió como cualquier niño campesino de la zona, colmada de experiencias fantásticas, contacto directo con la naturaleza, animales de corral como: vacas, chivos, caballos, cerdos, burros, muchos de estos criados por sus padres, cultivando la tierra de pancoger (yuca, plátano, malanga, maíz) que hacían parte de las viandas que servían en su mesa y que también comercializaban y era parte esencial del sustento de su familia, todo esto sumado al canto de las aves silvestres, el correr y el sonido del agua de los riachuelos, las fragancias de las flores y verdes hojas de los árboles, el olor al café matutino.

Toda esa constelación de múltiples y variados olores, sonidos y paisajes fueron desarollando en él una visión del mundo muy particular, mágico y surrealista que luego plasmaría en sus canciones, ya que no solo cantaba, sino que también componía algo que lo convirtió en el «cantautor de las multitudes».
El Cacique de La Junta como se le conocía en el ámbito musical, fue desde sus inicios una persona dotada de un talento histriónico que deslumbraba en cualquier escenario, donde su figura era casi que venerada por miles de seguidores en razón a esa voz e interpretación prodigiosa que le daba a las canciones, secundado por el carisma arrollador que poseía; era un ser capaz de ejercer una presencia magnética sobre las personas, que sin proponérselo captaba la atención de los demás que disfrutaban y se deleitaban de su compañía en el escenario.

El carisma no se comercia, más bien se construye. Un artista carismático como el «Cantor Campesino» es un purificador de incentivos externos e internos que se inquieta ante lo auténtico, que no intenta ser distinto sino que se diferencia simplemente por ser quien es, sin grandes alardes, ni aspavientos, sencillamente a través de su mera presencia.

Para Diomedes la música era como una revelación mayor, las inspiraciones le llegaban cuando más aislado estaba en el espacio y en el tiempo.
Ese talento innato de El Cacique doblado de una inteligencia escénica y natural, que le permitía ocupar todo el escenario él sólo, le facilitaba desencuevar en cada canción el espíritu que se escondía detrás de cada palabra.

No basta con tener la mejor voz para entonar una canción, hay que sentirla vivirla y apropiarse del mensaje de la misma para poder transmitirla y llegar al corazón de los que la escuchan, siendo esta una de las ventajas del hijo de la señora Elvira que sin tener la mejor voz, como otros de sus colegas, si interpretaba con mucha suficiencia sus propias canciones y cuando lo hacía con creaciones musicales de otros compositores lo logró con mucha altura y calidad, porque sabía imprimir en su voz un dejo tan especial y repleto de sentimiento; es decir, tenía la capacidad de sentir la canción como propia y transmitir magistralmente el mensaje expresado por el autor: era como un actor cuando encarna un personaje.

Diomedes Díaz Maestre era un artista nato que dio rienda suelta a su talento y provocó sentimientos y emociones positivas, su fanaticada seguirá escuchando sus canciones por siempre una y otra vez y casi que instantáneamente traerán de vuelta todas las emociones, alegrías y recuerdos de momentos vividos a lo largo de los años. Él pudo exteriorizar su habilidad a través del arte musical y potenció todo su talento artístico con el cual llegó a un multitudinario público que lo aclamará por siempre porque las canciones de su ídolo hacen parte de la banda sonora de sus vidas.

El Compositor Héctor Romero presenta sus canciones.

A través de Estampas Vallenatas tenemos el gusto de presentarles las obras musicales que hacen parte de las canciones grabadas del compositor Héctor Romero Bayuelo, las compartimos con su letra y audio respectivo para poder conocerlas y disfrutarlas completamente siendo canciones con un gran contenido poético y parrandero para el deleite de todos.

Así Así- Rodolfo Carrasco
Las Reinas del Universo
Carmen querido- José Martelo
Dame la mano-Pochi Colón
Felicidad-Wendy Romero
Gracias al Creador- Carlos Malo
Igual que aquella noche- Wendy Romero
Invítame a Salir – David Jalaff
La Velludita- Ivo Díaz
Las Reinas del Universo- Indira de la Cruz
Lo Tuve todo – Pochi Colón
No me condenes- Diógenes Jalaff
Porqué- Wendy Romero
Te quiero besar- Jorge Mario Peña
Vete- Wendy Romero
Viernes de Valeria- Eddy Junior

Aquí puedes descargar las letras del compositor Hector Romero:

Te invitamos a descargar las canciones del compositor vallenato Hector Romero Bayuelo.

Se cumplen 27 años de fallecimiento de Patricia Teherán

A finales de los años 80 y principios de los 90, cuando la escena vallenata le abrió el espacio a la voz femenina, surgió Patricia Teherán, una cartagenera que con apenas 19 años inició su vida musical en un género que hasta entonces había estado reservado solo para los hombres. Los seguidores de la música vallenata se quedaron sin palabras, pues esta mujer, en su corta carrera, logró lo que ninguna otra: un reconocimiento y dejar un legado que hasta ahora, 27 años después de su trágica muerte, continúa más vivo que nunca.

A sus 24 años, un 19 de enero de 1995, la muerte alcanzó a Teherán mientras se trasladaba en su automóvil de Barranquilla a Cartagena después de firmar la participación de Las Diosas del Vallenato en el Carnaval de Barranquilla. A las 4:30 de la tarde, en el sitio conocido como Loma de Arena uno de los neumáticos estalló y el vehículo que avanzaba a alta velocidad perdió el control volcándose aparatosamente.“Patricia iba de copiloto y cuando escuchó el estallido gritó: ‘Ay, Dios mío’ y comenzamos a volcarnos. Según el informe de tránsito, dimos ocho vueltas. Yo me puse en posición fetal y comencé a orarle a Dios, por eso me pude salvar”, recordó Billy Pertuz, el jefe de prensa de la artista en unas declaraciones.Pertuz también detalló que Teherán pasó en una camilla cerca a él y lo último que dijo fue ‘Estoy bien. Billy, no te preocupes por mí’. Después se la llevaron muy grave al Hospital Universitario de Cartagena, donde posteriormente falleció.

El talento de Teherán fue descubierto por Graciela Ceballos en 1988, quien la invitó a formar parte de un nuevo proyecto musical conformado únicamente por mujeres y que pasó a denominarse Las Musas del Vallenato, con dicha agrupación grabó tres LP. El último trabajo, llamado Explosivas y Sexys, marcó el fin de su estancia al lado de Las musas y el inicio de un nuevo proyecto que se llamó Las Diosas del Vallenato.

Canciones como Tarde lo conocí, Todo daría por ti, Me dejaste sin nada y Amor de papel, entre otros, hicieron que la voz de la artista sonara en todos los rincones de Colombia desde entonces y hasta nuestros días.

Fuente: https://www.semana.com/…/se-cumplen-26-anos-de…/202115/

» Los Planes de Dios «

» La música inspiradora puede llenar la mente con pensamientos nobles, promover la acción justa y derramar paz al alma».
Ezra Taft Benson ( Líder religioso y ex secretario de agricultura de los Estados Unidos)

Por: Ramiro Elías Álvarez Mercado

Por medio de la música el ser humano ha encontrado una manera de expresar las emociones que los mueve y por ello, algunas canciones pueden brindarle ese toque extra que necesitan para conjugar la palabra de Dios con algunas frases de amor.

Es justo el caso de este paseo vallenato lírico-romántico de mensaje profundo y un vídeo donde podemos percibir mucho verde, la belleza de la naturaleza que es inspiradora y refleja esperanza. Obra musical recién salida al mercado por Los Hijos de Urabá, agrupación integrada en las voces por: Fredy Osuna y Jesús Ruíz , respaldados por los acordeonistas Álvaro Ospino y Cristian Camilo Ortiz , de la rúbrica del cantautor Hochimin Vanegas Bermúdez . «Los Planes de Díos» son perfectos y llegan en el momento indicado la aceptación y el éxito de esta canción así lo demuestra, un diciente canto fiel al estilo de «Hochi» palabras bien dichas, recursos literarios precisos y sobre todo mucha abundancia espiritual , adornada con una melodía celestial que nos hace pensar en que esta canción, más que una canción es una oda, una alabanza a Dios nuestro creador.

Los Hijos de Urabá, hicieron una interpretación cadenciosa, armoniosa y entendieron perfectamente el mensaje transmitido por el autor que de seguro llegará a los corazones de los amantes de la música vallenata, una muestra de que con, amor, ahínco, sacrificio y respeto por el arte musical se puede lograr un producto de calidad .

¡ Felicitaciones y muchos éxitos!